27339(17-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 27339  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

     

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS Aprobado Acta N° 180   

Bogotá,  D.C.,  diecisiete (17) de junio de  dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

Realizada   la   audiencia   pública,  de  conformidad  con las facultades previstas en el numeral 3° del artículo 235 de  la  Carta  Política,  en concordancia con el numeral 7° del artículo 75 de la  Ley  600  de  2000,  emite  la Corte sentencia de única instancia en el proceso  adelantado   en   contra   de   la   Representante  a  la  Cámara  SANDRA      ARABELLA      VELÁSQUEZ      SALCEDO,      acusada  del  delito  de Falsedad ideológica en documento público,  agravada por el uso, cometido en concurso homogéneo.   

IDENTIFICACIÓN DE LA PROCESADA  

Durante   la   diligencia   de   versión  libre1,    la   Congresista   SANDRA   ARABELLA  VELÁSQUEZ  SALCEDO  informó que se identifica con la  cédula    de    ciudadanía   número   21.190.165  de  Cumaral,  Meta,  nació  el 14 de mayo de 1970 en la  misma  ciudad,  es  hija  de  Luis  Eduardo Velásquez  y    Virginia    Salcedo  Padrón,   ingeniera   industrial   especializada  en  educación  ambiental,  soltera,  elegida  Representante  a  la  Cámara  por el  departamento  de Guainía para los periodos constitucionales 2002 – 2006 y 2006-  2010.   

ANTECEDENTES  FÁCTICOS   

         

          En  su  condición  de  Primera  Vicepresidente  de  la  Cámara  de  Representantes,     SANDRA    ARABELLA    VELÁSQUEZ  SALCEDO,  mediante  comunicaciones  del 31 de enero de  20062  requirió  del  Comandante  y  el  Segundo Comandante de la Fuerza  Aérea  Colombiana, el apoyo de un vuelo para trasladar alimentos donados por la  Red de Solidaridad Social hasta el municipio de Inírida, Guainía.   

En atención a sus solicitudes, el 7 de marzo  siguiente,  el  avión  militar  distinguido como  C-130 N° FAC 1004, a un  costo            de            $53.894.7703,  cumplió  la  ruta  Bogotá-Inírida-Bogotá, llevando  cinco  toneladas  de  carga y como pasajeros a catorce (14) personas, algunas de  ellas  por  solicitud elevada por la Representante mediante oficio de 6 de marzo  de   2006,   argumentando   “que  estos  indígenas  ciudadanos   colombianos   no   poseen   los   recursos   económicos  para  tal  fin”4,    refiriéndose    a    su   posibilidad   para   trasladarse   a  Inírida.   

La  investigación  evidenció que la Red de  Solidaridad                  Social5, hoy Agencia Presidencial para  la   Acción   Social  y  Cooperación  Internacional,  para  la  fecha  de  las  solicitudes  efectuadas  por  la  Congresista,  ni  para  otra  cercana,  tenía  dispuesta   donación   alguna  de  alimentos  en  beneficio  del  municipio  de  Inírida6  y que los elementos trasladados no provenían de ella. Así mismo,  que  la  mayoría  de los transportados, entre quienes figuraba la hermana de la  Representante,  no  responden  a  las características atribuidas al requerir su  traslado.   

ANTECEDENTES  PROCESALES   

1.  Con  base  en el informe remitido por la  Contraloría  General de la República —  Delegada  para el Sector Defensa, Justicia y Seguridad—7,   en   relación   con   las  situaciones  atrás   consignadas y en las copias de la actuación iniciada  sobre  el  mismo  tema  por  la  Procuraduría  Regional de Guainía8,   una  vez  acreditada   la  calidad  foral  de  la  denunciada9,  el 16 de julio de 2007, esta  Sala  inició  en  su  contra  investigación  previa,  trámite  donde  rindió  versión   libre  y  aportó  documentos  orientados  a  su  defensa10.   

2.  El  23  de  enero  de 2008 se dispuso la  apertura  de instrucción en contra de la Congresista y su vinculación mediante  diligencia  de  indagatoria  verificada  el  14  y  el  29  de  mayo  del  mismo  año11,  definiéndose  su  situación  jurídica  el 17 de septiembre del  año  anterior  con detención preventiva como autora de los delitos de Falsedad  ideológica  en  documento  público,  agravada  por  el  uso y Estafa agravada,  cometidos   en   concurso  homogéneo  y  heterogéneo,  medida  sustituida  por  detención                domiciliaria12,  actualmente vigente.    

3.   Clausurada   la   investigación,  en  providencia  del 2 de diciembre de 2008, esta Corporación acusó a SANDRA  ARABELLA  VELÁSQUEZ  SALCEDO  como  presunta  responsable,  en  calidad de autora, de los delitos atrás reseñados,  cometidos  en  concurso  y  reconoció  en  su  favor  la circunstancia de menor  punibilidad descrita en el numeral 1° del estatuto penal.   

La decisión calificatoria fue recurrida por  la  defensa,  impugnación  resuelta  el  20 de enero de 2009, oportunidad en la  cual se mantuvieron los cargos atribuidos.   

LA ETAPA DEL JUICIO  

1. Ejecutoriada la acusación y transcurrido  el  término  de  traslado común señalado en el artículo 400 de la Ley 600 de  2000,  la defensa consignó el valor asignado por la Fuerza Aérea Colombiana al  vuelo  efectuado  a solicitud de la acusada y, con fundamento en el artículo 42  del  estatuto citado, propuso declarar extinguida la acción penal por el delito  de  Estafa  agravada y cesar el procedimiento en su favor, por haber indemnizado  integralmente los perjuicios ocasionados con la infracción.    

Esta  solicitud  fue  resuelta  de  manera  desfavorable  en  auto  del 18 de marzo del año en curso, pero se adoptaron las  decisiones   orientadas   a   concretar   los   requisitos  del  instituto  cuyo  reconocimiento pretendía la defensa.   

Posteriormente  se  realizó  la  audiencia  preparatoria,  oportunidad  en  la  cual  se acogieron algunas de las peticiones  probatorias  efectuadas  por  la  defensa y por el  Ministerio Público, se  denegaron  otras  y  se  dispuso,  de  manera oficiosa, adelantar inspección al  proceso   iniciado  en  la  Procuraduría  General  de la Nación por estos  mismos  hechos  y  al  expediente disciplinario de dicha entidad relacionado con  actuaciones  presuntamente irregulares atribuidas a algunos de sus funcionarios,  así  como  a los trámites llevados en esta Corporación por denuncias elevadas  en contra de la procesada.   

Estas   actuaciones,   al  igual  que  los  testimonios  ordenados en dicha ocasión, fueron oportunamente practicadas antes  de la diligencia de audiencia pública de juzgamiento.   

2.  En  respuesta  a  nueva  solicitud de la  defensa,  acompañada de depósito judicial por la suma necesaria para cubrir el  monto  de  los perjuicios causados con la infracción, tasados mediante dictamen  pericial,  por  auto  del 18 de mayo anterior, se declaró extinguida la acción  penal  y  se  dispuso cesar el procedimiento iniciado respecto de la acusada por  el    delito   de   Estafa,   decisión   actualmente   ejecutoriada13.   

3.  El  20  de  mayo  de 2009 se cumplió la  audiencia  pública de juzgamiento, en la cual se interrogó a la procesada y se  recibieron   las   declaraciones  de  Jesús  Hernando  Montenegro  Reyes  y Bernardo  Montenegro   Reyes,   decretadas   en   la  audiencia  preparatoria.   

De   igual   forma,   se   escucharon  las  intervenciones   del  Procurador  Primero  Delegado  para  la  Investigación  y  Juzgamiento  Penal,  la  de  SANDRA ARABELLA VELÁSQUEZ  SALCEDO  y  la  del  defensor.  La  Sala  se  ocupa, a  continuación, de extractar los aspectos más relevantes de ellas.   

Intervención     del     Ministerio  Público:   

El Procurador delegado solicita la condena de  la  procesada  por  el  delito  de  Falsedad  Ideológica en documento público,  agravada  por el uso, cometida en concurso, conforme los cargos atribuidos en la  acusación,  por  considerar  acreditados,  en  forma  plena,  los supuestos que  concretan   las  infracciones  en  contra  de  la  fe  pública,  así  como  la  responsabilidad  de  la  enjuiciada  en  ellas y el daño irrogado al mencionado  bien jurídico.      

Señala,  entonces,  que  no  puede  darse  crédito  a  la  exculpación  general  esgrimida  por  la Congresista cuando se  enfrenta      a      la      sindicación      de      Falsedad     —que  se desconectó del tema por estar  ocupada  en sus actividades electorales—,  pues  otras  situaciones se encargan de evidenciar su ausencia de  interés en ceñirse a la verdad.   

Es  así  como,  afirma,  desde  mediados de  febrero  de  2006,  según  reconoce,  sabía que no se trataba de una donación  otorgada  por  la  Red de Solidaridad sino por una entidad particular, pese a lo  cual  omitió  informar  tan  trascendental hecho a su asistente, comportamiento  ajeno  a  sus  actividades  políticas, en tanto hacerlo sólo le demandaba unos  cuantos minutos.   

La  razón de esa omisión, concluye, fue su  conocimiento  preciso sobre la imposibilidad de adelantar el trámite solicitado  en  esa  época,  por  expresa  prohibición  legal,  ante  la proximidad de las  elecciones.   

No  obstante,  advierte,  persistió en él,  buscando  el  reconocimiento  de  sus electores como gestora del vuelo, cometido  incompatible  con  el  simple  descuido  admitido para justificar el pago de los  perjuicios causados con la infracción.   

Menciona,  de  igual  forma,  las  razones  consignadas  por  la  Contraloría  General  de  la  República para disponer la  remisión  de  copias  a esta Sala, los resultados de las inspecciones cumplidas  en  las  oficinas  de  la  Red  de Solidaridad y la declaración de Margarita   Florían   Bohórquez,   para  concluir  la  inexistencia  de  la  donación  y  el  pleno  conocimiento  de la  procesada  acerca  de  este  hecho, de las personas cuyo traslado solicitó y de  las  condiciones  económicas  de  todas  ellas,  lejanas  a  la extrema pobreza  atribuida.   

Destaca,  igualmente,  la  antigua y cercana  amistad   de   la  procesada  y  el  alcalde  Sandoval  Passos  y  el  distanciamiento  de  éste  con el otro  Congresista  de la región, razones por las cuales, deduce, obró en connivencia  con la enjuiciada.   

En  expresa  referencia al escrito a través  del  cual  la  defensa  solicita  la  aplicación  del principio de oportunidad,  destaca,  de una parte, que éste sólo procede frente a conductas que concretan  infracciones  penales  y, de otra, su desacuerdo con el grado de afectación del  bien  jurídico  de  la  fe  pública,  que  no  se  produjo en el grado mínimo  señalado  por  la defensa, sino en forma grave, considerando la posición de la  acusada, esto es Representante a la Cámara.   

Y si bien, dice, los elementos transportados  fueron  entregados  a  personas  de  escasos  recursos,  no puede soslayarse que  detrás  de  esta  intención se escondía otra inaceptable: elevar el prestigio  de  la  Congresista  con  la  noticia  de su gestión, difundida ese mismo día.   

Así,  infiere,  incrementó  su  poderío  político  con  el reflejo de una actuación humanitaria y, consecuentemente, la  votación  para  las  próximas  elecciones, fijadas para cuatro días después,  situación  origen  de  una  desigualdad indebida frente a los restantes actores  del debate electoral.   

En  esa  medida,  argumenta,  su  actuación  reviste   especial   gravedad,   pues   recae  sobre  documentos  públicos  que  propiciaron  el  engaño  a la Fuerza Aérea Colombiana, con el exclusivo fin de  lograr resultados en su particular beneficio.   

Finalmente,   advierte  el  reconocimiento  implícito   de  la  procesada  sobre  su  responsabilidad,  en  tanto  canceló  integralmente  los  perjuicios  causados  por el desplazamiento del avión de la  Fuerza  Aérea  y  cuestiona  la  pretensión  de  transferir  a esta entidad la  responsabilidad  de  los hechos de los cuales fue víctima, cuando se afirma que  sus  mandos medios podían verificar si los bienes transportados eran o no de la  Red  de  Solidaridad o establecer, observando las facciones de los pasajeros, si  eran o no indígenas.   

Tal argumento, expone, resulta inadmisible en  tanto  se  trataba  de  un  vuelo ya autorizado por los Comandantes de la Fuerza  atendiendo,  precisamente,  las  afirmaciones  efectuadas  por  la  Congresista.   

Intervención de la acusada:  

Informa  su  conocimiento cabal y cercano de  las  características  y  dificultades  propias de la región que representa, en  tanto,  nació  allí  y siempre ha estado vinculada, con su familia, a esa zona  del país.   

Se  trata,  explica,  de un departamento muy  pobre,  abandonado  por el Estado, carente de vías, al cual sólo se accede por  vía  aérea, circunstancia que encarece el traslado de personas y de carga. Por  ello   ha   procurado   trabajar   en  forma  mancomunada  con  las  autoridades  departamentales  y  municipales,  recurriendo a gestionar vuelos de apoyo con la  Fuerza  Aérea  Colombiana,  servicio  indispensable  para  que  aquellas puedan  transportar las donaciones de diversa índole que reciben.   

Tal  ayuda  no  obedece  exclusivamente  a  situaciones  de  crisis,  porque  en  su departamento el hambre y la pobreza son  generalizadas,  al  punto  que incluso el transporte de funcionarios públicos y  de  sus  hijos,  estudiantes  en  esta  ciudad,  representa para aquellos y para  cualquier persona el compromiso de buena parte de sus ingresos.   

El   conocimiento  preciso  de  todas  las  situaciones  descritas  la  llevó  a  realizar  la  gestión  requerida  por el  alcalde,  con  la  cual no buscó beneficios personales, sino apoyar la gente de  su departamento y a sus autoridades.   

Por esta razón no cree haber transgredido el  ordenamiento  penal  ni  tener  responsabilidad alguna en la conducta tema de la  acusación.   

Intervención del defensor:  

Comienza  cuestionando  al representante del  Ministerio  Público  por acoger como definitivas las hipótesis iniciales de la  investigación   cumplida   por   la  Contraloría  General  de  la  República,  soslayando   que   esta   entidad   finalmente   las   descartó,   exoneró  de  responsabilidad  fiscal  a  la  Congresista   y  dispuso  el  archivo de la  actuación.   

Demanda luego su absolución acudiendo a dos  precisos  argumentos: la conducta atribuida es atípica, desde el punto de vista  objetivo  y  subjetivo  y,  además,  no  lesionó  de  manera  efectiva el bien  jurídico de la fe pública.   

(i)  En relación  con  la primera tesis argumenta que la actuación cumplida por su asistida no se  adecua  a  la descripción típica de la falsedad ni obra prueba demostrativa de  la  autoría mediata que se le endilga.   

