28560(20-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28560  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 033  

Bogotá  D.C.,  veinte (20) de febrero de dos  mil ocho (2008).   

V   I   S   T   O   S   

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  el defensor de ÁLVARO  SANINT   PELÁEZ   contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por el Tribunal Superior de Calí, el  19 de junio de  2007,  mediante  la  cual  confirmó  la  dictada  por el Juzgado Once Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  el  13 de febrero de 2007, y lo condenó a las  penas  principales  de  36 meses de prisión y multa de ochenta y cinco millones  ochocientos  cincuenta  y  ocho  mil  pesos   m/c  ($85.858.000.oo)  y a la  sanción  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la sanción privativa de la libertad, como  autor  de  la  conducta  punible  de omisión del agente retenedor o recaudador.   

H E C H O S  

El   juzgador   de  primera  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“A  través de la denuncia penal presentada  por  la  Dra.  ANA  MILENA  SALAZAR  MEDINA, en calidad de funcionaria del Grupo  Interno  de  Trabajo  de  la  Unidad  Penal de la Administración de Impuestos y  Aduanas  Nacionales  de  esta  ciudad,  ante  la  Oficina  de asignaciones de la  Fiscalía  General  de  la Nación, contra ÁLVARO SANINT PELÁEZ, en calidad de  Gerente  y  Representante  Legal de la Sociedad Construcciones del Sur Ltda., se  tuvo  conocimiento  que  esta  persona  tenía  la  obligación  de consignar lo  correspondiente  a  retención  en  la  Fuente  o  el Impuesto a las Ventas IVA,  durante  el  año  1997  –  periodo   12   cuyo  saldo  correspondía  a  $85.858.000  y  para  lo  cual  la  Administración        de        Impuestos        Nacionales        – División de Cobranzas, le hizo llegar  el  cobro  de  la  obligación  mediante  aviso de cobro Deudas Penalizables No.  10999  de  noviembre  30  de  1.999,  sin  embargo, el denunciado se sustrajo al  cumplimiento de tal obligación”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los  anteriores hechos, la Fiscalía  Sesenta  y  Nueve  de  la  Unidad II de Patrimonio Económico de Calí, el 11 de  junio   de  2002,  acusó  a  Álvaro  Sanint  Peláez  por  la  conducta  punible  de  omisión  del  agente  retenedor o recaudador.   

2.  El Juzgado Once Penal del Circuito de  Calí,  el  13  de  febrero de 2007, dictó sentencia de primera instancia en la  que  condenó  al  procesado  a  las penas principales de 36 meses de prisión y  multa  de  ochenta y cinco millones ochocientos cincuenta y ocho mil pesos   m/c  ($85.858.000.oo)  y  a  la  sanción  accesoria  de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el mismo lapso de la sanción  privativa  de  la  libertad,  como  autor de la conducta punible de omisión del  agente retenedor o recaudador.   

3.   Apelado  el  fallo por el defensor,  el   Tribunal  Superior  de  Calí,  el  19 de junio de 2007, al desatar el  recurso, lo  confirmó.   

Contra la anterior decisión, el defensor del  acusado interpuso recurso de casación excepcional.   

L  A      D  E  M  A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

La  defensa técnica del procesado, con base  en  la  causal  primera  y  tercera  de casación, presenta dos cargos contra la  sentencia, cuyos argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

Primer cargo  

El  defensor, basado en la causal primera de  casación,  acusa al Tribunal de violar directamente la ley sustancial por   “EXCLUSIÓN  EVIDENTE  del  artículo  32,  numeral  primero,  del  Código  Penal  (Artículo  32  de  la  Ley  599 del año 2000) y  APLICACIÓN  INDEBIDA  del  artículo  402 de la misma obra (Artículo 286 de la  Ley  599  del  año  2000),  esto  es,  por haberse incurrido parcialmente en la  causal  primera,  cuerpo primero, de CASACIÓN, consagrada en el numeral primero  del  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal ( Artículo 205 s.s de la  Ley 600 del año 2000).   

Aduce  que  el  procesado  contaba  con  una  circunstancia  de  fuerza  mayor  que  le  impidió  cumplir  con su obligación  tributaria.     Así    mismo,    acota    que    la    anterior    “omisión  se  encuentra  justificada  por  el  incursionar  de la  guerrilla   en   el  municipio  de  Jamundi”  y  del  narcotráfico,  lugar  donde  se  hallaba  el único proyecto de la sociedad que  representaba  Sanint  y  los  cuales  afectaron  los  ingresos  y  la  actividad  comercial, llevándolo a una crisis económica.   

Después  de  conceptualizar  sobre  el caso  fortuito  y  la  fuerza  mayor, reitera el problema de guerrilla y narcotráfico  que  vive  esa zona “roja”  del  país.  De otro lado, manifiesta  que la tesis de la fuerza mayor debe  aceptarse    como   excluyente   de   responsabilidad,   dado   su   estado   de  insolvencia     y    otras    de   orden   económico   consideradas   como  prioritarias.      

