23992(31-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 23992  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 070  

Bogotá, D. C., treinta y uno (31) de marzo de  dos mil ocho (2008).   

V    I    S   T   O  S   

La Corte decide respecto del cumplimiento de  los  presupuestos  de  logicidad  y  debida  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de NORA ROLDÁN  DE SUÁREZ.   

A  N  T  E  C E D E N T E  S   

1.  Los hechos fueron sintetizados por el  juzgador de primer grado de la siguiente manera:   

“Dan  cuenta los  autos  que  en  el primer semestre del año 1995, con ocasión de la expedición  el  10  de abril del mismo anuario, de la resolución N° 1919 del Ministerio de  Transporte,  por  virtud  de  la  cual  se  definía, reglamentaba y fijaban los  requisitos  para  la  transformación de los vehículos terrestres de transporte  público  colectivo  de  pasajeros y/o mixto, con radio de acción metropolitano  y/o  urbano,  de  que  trataba  el  artículo 6° de la Ley 105 de 1993, la Dra.  Nora  Roldán  de  Suárez,  Asesora  regional  de  la Dirección Territorial Antioquia-Chocó del Ministerio  de  Transporte, en reunión sostenida con el señor Carlos Efrén Espinosa Mesa,  representante  legal de la empresa Coonatra, se comprometió con éste a expedir  resoluciones  que  prolongaran  la vida útil de los vehículos afiliados a esta  empresa,  sujetos  al  trámite  de  transformación,  por un lapso de diez (10)  años,  sin que se les tuvieran que efectuar los cambios que se exigían para el  otorgamiento  de  este lapso, esto es, sin que se les cambiase por partes nuevas  el  sistema  de  frenos, el sistema de dirección, el sistema de suspensión, el  motor,  la  caja  de  velocidades,  la  transmisión  y  sin la refacción de su  carrocería,  a  cambio de que por cada uno de los vehículos así repotenciados  se  le  cancelara determinada cantidad de dinero (entre quinientos y seiscientos  mil  pesos),  pagadera  una  vez concluyera el trámite con la expedición de la  nueva  matrícula  y  tarjeta  de  operaciones.  Con el fin de dar apariencia de  legalidad  a los anómalos procedimientos, se acordó que se presentaran algunos  documentos  para  con  fundamento  en los mismos autorizar la revisión técnico  mecánica   en  la  serviteca  Los  Colores,  y  ya  luego,  con  la  respectiva  certificación,  expedir  la resolución. Por iniciativa de la Dra. Roldán  de  Suárez, a la documentación  de  cada  uno  de  los  rodantes se adjuntaron facturas que daban respaldo a los  cambios supuestamente efectuados.   

“Fue así como la  Dra.  Roldán  de  Suárez  expidió  un  total  de  ciento setenta (170) resoluciones de transformación en  los  meses  de junio, agosto, noviembre y diciembre de 1995, diciembre de 1996 y  julio  de  1998,  por  virtud  de  las cuales se prolongaba la vida útil por un  lapso  de diez (10) años a vehículos afiliados a la empresa Coonatra, en todas  las  cuales  se  consignó  que  se había efectuado los cambios exigidos por la  ley,  no  empece  que según la hoja de revisión técnico mecánica debían ser  sometidos  a  segunda revisión, tenían motor reparado o usado, o desconociendo  incluso  dicha  certificación,  por  no  haberse allegado, o haberlo hechos con  posterioridad   a   la   emisión   de   la  respectiva  resolución.   

“El  3  de  se  septiembre   de   2001,  en  virtud  a  informe  rendido  por  funcionarios  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad,  adscrito  a  la Unidad Especial de  Investigaciones  de  delitos  contra la Administración Pública, con sede en la  ciudad  de  Bogotá,  se  puso  al  descubierto  el  trámite  irregular  en  la  Dirección  Territorial  Antioquia-Chocó,  dándose  origen  , luego de algunas  otras  pesquisas,  al presente procesatorio, dentro del cual se dispuso vincular  mediante  indagatoria al señor Carlos Efrén Espinosa  Mesa,  quien se acogió al  mecanismos de la sentencia anticipada”.   

2.  El Juzgado Tercero Penal del Circuito  de  Medellín,  mediante sentencia fechada el 3 de noviembre de 2004, condenó a  la   procesada  Nora  Roldán  de  Suárez  a  las penas principales de 96 meses de prisión, interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la pena privativa de la  libertad  y  multa  por valor de $10.000.000,°°, como autora de los delitos de  cohecho  propio,  prevaricato  por  acción,  falsedad  ideológica en documento  público  y  falsedad  en  documento  privado  imputados  en  la  resolución de  acusación,  la cual quedó ejecutoriada el 23 de abril  de 2004.   