En  expresa  referencia  a  las  misivas de  idéntico  contenido,  remitidas  el  31  de  enero  de  2006 al Comandante y al  Segundo   Comandante   de  la  Fuerza  Aérea  Colombiana,  indica  que  quienes  conocieron  las circunstancias en las cuales se elaboraron, esto es Carolina    Padrón,   Luis   Carlos   Sandoval   Passos  y  la  propia  acusada,  han insistido durante sus intervenciones,  cuyos  apartes  cita,  en  que  ésta  se  limitó a solicitar a la asistente se  comunicara  con  el alcalde y, en atención a dicha comunicación, gestionara lo  necesario ante la entidad mencionada.   

Es  decir,  concluye,  la  Representante no  impartió  instrucciones  acerca de la forma como debía comunicarse con el ente  oficial,  ni  elaboró  directamente  los  oficios  remitidos,  ni  señaló  su  contenido,   el   cual   tampoco   conocía   pues   no   le  fue  informado  ni  leído.   

Sobre  el  particular,  advierte,  la  ex  asistente    Carolina   Padrón   Barreto  se  atribuye  la  elaboración  de  los dos escritos y también su  suscripción  en nombre de la Congresista, precisando sí que no le consultó ni  comentó su texto.   

Esta versión, añade, también expuesta por  la  Congresista,  encuentra  apoyo adicional en la prueba grafológica, allegada  de  oficio.  Por  dicho  medio,  luego  de  comparar  las  grafías  de  las dos  funcionarias  con  las  firmas  impuestas en las comunicaciones cuestionadas, se  concluye  que  las  rúbricas  no corresponden a la  procesada pero guardan  similitud  con las características de Carolina Padrón  Barreto.   

Además,  indica, la Representante hizo tal  encargo  a  su  asistente  por  encontrarse  fuera  de  Bogotá,  donde ésta se  encontraba.  Por  ello,  la  procesada  nunca  estuvo  al  tanto de “las   minucias”   del  documento  ni  impartió instrucciones sobre su preciso texto.   

Con  ese  fundamento,  concluye,  la única  conducta  cumplida  por  su  asistida no se adecua a la constitutiva de Falsedad  ideológica,  más  aún  si  se  tiene  en cuenta que éste ilícito demanda la  realización   directa   de   las   afirmaciones   mentirosas  por  el  servidor  público.   

Por  otra  parte,  tampoco  existe  prueba  relacionada  con  una  autoría mediata por vía de instrumento, en virtud de la  cual  pueda  concluirse  que   SANDRA  VELÁSQUEZ  SALCEDO   utilizó   a   su   asistente  Carolina    para   elaborar   documentos  falsos.   

Para  apoyar  este  aserto, se refiere a la  oferta  de alimentos efectuada por la fundación Niños  desplazados  por  la  violencia  y de manera precisa a  todas  las  etapas cumplidas para concretarla.  Destaca, entonces, cómo su  asistida   no  tiene  relación  con  dicha  entidad  y  desconocía  cuando  se  elaboraron    las   comunicaciones   —  el  31  de  enero de 2006—,  la  existencia  de  una donación proveniente de ella, pues ésta  fue ofrecida días después.   

Tal  situación,  aduce,  reviste  especial  importancia,  porque  impide  concluir  que la Congresista, dolosamente, aceptó  consignar  una  afirmación  contraria a la verdad, esperando obtener beneficios  personales  de  un  vuelo requerido para el mes de febrero, pero de realización  incierta,  así  como  la  aparición  de  una  donación,  contingencias que no  justifican  arriesgar  su carrera política desarrollando argucias innecesarias,  atendido sus resultados electorales.   

Además, la oferta fue dirigida a la oficina  de   la   Red   de  Solidaridad  en  Inírida,  dependencia  que  al  declinarla  argumentando  las  restricciones impuestas por la ley de garantías electorales,  sugirió  presentarla  a  otras entidades, entre ellas la alcaldía de Inírida,  insinuación  en  el cual, indica, ninguna intervención tuvieron la Congresista  VELÁSQUEZ   SALCEDO  o  el  alcalde   Sandoval  Passos.   

Su asistida tampoco tuvo injerencia, afirma,  en  los  acercamientos  adelantados luego por éste con los representantes de la  fundación,  ni  en su anuncio de conseguir el traslado de los bienes a Inírida  a   través   de  la  Fuerza  Aérea  Colombiana,  solución  ofrecida  ante  la  advertencia  de  los  donantes sobre su imposibilidad de llevar los bienes a ese  municipio.  Este  último  hecho, infiere, motivó al alcalde a pedir nuevamente  la  intervención  de  la  Congresista en tanto ya estaban ubicados los bienes y  éstos tenían la condición de perecederos.    

En  respuesta a tal solicitud, prosigue, su  asistida    ordenó    a   la   funcionaria   Padrón  Barreto  contactarse  con  el  alcalde, pero ésta, de  buena  fe, sin consultar con su jefe, decidió no elaborar otra petición y usar  los  remitidos  el  31  de  enero  de  2006 al alto mando de la Fuerza Aérea en  atención  al  trámite  cumplido para ese momento por el alcalde ante la Red de  Solidaridad.   

Por  ello,  colige,  la  Representante  no  determinó  el  texto  de  las misivas ni su posterior extensión a la donación  otorgada    por    Niños    desplazados    por   la  violencia.   

         Ésta  no  generó utilidad alguna a su asistida, dice, según surge  del     testimonio     de     Blanca    Yoli    Real  González,   líder  en  Inírida  de  la  población  desplazada,   quien  además  de  revelar  el  conocimiento  por  parte  de  los  favorecidos  sobre  el  origen de la donación y la intervención del alcalde en  su   trámite,   refiere  la  inasistencia  de  la  Congresista  al  reparto  de  alimentos.   

Dicha  situación,  asegura,  unida  a  su  ausencia   cuando   arribaron   los  bienes  o  durante  la  selección  de  los  beneficiarios,   permiten   predicar  el  desinterés  de  la  procesada  en  la  donación,  pues  de  pretender  vincularse  a  ella, habría procedido en forma  contraria.   

También  es atípica, tanto desde el punto  de  vista  objetivo  como  el subjetivo, la conducta cumplida por la Congresista  frente  a  la solicitud de transporte de pasajeros enviada el 6 de marzo de 2006  al Coordinador de Vuelos de la Fuerza Aérea.   

Porque  si  bien  la procesada, como figura  política  de  su  departamento  conoce a muchas personas y éstas acuden a ella  con  la pretensión de solucionar con su ayuda, todo tipo de asuntos, lo real es  que   avisada   del  vuelo  por  el  Mayor  Jean  Paul  Strong,  su  única gestión consistió en invitarlo a  contactarse  con  Carolina Padrón Barreto  quien,  sin  consultarle,  decidió colocar la frase alusiva a los  indígenas    de    la    región    y    así   lo   precisa   en   todas   sus  declaraciones.   

Su  aserto resulta incuestionable, dice, en  tanto  no obra prueba indicativa de intervención distinta a la mencionada o que  muestre  a la procesada dictando, ayudando a redactar el documento, conociendo o  aprobando su contenido.    

Además,  explica,  aún  cuando el oficial  Strong  informó directamente  a  la  Representante  la  realización  del vuelo, éste no excluye su posterior  comunicación    con    la    asistente    para    obtener    el    listado   de  pasajeros.   

Llama  la  atención  de  la Sala sobre las  condiciones  sociales  y  económicas  de  los habitantes de Inírida, comunes a  todos  los  transportados  en  el vuelo, quienes, por encontrarse en ellas, bien  pueden  considerarse  personas  de  escasos  recursos  como se hace en el oficio  cuestionado, así no linden con la extrema pobreza o la miseria.   

(ii)  En relación  con  el  segundo  de  los fundamentos de la absolución solicitada, —la  ausencia  de vulneración efectiva  del  bien  jurídico  de la fe pública—,  advierte  que no era necesario engañar a la Fuerza Aérea con la  mención  de  la  Red  de  Solidaridad  para  obtener  la  aprobación del vuelo  requerido.   

Esa entidad, precisa acudiendo al testimonio  rendido  por  el  Mayor  General  José Vicente Ureña  Molina  a  través  de  certificación  jurada,  puede  prestar  este tipo de servicios incluso a las organizaciones no gubernamentales,  pues  así  lo  permite  su  manual de operaciones cuando establece como misión  institucional  colaborar  con  entidades del gobierno, organizaciones sin ánimo  de lucro y no gubernamentales.   

Por  ello,  asegura,  resultaba indiferente  justificar  la petición del vuelo en la necesidad de transportar bienes donados  por  la   Red  de  Solidaridad  o consignar que provenían de la fundación  Niños  Desplazados  por  la  violencia,  por  cuanto  la  Fuerza  Aérea  también  podía facilitar el apoyo  tratándose  de ésta, con lo cual el resultado obtenido siempre sería el mismo  y la mención de la entidad gubernamental se torna intrascendente.   

En punto del transporte de pasajeros, dice,  acontece  lo  mismo:  así surge de la declaración rendida por el Comandante de  Catam,  quien  explica  en  sus  facultades  y  en  el  interés en optimizar el  traslado  de  la  aeronave,  su aprobación al abordaje de personas diferentes a  las   mencionadas   en   el   listado   remitido   por   la   asistente   de  la  Congresista.   

Resalta,  entonces, lo manifestado por este  oficial  atinente  a  que  se  trataba  de  personas de la región, con lo cual,  concluye,  se  concreta  un servicio del Estado a sus ciudadanos, surgido de las  facultades  conferidas  a  la Fuerza Aérea, no de la inconsistencia plasmada en  la solicitud.   

En  otro  ámbito, indica, la razón por la  cual  su  defendida  indemnizó  integralmente los perjuicios ocasionados con el  desplazamiento  del vuelo, responde a su interés en reparar una situación a la  cual  si bien es ajena, pues no la propició, consintió o conoció, ha generado  suspicacias pues involucra el traslado de su hermana.   

Rechaza, entonces la interpretación dada a  ese  hecho  por  la  Procuraduría  e  indica que la figura de la indemnización  integral  de  perjuicios  por  un delito, no implica aceptar responsabilidad por  otros  tipos  penales,  pues  se  trata  de  una figura concebida para evitar el  desgaste  del  aparato  jurisdiccional  del  Estado  y  no  puede  tenerse  como  antecedente de responsabilidad penal.   

Concluye  señalando  la ausencia de prueba  que  arroje  la  certeza  exigida  para  proferir  un fallo de condena, pues los  elementos  de  juicio  no  permiten  atribuir  a la Congresista la ejecución de  conductas  constitutivas  de  falsedad;  señalan,  por  el  contrario,  que  no  intervino  en  la  creación  de  las  comunicaciones,  cuyo  texto  ignoraba y,  además,  que  su utilización no irrogó lesión alguna al bien jurídico de la  Fe pública.   

Terminada  su  intervención  entregó  el  escrito  base  de  ella, cuyo examen permite advertir a la Corte que, además de  una  somera  relación  de  los  hechos y de la actuación procesal, contiene la  sustentación  de  su  argumentación  oral,  planteada  en  orden similar y con  transcripción  de  los  testimonios citados, orientada a desvirtuar las razones  expuestas  por  la  Sala  para  cimentar la acusación dispuesta en contra de la  Congresista VELÁSQUEZ SALCEDO.   

Pero más allá de ello, el defensor señala  otro   argumento   que   no  tuvo  desarrollo  durante  la  audiencia  pública,  consistente  en  que  la  conducta  atribuida a su prohijada no fue realizada en  ejercicio  de sus funciones como Representante a la Cámara y, por esa causa, no  puede  atribuírsele  el  punible de Falsedad ideológica en documento público,  pues  éste  exige  como  ingrediente  normativo, que el funcionario extienda el  documento en ejercicio de sus funciones.   

         En  ese  sentido  advierte  que  la  Corte  vincula  la  atribución  genérica  de  representación, otorgada en el artículo 133 de la Constitución  Política  a  los  miembros  del  Congreso,  con la prerrogativa contenida en el  numeral  6° del artículo 135 siguiente donde se fijan las facultades comunes a  ambas Cámaras.   

Tal  asociación,  asegura,  constituye  un  error  de  hermenéutica,  pues desconoce que esas facultades están deferidas a  todos  los  miembros  de la Corporación, no a cada uno de ellos individualmente  considerados  y, por tanto, su ejercicio sólo puede hacerse por el Senado de la  República  o  la  Cámara de Representantes en pleno, a través de sus órganos  de    representación    o    cuando    menos   por   un   número   plural   de  Congresistas.   

         Igualmente,  indica,  la  Sala  yerra  al considerar que la función  otorgada  en  el  numeral 6° de la norma citada está limitada en los términos  del  numeral  2°  del artículo 182 (sic)   superior,   pues  éste  se  refiere,  exclusivamente,  al régimen de inhabilidades e incompatibilidades que vincula a  los  Congresistas y “…no constituye un catálogo de  limitaciones  al  ejercicio de sus funciones, sino una descripción de actos que  no  corresponden  al  debido ejercicio de la función pública…”14.   

         Además,  afirma,  el régimen de incompatibilidades fue establecido  por  el  constituyente  atendiendo las funciones del servidor público, pero con  independencia de ellas.   

Esto  resulta  relevante,  aduce  porque de  atenderse  la  tesis de la Sala, los numerales 6° y 8° del artículo 283 de la  Ley  5ª  de  1992,  convirtieron  en  función  de  los  miembros del Congreso,  al        exceptuarlas       del       régimen       de       inhabilidades,   el   adelantar  ante  el  Gobierno  nacional diligencias para satisfacer las necesidades de los habitantes  de  sus regiones e intervenir o tramitar ante organismos estatales la obtención  de cualquier tipo de servicio o ayuda a sus comunidades.   

         

Por  otra parte, dice, esas atribuciones no  se   encuentran   en   el   catálogo   de   aquellas   que,   según  reiterada  jurisprudencia15,      comprometen     la  responsabilidad  penal  frente  al  delito de Tráfico de influencias, es decir,  las  enunciadas  en  el  artículo  6°  de  la  ley  5ª de 1992 como funciones  constituyente,   legislativa,   de   control   político,  judicial,  electoral,  administrativa, de control público y de protocolo.   

Siendo  así,  no  puede  concluirse que su  asistida  actuó  en  ejercicio  de sus funciones, si la actuación atribuida no  tiene   tal   connotación   frente   al  delito  de  tráfico  de  influencias.   

Por último, en forma subsidiaria, requiere  la   aplicación   del   principio  de  in  dubio  pro  reo en favor de su representada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  Sala  es  competente  para adoptar esta  decisión,  teniendo  en cuenta lo dispuesto en el numeral 3° del artículo 235  de  la  Carta  Política  y  el  numeral  7°  del  artículo  75 del Código de  Procedimiento                  Penal16,   según   los  cuales  le  corresponde  investigar  y  juzgar a los miembros del Congreso de la República,  calidad  que  actualmente  ostenta  la  doctora  SANDRA  ARABELLA   VELÁSQUEZ   SALCEDO,  según  indican  las  constancias   expedidas   por   la   Secretaría   General   de  la  Cámara  de  Representantes17.   

