26875(28-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26875  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta   Nº    206   

Bogotá  D.  C., veintiocho (28) de julio de  dos mil ocho (2008).   

V I S T O S  

La  Sala  resuelve sobre los presupuestos de  lógica  y  debida  argumentación de la demanda de casación interpuesta por el  defensor de RAÚL ESPAÑA ORTEGA.   

H E C H O S  

El  juzgador de segundo grado los sintetizó  de la siguiente manera:   

“El 3 del abril  del  año  2005,  varios  sujetos  armados interceptaron el vehículo  tipo  camión,  que  transitaba  por el sector Robles, Municipio de Pasto, y en el que  viajaban  MARÍA  DEL  SOCORRO  MADROÑERO,  JOSÉ  MANUEL  SOTO  CARO y FABIÁN  ALEXANDER  DAVID  LÓPEZ.   Luego  de  abordarlo  y  conducirlo  un trecho,  bajaron  a  los  ocupantes, dejaron abandonado el automotor, y continuaron a pie  durante   muchos   días,   hasta   situarse  en  el  sector  montañoso,  donde  permanecieron  secuestrados.   Por  su  liberación  exigían  la  suma  de  cuatrocientos      millones      de     pesos     ($400.000.000,oo).”   

“Informadas las  autoridades  de  policía,  grupo  Gaula, adelantaron las primeras indagaciones,  hasta  lograr  establecer el sitio donde se encontraban.  El 17 de junio de  ese  año,  lograron  rescatar  a  los secuestrados, y  capturar a uno de los plagiarios; los demás huyeron del lugar”   

“El  capturado  fue   el   señor   RAÚL  ALBERTO  ESPAÑA  ORTEGA,  quien  transitaba  por  un  camino con destino al lugar donde se encontraban las  víctimas   y   sus   captores;   llevaba   consigo   la  “remesa”  para  su  manutención.   En  su  poder  también  se  encontró  un celular, del que  posteriormente  se  estableció se hicieron llamadas a los familiares, exigiendo  el valor del rescate.”   

   

A N T E C E D E N T E S  

1.   Por  los  anteriores  hechos,  fue  vinculado    a    través    de    diligencia    de   indagatoria   ALBERTO  RAÚL  ESPAÑA  ORTEGA  el 20 de  junio  de  2005  (fl. 71-75; fl. 171-173).  El 5 de octubre del mismo año,  el  entonces  sindicado  solicitó  a  la  fiscalía (fl. 196) fijara fecha para  diligencia   de   audiencia  de  sentencia  anticipada  (artículo  40  de  la ley 600 de 2000), la cual tuvo  lugar   el   22   de  noviembre  de  2005.     En   ella,   ESPAÑA   ORTEGA  admitió    el    cargo  por  el concurso homogéneo de las conductas punibles  de   secuestro  extorsivo  agravado,  a  título  de  coautor  (artículos  169,  modificado  por  el artículo 2º de la ley 733 de 2002, y 170-3-6 de la ley 599  de  2000)  que le fuera formulado por la Fiscalía Quinta Especializada de Pasto  (fl. 212-213).   

2.  El Juzgado 2º  Penal  del  Circuito  Especializado, a través de sentencia anticipada de primer  grado  del  23  de  febrero  de  2007  en  la  cual  declaró la legalidad de la  audiencia  de  aceptación  de  cargos  (fl.  228-239),  condenó a ALBERTO  RAÚL ESPAÑA ORTEGA a  las  penas principales de 30 años de prisión y multa de 10.000  salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes,   y   a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por 20  años,  como coautor del delito de secuestro extorsivo agravado (artículos 169,  170-3-6  del  Código  Penal,  modificado  por  el artículo 11 de la ley 733 de  2002).   