Considera   que   en   el   “ACTUAR”  de  su  defendido se dan los  elementos  constitutivos  de  la fuerza mayor y el caso fortuito,  en forma  simultanea  y  concurrente,  reiterando que éstas son suficientes para eximirlo  de   responsabilidad,   de  lo  contrario  se  estaría  ante  una  “Responsabilidad Objetiva”.   

Después   de   insistir   sobre  la   responsabilidad  objetiva  y  los  artículos  2º  y  12  de  la  Constitución  Política,  acota  que  uno  de  los  eximentes de responsabilidad en el Código  Penal    es    la    “Fuerza    mayor    o    Caso  Fortuito”.   

Luego  de  reiterar  lo   anteriormente  expuesto,    concluye    que    “las   incursiones  delictivas”   y   los   hurtos  hicieron  paralizar  definitivamente   la   actividad   económica    de   su   defendido,   impidiéndole   pagar  lo  que  adeudada, entre otros, a  la DIAN  y   salir  de  la  crisis.  De  otro  lado, manifiesta que el capital y los  bienes   de  la  sociedad  “CONSTRUCCIONES  DEL  SUR  LTDA”   fueron   devorados   por   las  acreencias,  careciendo la conducta de Sanint de dolo.     

Anota  que  en  este  evento hay ausencia de  dolo,  en  la  medida en que  el acusado solicitó acogerse a la Ley 550 de  1999  con  el  ánimo  de solucionar los problemas financieros y ponerse al día  con  la  DIAN. Arguye que también intentó entregar los inmuebles en dación en  pago  pero éste mecanismo fue restringido y además éstos se encontraban   “afectados”   por  una  fiducia   por   lo   que   no  podían  ser  objeto  de  ningún   tipo  de  disposición.   

Sostiene    que    los    “grupos  al  margen  de  la  ley”   impidieron  comercializar  los  inmuebles y los pocos que se vendieron el dinero  nunca  se  recibió por parte de la sociedad, pero sí había una obligación de  reportar   el   “IVA   O  retefuente”    circunstancias   que   hacían   imposible   el   pago   de   lo  adeudado.   

Considera  que en la descripción del delito  la  conducta  se materializa con la “apropiación del  dinero  recaudado,  declarado  y,  por  consiguiente,  no  pagado  en  el tiempo  oportuno”,  dado  que Sanint Peláez no recaudó tal  dinero  “o  bien habiéndolo recaudado no se apropio  de  él”,  estaríamos frente a un incumplimiento no  deliberado  de  sus  obligaciones con la DIAN, lo que se traduciría en ausencia  de responsabilidad penal.   

Concluye,   que  si  el  Tribunal  hubiese  considerado  la causal de inculpabilidad concurrente y la situación personal de  su defendido, no lo habría condenado.   

Solicita a la Corte  casar “PARCIALMENTE”     el    fallo  impugnada y, en su lugar, absolver a su defendido.   

Segundo cargo  

El    defensor,    con    “FUNDAMENTO  EN  EL NUMERAL TERCERO (3) DEL ART 207 DEL CÓDIGO DE  PROCEDIMIENTO  PENAL” (Artículo 227 de la Ley 600 de  2000)   acusa   al  Tribunal  de  violar,  manera  directa,  la  ley  sustancial  “por  EXCLUSIÓN  EVIDENTE del artículo 40, numeral  cuarto,  del  Código  Penal  (Artículo  32  de  la  Ley  599  del año 2000) y  APLICACIÓN  INDEBIDA  del  artículo  219 de la misma obra (Artículo 286 de la  Ley  599  del  año  2000),  esto  es,  por haberse incurrido parcialmente en la  causal  tercera,  cuerpo primero, de CASACIÓN, consagrada en el numeral tercero  del  artículo  286 del Código de Procedimiento Penal ( Artículo 286  s.s  de la Ley 600 del año 2000).   

Acota que los juzgadores omitieron oficiar a  la     Superintendencia    de    Sociedades    para    que     “informará   sobre  el  trámite  de  la Ley 550 de 1999”,  lo  que  se tradujo  en una presunción de que la  misma no se había realizado.   

Luego  de  reseñar  apartes  del  fallo del  Tribunal  sobre  la  renovación  de  la  sociedad  en  la Cámara de Comercio y  conceptualizar,  anota  que  otro  hecho  que  genera nulidad fue que se inició  “proceso penal omitiendo lo relativo a la constancia  de  la  no  admisión  a  proceso  concursal  o  concordatario  de  la  SOCIEDAD  CONSTRUCCIONES    DEL    SUR   LTDA”,    sólo  requiriendo   a   la   compañía   por   medio  de  aviso  de  cobro  de  deuda  penalizada.   

