28169(30-01-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 28169  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado  acta No.  013    

Magistrado Ponente:  

Dr.   AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

Bogotá,  D.  C.,    treinta   de  enero  del  año  dos  mil  ocho.   

Conceptúa  la  Corte  sobre la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano LUIS  CARLOS RENDÓN AGUDELO, formalizada  por  el Gobierno de los Estados Unidos de América mediante Nota Verbal No. 2391  del 10 de agosto de 2007.   

1. – LA SOLICITUD  

1.1.-  El  Gobierno de los Estados Unidos de  América,  por  conducto  de  su  Embajada en Colombia, mediante Nota Verbal No.  1509    fechada    el  4   de   junio  de  2007,  dirigida  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  solicitó  la  detención  provisional  con fines de extradición del señor LUIS  CARLOS   RENDÓN   AGUDELO,  contra  quien  el  día  11   de   abril  de 2007 se dictó la primera  resolución de acusación   sustitutiva   No.   07-32  (A)  –  VAP,  en  la  Corte  Distrital  de los  Estados  Unidos  de  América para el Distrito Central  de  California  mediante  la  cual se le acusa de dos  cargos    por   los   delitos   de   (1)  concierto  para  importar y    distribuir    cocaína,     (2)  concierto   para   poseer   con   la   intención   de  distribuir  cocaína,  (3)  y  (4) distribución y  ayuda   y   facilitamiento   de   la  distribución  de  cocaína,  (5)             importar  y  causar  la  importación de  cocaína  y,  (6) posesión  con  la  intención  de  distribuir y ayuda y facilitamiento de la posesión con  intención de distribuir cocaína.   

Informó  igualmente,  que   por  estos  cargos    el    11   de  abril   de   2007,   con  fundamento  en la resolución de acusación, por orden de la mencionada Corte se  dictó  auto  de detención en contra del ciudadano requerido, el cual permanece  válido y ejecutable.   

Indicó  finalmente, que LUIS CARLOS RENDÓN  AGUDELO,  es  ciudadano  de  Colombia, nacido el 11 de  mayo  de  1957 en Colombia. Es portador de la cédula  colombiana  No.  70.500.539  (fls. 1 y ss. carpeta anexa).   

1.2.  – De esta solicitud, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de Colombia dio traslado al Ministerio del Interior y de  Justicia,   y  al  Fiscal  General  de  la  Nación.  Esta  autoridad,  mediante  Resolución   de  8  de  junio  de  2007,  decretó  la  captura  con  fines  de  extradición   del   señor   LUIS  CARLOS  RENDÓN  AGUDELO   “quien  se  identifica  con  cédula de ciudadanía No. 70.500.539” (fls. 25-29 anexo), la  cual  se  hizo  efectiva  el  día  12  de junio siguiente en el municipio   Itagüí -Antioquia (fls. 20-24 anexo).   

1.3.-  Con  Nota  Verbal  No. 2391 del 10 de  agosto  de 2007, la Embajada de los Estados Unidos de América formaliza ante el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores de Colombia, la solicitud de extradición  del referido ciudadano colombiano.   

Informa  que  LUIS CARLOS RENDÓN AGUDELO es  requerido    para    comparecer    a    juicio    por   delitos   federales   de  narcóticos  y  precisa  que  “entre la fecha de la  Nota    Diplomática  anteriormente  mencionada  No.  1509,  mediante  la  cual se solicitó la detención provisional del señor  Rendón   Agudelo   para  propósitos  de  extradición,  y  la  fecha  de  esta  Nota, la primera acusación  sustitutiva        No.        07–32(A)–VAP  fue  sustituida  nuevamente”, no obstante lo cual,  agrega,  “el  señor  Rendón  Agudelo  está  acusado  de  los mismos delitos  contenidos  en  la  primera  acusación  sustitutiva  en  este  caso”.     

Indica  que, de  conformidad,   LUIS  CARLOS  RENDÓN  AGUDELO  “es  ahora  el  sujeto  de la  segunda    acusación  sustitutiva     No.  ED  CR  07-  32  (B)-VAP,  dictada   el   27   de  junio de 2007 en la Corte  Distrital    de    los    Estados   Unidos   para   el   Distrito   Central  de  California,  mediante  la  cual se le acusa de:   

“–Cargo Uno: Concierto para importar  cinco  kilogramos,  o  más, de una sustancia controlada  (cocaína)  a  los  Estados Unidos desde un lugar fuera de los Estados Unidos, y  concierto  para  distribuir cinco kilogramos, o más de una sustancia controlada  (cocaína)  con  la intención de importarla a los Estados Unidos, lo cual es en  contra  del  Título  21,  Secciones  959 (a)  y 952 (a) del Código de los  Estados  Unidos,  en  violación  del Título 21, Secciones 960 (a) (1), 960 (a)  (3), 960 (b) (1) (B) y 963 del Código de los Estados Unidos;   

“–Cargo  Dos: Concierto para poseer con  la      intención      de      distribuir      cinco     kilogramos,       o       más,  de  una  sustancia     controlada     (cocaína),  lo  cual es en contra del Título 21, Sección 841 (a) (1) del  Código  de  los Estados Unidos, en violación del Título 21, Secciones 841 (B)  (1) (A) y 846 del Código de los Estados Unidos;   

“–Cargos       Tres       y  Cuatro:               Distribución,  y  ayuda  y  facilitamiento de la distribución de  cinco   kilogramos,   o   más,  de  una  sustancia  controlada  (cocaína)  a  sabiendas  de  que dicha sustancia sería ilegalmente  importada  a  los  Estados Unidos desde un lugar fuera de los Estados Unidos, en  violación  del Título 21, Secciones 959 (a), 960 (a) (3) y 960 (b) (1) (B) del  Código  de  los Estados Unidos, y del Título 18, Sección 2 (a) del Código de  los Estados Unidos;   

“–Cargo  cinco:  Importar,  y causar la  importación   de   cinco  kilogramos,  o  más,  de  una  sustancia  controlada  (cocaína),  en  violación del Título 21, Secciones  952  (a),  960  (a) (1) y 960 (b) (1) (B) del Código  de  los  Estados  Unidos,  y  del  Título 18, Sección 2 (b) del Código de los  Estados Unidos; y   

— Cargo Seis: Posesión con la intención  de  distribuir,  y  ayuda  y facilitamiento de la posesión con la intención de  distribuir  cinco kilogramos, o más, de una sustancia controlada (cocaína), en  violación  del  Título  21, Sección 841 (a) (1) y 841 (b) (1) (A) del Código  de  los  estados  Unidos,  y  del  Título 18, Sección 1 (a) del Código de los  Estados Unidos”.   

Señala     que    el    27 de junio  de  2007  la  Corte Distrital dictó un nuevo  auto  de  detención  contra el  señor  RENDÓN  AGUDELO  con base en la acusación, el cual permanece válido y ejecutable.   

Manifiesta     que    “la  investigación  ha  revelado  que  Jorge  Hernando  Gutiérrez  Loaiza,  Omar  Elkin  de Jesús Muñoz Madrid, y Luis Carlos Rendón Agudelo han  traficado  e  importado  desde  Colombia significativas cantidades de cocaína a  varias  áreas  de  los  Estados  Unidos,  incluyendo  Chicago,  Illinois, y Los  Ángeles,  California,  desde por lo menos diciembre de 2005 y continuando hasta  la  fecha,  incluyendo  más  de  400  kilogramos  de cocaína despachados a los  Estados Unidos desde Colombia en septiembre de 2006”.   

