28643(20-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28643  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No.033   

Bogotá, D. C., veinte (20) de febrero de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Resuelve  la  Corte el recurso de reposición  interpuesto  por el defensor del reclamado en extradición CARLOS MARIO JIMÉNEZ  NARANJO,  en  contra  del auto mediante el cual fueron negadas por improcedentes  las    solicitudes    relacionadas   con   la   aportación   y   práctica   de  pruebas.   

LA IMPUGNACIÓN  

El  profesional  del derecho pidió a la Sala  reconsiderar  la  decisión  adoptada en la providencia objeto del recurso, para  lo  cual insistió en el argumento de que sus solicitudes probatorias tenían el  propósito  de  demostrar que el requerido estaba siendo juzgado en Colombia  por  los  mismos hechos a los que  se  refiere  la extradición  y,  por  lo tanto, su procedencia obedece a que en este asunto existe objeciones  de  índole  constitucional  para  conceptuar  en  forma  negativa  el trámite,  relacionadas  con  el  artículo  35  de la Carta Política y la aplicación del  principio  non bis in ídem,  que  para  la  Corte, como autoridad judicial de máxima instancia que conoce de  los procesos de la ley 975 de 2005, resulta imposible desconocer.   

Así mismo, cuestionó desde el punto de vista  de  los  principios  y  valores  que rigen tanto el derecho internacional de los  derechos  humanos  como  el de los tratados públicos que hacen parte del bloque  de  constitucionalidad  la  facultad que le asiste al  Presidente  de la República  de   estudiar   y  adoptar  decisiones  frente  a  la  situación  procesal planteada, por lo que la actividad  de  la  Sala  dentro  del  trámite  de extradición no puede ser automática ni  ajena  al  respeto  de  las  garantías  fundamentales  de  todos  aquellos  que  intervienen  en  la  llamada Ley de Justicia y Paz. Es decir, en su criterio, la  Corte  tiene  competencia para “impartir justicia en  el     caso     concreto”    y    “promover  de  manera prioritaria el debido proceso y los derechos a  la      verdad,      la      justicia      y      la     reparación”.   

CONSIDERACIONES  

El  fundamento  del  recurrente  para  que se  revoque  la  decisión  atinente  a  la  negativa de sus peticiones probatorias,  consiste  en  afirmar  que la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ostenta  las  atribuciones necesarias, de conformidad con el ordenamiento jurídico, para  ir  más  allá de la verificación de los aspectos contemplados en el artículo  502  de  la ley 906 de 2004 e impedir que el Presidente de la República conceda  la  extradición  que  se reclama en este asunto, por la sencilla razón de que,  según  su  parecer, el requerido estaba siendo juzgado en nuestro país por los  mismos  hechos  que  suscitaron  la solicitud del Gobierno de los Estados Unidos  dentro  del  procedimiento  previsto  en  la ley 975 de 2005 o Ley de Justicia y  Paz.   

El  debate  que  propone  el  defensor,  en  realidad,  ha  sido  resuelto  de  tiempo atrás de manera pacífica, uniforme y  reiterada,  no  sólo  por  la  jurisprudencia  de  esta  Corporación cuando ha  definido  los  alcances  del  ámbito  de  su  competencia  en  el  trámite  de  extradición,  sino también por la jurisprudencia de la Corte Constitucional en  sede  de  control  de  constitucionalidad  cuando en las  sentencias C-1106 de 2000 y  C-1266   de   2005   declaró  exequibles  (y,  por  lo  tanto,  ajustados  a  los  principios  y  valores  que  integran el ordenamiento  jurídico)  los  artículos  558 del decreto 2700 de 2000 y 520 de la ley 600 de  2000,  cuyos  contenidos  son idénticos al artículo 502 de la ley 906 de 2004,  que establece:   

“Artículo  502-.  Fundamentos  de  la  resolución  que  concede  o niega la extradición. La  Corte  Suprema  de Justicia fundamentará su concepto en la validez formal de la  documentación  presentada,  en  la  demostración  plena  de  la  identidad del  solicitado,  en  el  principio de la doble incriminación, en la equivalencia de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere el caso, en el  cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos”.   

En la primera de las providencias mencionadas,  el   ciudadano  que  demandó  el  enunciado  normativo  en  comento  adujo  que  el  examen  que dentro del  trámite  de  extradición  ejerce  la  Corte  Suprema  de  Justicia no debería  limitarse   al   estudio   del  cumplimiento  de  los  requisitos   formales   allí  señalados,  sino  que  tenía  que  incluir  un control material, dirigido a  “propender  por  el  respeto al debido proceso y la  prevalencia    del    derecho    sustancial    sobre    las   formas”1.   

La  Corte Constitucional, en armonía con lo  que  tantas  veces  ha  sostenido  esta  Corporación  al  respecto, señaló lo  siguiente:   

“[…]  no  son  de  recibo los argumentos  esgrimidos  por  el demandante, porque la Corte Suprema de Justicia en este caso  no  actúa  como  juez, en cuanto no realiza un acto jurisdiccional, como quiera  que  no  le  corresponde  a  ella  en  ejercicio  de esta función establecer la  cuestión  fáctica  sobre  la ocurrencia o no de los hechos que se le imputan a  la  persona cuya extradición se solicita, ni las circunstancias de modo, tiempo  y  lugar  en  que  pudieron  ocurrir,  ni  tampoco la adecuación típica de esa  conducta  a la norma jurídico-penal que la define como delito, pues si la labor  de  la  Corte  fuera  esa,  sería  ella  y no el juez extranjero quien estaría  realizando la labor de juzgamiento.   

