26157(29-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente:   

                                                                  DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO                                                   Aprobado  acta  No.  207   

Bogotá     D.    C.,    veintinueve (29) de julio de dos mil ocho (2008)   

VISTOS  

Decide la Sala el recurso extraordinario de  casación  excepcional interpuesto por el representante de la parte civil contra  la  sentencia  absolutoria del 7 de abril de 2006, por  medio de la cual el  Juzgado  Sexto  Penal  del  Circuito de Pereira revocó el fallo condenatorio de  primera  instancia proferido por el Juez Penal municipal de descongestión de la  misma  ciudad  el  8  de septiembre de 2005 que había  hallado  responsable a FRANZ  AUGUSTO  LAGOS  GRISALES  y  de manera solidaria a la  empresa  “Postergraf”,  representada por la señora Fanny Grisales de Lagos,  de la siguiente manera:   

Multa:   Un  salario  mínimo  legal  mensual  vigente  a favor de la Dirección Nacional del  Tesoro  Nacional, (Conc. artículo 42 de la Ley 599 de  2000);       Condena      al     pago     de  perjuicios:     Perjuicios   materiales:   setenta   y   tres  punto  sesenta  y  tres  (73.63)  salarios  mínimos       legales      mensuales      vigentes,      perjuicios   morales:    dos   (2)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

FRANZ  AUGUSTO  LAGOS GRISALES fue  procesado  por  el delito de violación en el lugar de trabajo  previsto  en  el  artículo  191  conc. artículo 189 del Código Penal.   

         HECHOS   

Referidos en la denuncia presentada el 23 de  agosto  de  2001  por Sandra Sarria Restrepo, se contraen a los actos ejecutados  contra     ella    por    FRANZ    AUGUSTO    LAGOS  GRISALES durante un año de los dos que laboró en la  empresa  “POSTERGRAF”  de  la  ciudad  de  Pereira,  quien  aprovechando  su  condición  de jefe le tomó fotos y videos de su imagen y dispuso la ubicación  de  una  cámara  de  video en el baño de las mujeres, los cuales consideró la  ofendida   como   invasores   de   su   intimidad   y   constitutivos  de  acoso  sexual.   

ANTECEDENTES  

La  Fiscalía de primera instancia formuló  resolución  de  acusación el 22 de agosto de 2003, la decisión fue confirmada  en segunda instancia el 29 de enero de 2004.   

El     Juez    Penal    Municipal       de      Descongestión  de  Pereira  profirió  condena  de  multa  el  8 de  septiembre de 2005.   

A instancias de la defensa del procesado, el  Juzgado   Sexto   Penal   del   Circuito   de   Pereira   revocó  la condena el 7 de abril de 2006.   

La   parte   civil  interpuso  recurso  de  casación excepcional que fue admitido mediante auto  del  18  de  octubre  de  2006 (fls. 5 –  14),  el  pasado   13   de  junio  de  2008  la  Procuradora  rindió  concepto  (Fls.  25  –  31  /  cuaderno de la  Corte).   

LA    SENTENCIA  IMPUGNADA   

El  Juez  de segunda instancia absolvió al  procesado  en  consideración a que no estimó que la instalación de la cámara  de  video  en  el  baño  de  mujeres  alcanzara a “traspasar los linderos del  código  penal”  entre  otras  cosas –dijo-   porque   dicha   filmación   o   fotografía   “no   fue  publicada”,    por    una    supuesta   brevedad   del   tiempo   que   estuvo  instalada   la   cámara   en  el  baño  de  damas,  porque  la  víctima  se percató el mismo día de la  instalación  y  porque  ninguna evidencia existe del hecho (salvo un testimonio  de un empleado de la empresa que afirmó que vio las fotografías).   

En  relación  con la cámara de filmación  ubicada  en  el baño de la dama sostuvo que tampoco hay evidencia de que con el  uso  de  dicho artefacto se hubiese invadido intimidad de la denunciante o se le  hubiese  causado algún perjuicio.  En   síntesis,   la   conducta   punible  constituyó  apenas  un mero acto preparatorio que no  tiene entidad delictiva.   

