28697(29-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28697  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                  Aprobado acta N° 045.   

Bogotá D. C., veintinueve (29) de febrero de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Se ocupa la Sala de examinar si las demandas  presentadas  a  nombre  de  EDINSON CÓRDOBA PALACIOS,  NELSON   PALACIOS   HINESTROZA   y   JORGE   ISAAC  CÓRDOBA  MORENO  reúnen  los  presupuestos  lógicos y de adecuada fundamentación  que  permitan  su  admisión. Por medio de dichos libelos, los defensores de los  procesados  sustentan  el  recurso  de casación interpuesto contra la sentencia  del  22  de  junio de 2007, a través de la cual el Tribunal Superior de Quibdó  confirmó  el  fallo  adoptado  el  26  de febrero del mismo año por el Juzgado  Primero  Penal  del Circuito de la mencionada ciudad, que los condenó a la pena  principal  de  39  años de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por el lapso de 20 años, como  coautores  del  delito  de homicidio agravado, cometido en concurso homogéneo y  sucesivo.   

HECHOS  

          Siendo  aproximadamente  las  4:30 de la mañana del día 22 de mayo  de   2005   varios   individuos  interceptaron  a  los  indígenas  Alicia   Achito   Caizamo  y  Peregrino   Puchicama   Membache   cuando  caminaban  por  el  sector de la calle 18 con carrera 6ª, barrio San Vicente de  Quibdó.  Pretendían hurtarles sus pertenencias, pero ante la oposición de las  víctimas  decidieron  arremeter  contra  ellas  con  armas corto punzantes para  asestarles  varias  puñaladas,  como  consecuencia  de  las cuales Alicia  Achito  falleció en la escena del  crimen,   mientras  Peregrino  Puchicama  murió  tres  días  después  cuando  era trasladado a la ciudad de  Medellín  para recibir asistencia médica, debido a la gravedad de las heridas.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Noticiado  el  insuceso,  la  Fiscalía  Tercera  Local  de  Quibdó  dispuso,  el  propio  día  22  de mayo de 2005, la  iniciación  de  investigación  previa,  en desarrollo de la cual se realizaron  algunas  pesquisas  que  permitieron  decretar la apertura de instrucción penal  contra  EDINSON  CÓRDOBA  PALACIOS,  NELSON  PALACIOS  HINESTROZA  y  JORGE  ISAAC  CÓRDOBA  MORENO,  según  decisión  17 de enero de 2006, proferida por la Fiscalía Primera de Vida de la  mencionada ciudad.   

2. Una vez se produjo su aprehensión, se les  escuchó  en declaración de indagatoria, resolviéndose su situación jurídica  en  providencias  del  8  de  febrero  y  12  de abril del precitado año. En la  primera,   se   impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  a  NELSON     PALACIOS     HINESTROZA     y  JORGE ISAAC CÓRDOBA MORENO,  por  el  delito de homicidio agravado, en concurso homogéneo. En  la  segunda,  se  decretó  igual medida contra EDINSON  CÓRDOBA       PALACIOS,      por      idénticos  punibles.   

3. El instructor clausuró la investigación  el  2  junio  del  mismo 2006, calificando el mérito del sumario el 26 de julio  siguiente  con resolución de acusación contra EDINSON  CÓRDOBA   PALACIOS,   NELSON   PALACIOS   HINESTROZA  y  JORGE  ISAAC  CÓRDOBA  MORENO,   como  coautores  de  los  mismos  ilícitos  atribuidos en la medida de aseguramiento.   

5. En firme el pliego acusatorio, el proceso  pasó  a  conocimiento  del  Juez  Primero  Penal del Circuito de Quibdó, quien  llevó  a cabo las audiencias preparatoria y pública, a cuyo término profirió  sentencia  condenatoria,  confirmada posteriormente en virtud de las apelaciones  interpuestas  por  los  defensores  de  los  tres  procesados, profesionales del  derecho   que   luego   promovieron  el  recurso  de  casación,  objeto  de  la  intervención de la Sala.   

LAS  DEMANDAS   

          1)    Demanda    presentada    a    nombre    de   NELSON   PALACIOS  HINESTROZA:   

          Formula  tres  cargos,  los  dos  primeros  al  amparo  de la causal  primera  de  casación de la Ley 600 de 2000, por violación indirecta de la ley  y,   el   tercero,   con   fundamento   en   la   causal  tercera  de  la  misma  disposición.   

          Primer cargo. Error de derecho:   

          Consideró  que  el fallador incurrió en error de derecho por falso  juicio   de   legalidad   en   relación   con  el  testimonio  de  Jasson  Palacios López, pues esa prueba no  sólo  no fue decretada ni ordenada previamente, sino que se practicó por fuera  de  los  seis  (6)  meses  establecidos  en  el  artículo  325  del  Código de  Procedimiento   Penal   como   término   máximo   para   la  duración  de  la  investigación  previa,  desconociendo el mandato previsto en el artículo 29 de  la Constitución Política.   

          En  su  criterio,  el error es trascendente porque los falladores le  otorgaron  al  testimonio  suficiente  fortaleza  para  sustentar la condena, de  manera  que al ser excluida, por efecto de su ilegalidad, la sentencia queda sin  sustento probatorio.   

          Segundo cargo. Error de hecho:   

          Acusa  la  sentencia  de incurrir en error de hecho por falso juicio  de  identidad cuando apreció los testimonios de Jasson  Palacios   López,  Jair  Conde  Lana  y  Regina Achito Asabara.   

          Para  sustentar  el  reproche,  empieza  transcribiendo  apartes del  análisis  efectuado  por  el Tribunal a las mencionadas pruebas testimoniales y  luego  sostiene  que  esas  declaraciones  se limitan a dar cuenta acerca de dos  presuntas  confesiones  extraprocesales,  la  primera  referida por Palacios  López, siendo la misma confusa y  difusa,  porque  si  bien  el  declarante mencionó a los cuatro individuos que,  según  les escuchó decir, “fueron a buscar plata”  para   seguir   bebiendo   licor,   se   abstuvo   de  discriminarlos  cuando,  posteriormente,  comentaban  haber  dado  muerte  a los  indígenas,  limitándose  el testigo a afirmar “ahí  pasaron   ellos”,  sin  determinar,  entonces,  las  personas   y   los   términos   en  que  cada  uno  reconoció  o  enunció  su  participación en los delitos.    

          En  opinión  del actor, la segunda presunta confesión referida por  el  testigo  Palacios López,  ocurrida    “a   los   tres   días”  en  el Campín, barrio San Vicente, el declarante la atribuye a un  individuo    apodado    “El    paisita”  y  allí  menciona  a  dos  sujetos  más,  pero no registra la  presencia  de  NELSON  PALACIOS HINESTROZA.    

          Cuestionó,  de  otra  parte,  el  alcance probatorio que el juzgado  otorgó    al    testimonio    de   Jasson   Palacios  López, en cuanto, a pesar de reconocer que el aludido  mintió  cuando  adujo  ser  testigo  de  oídas,  pues,  para  el  a  quo,  realmente  presenció los hechos,  concluyó  señalando que “no se advierte el interés  para  distorsionar  lo que en verdad le consta respecto al episodio criminal que  da  cuenta  el  dossier”.  En  criterio  del censor,  “al  admitir  la  modalidad  que al testimonio da el  juzgado,  lo  primero  que  trasluce  de  éste,  es  que tergiversa los hechos,  resultando ello evidente”.   

          Para     el     libelista,    el    testimonio    de    Palacios  López   es  incoherente  y  confuso,  razón  por  la  cual  no ofrece credibilidad alguna. En su sentir, el  aludido  incurrió en múltiples contradicciones, empezando por la retractación  que  hizo  en  la audiencia pública respecto de la versión rendida en la etapa  instructiva,  amén  de no surgir claro de su versión si fue testigo presencial  o  de  oídas. Más aún, añadió, todo indica que participó en los hechos, lo  cual  le  permitió  incriminar  en  un  principio  a  cuatro  personas y luego,  desviando  la  investigación,  excluir  a  dos de ellas, para reemplazarlas por  EDINSON  CÓRDOBA  PALACIOS y  NELSON  PALACIOS  HINESTROZA.   

          Al   referirse   a   las  declaraciones  rendidas  por  Jair    Conde    Lana    y   Regina  Achito Asabara, señaló que de sus  contenidos  no  es  posible,  como lo hizo el Tribunal, deducir que incrimina al  procesado   NELSON   PALACIOS  HINESTROZA,  pues  mientras el primero de los testigos alude a “tres   personas   todas   hombres”,  sin  identificar   a   ninguna,   la   segunda   menciona   a  alias  “El   paisita”  y  a  alias  “Lucha”,  sin  que  ninguno  de  ellos  corresponda    a    PALACIOS   HINESTROZA.   

          Según  el  actor,  el  a quo se  equivoca cuando sostiene que Jair Conde  Lana  no  estuvo  presente  en el episodio narrado por  Jasson  Palacios  López  y  Regina  Achito  Asabara.  Se  trató,  por  el  contrario, del mismo encuentro y de las declaraciones de estos  últimos    se    infiere    que    NELSON   PALACIOS  HINESTROZA   no   estaba  allí.  De  todas  maneras,  insistió  en  señalar  que  dichos  testimonios son confusos, contradictorios,  sospechosos  y,  en  fin, carentes de credibilidad, por cuya razón con sustento  en ellos no puede soportarse una sentencia condenatoria.   

          A  lo  anterior,  el  casacionista  suma  la  forma  “un   tanto   fantasma”  como  llegó  al  proceso    el    testimonio    de   Jasson   Palacios  López,  el  cual,  además,  se  adujo  por fuera del  término  de  duración  de  la  investigación  previa y sin decreto previo. En  concepto  del actor, las dudas así surgidas se incrementan cuando se analiza el  informe  No.  0709  del  23  de noviembre de 2005, en el cual los investigadores  Álvaro Galvis y Alirio  Perucho  Garcés  relacionan  como  presuntos   responsables  del  delito  a  Jorge  Isaac  Córdoba  Moreno,  Luis  Miguel  Zapata Saldarriaga (el Paisita), Breiner Farley  Gallego  Cuesta  y Erney Mena  Cuesta,   sin   que   se  señale  el  origen  de  la  información.     

          De  todas  maneras, para el libelista, el delator no es otro diverso  a  Jasson  Palacios  López,  quien  luego,  según  se  desprende  “por análisis  indiciario”,  reemplazó  a  los  últimos  dos para  involucrar    a    EDINSON   CÓRDOBA   y      NELSON     PALACIOS,  con  el  único  afán  de  beneficiar  a sus amigos Breiner    y  Erney.   

          Tercer cargo. Nulidad:   

          Aduce  que  la sentencia se emitió en un juicio viciado de nulidad,  por  cuanto  tanto  la  fiscalía  como  el  juzgado omitieron practicar pruebas  pertinentes y necesarias, tales como:   

(i) Cotejo de dactiloscopia entre las huellas  encontradas  en  el cuchillo y elementos personales de las víctimas hallados en  la  escena  del  crimen,  y  las  impresiones  dactilares  pertenecientes  a los  sindicados.   

(ii)  Declaración  de  los  investigadores  Álvaro Galvis y Alirio  Perucho, para determinar el origen  y  razones  de  la incriminación efectuada en el informe del 23 de noviembre de  2005.   

(iii) Reconocimiento en fila de personas con  los  incriminados  tanto  por  parte de Jasson Palacios  López  como  de  Jair Conde  Lana   y   Regina   Achito  Asabara.   

(iv)  Declaración  de alias “Choy”,     alias     “El   cojo”   y   alias  “El   negro”,  citados  por  Palacios  López.   

          En  su  criterio,  de haberse practicado la primera de las referidas  pruebas  y el resultado del cotejo hubiese sido negativo, ello habría permitido  explorar   la   posible   participación   en   los   hechos   de   Breiner    Farley    Gallego   Cuesta   y  Erney  Mena  Cuesta.  A  su  turno,  si  se  hubiera  recaudado  los  testimonios  de  los investigadores, se  conocería  el  origen  de  la  incriminación efectuada en el informe del 23 de  noviembre  de  2005.  Sobre  las  diligencias de reconocimiento, señaló que el  Tribunal   echó   de   menos   las   de   Jair  Conde  Lana   y  Regina Achito  Asabara,   las   cuales   pudieron   “eliminar  incriminación”  o, en el caso  del  primero  de  ellos,  ajustar  la acusación de la fiscalía o evidenciar la  falsedad  del testimonio de Palacios López.    

          Finalmente,  en  cuanto  a  las  personas  citadas  por Jasson  Palacios  López,  cuyo testimonio  sirvió   de   fundamento   para   la   condena,   consideró   que  el  aludido  “menciona  un  grupo de personas, por medio de cuyas  declaraciones  hubiese sido posible establecer si el contenido de su exposición  se  ajustaba  a  la  verdad  total  o  parcialmente  y si de pronto, escondía o  guardaba algo para perjudicar a unos y favorecer a otros”.   

          En  su  concepto,  “la  falta de acción  probatoria   por   parte  de  la  jurisdicción,  cercenó  el  debido  proceso,  produciendo una sentencia carente de sustento probatorio”.   

          En  conclusión,  el  censor pidió casar la sentencia para declarar  la  nulidad  desde  el cierre de la investigación, inclusive. Subsidiariamente,  solicitó casarla para revocar la condena y absolver al procesado.   

          2)   Demanda   presentada   por  el  defensor  de  EDINSON  CÓRDOBA  PALACIOS:   

          Estructura  seis cargos, los cinco primeros por violación indirecta  de   la   ley  sustancial  y  el  sexto  por  violación  directa  de  la  misma  estirpe.   

          Primer cargo. Error de derecho:   

          Según  el demandante, el Tribunal incurrió en error de derecho por  falso   juicio  de  legalidad  cuando  valoró  el  testimonio  de  Jasson  Palacios  López,  a  pesar  de no  decretarse  previamente  y recibirse “como caído del  cielo   o  en  paracaídas”,  sin  ser  identificado  plenamente y ni siquiera haberse individualizado.   

          Con  lo  anterior, añadió, el fallador vulneró el artículo 29 de  la   Constitución  Política  y  los  artículos  232  y  235  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

          Segundo cargo. Error de hecho.   

          Acusa  al fallador de incurrir en error de hecho por falso juicio de  existencia  por  omisión,  al  dejar de apreciar la indagatoria de NELSON    PALACIOS    HINESTROZA,   quien  manifestó  que  el  día de los hechos “El chapulín  no andaba con nosotros”.   

          En  su  sentir,  de  no  haberse  cometido  el yerro “la  certeza  se  hubiere  debilitado  para  dar  paso  a  la  simple  probabilidad  y  de  contera haber aplicado el art. 29 de la Carta Política que  consagra  el  principio  de  la  presunción de inocencia e in dubio pro reo”.   

          Tercer cargo. Error de hecho:   

          Denuncia  la  presencia  de  un  error  de hecho por falso juicio de  identidad  en la apreciación del informe rendido el 23 de noviembre de 2005 por  los    investigadores    Álvaro   Galvis     y     Alirio    Perucho.  Considera que los juzgadores tergiversaron esa prueba, al deducir  de   la   misma   que   las  labores  de  inteligencia  adelantadas  por  dichos  investigadores    condujeron    a    la    identificación    de    EDINSON  CÓRDOBA  PALACIOS  y NELSON   PALACIOS  HINESTROZA,  cuando  el  informe  por  ningún lado los menciona. En ese sentido, es del criterio que esa  probanza,      contrariamente,      demuestra     la     inocencia     de     su  representado.   

          Reprochó,  de  otra  parte,  la falta de vinculación de las cuatro  personas  a  las cuales se refiere el mencionado informe, de cuyo contenido, por  lo   demás,  pareciera  desprenderse  que  el  sujeto  apodado  “Negro  cojo”  es  en realidad el testigo  “Jasson Palacios”.   

          Cuarto cargo. Error de hecho:   

          En  un  error  de  la  naturaleza  aludida,  derivado  de  un  falso  raciocinio,  según  el  censor,  incurrió  el  Tribunal  cuando desconoció la  segunda   versión   de   Jasson  Palacios  y  asignó  credibilidad  a  la primera, sin advertir que existió  motivo  para  la  retractación  del testigo, como fue la promesa que le hizo el  investigador  Perucho, quien  además  lo  llevó a la fiscalía para obtener su declaración, siendo recibida  por    el   instructor   “de   manera   absurda   e  ilegal”,  pues  lo  hizo  sin identificarlo ni haber  decretado  previamente  el  testimonio y, más aún, con la presencia del citado  investigador,  “lo cual se infiere de las diligencias  e  incluso  el  mismo tribunal la acepta en la sentencia atacada”.   

          En  criterio  del  actor,  la  lógica  indica  que  “se  amaña  la  verdad  para  obtener  un  provecho o premio como lo  había  prometido  PERUCHO  a  JASSON  pero  que  igualmente  si  se incumple se  afirmará  la  misma”. Además, considera que de una  prueba  ilegal  no  se  puede llegar a un hecho legal, como lo hace el Tribunal,  para    otorgar   credibilidad   a   la   primera   versión   de   Jasson Palacios López.   