Apelado  el  fallo  por  el  defensor  del  procesado,  el  Tribunal  de  Pasto, en sentencia de 2º grado de 28 de julio de  2006,  como consecuencia de inaplicar la prohibición consignada en el artículo  11   de  la  ley  733  de  2002,  reformó  la decisión del juez a-quo  en  el  sentido  de  reducir  la pena de prisión a 20 años y la  multa a 6.666 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

L  A      D  E  M  A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

El  impugnante pide a la Sala que, de manera  “excepcional” (fl. 296,  298),  admita la demanda de casación para garantizar los derechos fundamentales  del  procesado  y  para  que la Sala elabore un nuevo desarrollo jurisprudencial  sobre  el  debido  proceso, en particular en lo relativo a la defensa técnica y  al  consentimiento  del  procesado  al  aceptar  los  cargos para el trámite de  sentencia  anticipada.   Reprocha,  además,  que  el  fallo desconoció el  principio  de favorabilidad puesto que existe un evento de tránsito legislativo  (fl. 298).   

En  el  capítulo  de la demanda destinado a  puntualizar     “los  hechos    y    actuaciones   procesales”,  antes de entrar a formular el cargo, el casacionista presenta  varios reproches, así:   

Censura     que     a     ESPAÑA   ORTEGA  se  le  desconoció  el  derecho  a  la defensa técnica, toda vez que su defensor le informó que sería  acusado  como  cómplice  de  secuestro,  y  que  por  razón  de  la  sentencia  anticipada  cumpliría  la  pena  de  prisión  en  su  residencia al lado de su  familia   (fl.  301).   Critica  que el sentenciador no advirtiera que  ESPAÑA  ORTEGA en realidad  no  admitió los cargos formulados y que, si lo hizo, fue por el “miedo     natural     que     todos     sentiríamos    ante    tal  situación”.  El censor reprocha que el fallador se  equivocó   al   calificar  como  autoría  el  mero  suministro  de  alimentos,  desconociendo  que  el  procesado  no  fue  reconocido  por  los  ofendidos como  integrante  del  grupo  de  secuestradores,  que  solamente cumplió órdenes de  terceros y que nunca ejerció funciones de vigilancia.    

Asegura  que  el  defensor llegó tarde a la  audiencia  de  sentencia  anticipada y por ello el procesado careció de defensa  técnica,  lo  que  debió  mover  al  Tribunal  a  decretar  la  nulidad,  y no  simplemente   a   rebajar   la   pena;   critica   que    el   ad-quem  advirtió  la irregularidad por  haber  presentado el defensor, al final de la audiencia de sentencia anticipada,  un  escrito  dirigido  al  juez  de  conocimiento en el cual le solicitaba se le  reconociera  al  procesado la condición de cómplice, solicitud ante la cual la  fiscalía  se  mostró  pasiva  para  que  la  petición  fuera  resuelta por el  juzgado.      

Enseguida, el censor formula un único  cargo al amparo del cuerpo primero  de  la  causal  primera  de  casación,  por  medio del cual acusa a la sentencia de violar de manera directa  la  ley  sustancial y de haber sido dictada en un juicio viciado de nulidad (fl.  303),  yerros  que  –en su  sentir-  violaron  el  debido  proceso y el derecho de defensa consagrados en el  artículo  29  de  la  Constitución  Política,  así  como  el artículo 6 del  Código  Penal,  el  artículo  6 del Código de Procedimiento Penal, el 1º del  Código  Penal  de  1980  y  los  artículos 44 y 45 de la ley 153 de 1887 en la  medida en que en este caso hay un tránsito de legislación.   

El  demandante desarrolla el cargo afirmando  que  el  sentenciador  desconoció el debido proceso, en particular el derecho a  la   defensa  técnica  en  la  medida  que  “a  mi  poderdante  nunca  se  le  brindó  la  oportunidad  de  un  juicio, sólo se le  explicó   que   volvería  a  su  casa  a  disfrutar  de  su  hogar” (fl. 304).   

Reprocha  además  que  el  fallador hubiera  condenado  a  una  persona  que  “por  ganarse unos  pesos   decidió  colaborar  (porque nadie se puede negar a colaborar en un  sitio  de  orden  público alterado)… posteriormente llevando alimentos cada 8  días  al  lugar  donde  se  encontraban unas personas que ni siquiera conoció,  configurándose  así la participación en un delito en el cual no tiene dominio  del   hecho   y   que   no   le   pertenece”  (fl.  305).   