Anota       que      la  evidencia  contra  los acusados en  este  caso,  “incluye,  pero  no  se  limita  a,  conversaciones  telefónicas  grabadas  a  un  oficial encubierto de la     Fuerza     de     Trabajo     de    la    DEA    ‘UC1’  y  a  dos  fuentes confidenciales  (‘CS1’        y        ‘CS2’)  que  trabajaban  bajo  la  dirección  de la DEA, a reuniones realizadas a través de  video  y  audio  legalmente  grabadas  con  CS1  y  CS2, y un oficial encubierto  (‘UC3’)  de  la  Policía  Nacional de Colombia (‘CNP’),  y a  registros  de  incautaciones  de  narcóticos realizadas en Colombia  y  en los Estados Unidos. Gutiérrez  Loaiza  personalmente  entregó  200  kilogramos  de  cocaína  durante  dos  de  las  reuniones  con  CS2 y UC3, para un total de 400  kilogramos, todos a ser despachados a California”.   

Precisa  que  “Gutiérrez  Loaiza  y Leo Montoya se reunieron en  Bogotá,  Colombia, con CS1 el 28 de junio de 2005, y con CS2 el 22 de diciembre  de  2005,  para  hablar  sobre  despachos  de  cocaína a Nuevo Laredo, México;  Madrid,     España;     y     Chicago,     Illinois.     Ellos     finalizaron  los planes para despachar  200  kilogramos de cocaína desde Bogotá, Colombia a Madrid, España pasándola  por  Chicago,  Illinois.  El  24  de diciembre de 2005, CS2 y UC3 recibieron 200  kilogramos  de  cocaína.  La  entrega fue arreglada y coordinada por Gutiérrez  Loaiza.  El  28  de  diciembre de 2005, la cocaína fue transportada en avión a  Chicago,  Illinois,  y finalmente transportada  a Madrid, España, para una  entrega controlada”.   

Advierte  que “en agosto de 2006, CS1 fue  contactado  por  un individuo desde Guadalajara, México, que posteriormente fue  identificado  como  Rubén  Velásquez  Aceves.  Velásquez  Aceves negoció con  Gutiérrez  Loaiza  para  llevar de contrabando 400 kilogramos de cocaína desde  Colombia      a     California.     Gutiérrez     Loaiza     y     Velásquez   Aceves   acordaron   el   pago   de  unos  honorarios  ‘fijos’  de  US  $100.000  dólares  para  asegurar    el    transporte    de    los   400   kilogramos   de   cocaína   a  California”.   

Indica  que “Gutiérrez Loaiza creía que  CS1  y  CS2 estaban trabajando con un grupo de traficantes que estaba ubicado en  Colombia,      México,      y   los  Estados  Unidos.  Gutiérrez  Loaiza  creía que CS2 tenía  contactos  en  el  Aeropuerto  Internacional Eldorado de Bogotá que facilitaban  traficar  grandes  cantidades  de  cocaína  desde  Colombia. El 31 de agosto de  2006,  CS2 se reunió con Gutiérrez Loaiza y con dos  coasociados  no  incluidos  en  la  acusación,  y  que  eran choferes de bus en  Bogotá,  Colombia.  Hablaron  sobre la entrega de la cocaína, abordaron un bus  GMC  que  era  el vehículo de carga que contenía un compartimiento secreto que  guardaba  aproximadamente  200  kilogramos  de cocaína, y luego llevaron el bus  hasta     un    parqueadero    que    había  sido  previamente  conseguido por CS2 con el propósito de  descargar  la  cocaína.  La cocaína fue descargada del bus con la supervisión  de  Gutiérrez  Loaiza y colocada en un vehículo encubierto  (‘UC’).  Gutiérrez Loaiza le dijo a CS2  que  otros  200  kilogramos  de  cocaína  iban  a  ser  entregados en una fecha  posterior, para un total aproximado de 400 kilogramos”.   

Agrega que “luego de la entrega de los 200  kilogramos  de  cocaína,  la Unidad de Investigaciones Especiales (‘SIU’)   de   la   CNP   adelantó  una  vigilancia  de  Gutiérrez Loaiza. Gutiérrez Loaiza  fue  visto  reuniéndose  con Luis Carlos Rendón Agudelo y Omar Elkin de Jesús  Muñoz  Madrid  en  un  restaurante  en  Bogotá,  y  luego los tres fueron a un  hotel”.   

Menciona  que  “el  1º  de septiembre de  2006,  Gutiérrez  Loaiza llamó a CS2 y le dijo que estaría entregando los 200  kilogramos  que  hacían  falta  en  el futuro cercano. Gutiérrez Loaiza había  dicho  que  el cargamento de cocaína venía de Medellín, Colombia”, y añade  que  “el 2 de septiembre de 2006, CS2 se reunió con Gutiérrez Loaiza, Muñoz  Madrid  y  Rendón  Agudelo  en  el mismo lugar en Bogotá, Colombia. Gutiérrez  Loaiza  le dijo a CS2 que Muñoz Madrid y Rendón Agudelo eran los dueños de la  cocaína.  Gutiérrez  Loaiza  manifestó  que  el bus ya venía en camino desde  Medellín  y  llegaría  posteriormente en horas de la tarde. Gutiérrez Loaiza,  Muñoz  Madrid  y  Rendón  Agudelo luego se desplazaron a la misma estación de  buses  en  Bogotá  y esperaron a que el bus que traía la cocaína llegara. Una  vez  llegó  el  bus,  los  mismos  dos  conductores se reunieron con Gutiérrez  Loaiza,  Muñoz  Madrid,  Rendón Agudelo y CS2. Muñoz Madrid y Rendón Agudelo  salieron  de  la  estación  de  buses.  La  vigilancia  adelantada  por CNP-SIU  determinó  que ellos regresaron por avión desde Bogotá a Medellín esa noche.  Gutiérrez  Loaiza,  CS2  y  los dos conductores de bus llevaron el bus al mismo  parqueadero  y  la  cocaína fue descargada del bus y  puesta en un vehículo encubierto (UC) de la CNP-SIU”.   

Indica que “Gutiérrez Loaiza  creía que los 400 kilogramos serían  llevados  de  contrabando  a  México  por  avión  comercial,  y  luego serían  llevados  de  contrabando desde México hasta California. El 13 de septiembre de  2006,  UCI  tuvo  una  conversación  telefónica  con Gutiérrez Loaiza que fue  grabada,  en la cual Gutiérrez le pidió a UC1 (utilizando lenguaje en código)  que   lo   llamara   una   vez   la   entrega   de   la   cocaína   se  hubiera  completado”.   

Sostiene asimismo  que  “comenzando  en diciembre de 2006, CS1 empezó  a  negociar  con Muñoz Madrid y Gutiérrez Loaiza en  relación  con  despachos  adicionales de cocaína desde Colombia a Nueva York y  Holanda.  El  1º  de  febrero  de 2007, UC1 tuvo una  conversación  telefónica  con  Gutiérrez  Loaiza  que fue grabada. Gutiérrez  Loaiza  habló  sobre despachar cocaína desde Colombia a Chicago, Nueva York, y  Holanda”.   

Advierte   de  otra  parte,  que  “todas las acciones adelantadas  por  el  acusado  en  este  caso  fueron  realizadas  con posterioridad al 17 de  diciembre de 1997”.   

Informa, finalmente, que LUIS CARLOS RENDÓN  AGUDELO   es ciudadano de Colombia, nacido el 11  de  mayo  de  1957  en  Colombia.  Es portador de la  cédula   colombiana   No.   70.500.539       (fls.       170-176  anexo).   

