25749(02-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25749  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

                            AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

                            Aprobado Acta No.248   

Bogotá,  D. C., dos (2) de septiembre de dos  mil ocho (2008)   

VISTOS  

Se  pronuncia  de  fondo  la  Sala en sede de  casación  acerca  de  las eventuales violaciones a las garantías fundamentales  en   cabeza   del   procesado  CARLOS  DANIEL  BERNAL  MÉNDEZ,  relacionadas con los principios de legalidad  de  la pena y de congruencia entre acusación y sentencia, que se observan en la  condena  de  ciento  noventa  y cinco meses de prisión y ochocientos doce punto  cinco  salarios  mínimos legales mensuales de multa que por la conducta punible  de  secuestro simple agravado  profirió  en  su contra el Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado  de Bogotá, mediante fallo que  fue    confirmado   por   el   Tribunal   Superior   del   respectivo   Distrito  Judicial.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En la tarde del  9  de  diciembre  de  2002,  la  menor  A.  V. Z. E.1,  de  tres  años de edad, se  encontraba  jugando  al  frente  de  la  vivienda  situada  en la transversal 77  número  41 B – 03, barrio  Los  Periodistas  de  esta ciudad, cuando fue arrebatada por tres hombres que se  la llevaron con rumbo desconocido.   

Tres días después del plagio, la niña fue  entregada  por  Ana  Ired  Puentes  Barrera al Instituto Colombiano de Bienestar  Familiar, centro zonal del sector de Bosa.   

Debido  a  lo  anterior,  las  autoridades  lograron  establecer  que quien tenía en su poder a A. V. Z. E. era Juan Camilo  Cortés  Varona,  cuñado de la hija de Ana Ired Puentes Barrera, y que en dicha  retención  habían participado CARLOS DANIEL BERNAL MÉNDEZ y un menor de edad.   

2. Capturadas dichas  personas,  la Fiscalía General de la Nación vinculó  mediante  diligencia de indagatoria a CARLOS DANIEL BERNAL MÉNDEZ, le resolvió  la   situación   jurídica  y,  mediante  resolución  que calificó el mérito del sumario, lo acusó como  coautor     responsable    de    la    conducta    punible    de    secuestro    simple    agravado,    de  conformidad  con lo previsto en los artículos 168 y 170 numeral 1 de la ley 599  de  2000,  actual  Código  Penal,  modificado  por la ley 733 de 29 de enero de  2002.   

3. Ejecutoriada la  acusación,  correspondieron  las  diligencias para su  conocimiento  en  la  etapa  siguiente  al  Juzgado  Primero  Penal del Circuito  Especializado  de  Bogotá,  despacho que después de  finalizar  la  audiencia  pública condenó al procesado por la conducta punible  en  comento  a  la  pena principal de ciento noventa y cinco meses de prisión y  ochocientos  doce punto cinco salarios mínimos de multa, a la pena accesoria de  ley  por un tiempo igual al  de  la  principal  y al pago de perjuicios morales a favor de los representantes  legales de la víctima menor de edad.   

En  el proceso de dosificación punitiva, el  funcionario  partió  para  la  imposición  de la pena del ámbito de movilidad  establecido   para   los  cuartos  medios,  tras  considerar  que  la  Fiscalía,  al  haberle  imputado  al  procesado  la  acción  a  título  de  coautor, también le había atribuido la  circunstancia  genérica  de agravación prevista en el numeral 10 del artículo  58  del  Código  Penal,  que  se  refiere  al  haber obrado en coparticipación  criminal.   

4.  Apelada dicha  sentencia,  el  Tribunal  Superior de Bogotá la confirmó en su integridad.   

5. Contra el fallo  de  segunda  instancia,  el abogado de CARLOS DANIEL BERNAL MÉNDEZ interpuso el  recurso  extraordinario  de  casación, cuya demanda no fue admitida por la Sala  tras  encontrar  que  no  reunía  los  requisitos  mínimos de lógica y debida  argumentación.   

No  obstante  lo  anterior, en la respectiva  decisión  (que  fue  proferida  con  anterioridad  al  cambio  jurisprudencial  establecido  a  partir  de  la  providencia  de  12  de  septiembre      de      2007      –radicación   26967),   la   Sala  dispuso  correr  traslado  de  la  actuación  a  la  Procuraduría,  con el fin de que se pronunciase acerca de la  posible   vulneración  que  a  los  derechos  fundamentales  del  procesado  se  advirtió  en  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa que le asiste a la Corte en  razón del trámite de casación.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

El representante de la Procuraduría General  de  la  Nación  solicitó que se casara oficiosa y parcialmente la sentencia de  segunda  instancia,  en  el  sentido de modificar las  penas  principales  y  accesoria  impuestas,  como  quiera  que en el proceso de  dosificación  punitiva  hubo  una infracción al principio de congruencia entre  acusación  y  sentencia,  consistente  en  que  el  a quo reconoció una causal  genérica  de  agravación  que  no  había  sido  imputada normativamente en el  pliego  de cargos y, debido a ello, fijó la sanción dentro de los cuartos  medios,  cuando  debió hacerlo  dentro      del     cuarto     mínimo.   

CONSIDERACIONES  

1.  En  aras  de  salvaguardar  el  principio  de  congruencia entre acusación y sentencia dentro  del  proceso  de  dosificación  punitiva,  la  Sala  ha  establecido una línea  jurisprudencial  a partir de la sentencia de 23 de septiembre de 2003, según la  cual  el  funcionario no podrá reconocer circunstancia genérica de agravación  alguna  si  no ha sido imputada clara e inequívocamente desde un punto de vista  jurídico   en   la   resolución  de  acusación  o  su  equivalente  (acta  de  formulación  de cargos o diligencia de variación de la calificación jurídica  de  la  conducta),  en  la medida en que tales agravantes son las que inciden de  manera  directa  en  la determinación del ámbito de movilidad en que habrá de  individualizarse  la  sanción,  según  el  sistema  previsto  en la ley 599 de  2000:   

“[…] el solo enunciado en la resolución  de  acusación  del supuesto fáctico que la configura no es suficiente para que  pueda  ser  deducida  en  la  sentencia,  ya  que, como se ha dicho, se requiere  inequívoca  imputación jurídica, sin que ello implique que figure en la parte  resolutiva  de  la  acusación,  ni  que  se le identifique por su denominación  jurídica  o  por la norma que la consagre. Implica, pues, valorada atribución,  de  tal  suerte consignada en cualquiera de las fases de la acusación que no se  abrigue   duda   acerca   de   su   imputación”2.   

Así  mismo,  la  Corte  ha precisado que el  señalamiento  en  la acusación de determinada forma  de   participación   plural  de  personas  para  la  realización  de  la  conducta punible (coautoría, complicidad, determinación,  etc.)  no  constituye  por sí mismo una inequívoca imputación jurídica de la  circunstancia   genérica  de  agravación  consagrada  en  el  numeral  10  del  artículo  58  de  la  ley  599  de  2000,  que  se  refiere  al “[o]brar        en       coparticipación       criminal”:   

“[…] en la resolución de acusación o su  equivalente,  una  clara  atribución  fáctica  de la circunstancia relativa al  obrar  en  coparticipación  criminal,  en  cualquiera de sus modalidades, sólo  implica  una  inequívoca  imputación  jurídica  si el organismo instructor la  trató  expresamente  como  una  causal  de  agravación  punitiva  y no de otra  manera,  o  bien  sustentó  de  cualquier otra forma a lo largo de la decisión  que,   debido  a  la  pluralidad  de  autores  o  partícipes,  hubo  una  mayor  afectación  al  bien jurídico, y por lo tanto un mayor grado de reproche desde  el  punto  de  vista  de  la punición, de acuerdo con los concretos aspectos de  cada situación en particular.   

