28643(02-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28643  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No.076   

Bogotá,  D.  C., dos (2) de abril de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

Cumplido el trámite previsto en el artículo  500  de  la ley 906 de 2004, procede la Sala a rendir el concepto que en derecho  corresponda  en  relación  con  la  solicitud  de extradición del ciudadano  colombiano CARLOS MARIO JIMÉNEZ  NARANJO,  presentada por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  del Norte a través de la vía  diplomática.   

ANTECEDENTES  

1. Con     la    Nota    Verbal  2553 de 24 de  agosto de 2007, el Gobierno  de   los   Estados   Unidos   de  América,  por  intermedio  de  su  Embajada en nuestro país, solicitó al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores de Colombia la detención provisional con  fines  de  extradición  de  CARLOS    MARIO    JIMÉNEZ    NARANJO,        alias        Macaco, que se  hizo  efectiva  cuando  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito Especializado de  Cúcuta,  a  cuyas  órdenes  se encontraba privada de la libertad la persona en  comento, lo dejó a disposición del Fiscal General de la Nación.   

2. Mediante la Nota  Verbal  3258  de 23 de octubre de 2007, la embajada estadounidense formalizó la  solicitud   de   extradición   de  CARLOS  MARIO  JIMÉNEZ  NARANJO,  para  que  compareciera   a   juicio   por   delitos   relacionados   con  el  tráfico  de  estupefacientes,  el  lavado  de  dinero  y  la  financiación  del  terrorismo,  presentados  desde el 17 de diciembre de 1997 hasta el 25 de septiembre de 2007,  de  acuerdo  con  los  cargos  formulados en las acusaciones dentro de los casos  05-235-01  y  07-20794-CR-LENARD; la primera dictada el 25 de septiembre de 2007  por  la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, y la  segunda  proferida el 2 de octubre de 2007 por la Corte Distrital de los Estados  Unidos para el Distrito Sur de Florida.   

Fueron   anexadas   a   la   solicitud   de  extradición,   además   de   las   notas   diplomáticas  mencionadas,  copias  auténticas  de  las  acusaciones  correspondientes  a  los  casos  05-235-01                y  07-20794-CR-LENARD,  declaraciones  rendidas por  Patrick        H.       Hearn       (Abogado      Litigante  para  el  Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Sección  Narcóticos  y  Drogas  Peligrosas)  y  Luis  A.  Miranda (Agente Especial de la  Administración     para     el     Control     de     Drogas),     trascripción  de  las  disposiciones  penales presunta-mente      infringidas  por  el  requerido,  declaraciones  de  Alejandro  O. Soto (Fiscal  Auxiliar  para  el  Distrito  Sur de Florida), Victoria J. Melker y Jeremy Jones  (Agentes  Especiales  de  la  Administración  para el  Control     de     Drogas),     y     copias  de la  cédula  de  ciudadanía  y  la   tarjeta       fotodecadactilar de CARLOS MARIO JIMÉNEZ NARANJO.   

3. Después de que el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores conceptuara mediante oficio OAJ.E. 2046 de  fecha  23  de  octubre  de  2007 que “por no existir  convenio   aplicable   al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  el  ordenamiento   procesal   penal   colombiano”,   el  expediente  fue  remitido  por  intermedio  del  Ministerio  del  Interior  y de  Justicia  a  la  Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia para lo  pertinente.   

4.  Dispuesto  el  trámite  probatorio  de  que  trata  el artículo 500 de la ley 906 de 2004, la  Corte  negó las solicitudes que en tal sentido presentó el apoderado de CARLOS  MARIO  JIMÉNEZ  NARANJO,  tras considerar que no guardaban relación alguna con  cualquiera  de  los  fines señalados en el artículo 502 ibídem que definen la  naturaleza  del  concepto  por  emitir,  pues  éstas  tenían  el propósito de  demostrar  que  el  requerido,  al haberse acogido a la ley 975 de 2005 o Ley de  Justicia  y  Paz,  terminaría siendo juzgado por los mismos hechos a los que se  refiere la extradición.   

5.  Interpuesto el  recurso  de  reposición  en contra de la decisión en comento, la Sala reiteró  que  el  ámbito de su competencia dentro del trámite de extradición no podía  exceder  los  fundamentos  a los cuales debe circunscribirse el concepto, ya que  de  lo  contrario  desconocería  lo  que  ha  establecido de manera pacífica y  reiterada  a lo largo de sus pronunciamientos en tal sentido, e incluso iría en  contra  de  la  cosa juzgada constitucional prevista en las sentencias C-1106 de  2000   y   C-1266   de   2005,  mediante  las  cuales  la  Corte Constitucional desestimó de manera expresa  idénticos  argumentos  a  los invocados por el recurrente.   

6.  Ordenado  el  término  de  traslado para la presentación de alegatos, el representante de la  Procuraduría   General  de  la  Nación  solicitó  que  se  rindiera  concepto  favorable  acerca  de  la petición de extradición de los Estados Unidos, en la  medida  en  que  concurren  los  requisitos contemplados en el artículo 502 del  Código    de    Procedimiento   Penal,  pero  con  la exhortación al Gobierno  Nacional  para  que  advirtiera  de  manera expresa al  país  requirente que juzgue a CARLOS MARIO JIMÉNEZ NARANJO únicamente por los  delitos  que  suscitaron  la extradición cometidos después del 17 de diciembre  de  1997,  y que además no lo someta a tratos crueles, inhumanos y degradantes,  así    como   a   cualquier   otra   sanción   punitiva   prohibida   por   la  Constitución.   

Igualmente,  solicitó que se le recomendara  al  Gobierno  Nacional  pedirle  al  Estado  requirente que, en caso de condena,  tuviera  en cuenta como parte de la pena el tiempo que el solicitado haya estado  privado de la libertad con motivo del trámite de extradición.   

7.  Por su parte, el  defensor  de  CARLOS  MARIO  JIMÉNEZ  NARANJO solicitó a la Corte que rindiera  concepto  desfavorable,  para  lo  cual  se apoyó en similares argumentos a los  empleados  dentro  del periodo probatorio, a saber: a)  al estar postulado a la Ley de Justicia y Paz antes de  que  se  dictaran  las  acusaciones  que sustentan la petición de extradición,  resulta  improcedente  el  trámite  de  la  misma; b)  el  respeto  de  los  derechos  de  las víctimas a la  verdad,  justicia  y reparación debe imperar por encima de cualquier actuación  o  disposición  del  derecho  interno, tal como lo ha  reiterado  la jurisprudencia de la Corte Interamericana  de  Derechos  Humanos  y  la Corte Constitucional en la sentencia C-370 de 2006;  c)  la  presencia de CARLOS  MARIO  JIMÉNEZ  NARANJO  en  la  Ley  de  Justicia y Paz resulta indispensable,  forzosa  e indisponible para que pueda garantizarse el derecho de verdad que les  asiste   a   las   víctimas;   y   d)  en   el   trámite  de  extradición,  aunque  no  se  trate  de  un  procedimiento  judicial,  deben  protegerse  de  manera  efectiva los mandatos y  principios  que  hacen parte del bloque de constitucionalidad, máxime cuando la  última  parte del artículo 502 de la ley 906 de 2004 establece que el concepto  de  la  Sala  deberá  estar sustentado en el cumplimiento de lo previsto en los  tratados  públicos,  los  cuales  están  por encima del ordenamiento jurídico  interno.   