De  conformidad  con el artículo 232 de la  Ley  600  de 2000, a diferencia del grado de conocimiento requerido para imponer  medida     de     aseguramiento     —posibilidad—,  o       proferir      resolución      de      acusación      —probabilidad—, resulta indeclinable cuando se emite  fallo  de  condena  que  la  prueba  obtenida  en las diversas fases del proceso  conduzca  a  la  certeza  de  la  conducta definida en la ley como delito y a la  responsabilidad  del  enjuiciado; para tal efecto, impera apreciar los medios de  prueba  en  conjunto  y de acuerdo con las reglas de la sana crítica, según lo  establece el artículo 238 del citado ordenamiento.   

Antes  de  acometer  ese  análisis resulta  necesario  advertir  que aún cuando la acusación se formuló por los presuntos  delitos  de  Falsedad  ideológica  en documento público, agravada por el uso y  Estafa  agravada,  cometidos  en  concurso  homogéneo  y  heterogéneo, ningún  pronunciamiento  corresponde  efectuar  en  relación  con  el  último ilícito  mencionado,  por  haberse  dado  aplicación  a  la  figura de la indemnización  integral prevista en el artículo 42 de la Ley 600 de 2000.   

         Tipicidad objetiva de la conducta:   

         

La    doctora    SANDRA  ARABELLA  VELÁSQUEZ  SALCEDO  fue  acusada  del  delito  de falsedad ideológica en documento público, cometido en  concurso  y  agravado  por  el  uso,  conducta  prevista en el artículo 286 del  Código  Penal,  norma  vigente  para cuando ocurrieron los hechos investigados,  cuyo tenor es el siguiente:   

“El servidor público que en ejercicio de  sus  funciones,  al  extender  un documento público que pueda servir de prueba,  consigne  una  falsedad  o  calle  total o parcialmente la verdad, incurrirá en  prisión  de  cuatro (4) a ocho (8) años e inhabilitación para el ejercicio de  derechos y funciones públicas de cinco (5) a diez (10) años”.   

Esta  sanción, modificada por el artículo  14     de     la     Ley     890     de     200418,  debe  incrementarse,  a su  vez,  en  los términos del artículo 290 del estatuto represor, considerando el  uso dado a los documentos.   

          En  atención  a esta descripción legal, con el propósito de fijar  la   tipicidad   de   la   conducta   atribuida   a   la   doctora  VELÁSQUEZ    SALCEDO,    es   necesario  establecer  su condición de funcionaria pública, su posición funcional frente  a  los  actos  documentales, el alcance probatorio de éstos y la alteración de  la verdad en su contenido.   

En  relación con la calidad de funcionaria  pública  de  la doctora VELÁSQUEZ SALCEDO  obran  en  la  actuación  las  certificaciones  emitidas  por  la  Secretaría  General  de  la Cámara de Representantes, en las cuales se señala  su   pertenencia   a   esa  Corporación,  para  la  cual  fue  elegida  por  la  Circunscripción   Electoral   del   Guainía,   período   constitucional  2002  – 2006. La procesada tomó  posesión  de  su cargo el 20 de julio del año inicialmente citado, lo ejerció  hasta  el  final  del  período  y  fungió  como  Primera  Vicepresidente de la  referida   entidad  entre  el  20  de  julio  de  2005  y  el  19  de  julio  de  200619.   

          Posteriormente,   fue   reelegida   en  dicho  cargo  por  el  mismo  departamento    para    el    período    constitucional    2006    – 2010, se posesionó el 20 de julio de  2006  y  fue  suspendida  de  su ejercicio por resolución N° MD 3224 del 16 de  diciembre             de             200820.   

          Entonces,  para  los  meses  de  enero  y  marzo  de 2006, cuando se  cumplieron   los   hechos   tema  de  investigación,  la  doctora  VELÁSQUEZ    SALCEDO    fungía    como  Representante  a  la  Cámara, ostentaba la calidad de Primera Vicepresidente de  esa Corporación y ejercía las funciones propias de esa dignidad.   

Ahora,  de conformidad con el artículo 133  de  la   Constitución  Política,  los  Congresistas,  como miembros de un  cuerpo  colegiado  de  elección  directa,  representan  al  pueblo  y tienen la  obligación de actuar consultando la justicia y el bien común.   

Ese  marco  general  fijado  a su labor, es  desarrollado  a  través  de  normas  del  mismo  rango  y  por  la  Ley  5ª de  199221.  Entre  las  primeras  se  encuentra  el  artículo  135, donde se  señalan  las  facultades  de  cada Cámara, cuyo numeral 6° les confiere la de  “Recabar   del  Gobierno  la  cooperación  de  los  organismos  de  la  administración  pública  para  el  mejor desempeño de sus  atribuciones”,  texto reproducido por el numeral 6°  del   artículo   51   de  la  citada  ley,  bajo  el  título  de  Funciones Generales.   

En  ese  orden,  es  claro  que  entre  las  atribuciones  de  cada  Congresista se encuentra la de requerir del ejecutivo la  cooperación  de  la administración pública en procura del mejor desempeño de  su labor.   

Resulta imperioso en este punto referirse al  argumento  de la defensa, según el cual la integración de los artículos 133 y  135  superiores,  en  la  forma  indicada, responde a un error de hermenéutica,  pues  las funciones señaladas en la última preceptiva, sólo pueden entenderse  relacionadas   con   el   Senado   o  la  Cámara  en  pleno,  sus  órganos  de  representación  o  cuando  menos un número plural de miembros y no respecto de  cada uno de éstos, individualmente considerados.   

Sobre el particular corresponde indicar que  una       de       las       acepciones      del      término      función, según el Diccionario de la Real  Academia   Española   se   refiere,   en   este  contexto,  a  la  “tarea  que  corresponde realizar a una  institución   o   entidad,   o   a   sus  órganos  o  personas”.22   

En  ese  orden,  el argumento de la defensa  resulta  sofístico,  en  tanto  olvida  que  la  Cámara de Representantes como  cualquier  cuerpo  colegiado no actúa per sé si no a través de los individuos  que  la  integran,  en quienes, por tal causa, descansan todas y cada una de las  facultades  conferidas  a  la Corporación, con independencia de si su ejercicio  válido   requiere  o  no  un  número  específico  de  sus  miembros,  aspecto  precisamente  reglamentado  por  la  ley  que  determina  los  eventos dónde se  requiere  quórum  y  cómo  se  integra  para  que la actuación se cumpla como  cuerpo colegiado.   

Además, no todas las atribuciones deferidas  por  el artículo 135 superior demandan el concurso del pleno de los integrantes  de  la  Cámara  correspondiente  o  de  un  número  plural de ellos; basta con  examinar  el  contenido  del literal a) del artículo 249 de la Ley 5ª de 1992,  reglamentario  del  procedimiento  para  citar  a los Ministros del Despacho y a  otros  funcionarios  públicos,  para advertir que tal citación, prevista en el  numeral  8°  de la preceptiva constitucional aludida, puede hacerse por un solo  Congresista.   

Por  tanto,  si  los  miembros del Congreso  ostentan  la  representación  del pueblo que los eligió, es claro que cada uno  de  ellos tiene como función propia de su cargo, requerir del Gobierno el apoyo  necesario  para el mejor desempeño de tal atribución general, gestión para la  cual no requiere actuar de manera colegiada.   

Resultaría,  por  demás  absurdo,  que en  situaciones     particulares     y     de     esta    naturaleza    —bien    general    de   la   región  representada—,    sus  gestiones    necesitaran    el   concurso   de   un   determinado   número   de  legisladores.   

Cuestiona  también  la  defensa  que  la  atribución  prevista en el numeral 6° del artículo 135 superior, se considere  limitada  atendido  lo  previsto  en  el  numeral  2°  del  artículo 180 de la  Constitución    Política,   atinente   a   las   incompatibilidades   de   los  Congresistas.    

En relación con este punto debe precisarse,  que  la  lectura  de  la  última  preceptiva citada permite advertir cómo, por  considerarse  incompatible  con  sus  funciones,  se prohíbe a los Congresistas  “Gestionar  en  nombre  propio o ajeno, asuntos ante  las  entidades  públicas  o  ante  las  personas  que administren tributos, ser  apoderados  ante  las  mismas,  celebrar  con  ellas,  por sí o por interpuesta  persona,  contrato  alguno”,  dejando sí abierta la  posibilidad  de  establecer,  a  través de la ley, las excepciones pertinentes.   

Por  ello,  ninguna  dificultad  representa  concluir,  conforme se señaló en la acusación, que la facultad prevista en el  numeral  6°  del  artículo  135 citado, no es absoluta, pues su ejercicio, por  mandato  constitucional,  debe  hacerse atendiendo las excepciones fijadas en la  ley.   

         Éstas,  de  conformidad  con  los numerales 6° y 8° del artículo  283     de     la     Ley     5ª     de     199223,  se refieren a “adelantar  acciones  ante  el  Gobierno en orden a satisfacer las  necesidades      de      los     habitantes     de     sus     circunscripciones  electorales”          e         “intervenir,  gestionar  o  convenir  en  todo  tiempo,  ante  los  organismos  del  Estado en la obtención de cualquier tipo de servicios y ayudas  en  materia  de  salud, educación, vivienda y obras públicas para beneficio de  la comunidad colombiana”.   

         En  ese  orden,  contrario  a lo indicado por el defensor, no es por  obra  de  la  interpretación  antes  expuesta,  que las actuaciones transcritas  deben  asumirse  como  el  ejercicio  legítimo  de las funciones asignadas a un  Congresista.  La  propia  ley,  en  desarrollo del mandato contenido en la parte  final  del numeral 2°, artículo 180 superior, reglamenta en cual ámbito y con  qué  propósitos  dichos  servidores pueden gestionar en representación de sus  electores ante los organismos del Estado.   

         

         Impera  señalar  además,  que  esta  postura  no  se  opone,  como  argumenta  la  defensa,  a la jurisprudencia de la Sala atinente a las funciones  cuyo  ejercicio puede verse afectado por el delito de Tráfico de influencias de  servidor público.   

         Así,   el   ejemplo  traído  a  colación  por  el  interesado  no  corresponde   a   una   situación   siquiera  similar  a  la  ahora  examinada.   

         Porque            “valerse  de  la  investidura  congresional  para  obtener gracias o  favores   de   autoridades   o   entes   adscritos   a  otras  ramas  del  poder  público”,   como   el  nombramiento  de  personas  en  determinados cargos, proceder cuestionado en las  decisiones     citadas     por    el    apoderado24,  no  equivale  a  adelantar  acciones  ante  el Gobierno para satisfacer las necesidades de los habitantes de  la  circunscripción  ni a gestionar ante otros organismos del Estado en procura  de  servicios  y  ayudas,  en  materia  de  salud,  educación, vivienda y obras  públicas.   

         En  ese  orden,  mientras  la  primera  conducta  nunca  podría ser  considerada  como propia de las funciones de un Congresista, entendidas como las  tareas   legítimas   que   corresponde   realizar  al  servidor  público,  las  mencionadas   en   segundo   término,   por   sus  específicas  connotaciones,  necesariamente  responden  al  ejercicio  lícito  y  deseable de la  misma  función.   

         Por  otra  parte,  la  evolución  de la jurisprudencia ha llevado a  precisar,   como   señaló   la   Sala   en   oportunidad  reciente25,    que  influenciar  otros  funcionarios  públicos  para  obtener  el  nombramiento  de  determinadas  personas en cargos de igual naturaleza, hipótesis abordada en las  decisiones  citadas  por  el  defensor,  es  una conducta relacionada, no con el  ejercicio  de  sus  funciones  de  Congresista,  sino  con  el de su cargo, cuya  dignidad, abusivamente, se impone.   

          Además,  mientras  dicho  comportamiento  no  está permitido a los  Legisladores,    pues    fue    previsto    como    causal    de   pérdida   de  investidura26,   la   gestión  en  beneficio  de  su  comunidad  constituye  una  excepción a la incompatibilidad.   

         Resta  señalar  que  esta  Sala  ya  había  analizado  el  tema en  discusión,  al  concluir  que  las  diligencias cumplidas por un Congresista en  orden  a  obtener  inversiones para su región, no constituyen conducta punible,  pues  al  contrario,  responden  al  ejercicio  legítimo de las atribuciones de  estos  servidores,  en  especial de los Representantes a la Cámara, quienes por  ser  elegidos  a  través  de  circunscripciones  electorales, tienen compromiso  directo  con  la  comunidad  a  la  cual representan27.            

La tesis no responde, entonces, al capricho  de  la  Corporación; al contrario, atiende las precisiones que al respecto hizo  la  Corte  Constitucional,  al  pronunciarse  sobre la constitucionalidad de los  numerales  6°  y  8° del artículo 283 de la Ley 5ª de 1992 en los siguientes  términos:   

“Estos  preceptos  deben  relacionarse  necesariamente  con el numeral 2º del artículo  180  de  la  Constitución, que prohíbe a los miembros del Congreso “gestionar,  en nombre propio o ajeno, asuntos ante las entidades públicas”.   

Desde luego, por virtud de la misma norma,  podía el legislador establecer las excepciones correspondientes.   

Es claro que, al adelantar acciones ante el  Gobierno  para  buscar satisfacción de las necesidades de los habitantes de una  parte  del  territorio  nacional, el congresista está gestionando algo a nombre  de otros, ante una entidad pública.   

Pero,  analizado  el  contenido  de  las  excepciones,  se  encuentra  que  no  consisten en la posibilidad de intermediar  para  servir intereses particulares, evento en el cual  ellas  harían  perder  todo  vigor  a  la  disposición constitucional hasta el  extremo  de  dejarla sin sentido, sino que están orientadas a fines de interés  general   que   los  pobladores  de  la  respectiva  circunscripción  electoral  canalizan   a   través   de  quien,  en  el  plano  nacional,  actúa  como  su  representante.   

Los  preceptos,  así  entendidos,  no  se  oponen  a la Constitución Política, sino que, por el  contrario,  encajan  dentro  del  papel que en la democracia ha sido atribuido a  los  congresistas,  quienes tienen a su cargo una función representativa de los  intereses   de  la  comunidad,  a  cuyo  servicio  se  encuentran,  como  todos los servidores públicos, según el artículo 123 de la  Constitución.    (Lo  resaltado   no   corresponde  al  texto).   

Si la filosofía de las incompatibilidades  radica,  como  se  deja  dicho,  en  la  necesidad de impedir que la investidura  congresional  sea  utilizada  para  beneficio  puramente  privado, los numerales  atacados  no  desconocen el principio que las sustenta, desde el momento en que,  por  estar  referidos a aspiraciones de naturaleza colectiva y al bien público,  excluyen    de    plano   todo   asomo   de   interés   personal”28.   

Ha  de concluirse, entonces, que la doctora  VELÁSQUEZ   SALCEDO   en  ejercicio  de  su  función  de representación, tenía la facultad de adelantar  gestiones  ante  el Gobierno nacional y las entidades públicas adscritas a él,  siempre  y  cuando  dichas  actividades  tuvieran  los  específicos propósitos  indicados   en   las   normas  aludidas,  pudiendo,  en  consecuencia,  extender  comunicaciones  con  destino  a esas entidades para obtener atención adecuada a  los intereses de sus electores.   

Señala  la defensa que no se ha demostrado  la  realización,  por  parte  de  su asistida, del comportamiento que recoge el  tipo  penal  de  Falsedad  ideológica en documento público, pues probado está  que  no  creó  materialmente  los  documentos  cuestionados  ni los suscribió.   