         

LA IMPUGNACION  

Cargo único.  Violación directa de la  Ley  sustantiva  por interpretación errónea de los artículos 10, 189 y 191 de  la Ley 599 de 2000.   

Afirma el libelista que el artículo 189 del  Código  Penal  reprime la conducta de violación de habitación ajena cuando el  agente  se  introduzca  de  manera  arbitraria,  engañosa  o  clandestina en la  habitación  o dependencias inmediatas, o escuche, observe, grabe, fotografíe o  filme  aspectos de la vida domiciliaria de sus ocupantes.  El artículo 191  dispone  que  es  punible  quien  incurre  en  las mismas conductas –alternativas-  en  lugar  de trabajo,  independientemente  del  tiempo  que  dure  la  observación,  la filmación, el  número de fotografías, etc..   

Los dos tipos penales tienen como objeto de  protección  la  inviolabilidad  de  la habitación o del sitio de trabajo, como  claro   desarrollo   de   la  dignidad  y  de  la  intimidad  que  son  derechos  fundamentales.   

El  juzgado de segunda instancia entendió  –dice-    que   la  instalación  de la cámara de video en el baño que utilizaba la víctima no se  adecua al tipo por no estar probado que se causó el daño.   

Con todo, la garantía de la inviolabilidad  en  el  lugar  de  trabajo  busca  proteger  la  privacidad y la intimidad de la  persona  en  el  lugar donde ejerce sus actividades, sin que tenga relevancia el  mayor  o  menor  tiempo  que  dure  la  invasión  a  su  esfera  íntima que es  –dice-   el  núcleo  irreductible   de   la  privacidad  a  la  que  tiene  derecho  el  ser  humano.   

EL     CONCEPTO    DEL    MINISTERIO  PÚBLICO   

La Señora Procuradora Delegada estimó que  dentro  del  género  de  conductas  que atentan contra la Libertad individual y  otras  garantías de que trata el Título Tercero del Código Penal, los delitos  contra  la  inviolabilidad  de  habitación  o  sitio  de  trabajo (capítulo  sexto),  tienen  por objeto  preservar  el  derecho  a  la  intimidad que la Constitución otorga a todas las  personas,  no  sólo  en  el  ámbito de su domicilio, sino también el lugar de  trabajo,    pues   se   trata   de   proteger   la   esfera   privada   de   las  personas.   

Recuerda que es connatural a la dignidad de  la  persona  la  protección de intromisiones que perturben de manera arbitraria  la  tranquilidad  del espíritu, la paz interior, la intimidad, la vida privada,  porque  son referentes del derecho de la personalidad, como “valor esencial”  dentro  de  una  sociedad  pluralista  que  reconoce  y  estimula  el desarrollo  individual.   

Refirió  igualmente  que  el derecho a la  intimidad  está  preservado  en  normas internacionales (Pacto internacional de  Derechos   Civiles   y   Políticos  –Ley  74  de  1968-, Convención Americana sobre Derechos Humanos o  Pacto   de  San  José  de  Costa  Rica   -Ley  16  de  1972-,  y  Tratados  Internacionales).   

El  patrono  no tiene derecho –dice-  de  invadir  el  ámbito  de  privacidad  de  libre  disposición  del  trabajador.   Los baños y áreas  destinadas   al  cuidado  personal  e  íntimo  en  las  empresas  (públicas  o  privadas),  conforme  al  uso  socialmente  admitido,  no  pueden  ser objeto de  intrusión   porque   están  destinados  al  ámbito  del  cuidado  personal  e  íntimo.   

La  video-vigilancia  en espacios privados  como  los  baños  debe  tener  sus  restricciones  en preserva del derecho a la  intimidad de los trabajadores.   

El procesado sometió a la víctima a tomas  fotográficas;   la  instalación  de  la videocámara en el retrete estaba  conectada  con  su computador personal;  ello fue una violación al derecho  de  la  intimidad personal de la víctima.  En suma, estimó que la censura  debe prosperar.   