Insiste el impugnante en que el procesado no  fue  reconocido  como integrante del grupo de secuestradores, que su función se  limitó  a  llevar  alimentos,  que  actuó  en  cumplimiento de órdenes que le  impartió    alias    El    Comando    y    que   por   “su   capacidad   de  comprensión     y    preparación    académica    fue    víctima    de    una  desincronización    entre  el  fiscal,  el  representante  del  Ministerio  Público y su abogado” (fl. 305).   

Solicita se case la sentencia demandada o en  su lugar se sancione con las nulidades correspondientes (fl. 306).   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.             En   primer   término  es  necesario  puntualizar   que   en   este   caso   es  improcedente  solicitar  –como   lo  hace  el  demandante-  la  admisión  de la demanda de casación por la vía discrecional, por cuanto no se  reúnen  los  presupuestos  que  para ello exige el artículo 205 del Código de  Procedimiento Penal.    

En efecto, la sentencia fue proferida por el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Pasto y la pena máxima fijada en la  ley  correspondiente al delito por el cual fue condenado el procesado (secuestro  extorsivo  agravado,  artículos  169,  170  del  Código  Penal),  excede  de 8  años.   La  Sala estima conveniente recordar al casacionista que solamente  cuando  no se cumplen estos dos presupuestos, procede la admisión de la demanda  de casación por la vía discrecional.   

2.            Sería lo procedente entrar a verificar  los  presupuestos  de  lógica  y  debida fundamentación del libelo si no fuera  porque  la  Sala  encuentra que el demandante carece de  interés para impugnar en casación, toda vez que, en  tratándose   de   sentencia   anticipada,  le  está  vedado retractarse de la aceptación del cargo cuando  éste  estuvo  rodeado  de  todas  las  garantías,  como también cuestionar la  calificación jurídica de la conducta.   

En efecto, en tratándose de la impugnación  de  la sentencia proferida como consecuencia de la petición por el procesado de  audiencia  de  sentencia  anticipada,  el  artículo  40  de  la ley 600 de 2000  enseña   que   los   recursos  en  contra  del  fallo  son  restringidos  a  la  dosificación  de  la  pena, los mecanismos sustitutivos de la pena privativa de  la   libertad,   la   extinción   del   dominio  sobre  bienes  y  –según    lo    ha   precisado   la  Sala1- a la condena en perjuicios.   

3. Teniendo presente  los  anteriores  derroteros,  la  Sala  insiste  en que el  libelista   carece    de    interés    para    recurrir   en   esta  sede.   

En efecto, la Sala reitera que la aceptación  de  cargos obedece a una política criminal que se sustenta, de una parte, en el  objetivo  de lograr eficacia y eficiencia en la administración de justicia, con  miras  a  que el imputado o acusado, según el caso, resulte beneficiado con una  sustancial  rebaja  respecto  de la pena que habría de imponérsele si el fallo  se  profiriera  al  término  del  trámite ordinario, y, de otra, que el Estado  ahorre esfuerzos y recursos en su investigación y juzgamiento.   

En  tales condiciones, dentro del marco del  principio  de  lealtad que las partes deben acatar, por surgir la aceptación de  cargos  de  un  acto  unilateral  del sindicado, no hay lugar a controvertir con  posterioridad  a  la  aceptación  del los cargos formulados por la fiscalía la  existencia,   o   no,   de   la   conducta  punible  o  la  responsabilidad  del  procesado.   

Más aún: la Corte ha precisado2, con apoyo en  el  inciso  10º  del artículo 40 de la ley 600 de 2000, que la prohibición de  recurrir  la  sentencia anticipada por motivo diferente a la dosificación de la  pena,  los  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa de la libertad, la  extinción  del dominio sobre los bienes y la condena en perjuicios, se extiende  al  recurso  de  casación  puesto  que  al  procesado y a su defensor les está  vedado   retractarse   de   lo   admitido   en   la   audiencia   de   sentencia  anticipada.   

