29953(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29953  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado Acta No. 348  

Bogotá,  D.  C., dos (2) de diciembre de dos  mil ocho (2008).   

ASUNTO  

Se   resuelve  el  recurso  de  reposición  formulado  por  el  apoderado  de  los  señores Javier  José    Pereira    Areiza     y   Jairo   Rojas   García  contra  el  auto  interlocutorio  del  30  de  septiembre  de  2008,  mediante  el  cual  la  Sala  inadmitió  la  demanda  de  revisión presentada contra las sentencias de 13 de  enero  de  2006  proferida por el Tribunal Superior del Distrito judicial de San  Andrés,  Providencia y Santa Catalina y de 24 de febrero de 2003 emitida por el  Juzgado     Cuarto     Penal    del    Circuito    de    Bucaramanga.   

HECHOS  

Los   acontecimientos   que  originaron  la  investigación  penal  aparecen consignados en la sentencia de segunda instancia  así:   

“Los hechos que  dieron  origen a la presente investigación, se conocieron a través de denuncia  que  entablara  MIRIAM  CASTELLANOS  PEÑARANDA, en calidad de Administradora de  Impuestos  y  Aduanas  de  Bucaramanga,  en  contra de Jairo Rojas García, como  representante  legal  de  la Sociedad Consorcio Javier Pereira Ingenieros Ltda.,  argumentando  aquella,  que  este  último,  presentó  varias  declaraciones de  Retención   en   la  Fuente,  como  lo  fueron;  1.$1.857.000,  2.$2.228.000  y  3.$2.043.000,  sin hacer el correspondiente pago, por lo que dicha actuación se  configuraba  en  responsabilidad penal, por ser él representante legal de dicha  sociedad   

Dijo  además,  que  a pesar de que había  transcurrido  el  plazo  indicado  por  la  norma  para  hacer  las  respectivas  consignaciones,  la  oficina  de cobranzas de dicha entidad, realizó el proceso  de  recobro,  verificando la inexistencia de saldos en su favor para una posible  compensación,  ni  tampoco el denunciado suscribió acuerdo de pago”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Adelantada  la  investigación, la Fiscalía  Delegada  ante  los Jueces Penales del Circuito, el 7 de junio de 2001, acusó a  los    señores   Jairo   Rojas   García  y Javier José Pereira Arieza del delito de peculado por apropiación.   

Tramitado  el juicio, el Juzgado Cuarto Penal  del  Circuito  de  Bucaramanga  condenó  a los procesados como responsables del  punible  de  omisión  de  agente  retenedor  en concurso homogéneo y sucesivo,  decisión  confirmada  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito  Judicial  del  Departamento  Archipiélago  de  San Andrés, Providencia y Santa  Catalina.   

Por auto del 14 de agosto del presente año,  se  declaró  fundado  el  impedimento  para  tramitar  y  decidir la acción de  revisión  presentada  por  el  apoderado de los procesados, manifestado por los  doctores  María  del Rosario González de Lemos, Jorge Luis Quintero Milanés y  Yesid Ramírez Bastidas.   

El 30 de septiembre de 2008, se inadmitió la  demanda    de    revisión,   decisión   que   es   objeto   del   recurso   de  reposición.   

LA    PROVIDENCIA  RECURRIDA   

Las  razones  contenidas en el auto del 30 de  septiembre  del  año  que  avanza para inadmitir la demanda de revisión fueron  las siguientes:   

(l)  El  accionante  no logró desvirtuar las  conclusiones  de  los  fallos  mencionados,  en  tanto  adujo  que  los  eventos  novedosos  que  traía  apuntaban  a demostrar que la póliza de cumplimiento No  989550123  del 22 de mayo de 1998 otorgada por la Aseguradora Seguros del Estado  S.A.     cubría   el   incumplimiento   del   pago   de   la   obligación  tributaria.   

(ll)  Desconoció  que  la  efectividad de la  póliza de seguros no tiene los alcances de un pago.   