Impera  reiterar  ahora,  que  como ha sido  dicho       en       anterior       oportunidad29,  de  las  teorías sobre el  alcance  del  concepto  de  autor de un documento, esta Sala acoge la sustancial  que  diferencia  entre  el  creador material y el autor jurídico, concibiendo a  este   último  como  quien  expresa  su  voluntad  de  documentar  o  de  hacer  manifestaciones con trascendencia jurídica.   

Postura  justificada en que sólo puede ser  autora  del  instrumento la persona que manifiesta su voluntad con el propósito  de  documentar,  tesis  acorde  con  la  realidad  social vigente, en la cual la  cantidad  y  variedad  de  funciones  atribuidas, en este caso, a los servidores  públicos  con  capacidad  de  documentar,  ha  determinado  que  con  el fin de  racionalizar  el  manejo del tiempo y satisfacer las necesidades del servicio de  manera  oportuna,  no  sean  éstos  quienes  usualmente elaboran los documentos  públicos,  recurriendo  para  ello a secretarias, digitadores y subalternos que  los crean para sus jefes.   

Es  posible,  entonces, distinguir entre el  autor  y  quien  firma el documento: es autor quien plasma en el documento   su  voluntad  con  relevancia  jurídica. Firma es el signo material, objetivo y  externo  cuya  finalidad  es acreditar la autoría del documento. Entonces, aún  cuando  el  documento  no  sea  signado  por su autor, no carece de él, pues lo  trascendente    es    que    su    autor    jurídico    sea    determinado    o  determinable.   

Ahora,  si  bien  tratándose de servidores  públicos  la  facultad  de  suscribir  los  actos  en  los cuales interviene es  indelegable,  ello no obsta para que si, cumpliendo su expreso mandato, otro los  suscribe en su nombre, el mandante sea su autor jurídico.   

         Atendido  este marco conceptual, si bien  es  cierto  que  la  procesada  no elaboró materialmente los documentos, según  informa    la    transcriptora    Carolina   Padrón  Barreto,  ni los suscribió, como deviene de la prueba  de    grafología    traída   a   la   actuación30,  no  por  ello deja de ser,  formalmente,  su  autora  jurídica,  en tanto ordenó su creación plasmando en  ellos  su  voluntad  de conseguir el apoyo de la Fuerza Aérea con un vuelo para  trasladar  unos  bienes  y  algunas  personas,  como dispuso, de igual forma, la  suscripción  de  dichos  instrumentos por la funcionaria mencionada,  según ambas han precisado.          Conclusión a  la  cual  arriba  la  Sala,  haciendo  abstracción  del  juicio de reproche que  corresponda  hacer o no a la enjuiciada, asunto cuyo análisis se abordará más  adelante.   

         Importa  aclarar  sí  que  aun  cuando  la  defensa  afirma  que la  Representante   no   impartió   instrucciones,   ni  siquiera   acerca  de  la   forma  como  debían  comunicarse  con  el  ente  oficial,   con   lo  cual  traslada  a  la  asistente  Carolina   Padrón  Barreto  hasta  la  iniciativa  de  elaborar  las  comunicaciones  cuestionadas,  su  afirmación no encuentra soporte en el proceso.   

         En  efecto, al examinar la versión libre rendida por la Congresista  se  advierte  que  interrogada acerca de la solicitud de transporte de pasajeros  del  6  de  marzo  de  2006,  en  respuesta  a  si  la autorización impartida a  Carolina  incluía firmar por  ella, respondió lo siguiente:   

“Pues  la  verdad  es  que yo hablé con  ella,  tan  pronto conocí los oficios por el escándalo en el Noticiero CM&  y  ella  lo  hizo  en  (sic)  buena  fe  porque yo estaba en campaña y como siempre  se  solicitaba  un  oficio,  era  lo  que siempre se hacía, no porque la Fuerza  Aérea  lo  solicitara,  sino porque era algo como una costumbre o como algo que  siempre  se hacía en la oficina, hacer el oficio; entonces Carolina me dice que  ella   por  eso  hizo  el  oficio  y  lo  firmó”31       (Destaca      la  Sala).   

         Más  adelante, en la misma actuación, interrogada sobre el escrito  dirigido   al   comandante  de  la  Fuerza  Aérea  el  31  de  enero  de  2006,  manifestó:   

“Este  oficio  también  fue hecho por Carolina por autorización, no es mi firma fue hecho por  Carolina   con   autorización   mía”    (Destaca    la   Sala).   

         Luego  en su indagatoria, de manera más precisa, al ser interrogada  sobre  las circunstancias en las cuales se elaboró el mismo documento, afirmó:   

        “Primero  debo  hacer  aclaración  que la firma que reposa en el  documento  no  es  mía,  pero que efectivamente di la  orden  a  una persona que era de confianza mía, a la  señorita        CAROLINA       PADRÓN…”.32   

Indicando   más   adelante:   

“Cabe  resaltar  que  las  veces  que  requerí    a   CAROLINA   hacer   los   oficios   y  firmarlos,   era   porque   no   me   encontraba  en  Bogotá”33.   

         Luego,  cuestionada  si  en  las  anteriores ocasiones en las cuales  dijo  haber  efectuado  la  misma  gestión  medió  solicitud  escrita y si fue  signada por ella, respondió, siguiendo el mismo orden:   

“Que   yo  recuerde  sí (…) La verdad no recuerdo,  sólo tengo claridad que siempre que se han solicitado los vuelos  de  apoyo  ha  sido  por  medio escrito”34.   

         

         Por  su  parte  Carolina  Padrón  Barreto  al  ser  interrogada,  en  el  preciso  caso  de  las  comunicaciones   aludidas,   por  las  instrucciones  recibidas  de  la  doctora  VELÁSQUEZ         SALCEDO,        dijo:   

         “Del  folio  102 y 103 recuerdo que fue una solicitud que le hizo  el  Alcalde  a  la  doctora.  Sé  que  el  Alcalde  le pidió el favor a ella y  me  dijo  mamita  el  Alcalde  me  comentó  de  una  donación  que  le van a hacer, hable con él y mire a  ver  cómo  le  podemos  colaborar, haga el oficio que  usted  siempre  hace,  es  decir  la  solicitud a la Fuerza Aérea. En   el   folio   103  es  el  mismo  caso  del  102,  se   hacían  dos  oficios,  yo  siempre  mandaba  al  Comandante  de la Fuerza Aérea con copia al Segundo Comandante. En  el  caso  del  folio  104  yo  siempre  le comentaba como de costumbre, hay unas  personas   en  la  ciudad  de  Bogotá,  entonces  ella  me  decía mire a ver que puede hacer, haga  el oficio, haga la solicitud como siempre la hace”35   

              Todas estas  manifestaciones  permiten  concluir  que  la  Representante  sí  ordenó  a  su  colaboradora   elaborar  los  mencionados  oficios,  razón  por  la  cual  debe  tenérsele como su autora jurídica.   

         Por  lo  demás,  ellas  también  demuestran que ambas funcionarias  tenían  claro  que  las  solicitudes  atinentes  a  estos  temas se hacían por  escrito.  En  esa  medida,  la  orden  impartida por la Congresista de ayudar al  alcalde  Sandoval a conseguir  el   vuelo,   involucraba  la  elaboración  de  los  oficios  correspondientes,  circunstancia    que    conduce    a    la    misma   conclusión   acabada   de  señalar.   

         En  cuanto  a  la  naturaleza  jurídica  de estos instrumentos y su  alcance   probatorio,   se  concluye  que  tienen  el  carácter  de  documentos  públicos,   atendido  lo  preceptuado  en  el  artículo  251  del  Código  de  Procedimiento  Civil.  Dicha  norma, al clasificar los documentos en públicos y  privados,   señala   que  corresponde  a  la  primera  categoría  “…el  otorgado  por  el  funcionario público en ejercicio de su  cargo o con su intervención…”.   

           En ese orden, su alcance probatorio, está fijado por el artículo  264  del  mismo  ordenamiento,  según  el  cual “los  documentos  públicos  hacen  fe  de  su  otorgamiento,  de  su  fecha  y de las  declaraciones  que  en ellos haga el funcionario que los autoriza”.   

La  alteración  de  la  verdad  en  estos  documentos se acreditó igualmente en el proceso.   

Así, se tiene que con fecha 31 de enero de  2006,   invocando  la  calidad  de  Primera  Vicepresidente  de  la  Cámara  de  Representantes de la doctora  SANDRA   ARABELLA   VELÁSQUEZ   SALCEDO36 y atendiendo  la   orden   impartida  por  ésta,  Carolina  Padrón  Barreto,  transcriptora  de  la Secretaría General de  esa  Corporación,  elaboró  y  suscribió  dos  comunicaciones,  del siguiente  tenor,  dirigidas  al  Comandante  y  al  Segundo comandante de la Fuerza Aérea  Colombiana:   

“…respetuosamente  acudo  a sus buenos  oficios  para  que  nos  conceda  un  vuelo de apoyo con destino al municipio de  Inírida,  departamento del Guainía, para los primeros días del mes de febrero  del  presente  año,  con  el  fin  de  trasladar  10  toneladas de alimentos no  perecederos  suministrados  por  la Red de Solidaridad, para personas de escasos  recursos  económicos, y ávidos de la ayuda por parte del Gobierno Nacional. El  descargue  de  los  mencionados  alimentos  estará  a  cargo de la institución  donante   tanto   en   el   aeropuerto   de   CATAM   como   en   la  ciudad  de  Inírida”37.   

         El  6  de marzo siguiente, la misma funcionaria, nuevamente acatando  orden  de la Representante, remitió al Comandante de Requerimientos de Vuelo de  la FAC, la siguiente misiva:   

“Agradeciendo  su  gran  apoyo  a  los  departamentos  que conforman la nueva Colombia y en especial al Departamento del  Guainía  con su colaboración integrados con el interior del País, y en razón  a  la  necesidad  de  algunos  habitantes de éste departamento, de trasladarsen  (sic)  desde la capital de  la  República  hacia la ciudad de Inírida, acudo a sus buenos oficios para que  como  en  anteriores  ocasiones,  estas personas sean trasladadas en el próximo  vuelo de apoyo que se realizara:   

LUISA           FERNANDA  VELÁSQUEZ                       CC 52964.419   

ÁNGELA      FERNANDA      BUSTOS  BARRAGÁN     CC 1099240090   

CLAUDIA           ORTIZ  CALDERÓN                           CC 881118657073   

YESICA           ORTIZ  CALDERÓN                          CC 1121707000   

DANIEL  GÁMEZ                                         CC 19017958   

DENIS      MARGARITA      FLORIÁN  BORQUEZ   CC 32624884       

HEBERT           CASTRO  ABRIL                          CC 7793206   

CAMILO  TORRES                                     CC 79599019   

NELSI            BRAGA  BERNAL                           CC 42548995   

JONY           HORACIO  BAUTISTA                     CC 80392998   

CAREN           CAROLINA  QUINTERO               TI 92043006071   

ANNY           SHIRLEY  RESTREPO                   CC 1121708266   

JHON            JAIRO  SÁENZ                             CC 19002052   

LINDA            PILAR  ACEVEDO                       CC 42548046   

MARITZA           ANDREA  SÁNCHEZ              CC 40185266   

ROSA  AGREDO                                  CC 41182283   

HIDALBA           YABIBE  MARROÑERO        CC 69006612   

La  presente  petición,  en  razón a que  estos  indígenas ciudadanos colombianos no poseen recursos económicos para tal  fin”.38   

         

         Las  manifestaciones  contenidas  en los oficios transcritos, elaborados por orden de  la  Primera Vicepresidente de la Cámara de Representantes, doctora VELÁSQUEZ  SALCEDO, riñen con la verdad,  como pasa a explicarse.   

         No  es cierto que, como se indicó en las comunicaciones fechadas el  31  de  enero  de  2006, la Red de Solidaridad haya suministrado en los meses de  enero  o  febrero  de  ese  año  “diez toneladas de  alimentos  no  perecederos  para  personas  de  escasos  recursos  económicos y  ávidos de la ayuda del gobierno nacional”.   

         Así  surge  de  las diversas inspecciones practicadas en la Agencia  Presidencial  para la Acción Social y la Cooperación Internacional39,  Área  de  Gestión  de  Donaciones,  ubicada  en  esta  ciudad, a través de las cuales se  evidenció  que  el  3  de enero de 2006 la entidad tramitó, según Resolución  12190  de  15  de  diciembre  de  2005,  una donación de electrodomésticos, no  alimentos,  para  la  Alcaldía  Municipal  de  Inírida, elementos valorados en  $13.500.00040.   

         Además,  que  sólo  hasta el siguiente mes de agosto, a través de  Resolución  8492  del  2  de  dicho  mes,  la Agencia dispuso una ayuda para la  Alcaldía  de  Inírida  consistente en alimentos y elementos de aseo. Otras dos  donaciones  vinculadas con esa ciudad, pero no con su alcaldía, recayeron sobre  elementos  de  aseo,  entregados el 13 de marzo y el 27 de diciembre de 2006, en  favor    de    la   Cruz   Roja   Colombiana   y   el   Vicariato   Apostólico,  respectivamente.   

         De  igual forma, en las mismas diligencias se estableció que en los  archivos  de  correspondencia  de  la  Agencia  Presidencial  no  obra petición  elevada   por  la  alcaldía  de  Inírida,  en  el  primer  período  de  2006,  requiriendo  la entrega de ayudas y aún cuando ésta puede hacerse verbalmente,  al   interesado   se   recomienda   formularla   por  escrito,  según  informó  Carlos    Humberto    Cardona    Botero,  profesional  especializado  de su Área de Gestión de Donaciones  aludida,    en    declaración   rendida   durante   la   actuación41.   

         Por  otra parte, el Área de Gestión de Donaciones hizo constar que  no  tramitó  ante la Fuerza Aérea traslado alguno de elementos destinados a la  población           del           Guainía42,   mientras   Jairo       Enrique       Echavarría      Forero,      responsable  de  la Territorial en Guainía, declaró que las ayudas  suministradas  por  el nivel central se canalizaban a través de su oficina, sin  que  para  la  fecha de su intervención, – mayo de 2006 -, hubiera recibido una  consistente  en  víveres  o  recursos  económicos43.   

         Se  sigue,  entonces,  que para el 31 de enero de 2006, fecha de los  oficios  enviados  a  la  Fuerza Aérea Colombiana, la Agencia Presidencial a la  cual  se  integró  la  denominada  Red  de  Solidaridad,  no había asignado ni  entregado  al municipio de Inírida donación alguna de alimentos no perecederos  y  tampoco  se  encontraba  en  trámite  una ayuda semejante; de allí que sean  espurias    las    afirmaciones    consignadas    en    ese    sentido    dichos  documentos.   

         Lo  mismo  ocurre con el oficio de 6 de marzo de 2006, a través del  cual   la   Congresista   solicita   a  la  FAC  el  traslado  de  17  personas,  calificándolas    como    “indígenas   ciudadanos  colombianos”  carentes  de recursos económicos para  tal fin.   

      

         Contrariando  esta afirmación en el proceso se acreditó, a través  de            prueba           testimonial44,  que  de las  personas  incluidas    en    el    listado,    Luisa   Fernanda  Velásquez  es hermana de la Congresista; Linda  Pilar Acevedo, estudiante de derecho  de   la   Universidad   Católica   de   esta  ciudad,  es   hija  de  Pedro  Pablo  Acevedo   Vesga,  conocido  comerciante  y  activista  político  de  Inírida,  cuyos  restantes  hijos  ejercen  sus  profesiones  de  ingenieros  de  sistemas  y alimentos en Bogotá; Denis  Margarita  Florián  Bohórquez  era  para ese momento  empleada  del INCODER y Everth Castro Abril,  amigo  de  Carlos  Humberto,  hermano de la  vinculada,  regresaba  de  Bogotá  después de adelantar gestiones relacionadas  con el ingreso de su hija a la universidad.   

         A   su   vez  Daniel  Gámez  Estupiñán  ejercía  como fotógrafo en Villavicencio e Inírida;  Nelsy  Braga  Bernal, hija de  artesanos   oriundos  de  Brasil  era  estudiante  universitaria  en  Bogotá  y  Ángela  Fernanda  Bustos es  hija    de    un    transportador    de   Inírida45.   

         Los  demás  integrantes  de  la  lista,  de acuerdo con informe del  CTI46,  ejercen actividades relacionadas con la salud, la administración  pública,  de  asesoramiento  o  empresariales,  en  razón  de  las  cuales  se  encuentran  afiliados  al  régimen  contributivo  de  salud,  lo que da idea de  vínculos   laborales  y  de  la  posibilidad  de  sufragar  el  aludido  gasto.   

         La  condición  étnica  atribuida a estas personas, también les es  ajena,    con    excepción   de   Efraín   Bautista  Sánchez,  quien  ha  sido  candidato  a la Cámara de  Representantes  y a la Gobernación del departamento47.   

         Puede   concluirse,  con  ese  fundamento  que  las  manifestaciones  relacionadas  con estas personas en procura de obtener su traslado por la Fuerza  Aérea,  distan  de  la  verdad,  más  si  como  se advierte, quien encabeza el  listado   es   Luisa  Fernanda  Velásquez,  hermana  de  la  Congresista  y  estudiante universitaria en esta  ciudad.   

         

          Siguiendo   las   anteriores   pautas   debe   concluirse   que   la  doctora VELÁSQUEZ SALCEDO en  ejercicio  de  sus  atribuciones  como  Representante  a  la  Cámara ordenó la  creación  de  documentos  públicos,  invocando esta condición y la de Primera  Vicepresidente   de  la  Corporación,  instrumentos  signados  con  su  nombre,  también por instrucción suya.   

Estas situaciones unidas a la demostración  de  la  falacia  consignada  en  ellos,  llevan  a predicar la ocurrencia de una  conducta  que,  desde el plano objetivo, se adecua a la descripción típica del  delito  de  falsedad  ideológica  en  documento  público,  por  cuanto  dichos  escritos  además  de  estar  revestidos  de  una  presunción de autenticidad y  legalidad  tienen  la  posibilidad  real  de  acreditar los hechos y situaciones  consignados  en  ellos y la capacidad de generar efectos jurídicos derivados de  su contenido.   

En efecto, estos documentos fueron idóneos  para  servir  de  prueba  de la situación señalada en ellos y por ello, al ser  remitidos,  concretaron  efectivamente  el  propósito  de su creación. Así se  demostró  con  la  inspección  practicada en las oficinas del alto mando de la  Fuerza  Aérea Colombiana donde se recuperaron los originales de los fechados en  31  de  enero  de  2006,  así  como  la  impresión  del  creado  el 6 de marzo  siguiente48,  remitido  al Coordinador de Vuelos de la misma entidad, a través  de    correo    electrónico,    según    informó   este   oficial49,  con  lo  cual, obviamente se configura y acredita su uso.   

          Así,  pues, no hay duda alguna acerca de la materialidad del delito  de  Falsedad  ideológica  en documento público           por  cuanto  concretan todos los  supuestos  normativos  previstos  en  el  artículo  286  del estatuto represor,  situación  predicable  respecto  de  cada  uno  de los documentos creados, cuyo  probado  uso  ante  la  Fuerza Aérea Colombiana, constituye la circunstancia de  agravación establecida para tal conducta.   

Tipicidad subjetiva  

El  punible  de  Falsedad  ideológica  en  documento  público  demanda   para  su  estructuración el dolo, entendido  como  el  conocimiento  del agente sobre los hechos constitutivos de la conducta  delictiva y su voluntad de realizarla.   

         Frente  a  los  hechos  denunciados  la  procesada  ha  sostenido la  licitud  de  su  actuación,  en  tanto  se  limitó  a  ordenar  a su asistente  Carolina   Padrón  Barreto  adelantar  el  trámite  usual  ante  la  Fuerza Aérea Colombiana con el fin de  satisfacer  una  petición  del  alcalde  de  Inírida, sin ocuparse de cómo se  adelantó  dicha  gestión  o  de  sus  resultados,  por hallarse inmersa en las  actividades  correspondientes  al  proceso electoral en el cual participaba como  candidata a la Cámara de Representantes.   

En   ese   orden,   indicó,  la  señora  Padrón  Barreto atendió las  explicaciones  del alcalde y fundada en ellas, dirigió los oficios cuestionados  a  la  entidad  estatal, sin consultarle su texto, manifestaciones en las cuales  la acompaña la mencionada funcionaria.   

         Los  anteriores argumentos fueron recogidos por su defensa técnica,  quien  en su alegato de conclusión redujo la gestión de la Congresista a poner  en  contacto  a  la  asesora  con  el alcalde, en tanto no existe prueba alguna,  afirma,  que  muestre  a  la  procesada ordenando la creación de los documentos  signados  con  su nombre, o elaborándolos, dictando o señalando su contenido o  conociendo  su  texto;  razón  por  la  cual  no es posible atribuirle conducta  alguna a título de dolo.   

         Sin  embargo, la prueba acopiada revela una situación completamente  distinta   a   la   planteada  tanto  por  la  procesada  como  por  su  defensa  técnica.   

A  partir  de  ella,  como  se  indicó  al  analizar  la  vinculación  de la Congresista con la elaboración de los oficios  espurios,  en punto de la tipicidad objetiva, surge certidumbre sobre su orden a  Carolina  Padrón  Barreto de  elaborar  las  comunicaciones  remitidas  a  la Fuerza Aérea Colombiana, con lo  cual  se  descarta  el  traslado de esa iniciativa a esta funcionaria, propuesta  por la defensa.   

         Igualmente  está demostrado, en la forma precisamente consignada en  acápite  anterior,  que  para  el 31 de enero de 2006, fecha de elaboración de  los  oficios  espurios,  la  Agencia  Presidencial  antes  conocida  como Red de  Solidaridad,  no había otorgado donación alguna de alimentos a la alcaldía de  Inírida.   

También  se acreditó que el representante  de     esta    entidad    Luis    Carlos    Sandoval  Passos  no  adelantó  una mínima gestión seria para  lograr su adjudicación.   

Así,  no  obra  prueba  que  demuestre  la  presentación  de  una  solicitud,  de la cual no se halló evidencia escrita en  los  archivos  de  la  Agencia Presidencial y de haberla elevado verbalmente, es  claro  que,  según  indica  Carlos  Humberto  Cardona  Botero, profesional universitario adscrito al Área de  Donaciones   de   esa   entidad,  se  le  habría  recomendado  presentarla  por  escrito50,  formalidad  obvia  para  adelantar  estos  trámites —en  tanto  se cumplen entre organismos  públicos,   no   entre   particulares—,   y   a   la   cual   no   era   ajeno   el  alcalde  Sandoval   Passos,  pues  en  2005  había  requerido   por  escrito  recursos  en  especie  para  su  municipio51.   

         

         En  ese  orden,  surge  evidente que nunca se adelantó una gestión  idónea  por  el  entonces alcalde de Inírida para alcanzar una donación de la  Red de Solidaridad ni había posibilidad real de obtenerla.   

         La  inexistencia de la donación otorgada por la Red de Solidaridad,  fue    comunicada   a   la   Congresista   VELÁSQUEZ  SALCEDO, según revela en su declaración Sandoval  Passos, quien explica que cuando  requirió la contribución de la Congresista,   

“…le    dije    que   posiblemente   me   iba   a  salir  una  donación,  que  si ella me podía colaborar con la Fuerza Aérea para conseguir  un  vuelo  de  apoyo  y  me  dijo  que  sí, que le avisara si me salía o no la  donación”52.   

Ese conocimiento preciso sobre tan elemental  circunstancia,  emerge  además  de lo expuesto por la propia Representante para  justificar  su  intervención, en tanto alude al suministro de bienes  como  una  expectativa o como una  posibilidad.  En  términos  precisos,   en   su   diligencia   de   versión   libre,   refiriéndose  a  la  solicitud  manifestó:   

“Este   vuelo   había   (sic)    una   expectativa  del  alcalde  de  Inírida, el doctor Luis Carlos Sandoval Passos  para    una    posible   donación   por   parte   de   la   rede   (sic) de solidaridad, pero no se hizo el  vuelo     ni     se     dio    la    donación”53.   

En  su  indagatoria,   atribuye  los  oficios librados a   

“…una  solicitud por parte del alcalde  municipal  de  Inírida,  el doctor Luís Carlos Sandoval Passos, que me informa  la   posibilidad  de  una  donación   por   parte   de   Acción   Social”54.   

En  ese orden es obvio que tanto el alcalde  Sandoval   Passos  como  la  enjuiciada  siempre  conocieron  la  realidad,  esto  es  la  inexistencia de la  susodicha  donación,  ciencia  que  no  impidió  a  la  funcionaria ordenar la  elaboración  de una solicitud, con destino a la FAC, dando por sentado un hecho  ajeno a la verdad.   

Entonces,  carece  de razón su defensa, al  sostener  la hipótesis contraria, la cual ignora las manifestaciones efectuadas  por  ella  en  torno  a  ese  preciso punto y desconoce elementales reglas de la  experiencia  común  y  la  lógica, pues nadie solicita un servicio determinado  para  un  momento específico, sin tener certeza sobre la concreción de lo que,  para el momento de la petición, es una mera expectativa.   

Por  otra parte, que no obre prueba directa  relacionada   con   los   términos   en  los  cuales  la  doctora  VELÁSQUEZ  SALCEDO impartió instrucciones  a   Carolina  Padrón  para  elaborar  las  comunicaciones  remitidas  a  la  Fuerza  Aérea, no desdibuja su  compromiso  penal  frente a los hechos, no sólo porque en tal sentido obran las  frágiles  explicaciones  de  una  y  otra,  sino  porque en el desarrollo de la  investigación  y  el  juicio  se acopiaron pruebas claramente indicativas de su  interés  personal  en  obtener  la  movilización del avión de la FAC, y de la  utilización    de    la    Red   de   Solidaridad   como   justificación   del  pedimento.   

En  tal  sentido  se  tiene  que durante el  proceso  se  quiso  vincular  a  la administración municipal de Inírida con el  traslado  de  los alimentos a esa ciudad, relación demostrada con el testimonio  sobre   su   entrega,   rendido   por   Blanca   Yoli  Real,  líder  de  los  desplazados  y la aducción al  trámite,  mediante  inspección,  de  los  únicos  documentos  relativos  a la  donación    encontrados   en   sus   dependencias55,         —el listado de beneficiados, el acta de  entrega,  la  fotocopia,  sin fecha, del ofrecimiento de la fundación a Acción  Social   y   la   respuesta  de  ésta—;  sin  embargo,  el  desarrollo  real de los acontecimientos revela  cómo  salvo el alcalde, los restantes empleados de la alcaldía  ignoraban  lo  atinente a la donación, incluso quienes debían participar en su solicitud,  transporte y recibo en Inírida.   

Nótese  cómo  de  dicha  entidad, ningún  funcionario,  ni  siquiera  el  alcalde,  acudió  al  aeropuerto  a recibir los  alimentos,  como  tampoco  nadie vinculado a ella asumió responsabilidad alguna  en cuanto al descargue, bodegaje y pago de estos servicios.   

Quien  se  adjudicó estas obligaciones fue  Guillermo   Duarte  Valencia, empleado de Aerocarga     Islas     Ltda.,     cuyo  propietario     Jesús     Hernando     Montenegro  Reyes,      es     hermano     de     Bernardo,  pareja  sentimental  por varios  años     de     SANDRA     ARABELLA     VELÁSQUEZ  SALCEDO.   

Es  más, fue en la bodega de dicha empresa  en  donde  permanecieron  por  diez  (10)  días  las  cinco  (5)  toneladas  de  alimentos,  sin  que  el ente municipal pagara emolumento alguno por un servicio  que  se  le  prestó  de  manera  exclusiva  y  excepcional,  pues  fue el mismo  Hernando Montenegro, quien le  aseguró  a  la  Corte  que  el  bodegaje  no  es  un  servicio  brindado por su  compañía,  contradiciéndose en ese sentido con lo vertido sobre el mismo tema  por su hermano Bernardo.   

Agréguese  que  a  raíz  del  escándalo  suscitado  por  el  arribo  de  la  mercancía en el avión de la FAC, dos días  después  de  producido  éste,  algunos de los inscritos como candidatos a  los  inmediatos  comicios,  convocaron  el  10  de marzo de 2006, a una reunión  extraordinaria  del  Comité  de  Seguimiento  electoral  al cual concurrió, en  representación      del      alcalde      Sandoval  Passos,   el  secretario  general  de  la  alcaldía,  Atilano  Cuesta  Conto, quien  manifestó    que    “desconocía   totalmente   lo  relacionado      con      ese      vuelo”     56,  de  manera que, finalizada  la  reunión57,  aún  se  ignoraba  el  pretendido  vínculo  con  la  alcaldía.   

Súmese   el   desconocimiento,  también  absoluto,  de la donación por parte de César Humberto  Meléndez,  secretario de planeación municipal, quien  tenía  entre  sus  atribuciones  la   coordinación  de  los  comités  de  atención  a  la  población  desplazada  y  el  comité  de  política  social.   

Este funcionario, supuesto designado por el  alcalde  para supervisar la entrega de los alimentos, se enteró del encargo, no  al   arribo   de   los   bienes,   sino  nueve  (9)  días  después58,  cuando se  presentó   en   su   oficina   el   fiscal   de   la   fundación  Niños  Desplazados  por  la  violencia59,         acompañado   de   Saúl  Alberto  Romero  Piñeros,   secretario  de  salud  del  departamento,  entidad  del  todo  ajena  a  la  donación  como  se  encargó  de revelarlo el  gobernador  durante  la  reunión  extraordinaria  del  comité  de  seguimiento  electoral.   

Respecto  de Saúl  Alberto   Romero  Piñeros  corresponde  destacar  que  además  de  haber sido jefe y persona cercana a SANDRA  ARABELLA  VELÁSQUEZ  SALCEDO, tiene igual vínculo con  Ana    Gilma    Mahecha   Gutiérrez,   cónyuge  del  padre  de  la  sindicada y muy próxima a ella, tal y  como  surge  de  las  grabaciones  de  sus  conversaciones allegadas como prueba  traslada,  en  inspecciones judiciales efectuadas en la Procuraduría General de  la   Nación   y   en   la  Secretaría  de  esta  Sala  durante  la  etapa  del  juicio60.   