Lo anterior significa que cuando el juez de  conocimiento  declara  la  legalidad  de  la  aceptación  de  los cargos por el  acusado  al considerar que fue voluntario, libre,  espontáneo, informado y  asistido,  surge  para  éste la improcedencia  de retractarse de lo que ha  admitido.  En  consecuencia,  es incompatible con los principios de preclusión,  seguridad  jurídica y lealtad toda impugnación que busque deshacer los efectos  de la aceptación de la responsabilidad.   

De  esa manera, cuando la censura formulada  contra  la  sentencia por vía de la casación tiene como finalidad controvertir  los  aspectos  relacionados con el injusto y su responsabilidad, entre ellos, la  intervención  en  la conducta punible, el actor carece  de   interés,  aspecto  que,  como  se  indicó  en  precedencia,  se  constituye en presupuesto imprescindible para la admisibilidad  de la demanda.3   

3.   Así  entonces,  cabe  reiterar  que,  en el evento que ocupa la atención de  la  Sala,   se   advierte   que   el   censor  carece  de  interés  para recurrir en esta sede, en la medida en  que  pretende  debatir  el  grado de intervención en la conducta punible por la  que  fue  condenado,  aspecto que, sin duda, implica retractación de los cargos  que de manera libre y voluntaria se allanó.   

Recuérdese     que     ESPAÑA  ORTEGA aceptó ante la fiscalía,  de  manera  libre y voluntaria, la comisión de la conducta punible de secuestro  extorsivo  agravado  a  título  de  coautor.  No  obstante,  en el único  cargo que el censor formula contra  la   sentencia   de   segunda   instancia,   pretende  debatir  dicho  grado  de  intervención  en  el  delito,  con  el  argumento según el cual el sentenciado  limitó  su conducta a proveer de alimentos a los secuestradores, lo que  –  en su sentir – lo convierte en cómplice.   

Dicho  de  otra  manera, el censor pretende  retractarse  de  la  acusación  formulada  por  la  fiscalía y admitida por el  acusado  con ocasión de la audiencia de sentencia anticipada, en lo atinente al  grado  de  participación  en  la  comisión de la conducta punible de secuestro  extorsivo agravado.   

En síntesis, por estar dirigido el reproche  a  cuestionar  la  aceptada  responsabilidad  del  hoy sentenciado en los hechos  imputados  y  por  los  cuales fue condenado, por cuanto que pretende debatir su  grado  de  intervención  en  la  comisión  del  delito,  la  Corte  colige  la  falta   de   interés  del  censor, motivo por el cual  la demanda será inadmitida.   

4.  Dentro del  mismo  cargo,  el  demandante reprocha, aparte del grado de participación en la  conducta  punible,  que  la  deficiente  defensa  técnica,  condujo a viciar la  voluntad  del  sindicado  a  la  hora  de  admitir  el  cargo en la audiencia de  sentencia anticipada.   

Lo  anterior  carece de fundamento pues, en  primer  lugar,  el  demandante  no  avanza  en  la  demostración  del aserto y,  además,  en  la  audiencia  de  sentencia  anticipada,  al  entonces  sindicado  ESPAÑA   ORTEGA,   quien  compareció   a   la  diligencia  en  compañía  de  su  defensor  –como  quedó  consignado en el acta-,  se  le  imputó  con  claridad  el delito de secuestro extorsivo contenido en el  artículo  169  del Código Penal, modificado por el artículo 2º de la ley 733  de  2002,  agravado  por  las  causales  descritas  en  los  numerales 3 y 6 del  artículo  170  de  mismo  estatuto,  a  título de coautor (fl. 212-213).    