3.   Apelado el fallo por el defensor de  la  procesada  y  por  la  apoderada de la parte civil, el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  el  7  de  marzo de 2005, lo modificó en el  siguiente sentido:   

“Se  sanciona a  Nora  Roldán  de  Suárez  como  autora  de  los delitos de cohecho propio, falsedad en documento privado y  prevaricato  por  acción, pues se declara que el delito de falsedad ideológica  en   documento  público  se  integra  jurídicamente  a  este  último  y,  por  consiguiente,   la   pena   principal   de  prisión  se  fija  en  ochenta  (80) meses y veinte (20) días y  en   igual   lapso   la  inhabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas,  conservándose   la   pena   de   multa  impuesta  en  la  sentencia”.   

En  lo  demás  lo  confirmó.  Contra  esta  determinación,    el    defensor   de   Roldán   de  Suárez   interpuso   el  recurso  extraordinario  de  casación.   

LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN   

El  defensor  de  la  procesada  Nora  Roldán  de  Suárez, al amparo del  cuerpo  segundo  de  la  causal primera de casación, acusa al Tribunal de haber  incurrido   en   violación   indirecta  de  la  ley  sustancial  en  razón  de  “plurales  y  graves  ERRORES DE APRECIACIÓN en la  valoración  de  los  hechos y la pruebas”, yerro que  condujo  a  la aplicación indebida de los artículos 141, 149 y 221 del decreto  100 de 1980.   

En  el  título que denominó “DEMOSTRACIÓN   DEL  CARGO”,  luego  de  transcribir  un  fragmento  de las consideraciones de la sentencia del Tribunal,  relativa  a  la  credibilidad  de  la  declaración  del condenado Carlos Efrén  Espinosa,  quien  aseveró  que  Nora  Roldán  acordó, consintió y firmó las  resoluciones  fraudulentas,  afirma  que  el  ad  quem  erró  de  hecho  en  la  apreciación de dicho testimonio.   

Estima  que  el Tribunal hizo una valoración  equivocada   “   de  los  hechos  en  sí  mismos,  objetivamente  vistos,  al  plasmar  en  la  sentencia inferencias erróneas por  inexacta  observación  de  los  elementos  de la sana crítica, es decir, de la  lógica,  de  la  ciencia  o  de  la  experiencia, por cuanto es evidente que el  fallador  incurrió  en  una  manifiesta  y  grave  violación de los principios  lógicos  de  identidad  y  contradicción” en cuanto  advirtió  que  el  testimonio  de  Carlos  Efrén  Espinosa  contenía  algunas  inexactitudes,  pero  que  las  mismas  resultaban  intrascendentes  frente a la  credibilidad que ofrecía.   

Le  parece  insólito  que  al  fallador  le  confiera   a   Carlos   Efrén   Espinosa   el   carácter   de  “testigo  de  excepción” en contra de la  procesada  Roldán de Suárez,  “sin  advertir,  como  resulta  evidente,  que  la  sindicación  en su contra surge del apremio y la necesidad defensiva de aquél,  y  en  ningún  caso  de  un manifiesto deseo de colaborar con la justicia, como  ingenuamente  lo afirma el Tribunal”, testimonio que,  en  su criterio, no contienen ninguna verdad verdadera, menos cuando afirmó que  la   idea  de  la  realización  criminal  surgió  de  su  defendida  y  no  de  él.   

Reitera  que  es un error grave por parte del  Tribunal   concluir  que  resultan  intrascendentes  algunas  inexactitudes  del  mencionado  testimonio,  cuando es una verdad indiscutible que todo su contenido  es  ajeno a la verdad, “con mayor razón cuando para  pretender  validar  su eficacia probatoria acude a un informe del DAS y conforme  al    cual    agentes    adscritos    a    dicha    institución    ‘entrevistaron   al   señor   Carlos  Efrén”,   sustentado  en  él  la  credibilidad  y  acogimiento  de sus aseveraciones, máxime cuando se trata de un “simple  informe” y cuya entrevista allí  plasmada no tiene el carácter de testimonio.   

De  otra  parte,  estima  que  el  error  de  valoración  de  Tribunal  se  acentúa  cuando  pretende respaldar lo dicho por  Carlos  Efrén  Espinosa  en los informes de Policía Judicial, en los cuales se  indicó el destino y trámite de unos cheques.   