CONSIDERACIONES  

1. Cuestiones previas  

Según el artículo  35    de    la    Carta  Política,  el  artículo  18  del  Código Penal y el  artículo  490  del  Código  de  Procedimiento  Penal, la extradición se puede  conceder  a los colombianos de nacimiento, de acuerdo con los tratados públicos  o  en  su  defecto  con la ley, por delitos considerados como tales dentro de la  legislación  penal interna que hayan sido cometidos en el exterior a partir del  17  de  diciembre  de  1997,  fecha  en  la  que  entró a regir el acto legislativo  que  consagró  el  actual contenido de la       norma       constitucional      en      mención.   

En  el  presente  asunto,    teniendo    en   cuenta   la     documentación    aportada    vía  diplomática  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América del Norte, la  Sala  advierte  que  el  requerido  CARLOS MARIO JIMÉNEZ NARANJO no sólo es un  ciudadano  colombiano  por  nacimiento,  sino que además se le imputó en dicho  país   la  realización  de  diversos  delitos  conexos,  que  en  su  mayoría  ocurrieron   desde   el  mes  de  octubre  de  20041,  pero  que en una determinada  ocasión  abarcó  “desde  el o acerca [sic]    del   17   de   diciembre   de  1997”2  hasta  el 25 de septiembre de  20073.   

Por  lo  anterior,  cabe  destacar que, al no  existir  tratado  público  de extradición aplicable entre los Estados Unidos y  Colombia,  y como además la mayor parte de los cargos formulados en el exterior  se  presentaron  después  del  1º  de  enero de 2005 (fecha en la que entró a  regir  –de manera gradual y  sucesiva–  la  ley 906 de  2004),  resulta  procedente  obrar de conformidad con lo regulado en el estatuto  procesal  penal  en  comento,  conclusión  que  también  resulta predicable al  delito  cuyo  proceso consumativo fue atribuido de manera aproximada a partir de  la  fecha  de  entrada en vigencia del acto legislativo 01 de 1997, en la medida  en que corresponde a una conducta de ejecución permanente.   

Adicionalmente,  es  de anotar que los hechos  atribuidos  al  requerido  en extradición están circunscritos a su pertenencia  como  cabecilla  de  una  organización  criminal  (las  Autodefensas  Unidas de  Colombia  –o  AUC), entre  cuyas  actividades  se  encontraban  las  de  distribuir,  producir  o  exportar  cantidades   significativas   de   cocaína,   o   bien   la  de  garantizar  la  distribución,  producción  o  exportación  de  las  mismas, con destino a los  Estados Unidos, México y Europa.   

De  ahí que, en cualquiera de las hipótesis  establecidas  por la jurisprudencia y la doctrina como criterios para determinar  el    lugar    de    ocurrencia   del   hecho,   refulge   que   las   conductas  achacadas  a  CARLOS MARIO  JIMÉNEZ  NARANJO  según la solicitud de extradición  no  sólo trascendieron las fronteras nacionales, sino  que  por ello mismo es viable predicar que  ocurrieron en  el exterior.   

Por  último,  dado  que el artículo 502 del  Código  de  Procedimiento  Penal dispone que la Corte fundamentará su concepto  en  la validez formal de la documentación enviada por  el  ejecutivo,  la  plena demostración de la identidad  del  solicitado,  el  cumplimiento  del  principio  de  la  doble incriminación  (según  el  cual  el hecho que motiva la petición debe también estar previsto  como  delito  en  Colombia,  además de estar reprimido con pena privativa de la  libertad  cuyo  mínimo  no sea inferior a cuatro años) y la equivalencia de la  providencia  proferida  en  el extranjero con la resolución acusatoria regulada  en  el  derecho  procesal  interno,  se  analizará a  continuación   y   en   el   orden   mencionado  la  convergencia  o  no de tales  elementos.   

2.  Validez  formal  de  la  documentación  enviada   

Según  lo establecido en el artículo 495 de  la  ley  906 de 2004, para conceder u ofrecer la extradición de una persona, la  petición  debe  presentarse por vía diplomática, o en casos excepcionales por  la  consular, anexando copia de la trascripción auténtica de la resolución de  acusación  o su equivalente, indicando con exactitud los actos que determinaron  la  reclamación,  así  como  el  lugar  y la fecha de su ejecución, e incluso  aportando  la  información  que  sirva  para acreditar la plena identidad de la  persona  requerida,  al  igual que copia auténtica de las disposiciones penales  aplicables al caso.   

Dicha  documentación  debe  ser expedida con  arreglo  a  las  formalidades de la legislación del Estado requirente y, de ser  ello preciso, traducida al castellano.   

A  su  vez,  el  artículo 259 del Código de  Procedimiento  Civil,  modificado por el numeral 118 del artículo 1 del decreto  2282  de  1989,  prescribe  que  los  documentos públicos otorgados en el país  extranjero  por  funcionarios  del  mismo  o  con  su  intervención,  deben ser  presentados   y  autenticados  por  el  cónsul  o  agente  diplomático  de  la  República  o, en su defecto, por el de una nación amiga, con lo que se presume  que  se  otorgaron conforme a la ley del respectivo país. Así mismo, establece  que  la  firma del cónsul o agente diplomático debe abonarse por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia y, si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  tiene que ser autenticada por el funcionario competente del mismo  y los de éste con el cónsul colombiano.   

En  el  asunto  que concita el interés de la  Sala,  fueron  observadas las exigencias en comento, toda vez que el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América presentó la solicitud formal de extradición  mediante  la  vía  diplomática,  esto  es,  por  intermedio  de su embajada en  nuestro  país,  a la cual adjuntó copia de las acusaciones dentro de los casos  05-235-01  y  07-20794-CR-LENARD,  proferidas el 25 de septiembre de 2007 por la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia4  y  el  2  de  octubre  de  2007 por la Corte Distrital de los Estados Unidos para Distrito Sur  de   Florida5,  respectivamente,  en  las  que  se relacionaron las conductas que  soportan  la reclamación, el lugar y la época en las que fueron ejecutadas, al  igual  que se le anexaron los datos necesarios para establecer tanto la correcta  identidad     de     la     persona     reclamada6 como las disposiciones penales  al           parecer           infringidas7.   

Así mismo, fueron aportadas las declaraciones  juradas      de      Patrick      H.      Hearn8,  Luis  A. Miranda9, Alejandro O.  Soto10,  Victoria  J.  Melker  y  Jeremy Jones11,  mediante  las  cuales  se  explicaron,  entre otras cosas, los procedimientos efectuados para proferir cada  una  de las acusaciones que respaldan la solicitud, así como las labores que se  llevaron a cabo durante las investigaciones correspondientes.   

Todos  los  documentos  en  mención no sólo  están       traducidos      al      castellano12,  en  forma  certificada  y  autenticada   según   la   legislación   del   estado   requirente13,  sino  que  además  aparecen  precedidos  de  las  respectivas  firmas autenticadas ante el  Cónsul  de  Colombia en Washington D. C. y luego ante el jefe de legalizaciones  del    Ministerio    de    Relaciones   Exteriores14.   

En  consecuencia,  el requisito de la validez  formal de la documentación remitida se presenta en este asunto.   