        LA CORTE CONSIDERA   

Dentro  de  la  limitación  que  impone el  recurso  extraordinario de casación, es competente la Corte Suprema de Justicia  para  resolver  la impugnación propuesta por el representante de la parte civil  contra  la  sentencia  absolutoria  proferida  por  el  Juzgado  Sexto Penal del  Circuito  de  Pereira, de conformidad con el artículo 205 de la Ley 600 de 2000  y  sin  perjuicio  del  poder  oficioso  que  le  confiere  el  artículo 216 en  concordancia  con  el  artículo  206  y  el  numeral  tercero del artículo 207  ib.   

Cargo  único.  Violación directa de  la  Ley  sustantiva  por interpretación errónea de los artículos 189 y 191 de  la Ley 599 de 2000.   

Ciertamente  que  el  espíritu  de  los  ordenamientos  jurídicos  que  adoptan  como  fuente  de  la protección de los  derechos  humanos fundamentales la Declaración de los  Derechos  del  Hombre  y del Ciudadano (París 1789) propugnan por resguardar el  fuero íntimo de las personas consideradas en su individualidad.   

La  Asamblea  Nacional de Francia tuvo como  propósito  fundamental  liberar,  proteger  y  salvaguardar  al  hombre  de  la  ignorancia  (garantizando  el derecho a la formación), del olvido (garantizando  la  participación  democrática,  el  pluralismo) del desprecio de los derechos  del   hombre   (garantizando  los  derechos  como  individuo);   con  tales  propósitos     expuso    en    una    Declaración  solemne:  Los derechos naturales, inalienables y  sagrados del hombre.   

La  idea  de  la  Declaración es              –porque  se  trata  de un reglamento  imprescriptible  que  se  aplica  en el régimen jurídico colombiano por virtud  del  denominado  bloque  de constitucionalidad (artículo 93 de la Constitución  Política)-  que todos los miembros del cuerpo social  recuerden  constantemente  sus  derechos y deberes, para que los derechos “del  otro”     sean     respetados,     porque    se    trata    de    principios  simples  e incontestables que  tienen  por objetivo lograr la felicidad de todos.  (Conc. artículo 2° de  la Constitución Política).   

La  Asamblea  Nacional  Francesa reconoció  desde  aquella  época,  entre  otros,  que  eran  derechos  del  hombre  y  del  ciudadano:   

“Art.  4.- La libertad, consiste en  poder   hacer   todo   aquello   que   no  daña  a  otro;   por  lo  tanto,  el  ejercicio de   los   derechos naturales de cada hombre no tiene más límites que aquellos  que  aseguran  a  los  demás  miembros  de  la  sociedad  el goce de los mismos  derechos.    Estos   límites   sólo   pueden   ser  determinados  por  la  ley.   

Art. 5.- La ley no tiene derecho a prohibir  más    acciones    que    las    nocivas   a   la  sociedad.   Todo  lo que no está prohibido por  la  ley  no  puede  ser  impedido, y nadie puede ser constreñido a hacer lo que  ella no ordena.   

Art.    6.-    La  ley  es  la  expresión  de  la  voluntad  general.  Todos  los  ciudadanos  tienen derecho a  concurrir,  personalmente  o por medio de representantes, a su formación.   Debe  ser  la  misma para todos, sea que  proteja o sea que castigue.   Todos    los   ciudadanos,  siendo  iguales  a  sus  ojos,  son  igualmente  admisibles  a  todas  las  dignidades,  cargos  y  empleos  públicos, según su  capacidad    y    sin    otra   distinción   que   la   de   sus   virtudes   y  talentos…”.   