   

Para  tales efectos, adjunta los siguientes  documentos  debidamente  autenticados, traducidos y legalizados por el Consulado  de Colombia en Washington, D.C.:   

1.3.1.-  Declaración jurada en apoyo de la  solicitud  de  extradición,  rendida  ante  la  Corte  Distrital de los Estados  Unidos    de    América   -Distrito   Central   de  California,  por  Antoine  F.  Raphael,   Fiscal  Federal  Auxiliar de los  Estados  Unidos  de América para el Distrito Central  de  California,  en la cual refiere que con ocasión  de  sus  deberes  oficiales  ha  llegado  a  familiarizarse con los cargos y las  pruebas  en  el  caso  contra   Jorge  Hernando  Gutiérrez  Loaiza  y  otros,  “el  cual  surgió  de la investigación de una  organización   concertada   para   importar  cocaína  a  los  Estados  unidos,  distribuir  cocaína  con intención de importarla a los Estados Unidos y poseer  cocaína con intención de distribuirla en los Estados Unidos”.   

Advierte   que   “las   partes   importantes   de  los  estatutos  indicados  anteriormente  se  anexan a esta declaración jurada como Prueba A.  Cada   uno   de   estos   estatutos   fueron   (sic)  debidamente  promulgados  y  estaban  en  vigor  al  momento  de cometerse los delitos y al momento en que se presentó la acusación  formal,     y     continúan     en     plena     fuerza     y     vigor.  La infracción de cualquiera de  estos  estatutos  constituye  un  delito  mayor  bajo  las  leyes de los Estados  Unidos”.   

Advierte    que     “los  Estados  Unidos  probará su caso en contra de GUTIÉRREZ,  MUÑOZ  y  RENDÓN mediante diversos tipos de pruebas, incluyendo conversaciones  grabadas  de  manera  legal,  video  de  vigilancia,  el  testimonio de acusados  cooperadores  y  personal  del  orden  público,  y  con pruebas físicas que se  incautaron    u    obtuvieron    de    alguna    otra    manera    durante    la  investigación”.   

Anota que “como  se  explica  más  detalladamente en la declaración  jurada  del  Agente  Especial  Jason  Staab-Peters de la Administración para el  control  de  Drogas  (DEA)  de Estados Unidos, la cual se adjunta como prueba F,  las  pruebas reunidas en esta investigación han revelado que GUTIÉRREZ, MUÑOZ  y  RENDÓN  eran  miembros  de  una organización colombiana de narcotráfico de  cocaína.  Comenzando en una fecha que no se conoce,  pero  por  lo  menos tan temprano como desde junio de 2005, GUTIÉRREZ, MUÑOZ y  RENDÓN  participaron,  en  distintas ocasiones y en distintas calidades, en una  asociación  delictuosa  para importar cocaína a los Estados Unidos, distribuir  cocaína  con  intención  de  importarla a los Estados Unidos y poseer cocaína  con intención de distribuirla en los Estados Unidos”,   

Precisa  que  “aunque  las  asociaciones  delictuosas  indicadas  en  el  primer  cargo  y el segundo cargo se presume que  comenzaron  en  algún  momento desconocido, las pruebas del gobierno durante el  juicio     mostrarán     que     la     presunta     conducta    delictiva   de   la  acusación  formal  presentada  sobre  GUTIÉRREZ,  MUÑOZ  y  RENDÓN  ocurrió  después del 17 de  diciembre  de  1997.  GUTIÉRREZ, MUÑOZ y RENDÓN no  han  sido  acusados  anteriormente  ni condenados por ninguno de los delitos por  los  que  se  solicita  la extradición, tampoco se les ha ordenado a ninguno de  los  individuos  antes  mencionados  que cumplan ninguna sentencia por alguno de  los delitos presentados en esta solicitud”.   

Señala  que LUIS CARLOS RENDÓN AGUDELO es  ciudadano   colombiano  nacido  el  11  de  mayo  de  1957    en   Jardín,  Colombia,  y  tiene  asignado  el número de cédula  colombiana   70.500.539  (fls. 84-99).   

1.3.2.- Acusación de los Estados Unidos de  América  contra LUIS CARLOS RENDÓN AGUDELO y otros, presentada el 27        de        junio   de  2007  ante  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  de  América  para el Distrito Central  de California, dentro del caso  penal   No.  ED CR NO. 07-32 (B) VAP       (fls.       59-71  anexo).   

1.3.3.- “Orden de Arresto”, emitida por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  de  América  para  el  Distrito  Central  de  California,  contra  LUIS  CARLOS  RENDÓN AGUDELO, por los cargos referidos en la acusación  (fls.    53   anexo).   

1.3.4.-    Disposiciones   sustanciales  aplicables    al   caso,   Secciones   2,        (autores)      y      3282  (término  de  prescripción  para  delitos  no  capitales)  del  Título  18  del  Código  de  los  Estados  Unidos;  841      (actos  prohibidos),    846  (tentativa   y  asociación  delictiva),   952  (importación de sustancias controladas),   959  (posesión,   fabricación,   o   distribución   de   sustancias  controladas),  960  (actos  ilícitos),  963   (tentativa   y  concierto),    del  Título      21  ejusdem          (fls.         73-82     carpeta     anexa).    

1.3.5.-  Declaración jurada en apoyo de la  solicitud  de  extradición,  rendida por Jason Staab  Peters,   Agente   Especial   de   la  Administración   para   el   Control   de   Drogas  (‘DEA’), quien  refiere  pormenores  de  la  investigación  seguida  contra LUIS CARLOS RENDÓN  AGUDELO  y  otros,  así  como  los  hechos  y las pruebas que obran respecto de  este  acusado.   

Sobre dicho particular manifiesta que “las  pruebas   contra   GUTIÉRREZ,   MUÑOZ   y   RENDÓN   incluyen   entre  otras,  conversaciones      telefónicas      grabadas     legalmente     con  Agentes  encubiertos  de  la Fuerza  Especial  de la DEA (UC1 y UC2) y dos fuentes confidenciales que trabajaron bajo  la  dirección  de  la  DEA  (CS1 y CS2), grabaciones de video y audio obtenidas  legalmente  de  las  reuniones con CS1, CS2 y con el agente encubierto (UC3), de  la  Policía  Nacional  de Colombia (CNP) y los expedientes de las incautaciones  de narcóticos hechas en Colombia y los Estados Unidos”.   

1.4.-  De  acuerdo  con  lo previsto por el  Estatuto  Procesal  Penal  interno,  el  Ministerio de Relaciones Exteriores dio  traslado  de  la  documentación  al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia y  conceptuó,  además,  que  “por  no  existir  Convenio  aplicable  al caso es  procedente   obrar   de   conformidad   con   el   ordenamiento  procesal  penal  colombiano”  (fls.  184  anexo).   

1.5.-  El  Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia,     por     su     parte,    adjunto    al    oficio    004447    fechado   el   16        de        agosto  de 2007, de conformidad con lo  dispuesto  en  el  Código  de Procedimiento Penal dio curso ante la Corte de la  solicitud  de  extradición,  y documentos anexos, presentada por el Gobierno de  los  Estados Unidos de América a través de su Embajada en Colombia (fl. 1 cno.  Corte).   

2.-  Después  de  proveer lo relativo a la  defensa  técnica  de  la  persona  solicitada  en  extradición,  por  auto  de  veintitrés      de     octubre     del  año  dos  mil  siete,  de conformidad con lo previsto por el  Código  de  Procedimiento Penal, se corrió el traslado pertinente para que los  intervinientes  en  el  trámite  expusieran  sus pretensiones probatorias (fls.  29   cno.  Corte),  el  cual    transcurrió  en  silencio       (fls.       35).   

A  través  de  proveído de veintinueve de  noviembre  de  dos mil siete, la Corte dispuso correr  el   traslado   pertinente   para   presentar   alegatos   de  conclusión  (fl.  36    cno.   Corte).   

3.- ALEGATOS DE CONCLUSIÓN.  

Durante  el  término de traslado, hicieron  uso  de  este  derecho la defensa técnica y el Procurador Primero Delegado para  la Casación Penal.   

3.1.-         De             la  defensa             técnica.    

La profesional  del   derecho   que   atiende  los  intereses  del  requerido  en  extradición,  comienza  por  manifestar  que el señor LUIS CARLOS  RENDÓN  AGUDELO se dedica a la actividad de la construcción en el departamento  de  Antioquia al punto de haber realizado contrataciones con el municipio. Anota  que  también,  “en los inicios como comerciante se dedicó a la ganadería de  donde  derivó  sus ingresos en forma legal y nunca se ha dedicado a actividades  al  margen  de la ley, por el contrario es reconocida su reputación como hombre  trabajador y dedicado a su familia”.   

Señala que los bienes que posee provienen  de  su  trabajo  digno  y honesto, pues lo único que  sabe  realizar  son actividades reconocidas como lícitas “como lo manifiestan  las   personas   que   lo   conocen   en   su   desempeño   laboral,  social  y  familiar”.   

Advierte  que  su  asistido “es padre de  menor  de edad y cabeza de  hogar  de  igual  forma vela por el sustento de sus hijos y de su señora esposa  quien  depende  económicamente”  y agrega que RENDÓN AGUDELO “se encuentra  procesado  por  hechos  presuntamente  ocurridos  en  compañía de los señores  JORGE  HERNANDO  GUTIÉRREZ LOAIZA y OMAR ELKIN DE JESÚS MUÑOZ MADRID, quienes  como  lo  demuestran las declaraciones anexas nunca han realizado actividades al  margen  de  la  ley  con  el  señor  RENDÓN AGUDELO y quienes por el contrario  reconocen la actividad a la que se dedica” (fls. 42 y ss.).   

3.2.-   Del  Ministerio Público.   

Comienza  por referir el trámite llevado a  cabo  en el presente asunto, los antecedentes de la actuación, luego de lo cual  alude  a la normatividad aplicable al caso y los fundamentos del concepto que le  compete emitir a la Corte.   

En  dicho  sentido,  en  torno a la validez  formal  de la documentación, manifiesta que todos los documentos que soportaron  la  solicitud  de  extradición  en el presente caso fueron traducidos al idioma  castellano  y  autenticados  por  las autoridades competentes, lo que le permite  considerar  que  el requisito de autenticidad de los documentos presentados para  sustentar  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  LUIS  CARLOS RENDÓN  AGUDELO  se  cumple cabalmente, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 259  del  Código de Procedimiento Civil, modificado por el artículo 118 numeral 1º  del  D.E.  2282  de  1989,  relacionado  con  la  autenticidad de los documentos  otorgados  en  el extranjero, y que es aplicable en  el presente asunto, de  acuerdo  con  el  principio  de integración previsto en los artículos 25 y 459  del Código de Procedimiento Penal.   

En  cuanto  a  la demostración plena de la  identidad  del solicitado en extradición, indica que no existe duda sobre dicho  particular,  pues  la  información  suministrada   a  través de las notas  verbales  que  soportan la petición de extradición, fue corroborada al momento  de  captura  de  LUIS CARLOS RENDÓN AGUDELO quien se identificó con la cédula  de  ciudadanía número 70.500.539 y luego firmó e impuso su huella dactilar en  el acta de derechos del capturado.   

Respecto   del   principio  de  la  doble  incriminación,  sostiene  que  las  conductas  imputadas  al  requerido  en  la  resolución  de  acusación,  se  hallan  previstas  en  la  legislación  penal  colombiana  con  la  denominación  de  concierto  para  delinquir,  y tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  cuyas penas mínimas superan la de  cuatro  años de prisión establecida en la ley como uno de los  requisitos  para la procedencia de la extradición.   

En  cuanto  a  la  equivalencia  entre  la  providencia  acusatoria  prevista  en  nuestro  ordenamiento y la acusación del  Tribunal  de  los  Estados Unidos de América, indica que el indicment proferido  contra  LUIS  CARLOS RENDÓN AGUDELO equivale a la resolución de acusación del  sistema  procesal  penal  colombiano, toda vez que en ambas providencias aparece  la  imputación  personal, fáctica y jurídica de la cual deberá defenderse el  procesado  en  el  decurso  del  juicio  oral y público que se desarrolle en su  contra.   

Manifiesta que en el evento en que la Corte  conceptúe  favorablemente  a  la  extradición,  y con el fin de garantizar los  derechos  fundamentales  del  ciudadano colombiano requerido en extradición, la  Procuraduría  es  del  criterio  que se debe exhortar al Gobierno Nacional para  que  en  caso de conceder la extradición condicione tal determinación a que el  Estado  requirente no juzgue al extraditado por conductas diferentes de aquellas  que  determinan  su  extradición,  y  que el mismo no sea sometido a destierro,  prisión  perpetua,  confiscación,  tratos crueles, inhumanos o degradantes, de  acuerdo  con  lo dispuesto por el artículo 34 de la Constitución Nacional y el  artículo 494 del Código de Procedimiento Penal.   

Concluye,  entonces,  que en su criterio se  cumplen  los  requisitos  normativamente  establecidos  para  que la Corte emita  concepto  favorable  a  la  solicitud  de  extradición  de  LUIS CARLOS RENDÓN  AGUDELO,  la  cual  formuló  por  vía  diplomática el gobierno de los Estados  Unidos de América (fls. 60 y ss. cno. Corte).   

SE CONSIDERA:  

1.-  Aclaración  previa.   

A  fin  de  responder  en  primer  lugar el  planteamiento  de la defensa al dar en sugerir que la  extradición  de  su  asistido  LUIS CARLOS RENDÓN AGUDELO resulta improcedente  porque  “nunca  se  ha  dedicado   a   actividades   al   margen  de  la  ley”  y  que  “por  el  contrario  es  reconocida su  reputación  como  hombre  trabajador  y  dedicado a su familia”, es  de  reiterarse que con apego a la regulación constitucional y  legal   del   instrumento,   la   jurisprudencia   de   esta   Corte1  ha  sido  persistente  en  indicar  que  la  extradición  no  corresponde a la noción de  proceso  judicial  en  el que se juzgue la conducta de aquél a quien se reclama  en  el exterior, sino que obedece a un instrumento de cooperación internacional  previsto    normativamente    (Convención,    Tratado,    Convenio,    Acuerdo,  Constitución,  o  Ley, según cada caso particular), con la finalidad de evitar  la  evasión  de  la  acción  de  la  justicia  por parte de quien ha realizado  comportamientos  delictivos refugiándose en territorio sobre el cual carecen de  competencia  las  autoridades  jurisdiccionales  que  solicitan  su presencia, y  pueda  responder  personalmente  por  los  cargos que le son imputados y por los  cuales, cuando menos, haya sido convocado a juicio criminal.   

Por razón de ello, en su trámite no tienen  cabida  cuestionamientos relativos a la validez o mérito de la prueba recaudada  por  las  autoridades  extranjeras  sobre  la  ocurrencia del hecho, la forma de  participación  o el grado de responsabilidad del encausado; la normatividad que  prohíbe   y   sanciona   la  conducta  delictiva;  la  calificación  jurídica  correspondiente;  la  competencia  del  órgano  jurisdicente;  la  validez  del  trámite  en  el  cual se le acusa; o la pena que le correspondería purgar para  el   caso   de   ser  declarado  penalmente  responsable;  pues  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades del país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  debe  hacerse  al  interior del  respectivo  proceso con recurso a los instrumentos de controversia que prevea la  legislación del Estado que formula el pedido.   