En  desarrollo  de  la  diligencia,  se  le  ilustró   al   entonces   sindicado   sobre   “las  consecuencias  legales en caso de aceptación y que por la naturaleza del delito  no  hay  rebaja por la misma”.  De igual manera  se  le  hizo  saber que su solicitud y aceptación de acogerse a la terminación  anticipada  del  proceso  “implica  renunciar  a la  tramitación  integral  del  proceso”,  lo  que  de  entrada  desestima  el  argumento  del  censor  según  el cual al hoy condenado  “nunca   se   le   brindó   la   oportunidad   de   un  proceso”.   También se le informó que  podía aceptar, o no,  el  cargo  formulado,  a  lo  cual  el  sindicado  expresó  que “acepto  y  le pido al señor juez que me rebaje la pena”.   

No   existió   entonces   el  vicio  del  consentimiento  que  alega  el demandante puesto que el procesado, asesorado por  su   defensor  durante  la  diligencia  de  sentencia  anticipada,  conoció  la  imputación  jurídica,  el grado de participación que se le imputó, así como  las  consecuencias  de  su  decisión,  en particular la prohibición de rebajas  punitivas por razón de la ley 733 de 2002.    

Más aún, en la diligencia la fiscalía le  comunicó  al  acusado que el secuestro extorsivo consagraba una pena mínima de  prisión  de  20  años  y que, por razón de la concurrencia de las causales de  agravación  del  artículo  170  del  Código  Penal,  la  pena privativa de la  libertad  sería  de  al menos 28 años de prisión.  Significa lo anterior  que  la  pena  privativa  de  la libertad impuesta en la sentencia no superó el  marco  punitivo  con  el que ya antes el acusado había expresado su conformidad  al aceptar el cargo formulado en la acusación.   

Otros  reproches  formulados  en  el  cargo  único,  según  los  cuales ESPAÑA ORTEGA  no  contó  con  asesoría  durante  la  diligencia  de audiencia  anticipada  debido  a la llegada tarde de su defensor, que el entonces sindicado  no  admitió  el  cargo  por  secuestro  extorsivo agravado debido a que sintió  miedo  y  a su escasa preparación académica, son críticas que se quedan en el  mero  enunciado  pero  carecen  de  demostración, toda vez que en el acta de la  diligencia  aparece  que  el  sindicado  compareció  a  ella  acompañado de su  defensor,  lo  que  permite  colegir que en todo momento estuvo asesorado.    

Así  mismo,  consta  que  a  ESPAÑA  ORTEGA, una vez se le formuló la  acusación,  se  le enteró que podría aceptarla o no, a lo cual respondió que  la  aceptaba.    Finalmente,  el agente del Ministerio Público, quien  estuvo  presente  durante todo el desarrollo de la audiencia, dio su aprobación  a la actuación surtida.   

Significa lo anterior que la aceptación del  cargo  formulado por la fiscalía fue una decisión del procesado producto de un  acto  voluntario,  libre, informado y asistido, al punto que el Juez  de  conocimiento ratificó su legalidad  y,         en         consecuencia,   procedió  a  dictar  el  fallo  de  condena.    

5.    Por  último,  se  advierte que del estudio del proceso no se vislumbra violación de  otros  derechos fundamentales o garantías de los sujetos procesales que amerite  el  ejercicio de la facultad oficiosa de índole legal que al respecto le asiste  a la Sala para asegurar su protección.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

          R E S U E L V E   

INADMITIR la demanda  de     casación     presentada     por     el    defensor    de    RAÚL  ALBERTO  ESPAÑA  ORTEGA,  por lo anotado en la motivación de  este  proveído.   En  consecuencia,  se  DECLARA  DESIERTO el recurso.     

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Sentencia  de  casación  de  21  de febrero de 2002,  radicación: 14330   

2  Ibid.   

3 Ver,  entre  otras,  Casación  24026 del 10 de octubre de 2005, casación 25765 del 7  de  septiembre  de  2006,  casación  26587 del 21 de febrero de 2007, casación  26645  del  11  de  abril  de  2007,  casación  27159 del 18 de abril de 2007 y  casación 27108 del 3 de mayo de 2007.     

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