En  desarrollo de esos valores –simples   e   incontrastables-   la  Constitución  Política  en  su  parte dogmática protege el derecho a la vida,  prohíbe  las  torturas,  protege  la  igualdad,  la  personalidad, la  intimidad, el libre desarrollo de la  personalidad,  prohíbe  la  esclavitud  y  la  servidumbre;   protege  las  libertades  de  conciencia,  de  culto, de opinión, el derecho a la honra, a la  paz,  al  trabajo, al aprendizaje, a la libertad, a la  inmunidad      personal,      y     (aunque  no debiera decirlo porque el presupuesto es la igualdad de  género  en  la  medida  que  “la  mujer y el hombre tienen iguales derechos y  oportunidades”), en el artículo 43 ib., protege de  manera   preferencial   a  la  mujer  del  sometimiento  a  cualquier  clase  de  discriminación,  tanto  como  protege  los  derechos a una “vivienda digna”  (artículo  51)  y  traza unos principios fundamentales para asegurar y proteger  el “derecho al trabajo” (artículo 53).   

Esos   valores   fundantes   del   Estado  democrático  y  participativo los desarrolla el derecho penal cuando, en virtud  del  poder  de configuración legislativa, el Congreso de la República elevó a  la  categoría  de  delito las conductas de violación  en  el  lugar  de  trabajo, violación de habitación  ajena  (articulo  191  del  C. P., en conc. con el artículo 189), y a partir de  ello  la Administración de Justicia está conminada a garantizar el respeto por  la   privacidad,   que  el  fuero  íntimo  del  ser  humano  se  preserve   –en  el ámbito laboral  en  este  caso-  como  garantía  intangible  de la libertad individual a que la  víctima tiene derecho.   

No obstante que los hechos no son materia de  discusión  por  cuanto  la impugnación se contrae a la violación directa   de   la  ley  sustantiva  por  interpretación  errónea  de  las  normas  que  regulan la conducta punible, no  puede  soslayar  la  Corte que durante el lapso que la víctima trabajó para la  empresa  “POSTERGRAF”  de  la  ciudad  de  Pereira,  su  gerente,  el señor  FRANZ     AUGUSTO    LAGOS    GRISALES,  aprovechando  su condición de jefe avasalló la intimidad de la  funcionaria,  tomó imágenes y videos de partes íntimas de su cuerpo, llegando  al     extremo     de    ubicar    –oculta-  una  cámara  (conectada  a su computadora personal) en el  baño  de  las  mujeres  para rastrear los movimientos íntimos a los que tenía  –y  tiene-  derecho  la  persona,   por  tratarse  de  espacios  no  susceptibles  del  asedio:   la  habitación ajena, el lugar de trabajo, el retrete.   

Sandra  Sarria  Restrepo  contó que era la  asistente  del  gerente  de la empresa y que su jefe realizó una serie de actos  contra   su   libertad  individual  (acoso  sexual1)   consistentes   en   tomar  fotografías  de su imagen, disponer la ubicación de una cámara de video en el  baño2,  arrinconamientos  físicos  con  el fin de tocarla y acariciarla  con  su  cuerpo,  por  lo  que  se  vio  obligada a renunciar al trabajo (véase  sentencia de primera instancia).   

En   relación   con   aquel   tipo   de  comportamientos      declaró     Luis     Fernando     Salazar     –empleado   de   la   empresa-   lo  siguiente:   

“…una  vez  cuando  yo  entré  a  la  oficina  lo  sorprendí  mirando unas fotografías de  Sandra,  en  la pantallita de la cámara, eran fotografías que le hacía cuando  ella  iba  caminando,  eran tomadas por detrás, o eran tomadas de frente, o por  las   piernas…”   (Fl.  378  Sentencia  de  primera instancia).   

Jhon  Jairo  Rentería  se refirió al tema  así:   

“…esa cámara  la  colocaba él debajo del escritorio para cuando Sandra entrara a realizar sus  funciones  ahí  en  la  oficina  al  tomarle  fotos.   Eso  es una cámara  fotográfica  digital,  que  se  enfoca  como  en  el  objetivo  y ella toma las  fotografías,  creo  que  quedan  grabadas  en  diskette  y  luego  se  bajan al  computador,  yo  esa  cámara  si  la  conocí,  también  escuché  que  él la  perseguía,  que  en una ocasión se encontraron en un cuarto donde se trabaja o  se  revela  el  color  kid,  ahí  él  la arrinconó a su cuerpo…” (fl. 379 sentencia de primera instancia).   