Ha sido reiteradamente dicho, asimismo, que  la  normatividad  procesal  colombiana  no  establece  la  posibilidad de que el  trámite  de  extradición  que  normativamente  corresponde  adelantar  a  esta  Corporación,  culmine  con un fallo con potencialidad de hacer tránsito a cosa  juzgada,  sino  en un concepto jurídico de la Corte Suprema de Justicia que por  lo   mismo   no  es  susceptible  de  impugnación  alguna,  con  objeto  en  la  verificación  del cumplimiento de precisos aspectos relacionados con la validez  formal  de  la documentación presentada, la demostración plena de la identidad  del  solicitado,  el principio de la doble incriminación, consistente en que el  hecho  que  motiva  el  pedido también esté previsto en Colombia como delito y  sancionado  con  pena  privativa  de  la libertad cuyo mínimo no sea inferior a  cuatro  años, la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero -que  de  no  ser  una  sentencia  cuando  menos  corresponda  a  aquella  que  en  la  legislación  colombiana es la resolución acusatoria-, y, cuando fuere el caso,  el  cumplimiento  de  lo  previsto  en  los  tratados públicos, según el marco  normativo  al  efecto  señalado  de  modo oficial por el Gobierno Nacional como  director  de las relaciones internacionales, aspectos que igualmente condicionan  la   práctica  de  pruebas,  las  cuales  deben  cumplir  los  presupuestos  de  pertinencia,  conducencia  y  utilidad  que imponen los artículos 359 y 500 del  Código de Procedimiento Penal.   

Debido  precisamente a la prevalencia de su  naturaleza  administrativa,  el  trámite de este tipo de extradición se cumple  con   la  intervención  activa  del  gobierno  nacional,  quien  dentro  de  su  autonomía   política   no  sólo  da  inicio  recibiendo  la  solicitud  y  la  documentación  correspondiente  con  la  cual  se  perfeccione el expediente, y  establece  el  marco  normativo  aplicable a cada caso particular antes de darle  curso  al  máximo  tribunal de la justicia ordinaria para lo de su competencia,  sino  que  mediante  una resolución administrativa le pone fin a la actuación,  sea  concediendo  la  extradición,  difiriendo  la  entrega  del  solicitado, o  negando  el  pedido  del  Gobierno  extranjero,  aunque  previamente requiere el  concepto  de  la  Corte  que  solo  le  vincula  si  fuere negativo, pues de ser  favorable,   quedará   “en   libertad   de  obrar  según  las  conveniencias  nacionales”,   y  de  esta  manera,  en  ejercicio  del  poder  legítimamente  conferido,            interactuar            en           el           concierto  internacional.        

Como en este caso  el  Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia conceptuó sobre la ausencia  de  convenio  aplicable  en  materia  de  extradición  con el país solicitante  (Estados  Unidos  de  América),  y estableció la consecuente aplicación de lo  previsto,  en  el referido tema, por el Código de Procedimiento Penal, la Corte  abordará  el  estudio de los aspectos sobre los cuales debe emitir el concepto,  previstos  por  el  artículo  502 de la Ley 906 de 2004, sin que resulte viable  incursionar  en  el  ámbito  de  la  prueba  de  la  responsabilidad  penal del  solicitado, como de modo indebido se pretende por la defensa.   

Y  la  Corte  califica  de  indebida  dicha  postura,  no  sólo  por razón del manifiesto desconocimiento de las etapas que  componen  el  trámite y la naturaleza de éste, sino porque pretende introducir  por  fuera de oportunidad medios de convicción con los que aspira respaldar sus  asertos,  imponiéndose,  por  tanto su devolución a la memorialista, por parte  de  la  Secretaría  de la Sala, conforme así se dispondrá en auto separado de  este concepto.   

         

Es de precisar, además, que de la solicitud  y  documentos  anexos  se  establece  que  las  actividades delictivas que se le  imputan  al  señor  LUIS CARLOS RENDÓN AGUDELO  tuvieron ocurrencia en el  exterior  y  no versan sobre delitos políticos, toda  vez   que   las   conductas   definidas   como   concierto   para  traficar  con  estupefacientes   y   la  posesión  o  importación  de  dichas  sustancias  no  constituyen  delito  político.  Por otra parte, los  hechos  por  cuya  realización se solicita la extradición fueron cometidos con  posterioridad  a  la  entrada  en  vigencia del Acto Legislativo No. 01 de 1997,  modificatorio  del  artículo  35  de  la Carta Política, por lo que no resulta  pertinente hacer alguna salvedad a  respecto.   

Resalta    la    Corte,   además,    que     en     el    pliego   enjuiciatorio     en    que     se    apoya    la    solicitud    de   extradición  y   en   ésta,  se  precisa  que  los actos  determinantes  de  los  delitos  de  concierto   para importar,  distribuir   y   poseer  cocaína  con  la  intención  de  distribuirla,  y  la  distribución  y  posesión de dicha sustancia fueron  llevados  a  cabo  en el Condado de Riverside, dentro  del  Distrito Central de California en los Estados Unidos de América y en otros  lugares,  entre diciembre  de  2005  y  junio de  2007.   

Y  si bien en la documentación anexa   se  indica  que  parte  de los actos determinantes de las mencionadas ilicitudes  tuvieron  realización  en  territorio de la República de Colombia, también es  claro  que  allí,  entre  otras  cosas,  se  precisa  que  el  acusado y demás  coacusados    “adquirirían   la   cocaína   en  Colombia”,  “harían los preparativos para que la cocaína se transportara a  Bogotá,  Colombia,  para  su  envío  a  los  Estados Unidos”, y, entre otras  cosas,  “harían  los  arreglos para realizar el contrabando de la cocaína de  Bogotá,  Colombia,  a  los  Estados  Unidos”  (fl.  69  anexo),  o,  que  RENDÓN y demás coacusados, no sólo “eran miembros de  una   organización   colombiana  de  narcotráfico  de  cocaína”,  sino  que  “participaron,  en  distintas  ocasiones  y  en  distintas  calidades,  en una  asociación  delictuosa  para importar cocaína a los Estados Unidos, distribuir  cocaína  con  intención  de  importarla a los Estados Unidos y poseer cocaína  con   intención   de   distribuirla   en   los   Estados   Unidos”   (fl.  86  anexo).   

Específicamente, en torno a las actividades  cumplidas  por  el  requerido  en  extradición en este caso, señor LUIS CARLOS  RENDÓN  AGUDELO,  en  la  actuación  se precisa que  “el  2  de  septiembre de 2006, CS2 se reunió con  GUTIÉRREZ,    MUÑOZ    y   RENDÓN   en   el   mismo   centro   comercial   de  Bogotá,   Colombia.   Esta   reunión   se  grabó  legalmente  en  video  y  audio.  En  la  reunión, GUTIÉRREZ le dijo a CS2 que  MUÑOZ  y  RENDÓN  eran  los  dueños de la cocaína. GUTIÉRREZ indicó que el  autobús  venía en camino de Medellín y que llegaría más adelante a la misma  estación  de  autobuses  de  Bogotá  y esperaron a que llegara el autobús que  traía la cocaína”.   