Solicita a la Corte  casar “PARCIALMENTE”     el    fallo  impugnada  y,  en  su  lugar,  “DECLARAR NULO TODO LO  ACTUADO  A  PARTIR  DEL  AUTO  QUE  AVOCÓ  EL CONOCIMIENTO EN LA INVESTIGACIÓN  PRELIMINAR O EN SU DEFECTO DESDE LA AUDIENCIA PREPARATORIA”.   

ALEGATOS DEL NO RECURRENTE  

El apoderado de la DIAN depreca a la Sala no  casar  la  sentencia  impugnada,  en   la  medida  en  que  los  argumentos  expuestos   como   sustento   de   los   dos   cargos   no  encuentran  respaldo  probatorio.    CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1. En primer lugar, surge evidente aclarar que  en  el presente asunto procede la casación común, en la medida en que teniendo  en  cuenta  la  ley  procesal  que  regía para el momento en que ocurrieron los  hechos,  esto  es,  el Decreto 2700 de 1991, el artículo 208 contemplaba que el  recurso  extraordinario de casación procedía por los delitos que tuvieran pena  privativa  de la libertad cuyo máximo fuera o excediera de 6 años, como ocurre  en el presente evento.   

En efecto, como quiera que la conducta punible  de  omisión  del  agente  retenedor  o  recaudador  por la que fue condenado el  acusado  tiene una pena máxima de seis años, se cumple el anterior presupuesto  de  procedibilidad  para  la  casación  común,  razón  por  la  cual  la Sala  examinará  la  demanda  teniendo  en  cuenta  la  vía  escogida por el censor,  máxime cuando ésta no es tan rigurosa como la excepcional.   

2.  Como  primer defecto del libelo, la Corte  advierte  que  el  censor no respetó el principio de prioridad, según el cual,  el  cargo  de  nulidad se debe proponer de manera principal, en la medida en que  de  prosperar  haría  inane  el  estudio de los demás reproches formulados por  otras  causales  de  casación. Aquí el censor presentó, como cargo principal,  el  postulado  bajo  los  lineamientos  de la causal primera de casación y como  subsidiario  el  atinente  a  la  violación  del  postulado  de  investigación  integral.   

3. De acuerdo con la jurisprudencia pacífica  y  reiterada  de  la  Sala,  cuando  el  ataque  a la sentencia se funda por los  lineamientos  de  la violación directa de la ley sustancial, se denuncia que el  error  del  juzgador ocurrió de manera inmediata al escoger la norma sustancial  llamada  a  solucionar el conflicto o, habiéndola seleccionado correctamente se  le da un entendimiento que no consulta el tenor literal.   

En  tales  circunstancias,  resulta claro que  como  quiera  que el reproche que se le hace a la sentencia de segunda instancia  está  centrado  sobre  la  aplicación del derecho, compete al casacionista que  respete  los  hechos  y  las  pruebas  tal  como  fueron  apreciadas en el fallo  impugnado,  en  tanto  que  la  censura  está  dirigida  a  cuestionar la norma  sustancial  escogida,  ya  sea  porque  se  seleccionó  una que no gobernaba el  asunto  o  porque  se  excluyó  una que encajaba en los hechos y en las pruebas  declaradas   como   probadas   en   la  sentencia  o,  habiéndola  seleccionado  correctamente   se  le  dio  una  hermenéutica  que  no correspondía a su  texto.   

4.  En el evento que ocupa la atención de la  Sala,  se  advierte  que los dos cargos que el actor postula contra la sentencia  de  segunda  instancia no reúnen los requisitos de claridad y precisión, en la  medida  en  que  no  respetaron  los anteriores presupuestos de lógica y debida  fundamentación en precedencia reseñados.   

En efecto, en lo atinente al primer cargo, el  actor  desconociendo  los  anteriores  presupuestos  que gobiernan la violación  directa  de  la  ley  sustancial,  se aparta de las conclusiones probatorias del  sentenciador  con  el  fin  de  que  al  procesado  se le reconozca la causal de  ausencia de responsabilidad de la fuerza mayor.   

Cómo  no  llegar  a  la anterior conclusión  cuando  el libelista en lo que se podría entender como la fundamentación de la  censura  manifiesta  que  el comportamiento del acusado se encuentra justificado  por  el  incursionar  de  la  guerrilla  y de las bandas del narcotráfico en el  municipio  de  Jamundí,  situación  que  lo  llevó   a  una  insolvencia  económica  que  le  impidió  cumplir con su obligación  de consignar los  recaudos  del  impuesto  dentro de los términos legales, aspectos éstos que no  fueron considerados por el juzgador en el fallo impugnado.   