A  partir  de  esas  evidencias el juez de  primera  instancia concluyó que el procesado es responsable de la violación en  lugar   de   trabajo   (artículo  191  ib.)  porque  de  manera  clandestina…  “no  sólo  grabó  aspectos  de la vida privada e  íntima  de  Sandra Sarria Restrepo… violando la intimidad que se debe guardar  en  esta  clase  de  lugares y por sobretodo realizarse en el lugar de trabajo y  fotografiarla sin su conocimiento”.   

Por  lo  anterior,  la Sala encuentra que  le           asiste           toda  la  razón  a la Delegada cuando  inclina      la      interpretación      de     las     normas     sustanciales    objeto   de   censura  en  favor de la garantía  del   derecho  de  la  trabajadora  de  preservar  su intimidad en el ámbito del trabajo de conductas que  subyugan ese fuero.   

En   suma:    Es   errónea   la  interpretación  de  las normas a la manera como lo hizo el Tribunal (artículos  191  y  189  del  Código  Penal).  La perspectiva correcta, tanto desde la  óptica  del  juicio  de  reproche  como  de la interpretación teleológica del  derecho, es la que hizo el juzgado de primera instancia.   

El   cargo  prospera.   

En  mérito  de  lo  dicho  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala  de  Casación Penal y  administrando  Justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  Ley,   

       RESUELVE   

1.-          CASAR    la   sentencia   del  7  de  abril de 2006 proferida por el Juzgado Sexto Penal del  Circuito de Pereira.    

2.-          CONFIRMAR   la   sentencia  de  primera  instancia  proferida  por  el Juez Penal Municipal      de     Descongestión    de    Pereira   el   8   de  septiembre  de  2005   mediante   la   cual  condenó  a   FRANZ   AUGUSTO   LAGOS  GRISALES  a  la pena de multa de un  (1)  salario mínimo legal mensual vigente a favor de la Dirección Nacional del  Tesoro  Nacional  (Conc. artículo 42 de la Ley 599 de  2000);     por    perjuicios     morales   la   suma   de  dos (2) salarios mínimos legales mensuales vigentes  y  al  pago  solidario  de perjuicios  materiales  a  favor  de  la víctima en cuantía de  setenta y tres punto sesenta y tres (73.63) salarios  mínimos  legales mensuales vigentes como se expresa  en     el     numeral     5°     de     la    sentencia    referida.   

Contra  esta decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase  y  devuélvase al Juzgado de origen.   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

  JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                                         ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                               AUGUSTO   J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

     JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                         YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

   

JULIO     ENRIQUE     SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1Esta  pendiente  de  sanción  presidencial  una  Ley  que aprobó la inclusión de un  artículo  en  el  código  penal  que  consagra  y reprime la conducta de acoso  sexual en los siguientes términos:   

Artículo    210    A,    “Quien  en  beneficio  suyo  o de un tercero y valiéndose de su  superioridad  manifiesta  o  relaciones  de  autoridad  o  de poder, edad, sexo,  posición  laboral,  social,  familiar  o económica, acose, persiga, hostigue o  asedie  física  o  verbalmente,  con  fines  sexuales  no  consentidos,  a otra  persona,   incurrirá   en   prisión   de   uno   a   tres   años”.    (Ver:    Diario   El   Tiempo,   12   de  junio  de  2008).   

2El  artefacto  fue  examinado  por  un  experto  criminalístico  del  C.T.I.  de la  Fiscalía  General  de  la  Nación  y  se determinó que era una minicámara de  video  a  control remoto de señal UHF, y el procesado aceptó en la indagatoria  que  dispuso  la  ubicación  de  la  cámara  en  aquel  lugar  aunque negó su  responsabilidad  en  la  conducta  punible.   (Véase  sentencia de primera  instancia fl. 377).     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *