28122(29-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 28122  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

DR. JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 45  

Bogotá,   D.   C.,  veintinueve  (29)  de  febrero  de dos mil ocho (2008)   

         

Califica  la  Sala  la  demanda de casación  presentada  por   el  defensor  de RICARDO ALFONSO  HERRERA  CORTÉS  contra la sentencia de segundo grado  proferida  por  la SALA PENAL DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE ARMENIA el 22 de enero de  2007,  por  cuyo medio confirmó la condena que el JUZGADO VEINTITRÉS PENAL DEL  CIRCUITO  DE  BOGOTA  impuso  al  procesado en fallo del 29 de julio de 2005, la  cual  fijó en 24 meses de prisión, tras encontrarlo responsable de la conducta  punible de receptación.   

HECHOS  

         

Fueron  sintetizados  por el Tribunal, en la  siguiente forma:   

“De la actuación surtida se desprende que  el  19  de noviembre de 2002, el Grupo de Antipiratería Terrestre de la SIJÍN,  recibió  un(sic)  llamada  anónima, a través de la cual el interlocutor dio a  conocer  que  en  días  anteriores en el Almacén “ELVAMOTOR” ubicado en la  Avenida  Primero  de  Mayo  No. 79-96 de la ciudad de Bogotá, había descargado  unas  correas  para  vehículo de dudosa procedencia; situación que dio lugar a  que  el referido personal se trasladara a la dirección anunciada, estableciendo  que  efectivamente  en  dicho  establecimiento de comercio, propiedad del señor  RICARDO  ALFONSO HERRERA CORTÉS, se hallaban mil unidades de marca DAYCO de los  citados  elementos,  los  cuales,  según  manifestación  de  éste, los había  adquirido  el  12  de  noviembre  de  2002  a  un  sujeto  desconocido,  a  bajo  precio.   

“De esta manera, después de agotar algunas  labores  de  inteligencia los policiales lograron constatar que el cargamento de  correas  encontradas  en  el  almacén  del  señor HERRERA CORTÉS, había sido  denunciado  como  hurtado el 3 de octubre de 2002, por JOSÉ SANTIAGO ROZO ROZO,  conductor    de    “MOLPARTES    LTDA”,    empresa    propietaria   de   las  mismas”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

El  19  de  noviembre  de  2002  la Policía  Metropolitana   de   Bogotá   -Grupo  Antipiratería  Terrestre  SIJÍN-,  puso  a  Ricardo  Alfonso Herrera  Cortés  a  disposición  de  la  Fiscalía  General  de  la Nación, que abrió  investigación,  lo  vinculó  mediante  indagatoria  y calificó el mérito del  sumario  el  16  de enero de 2004 mediante acusación en su contra por el delito  de  receptación,  decisión  confirmada  por  una  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  mediante  la  suya  de  fecha  31  de marzo de ese mismo  año.   

El Juzgado Veintitrés Penal del Circuito de  Bogotá,  luego  de realizar las audiencias preparatoria y pública, condenó al  sindicado  a  la  pena  principal  de  24  meses  de  prisión, como autor de la  conducta que le fue imputada en la resolución acusatoria.   

Apelada  la decisión correspondió resolver  el  recurso  a  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Armenia1, que a través  de   la   suya   del  22  de  enero  de  2007  confirmó  la  determinación  de  instancia.   

La   defensa   del   procesado   interpuso  oportunamente recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

Un  único  cargo  se  formula  contra  la  sentencia  de  segundo  grado,  bajo el amparo de la causal primera, por estimar  que  viola  de  forma  indirecta  el  artículo  232 de la Ley 600 de 2000 y los  artículos 21 y 32 del Código Penal.   

Afirma   que  la  decisión  del  Ad  Quem  “…no   tuvo  en  cuenta  o  pasó  por  alto,  la  declaración  del  testigo  CESAR  AUGUSTO CELY GÓNGORA (…) quien con base en  sus  amplios  conocimientos, en su declaración, entre otras cosas, expresó que  no  es posible diferenciar una correa de otra de la misma marca, o quien(sic) la  importó,  o  quien(sic) la comercializa, lo que si se hubiera tenido en cuenta,  dejaría   sin   estribo   las   conclusiones   a   las   que   llegó   el   H.  Tribunal.”   