Es   tal   la   cercanía  de   Ana   Gilma  Mahecha  con la Congresista, que fue sancionada por la  Procuraduría  General de la Nación, con destitución e inhabilidad general por  dieciséis  (16)  años  por  utilizar su empleo para influir sobre un político  del   Casanare   con   el  fin  de  obtener  respaldo  para  su  campaña  a  la  Cámara61.   

Gilma   Mahecha   Gutiérrez,  al igual que Romero Piñeros     son    amigos    cercanos    del    ortopedista    Jesús    María    Bacca   Ocampo,   de  quien  debe  señalarse  fue  gestor  de la donación otorgada por Niños desplazados  por  la  violencia,  circunstancia que, dice el acalde  Sandoval  Passos, le generó  confianza  sobre  el  ofrecimiento  de  la  fundación,  en tanto el también es  paciente de Bacca Ocampo.    

Ahora,  la relación de amistad y confianza  de   la   señora   Mahecha  Gutiérrez  con    el    doctor    Bacca  Ocampo  es tan  estrecha  que  sus  gestiones  en  pro  de  la adjudicación de contratos por la  gobernación   del  Casanare  para  la  empresa  Salud  Integral  Jesús  Bacca EU, legalmente representada por  éste,  motivaron  igualmente  la  sanción  de  la  Procuraduría General de la  Nación,          atrás          mencionada62.   

Esa  cadena  de  favores mutuos se advierte  igualmente   en   el   ofrecimiento   hecho   por   el  médico  a  Mahecha   Gutiérrez   de  adelantar  una  brigada  de  salud  en  zonas de interés electoral para la doctora SANDRA  VELÁSQUEZ  SALCEDO,  ofrecimiento  que   fue   informado  a  ésta  por  su  pariente,  como  se  desprende  de  la  conversación  telefónica  que  sostuvieron  el 17 de enero de 200863.   

              

          Por  otra  parte,  el  doctor Bacca Ocampo,  es  conocido  en  Inírida  por  ser  contratista  del  hospital  y  de  la  secretaría  de  salud  departamental,  así  como  por  su  especialidad   en   ortopedia;  no  por  apadrinar  obras  sociales  o  efectuar  donaciones  de  ninguna  naturaleza,  según  informan  líderes locales como el  también  Representante a la Cámara Pedro Nelson Pardo  Rodríguez,  Martha  Yaneth  Vargas  Silva  y José Walter  Lenis  Porras64.   

          Las  precedentes consideraciones permiten rechazar la afirmación de  la  defensa  dirigida a sostener que su “defendida no  tiene  ningún  tipo  de relación” con la fundación  Niños   desplazados   con  la  violencia,  pues  visto  está  su  vínculo  con esa entidad a través de su  acuciosa pariente y el gestor de la donación.   

          De  igual  forma,  ese  contexto  permite arribar a dos conclusiones  precisas:   

1.  Si  para  el 31 de enero de 2006, ni en  fecha  posterior  la  Agencia  Presidencial,  antigua Red de Solidaridad Social,  autorizó  donación alguna de alimentos al municipio de Inírida, circunstancia  conocida  por  la  doctora  SANDRA ARABELLA VELÁSQUEZ  SALCEDO,  mal  podía  ésta pensar que se ajustaba al  ordenamiento  jurídico  requerir la elaboración de comunicaciones para obtener  de  la  Fuerza  Aérea  Colombiana  el  apoyo  de  un  vuelo, justificado en ese  hecho.   

          2.  Todas  las personas vinculadas con la consecución de los bienes  donados  por  la  fundación  Niños desplazados por la  violencia y con su recibo y manejo en Inírida, tienen  relación  directa  con  la  Representante  VELÁSQUEZ  SALCEDO.   

          Tales  situaciones  llevan  a la Corte a inferir, que la Congresista  siempre  estuvo enterada del real origen de la donación, cuyo traslado, dado su  elevado  costo, debía canalizarse como si correspondiera a una entidad oficial,  a  fin  de  garantizar la efectiva movilización del avión, requerida en época  electoral,  cuando  todos  los entes públicos adoptan restricciones para evitar  verse utilizados en campañas políticas.   

          En  esa  medida  la mención de la Red de Solidaridad en los oficios  de  solicitud  a  la  FAC no fue gratuita ni ajena a la Representante, quien sí  tenía  interés  en  el  éxito  de  su  gestión, pues le permitía, en época  determinante  para  sus  aspiraciones  electorales,  presentarse  como eficiente  líder de su departamento.   

          Mírese  además,  cómo  el verdadero origen de los alimentos sólo  fue  revelado  a  los  propios funcionarios de la alcaldía, tiempo después del  cuestionamiento  lanzado por los restantes candidatos, de manera que si éste no  se  produce,  ante  la  FAC,  destinataria  de  los oficios espurios, los bienes  hubieran  quedado  vinculados  con la Red de Solidaridad, cuando visto está que  no es cierto.   

En  otro  ámbito,  para  el 31 de enero de  2006,  cuando  se hizo la solicitud de vuelo a la Fuerza Aérea, la donación ya  era   conocida   por   los   interesados   en   ella,   es  decir,  Jesús  María  Bacca  y sus relacionados,  pues  según  revela  el  revisor  fiscal de la fundación, tenía acopiados los  alimentos  cinco  (5)  o  diez  (10)  días  antes  de  ofrecerla  a  la Agencia  Presidencial,     Territorial     del    Guainía65.  Por  tanto, nada justifica  que  la  Congresista haya atribuido a la Red de Solidaridad una donación que no  provenía  de  ella,  sino  de una fundación particular con la cual, como visto  está, tenía todos los vínculos atrás descritos.   

              

          Tampoco  tiene  cabida  la  explicación  de su defensa, orientada a  destacar  que la donación sólo fue conocida “oficialmente” el 8 de febrero  de  2006,  esto  es  después  de  la  creación  de  los  documentos  espurios.   

La  copia  del  documento  en  el  cual  el  defensor   finca   su  tesis,  esto  es,  aquél  por  cuyo  medio  se  hizo  el  ofrecimiento,   carece  de  fecha  tanto  de creación como de recibo. Así  surge  de  la  simple observación de la copia remitida por el Coordinador de la  Territorial  Guainía,  la  cual,  como  se  constató durante inspección a sus  dependencias,  corresponde  al  único  documento  proveniente de la fundación,  recibido         en        esa        entidad66.  Lo  propio  ocurre  con el  hallado  en  la  alcaldía  de  Inírida  entre  los  precarios  soportes  de la  donación67.   

Por tanto, la comunicación allegada durante  su  versión  libre  por  la  Congresista, de igual contenido, pero de diferente  formato   y   ostentando   como   fecha   de   creación  el  8  de  febrero  de  200668,  no  corresponde al que realmente llegó a la Agencia Presidencial  haciendo  el ofrecimiento, hallado, se itera, tanto en los archivos oficiales de  esta  entidad como en los de la alcaldía de Inírida. En esa medida, la defensa  no  desvirtúa  que  para  el  31  de  enero  anterior,  los  interesados  en la  donación,  incluida  la  Congresista,  ya  estaban  al tanto de su existencia y  verdadero origen.   

Sólo  ese conocimiento y el interés en el  traslado   de   los  bienes  en  forma  gratuita,  evidenciado  en  los  oficios  cuestionados  por  su precisa asociación con la Red de Solidaridad, explica que  la  Representante nunca haya informado a la Fuerza Aérea el verdadero origen de  la  donación.                   

Agréguese,  que la comunicación según la  cual  el  alcalde  acepta  la  donación  y  fija  pautas para la entrega de los  bienes,  incluida  la relacionada con su reparto luego de las elecciones, medida  innecesaria  si  realmente  la  donación obedecía al altruismo, no fue hallada  entre  los documentos archivados en la oficina de planeación de la alcaldía de  Inírida  como  sustento  de  su  trámite,  únicos  con los que cuenta el ente  municipal  según  revela  el  investigador  del CTI encargado de la inspección  donde  se  obtuvieron,  fundado  en  las manifestaciones de los funcionarios que  atendieron           la          diligencia69.   

Esta  circunstancia,  unida  a  las  que se  vienen  reseñando,  y a lo manifestado por la Congresista, conduce a la Corte a  inferir  que  las  medidas para acreditar la transparencia del procedimiento, se  adoptaron  con  posterioridad  al cuestionamiento surgido en el municipio y ante  la necesidad de desligarlo de la Congresista.   

Adviértase   que   ésta   revela  cómo  “…Cuando  yo  me entero, yo llamo al Alcalde y le  pregunto  que qué pasó con lo que iba en el vuelo de apoyo que eso me preocupa  mucho  los  comentarios  que hay en el pueblo. El me responde que no me preocupe  que  la  donación ya llegó y que para evitar malos entendidos él hizo guardar  los  víveres  y  los  iba  a  entregar  a  los  desplazados  hasta  después de  elecciones,    como    sucedió   efectivamente”70 .   

Otra  razón  lleva a desechar el argumento  según  el cual la procesada no impartió instrucciones concretas a su asistente  en  torno  al  texto de los oficios de 31 de mayo de 2006, el cual fue redactado  exclusivamente por ésta.   

Téngase en cuenta que en su versión libre  la  Congresista  informó  cómo  después  de  enviadas  las  solicitudes,  fue  contactada  nuevamente,  a mediados de febrero por el alcalde, quien le dijo que  ya  tenía  la  donación, “y como ya estaba el vuelo  en     trámite     de    acuerdo    con    el    oficio    anterior”71,  decidió  no  enviar  una  nueva  solicitud  sino esperar el trámite ya iniciado; esta afirmación muestra  su  conocimiento  de  la  mención  a  la  Red de Solidaridad hecha en él y del  cambio  de  donante,  pues de lo contrario no habría contemplado la posibilidad  de emitir un nuevo oficio.   

         

Todo  lo anterior conduce a que, como lo ha  venido  reiterando  la  Sala,  la  doctora  VELÁSQUEZ  SALCEDO  sabía  y  aceptaba la referencia a la Red de  Solidaridad  efectuada  en los oficios creados el 31 de enero de 2006 y signados  en  su nombre por Carolina Padrón Barreto,  forma  segura de concretar el traslado de aquellos provenientes de  una donación gestada exclusivamente entre particulares.   

         

          Lo    propio   ocurre   con   la   calificación   de   “…indígenas      ciudadanos     colombianos     carentes     de  recursos…”  inserta  en la comunicación enviada a  la  misma  entidad  el  6  de marzo de 2006 demandando el traslado de diecisiete  (17) personas en el vuelo así obtenido.   

          Sin  desconocer  que  la  Fuerza  Aérea  Colombiana  en  procura de  optimizar  los recursos, puede transportar en sus aviones a personas ajenas a la  entidad  que  se  encuentren  en  ciertas  condiciones,  esa  potestad  debe ser  ejercida  con un mínimo de racionalidad, en tanto se trata de bienes destinados  a garantizar la defensa nacional.   

          Lo   contrario   implicaría  dar  a  los  recursos  del  Estado  un  tratamiento  similar  al  de  los  bienes particulares, desconociendo la precisa  reglamentación que los rige.   

          En   ese   orden,   la  calificación  específica  de  “indígenas   colombianos   carentes   de  recursos”  dada  a  esas  personas  buscaba  ante todo garantizar su efectivo  transporte,  en  tanto, como lo revela el Coordinador de Requerimientos de Vuelo  de   la  Fuerza  Aérea,  “…cuando  se  relacionan  indígenas  o  negritudes  siempre  son  autorizadas  por  su  condición  y  su  favorecimiento  establecido  en la Constitución”.72   

          SANDRA   ARABELLA   VELÁSQUEZ   SALCEDO,  atendida  su  formación,  su experiencia laboral y su trasegar por la actividad  política,  conoce  como  nadie el efecto que genera en las autoridades ese tipo  de  mención  y  la  necesidad  de  utilizarlo  para  lograr el traslado de esas  personas  en  días  previos  a  las  elecciones,  por  lo cual tal uso no puede  considerarse  surgido  de  la  iniciativa  de  Carolina  Padrón Barreto y sin su aprobación.   

          Además,   no   es   cierto   que  la  Congresista  se  “desconectó”   del   tema   de   los  pasajeros,  cuya  lista  le  pidió  expresamente el Coordinador de Vuelos de la  Fuerza   Aérea,   Mayor   Strong  Flórez,  pues  demostrado  está  que,  casualmente,  buena  parte  de los  enlistados tienen con ella relación directa.   

Así,  Francisco  Peña  Cubides, quien consiguió cupo para su hijastra  Maritza   Andrea   Sánchez  y  William  Quintero Pascuas,  cuya  hija  Karen Carolina se  incluyó  en  el  oficio, fueron sus compañeros de trabajo en la Secretaría de  Salud   Departamental   de  Guainía,  mientras  Pedro  Acevedo   Vesga,  comerciante  de  Inírida  y  padre  de   Linda Pilar Acevedo,  al  igual  que   Maritza Andrea Sánchez, Ángela  Fernanda  Bustos y Everth Castro Abril son sus directos  conocidos,    según    señaló    durante    su   versión   libre73.   

Si bien es cierto que los dos primeros, como  lo  destaca  la  defensa,  en  las  declaraciones  rendidas  durante  el  juicio  indicaron  que, sin acudir a la Congresista, realizaron sus propias gestiones en  orden  a  lograr la inclusión de sus parientes en el listado remitido por ella,  tal  argumento  resulta  inadmisible,  si se tiene en cuenta que en este preciso  caso,  la realización del vuelo sólo fue conocida en el pueblo a su arribo, al  punto  que  la  ignoraban  incluso  los  propios  Comandantes  de  las  Unidades  Militares  y  de la Policía Nacional, quienes así lo informaron en la reunión  extraordinaria del Comité de Seguimiento Electoral.   

Por otra parte, en su primera intervención  procesal   ante   la   Procuraduría   General   de   la  Nación,  Margarita  Florían  Bohórquez fue precisa  y    enfática   al   afirmar,   de   manera   espontánea,   que   SANDRA  ARABELLA  VELÁSQUEZ  SALCEDO   le  ofreció  un  cupo  en el vuelo de la Fuerza Aérea para regresar a Inírida  luego  de  su  posesión  como  empleada del INCODER74.   

Aún  cuando  en su posterior declaración,  rendida    en   la   etapa   del   juicio,   Florían  Bohórquez    manifestó  que  al  acudir  a  la  Congresista  para  solicitarle  transporte,  esta  se  limitó  a decirle que si  tenía       posibilidad      le      ayudaría75,   la   Corte   le   otorga  credibilidad  a sus primeras manifestaciones, en tanto se advierten desprovistas  del  conocimiento,  por su parte,  de las repercusiones que tal afirmación  podía  tener,  a  diferencia  de  lo  que hoy ocurre. Lo cual explica  que  ahora,  ante  esa  nueva situación, opte por matizar su dicho para no generarle  perjuicios,  a  quien  le  hizo tal ofrecimiento que para ella repercutía en un  beneficio económico.   

