29045(30-01-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29045  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                    Aprobado Acta N° 13.   

Bogotá, D. C., treinta (30) de enero de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS:  

Se procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado luis  ernesto  alonso tovar, condenado en fallos anticipados proferidos por el Juzgado  27  Penal del Circuito y el Tribunal Superior de Bogotá, como autor responsable  de las conductas punibles de receptación y falsedad marcaria.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.- Los primeros fueron tratados en el fallo  impugnado de la siguiente manera:   

El  19  de  abril  de  2007,  agentes  de la  policía  capturaron  a  luis ernesto alonso tovar cuando sacaba del parqueadero  de  la  carrera  95  N°  128-C-65  (sector de Suba de Bogotá), el vehículo de  placas  CHY  271,  falsas,  las  originales  eran  FLO  091,  el que había sido  reportado  como  hurtado  en la modalidad de “halado”, cuando su propietario  lo  había  dejado  en  el  garaje  de  la  carrera 89 Bis, N° 90-F-15, de esta  ciudad.   

2.  Por  los  anteriores episodios, el 27 de  abril  de  2007  la Fiscalía 129 Seccional de Bogotá presentó ante el Juzgado  27  Penal  del  Circuito  de  Bogotá  escrito de acusación contra luis ernesto  alonso  tovar  como  autor de los delitos de receptación y falsedad material en  documento  público agravada por el uso. En esa misma fecha entre el fiscal y el  acusado  con  asistencia  de  su defensor, preacordaron que el imputado aceptaba  los  cargos  de  receptación  y  falsedad  marcaria, a cambio de que la pena se  fijara  en  36  meses  de  prisión  y  3.33 salarios mínimos mensuales legales  vigentes de multa.   

3. El 30 de julio siguiente el Juez 27 Penal  del  Circuito  de esta ciudad aceptó el preacuerdo y, en consecuencia, condenó  a  alonso tovar a las penas de prisión y pecuniaria pactadas, a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  tiempo  igual  a la sanción privativa de la libertad, y le negó la suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria, como autor  de  las  conductas  punibles  de receptación en concurso con falsedad marcaria.   

4. La decisión anterior fue recurrida por el  defensor  del  procesado  quien  reclamó  el  otorgamiento  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la pena, y el 24 de septiembre de ese mismo  año  el  Tribunal  Superior  de Bogotá la confirmó, mediante fallo objeto del  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  por  el mismo recurrente en  primera instancia.   

LA DEMANDA:  

Con apoyo en la causal tercera del artículo  181  de  la  ley  906  de  2004, el demandante formula un único cargo contra el  fallo  proferido  por  el  Tribunal  atribuyéndole  error  de  hecho  por falso  raciocinio que llevó a la transgresión del artículo 63 del cp.   

El desacierto consistió en que al procesado  le  fue  negada  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena por  conductas   punibles   que   el   ad  quem  calificó  de  graves  porque  ponen  en  peligro  a  la sociedad,  interpretación   que  distorsiona  el  precepto  sustancial  que  se  acaba  de  mencionar  cuando  lo  cierto es que el acusado lo único que hizo fue pretender  sacar  del  parqueadero  el  automotor  que  había  sido hurtado y no   guardar   o   asegurar  el  producto  proveniente de un delito.   

Si los jueces de instancia hubiesen valorado  la  realidad  de  los  delitos  investigados  otra  sería la decisión que a no  dudarlo  favorecería  al  acusado con el sustituto penal pretendido, por tanto,  pide  que  se  case  la  sentencia  y  se revoque en lo que tiene que ver con la  negativa   de   la   suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. La Sala ha venido abordando el tema del  recurso   extraordinario  de  casación  en  el  marco  del  sistema  acusatorio  colombiano  y lo ha definido como un mecanismo de control constitucional y legal  que  procede  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda instancia por los  Tribunales    Superiores    en    los    procesos   adelantados   por   delitos,  independientemente  de la pena con la cual los sancione el legislador, cuando se  afectan  derechos  o  garantías  fundamentales  (artículo 181 de la ley 906 de  2004),  cuya materialización se debe cumplir a través de una demanda que no es  de  libre elaboración porque debe ceñirse a rigurosos parámetros lógicos y a  causales  taxativas,  no  obstante la gran flexibilidad permitida, acorde con la  estructura    del    Estado   Constitucional   de   Derecho   acogido   por   el  constituyente1.   

2.  En  relación  con  los requisitos de la  demanda  que  sustente  la impugnación extraordinaria, ha señalado que si bien  el  nuevo  estatuto  procesal  no  enumera rigurosamente los requisitos que debe  cumplir  un libelo de casación como lo hacía el anterior artículo 212, de los  artículos 183 y 184 se pueden deducir los siguientes:   

1.  Que  se  señalen  de  manera  precisa y  concisa las causales invocadas.   

2.  Que  se desarrollen los cargos, esto es,  que  se  expresen  sus  fundamentos  o  se  ofrezca  una  sustentación mínima.  Y,   

3. Que se demuestre que el fallo es necesario  para cumplir algunas de las finalidades del recurso.   

Esto porque de conformidad con lo establecido  en  el  inciso  2°  del artículo últimamente citado, no será seleccionada la  demanda que se encuentre en cualquiera de los siguientes supuestos:   

(i).  Si  el  demandante  carece de interés  jurídico.   