(lll)  No  aportó  ningún  medio  de prueba  suficiente  para  modificar  el  sentido  del  fallo,  pues  para  que  opere la  extinción  de  la  acción penal en el delito de omisión del agente retenedor,  es  necesario  que  el  acuerdo  de  pago  se materialice voluntariamente por el  contribuyente infractor, que no es la compañía garante.   

LAS RAZONES DEL RECURRENTE  

Insiste  en  la  admisión  de  la  demanda  presentada, apoyado en las siguientes razones:   

(l) El pago ocurrió por acción de la póliza  y  la  DIAN  aplica  el  pago  a  diferentes  periodos  gravables  menos  a  los  denunciados penalmente.   

(ll)  Advierte  que  el pago efectuado por la  aseguradora  obedeció  a  que  los procesados precavieron el incumplimiento, es  decir   el   pago  que  hace  la  aseguradora  es  producto  de  un  acuerdo  de  voluntades  realizado con los tomadores.   

    

(lll)  Trae  como  hechos nuevos, la omisión  estatal  de  callar  el  pago  realizado  en  el trámite acusatorio mediante la  póliza.   

(lV)  Considerar  que  el  pago  realizado  a  través  de  la  póliza es un hecho en el que no hay voluntad de los tomadores,  es un yerro jurídico.   

CONSIDERACIONES  

La  Sala  no repondrá la decisión recurrida  por los motivos que a continuación se exponen:   

El   recurrente  compendia  los  argumentos  expuestos  en  la demanda y, en lo esencial, reprocha que la Sala no otorgue los  efectos  jurídico  penales  al pago de las obligaciones tributarias a cargo del  retenedor  incumplido  que  debió hacer como garante Seguros del Estado S.A. en  virtud de la póliza No 989550123.   

Sobre  el punto, precisa señalar que ninguna  objeción  o reparo hizo la Sala alrededor del negocio jurídico convenido entre  el  retenedor  incumplido  y  la  compañía  aseguradora,  que  si  bien  puede  considerarse  como  hecho  nuevo,  no  debatido  en las instancias, no tiene los  alcances  de  remover el sentido de los fallos, justamente porque en el marco de  la  descripción  típica  de  la conducta punible atribuida la extinción de la  obligación  tributaria  no  se produjo por obra e iniciativa del retenedor sino  por  la  forzada  consecuencia  de su incumplimiento reiterado que derivó en la  efectividad  de la póliza, vale decir, el obligado con el tributo no pagó, con  el    rigor    jurídico    propio    de    esa    forma    de   extinguir   las  obligaciones.   

De  ahí  que  en la providencia que ahora se  recurre se dejará sentado que:   

“Para que opere la  extinción  de  la  acción  penal y la consiguiente cesación de procedimiento,  tratándose  del  delito de omisión del agente retenedor, no basta acreditar la  celebración  de  un  acuerdo  de pago o la solicitud que el interesado eleve al  respecto,  pues  es  menester  que  ese  acuerdo  se materialice, vale decir, se  cumpla  por  un  acto  voluntario de pago por parte del contribuyente infractor,  tal   y como se desprende  del criterio plasmado por ésta Sala en los  siguientes términos:   

“…  Para  lo  cual  el  procesado debió  “agotar  los esfuerzos necesarios” con miras a ese propósito, de lo cual no  observó  prueba  en  el  expediente,  y  ello  era  suficiente  para excluir la  configuración  de  la  eximente  de responsabilidad penal, que ciertamente debe  entenderse  como  una  causal  de  extinción  de  la acción…” 1   

Por  su parte, la Sala de Casación Civil en  Sentencia del 02 de febrero de 2001, expone:   