Por último, destaca que en el comportamiento  del  acusado no se puede evidenciar el dolo, en tanto que él solicitó acogerse  al   trámite  previsto  en la Ley 550 de 1999 con el fin de solucionar los  problemas  financieros  y  ponerse  al  día con la DIAN y que también intentó  entregar  los  inmuebles de su propiedad en dación en pago, pero este instituto  fue  restringido  y  que  de  igual  manera  se  encontraban  afectados  por una  fiducia.   

Dicho  de otra manera, si el actor pretendía  demostrar  que  en  este  asunto  el  Tribunal  excluyó  de  manera evidente el  artículo  32, numeral  1°, de la Ley 599 de 2000, correspondía demostrar  que  el  juzgador consideró que efectivamente en el comportamiento del acusado,  de  acuerdo  con  la  apreciación  de  las  pruebas,  se  cumplían  todos  los  presupuestos  para  reconocer la invocada causal de ausencia de responsabilidad,  pero en la parte resolutiva no lo hizo.   

Ahora  bien,  si la intención del censor era  evidenciar  que, basado en los medios de convicción allegados válidamente a la  actuación,  se infería  la citada causal de ausencia de responsabilidad y  que  su  no  reconocimiento  tuvo  como  génesis  los  errores  en la actividad  probatoria,  debió  postular  la  censura  por  los  senderos  de la violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, indicando si el yerro tuvo como génesis los  errores  de  hecho o de derecho y el falso juicio que lo determinó, esto es, de  existencia, identidad, raciocinio, legalidad o convicción.   

De  igual  manera,  también le correspondía  demostrar  el  vicio, es decir,  cómo de no haberse incurrido en el citado  error  en  la  actividad  probatoria,  necesariamente  al  acusado se le habría  reconocido la citada causal de ausencia de responsabilidad.   

Ninguno de los anteriores presupuestos fueron  objeto  de  contemplación  en la construcción de la censura, quedando la misma  en  una  simple  discrepancia de criterios sobre el mérito dado a los medios de  convicción,  aspecto  que,  como  se  sabe,  no  constituye yerro demandable en  casación  a menos que se advierta en el proceso de valoración de las probanzas  una trasgresión de los postulados que informan la sana crítica.   

Y,  en  lo  que respecta al segundo cargo, la  falta  de  claridad y precisión en la fundamentación de la censura se hace aun  más  mayúscula,  cuando, de manera antitécnica, mezcla los errores de derecho  con  los  de  actividad,  evidenciándose  así  una inseguridad que la Corte no  puede entrar a descifrar en virtud del principio de limitación.   

En  efecto,  el  casacionista  apoyado  en la  causal  tercera  de  casación,  esto  es,  la  de  nulidad, acusa la exclusión  evidente  del mencionado artículo 32, numeral 1°, de la Ley 599 de 2000, en la  medida   en   que   los   “juzgadores”  omitieron  oficiar  a  la  Superintendencia de Sociedades para que  informara  si  la  empresa  en  la  que el acusado era el representante legal se  había  acogido  al  trámite  previsto  en la Ley 550 de 1999 y que también se  omitió  la  constancia  respecto  de  la  no  admisión  al proceso concursal o  concordatario de la Sociedad Construcciones del Sur Ltda.   

En   tales   condiciones,   si  lo  que  el  casacionista  pretendía  demostrar era un error de actividad por violación del  principio  de  investigación  integral,  en  primer termino, debió señalar la  fuente  de  pertinencia,  conducencia y utilidad para con el objeto el proceso y  el  convencimiento  del  juez  de  los  medios  de prueba tildados como omitidos  dentro  de  la  actividad  probatoria  y, seguidamente, demostrar cómo de haber  sido  incorporados  al  procesado  dichos  elementos  de  juicio  se  le habría  reconocido  al  acusado   la  causal  de  ausencia de responsabilidad de la  fuerza mayor, evento que aquí no ocurrió   

Por  manera  que el cargo que postula por los  senderos  de  causal  tercera  de  casación  fue dejado en el simple enunciado,  situación  que  también  lleva  a  predicar  que el mismo no fue confeccionado  dentro de la lógica y la debida fundamentación.   

Ante  la  falta de claridad y precisión, los  cargos contra la sentencia de segunda instancia se inadmitiran.   

         

Finalmente,  se  advierte que del estudio del  proceso  no  se  vislumbra  violación  de  derechos  fundamentales o garantías  de      ÁLVARO     SANINT     PELÁEZ,    que  determine  el ejercicio de la facultad oficiosa de índole legal que al respecto  le asiste a la Sala en punto de asegurar su salvaguarda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR  la  demanda      de     casación     presentada     a     nombre     del          procesado,  ÁLVARO        SANINT        PELÁEZ,   por  lo  anotado en la motivación de este proveído.  En    consecuencia,   se  DECLARA   DESIERTO   el  recurso.     

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese       y              cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                              JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                        JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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