Asevera   que   el  error  de  apreciación  “consiste  en  no  haber tenido en cuenta, tal como  sí  se  señala  en  el  fallo  de  primera instancia, que tales cheques fueron  consignados  luego  de  su  retiro  de  la Asesoría Regional, tres y seis meses  después,  lo  cual  desnaturaliza  la  concurrencia  de uno de los presupuestos  fácticos  del  tipo  de  cohecho  propio,  cual  es  la  condición de servidor  público  del  funcionario  al momento de recepción del dinero o la aceptación  de la promesa remuneratoria”. Agrega:   

“Es evidente que  los  manifiestos  y  graves  errores de hecho en que incurrió el Tribunal en el  fallo  acusado,  fueron  determinantes del mismo, en cuanto las declaraciones de  CARLOS  EFRÉN  ESPINOSA  constituyen, conforme el propio Tribunal lo señala en  su  sentencia,  el  fundamento  probatorio  de la misma, con mayor razón cuando  otros  elementos  probatorios invocados para pretender validar aquel, tales como  los  precitados  informes  del  DAS  y  el  C.T.I.,  resultan contrarios a dicha  pretensión,  de  tal  suerte que toda la prueba que sustenta la responsabilidad  de  la señora NORA ROLDÁN DE SUÁREZ, ha quedado en entredicho y no es posible  en  sana  lógica  jurídica  convalidarla  para  sustentar  un  fallo  de tanta  gravedad”.   

Por lo expuesto, solicita a la Corte casar la  sentencia  impugnada y, en su lugar absolver a su defendida de todos los cargos.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Ante  todo  es  imperioso  recordar  que  la  casación  es  un  recurso  de naturaleza extraordinaria y rogada, motivo por el  cual  el legislador estatuyó las causales por las que resulta procedente atacar  la  presunción  de  acierto  y  legalidad con que viene amparada la sentencia a  esta  sede. De igual modo, dada las citadas características de la impugnación,  también  la  legislación procesal contempla los mínimos presupuestos formales  que debe cumplir el libelo.   

Como  lo  tiene dicho la Corte, la demanda de  casación  no  es  de  libre  formulación,  razón por la cual no es procedente  hacer  cualquier  clase  de  cuestionamiento  a  una  sentencia  que  por ser la  culminación  de  un  proceso  está  amparada,  como  se  indicó, por la doble  presunción  de  acierto  y  legalidad,  sino  que debe ser un escrito lógico y  sistemático  en el que sólo es permitido denunciar los errores cometidos en el  fallo,  al  tenor  de  los motivos expresa y taxativamente señalados en la ley,  demostrarlos   dialécticamente  y  evidenciar  su  trascendencia  en  la  parte  dispositiva del mismo.   

Por  ello, el éxito de la censura no depende  de  lo  sugestivo del discurso plasmado en la demanda, sino de la argumentación  metodológica  que  conlleve,  de  manera  lógica,  precisa  y  coherente, a la  demostración  de que la sentencia es ilegal, por haber incurrido el juzgador en  vicios de juicio o de procedimiento, según el caso.   

En    esas    condiciones,   se     hace    necesario    verificar    si    la   demanda   de  casación   presentada   a  nombre  de la  procesada   Nora  Roldán de Suárez reúne   los  presupuestos  formales  para   su     admisibilidad,     de     acuerdo    con     lo   estipulado    en    el    artículo    212    del   Código     de     Procedimiento    Penal    (Ley   600   de  2000).   

El  defensor  de  la  acusada,  fundado en el  cuerpo  segundo de la causal primera de casación, formula un  único  cargo  contra la sentencia dictada  por  el  Tribunal Superior de Medellín, toda vez que, en su criterio, incurrió  en  violación  indirecta  de la sustancial, por error en la apreciación de las  pruebas,  en especial la declaración de Carlos Efrén Espinosa, en la medida en  que  “inobservó los elementos de la sana crítica,  es  decir,  de  la  lógica,  de  la  ciencia  o  de  la experiencia”,  afirmación que permite entender que su censura la perfila por  el  falso  raciocinio  propio  del  error  de  hecho, yerro que condujo a que se  otorgara credibilidad, sin tenerla, a dicho testimonio.   

Planteada así la censura, es evidente que la  misma  quedó  imprecisa  e incompleta, pues si bien es cierto que el demandante  señala  el  medio  de  convicción  sobre  el  cual recayó el falso raciocinio  acusado,  también  lo  es  que  no  dedicó  argumentación  alguna tendiente a  concretar la demostración y trascendencia de tal presunto yerro.   

Debe  recordarse que en tratándose del error  de  hecho  por  falso  raciocinio  la  jurisprudencia  de  la  Corte,  de manera  reiterada,  ha  precisado  que si el reproche se centra en el desconocimiento de  los  postulados  de la sana crítica, el censor debe indicar qué dice de manera  objetiva  el  medio de convicción, cuál fue la inferencia que de él dedujo el  juzgador,  cuál  mérito  persuasivo  le  fue  otorgado,  cuál postulado de la  lógica,   de   la   ciencia  o  máxima  de  la  experiencia  fue  desconocida,  especificando  cuál  es  el aporte científico correcto, la regla de la lógica  apropiada  y  la máxima de la experiencia que debió tomarse en consideración,  según cada caso.   