3.  Identificación  plena  entre la persona  requerida  en  extradición  y  la  capturada  con tal  fin   

En  la Nota Verbal  2553   de   24   de   agosto   de   200715,  fueron   consignados  como  datos  relativos  a  la identidad de CARLOS MARIO JIMÉNEZ NARANJO que nació el  26  de febrero de 1966 en Colombia, que es conocido con el alias de Macaco,  que también utiliza la fecha de  9  de  julio  de  1964  como  día de nacimiento y que está identificado con la  cédula   de  ciudadanía  número  71’671.990 (expedida en Medellín, Antioquia).   

Como  los  datos relacionados con el nombre y  número  de cédula de ciudadanía fueron confirmados al momento de notificar al  requerido  la  resolución  por medio de la cual el Fiscal General de la Nación  dispuso   su  captura  con  fines  de  extradición16,  la  Sala  concluye  que la  persona  que  permanece  privada de la libertad en razón de este trámite es la  misma   solicitada   en   extradición   por   el   Gobierno   de   los  Estados  Unidos.   

4.      Principio      de      doble  incriminación   

De acuerdo con los requisitos señalados en el  numeral  1  del  artículo 493 del Código de Procedimiento Penal, para conceder  la  extradición es indispensable que el hecho que la motive esté previsto como  delito  en  Colombia  y  reprimido  con  sanción  privativa de la libertad cuyo  mínimo no sea inferior a los cuatro años.   

En la acusación dentro del caso 05-235-01, se  le imputaron a CARLOS MARIO JIMÉNEZ NARANJO los siguientes cargos:   

“CARGO  UNO   

“Desde  el  o  acerca  [sic]  del  17 de  diciembre  de  1997,  con  la  fecha  exacta siendo desconocida por el Jurado de  Acusación,   y  continuando  en  adelante,  hasta  e  incluyendo  la  fecha  de  radicación  de la presente Acusación, en la República de Colombia, México, y  en   otra   parte,   el   acusado,   CARLOS   MARIO  JIMÉNEZ  –         NARANJO,         alias  “Macaco”,   alias  “Javier  Montañez”,  a sabiendas y con intención se combinó, conspiró,  confederó  y  acordó con otras personas, conocidas y desconocidas al Jurado de  Acusación,  incluyendo con co-conspiradores no imputados en esto, de cometer la  siguiente  ofensa  contra  los  Estados  Unidos:  a sabiendas e intencionalmente  fabricar  y  distribuir  cinco  kilogramos  o más de una mezcla y sustancia que  contiene  una  cantidad  perceptible  de  cocaína, una sustancia controlada que  figura  en  la  lista  II,  con intención y sabiendo que dicha sustancia sería  importada  ilícitamente  a los Estados Unidos; y ayudar y encubrir dicha ofensa  contra   del  Título  21,  Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección  959  y  960.      

”Todo  eso  es en violación del Título  21,  Código  de  los Estados Unidos, Sección 963, 960 (a)(3) y 960 (b) (1) (B)  (ii),  y  el  Título  18,  Código  de  los  Estados Unidos, Secciones 2 y 3551  et seq.   

CARGO DOS  

“El  Jurado de Acusación además imputa  que  durante o alrededor del 6 de marzo de 2006 y continuando hasta e incluyendo  la  fecha  de  la  radicación  de  la  presente  acusación  formal, el acusado  CARLOS    MARIO    JIMÉNEZ-    NARANJO,    alias  “Macaco”,   alias  “Javier  Montañez”,  a sabiendas y con intención se combinó, conspiró,  confederó  y  acordó con otras personas, conocidas y desconocidas al Jurado de  Acusación,   incluyendo   con  co-conspiradores  no  imputados  en  esto,  para  participar  en conducta que sería punible bajo el Título 21 del Código de los  Estados  Unidos,  Sección  841(a)  si fuese cometido dentro de la jurisdicción  estadounidense,  es decir, para fabricar y distribuir cinco kilogramos o más de  una  mezcla  y  sustancia  que  contiene  una  cantidad perceptible de cocaína,  sabiendo  y con la intención de proporcionar, directa o indirectamente, algo de  valor  pecuniario a una persona u organización que se ha dedicado o se dedica a  actividades   terroristas   o  al  terrorismo,  sabiendo  que  dicha  persona  y  organización  se  ha  dedicado  o  se  dedica  a  actividades  terroristas o al  terrorismo;  y  ayudar y encubrir dicha ofensa en contra del Título 21, Código  de los Estados Unidos, Sección 960a.   

“Todo  es  en violación del Título 21,  Código  de los Estados Unidos, Sección 841, 960, 960a y el Título 18, Código  de  los  Estados  Unidos,  Secciones  2  y  3551  et  seq”17.   

En  la  acusación 07-20794-CR-LENARD, por su  parte, se le atribuyó al requerido en extradición lo siguiente:   

“CARGO  1   

”Comenzando aproximadamente en octubre de  2004  y  continuando  aproximadamente  hasta  junio  de  2007, siendo las fechas  exactas  desconocidas  por  el  Gran  Jurado, en el Condado de Miami-Dade, en el  Distrito Sur de Florida, y en otros lugares, los acusados   

”CARLOS      MARIO      JIMÉNEZ  NARANJO,   

”alias “Macaco”,  

”alias “La Gerencia”,  

”alias     “Commander     Javier  Montañés”   

”alias   “Carlos   Mario   jiménez  Mejía”,   

”alias “Macaco Montañez”  

y  

[…]  

”a  sabiendas  e  intencionalmente  se  combinaron,  confabularon,  concertaron  y  acordaron  el  uno con el otro y con  otras  personas,  conocidas  y desconocidas por el Gran Jurado, para importar de  los  Estados  Unidos  de  un  lugar fuera del mismo una sustancia controlada, en  violación  del Título 21, Código de los Estados Unidos, Sección 952(a); todo  en   violación  del  Título  21,  Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección  963.   

”De acuerdo con el Título 21, Código de  los   Estados  Unidos,  sección  960(b)(1)(B),  se  alega,  además,  que  esta  violación  implicó  cinco  (5) kilogramos o más de una mezcla y sustancia que  contenía una cantidad detectable de cocaína.   

”CARGO  2   

”Desde  aproximadamente  enero  de  2005  hasta  aproximadamente junio de 2007, siendo las fechas exactas desconocidas por  el  Gran  Jurado,  en el Condado de Miami-Dade, en el Distrito Sur de Florida, y  en otros lugares, el acusado   

”CARLOS      MARIO      JIMÉNEZ  NARANJO,   

”alias “Macaco”,  

”alias “La Gerencia”,  

”alias     “Commander     Javier  Montañés”   

”alias   “Carlos   Mario   jiménez  Mejía”,   

”alias “Macaco Montañez”  

”a  sabiendas  e  intencionalmente  se  combinó,  confabuló,  concertó  y  acordó  con  otras  personas, conocidas y  desconocidas  por  el  Gran  Jurado,  cometer ciertos delitos contra los Estados  Unidos,  en  violación  del Título 18, Código de los Estados Unidos, Sección  1956, específicamente:   

”(a)  a sabiendas realizar transacciones  financieras  que  afectan  el  comercio interestatal y extranjero, transacciones  que  involucraban  el producto de una actividad ilegal específica, sabiendo que  la  propiedad  involucrada  en  las  transacciones  financieras  representaba el  producto  de alguna forma de actividad ilegal, con la intención de promover que  se  llevara  a  cabo  la actividad ilegal específica, en violación del Título  18, Código de los Estados Unidos, Sección 1956(a)(1)(A)(i);   

”(b)  a sabiendas realizar transacciones  financieras  que  afectan  el  comercio interestatal y extranjero, transacciones  que  involucraban  el producto de una actividad ilegal específica, sabiendo que  la  propiedad  involucrada  en  las  transacciones  financieras  representaba el  producto  de  alguna  forma  de actividad ilegal, sabiendo que las transacciones  estaban  diseñadas  total o parcialmente para encubrir y ocultar la índole, el  lugar,  la fuente, la propiedad y el control del producto de la actividad ilegal  especificada,  en  violación  del  Título  18,  Código de los Estados Unidos,  Sección 1956(a)(1)(B)(i); y   

”(c) a sabiendas transportar, transmitir  y  transferir un instrumento monetario y fondos a un lugar en los Estados Unidos  desde  y a través de un lugar fuera de los Estados Unidos, con la intención de  promover  que se llevara a cabo una actividad ilegal especificada, en violación  del     Título    18,    Código    de    los    Estados    Unidos,    Sección  1956(a)(2)(A).   

”Se  alega,  además,  que  la actividad  ilegal  especificada  es la importación, recibo, encubrimiento, compra, venta y  negocio  delictivos  de  una sustancia controlada, punible bajo las leyes de los  Estados Unidos.   

”Todo  en  violación  del  Título  18,  Código de los Estados Unidos, Sección 1956(h).   

”CARGOS  3 A  10   

Aproximadamente en las fechas especificadas  en  cada  cargo a continuación, en el Condado de Miami-Dade, en el Distrito Sur  de Florida, y en otros lugares, el acusado   

”CARLOS      MARIO      JIMÉNEZ  NARANJO,   

”alias “Macaco”,  

”alias “La Gerencia”,  

”alias     “Commander     Javier  Montañés”   

”alias   “Carlos   Mario   jiménez  Mejía”,   

”alias “Macaco Montañez”  

”a sabiendas realizó e intentó realizar  una  transacción  financiera  que afecta el comercio interestatal y extranjero,  como  se  describe en cada cargo a continuación, que involucraba el producto de  una actividad ilegal especificada,   

”(a) con la intención de promover que se  llevara a cabo una actividad ilegal especificada; y   

”(b) sabiendo que la transacción estaba  diseñada  total o parcialmente para encubrir y ocultar la índole, el lugar, la  fuente,  la  propiedad  y  el  control  del  producto  de  la  actividad  ilegal  especificada:   

CARGO             

FECHA  APROXIMADA             

DESCRIPCIÓN  DE  LA  TRANSACCIÓN FINANCIERA  

3             

25/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de  aproximada-mente $8,493 de una cuenta en Casa de Cambio Puebla  Reforma  SA,  en  México,  a través de Miami, Florida, a una cuenta en Bank of  America en Oklahoma City, Oklahoma.  

4             

25/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de aproximada-mente $66,964 de una cuenta en Casa de Cambio Puebla  Reforma  SA,  en  México,  a través de Miami, Florida, a una cuenta en Bank of  America en Oklahoma City, Oklahoma.  

5             

25/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de aproximada-mente $92,840 de una cuenta en Casa de Cambio Puebla  Reforma  SA,  en  México,  a través de Miami, Florida, a una cuenta en Bank of  America en Oklahoma City, Oklahoma.  

6             

26/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de aproximada-mente $95,762 de una cuenta en Casa de Cambio Puebla  Reforma  SA,  en  México,  a través de Miami, Florida, a una cuenta en Bank of  America en Oklahoma City, Oklahoma.  

7             

26/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de aproximada-mente $91,507 de una cuenta en Casa de Cambio Puebla  Reforma  SA,  en  México,  a través de Miami, Florida, a una cuenta en Bank of  America en Oklahoma City, Oklahoma.  

8             

26/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de aproximada-mente $59,434 de una cuenta en Casa de Cambio Puebla  Reforma  SA,  en  México,  a través de Miami, Florida, a una cuenta en Bank of  America en Oklahoma City, Oklahoma.  

9             

26/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de  aproximada-mente  $50,566  de una cuenta en Bank of America en  Oklahoma  City,  Oklahoma,  a  una  cuenta  en  Bank  UNited  en  Coral  Glabes,  Florida  

10             

26/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de  aproximada-mente  $59,434  de una cuenta en Bank of America en  Oklahoma  City,  Oklahoma,  a través de Miami, Florida, a una cuenta en Casa de  Cambio Puebla Reforma SA, en México.  

”Se  alega,  además,  que  la actividad  ilegal  especificada  es la importación, recibo, encubrimiento, compra, venta y  negocio  delictivos  de  una sustancia controlada, punible bajo las leyes de los  Estados Unidos.   

”En violación del Título 18, Código de  los    Estados    Unidos,   Secciones   1956(a)(1)(A)(i),   1956(a)(1)(B)(i)   y  2.   

”CARGOS 11 A  17   

Aproximadamente en las fechas especificadas  en  cada  cargo a continuación, en el Condado de Miami-Dade, en el Distrito Sur  de Florida, y en otros lugares, el acusado   

”CARLOS      MARIO      JIMÉNEZ  NARANJO,   

”alias “Macaco”,  

”alias “La Gerencia”,  

”alias     “Commander     Javier  Montañés”   

”alias   “Carlos   Mario   jiménez  Mejía”,   

”alias “Macaco Montañez”  

”como  se  describe  en  cada  cargo  a  continuación,   a   sabiendas   transportó,   transmitió   y  transfirió  un  instrumento  monetario  y  fondos  a  un lugar en los Estados Unidos de un lugar  fuera  de  los  Estados  Unidos, y de un lugar en los Estados Unidos a o [sic] a  través  de  un lugar fuera de los Estados Unidos, con la intención de promover  que se llevara a cabo una actividad ilegal especificada:   

CARGO             

FECHA  APROXIMADA             

DESCRIPCIÓN  DE  LA  TRANSACCIÓN FINANCIERA  

11             

25/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de  aproximada-mente $8,493 de una cuenta en Casa de Cambio Puebla  Reforma  SA,  en  México,  a través de Miami, Florida, a una cuenta en Bank of  America en Oklahoma City, Oklahoma.  

12             

25/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de aproximada-mente $66,964 de una cuenta en Casa de Cambio Puebla  Reforma  SA,  en  México,  a través de Miami, Florida, a una cuenta en Bank of  America en Oklahoma City, Oklahoma.  

13             

25/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de aproximada-mente $92,840 de una cuenta en Casa de Cambio Puebla  Reforma  SA,  en  México,  a través de Miami, Florida, a una cuenta en Bank of  America en Oklahoma City, Oklahoma.  

14             

26/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de aproximada-mente $95,762 de una cuenta en Casa de Cambio Puebla  Reforma  SA,  en  México,  a través de Miami, Florida, a una cuenta en Bank of  America en Oklahoma City, Oklahoma.  

15             

26/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de aproximada-mente $91,507 de una cuenta en Casa de Cambio Puebla  Reforma  SA,  en  México,  a través de Miami, Florida, a una cuenta en Bank of  America en Oklahoma City, Oklahoma.  

16             

26/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de aproximada-mente $59,434 de una cuenta en Casa de Cambio Puebla  Reforma  SA,  en  México,  a través de Miami, Florida, a una cuenta en Bank of  America en Oklahoma City, Oklahoma.  

17             

26/7/2005             

Una  transferencia  electrónica  de aproximada-mente $50,434 [sic] de una cuenta en Bank of America  en  Oklahoma  City,  Oklahoma,  a  una  cuenta  en  Bank UNited en Coral Glabes,  Florida  

”CARGO  18   

”Comenzando  por  lo  menos tan temprano  como  en el mes de septiembre de 2006, la fecha exacta siendo desconocida por el  Gran  Jurado,  y  continuando  hasta  por  lo  menos  aproximadamente  el  6  de  septiembre de 2007, los acusados   

”CARLOS      MARIO      JIMÉNEZ  NARANJO,   

”alias “Macaco”,  

”alias “La Gerencia”,  

”alias     “Commander     Javier  Montañés”   

”alias   “Carlos   Mario   jiménez  Mejía”,   

”alias “Macaco Montañez”,  

[…]  

”y  

[…]  

”a  sabiendas  e  intencionalmente  se  combinaron,  confabularon,  concertaron y acordaron los unos con los otros y con  otras  personas,  conocidas  y  desconocidas  por  el Gran Jurado, poseer con la  intención  de  distribuir  una sustancia controlada a bordo de una embarcación  sujeta  a  la jurisdicción de los Estados Unidos, en violación del Título 46,  Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección  70503(a);  todo  en violación del  Título 46, Código de los Estados Unidos, Sección 70506(b).   

”De acuerdo con el Título 46, Código de  los  Estados  Unidos,  Sección 70506(a) y el Título 21, Código de los Estados  Unidos,  Sección  960(b)(1)(B), se alega, además, que esta violación implicó  cinco  (5)  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  y  sustancia que contenía una  cantidad detectable de cocaína.   

”CARGO  19   

Aproximadamente el 19 de diciembre de 2006,  los acusados   

”CARLOS      MARIO      JIMÉNEZ  NARANJO,   

”alias “Macaco”,  

”alias “La Gerencia”,  

”alias     “Commander     Javier  Montañés”   

”alias   “Carlos   Mario   jiménez  Mejía”,   

”alias “Macaco Montañez”,  

[…]  

”y  

[…]  

”a sabiendas e intencionalmente poseyeron  con   intención   de  distribuir  una  sustancia  controlada  a  bordo  de  una  embarcación  sujeta a la jurisdicción de los Estados Unidos, en violación del  Título  46,  Código de los Estados Unidos, Sección 70503(a), y el Título 18,  Código de los Estados Unidos, Sección 2.   

”De acuerdo con el Título 46, Código de  los  Estados  Unidos,  Sección 70506(a) y el Título 21, Código de los Estados  Unidos,  Sección  960(b)(1)(B), se alega, además, que esta violación implicó  cinco  (5)  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  y  sustancia que contenía una  cantidad detectable de cocaína.   

”CARGO  19   

Aproximadamente el 26 de abril de 2007, los  acusados   

”CARLOS      MARIO      JIMÉNEZ  NARANJO,   

”alias “Macaco”,  

”alias “La Gerencia”,  

”alias     “Commander     Javier  Montañés”   

”alias   “Carlos   Mario   jiménez  Mejía”,   

”alias “Macaco Montañez”,  

[…]  

”y  

[…]  

”a sabiendas e intencionalmente poseyeron  con   intención   de  distribuir  una  sustancia  controlada  a  bordo  de  una  embarcación  sujeta a la jurisdicción de los Estados Unidos, en violación del  Título  46,  Código de los Estados Unidos, Sección 70503(a), y el Título 18,  Código de los Estados Unidos, Sección 2.   

”De acuerdo con el Título 46, Código de  los  Estados  Unidos,  Sección 70506(a) y el Título 21, Código de los Estados  Unidos,  Sección  960(b)(1)(B), se alega, además, que esta violación implicó  cinco  (5)  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  y  sustancia que contenía una  cantidad      detectable     de     cocaína”18.   

Todos  estos cargos equivalen a las conductas  que  penalmente  son  sancionadas  en  Colombia  como  delitos  de  (i)  lavado de  activos,  (ii)      concierto     para     delinquir  agravado,  (iii)    financiación    del   terrorismo   y   administración   de  recursos  relacionados  con  actividades  terroristas  y  (iv)     tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.   

El  primero  de  tales  comportamientos  se  encuentra  previsto en nuestra legislación en el artículo 323 de la ley 599 de  2000, modificado por el artículo 17 de la ley 1121 de 2006:   

“Artículo  323-.    Lavado   de  activos.  El  que  adquiera,  resguarde,  invierta,  transporte,  transforme,  custodie  o  administre  bienes  que  tengan su origen  mediato  o  inmediato  en  actividades  de  tráfico  de migrantes, trata   de   personas,   extorsión,   enriquecimiento   ilícito,  secuestro  extorsivo,  rebelión, tráfico de armas,  financiación  del  terrorismo  y  administración  de recursos relacionados con  actividades   terroristas,   tráfico  de  drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,  delitos contra el sistema financiero, delitos contra  la  administración pública, o vinculados con el producto de delitos ejecutados  bajo  concierto  para  delinquir,  o les dé a los bienes provenientes de dichas  actividades  apariencia  de  legalidad  o  los  legalice,  oculte  o  encubra la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación, destino, movimiento o derecho sobre  tales  bienes  o  realice  cualquier otro acto para ocultar o encubrir su origen  ilícito,  incurrirá  por  esa  sola  conducta,  en  prisión  de  ocho  (8)  a  veintidós  (22)  años  y  multa de seiscientos cincuenta (650) a cincuenta mil  (50.000) salarios mínimos legales vigentes.   

”La  misma  pena se aplicará cuando las  conductas  descritas  en  el  inciso  anterior  se  realicen  sobre  bienes cuya  extinción de dominio haya sido declarada.   

”El  lavado de activos será punible aun  cuando  las  actividades  de  que provinieren los bienes, o los actos penados en  los  apartados  anteriores,  se  hubiesen realizado,  total o parcialmente, en el extranjero.   

”Las  penas  privativas  de  la libertad  previstas  en  el  presente  artículo  se aumentarán de una tercera parte a la  mitad  cuando para la realización de las conductas se efectuaren operaciones de  cambio  o  de  comercio  exterior,  o  se introdujeren mercancías al territorio  nacional.   

”El aumento de pena previsto en el inciso  anterior,   también   se   aplicará   cuando   se  introdujeren mercancías de contrabando al territorio nacional”.   

El  segundo está contemplado en el artículo  340  de la ley 599 de 2000, modificado por el artículo 8 de la ley 733 de 2002,  así  como  el  artículo  14  de la ley 890 de 2004 y el artículo 19 de la ley  1121 de 2006:   

“Artículo  340-.   Concierto  para  delinquir.  Cuando varias personas se concierten con  el  fin  de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas  será penada, por esa sola  conducta,   con   prisión   de  cuarenta  y  ocho  (48)  a  ciento  ocho  (108)  meses.   

”Cuando  el  concierto  sea para cometer  delitos    de   genocidio,   desaparición   forzada   de   personas,   tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico  de drogas tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,  secuestro,  secuestro extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento  del  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18)  años  y  multa  de dos mil setecientos (2 700) hasta  treinta  mil  (30  000) salarios mínimos legales mensuales  vigentes.   

”La  pena  privativa  de  la libertad se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen, constituyan o financien el concierto para delinquir”.   