“  …  Al  fin  y  al  cabo,  como  lo ha  precisado  esta  Corporación, el cometido del seguro de cumplimiento no es otro  que  el  de  “garantizar  el  cumplimiento de la obligación, en forma tal que  en   el   evento  de  la ocurrencia del riesgo, que consiste en el no   

cumplimiento- o en  “la  eventualidad  del  incumplimiento  del deudor”, el asegurador toma a su  cargo  hasta  el  monto  de  la suma asegurada, por los perjuicios derivados del  incumplimiento  de  la  obligación  afianzada” (Sentencia de Septiembre 21 de  2000, exp: 6140)” (subrayado propio)   

Si  bien  es  cierto  que  el  monto  de las  obligaciones   tributarias  a  cargo  del  agente  retenedor  fueron  finalmente  finiquitadas  como  consecuencia  del  desembolso que debió hacer la compañía  aseguradora  Seguros del Estado S.A. que expidió la póliza No 989550123 del 22  de  mayo  de  1998,  en garantía del cumplimiento del Acuerdo suscrito entre el  obligado  principal  y  la  DIAN,  ello  no  significa  en  modo  alguno  que la  obligación  tributaria  se  hubiere  extinguido por obra del agente retenedor o  que  hubiera  sido consecuencia de sus personales esfuerzos dirigidos a ese fin,  como  la  exigente  sindéresis de la norma lo pregona para que proceda la   cesación   de   procedimiento   y   con   ella  la  extinción  de  la  acción  penal.   

Adicionalmente,  no puede esquivarse que, en  el  caso  concreto  la  compañía  garante  no  ostenta  la  calidad  de agente  retenedor,  y  así,  subsiste para todos los efectos el juicio de reproche para  quien,  desde  su  condición  probada  de retenedor omitió dolosamente el pago  oportuno  de  las sumas retenidas. Además, la satisfacción de la obligación a  través  de  una  póliza  de  seguros  “deriva  de  un  negocio  jurídico de  naturaleza     diversa     al    pago”2   

(lV) De lo dicho se desprende que:  

(i)  El  carácter  novel de la prueba que se  exhiba  para  remover  los  efectos  de  cosa  juzgada por vía de la acción de  revisión,   no   resulta   suficiente   para  la  prosperidad  de  la  demanda;   

(ii)  Es  indispensable  que  ese nuevo medio  probatorio   contenga   la   fuerza   suficiente   de  derruir  el  sentido  del  fallo;   

(iii)  Si  la pregonada “prueba nueva” no  demuestra  que  la  extinción  de  la  obligación  tributaria  fue  obra de la  voluntad  e  iniciativa del retenedor incumplido, como con elemental sindéresis  se  desprende  del  precepto   penal  quebrantado,  la acción de revisión  pierde  toda  vocación  de progreso, como que el juicio de reproche se conserva  indemne;   

(iv) Si como se expresó en el interlocutorio  impugnado,  y  ahora  se  repite,  los condenados no extinguieron la obligación  tributaria  por  medio  del  pago  espontáneo  fruto  de  su personal y directa  iniciativa,  carece  de  trascendencia  frente  a  los  fallos cuya revisión se  reclama.   

(V)  Que  la  DIAN  hubiera imputado el monto  desembolsado  por la aseguradora a otras obligaciones tributarias a cargo de los  retenedores  incumplidos,  distintas  a  las  que  fueron  objeto de la denuncia  penal,  como  que,   así  estas  se  hubieran  extinguido  por  ese medio,  subsiste  la  afirmación  de  la  ausencia  de pago como acto voluntario de los  retenedores  incumplidos  que  se erige como presupuesto para enervar la acción  penal;   y,   nace   otra   obligación   que  por  el  contrato  de  seguro  se  produce.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.  NO REPONER  la providencia recurrida.   

Segundo. Contra esta  decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

            

ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS             

AUGUSTO J. IBÁÑEZ  GUZMÁN  

JORGE   LUIS  QUINTERO MILANÉS             

YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS  

JULIO ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA             

JAVIER  ZAPATA  ORTIZ  

TERESA  RUIZ NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Auto  25747 de 1 de agosto de 2007.   

2 Auto  13711 del 24 de febrero de 2000.     

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