”Por      esto      –y  no  por  otra  razón–, es que la intervención de la Corte  Suprema  de  Justicia  en  estos  casos  se circunscribe a emitir un concepto en  relación  con el cumplimiento del Estado requirente de unos requisitos mínimos  que  ha  de  contener  la  solicitud,  los  cuales  se señalan en el Código de  Procedimiento Penal.   

”Así,  resulta  claro  entonces  que ese  concepto  de la Corte Suprema de Justicia puede ser acogido o no por el Jefe del  Estado,  si es favorable, lo que significa que, en últimas, es el Presidente de  la  República  como  supremo  director  de  las  relaciones internacionales del  país, quien resuelve si extradita o se abstiene de hacerlo.   

”Y,   por  la  misma  razón,  dada  la  naturaleza  jurídica de la actividad que cumple la Corte Suprema de Justicia al  emitir  el  concepto  aludido,  cuando este es negativo lo que se manifiesta por  ella  es  que  no se cumplieron por el Estado requirente los requisitos mínimos  de  esa  figura  de  cooperación  internacional  señalados  en  el  Código de  Procedimiento  Penal y, por ello, ese concepto negativo resulta obligatorio para  el  Presidente  de  la  República,  pues  tanto  él  como  la Corte Suprema de  Justicia  se  encuentran  sometidos a la ley colombiana, sin que, se repite, ese  concepto  negativo  sea  un acto jurisdiccional dado que al emitirlo no se dicta  una  providencia  de juzgamiento, como ya se dijo”2.   

En el segundo fallo de constitucionalidad, el  demandante   indicó   que   el   contenido   del  artículo  citado  restringía  la  competencia  de  la  Corte Suprema en materia de  extradición      y     dejaba     “elementos   sustanciales   del   debido   proceso   en  materia  de  extradición     fuera     del    control    del    alto    tribunal”3,    como    la   transgresión   al   principio   de   non  bis  in  ídem,  en la medida en que  “los ciudadanos colombianos pueden ser extraditados  por  los mismos hechos que dieron lugar a su juzgamiento en Colombia”4.   

La  Corte  Constitucional  estimó acerca del  particular lo siguiente:   

“[…]   la   extradición   no  es  un  procedimiento  judicial  en  el  cual  la  verificación del cumplimiento de los  requisitos  constitucionales y legales por parte del requerimiento formulado por  un gobierno extranjero corresponda a una autoridad judicial.   

”El anterior argumento también sirve para  desechar  otros  cargos  formulados  por  el  demandante, tales como la eventual  vulneración   del   principio   de   non   bis   in  idem,   pues  la  verificación  de  tales  extremos  corresponde  al  Gobierno  Nacional y no a la Corte Suprema de Justicia. Si bien  en  virtud de la declaratoria de inexequibilidad del artículo 527 de la Ley 600  de  2000  no existe una prohibición expresa de la extradición en el evento que  la  persona esté siendo juzgada por los mismos hechos en Colombia, no cabe duda  que  al  haberse  señalado de manera restrictiva las materias sobre las cuáles  debe  pronunciarse  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  la  verificación  de los  restantes  elementos  del  debido proceso constitucional y legal corresponden en  definitiva  a  la autoridad que adopta la decisión final y que finalmente es la  responsable  del  trámite  de  la  extradición”5.   

En  este orden de  ideas,   la   propuesta   en   la   que  insiste  el  recurrente, en el sentido de  que  la  Corte  considere  la  posibilidad  de  decretar  pruebas  tendientes  a  establecer  que  CARLOS  MARIO  JIMÉNEZ  NARANJO  está  siendo juzgado por los  mismos  hechos en los procesos adelantados bajo la Ley de Justicia y Paz, carece  de  asidero  alguno,  pues  con  ello está invitando a que Sala no sólo adopte  indebidamente   decisiones   jurisdiccionales  que  escapan  al  ámbito  de  su  competencia  en lo que a este trámite concierne, sino que además desconozca la  cosa  juzgada  constitucional de las sentencias C-1106 de 2000 y C-1266 de 2005,  frente    a    lo    cual    sí    quedaría    desquiciado   el   ordenamiento  jurídico.   

En  consecuencia,  como  las  pruebas  cuya  práctica  o  incorporación  solicita  el  defensor no guardan relación con el  ámbito  temático  que  debe  abordar la Sala en el concepto que le corresponde  emitir, no resulta viable reponer la decisión impugnada.   

En atención a que en la providencia recurrida  se  dispuso  correr  traslado  por  el  término  de  5  días  al  reclamado en  extradición,  su  defensor y el Procurador Delegado para que presenten alegatos  previos  al  concepto  de la Corte de conformidad con el artículo 500 de la ley  906   de   2004,   se   ordena  dar  curso  al  mismo  una  vez  en  firme  esta  decisión.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.  NO  REPONER  la  providencia  de  fecha  23  de enero de 2008, mediante la cual la Sala negó por  improcedentes  las solicitudes probatorias presentadas por el defensor de CARLOS  MARIO JIMÉNEZ NARANJO.   

2.  Una vez en firme  esta  decisión,  CORRER  el  traslado dispuesto en la decisión impugnada.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                 MARÍA    DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE L.   

         

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                                                                                                                                                  

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                   JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

              

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Corte Constitucional, sentencia C-1106 de 2000   

2 Ibídem   

3 Corte  Constitucional, sentencia C-1266 de 2005   

4  Ibídem   

5 Ibídem     

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