El  tercero se halla regulado en el artículo  345  del  Código  Penal,  modificado  por  el  artículo  16  de la ley 1121 de  2006:   

“Artículo  345.  Financiación del terrorismo y administración  de    recursos    relacionados    con    actividades    terroristas.  El  que  directa  o  indirectamente provea, recolecte, entregue,  reciba,  administre,  aporte,  custodie  o  guarde  fondos, bienes o recursos, o  realice  cualquier otro acto que promueva, organice, apoye, mantenga, financie o  sostenga  económicamente  a  grupos  armados  al  margen  de  la  ley  o  a sus  integrantes,  o  a  grupos terroristas nacionales o extranjeros, o a terroristas  nacionales  o  extranjeros,  o a actividades terroristas, incurrirá en prisión  de  trece  (13)  a  veintidós  (22)  años y multa de mil trescientos (1.300) a  quince      mil     (15.000)     salarios     mínimos     legales     mensuales  vigentes”.   

Y el último comportamiento está previsto en  el  artículo  376  de  la ley 599 de 2000, modificado por el artículo 14 de la  ley 890 de 2004:   

“Artículo  376-.     Tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes. El que sin  permiso  de  autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso  personal,   introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  droga  que  produzca  dependencia,  incurrirá  en  prisión  de ciento veintiocho (128) a trescientos  sesenta  (360)  meses  y multa de mil trescientos treinta y tres punto treinta y  tres  (1  333.33)  a  cincuenta mil (50 000) salarios mínimos legales mensuales  vigentes.   

”Si la cantidad de droga no excede de mil  (1.000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente a base de cocaína o veinte  (20)  gramos  de derivados de la amapola, doscientos (200) gramos de metacualona  o  droga  sintética, la pena será de sesenta y cuatro (64) a ciento ocho (108)  meses  de prisión y multa de dos punto sesenta y seis (2.66) a ciento cincuenta  (150) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

”Si  la  cantidad  de  droga  excede los  límites  máximos  previstos  en  el  inciso anterior sin pasar de diez mil (10  000)  gramos  de  marihuana, tres mil (3 000) gramos de hachís, dos mil (2 000)  gramos  de  cocaína  o de sustancia estupefaciente a base de cocaína o sesenta  (60)  gramos  de  derivados  de  la  amapola,  cuatro  mil  (4  000)  gramos  de  metacualona  o  droga  sintética, la pena será de noventa y seis (96) a ciento  cuarenta  y  cuatro  (144)  meses  de  prisión y multa de ciento treinta y tres  (133.33)   a   mil  quinientos  (1  500)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes”.   

En  consecuencia,  las  conductas  imputadas,  además  de ser típicas en nuestro país, están sancionadas con penas mínimas  de  prisión  que  superan  los  cuatro  años y, por consiguiente, se cumple lo  relacionado con el principio de doble incriminación.   

5.  Equivalencia de la providencia dictada en  el exterior   

Con  arreglo  a lo estipulado en el artículo  493  de la ley 906 de 2004, es preciso que el país requirente haya proferido en  contra del solicitado resolución de acusación o su equivalente.   

Este  presupuesto fue igualmente cumplido por  el  Gobierno de los Estados Unidos de América, toda vez que tanto la acusación  05-235-01,  dictada  el  25 de septiembre de 2007 por un Gran Jurado en la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  de  Columbia,  como  la  acusación  07-20794-CR-LENARD,  proferida  el  2 de octubre de 2007 por un Gran  Jurado  en  la  Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito Sur de  Florida,  son  equiparables  al escrito de acusación que el representante de la  Fiscalía  en  nuestro  país  presenta ante el funcionario de conocimiento para  adelantar  el juicio oral, de conformidad con lo señalado en los artículos 336  y 337 de la ley 906 de 2004.   

El elemento de la equivalencia, por lo tanto,  también concurre.   

6. Precisiones finales  

6.1. Reunidos como se  encuentran  los  requisitos  exigidos  por la ley 906 de 2004, la Corte emitirá  concepto  favorable  a  la  solicitud de extradición elevada por el Gobierno de  los Estados Unidos de América del Norte.   

Así mismo, en atención a la solicitud que en  este  sentido  presentó  el  Ministerio  Público, la Sala exigirá al Gobierno  Nacional  que, de acoger esta opinión, condicione la entrega a que CARLOS MARIO  JIMÉNEZ  NARANJO  no  sea juzgado por hechos distintos a los que fueron materia  de  imputación  en las acusaciones 05-235-01 o 07-20794-CR-LENARD, ni que esté  sometido  por  parte del país requirente a penas de muerte, destierro, prisión  perpetua,  desaparición forzada o confiscación, y que, en caso de una condena,  se  tenga  en  cuenta el tiempo que en razón de este trámite ha estado privado  de la libertad.   

Finalmente,  es de advertir que, en virtud de  lo  dispuesto en el numeral 2 del artículo 189 de la  Constitución  Política,  le  corresponde al Gobierno  Nacional   verificar   el   cumplimiento   de   las   condiciones   que  imponga  a  la  concesión  de  la extradición, al igual que  determinar  las  consecuencias  que  derivarían de su  eventual inobservancia.   

6.2. En lo atinente a  los  alegatos  presentados  por el defensor de CARLOS MARIO JIMÉNEZ NARANJO, es  necesario  recordar  que  la  Sala,  además  de  lo  ya expuesto en pretéritas  oportunidades  a lo largo de este trámite de extradición (autos de 23 de enero  y  20  de  febrero  de  2008), ha considerado que el hecho de que una persona se  encuentre  postulada a la Ley de Justicia y Paz de ninguna manera es óbice para  conceptuar  de  manera  desfavorable una solicitud de extradición. Sin embargo,  la  Sala   llama  la  atención  al Presidente de la República para que se  tenga  en  cuenta  la  filosofía  de  esta  ley y los compromisos en materia de  verdad, justicia y reparación.   

Por ejemplo, en el auto de fecha 9 de mayo de  2007  que  negó  la práctica de pruebas dentro del trámite de extradición de  un  cabecilla de las AUC que se acogió a la ley 975 de 2005, la Sala sostuvo lo  siguiente:   

”De igual manera, la Corte no accederá a  las  pretensiones probatorias de la defensa orientadas a acreditar la condición  de  Comandante  de  ***,  de  la  agrupación armada al margen de la ley llamada  Autodefensas   Unidas   de   Colombia,   Bloque   Norte,   ni   su   proceso  de  desmovilización  y  acogimiento  a  los  beneficios de la Ley 975 de 2005, pues  tales  elementos de juicio no conducen a establecer ninguno de los requisitos en  que el concepto ha de estar fundamentado.   

”Aquí,  no sobra recordar como ya lo ha  hecho  la  Sala  en otros casos, que al Presidente de la República como supremo  director  de  las  relaciones  internacionales  corresponde  la  decisión final  frente  al  pedido  de  extradición y la facultad de definir si la concede o la  niega  o  eventualmente  concederla difiriendo la entrega del solicitado, ya que  se  halla autorizado por la ley para obrar según las conveniencias nacionales y  de acuerdo con la órbita de su exclusiva competencia.   