(ii).   Si   prescinde   de   señalar  la  causal.   

(iii).  Si  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación, y   

(iv).  Cuando  de  su  contexto  se advierta  fundadamente   que  no  se  precisa  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades del recurso.   

3.  Las  siguientes  son  las  falencias que  ofrece  la  demanda presentada por el defensor del procesado luis ernesto alonso  tovar:   

3.1.  En  el  único cargo formulado omitió  señalar  cuáles  eran  las  finalidades  del  recurso  (art. 180 cpp de 2004).   

3.2. Si bien afirmó que el reparo lo era por  el  manifiesto desconocimiento de las reglas de producción y apreciación de la  prueba  sobre  la  cual  se  funda  la  sentencia,  no  señaló   las   normas  procesales  que  regulan  la  aducción  y  valoración  probatoria, y por si fuera poco ni siquiera mencionó  los medios de convicción sobre los cuales recayó el error.   

3.3. Habiendo anunciado en el único cargo un  posible  yerro  de  hecho  por  falso  raciocinio, reparo en el cual omitió que  cuando  se acude a esta clase de desacierto se debe precisar qué dice de manera  objetiva  el  medio  de  prueba, qué infirió de él el juzgador, cuál mérito  persuasivo  le  fue  otorgado, señalar cuál postulado de la lógica, ley de la  ciencia  o  máxima  de  la  experiencia  fue  desconocida,  y  cuál  el aporte  científico  correcto,  la  regla  de  la  lógica  apropiada,  la máxima de la  experiencia   que  debió  tomarse  en  consideración  y  de  qué  manera;  y,  finalmente,  demostrar  la  consecuencia del dislate indicando  cuál   debe   ser   la  apreciación correcta de la prueba o pruebas que  cuestiona,  y  que  habría  dado  lugar  a  proferir  un  fallo sustancialmente  distinto            al           impugnado2.   

Ninguna  de  estas  exigencias  acató  el  libelista  que como quedó visto se conformó con criticar al Tribunal por haber  incurrido  en  posible error de hecho derivado de falso raciocinio al negarle al  procesado  el  otorgamiento de la suspensión condicional de la ejecución de la  pena,  sin  señalar  sobre  cuál o cuáles pruebas recayó el desacierto, qué  merito  o  valoración  les  fue otorgada, cuál fue el postulado de la lógica,  ley  de  la  ciencia  o máxima de la experiencia transgredido en la valoración  probatoria   efectuada   por  el  ad  quem,  cuál  se  debió  acatar  correctamente  y  su  incidencia en el  sentido de justicia declarado en el fallo impugnado.   

3.4.  Ahora:  si de lo que se trataba era de  demostrar  que  el  Tribunal  erró  en  la  interpretación  del  contenido del  artículo  63  del  cp,  como  parece indicarlo en la fundamentación del único  reparo  anunciado, no era la causal tercera sino la primera del artículo 181 de  la  ley  906  de  2004  la  llamada  a  regular  el cuestionamiento, esto es, la  violación directa de la ley sustancial.   

Esto porque la violación directa se presenta  al  momento  de  aplicar  o  interpretar  la  ley,  sin  que  para  esa clase de  desaciertos  interfieran  la  apreciación  o   valoración de las pruebas,  yerro  este  propio  de  la  transgresión  indirecta  de  la ley sustancial por  errores bien de derecho o de hecho.   

3.5.  En  otras  palabras:  en la violación  directa  de  la  ley  sustancial,  el error del juez es de juicio o in  iudicando  al  momento  de  aplicar  o  interpretar  la  ley llamada a regular el caso a resolver, y puede acontecer por  uno de estos sentidos:   

–   falta   de  aplicación   –error  de  existencia-,  cuando  se  ignora  que la norma existe, se considera que no está  vigente o se estima que está vigente, pero no es aplicable.   

–   aplicación  indebida    –error   de  selección-,  cuando  la  norma  escogida  y  aplicada  no  corresponde  al caso  concreto. E,   

–  interpretación  errónea    –error   de  sentido-,  cuando la norma seleccionada es la correcta, pero el juez no le da el  alcance que tiene o lo restringe.   

Frente a esta causal la jurisprudencia viene  enseñando   que  el  demandante  debe  aceptar  los  hechos  y  la  valoración  probatoria  tal  y  como  fueron  plasmados  por  los  jueces de instancia en la  sentencia,  debiendo  proponer una discusión eminentemente jurídica en la cual  demuestre  el  error o errores del intelecto al momento de aplicar o interpretar  la  ley  y  la  consecuente  trascendencia  del  yerro  en el sentido del fallo.   

3.6.  Cuando   se demanda una sentencia  por  violación  directa  de  la  ley  sustancial  en  cualquiera  de  sus  tres  modalidades  (falta  de  aplicación,  aplicación  indebida  o  interpretación  errónea),  el  casacionista debe demostrar, sin desconocer los hechos plasmados  en  el fallo y sin discrepar de la forma como el juzgador los declaró probados,  que  entre  las partes motiva y resolutiva de la providencia no existe armonía.   

3.7.  Al casacionista le resultaba imperioso  acreditar,   mediante   la   confrontación   objetiva  de  esos  dos  elementos  constitutivos  de  la  sentencia  que  entre ambos, en lugar de un nexo lógico,  existía  falta  de correspondencia. Sin embargo, el demandante no establece que  el  Tribunal  en  la  motivación  del  fallo  hubiera  reconocido  sin  lugar a  equívocos  que  el  procesado  luis ernesto alonso tovar reunía los requisitos  establecidos  en  el  artículo 63 del cp de 2000 que lo hacían merecedor de la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y, no obstante, en la parte  resolutiva le negó ese derecho. Y,   

3.5.  Tampoco  acredita  desacierto  en  la  intelección    que    el    ad   quem   otorgó  a  lo  establecido  en  el  precepto que se acaba de evocar  porque  si  bien  admitió que en la situación de alonso tovar  se daba el  requisito   objetivo,   no  ocurría  lo  propio  con el subjetivo en tanto que al estimarse la naturaleza y  gravedad    de    los    delitos    –receptación  en  concurso  con  falsedad-, contrario a lo sostenido  por el recurrente, el primero sí era grave en atención a que   

los  individuos  que  lo cometen son los que  hacen   posible  la  existencia  de  organizaciones  dedicadas  al hurto de  vehículos,   que   encuentran   compradores  o  quienes  se  los  guarden  para  posteriormente  “desguasarlos”, y hasta adulterar las placas originales para  eludir  a  las  autoridades.  Esta  clase  de  sujetos  carecen  de escrúpulos,  permiten  que  otros  atenten contra el patrimonio de las personas con el objeto  de  ganar  dinero  fácil, constituyen peligro para la comunidad y, por ende, no  son   acreedores   a   la   suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena.   

Estas  valoraciones  en  manera  alguna  las  controvierte  el  censor,  limitando  su  intervención  a  sostener  que  en su  opinión   las   conductas  punibles  investigadas  no  ofrecen  las connotaciones de gravedad que les otorgó  el  Tribunal,  postura  inadmisible  en  casación  en tanto que aquí lo que se  trata  es  de  demostrar errores trascendentes que hagan procedente sustituir el  fallo  que  llega  a  esta  sede  precedido de la doble presunción de acierto y  legalidad que el recurrente no logra demeritar.   

4. No puede la Sala superar las deficiencias  ni  corregir  las imprecisiones de la demanda luego se ve avocada a inadmitirla,  de  conformidad con lo dispuesto por el artículo 184, inciso 2°, de la ley 906  de   2004;  y  porque  no  encuentra  transgresión  de  derechos  o  garantías  fundamentales  que justifique salvar tales obstáculos, según autorización del  inciso  3°  de  la  misma  preceptiva,  en  concordancia  con  el artículo 180  ibídem.   

5.   La  declaratoria  de  inadmisibilidad  anunciada  tan  sólo  admite el “recurso de insistencia presentado por alguno  de  los  magistrados  de  la  Sala  o  por  el Ministerio Público”, según lo  dispuesto en el inciso segundo del artículo 184 ejusdem.   

En  el  citado ordenamiento procesal no fue  incluida  la  manera concreta de utilizar dicho instituto, razón por la cual la  Sala,  previa  definición  de  su  naturaleza,  se vio avocada a establecer las  reglas que habrán de seguirse, en los siguientes términos:   

         5.1.     La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la notificación de la  providencia  por  medio  de la cual la Corte decida no seleccionar la demanda de  casación,  con  el  fin  de provocar que reconsidere lo decido. También podrá  ser  propuesto oficiosamente por alguno de los Delegados del Ministerio Público  para    la    Casación    Penal    –siempre  que el recurso de casación no haya sido interpuesto por un  Procurador  Judicial–, el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisoria.   

         5.2.  La  solicitud se puede presentar ante el Ministerio Público a  través  de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a la decisión mayoritaria de inadmitir la  demanda   o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en  la  discusión.   

         5.3.  Es  potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino  en  los  debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

         

         5.4.  El  auto  a  través  del  cual no se selecciona la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

A  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE :  

         

1.   INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada   por   el   defensor   del  procesado  luis  ernesto  alonso  tovar.  Y,   

2.           ADVERTIR   que   de  conformidad  con  lo  dispuesto   en   el  artículo  184  de  la  ley  906  de  2004,  es  viable  la  interposición  del  mecanismo  de insistencia en los términos precisados   atrás por la Sala.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO         MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ    DE  LEMOS   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                        JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                               

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                      JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                    

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

           Secretaria   

    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala de Casación Penal, Autos  del  24  de noviembre de 2005, rad. 24.323; del 14 de  febrero  de  2006,  rad.  24.611;  y del  23 de marzo de 2006, rad. 25.197,  entre otros.    

2 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal, Auto  agosto 10 de 2005, rad. 23.503.     

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