          Por  lo  anterior,  es  del  criterio  que  las pruebas allegadas al  proceso  corroboran  la  versión  de  EDINSON CÓRDOBA  PALACIOS,  conforme  a  la  cual el día de los hechos  estaba  durmiendo  en  su casa. Consideró que el error es trascendente, pues si  el  Tribunal  hubiese  advertido  el contenido fáctico de la retractación y el  conjunto probatorio, habría arribado a conclusión diversa.   

          Quinto cargo. Error de hecho.   

          Predica  también  la  existencia  de  un  error  de hecho por falso  raciocinio,  esta  vez  frente a la “construcción de  la   inferencia   de   las   declaraciones   de  Jair  Conde  Lana  y   Regina  Achito  Asabara”.  Según  el  demandante,  dichos  testigos  hablan de tres hombres  negros,  pero  de  sus  deponencias  jamás  puede  inferirse,  como  lo hace el  Tribunal,  que  uno  de  ellos  era  EDINSON  CÓRDOBA  PALACIOS.  En  ese  sentido,  piensa que si se hubiera  tenido  en  cuenta  “el  contra-indicio  del tercero  excluido    que    omitieron    los   juzgadores   de   instancia   –porque existen negros en el Chocó, en  Cartagena,  en  Cali,  en  Africa-   nos hubiese conducido al manto de duda  situación   (sic)   lógica   y   jurídica”.    

          En  tales  condiciones,  considera  que  el  yerro es trascendente y  viola  el contenido de los artículos 285 y 286, referentes a la indivisibilidad  del indicio y a la necesidad de probarse.   

          A  manera  de  trascendencia frente a los anteriores cargos, señala  que   de   no   haberse   incurrido   en   los  errores  de  hecho  denunciados,  “la  certeza  habría cedido ante la duda como forma  de  exoneración  de  la responsabilidad penal”. Esos  yerros,  añadió,  llevaron  a  aplicar  de  “manera  indebida  el  art.  232 dejando de aplicar el artículo 7 de la Ley 600 de 200 y  art.  29 de la Carta Política, violando flagrantemente los artículos 239, 277,  284,  286  y  287 de la Ley 600 de 2000 y aplicar indebidamente el artículo 104  del    Código   Penal”.                  

          Solicitó,  en  consecuencia,  casar  la  sentencia para, en su lugar, proferir fallo absolutorio.   

         

          Sexto cargo. Violación directa de la ley.   

          Lo  formula  de  modo  subsidiario  y  lo  hace  consistir en que el  juzgador  interpretó  erróneamente  el  inciso  segundo  del  artículo 61 del  Código  Penal,  pues a pesar de reconocer la ausencia de antecedentes penales y  la  no  concurrencia  de  causales  de  mayor punibilidad, dosificó la pena sin  consideración  a  esa  conclusión, la cual le imponía determinarla dentro del  cuarto mínimo, cuyo extremo inferior es 300 meses.   

          Por  tanto,  pidió  casar  la  sentencia  para  dictar  el fallo de  reemplazo,   redosificando   la   sanción   acorde   con  la  norma  sustancial  violada.   

          3)  Demanda  presentada  por  el  defensor  de  JORGE ISAAC CÓRDOBA  MORENO:   

          Postula  tres  cargos,  el primero y el tercero con fundamento en la  causal   primera   de   casación   y   el   segundo  con  apoyo  en  la  causal  tercera.   

          Primer cargo. Error de derecho:   

          El  censor  lo  enuncia  y  desarrolla  con fundamento en los mismos  planteamientos  esbozados  en  el  primer  reproche formulado por el defensor de  NELSON  PALACIOS  HINESTROZA.  Sin  embargo, al final, le adiciona el argumento conforme al cual la versión de  Jasson  Palacios López no es  digna  de  credibilidad,  porque se trata de un testigo indirecto, quien además  se  retractó, aparte de haber declarado movido por un temor reverencial o fruto  de  una  negociación  para  no  ser  incriminado por otra ilicitud. Igualmente,  expresó  también el impugnante, porque quien presuntamente informó al testigo  padece una enfermedad mental desde el año 2004.   

          Segundo cargo. Nulidad.   

          El  demandante  plantea  aquí  cargo  similar  al  denunciado en la  tercera   censura   por   el   defensor   de  PALACIOS  HINESTROZA.  No  obstante, se limita a transcribir los  artículos  29  de  la  Constitución  Política  y 6º, 9º y 20 del Código de  Procedimiento  Penal,  para  afirmar  a  renglón seguido que tanto la fiscalía  como  el juzgado incumplieron esos mandatos, los cuales no hacen sino garantizar  el debido proceso.   

          Tercer cargo. Error de derecho:   

          Lo   funda   en   el  hecho  de  haberse  condenado  a  JORGE  ISAAC  CÓRDOBA  MORENO  a pesar de  tratarse  de  un  inimputable, de acuerdo con los dictámenes médicos allegados  al  proceso.  Con  ese  proceder,  añadió, se transgredió el artículo 33 del  Código Penal de 2000 y el debido proceso.   

          Según  señaló,  la  demanda se orienta a obtener la nulidad desde  el  cierre  de  la  investigación o, subsidiariamente, que se case la sentencia  para   revocar   la   condena  y,  en  su  lugar,  proferir  fallo  absolutorio.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

            Para  evitar  que  el  recurso  de  casación  se convierta en una  tercera  instancia,  el  legislador,  en  el  numeral  3º del artículo 212 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  impone al demandante el cumplimiento de unos  presupuestos  de adecuada y lógica sustentación, sin los cuales el libelo debe  ser inadmitido, conforme lo establece el artículo 213 ibídem.   

          Esos  requisitos  dicen relación con la acertada enunciación de la  causal  y  con  la adecuada formulación del cargo, para lo cual se debe indicar  en  forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos,  así  como  las  normas  que se  consideran  infringidas.  A  esos  presupuestos,  los  cuales  operan  de manera  general  para  todas  las causales, es necesario añadir los lineamientos que la  jurisprudencia  de la Corte, a efectos de la cabal comprensión de los reproches  denunciados,  ha  establecido  en  forma  particular respecto de cada uno de los  motivos de casación.   

          Procede,  entonces,  la  Sala a examinar si las demandas instauradas  por  los  defensores  de  los  procesados satisfacen tales requisitos, para cuyo  propósito,   por  razones  de  método,  dada  su  coincidencia  temática,  se  analizarán  de  manera  conjunta  las  presentadas  a  nombre  de  NELSON  PALACIOS  HINESTROZA y JORGE  ISAAC  CÓRDOBA  MORENO  y luego se  ocupará  de  la  incoada  a nombre de EDINSON CÓRDOBA  PALACIOS.   

          1)   Demandas  presentadas  a  nombre  de  NELSON     PALACIOS     HINESTROZA    y      JORGE      ISAAC     CÓRDOBA  MORENO:   

          Lo  primero que se advierte es el desconocimiento en los libelos del  principio  de prioridad que gobierna el recurso de casación, acorde con el cual  el  demandante  debe  formular,  con  prelación, aquellos reproches dirigidos a  obtener  la nulidad de la actuación y luego sí asumir la tarea de plantear los  cargos  orientados  a  infirmar la sentencia. La razón de esta exigencia radica  en  las  consecuencias  de  cada  una de esas censuras, en cuanto si prospera la  pretensión  invalidatoria, se tornará innecesario abordar el estudio de la que  sólo apunta a quebrar el fallo.   

          Como  se  expresó,  los  demandantes no  cumplen   ese   requisito,   pues   mientras   el   defensor   de   PALACIOS  HINESTROZA  expuso  primero  los  cargos  por  violación  indirecta  de  la  ley para después sí estructurar la  censura  por  nulidad,  el  representante  de  CÓRDOBA  MORENO  postuló  este  último  a  manera  de  cargo  segundo,  presentando  primeramente  uno  de  los  reproches  sustentados  en la  violación indirecta de la ley sustancial.   

          Pero,  no es ese el único desacierto observable en las demandas. En  efecto,  en  el  primer cargo  de los dos libelos los actores denuncian la existencia  de  un  error  de derecho por falso juicio de legalidad, por dos razones; de una  parte,  porque  el testimonio de Jasson Palacios López  se  recepcionó  sin  previo decreto y, de otra parte,  porque  se  recaudó  vencido  el  término  de  seis meses establecidos para la  duración de la investigación previa.   

          Cuando  se  pretende  postular  un  error  de la naturaleza aludida,  según  lo  tiene  precisado  la  jurisprudencia de la Sala, el demandante debe,  aparte  de  identificar  la  prueba  indebidamente  apreciada,  citar las normas  procesales,   también   llamadas   medio,  que regulan su formación, así como fundamentar la trascendencia  del error.   

          Los  casacionistas no cumplieron los dos últimos presupuestos antes  señalados,  pues  se  abstuvieron de mencionar las disposiciones que establecen  los  requisitos pretermitidos durante la aducción o práctica del testimonio y,  además,  se  sustrajeron  a señalar la incidencia del error, aspecto frente al  cual  se limitaron a señalar que, al excluirse esa prueba, la condena queda sin  soporte,  sin  asumir  la  tarea  de fundamentar por qué con el restante caudal  probatorio no se sostendría el fallo.   

          Más  aún, los libelistas omitieron hacer referencia a la reiterada  jurisprudencia  de  esta  Sala,  conforme  a  la  cual  los  medios  probatorios  recaudados,  vencido el término previsto para la duración de etapas procesales  como  la  investigación  previa  o  la  misma instrucción, no se afectan en su  legalidad.  En  ese  sentido  se pronunció en sentencia del 12 de septiembre de  2002, cuando expresó:      

“Es   de  advertir…  la carencia de  razón  para  pretender  desconocerle  valor  a los medios de convicción que se  alleguen   cuando   el   período   de   investigación  ha  vencido,  sin  haber  sido  formalmente cerrada, pues aunque los términos  procesales   han   de  observarse  con  diligencia  y  su  incumplimiento  será  sancionado  (art. 228 Constitución), lo que quebranta el debido proceso son las  dilaciones injustificadas (art. 29 ib.).   

Las   sanciones   a  que  se  refiere  la  Constitución  Política  no  apuntan  a  la  invalidez de las pruebas allegadas  tardíamente   y   mucho   menos   a   la   nulidad  del  proceso,  sino  a  las  correspondientes   consecuencias  disciplinarias,  y  eventualmente  penales  de  mediar  dolo,  al  igual  que algunos efectos procesales, como la excarcelación  (art.  365  numerales 4° y 5° L. 600 de 2000) y, aún más, la extinción  de la acción de llegar a cumplirse el término de prescripción.   

El cumplimiento de los términos, perturbado  por  la  ingente  congestión  de  los  despachos judiciales, debida entre otros  factores   a   la   muy   elevada   conflictividad  nacional,  la  inestabilidad  legislativa,   los   trabamientos   procesales   y   las   deficiencias   de  la  administración  de  la Rama Judicial, no puede colocarse por encima de que a la  Nación  se  le  asegure  la  justicia;  la prevalencia del interés general; la  garantía  de los principios, derechos y deberes consagrados en la propia Carta;  la  protección  de  la  vida,  honra,  bienes,  creencias  y  demás derechos y  libertades;  el  cumplimiento  de las responsabilidades sociales; la obligación  de  la  Fiscalía General de la Nación de investigar los delitos y acusar a los  presuntos  infractores;  la  preservación  de  la convivencia y, en general, el  acceso  a  la  justicia”1.   