Afirma   que   el   Tribunal  “…pasó   por   alto”  (Fl.  36)  el  testimonio  rendido  por  Cesar Augusto Cely Góngora y, al mismo tiempo, agrega  que  no  lo  ponderó  “…bajo las reglas de la sana  crítica”  (ibídem).  De  haberlo hecho, plantea el  libelista, se habría concluido que:   

“En  ninguna  parte  está probado que las  correas   entregadas   por   HERRERA  CORTÉS  correspondan,  en  parte,  a  las  presuntamente  hurtadas.  En  la  denuncia  de fecha 3 de octubre de 2.002, cuya  copia  aportó  ORTEGA  LÓPEZ al reclamar las correas de HERRERA CORTÉS, no se  detallan  por  referencia  o cantidad las correas presuntamente hurtadas y mucho  menos  se dice que estas(sic) hayan sido importadas en septiembre de 2001. (…)  Lo  único que está demostrado en el proceso es que RICARDO HERRERA compró sin  factura   un   mil   (1000)   correas  por  valor  de  TRES  MILLONES  DE  PESOS  ($3.000.000.oo)  M/Cte., PERO EN NINGUNA PARTE QUE ESTAS HAYAN SIDO PARTE DE LAS  PREVIAMENTE  ROBADAS Y MUCHO MENOS QUE SEAN DE LAS HURTADAS A MOL PARTES el día  3  de  octubre  de 2002, como lo encontró el H Tribunal (sic) arribando a dicha  conclusión  omitiendo  el  testimonio de CESAR AUSGUSTO CELÝ GÓNGORA.” (Fl.  38)   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La Corte inadmitirá la demanda de casación,  pues  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  205 del Código de  Procedimiento  Penal (Ley 600 de 2000), vigente para la época de los hechos, el  recurso   extraordinario   de   casación   es  viable  respecto  de  sentencias  “…   proferidas  en  segunda  instancia  por  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito Judicial y el Tribunal Penal Militar en los  procesos  que  se  hubieren adelantado por los delitos que tengan señalada pena  privativa  de  la  libertad  cuyo máximo exceda   de   ocho   años”   (negrillas  y  subrayado  fuera  de  texto).   

También  establece el citado precepto en su  inciso  tercero  que  la  Sala,  de  manera excepcional y en forma discrecional,  “…  puede  admitir  la demanda de casación contra  sentencias  distintas a las arriba mencionadas, a solicitud de cualquiera de los  sujetos  procesales,  cuando  lo  considere  necesario  para el desarrollo de la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los  derechos  fundamentales,  siempre que  reúnan los demás requisitos exigidos por la ley”.   

En  el  caso  examinado  se  observa  que el  defensor   del   procesado   acudió   al   recurso   extraordinario  impugnando  oportunamente  el  fallo  de  segunda  instancia  respecto  de un delito que, de  acuerdo  con la previsión normativa aludida, no cumple con el presupuesto de la  pena  máxima  privativa  de  la  libertad, toda vez que Ricardo Alfonso Herrera  Cortés  fue  condenado  por  la  conducta punible de receptación, para la cual  está   prevista   pena  máxima  de  ocho  (8)  años  de prisión, de acuerdo con el artículo 447 de la Ley  599   de   2000   –norma  también   aplicable   por   la   época  de  los  hechos  (2002)-  cuantía  punitiva  inferior al quantum que se exige para acceder al  recurso  de  casación  por la vía ordinaria o común, tal y como lo reclama la  disposición inicialmente citada.   

Además,  en  el escrito de sustentación el  censor  no  hizo  manifestación expresa de acudir al recurso extraordinario por  la  vía  excepcional, esto es, para buscar el desarrollo de la jurisprudencia o  la  protección  de  garantías fundamentales, en donde era menester puntualizar  el  tema  jurídico que requiere definición o precisión, sea porque es nuevo o  porque  existen posiciones opuestas que deben ser unificadas, para el primero de  los  casos,  o los derechos que fueron desconocidos, las normas constitucionales  y  legales  que  los  protegen  y  la  determinación que debe adoptarse para su  salvaguarda, si el motivo invocado era el segundo.   

Lo  anterior  es suficiente para concluir el  rechazo  del  libelo,  sin  que sobre puntualizar que la Sala no observa que con  ocasión  del  trámite  procesal o en el fallo impugnado, se haya materializado  violación  de  derechos  o  garantías  del  procesado  Ricardo Alfonso Herrera  Cortés,  como  para  que  se  haga  necesario el ejercicio de la facultad legal  oficiosa que le asiste a fin de asegurar su protección.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada   a   nombre  del  procesado  RICARDO    ALFONSO    HERRERA    CORTÉS  conforme  con las motivaciones plasmadas en el cuerpo  de este proveído.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

                                            

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ                                MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE    L.   QUINTERO   MILANÉS                                                                       

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                                        JULIO SOCHA  SALAMANCA                                                                                

                                                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                  Secretaria   

     

1  Cumpliendo funciones de descongestión.     

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