Agrega      que      “una vez  que  llegó  el  autobús,  los mismos dos choferes se reunieron con GUTIÉRREZ,  RENDÓN  y  CS2.  MUÑOZ  y  RENDÓN  se fueron de la  estación  de  autobuses. Más tarde la vigilancia del CNP-SIU determinó que se  fueron   por   avión  más  tarde  esa  noche  de  Medellín   a  Bogotá.  GUTIÉRREZ,  CS2  y los dos choferes de autobús se fueron de la estación en el  autobús,  fueron  directamente al  estacionamiento  antes  mencionado  y descargaron la cocaína y la  pasaron  al  vehículo  de  UC de la CNP-SIU. El vehículo de UC de la CNP-SIU y  CS2  se  fueron  del  estacionamiento  con  la cocaína. La segunda carga de 200  kilogramos   se   trasladó   a   un   lugar  fuera  de  la  CNP-SIU,  la  CNP y la Fiscalía la procesaron  y  se  aseguró  en  la bóveda de almacenaje seguro de la CNP. La entrega de la  cocaína se grabó legalmente en video y audio”.   

Indica  que “GUTIÉRREZ, MUÑOZ y RENDÓN  creyeron  que  los 400 kilogramos se importarían como contrabando a México por  medio  de una aerolínea comercial, y que después se irían como contrabando de  México  a  California”,  y  precisa  entre  otras  cosas  que “el  8  de  septiembre de 2006, los 400  kilogramos  de  cocaína  se  enviaron  por  avión  de Bogotá, Colombia, a los  Estados Unidos” (fls. 44-45 anexo).   

De  manera que acorde con cualquiera de las  hipótesis   identificadas   dogmática  y  doctrinariamente  como  instrumentos  jurídicos  para  establecer el lugar de realización  de  la  conducta  (Art. 14 del C. P.), tales como el  lugar   de   realización   de   la   acción,   según   el  cual  la  conducta  se entiende cometida en el lugar donde se llevó a  cabo  total  o  parcialmente la exteriorización de voluntad; y la del resultado  que  entiende  realizada  la  conducta  en donde se  produjeron       sus       efectos;   y  la  teoría  de  la  ubicuidad  o  mixta  que entiende  realizada  la  conducta  donde  se  efectuó la acción de manera total o parcial, como en el sitio donde  se  produjo  o  debió  producirse  el  resultado,  se  tiene  que las conductas  atribuidas  por  las  autoridades judiciales de los Estados Unidos de América a  LUIS  CARLOS  RENDÓN AGUDELO, traspasaron las fronteras colombianas, de lo cual  surge  que  se  satisface la condicionante constitucional de que el delito   haya  sido  cometido  en  el  exterior.   

2.-   VALIDEZ  FORMAL DE LOS DOCUMENTOS PRESENTADOS.   

De  la  actuación  se  establece  que los  documentos  allegados  por  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de América,  relacionados    con    la    segunda    acusación  sustitutiva   No. ED  CR  07-32 (B)-VAP, dictada el 27 de junio de 2007 por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Central  de  California  no  sólo fue  autenticada  mediante  sello  y  firma  por  el  Secretario  de  esa  Corte (fl.  139  anexo),  sino que a  ella    hace    alusión    el    Fiscal   cuando   indicó   que   “es   la  práctica  del Tribunal de Distrito de los Estados  Unidos   correspondientes  al  Distrito  Central  de  California  conservar  las  acusaciones   formales   y  las  órdenes  de  arresto  originales  que  se  presenten  y  archivarlas  en  los  registros  del  Tribunal.  Por  lo tanto, he  obtenido  una  copia  fiel  y  precisa  de  la  segunda  acusación de reemplazo  presentada  en  el  caso  de  Estados  Unidos  contra  Jorge Hernando Gutiérrez  Loaiza,  Caso  No.  ED  CR  07-32 (B)-VAP, y la he adjuntado a esta declaración  jurada como prueba B” (fls. 92 anexo).   

Además, las declaraciones juradas rendidas  por        Antoine       F.       Raphael,  Fiscal  Auxiliar  de  los Estados Unidos de América  para  el  Distrito  Central de California,  y  del  Agente  Especial Jason Staab  Petera        de        la        Administración   para   el   Control   de   Drogas  (‘DEA’   por  sus  siglas  en  inglés),  figuran   avaladas   con   la   firma   de   Oswald  Parada,  Juez Magistrado  de    los    Estados    Unidos    de    América   del   Distrito   Central  de California; legalizados por  Thomas  C.  Black,  Director  Asociado  Temporario  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales-  División  de  lo  Penal-  del Departamento de Justicia de los  Estados  Unidos  de  América,  el  Procurador  General de los Estados Unidos de  América,  la Secretaria de Estado, y el Funcionario Auxiliar de Autenticaciones  del Departamento de Estado de dicho país.   

Estos  instrumentos,  por su parte, fueron  autenticados  por  el  Consulado de Colombia en Washington, D.C., y a su vez por  el   Jefe   de   Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.   

Por lo anterior, teniendo en cuenta que la  solicitud  de extradición del ciudadano colombiano LUIS CARLOS RENDÓN AGUDELO,  se  hizo  por  la vía diplomática, que ella contiene la copia auténtica de la  resolución  de  acusación, la cual, junto con las declaraciones juradas que se  allegan  en  apoyo  de  la  solicitud, es específica en indicar exactamente las  conductas  que motivaron la solicitud  y el lugar y las fechas o épocas en  que  fueron  realizadas, así como los datos necesarios para establecer la plena  identidad  de  la  persona  reclamada,  la copia auténtica de las disposiciones  sustanciales   aplicables   al  caso,  y  que  en  la  expedición,  trámite  y  traducción  de  los  citados  documentos  se  cumplieron  los ritos formales de  legalización  prescritos  por  las  normas pertinentes de los Estados Unidos de  América,  la  Corte los tendrá como aptos para servir de prueba de aquello que  ellos contienen.   

Esto,  si  se da en considerar que en este  caso  asimismo  se cumple lo establecido por el artículo  259 del C. de P.  C.,  modificado  por el artículo 1º Núm. 118 del D.E. 2282/89, según el cual  “Los  documentos  públicos  otorgados  en país extranjero por funcionario de  éste  o con su intervención, deberán presentarse debidamente autenticados por  el  cónsul  o  agente  diplomático de la República, o en su defecto por el de  una  nación amiga, lo cual hace presumir que se otorgaron conforme a la ley del  respectivo  país”, disposición aplicable al caso por virtud del principio de  integración  normativa  previsto  por el artículo 25 del C. de P. P. de 2004 y  el inciso último del artículo 495 ejusdem.   

Acorde  con  lo  analizado en precedencia,  para   la   Corte   es   manifiesto   el  cumplimiento  de   requisito  del  concepto.   

3.-          DEMOSTRACIÓN    PLENA    DE    LA   IDENTIDAD   DE   LA   PERSONA  REQUERIDA.   

De  lo actuado se establece que  LUIS  CARLOS RENDÓN AGUDELO, quien se  encuentra  privado  de  la  libertad  con ocasión de  este trámite, es la  misma   persona   a    la   que   se   refiere  la       segunda       acusación  sustitutiva   No.  ED  CR 07-32 (B)-VAP, dictada el 27 de junio de 2007 por  la   Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Central  de  California,  y la misma mencionada en las notas  verbales  mediante  las  cuales el gobierno de los Estados Unidos de América, a  través  de  su  Embajada  en  Colombia, solicitó la detención provisional con  fines   de   extradición,  y  posteriormente  formalizó  el  pedido  ante  las  autoridades colombianas.   

Esto   por   cuanto,   en   el  documento  enjuiciatorio  base de la solicitud formal de extradición se precisa que uno de  los  acusados   responde  al  nombre  de  LUIS CARLOS RENDÓN AGUDELO, como  asimismo  se  anuncia  en  la  declaración  rendida por el Fiscal Auxiliar y el  Agente  Especial,  quienes  precisan  que  el  acusado  es ciudadano colombiano,  nacido   el   11   de   mayo   de  1957  en  Colombia  y se identifica con la cédula de ciudadanía  colombiana     número     70.500.539, de quien allegan una fotografía.   

Debe anotarse, que a dichas características  se  refieren  las  notas  diplomáticas remitidas por la Embajada de los Estados  Unidos  en  Colombia, mediante las cuales solicitó la detención preventiva con  fines  de  extradición  y  posteriormente formalizó el pedido ante el gobierno  colombiano.   

Es    de    resaltarse,   asimismo, que con la mencionada cédula  de  ciudadanía  se identificó al momento de ser aprehendido con ocasión de la  orden  de captura con fines de extradición expedida por el Fiscal General de la  Nación   (fl.  21   anexo),     y    que  una  técnico  profesional  en  Dactiloscopia  de la  SIJIN   MEVAL,  de  la  Policía   Nacional,   certificó  que  al  confrontar  la  impresión  dactilar  registrada  en  la cédula de ciudadanía expedida a nombre de  LUIS CARLOS  RENDÓN  AGUDELO  con  las  impresiones  dactilares  obrantes  en  la tarjeta de  reseña   tomadas   al   momento   de   la   aprehensión,  estableció  que corresponden entre sí,   sin   que,       además,      por  parte de la defensa técnica o material se hubiere presentado  discusión  alguna  sobre  dicho  particular,  comprobándose, por tanto, que la  capturada es la misma persona requerida en extradición.   

Por  estas  razones,  la  Corte  encuentra  satisfecho el requisito en mención.   

4.- PRINCIPIO DE  LA DOBLE INCRIMINACIÓN.   

De  conformidad  con  lo establecido por el  artículo  493-1  del  C.P.P.   de  2004,  para conceder la extradición es  requisito  indispensable  que  el hecho que la motiva también esté previsto en  Colombia  como  delito  y  reprimido  con sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo no sea inferior a cuatro años.   

4.1.- Según la  segunda  acusación  sustitutiva  No. ED CR 07-32 (B)-VAP, dictada el 27 de  junio   de   2007   contra   LUIS   CARLOS   RENDÓN  AGUDELO  por el Gran Jurado en sesión ante la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  de  América  para  el  Distrito Central de  California,  se tiene que el requerido es acusado en  los   CARGOS   UNO   y  DOS    de       haber       acordado      con     otros     individuos     la     posesión,  con    intención   de   distribución,  y  la  importación  a  los  Estados  Unidos     de     América,     de    cinco       kilogramos    o    más    de    cocaína,    y    en    los          CARGOS    TRES,   CUATRO,   CINCO   y  SEIS,  la  distribución,   importación  a  los  Estados  Unidos  de  América,  y  la  posesión con  intención          de          distribuir,          cinco          kilogramos  o más de cocaína.   

4.2.-  Las  normas sustanciales aplicadas,  cuya  traducción  fue  oportunamente  allegada  al  expediente,  tratan  de los  delitos   de   concierto   para   importar   a  los  Estados  Unidos,  para  distribuir en ese país y para  poseer      con      la      intención      de      distribuir     cocaína;    así    como   los   de  distribución,  importación y posesión de cocaína,  por  cuyas  conductas  se  establece  pena de prisión entre diez años y cadena  perpetua.   

4.2.1.-  En la legislación colombiana, por  su     parte,    los    delitos    de     concierto    para    importar      cocaína     a     loa     Estados     Unidos     de  América   y  para  poseer  con la intención de distribuir cocaína  de que tratan los CARGOS UNO  y   DOS    de  la  acusación,    corresponden    al   “concierto  para  delinquir”  previsto  por  el artículo 340 del  Código  Penal,  modificado  por  el  artículo  8º  de  la  Ley  733 de 2002 y  últimamente  por  el  artículo  19  de  la  Ley  1121  de 2006 que entre otras  hipótesis  prevé  pena  de prisión de ocho (8) a dieciocho (18) años cuando,  como  se  establece  de  los  términos  de la acusación, el concierto sea para  cometer delitos de tráfico de estupefacientes.   

Como  en   este  caso  las autoridades  judiciales  de  los  Estados  Unidos  de  América  acusan a LUIS CARLOS RENDÓN  AGUDELO   de   haber   concertado,   junto   con   otras   personas,   ilícita,  intencionalmente  y  a sabiendas, para importar a los  Estados    Unidos    de   América   y   para   poseer   con   la   intención    de   distribuir   cinco  kilogramos   o   más   de  cocaína,   es   de  concluirse  que  en  relación  con  los  CARGOS  UNO  y  DOS de la acusación,  se  cumple  el  presupuesto  relativo a la doble incriminación para extraditar,  pues  en  la  legislación  penal  colombiana  tales comportamientos también se  hallan  definidos  como  delito,  y  por  su  realización  prevé  pena mínima  superior a cuatro años de prisión.   

Cabe  destacar que las conductas imputadas  en  tales  cargos  contenidos  en  la  resolución  de  acusación,   dicen  relación  con delitos de concierto para traficar sustancias estupefacientes, no  únicamente  la  participación  en  un  acto ilícito determinado, por medio de  llevar  a  cabo  varios  actos  diferenciados en circunstancias de modo, lugar y  tiempo,  como  se  destaca  en  la  acusación  y  en  las declaraciones juradas  rendidas por el Fiscal Auxiliar y el Agente Especial.   

De  manera  que la imputación no consiste  simplemente  en atribuirle coparticipación criminal en un solo hecho delictivo,  sino  que  se  funda  en  el  acuerdo de personas asociadas en la preparación y  ejecución  de programas para llevar a cabo una pluralidad de punibles en cuanto  planes  criminales  relacionados  con el tráfico de sustancias estupefacientes,  que  es  precisamente  lo  que  otorga  autonomía  al  tipo  de  concierto para  delinquir en delitos de narcotráfico.   

Se  concluye,  entonces, sin lugar a dudas,  que  respecto  de  tales  cargos  se  cumple  el  requisito  relativo a la doble  incriminación y la pena mínima para extraditar.   

4.2.2.- Esta misma situación se presenta en  relación  con  los  cargos  TRES,  CUATRO,  CINCO y  SEIS,   pues   en   la   legislación   colombiana,  los   delitos   de   distribución   y   ayuda   y  facilitamiento  de  la  distribución de cinco kilogramos o más de cocaína, la  importación  de  cocaína, y la posesión con la intención de distribuir cinco  kilogramos      o      más      de     cocaína,  corresponden    al  denominado    jurídicamente    “tráfico,    fabricación    o    porte    de  estupefacientes”,  previsto  por el artículo 376 del Código Penal, que entre  otras  hipótesis,  prevé pena de prisión de ocho (8) a veinte (20) años para  quien  sin  permiso  de autoridad competente “introduzca al país, así sea en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte,  lleve  consigo,  almacene, conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,  financie o suministre a cualquier título  droga  que produzca dependencia”, por manera que sin lugar a dudas respecto de  estos  cargos  se  cumple  el  requisito relativo a la doble incriminación y la  pena mínima para extraditar.   

Se  satisface,  por  tanto, el requisito en  mención.   

5.- EQUIVALENCIA  DE  LA  PROVIDENCIA PROFERIDA EN EL EXTRANJERO.    

El artículo 493-2 del C.P.P. de 2004   establece  como  presupuesto  de  procedencia  de  la extradición “que por lo  menos   se   haya  dictado  en  el  exterior  resolución  de  acusación  o  su  equivalente”.   

En  este caso no queda ninguna duda de  que   la  segunda  acusación sustitutiva   No.  ED  CR 07-32 (B)-VAP, dictada el 27 de junio de 2007 por la Corte Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Central  de California,  en  contra  del  señor  LUIS CARLOS  RENDÓN  AGUDELO,  y  con  fundamento  en la cual se  solicita  su  extradición,  corresponde  a  la  resolución  acusatoria  en  la  legislación  colombiana,  pues  además  de  que  con  dicho  acto  procesal la  actuación  subsiguiente  no es otra distinta al juicio oral que finaliza con el  respectivo  fallo  de mérito, como aquí sucede, desde el punto de vista formal  es  específica  en  señalar  el  lugar  y  la fecha o época en que los hechos  tuvieron  lugar,  los nombres de los partícipes y la calificación jurídica de  la  conducta,  con lo cual se satisfacen en suficiencia los aspectos fácticos y  jurídicos de la imputación.   

Es  tanto  esto,  que en la resolución de  acusación  en  que  se apoya la solicitud de extradición no sólo se indica el  nombre  del  acusado,  sino  los  lugares  y  fechas  o  épocas en que tuvieron  ocurrencia los actos determinantes de los delitos imputados.   

Si  a  ello  se agrega que la legislación  procesal  de  los  Estados  Unidos  de  América  se estructura sobre el sistema  acusatorio,  y  que el proyecto de acusación lo presenta el fiscal y lo aprueba  el  gran  jurado  después  de examinar la evidencia allegada por aquél, que en  éste  la  acusación  del  Gran  Jurado  es  un  pliego de cargos en contra del  procesado  para que se defienda de ellos en juicio, que contiene la descripción  de  la  conducta típica imputada, con las circunstancias que la especifican, el  lugar  y  la  fecha  o  época  de  su  ocurrencia,  y señala las disposiciones  sustanciales  realizadas  y  su ubicación genérica y específica en el Código  de  la  materia,  es  evidente  que la persona reclamada en extradición en este  caso,  ha  sido  acusada  y llamada a responder en juicio por las autoridades de  los                     Estados                     Unidos                    de  América.             

En consecuencia, la Corte halla satisfecho  el requisito en mención.   

6.-    EL  CONCEPTO.   

La  Corte  es del criterio que el Gobierno  Colombiano   puede  extraditar  al  ciudadano  colombiano  LUIS  CARLOS  RENDÓN  AGUDELO     por    razón    de   los   CARGOS  UNO,   DOS,  TRES,  CUATRO,  CINCO  y  SEIS de la  acusación  a  que  se  contrae la solicitud. Esto es, por  los relativos a  los  delitos  de  “Concierto  para  importar cinco  kilogramos,  o  más,  de  una  sustancia controlada (cocaína)”; “concierto  para  poseer  con  la  intención de distribuir cinco kilogramos, o más, de una  sustancia  controlada  (cocaína)”; “distribución, y ayuda y facilitamiento  de  la  distribución  de  cinco kilogramos, o más, de una sustancia controlada  (cocaína)”,  “importar,  y  causar  la  importación de cinco kilogramos, o  más,   de una sustancia controlada (cocaína)”; y la “posesión con la  intención  de  distribuir,  y  ayuda  y  facilitamiento  de la posesión con la  intención  de  distribuir cinco kilogramos, o más, de una sustancia controlada  (cocaína)”.   

Dichos  cargos  aparecen  contenidos  en  la  segunda  acusación  sustitutiva No. ED CR 07-32  (B)-VAP,  dictada  el  27 de junio de 2007 por la Corte Distrital de los Estados  Unidos     para     el     Distrito     Central     de    California,  conforme lo solicita el Gobierno de  los   Estados   Unidos   de   América,   pues   se  satisfacen  los  requisitos  preestablecidos a estos efectos, como viene de demostrarse.   

6.1.- Aclaración  final.-   

En  atención  a  lo  manifestado  por  el  Ministerio  Público  sobre el particular, es de advertir que atañe al Gobierno  Nacional,  si en ejercicio de su competencia lo estima, subordinar la concesión  de  la extradición a las condiciones que considere oportunas, exigiendo en todo  caso,  que  la  persona  solicitada  no vaya a ser juzgada por un hecho anterior  diverso  del  que motiva la extradición, ni sometida a desaparición forzada, a  torturas  ni  penas  o tratos crueles inhumanos o degradantes, ni a las penas de  destierro,  prisión  perpetua  o  confiscación, o a sanciones distintas de las  que  se  le  hubieren  impuesto  en  la condena, y si la legislación del Estado  requirente  pena con la muerte el injusto que motiva la extradición, la entrega  se  hará  bajo  la  condición  de  que  tal  pena sea conmutada, en orden a lo  contemplado en el artículo 494 del C.P.P. de 2004.   

Asimismo, el Gobierno Nacional debe advertir  a  su homólogo del Estado requirente, que la persona solicitada en extradición  ha  permanecido  privada  de  la  libertad  en  detención preventiva por razón  de  este trámite.   

Además, la Sala ha de indicar que en virtud  de  lo  dispuesto  por  el  numeral  2º  del  artículo 189 de la Constitución  Política,  le corresponde al Gobierno, encabezado por el señor Presidente como  supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales,  realizar  el respectivo seguimiento a los condicionamientos que se impongan a la  concesión  de la extradición y determinar las consecuencias que se derivarían  de su eventual incumplimiento.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE   a   la   extradición   del   ciudadano  colombiano   LUIS   CARLOS   RENDÓN   AGUDELO,  solicitada  al  Gobierno  de  Colombia por su homólogo de los Estados Unidos de  América,  por  razón  de los CARGOS UNO,   DOS,  TRES,    CUATRO,    CINCO   y   SEIS   a   que  se  contrae  la  solicitud,  contenidos  en  la       segunda       acusación  sustitutiva   No.  ED  CR 07-32 (B)-VAP, dictada el 27 de junio de 2007 por  la   Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Central  de  California.   

Por la Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación  al requerido señor LUIS CARLOS  RENDÓN    AGUDELO,   a   su   defensora        de        confianza, al Ministerio Público y al  Fiscal  General  de  la  Nación para lo de su cargo en relación con la persona  detenida preventivamente con fines de extradición.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia para los trámites subsiguientes de ley.   

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                                   ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

           Aclaración de voto   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS            AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                  YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre   ellos   el  fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos y deberes consagrados en la  Carta;  defender  la  independencia  nacional  y  proteger  a todas las personas  residentes  en  Colombia  en  su  vida,  honra,  bienes,  creencias,  derechos y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes2   para   que  se  solicite,  conceda  u  ofrezca, que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es  preciso  comentar  que  como no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que  ligue  a Colombia con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para  evaluar   la   procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u  ofrecimiento  de  extradición   entre   los   dos   países   es   el  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo  508  y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito  de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal  mínimo  en  el  exterior  –artículo  510 y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro, prisión  perpetua      y      confiscación’,  a  las  cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas,  no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica  que  igualmente  en  ese  sentido  habrá  de condicionarse la exequibilidad del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”3   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El  gobierno  podrá subordinar el ofrecimiento o  la   concesión   de   la   extradición   a   las   condiciones  que  considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce4,  y  con  los  derechos y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten   al   extraditado   –como  a  cualquier  otro nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1  Cfr.  por  todos,  concepto  de  Extradición  de  diciembre  12  de  2000. Rad.  16720.   

2  Corte Constitucional, sentencia C-740/00.   

3  Sentencia C-1106/00.   

4  Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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