”En  ese  contexto,  se  reitera,  los  aspectos  que  busca  resaltar el defensor sobre la calidad de Comandante de las  A.U.C.  del  señor  ***,  o  de  su  desmovilización o acogimiento a la Ley de  Justicia   y  Paz,  no  tienen  incidencia  en  este  trámite,  pues  lejos  de  corresponder  a  la  noción  de proceso judicial, se limita a la emisión de un  concepto  jurídico  sobre  la viabilidad de conceder o no la extradición de la  persona  requerida,  cuya  decisión  final  compete  exclusivamente al Gobierno  Nacional   representado   por  el  Presidente  de  la  República”19.   

Y,  en  el  concepto  correspondiente a dicho  asunto, la Sala agregó:   

”[…]  de  todas  maneras, sin que ello  signifique  reconocimiento alguno a la condición que ostenta el señor *** como  Comandante  de  un  grupo armado al margen de la ley que se encuentra en proceso  de  sometimiento  a  la  Ley  de Justicia y Paz, es preciso señalar que ninguna  actividad  delictiva constitutiva de narcotráfico puede estimarse como conexa a  un  delito político como factor impediente de una solicitud de extradición, no  sólo  porque  el  legislador  no  lo  ha  estimado  así,  sino porque la misma  comunidad internacional le niega ese carácter.   

”En  efecto,  la  Convención  de  las  Naciones   Unidas  sobre  tráfico  ilícito  de  estupefacientes  y  sustancias  sicotrópicas,  aprobada  en  Viena el 19 de diciembre de 1998, e incorporada al  derecho  interno  mediante  la  Ley 67 de 1993, estatuyó en su artículo 3º-10  que:   

“’A  los  fines de cooperación entre  las  partes  prevista  en la presente convención, en particular la cooperación  prevista  en  los  artículos  5º,  6º,  7º y 9º, los delitos tipificados de  conformidad  con el presente artículo no se considerarán como delitos fiscales  o  como  delitos  políticos  ni  como  delitos  políticamente  motivados,  sin  perjuicio   de   las   limitaciones   constitucionales   y   de  los  principios  fundamentales     del     derecho     interno    de    las    partes’.20   

”En  síntesis,  no  existe  impedimento  constitucional  o  legal  que  impida  la extradición solicitada”21.   

A su vez, en el concepto de 5 de diciembre de  2007,  la  Sala llegó a la conclusión de que el hecho de no considerar que una  persona  manifestó  su  voluntad  de  acogerse  a  la  Ley de Justicia y Paz no  implica  dentro  del  presente  trámite  vulneración  de garantía fundamental  alguna respecto de quien es reclamado en extradición:   

“Frente  a  la  naturaleza  jurídica  y  procedimiento de la referida ley la Corte ha precisado :   

”‘Con el objeto de alcanzar la paz en  Colombia,  la  ley  975  de  2005  y  sus  decretos reglamentarios diseñaron un  proceso  armónico  con  los principios del sistema penal acusatorio, en procura  de  obtener la desmovilización y reincorporación de los miembros de los grupos  armados  organizados  al  margen  de  la ley, quienes tras ser postulados por el  Gobierno  Nacional  por reunir los presupuestos legales, acceden al trámite y a  los  beneficios por ellos contemplados, respetando los derechos de las víctimas  a la verdad, la justicia y la reparación.   

”Este  procedimiento  está  integrado  por  dos  etapas,  una  administrativa  y  otra  judicial,  esta  última  compuesta  por  los ciclos preprocesal y procesal, que  terminan   con  un  fallo  de  condena  si  convergen  los  requisitos  legales,  beneficiándose    al    postulado    con    la    imposición   de   una   pena  alternativa.   

”En  conformidad  con  el  artículo 250 Superior, la acción penal fue asignada a la  Fiscalía  General de la Nación en la etapa de investigación y, a las Salas de  Justicia  y  Paz  de los Tribunales de Distrito Judicial creadas para el efecto,  el  juzgamiento,  con  la intervención del magistrado que ejerce la función de  control   de  garantías.  La  persecución  penal  sólo  podrá  acometerse  y  proseguir  de  contarse  con  la  voluntad  expresada  en  ese  sentido  por  el  desmovilizado  tanto  en  las  fases  administrativa como judicial de acceder al  procedimiento  y  a sus beneficios, constituyendo requisito de procesabilidad en  la  medida  que  la  manifestación  con  esa  vocación  hecha ante el Gobierno  Nacional  la debe ratificar ante la fiscalía al inicio de la versión libre, de  lo   contrario   el  rito  no  podrá  continuarse,  correspondiendo  al  fiscal  competente remitir la actuación a la justicia ordinaria.   

”Tal exigencia  no  atenta contra la facultad constitucional y legal deferida a la jurisdicción  para  investigar  los  delitos y acusar y juzgar a sus autores y partícipes una  vez  lleguen  a  su  conocimiento por cualquiera de los canales previstos por el  ordenamiento  jurídico,  ni  contra  los  derechos  de  las  víctimas dado que  deberán  ser investigados y juzgados por los funcionarios judiciales ordinarios  por medio del procedimiento correspondiente.   

”De  adelantarse   el  trámite,  las  investigaciones  cursadas  por  las  conductas  punibles  realizadas  por  el postulado durante y con ocasión de su pertenencia  al  grupo  armado  ilegal,  o  por  la  organización  delincuencial  que puedan  comprometer  su  responsabilidad  deberán  ser  acumuladas a la investigación,  así  mismo,  se  adicionarán  jurídicamente  las  penas  impuestas  en  otros  procesos  por  esa  misma  clase de delitos a la que se le llegue a imponer, sin  que   la  pena  alternativa  pueda  superar  el  término  legal,  de  ser  ella  impuesta.    

     

”En  particular,  en  la  etapa  administrativa  el  Gobierno Nacional confecciona la  lista  de  elegibles  con  arreglo a las previsiones del artículo 3 del decreto  No.  4760  de 30 de diciembre 2005, reglamentario de la ley 975 de 2005, con los  nombres  e identidades de los miembros de los grupos armados al margen de la ley  desmovilizados  colectivamente  de conformidad con la ley 782 de 23 de diciembre  de  2002  (que  prorrogó  la  vigencia  de  la  ley  418  de 1997, prorrogada y  modificada  por  la  ley 548 de 1999; ley 782 de 2002 prorrogada a su vez por la  ley 1106 de 22 de diciembre de 2006).   

”Surtida  la  desmovilización  del  grupo  armado  al   margen  de  la  ley,  el miembro  representante  informará  por escrito a la oficina del Alto Comisionado para la  paz  acerca  de  la pertenencia al mismo de quienes se encuentren privados de la  libertad.  También  podrá  incluir a los desmovilizados individualmente acorde  con  la  ley  782  de  2002, siempre que contribuyan a la consecución de la paz  nacional    y   hayan   entregado   información   o   colaboración   para   el  desmantelamiento  del grupo al que pertenecían y suscrito un acta de compromiso  con el Gobierno Nacional.   

”La lista de  desmovilizados  será  enviada  al  Ministerio del Interior y de Justicia por el  Alto  Comisionado  para la Paz y por el Ministro de Defensa, según sea el caso.  Dicha   Cartera   la  remitirá  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación.  La  verificación  del cumplimiento de los requisitos de elegibilidad corresponderá  a  las  autoridades  judiciales  quienes  contarán  con la colaboración de los  demás  organismos  del  Estado.  En todo caso, a las Salas de Justicia y Paz de  los  Tribunales  Superiores  de  Justicia  y Paz compete conceder los beneficios  consagrados  en  ella,  a  quienes cumplan las exigencias normativas“ (Segunda  instancia, 27873, de 27 VIII de 2007).   