”[…]  

”En  efecto,  con acusar a una persona de  haber  realizado  la  conducta  punible  a  título  de,  por  ejemplo, coautor,  cómplice,  autor  mediato  o  determinador, no es posible asegurar que se está  atribuyendo  para efectos de la punibilidad circunstancia de agravación alguna,  ni   mucho  menos  que  se  está  salvaguardando  el  principio de congruencia en  el  evento de que una causal en tal sentido sea reconocida en el fallo, sino tan  solo  se  está sustentando jurídicamente una forma de participación que sirve  como   base   para  argüir  que,  en  atención  del  respeto  al  derecho  penal  de  acto  o principio  del  hecho, el implicado debe  responder  por  el injusto, a pesar de que sólo lo perpetró de manera parcial,  o  determinó  a  otro  a hacerlo, o no fue su ejecutor material, o se valió de  otro  individuo  como  instrumento  (o  como parte de una cadena de mando), o su  aporte  no  fue  esencial  para  la  consumación del  delito,   o   no  reunía  las  calidades  especiales  requeridas para el sujeto activo, etcétera.   

”En otras palabras, dado que equívoco   significa   “[q]ue  puede  entenderse  o interpretarse en varios sentidos, o dar  ocasión    a    juicios    diversos”3,  cualquier  valoración  de unos hechos en la providencia acusatoria, de la que se desprenda  que  en  la  realización  del  injusto  participaron varios sujetos activos, de  ninguna  manera  constituye  desde  el  punto de vista jurídico una imputación  atinente  a  la  circunstancia  prevista en el numeral 10 del artículo 58 de la  ley  599,  anterior  numeral 7 del artículo 66 del anterior Código Penal, pues  ésta  bien  puede  ser  vista como un señalamiento a título de coautor, autor  mediato,  cómplice  o  determinador, según sea el caso, sin que necesariamente  implique  la  atribución  de  una circunstancia merecedora de un mayor reproche  punitivo.   

”Situación  distinta ocurre cuando en la  resolución  de  acusación  o  su  equivalente  la  Fiscalía  imputa de manera  expresa   la   causal   de   mayor   punibilidad   concerniente   al   obrar  en  coparticipación  criminal,  ya  sea  mediante  su  denominación jurídica o la  indicación  de  la norma que la consagra, o bien cuando de cualquier otra forma  distinta  a las anteriores la motiva de manera valorada en cualquier parte de la  decisión,  de  tal  suerte  que  se  entienda inequívocamente que lo que está  atribuyendo  con  tal  circunstancia es una mayor gravedad del injusto en razón  del    grado    de    afectación    al   bien   jurídico   que   se   pretende  proteger”4.   

2. En el asunto que  centra  la  atención  de la Sala, el funcionario de primera instancia, mediante  fallo  que  fue  confirmado en su integridad por el Tribunal, le impuso a CARLOS  DANIEL  BERNAL  MÉNDEZ  la pena principal de ciento noventa y cinco meses (195)  de  prisión,  después  de concluir que, en este caso, la sola atribución como  partícipe  a  título  de  coautor lo facultaba para individualizar la sanción  dentro   del   ámbito   de   movilidad   correspondiente   a  los  cuartos medios.   

Como  de  acuerdo  con  lo  señalado  en  precedencia  lo  anterior  de ninguna manera podría entenderse como una clara e  inequívoca  imputación  de  la  circunstancia  prevista  en  el numeral 10 del  artículo  58  del  Código Penal, la Sala, en aras de garantizar la eficacia de  los  principios  de legalidad de la pena y de congruencia, procederá a hacer la  redosificación que en derecho corresponda.   

Por lo tanto, el ámbito de movilidad en el  que  habrá  de  fijarse  la  sanción  corresponde  al  denominado cuarto   mínimo  para  el  delito  de  secuestro  simple  agravado previsto en los artículos 168 y 170 numeral 1 de la  ley  599 de 2000, modificada por la ley 733 de 2002, que establece unos límites  punitivos  que  oscilan  entre  los  dieciséis (16) y los treinta (30) años de  prisión  –o, lo que es  lo  mismo,  entre los ciento noventa y dos (192) y los trescientos sesenta (360)  meses  de  prisión– y  entre  los  ochocientos  (800)  y  los  mil quinientos (1.500) salarios mínimos  legales mensuales de multa.   

Dicho  cuarto  mínimo, por consiguiente, se mueve entre los ciento  noventa  y  dos (192) y los doscientos treinta y cuatro (234) meses de prisión,  y  los  ochocientos  (800)  y  los  novecientos  setenta  y cinco (975) salarios  mínimos de multa.   

Como quiera que el a quo dentro del ámbito  de  movilidad  respectivo partió de los mínimos imponibles, la pena que por el  delito   de  secuestro  simple  agravado  le  corresponde a CARLOS DANIEL BERNAL MÉNDEZ equivale a ciento  noventa  y  dos (192) meses de prisión y ochocientos (800) salarios mínimos de  multa.   

Adicionalmente,   dado   que  la  primera  instancia  le  reconoció  al procesado la rebaja por confesión de que trata el  artículo  283 de la ley 600 de 2000, la sanción en comento se reducirá en una  sexta  parte,  para  un  total  de  ciento  sesenta  (160)  meses  de prisión y  seiscientos  sesenta  y  seis punto sesenta y seis (666,66) salarios mínimos de  multa.   

En consecuencia, la Sala casará oficiosa y  parcialmente  el  fallo  proferido  por  el  Tribunal Superior de Bogotá, en el  sentido  de  que  la  pena  principal  en contra de CARLOS DANIEL BERNAL MÉNDEZ  asciende   a  los  ciento  sesenta  (160)  meses  de  prisión        y       los       seiscientos  sesenta y seis punto sesenta y seis (666,66) salarios  mínimos      legales      mensuales      vigentes      de     multa.   

Así   mismo,   aclarará   que  la  pena  accesoria   tendrá  un  término igual al de la pena de prisión.   

Por  último,  precisará  que  la  sentencia  permanecerá   incólume   en  todos  los  aspectos  que  no  fueron  objeto  de  modificación.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

RESUELVE  

1.  CASAR oficiosa y  parcialmente el fallo de segundo grado.   

2.    Como  consecuencia  de  lo anterior, MODIFICAR la  pena  principal  impuesta  en  contra  de CARLOS DANIEL BERNAL  MÉNDEZ,  en el sentido de reducírsela a ciento sesenta (160) meses de prisión  y  seiscientos  sesenta  y  seis punto sesenta y seis (666,66) salarios mínimos  legales mensuales vigentes de multa.   

3. ACLARAR que la  pena  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio  de   derechos   y  funciones  públicas  tendrá  un  término igual al de la sanción de prisión aquí impuesta.   

4.  PRECISAR que  la   sentencia   de   segunda  instancia  permanecerá  incólume en todo lo demás que no fue objeto de modificación.   

Contra  esta  providencia, no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                    ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

         

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.                AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

                                                                                                                                             

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                             YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

Comisión de servicio  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                  JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

             Comisión de servicio   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  La Sala se abstiene de dar el nombre de  esta   persona,   de   conformidad   con   el   alcance   que   le   brinda   al  numeral  8  del  artículo 47 de la ley 1098 de 2006,  Código de la Infancia y la Adolescencia.   

2   Sentencia   de   23   de   septiembre   de   2003,   radicación  16320   

3  Real Academia Española, Diccionario de  la  lengua  española, Espasa, Madrid, 2001, tomo a/g,  p. 945   

4    Sentencia    de    20   de   febrero   de   2008,   radicación  21731.     

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