          Los  censores tampoco explican por qué consideran que el instructor  no  decretó  previamente el testimonio en mención, pese a resultar evidente la  inclusión  en  la  resolución  de  apertura de la investigación previa, de la  orden   consistente   en   practicarse   todas   las   pruebas   “que  se  desprendan  de  las anteriores”;  menos  aún  se  esforzaron  en  acreditar  la no concurrencia, en el caso de la  comentada  deponencia,  de  la  condición  a la cual el instructor supeditó el  recaudo de esas otras probanzas.   

          Por  lo  demás,  en  la demanda instaurada a nombre de JORGE  ISAAC  CÓRDOBA  MORENO, se advierte  otro  defecto  de  sustentación, consistente en la inclusión de planteamientos  violatorios  del  principio  lógico  de  no  contradicción,  pues argumenta el  censor   que   el   testimonio   de   Palacios  López  no  es  digno  de  credibilidad, con lo cual admite la  validez  de  la  prueba,  cuando  al  postular el cargo partió de la hipótesis  contraria.   

          En    el   segundo   cargo   de    la    demanda    instaurada    a    nombre   de   NELSON   PALACIOS  HINESTROZA,  el  censor  reprocha  al  Tribunal  incurrir en error de hecho por falso juicio de identidad  cuando  apreció  los  testimonios  de  Jasson Palacios  López,    Jair    Conde    Lana    y   Regina Achito Asabara.   

          El  falso  juicio  de  identidad, como reiteradamente lo ha dicho la  Sala,  se  configura  cuando  el fallador, al apreciar la prueba, distorsiona su  contenido  fáctico  para  hacerle  decir  lo  que ella no expresa, en cuanto la  cercena,  adiciona o translitera. Su demostración requiere que el actor realice  un  cotejo  entre  el  contenido  del medio y aquel que le atribuye el fallador,  precisando los aspectos en los cuales se presenta la distorsión.   

          El  casacionista  elude  por completo esa carga sustentatoria, pues,  aun  cuando  cita algunos apartes de la apreciación probatoria efectuada por el  Tribunal,  no  precia  los  fragmentos  de  las  declaraciones  sobre las cuales  recayó   la  tergiversación  que  aduce.  El  desarrollo  del  cargo,  por  el  contrario,  lo  dedica  a  fijar  su criterio sobre el mérito probatorio de las  pruebas,  al  amparo  del  cual  considera  que los referidos testimonios no son  dignos  de  credibilidad,  por  ser  confusos,  contradictorios  y  sospechosos,  planteando  de  esa  forma  un  problema  de  valoración  que  se distancia del  reproche  de  identidad  enunciado  al postular la censura, cuando si pretendía  cuestionar  el  mérito  asignado  por el juzgador a los medios de prueba debió  formular  el cargo por la vía del falso raciocinio, indicando los principios de  la sana crítica dejados de aplicar en la sentencia.   

          Además,  olvidando que el recurso de casación constituye un juicio  de  legalidad  a  la  sentencia de segunda instancia2,     resultó     atacando  conclusiones  del a quo que el  Tribunal  expresamente  desechó,  como  el  referente  al  carácter de testigo  presencial   atribuido   a   Jasson  Palacios  López  o  la  afirmación  según la cual el primer encuentro  mencionado  por  éste es distinto al relatado por Jair  Conde Lana.   

En  esos  aspectos,  por  tanto, no es dable  afirmar  la  existencia  de  unidad  inescindible  entre los fallos de primera y  segunda  instancia,  caso  en  el  cual  sí  procede dirigir el cuestionamiento  contra  la  decisión de primer grado, porque, como se señaló, el ad   quem  los  desestimó  expresamente,  concluyendo    que   Palacios   López   es  testigo  de  referencia  y  que  el  encuentro  aludido  por los  testigos  fue  el  mismo  donde  uno  de  los  autores  del  crimen  admitió su  participación.   

          El  libelista,  adicionalmente, incurre en el desacierto de acudir a  argumentos  propios  de  un  motivo  casacional distinto al enunciado, en cuanto  aglutina  en  el  mismo  cargo  el  cuestionamiento  referido al falso juicio de  legalidad  aducido  en  el  primer reproche, insistiendo en que el testimonio de  Palacios  López se practicó  por  fuera  del  término de duración de la investigación previa y sin decreto  previo.   Con   ello,   nuevamente   quebranta   el   principio  lógico  de  no  contradicción.     

          En    el    tercer   cargo   propuesto   por   el  defensor  de  NELSON  PALACIOS   HINESTROZA,   que  corresponde  al  segundo  formulado  por el representante de JORGE ISAAC CÓRDOBA  MORENO,  el  demandante  sugiere  la  vulneración del  principio   de   investigación   integral,  por  la  no  práctica  de  algunas  pruebas.    

          Si  bien  la Sala ha sido flexible frente a los reproches orientados  a  obtener  la  nulidad  de  la  actuación,  en  la  medida  de  no  exigir  el  cumplimiento  de  rígidas  fórmulas para su sustentación, de todas maneras ha  establecido   unos   mínimos   requisitos,   en   aras  de  que  la  naturaleza  extraordinaria  del  recurso  de  casación  no  se  desvirtúe. En ese sentido,  frente   al   principio   de   investigación  integral,  ha  dicho:     

“Reiteradamente  la  Corte  ha  sostenido  que  cuando  se  plantea  en  casación este motivo de  nulidad,  el  escrito  debe  cumplir  algunas condiciones mínimas de contenido,  entre  ellas  las  siguientes:  (i)  relacionar  los medios de prueba echados de  menos,  (ii)  acreditar  su  conducencia,  pertinencia, utilidad y posibilidades  reales  de  recaudo, (iii) justificar su trascendencia, y (iv) demostrar que los  funcionarios   judiciales  omitieron  realizar  los  esfuerzos  requeridos  para  practicarlas estando en condiciones de hacerlo.     

Se  hace esta primera precisión para dejar  sentado  que  la  demostración  de  esta  especie  de reparo no se agota con el  simple  señalamiento  de  las pruebas que los funcionarios judiciales omitieron  practicar  en  concreto dentro de una determinada investigación, ni mucho menos  en  la  presentación  de  una variedad de hipótesis probatorias producto de la  capacidad  imaginativa  del demandante, sobre las que se especula a partir de la  certeza  de  los resultados del proceso, sino en el cumplimiento claro y preciso  de los requerimientos que viene de ser indicados.   

Sostener  que  las  cosas  habrían  sido  distintas  si  la  investigación se hubiese enderezado en tal o cual sentido, o  hubiesen  sido  practicadas tales o cuales pruebas, o que se violó el principio  de  investigación  integral  porque  las  pruebas  que  teóricamente  podrían  haberse  recaudado  no  se  realizaron,  nada demuestra. Es necesario acreditar,  frente  al  caso  concreto,  que las pruebas omitidas surgían necesarias o  trascendentes   para   la   definición  del  asunto,  que  eran  jurídicamente  procedentes,  que  eran  materialmente realizables, y que dejaron de practicarse  por   inactividad  endilgable  a  los  funcionarios  judiciales  encargados  del  adelantamiento  de  la  investigación”3.   

          En  el  caso sometido a estudio por la Sala, el libelista se limitó  a  relacionar  las  pruebas  que  echa  de  menos  y a conjeturar en torno a los  diversos  posibles  resultados  que  habrían arrojado si se hubiesen recaudado,  pero  nada refiere acerca de la necesidad y trascendencia de su práctica frente  a  la  definición  de  este  asunto,  de su conducencia y pertinencia, ni de su  posibilidad  de  realización;  menos  aún,  de  los  concretos motivos por los  cuales no fueron evacuadas en el curso de la actuación.   

          En  el caso de la demanda presentada por el defensor de CÓRDOBA  MORENO, los defectos son todavía  mayores,  pues  ni  siquiera se esforzó por mencionar los elementos probatorios  no evacuados.   

          Finalmente,    en    el    tercer   cargo  formulado  en  la  demanda  instaurada  a  nombre  del  procesado  antes  mencionado,  el  censor  denuncia la existencia de un error de  derecho.  Se  abstiene,  sin  embargo, de indicar si el yerro devino de un falso  juicio  de  legalidad o de un falso juicio de convicción, expresiones del error  de derecho.   

          Consecuente  con  esa falencia, tampoco desarrolla el reproche, pues  no  indica  cuál fue la prueba indebidamente apreciada por el juzgador y a cuyo  amparo  desechó la condición inimputable del acusado. Al respecto, simplemente  manifestó  que  los  dictámenes  médicos  allegados  al proceso demuestran el  trastorno  mental  padecido,  afirmación  que,  por  lo  demás,  desatiende el  principio  de  lealtad,  pues  el  único  dictamen  psiquiátrico  practicado a  CÓRDOBA  MORENO en el curso  del  proceso demuestra todo lo contrario, es decir, el no padecimiento por parte  del  aludido de trastorno mental o inmadurez sicológica que anule sus capacidad  de     comprensión     y     autodeterminación4.   

          En   consecuencia,  por  no  reunir  los  presupuestos  de  adecuada  sustentación, los libelos antes examinados serán inadmitidos.   

          2)  Demanda instaurada a nombre de EDINSON  CÓRDOBA PALACIOS:   

          En     el    primer    cargo  el  censor  acusa  al Tribunal de incurrir en error de derecho por  falso  juicio  de  legalidad,  porque  valoró  el  testimonio  de  Jasson    Palacios    López,  a pesar de no haber sido decretado previo  a  su  recaudo, amén de no haberse identificado cabalmente al declarante. Pero,  al  igual  de  lo  acontecido  con el primer reproche de las otras dos demandas,  omite  el  impugnante  mencionar  las  normas  medio  que  el  fallador  habría  pretermitido  en la aducción y práctica de dicha prueba, así como explicar la  trascendencia  del  yerro aducido, requisito este que, como quedó visto atrás,  no  se  cumple  con  argumentar de manera genérica, conforme lo hace el censor,  que  de  no haberse incurrido en el error “la certeza  habría  cedido  ante  la  duda como forma de exoneración de la responsabilidad  penal.               

          También  omitió  pronunciarse  acerca  de  la orden emitida por el  instructor  cuando  dispuso  la  apertura  de  la  investigación  previa, en el  sentido  de  practicar  todas  las  pruebas  “que se  desprendan de las anteriores”.   

          Adicionalmente,  dejó  de  referirse al criterio jurisprudencial de  la  Sala,  conforme  al  cual la identificación del testigo puede registrarse a  través     de     sus     generales    de    ley5,  como  en efecto procedió la  fiscalía  cuando  escuchó  en  declaración  a Jasson  Palacios López.   

          En   los   cargos   segundo   y   tercero  el  casacionista  atribuye  al  fallador  incurrir  en  errores  de  hecho por falso juicio de existencia y de identidad, el primero por  no   apreciar   la   indagatoria  de  NELSON  PALACIOS  HINESTROZA,  y  el  segundo por tergiversar el informe  rendido  el  23  de  noviembre  de  2005  por  los  investigadores  Álvaro     Galvis    y    Alirio Perucho.   

          El  censor,  sin embargo, se abstuvo de fundamentar la trascendencia  de  los  errores  así  denunciados,  siendo  en  este punto pertinente predicar  también  la presencia de la misma falencia encontrada en la estructuración del  cargo  antes  analizado, pues no resulta suficiente, para cumplir esa exigencia,  con  señalar  en  forma  global  que  de  no haberse incurrido en los yerros la  decisión  sería  distinta,  sino  que  es  necesario abordar el estudio de los  demás  elementos  de  juicio  considerados  por el fallador para demostrar que,  aún con ellos, no resulta dable soportar la condena.   

          Aparte   de  lo  anterior,  con  desconocimiento  del  principio  de  autonomía  que rige en sede de casación, en el tercer cargo reprochó la falta  de  vinculación  a  la  actuación  de  las  cuatro  personas mencionadas en el  informe  del  23  de  noviembre de 2005, entremezclando así un argumento que es  propio  de  la  causal  tercera  de  casación,  aunque  sin  explicar cómo esa  omisión  pudo  dificultar  la  defensa  de  su representado o afectar de alguna  manera  sus  garantías  fundamentales.             

          En   los  cargos  cuarto y quinto el demandante  denuncia  la  existencia  de  errores  de  hecho  por  falsos  raciocinios en la  apreciación  del  testimonio de Jasson Palacios López  y  en  la “construcción de  la   inferencia   de   las   declaraciones   de  Jair  Conde  Lana  y   Regina  Achito  Asabara”.    

          Como  lo  tiene suficientemente decantado la Sala, el error de hecho  por  falso  raciocinio  se  presenta cuando el juzgador, al apreciar la pruebas,  desconoce  los  principios  de la sana crítica, integrados por las reglas de la  experiencia,  los  postulados  lógicos  y  las  leyes  de  la  ciencia. Para su  demostración  se  requiere  que  el  censor  indique  los principios de la sana  crítica  vulnerados  por  el  fallador, así como el sentido de ese quebranto y  exprese  cuáles,  en  su  defecto,  debieron  ser  aplicados  para  resolver el  caso.   

          Tal  carga  argumentativa  no  la  satisface el demandante, quien se  dedica  a  cuestionar  el  alcance  suasorio  asignado  por  el  Tribunal  a los  testimonios  rendidos  por Jasson Palacios López, Jair  Conde  Lana  y  Regina Achito  Asabara,  sin  indicar  cuáles  principios de la sana  crítica  conculcó  el juzgador y de qué forma, con excepción de la confusa y  poco  clara  alusión  a  “la lógica” efectuada en el cuarto cargo.   

Es así como en la referida censura sostiene  que  el  ad quem no debió dar  credibilidad  a  la primera versión de Palacios López  y,  en  cambio,  acoger  la  segunda,  porque existía  motivo  para  la  retractación. Más aún, desviando el discurso hacia un error  distinto  al  invocado  en dicha censura, resultó cuestionando la legalidad del  testimonio,  con  lo  cual incurrió también en violación al principio lógico  de  la  no  contradicción,  pues  pasó  de reconocer la validez de la prueba a  negársela.    

          Y  en el quinto cargo aduce que de las declaraciones de Conde      Lana      y     Achito   Asabara   no   se   infiere   la  participación   de   CÓRDOBA  PALACIOS  en  el acaecer delincuencial, oponiendo entonces su particular punto  de  vista  al  plasmado  por  el fallador, pero sin explicar en dónde estuvo el  error  de  raciocinio  del  Tribunal  cuando  arribó  a  conclusión  distinta.   

          El   sexto  y  último  cargo  el casacionista lo dirige por violación  a  la ley sustancial, derivada de la interpretación errónea del inciso segundo  del  artículo  61 del Código Penal, para lo cual atribuye al fallador dejar de  determinar  la  pena  en  el  cuarto  mínimo,  pese  a reconocer la ausencia de  antecedentes  y,  en  fin,  la  no  concurrencia de circunstancias genéricas de  mayor punibilidad.   

          El  reproche,  así  visto, surgiría adecuadamente estructurado, si  no  fuera  porque  el  censor  carece  por  completo  de  razón, obedeciendo el  cuestionamiento   a   una  equivocada  percepción  de  los  fundamentos  de  la  sentencia,  pues  el fallador sí dedujo la sanción dentro del cuarto inferior,  dado  que  ese  segmento,  por tratarse de homicidio agravado, corresponde a los  extremos  que  van  de  300  a  345  meses  de prisión, fijando para uno de los  homicidios  336  meses,  guarismo  que  incrementó en 132 meses por tratarse de  concurso  homogéneo  de  hechos  punibles,  para  obtener  así  los  39  años  finalmente impuestos.   

         

          En  tales condiciones, por los evidentes defectos de fundamentación  que  contiene,  también  será inadmitida la demanda instaurada por el defensor  de         CÓRDOBA        PALACIOS.   

          Al  margen  de  lo  anotado,  la  Sala  no evidencia vulneración de  garantías  fundamentales  que  le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR        las  demandas  de  casación   interpuestas   por   los   defensores   de  EDINSON  CÓRDOBA PALACIOS, NELSON PALACIOS HINESTROZA y JORGE ISAAC  CÓRDOBA MORENO.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal  penal, contra esta decisión no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                 MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO J. IBAÑEZ  GUZMÁN                               JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                             JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

  JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

   TERESA  RUIZ  NÚÑEZ   

                                                Secretaria     

1  Radicación  15260.  En la misma dirección, ver sentencias del 28 de septiembre  de   2001,   radicación  16373,  y  del  1º  de  junio  de  2005,  radicación  20612.   

2 Cfr.  Auto del 25 de abril de 2007, radicación 26672.   

3  Sentencia del 4 de mayo de 2006, radicación 22328.   

4 A esa  conclusión  arribó el Instituto de Medicina Legal en dictamen obrante a folios  229 a 234.   

5 Cfr.  Sentencia del 3 de agosto de 2005, radicación 22290.     

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