Todos  estos  elementos  de juicio llevan a  predicar,  de una parte, la información precisa de la Congresista en torno a la  fecha  del  vuelo,  su  interés por lograr ubicar en él a personas con quienes  tiene  relación  cercana  y  su  conocimiento  de  la  trascendencia,  dada  la  proximidad  de  las  elecciones previstas para cuatro días después, de incluir  en  la  solicitud  correspondiente  las manifestaciones indicadas, como forma de  asegurar  el  transporte  en tan especial época de aquellos cuyo favorecimiento  buscaba,  entre  ellos su hermana, sin que resulte creíble su ignorancia de tal  situación,  pues  si  ofreció  transporte  a  una particular como Margarita  Florían  Bohórquez, con mayor  razón a su pariente.   

Por   otra  parte,  a  diferencia  de  lo  considerado  por la defensa, que tanto Carolina Padrón  como   la   representante  VELÁSQUEZ  hayan  estado  en  la misma ciudad para la  fecha de elaboración de éste oficio, si es trascendente.   

Porque    si   la   presencia   de   la  subalterna  obedecía  a  la  necesidad  de  apoyar  el  trabajo  electoral de la Congresista e Inírida es un  municipio  pequeño,  su  proximidad es obvia,  al igual que la posibilidad  de  la  procesada  de  conocer el texto preciso de la comunicación librada a la  Fuerza   Aérea   y,   además,   se   tornaba   innecesario   que  Padrón   Barreto   firmara  por  la  Congresista,   método   justificado   por   ésta   en   su   ausencia   de  la  ciudad.   

Ahora,  el  interés  de  la  procesada  en  ejecutar   el   comportamiento   que   se  le  atribuye,  como  lo  destacó  el  Representante  del Ministerio Público durante su intervención, no era otro que  fortalecer  su  imagen  con  el  reflejo  de  una ayuda  humanitaria,  situación  invaluable  en  un  proceso  electoral, como apenas resulta lógico.   

          Que  tal  provecho  se  haya  obtenido  o  no,  además  de resultar  indiferente  para efectos de la concreción del delito contra la Fe Pública, es  una  contingencia  que está supeditada a los cuestionamientos particulares, que  en este caso impidieron alcanzarlo.   

          Consecuente  con  los planteamientos reseñados, el estudio integral  de  los  elementos  de  juicio  allegados  al  proceso,  arroja certeza sobre el  conocimiento   pleno   de   la   doctora   VELÁSQUEZ  SALCEDO  acerca  de  la  ilicitud  de  las  conductas  atribuidas   y   su   voluntad   de   realizarlas,  a  través  de  Carolina     Padrón     Barreto,    su  asistente.   

En ese orden, las explicaciones rendidas por  ésta,  orientadas  a  asumir  como  propias  las  afirmaciones  contrarias a la  verdad,   se  advierten  surgidas  de  su  lealtad  para  quien  le  brindó  la  posibilidad  de  concretar  su  aspiración  de  convertirse  en profesional, al  permitirle laborar en su Unidad de Trabajo Legislativo.   

Importa   señalar   que   Padrón  Barreto,  quien  para la fecha de  los  hechos  ocupaba  el  cargo de transcriptora en la Secretaría General de la  Cámara          de          Representantes76,  sólo  fue  el instrumento  utilizado  por la Congresista, en tanto como era su deber y función, se limitó  a  elaborar  las comunicaciones requeridas por ella, quien tenía la facultad de  ordenárselo, en su calidad de Segunda Vicepresidente.   

Se  estructura,  de esta forma, la autoría  mediata  de  la  procesada  en  estos  hechos,  facilitada  por  la relación de  subordinación     que     tenía     con    Padrón  Barreto,  de  la  confianza depositada por ésta en su  benefactora  y su  consecuente falta de prevención sobre el alcance de las  manifestaciones  contenidas  en  los documentos cuya elaboración se le ordenó.   

Antijuridicidad  

Corresponde  en este aparte analizar si las  conductas   atribuidas  a  la  Congresista  VELÁSQUEZ  SALCEDO  vulneraron  o pusieron en peligro efectivo el  bien jurídico de la fe pública.   

La  defensa ha destacado la antijuridicidad  como  tema  de especial interés, por considerar que los documentos cuestionados  tienen  un  carácter  inocuo,  careciendo,  en  consecuencia  de  aptitud  para  vulnerar dicho bien jurídico   

Importante  resulta, por esa causa, retomar  la  jurisprudencia  de  la  Sala  en  relación con el contenido y alcance de la  antijuridicidad   en   los   delitos  de  falsedad  documental,  surgida  de  la  interpretación  del  artículo  11  del  Código  Penal,  tema sobre el cual ha  precisado:   

“…Ciertamente, por ser expresión de la  facultad  legal  documentaria  del  Estado,  le  bastaba  con la mutación de la  verdad  de  los  documentos  extendidos por un servidor público en ejercicio de  sus  funciones  para considerar lesionado potencialmente el bien jurídico de la  fe  pública,  entendida como la confianza de la colectividad en la veracidad de  su  contenido,  independiente  de  la  nocividad  o  daño que pudiera causar en  particular en el tráfico jurídico social.   

No  obstante, al exigir ahora el artículo  11  del  Código  Penal  que  la  conducta típica para ser punible requiere que  lesione   o   ponga   efectivamente   en  peligro,  sin  justa  causa,  el  bien  jurídicamente  tutelado  por  la  ley  penal;  es  claro  para  la  Sala que la  presencia  de  este  elemento se alcanzará únicamente en los eventos en que se  demuestre   cabalmente   la   concurrencia   de   la  antijuridicidad  formal  y  material.   

( ……)  

Desde  esa  perspectiva, es obvio que para  pregonar  la  presencia  de  la  antijuridicidad  no  bastará  que  el servidor  público  haya mutado la verdad en el documento extendido en el ejercicio de sus  funciones  para  considerar lesionada o puesta en peligro la fe pública, con lo  que   se   alcanzaría   la   antijuridicidad  formal;  sino  que  se  requiere,  adicionalmente,  el  menoscabo  o  puesta en efectivo peligro de otros intereses  privados  o  públicos de cualquier índole, más allá  de la credibilidad  de    la   colectividad    en   los   documentos   públicos   —       la       antijuridicidad  material—-.   

Dicho  en  otras  palabras,  además de la  desconfianza  que  per  se  genera  la  falsedad  ideológica  en los documentos  públicos  ha de constatarse en cada caso concreto que en la relación jurídico  social  causaron  daño  o  pusieron  en  peligro otros intereses particulares o  públicos,  regularmente  los derechos que pretende crear, modificar o extinguir  el    documento.”   77   

La aplicación de los conceptos transcritos  al  caso bajo examen apareja la necesidad de verificar si más allá de la   probada  diferencia entre la verdad llamada a ser consignada en los instrumentos  públicos   cuya  autoría  jurídica  radica  en  la  Congresista  VELÁSQUEZ       SALCEDO,  que  se  traduce  en  su antijuridicidad  formal,  estos tuvieron otras  repercusiones  que  por  resultar  lesivas de intereses de cualquier naturaleza,  relevantes  en  la  relación  jurídico  social,  concreten  la antijuridicidad  material.   

Tal verificación conduce a predicar que en  los  tres  eventos  tema  de  esta  causa  se  vulneró el tráfico jurídico al  impedirse  a la Fuerza Aérea  decidir, de manera libre si asumía o no, en  plena   contienda   política,  el  traslado  de  la  carga  proveniente  de  la  fundación     Niños     desplazados     por    la  violencia,  así  como  el  de  personas  que  no  se  encontraban  en  la situación de vulnerabilidad atribuida, pues tanto el origen  de  los  bienes  cuyo  transporte  se  pidió,  así  como  la condición de las  personas  enlistadas como pasajeros, ligados a la naturaleza de la ayuda, fueron  determinantes  para que la Fuerza Aérea accediera a ella y prestara un servicio  que  por  ley  cumple bajo ciertos requisitos, como los que se aparentaba en los  citados oficios.   

Este  aspecto resulta de vital importancia,  porque  en ese contexto no resultaba indiferente identificar la carga con la Red  de    Solidaridad    o    con   la   fundación   aludida,   como   sugiere   la  defensa.   

En  el primer caso, la naturaleza jurídica  de  la  entidad  estatal  garantizaba la aprobación del transporte, en tanto no  podía  asociarse  con  intereses  electorales;  en  el  segundo,  la  remisión  resultaba  contingente, pues se trataba de un ente privado, carente de cualquier  reconocimiento,   sin   personería   jurídica,   ni  sede,  ni  dirección  de  correspondencia,  que  funciona  en  las precarias condiciones referidas por sus  directivos,  sin el menor vínculo con la población que pretendían beneficiar,  donde  no  existían  razones sociales, de salud o de emergencia que permitieran  asumir  el  envío  como  ayuda  humanitaria,  en  el sentido que demanda el uso  adecuado,  racional  y  serio  de las aeronaves destinadas prioritariamente a la  defensa nacional.   

La trascendencia de asociar la solicitud del  vuelo  con  la  Red de Solidaridad, se palpa en las anotaciones impuestas por el  alto  mando  de  la  Fuerza Aérea sobre la comunicación enviada a su despacho,  ordenando    a    la    Jefatura    de    Operaciones    Aéreas    “confirme    que    sea    de    la    Red    de   Solidaridad   y  coordine”  o la de “trate  conmigo”78.   Por   lo   demás,  si  algo  enfatizan  los  oficiales  en  sus  declaraciones  y  oficios para justificar el traslado de la aeronave concedido a  la  procesada,  es  el  concepto de ayuda humanitaria o estatal, pero atado a la  referencia  sobre  la  Red  de  Solidaridad  en  los  oficios  librados  por  la  Congresista.   

Idéntico razonamiento debe hacerse frente a  la  comunicación  atinente  a  los  supuestos  indígenas  de escasos recursos,  condición  que aseguraba su traslado de preferencia a cualquier otro particular  que  solicitara abordar el vuelo, sobre todo si la calificación provenía de la  Primera Vicepresidente de la Cámara.   

Las actuaciones de la procesada vulneraron,  entonces,  el  bien jurídico tutelado, no sólo desde el punto de vista formal,  pues  indiscutible  resulta la alarma social que en general despierta la mentira  patrocinada  por quien, como alta dignataria del Estado, tiene la obligación de  ceñirse  a  la verdad en sus actuaciones, sino también desde el punto de vista  material.   

Esto  porque,  ciertamente,  se  creó  la  posibilidad  real  de  que  algunos  particulares,  simulando  vínculos con una  entidad  estatal  o  encontrarse en circunstancias especiales de vulnerabilidad,  pudieran  acceder, a espaldas de la Fuerza Aérea, al uso de exclusivos recursos  del  Estado,  sus  aeronaves  destinadas prioritariamente a la defensa nacional,  para  satisfacer intereses privados, ajenos a las normas que regulan el correcto  manejo de dichos bienes públicos.   

En  síntesis,  se  produjo lesión para la  Fuerza  Aérea,  cuya  confianza  en  la  validez de la información, surgida de  quien   la   enviaba  —la  Primera  Vicepresidente  de  la Cámara—    y   el   medio   utilizado   para   suministrarla   —un   documento   oficial—,  fue  vulnerada  al  igual  que  su  derecho    a    conocer    a    quienes    otorgaba    realmente   el   servicio  solicitado.   

Finalmente,    el   haberse   entregado  efectivamente  los  bienes  trasportados  a  personas  de  escasos  recursos  en  Inírida,  no  impide  que,  al  consignarse  una  circunstancia  alejada  de la  realidad,  el  tráfico  jurídico  frente a la Fuerza Aérea Colombiana se haya  visto afectado en la forma indicada.   

Ajustado,    por    consiguiente,    el  comportamiento     de    la    doctora    VELÁSQUEZ  SALCEDO  a  la  descripción  típica  de  la Falsedad  ideológica  en  documento  público,  en  sus  aspectos objetivo y subjetivo, y  siendo  inobjetable  que su conducta es antijurídica, resulta procedente dictar  sentencia  condenatoria  conforme  autoriza hacerlo el artículo 232 del Código  de Procedimiento Penal.   

Respuesta   a   los   alegatos   de   las  partes.   

Como  la  conclusión  se  orienta a emitir  sentencia  de  condena  por  el  delito  de  Falsedad  ideológica  en documento  público,  agravada  por el uso, cometida en concurso homogéneo, por el cual se  acusó  a  la  Congresista,  no  se  advierte  la  necesidad  de referirse a los  argumentos  expuestos  por el Ministerio Público, al acogerse sus peticiones en  dicho sentido.   

La  respuesta  a  los  presentados  por  la  defensa  material  y  técnica, fue consignada cuando se analizaron los aspectos  objetivo  y  subjetivo,  así  como  la  antijuridicidad  del ilícito que se le  imputa.   

Resta  señalar que los elementos de juicio  allegados  impiden  acoger  la  solicitud  de  la defensa de dar aplicación del  principio  in  dubio pro reo,  en   tanto   conducen   a  la  certeza  requerida  para  proferir  sentencia  de  condena.   

Además,  que los argumentos esgrimidos por  dicha  parte,  en  orden  a  lograr  la  exoneración  de  su asistida, han sido  desvirtuados   en   las   distintas  oportunidades  procesales  donde  han  sido  expuestos,  con  fundamento  en  el  análisis  conjunto  de la prueba acopiada,  distinto,   como   es  apenas  lógico,  al  que  responde  a  sus  particulares  intereses.   

Determinación   de   las   consecuencias  jurídicas de la conducta punible:   

Reunidos  los presupuestos sustanciales que  el  artículo  232  del  estatuto procesal exige para afectar a la Representante  SANDRA   ARABELLA   VELÁSQUEZ  SALCEDO  con  fallo condenatorio por su responsabilidad penal en el delito de  Falsedad  Ideológica  en  documento  público, agravada por el uso, cometido en  concurso  heterogéneo,   conforme se le acusó, procede la Sala a señalar  las consecuencias jurídicas que corresponden a dicha conducta.   

    

1. Determinación de la punibilidad     

El artículo 286 del Código Penal, vigente  para   la  época  de  estos  hechos,  establece  para  el  delito  de  Falsedad  Ideológica  en  documento  público  una pena de cuatro (4) a ocho (8) años de  prisión,  e  inhabilidad para el ejercicio de derechos y funciones públicas de  cinco  (5) a diez (10) años, sanciones que deben incrementarse en los términos  indicados  por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, consagratorio de una regla  general  de  incremento  punitivo  de  una  tercera  parte  en  el mínimo de la  sanción   y   la   mitad   en   su  máximo,  predicable  de  delitos  como  el  mencionado.   

Atendida  dicha  preceptiva, la sanción de  prisión  para  este  ilícito  oscila  entre  sesenta  y  cuatro  (64) y ciento  cuarenta  y  cuatro meses (144) y la inhabilidad para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas,  se  sitúa  entre  ochenta  (80)  y  ciento ochenta meses  (180).   

La concurrencia de la causal de agravación  prevista  en  el artículo 290 obliga a variar estos parámetros, en tanto dicha  norma  prevé  un  aumento  hasta  en  la  mitad,  aplicable, conforme el inciso  segundo  artículo  60  del  Código Penal, al límite máximo de la infracción  básica,  con  lo  cual  en el caso de la prisión este se extiende a doscientos  dieciséis  (216)  meses  y  en  el de la inhabilidad a doscientos setenta (270)  meses.   

Sin  embargo,  este  último tope supera el  máximo  que para este tipo de sanción ha fijado el inciso 1° del artículo 51  del  Código  Penal; entonces, dado que no se está ante un delito en contra del  patrimonio  del  Estado,  debe  respetarse  el  límite  de  veinte  (20)  años  señalado  en  dicha preceptiva, como ha sido precisado por la jurisprudencia de  esta   Sala79.   

El  ámbito  punitivo  de  movilidad  es de  treinta  y  ocho  meses  (38)  meses,  tratándose  de  la  pena privativa de la  libertad.  Entonces,  los  cuartos  a que se refiere al artículo 61 del Código  Penal  son  los  siguientes: un primer cuarto comprendido entre sesenta y cuatro  (64)  y  ciento  dos  (102)  meses;  dos cuartos medios entre ciento dos (102) y  ciento  setenta  y  ocho (178) meses y, un último cuarto entre ciento setenta y  ocho (178) y doscientos dieciséis (216) meses de prisión.   

Tratándose  de  la pena de inhabilitación  para  el  ejercicio  de los derechos y funciones públicas, con la precisión ya  efectuada,  el  ámbito  de  movilidad  es de cuarenta (40) meses. Por tanto, el  cuarto  mínimo  oscila  entre  ochenta  (80)  y  ciento veinte (120) meses, los  cuartos  medios  entre  ciento veinte (120) y doscientos (200) meses y el cuarto  máximo entre doscientos (200) y doscientos cuarenta (240) meses.   

A   su   turno,   para   efectos   de  la  individualización  de  la  pena que ha de imponerse a la procesada, se advierte  que  en  la  acusación  se incluyó como atenuante la ausencia de antecedentes.   

Debe,  no obstante, precisarse que, como ha  sido       decantado      por      la      Sala80   

,   en   este  caso  no  procede  deducir  consecuencias  penales ligadas a la posición distinguida de la enjuiciada en la  sociedad  en  razón de su cargo, como quiera su calidad de servidor público ya  fue  tenida  en  cuenta  como  elemento  típico  de  la Falsedad ideológica en  documento  público  atribuida; por tanto, insistir en la mencionada investidura  en   el   proceso   de  individualización  punitiva  implicaría  infringir  la  prohibición de doble valoración de idéntica circunstancia.   

Estas razones permiten ubicar la sanción a  imponer   dentro  del  cuarto  mínimo,  esto  es la pena de prisión entre  sesenta  y cuatro (64) y ciento dos (102) meses y la inhabilitación de derechos  y   funciones   públicas   entre   ochenta   (80)   y   ciento   veinte   (120)  meses.   

Atendidos  los  intereses  tutelados  en la  norma  penal  a la cual se adecua la conducta de la procesada, indudable resulta  su  gravedad  pues  ésta,  prevalida  de su condición de miembro de Cámara de  Representantes  y  Primera  Vicepresidente  de  la misma corporación, optó por  favorecer  sus  personales intereses, recurriendo para ello a la elaboración de  documentos   públicos,   causando   grave   deterioro   a   la   imagen  de  la  administración  pública  que  encarnaba y, además a la Fe Pública, entendida  como  la  confianza  que  generan  los  instrumentos  expedidos  por  quienes se  encuentran vinculados al máximo órgano del legislativo.   

Igualmente,   resulta   trascendente   la  intensidad  del  dolo  de la incriminada dada su trayectoria como en la función  pública  y  la  defraudación voluntaria de la confianza depositada en ella por  el  pueblo  para  representarlo  en  el  Congreso,  desde donde estaba llamada a  convertirse  en  reflejo  de  las  buenas  costumbres políticas, no de las más  cuestionables.   

No  es  posible,  entonces,  calcular  la  sanción  a  partir  del mínimo previsto por la ley y, por tanto, se impondrán  las  siguientes  penas  principales:  sesenta  y ocho (68) meses de prisión, la  cual  se  aumenta  en  seis  (6)  meses  en  razón  del  concurso homogéneo de  infracciones  en  contra de la Fe pública atribuido, para un total de setenta y  cuatro  (74)  meses  de  prisión;  e  inhabilitación  de  derechos y funciones  públicas  durante un término de ochenta y cuatro (84) meses, que se incrementa  en  seis  (6)  meses  por  razón del aludido concurso, para un total de noventa  (90) meses.   

2.  Determinación  de  la  responsabilidad  civil:   

Según  el  artículo  56  de la Ley 600 de  2000,  en  todo  proceso  penal  en  que  se  haya  demostrado  la existencia de  perjuicios  provenientes  de  la conducta investigada, el funcionario condenará  al  responsable  de  los  daños  en  la  sentencia.  Además,  dispone  que  el  funcionario  se  abstenga  de  imponer  condena  al  pago  de perjuicios, cuando  establezca  que  el  perjudicado ha promovido de manera independiente la acción  civil.  También señala que el fallo debe contener el pronunciamiento sobre las  expensas,  las  costas  judiciales  y las agencias en derecho, si a ello hubiere  lugar.   

En  este  caso no hay lugar a la condena en  perjuicios,    por   cuanto    en   el   proceso   no   se   acreditó   su  existencia.   

3. De los mecanismos sustitutivos de la pena  privativa de la libertad:   

No es posible reconocer a la sentenciada la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena por cuanto el artículo 63  del  Código  Penal  limita  ese  derecho  a que la pena de prisión impuesta no  exceda de tres años, requisito ausente en este evento.   

En  otro  ámbito,  tampoco  resulta viable  sustituir  la  privación  de  la  libertad  en  establecimiento  carcelario por  prisión  domiciliaria  en términos del artículo 38 de la ley 599 de 2000, por  cuanto  no  se  concreta  el presupuesto objetivo señalado en el numeral 1° de  ésta  norma,  en  tanto  la  sentencia se impone por conducta punible cuya pena  mínima supera los cinco (5) años de prisión.   

Por  otra  parte,  aun  cuando esta Sala al  definir  la  situación jurídica de la procesada  sustituyó la detención  preventiva    intramural    por    domiciliaria,    aplicando    criterios    de  favorabilidad81  fundados  en  la vigencia del artículo 314 de la Ley 906 de 2004,  en  este momento la improcedencia de ese beneficio impone disponer su reclusión  en   establecimiento   carcelario   para   hacer  efectiva  la  sanción  atrás  señalada.   

En  mérito a lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley;   

RESUELVE  

PRIMERO:                  DECLARAR    a  la  doctora  SANDRA ARABELLA VELÁSQUEZ  SALCEDO  de condiciones civiles y personales conocidas  en    autos,    penalmente   responsable  de  la conducta punible de Falsedad ideológica en documento   público,  agravada  por  el uso, cometida en concurso homogéneo por el cual se  le  acusó,  realizada durante su desempeño como Representante a la Cámara por  el  departamento  del  Guainía,  en  las circunstancias de tiempo, modo y lugar  precisadas  en  esta decisión. El comportamiento señalado está previsto en el  artículo  286 del Código Penal, en concordancia con el artículo 290 del mismo  estatuto  y  con  el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, normas vigentes para la  época de su ocurrencia.   

SEGUNDO:                  CONDENAR    a      la      doctora      VELÁSQUEZ  SALCEDO,  en  consecuencia,  a  la pena principal (74)  meses  de  prisión  e inhabilitación de derechos y funciones públicas durante  un término de noventa (90) meses.   

TERCERO:            DECLARAR  que   la   doctora   VELÁSQUEZ  SALCEDO  no  se  hace acreedora al sustituto de la suspensión condicional de  la ejecución de la pena.   

CUARTO:                               NO SUSTITUIR la pena de  prisión  intramural  impuesta  a la doctora VELÁSQUEZ  SALCEDO.   

QUINTO:            DISPONER  el   traslado   de   la   doctora  VELÁSQUEZ  SALCEDO  al  Centro  Penitenciario  que  señale  el  Instituto  Nacional  Penitenciario  y  Carcelario,  INPEC,  para  efectos  del cumplimiento  efectivo de la pena impuesta.   

La Secretaría de la Sala informará de ello  a dicha entidad para lo de su cargo.   

SEXTO:                NO    CONDENAR  a  la  doctora  SANDRA   ARABELLA   VELÁSQUEZ   SALCEDO  al  pago  de  perjuicios  materiales y morales derivados de la infracción, de acuerdo con las  razones indicadas en el aparte pertinente de esta decisión.   

SÉPTIMO:     LIBRAR     por  la Secretaría de la Sala las comunicaciones correspondientes a  las autoridades competentes (artículo 472 Ley 600 de 2000).   

   

OCTAVO: REMITIR la  actuación,  agotada  la  notificación  de  esta  sentencia,  a  los  Jueces de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ           SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO              MARÍA    DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS       

                                                               Aclaración de Voto   

AUGUSTO       J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                        JORGE     LUIS     QUINTERO    MILANES      

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                   JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

          

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Fl.  70 c. 2   

2 Fls.  102 y 103 c. 1   

3 Fl.  129 ib.   

4 Fl.  104 ib.   

5 Fls.  96 a 101 c. 1   

6 Fls.  26 a 36 c. 5 y 208 a 214 c. anexo antes Rad. 27849.   

7 Fls.  1 a 5 c. 1   

8 Fls.  10 a 115 c. 1   

9 Fl.  145 ib.   

10 Fls.  70 a 101 c. 2   

11  Fls. 80 y 128 c. 3   

12  Fls. 4 a 64 c. 3   

13  Folio 99 C.8.   

14 Fl.  50 c. 8   

15 La  afirmación  se  apoya en la transcripción de apartes de los autos de 3/09/03 y  02/02/05 Rad. 21678   

16 Ley  600 de 2000   

17 Fl.  145  c.  1  La Secretaría General de la Cámara de Representantes certificó su  elección     para     el     período    constitucional    2006    –  2010  y su posesión en el cargo el  20 de julio de 2006   

18 La  aumentó   en   una   tercera   parte   en   el   mínimo   y  la  mitad  en  el  máximo   

19  Fls. 15 c. anexo antes Radicado 27849 y 138 c. 3   

20  Fls. 145 c. 1 y  222 a 224 c.   

21 Por  la  cual  se  expide  el  reglamento  del  Congreso,  el  Senado y la Cámara de  Representantes.   

22  RAE,  Edición  N°  22.  Contiene  otras definiciones del término, referidas a  temas  de lingüística y matemáticas.   

23 Por  la cual se expide   

24  Autos 03/09/03 y 02/03/05 Rad. 21678   

25  Auto 27/05/09    

26 Ley  5ª de 1992, artículo 296 numeral 5   

27  Auto 23/02/0 Rad. 22453   

28.  CORTE  CONSTITUCIONAL. Sent.  C-497 del 3/11/1994. M.P. Dr. José Gregorio Hernández Galindo.   

29  Auto 28-05-08 Rad. Única Instancia 22019   

30 Fl.  146 a 150 c. 3   

31 Fl.  73 c. 2   

32 Fl.  82 c. 3   

33 Fl.  83 c. 3   

34 Fl.  91 c. 3   

35 Fl.  155 c. 2   

36 Fl.  138  c.3  Ostentó  este  cargo entre el 20 de julio de 2005 y el 20 de julio de  2006.   

37  Fls. 175 y 176 c. 2   

38 Fl.  177 c. 2   

39  Entidad  surgida  de la fusión de la Agencia Colombiana de Cooperación Interna  ACCI  a  la  Red de Solidaridad Social, RSS, dispuesta por Decreto 2467 de julio  19 de 2005.   

40  Fls. 208 a 219 c. anexo Rad. original 27849 y 212 a 217 c. 5.   

41 Fl.  215 c. 5   

42 Fl.  65 c. 2   

43 Fl.  75 c. 1   

44  Fls. 154 c. 2; 73 c. 1; 281 y 284 c.2.   

45 Fl.  232 c. 5   

46  Fls. 208 a 200 c. 4 Informe CTI   

47 Fl.  232 c. 5   

48  Cfr.  Inspección practicada a la Jefatura de Operaciones Aéreas, JOA, Fls. 169  a 171 c. 2   

49 Fl.  27 c. 3   

50 Fl.  216 c. 5   

51  Fls. 218 y 219 c. 5   

52 Fl.  57 c. 5   

53 Fl.  75 c. 2   

54 Fl.  82 c. 3   

55 Fl.  244 c. 2: así lo hizo constar el funcionario comisionado   

56 Fl.  195 c. 5   

57  Fls. 208 y 231c. 5   

58 Los  bienes  llegaron  a  Inírida el 7 de marzo de 2006 y el acta de su entrega a la  alcaldía,   encontrada   en   sus  archivos,  tiene  fecha  del   día  16  siguiente.   

59 Fl.  88 c. 5   

60 Las  transcripciones  de  estas  llamadas, tomadas del trámite 30729 seguida en esta  Corporación  respecto  de  la  Congresista Velásquez  Salcedo,  obran  82  a  220 del c. anexo 5 y están y  grabadas  en  CD  marcado  como  Inspección  Rad. 001-172114/08 c. anexo 6. Las  transcritas a folios 194 y 195 del c. anexo 5 evidencian ese hecho.   

61  Fls.  76  vuelto a 79 Cargo 9.6 c. anexo 6 Auto 4/12/08 Despacho PGN y Fls. 87 y  88 Puntos 1 y 2 Parte resolutiva.   

62  Fls.  64  vuelto  a  70  vuelto c. anexo 6 Cargo 9.5 Auto 4/12/08 Despacho PGN y  Fls. 87 y 88 Puntos 1 y 2 Parte resolutiva.   

63  Transcrita a Fl. 190 a 191 c. anexo 5.   

64  Fls. 197, 208 y 234 c. 5   

65 Fl.  274 c. 5   

66  Cfr. Fls. 269 y 279 c. 2 y 26 y 33 c. 5   

67  Cfr. Fl. 240 c. 2   

68  Cfr. Fl. 79 c. 2   

69 Fl.  244 c. 2   

70 Fl.  76 c. 2   

71 Fl.  77 c. 2   

72 Fl.  20 c. anexo 2   

73 Fl.  74 c. 2   

74 Fl.  284 c. 2   

75 Fl.  242 c. 7   

76 Fl.  305 c. 7,   

77  Sentencia única instancia 6 octubre 2004 Rad. 16066   

En el mismo sentido sentencias 21 abril de  2004, Rad. 19930 y 13 octubre de 2004 Rad. 22141   

78 Fl.  176 c. 2   

79  Cfr. Sent. 08/06/06 Rad. 23502 y 23/01/08 Rad. 28301   

80  Cfr.  Sent.  23/02/05, Rad.19762; Sent. 06/04/05 Rad. 22099; Sent. 30/03/06  Rad. 23972   

81  Sent.  1/06/06  Rad.  24764  reiterada  Sent.  19/10/06  Rad.  25724. Antes auto  4/05/05 Rad. 23567     

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