”De  manera que, si lo único adelantado  hasta  el  presente  por *** ha sido suscribir un documento con la intención de  acogerse  a  los  beneficios  de  la  Ley 975 de 2005, pero sin determinarse que  cumpla  con los requisitos del artículo 11 de esa normatividad, el argumento de  la defensa asoma un mero distractor sin fundamento alguno.   

”En  todo  caso,  si  a  lo  que se esta  refiriendo  la  abogada  de  ***  es  que ya existe en Colombia un juzgamiento o  pena,  esto  podría  diferir la entrega solicitada, por decisión autónoma del  Gobierno  colombiano,  pero  no  hace  provocar  un  concepto  desfavorable a la  extradición    o   suspenderse   el   trámite   de   la   misma”22.   

Por  otra  parte,  cabe destacar que resultan  desacertadas  las afirmaciones del profesional del derecho, en el sentido de que  la  única  manera  de alcanzar la efectividad del derecho de las víctimas a la  verdad,  al  igual  que  las  disposiciones  que  la  jurisprudencia del derecho  internacional  de  los  derechos  humanos  ha  impuesto en tal sentido, es la de  contar  con  la  presencia  de  CARLOS MARIO JIMÉNEZ NARANJO para los fines del  procedimiento  previsto  en  la  ley  975  de  2005,  por  cuanto los deberes de  garantía,  investigación,  juzgamiento,  sanción  y  reparación  del  estado  colombiano  no  se  reducen  a  verificar  el  agotamiento de dicha normatividad  respecto  de cada una de las personas que hayan sido postuladas a ella, sino que  también   deben   abarcar   la  adopción       de      otras          medidas             previstas  en  el  ordenamiento  jurídico tendientes a brindar un  recurso  judicial efectivo a todo aquel que mediante comportamientos ajenos haya  sido  afectado  en  el  disfrute  de  sus  derechos  fundamentales  o los de sus  allegados  y  tenga un especial interés en conocer la realidad histórica de lo  que aconteció.   

Como  bien  se  extrae  de  la  ratio  decidendi de la sentencia C-370 de  2006  que  trajo  a  colación  el  abogado de CARLOS MARIO JIMÉNEZ NARANJO, la  obligación  de  garantizar  el derecho de verdad que les asiste a las víctimas  no  está  circunscrita  de  manera  inexorable  a  la  colaboración que en tal  sentido  preste  la persona que se acoge a la acumulación de penas alternativas  de  que  trata  la  Ley  de  Justicia  y Paz, sino a que el Estado investigue de  manera  seria,  imparcial y conforme a la normatividad nacional e internacional,  los  delitos  cometidos  por  estas  personas  y,  de este modo, promueva por su  propia  cuenta  el  derecho  a  conocer las causas y las circunstancias bajo las  cuales  fueron  realizadas  las  conductas  punibles23.   

De  ahí  que  la Corte Constitucional, en la  sentencia  en  comento,  haya declarado exequible el inciso 5º del artículo 29  de  la  ley  975  de  2005,  “en el entendido de que  también  se  revocará  el  beneficio  de alternatividad cuando el beneficiario  haya  ocultado  en la versión libre su participación como miembro del grupo en  la  comisión  de  un  delito  relacionado  directamente  con  su pertenencia al  grupo”24.  Es decir, que al contrario  de  lo  que  sostuvo  el  defensor,  la  garantía del derecho a la verdad no se  satisface  en  forma  aislada  con  la confesión de quien se somete a la ley de  Justicia  y  Paz,  sino que la misma depende principal-mente de las investigaciones   y   juicios  que  de  manera   obligatoria   e   independiente  tengan  que  adelantar    las    autoridades    judiciales    respecto    de    los   delitos  perpetrados.   

Por último, es de anotar que, de acuerdo con  una   interpretación   sistemática   en   lo   concerniente   al  trámite  de  extradición,  el alcance de la expresión “tratados  públicos”  contenida  al final del artículo 502 de  la  ley 906 de 2004 de ningún modo implica que el concepto emitido por la Corte  tenga        que        estar        sujeto        a       la       verificación,   respeto     y     observancia     de     las     garantías    judiciales  contempladas  en  los convenios sobre derechos humanos  ratificados  por  Colombia,  tal como lo ha planteado el defensor del requerido,  pues  la  extradición  no se trata de un proceso judicial en el que se constate  la  concurrencia  de  requisitos  legales  y constitucionales para conceptuar de  manera  favorable  o  no  a  su  procedencia  y, por tal razón, a la Sala no le  compete realizar actos de índole jurisdiccional.   

La   expresión   en  comento  se  refiere,  simplemente,  a  que  el  trámite  deberá  estar regido por los requerimientos  señalados  en los tratados públicos de extradición suscritos entre Colombia y  el  estado  solicitante, cuando ello fuere del caso, tal como se desprende de la  lectura  de  la  disposición  en  comento,  en  armonía con el contenido de lo  consagrado  en  los  artículos  490 inciso 1º de la ley 906 de 2004, 18 inciso  1º  de la ley 599 de 2000 y 35 inciso 1º de la Carta Política, modificado por  el artículo 1 del acto legislativo 01 de 1997.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a  la  extradición  de  CARLOS  MARIO  JIMÉNEZ  NARANJO  por  los  cargos a él imputados en las acusaciones dentro de  los  casos  05-235-01 y 07-20794-CR-LENARD, dictadas el 25 de septiembre de 2007  en  la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia y el 2  de  octubre de 2007 en la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Sur de Florida, respectivamente.   

Por    secretaría,   comuníquese   esta  determinación  al  requerido  CARLOS MARIO JIMÉNEZ NARANJO, a su defensor y al  representante  del  Ministerio  Público,  al  igual que al Fiscal General de la  Nación para lo de su cargo.   

Devuélvase  el  expediente  al Ministerio de  Justicia y del Derecho, para los trámites legales subsiguientes.   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Aclaración de voto  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE L.   

         

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                              JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                                                                                                                                             

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                           JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

              

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Folio 52 de la carpeta   

2 Folio  190 ibídem   

3  Folios 187-190 ibídem   

4 Folios 236-239 ibídem   

5  Folios 106-118 ibídem   

6  Folios 88-90 y 204-209 ibídem   

7  Folios 120-133 y 221-232 ibídem   

8  Folios 241-250 ibídem   

9  Folios 211-219 ibídem   

10  Folios 136-147 ibídem   

11  Folios 92-102 ibídem   

12 Folios 20-85 y 153-201 ibídem   

13  Folios 148-151 y 251-254 ibídem   

14  Folio 152 y 255 ibídem   

15  Folios 1-6 ibídem   

16  Folio 14 ibídem   

17 Folios 188-190 ibídem   

18 Folios 44-52 ibídem   

19 Auto de 9 de mayo de 2007, radicación 27020   

20  Sobre  tal  precepto  Colombia  no hizo ninguna clase de reserva o declaración;  además,  la  Corte  Constitucional no la halló contraria a la Constitución al  examinar la citada Ley 67 de 1993 (Sentencia C-176 de 1994).   

21 Concepto de 13 de junio de 2007, radicación 27020   

22 Concepto de 5 de diciembre de 2007, radicación 28505   

23  Cf.  Corte  Constitucional,  sentencia C-370 de 2006, fundamentos  6.2.2.1.7   

24  Ibídem     

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