Agotada  esa primera fase de la presentación  del  cargo,  es  deber  del  libelista  demostrar  la  trascendencia  del yerro,  indicando  cuál  debe  ser  la apreciación correcta de la prueba o pruebas que  cuestiona  y que habría dado lugar a proferir un fallo sustancialmente distinto  y  opuesto  al que es objeto de censura, para lo cual se impone al demandante el  deber  de  abordar  la  demostración  de  cómo  habría de corregirse el error  probatorio  que  acusa,  modificando  tanto  el  supuesto fáctico como la parte  dispositiva  de  la sentencia, labor que comprende un nuevo análisis del acervo  probatorio,  apreciando  las pruebas acorde con las reglas de la sana crítica y  respecto  de las cuales se transgredieron lo citados postulados, sin dejar pasar  por  alto que dicha valoración debe realizarse de manera conjunta y mancomunada  con  los  demás  medios  probatorios  respecto  de  los cuales no recae censura  alguna y, por lo mismo, se acepta su correcta apreciación.   

Como  puede  advertirse,  surge  claro que el  demandante  no  agotó  los  ineludibles  presupuestos en precedencia indicados,  dejando  la  censura  sin  la necesaria demostración y, por lo mismo, el debido  agotamiento,  pues si bien es cierto que, apoyado en el error de hecho por falso  raciocinio,  censuró  la  apreciación  del  testimonio Carlos Efrén Espinosa,  para  seguidamente  anunciar  que  el  juzgador  en  la labor de asignación del  mérito  persuasivo  del  mismo  se  apartó “de los  principios  lógicos  de identidad y contradicción”,  de  todos  modos  no  precisó  cuál  debió  ser  la  valoración  correcta ni  correlacionó  ésta  con  los  restantes  medios  probatorios,  distintos a los  informes  del  C.T.I. y del D.A.S., sobre los cuales el juzgador obtuvo el grado  necesario  de  certeza  para condenar a la señora Nora  Roldán  de Suárez como responsable de los delitos que  le fueron imputados, elementos de juicio que el actor no reprochó.   

No  obstante  invocar  como inobservados unos  principios  de  la  lógica,  en lugar de conectar esta trasgresión frente a la  manera  como  el  Tribunal  apreció  el  testimonio  de Carlos Efrén Espinosa,  procedió  a  limitar  su  discurso  afirmando que dicho testigo “mintió   más   de   veinte  veces  al  negar  su  conocimiento  y  participación  en  los hechos investigados” o que su  declaración  en  contra  de  la  procesada  fue el resultado de “su  necesidad  defensiva” por razón de  haberse  acogido a los beneficios de la sentencia anticipada, reduciendo así su  argumentación  a  oponerse  a  las  conclusiones  del sentenciador en cuanto al  grado de credibilidad que le otorgó a dicha versión de cargo.   

No demostró tampoco cómo el acogimiento a la  sentencia  anticipada  por parte de Carlos Efrén Espinosa hacía inverosímil o  no  creíble  su  testimonio en contra de la procesada, al punto que sobre éste  no podía sustentarse el fallo de condena.   

En  fin, observa la Sala que la inconformidad  del  recurrente la centró en imponer su personal punto de vista frente al valor  probatorio  del  multicitado  testimonio,  concluyendo  que  en  este  asunto su  representada  es  inocente  de los cargos imputados, desconociendo que la simple  disparidad  de  criterios no  constituye  error  demandable   en     casación,     toda     vez     que     el   juzgador,   dentro  del  método  de  persuasión   racional,    goza    de   libertad    para    apreciar   los      elementos      de     juicio     válidamente   allegados    a   la    actuación,    sólo   limitado   por   las   reglas   que   estructuran   la   sana  crítica,  sin  que, en este caso, el libelista haya demostrado el acusado error  de apreciación.   

Por consiguiente, ante la falta de claridad y  precisión  y  la  ausencia  de  la debida argumentación que la ley exige en el  contenido  de  la  manifestación  de  la  inconformidad  casacional,  la  Corte  inadmitirá  la  demanda  presentada  a  nombre  de  la  procesada  Nora Roldán de Suárez.   

Por  último,  cabe  señalar  que el estudio  detenido  del  expediente permite a la Sala concluir que no procede la casación  oficiosa  por  cuanto no se percibe ninguna causal de nulidad ni vulneración de  derechos fundamentales.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S   U  E  L  V  E   

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  NORA  ROLDÁN   DE  SUÁREZ.  En  consecuencia,  se  declara  desierto el recurso extraordinario de casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                             JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                     

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                             JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                     

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

         Secretaria     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *