25471(22-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25471   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.128  

Bogotá D.C., veintidós (22) de mayo de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  acerca  de los fundamentos  lógicos  y  debida  argumentación de la demanda de casación presentada por el  defensor  de  JORDAN  ALEXIS PÁEZ NAVARRO,  contra la sentencia del Tribunal Superior Militar, que revocó la  emitida  por el Juzgado Ciento Cincuenta Penal Militar, y lo condenó como autor  penalmente responsable del delito de peculado culposo.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

En  Cúcuta  (N. de  S.),   el   4   de  mayo  de  2001,  el  PT.   JORDAN   ALEXIS  PÁEZ  NAVARRO,  al  terminar  su  turno  de  vigilancia en la Estación de Policía Atalaya, olvidó  hacer  entrega  física,  como  era  su  obligación,  del chaleco antibalas Nº  0666521,  bien  público  de  dotación  que  debía  rotar con el AG. Dagoberto  Rodríguez  Santiago,  el  cual  dejó  abandonado  en la patrulla 025, de donde  desapareció.   

Por   lo   anterior  se  inició   la  correspondiente   acción   penal,   y   tras  la  vinculación  del  uniformado  PÁEZ   NAVARRO,  el  7  de  diciembre  de  2004  el Fiscal Ciento Cincuenta y Dos Penal Militar dicto contra  éste  resolución  de  acusación por el delito de peculado culposo descrito en  el  artículo 182 del Código Penal Militar (Ley 522 de  1999), determinación que al no ser impugnada alcanzó  ejecutoria el 20 de mayo de 2005.   

La  etapa  de  la causa se adelantó ante el  Juzgado  Ciento  Cincuenta Penal Militar, cuyo titular, el 4 de octubre de 2005,  emitió  sentencia  absolutoria a favor del procesado, decisión que sometió al  grado  jurisdiccional  de  consulta,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en el  artículo 367 del Código Penal Militar.   

El Tribunal Superior Militar, en armonía con  el  con  el  concepto  rendido  por  el agente del Ministerio Público, el 30 de  noviembre  de  2005,  revocó  el  fallo  absolutorio  y en su lugar condenó al  acusado  como  autor  penalmente responsable de la conducta punible atribuida en  el  pliego de cargos, razón por la que le impuso las penas principales de siete  (7)  meses  de  arresto  y  multa  equivalente  a  diez  (10)  salarios mínimos  mensuales  legales vigentes, así como la accesoria de interdicción de derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la privativa de la libertad,  sentencia  de  segunda instancia contra la que interpuso recurso de casación el  defensor.   

LA DEMANDA  

El  censor,  invocando  el artículo 207 del  Código  de Procedimiento Penal (se entiende Ley 600 de  2000)  y  el  artículo  181  de  la  Ley 906 de 2004,  formula  un  único  cargo  contra  el  fallo  de  segundo grado, por violación  directa  de  la  ley sustancial, surgida como consecuencia de la apreciación de  las pruebas, excediendo los límites de la acusación.   

Con  el  fin de acreditar el vicio anunciado  señala  que acoge como propia la argumentación presentada por la defensa antes  de  la  sentencia  de  primera  instancia,  así como el fundamento jurídico de  ésta,    y    al    efecto    las   transcribe   in  extenso.   

Precisa   que   como   fundamento   de  la  culpabilidad  el  Tribunal Superior Militar esgrimió tres hechos: dejar el bien  que  estaba  a  su  cargo  en  lugar  no adecuado, abandonado para que cualquier  persona  inescrupulosa  se apoderara del mismo y omisión de su entrega material  a quien correspondía.   

Acerca de tales aspectos señala que no puede  afirmarse  que  el acusado dejó el chaleco antibalas en lugar no adecuado, pues  el  mismo  quedó  en  la patrulla oficial, estacionada en las instalaciones del  puesto  policial,  a  los  ojos  y custodia de todos los efectivos de seguridad,  luego  no  quedó abandonado al arbitrio, a la deriva, en un lugar indeterminado  y   abierto   al   público,   con   conciencia  de  un  probable  resultado  de  pérdida.   

Con fundamento en lo anterior solicita casar  el  fallo  impugnado  y  absolver  a  su representado del cargo por el delito de  peculado  culposo,  ya que tal conducta la consideró el ad-quem tipificada como  consecuencia  de  una  “interpretación errónea que  generó     una     indebida     aplicación     de     la     norma”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Tiene  dicho  la  Sala, y lo reitera una vez  más,   que   al   haber   regulado   el  Código  de  Procedimiento  Penal  los  condicionamientos   de   procedibilidad   de  las  causales  de  casación,  los  requisitos  formales de la demanda y la finalidad de este medio de impugnación,  una  interpretación  sistemática  de su texto permite sostener la unificación  normativa  en  esta  materia  por  parte  del  legislador, comprendiendo en esta  reglamentación  las  sentencias  del  Tribunal  Penal  Militar, pues en ella se  incluyen  además  de  los  fallos  proferidos  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial,  los  dictados  por  esa  Corporación Castrense1.   

En  consecuencia,  siendo  claro que todo lo  relacionado  con  el  recurso  de  casación  está  regulado  por el Código de  Procedimiento  Penal, aún respecto de fallos de la justicia militar2,  obligado se  hace  recordar  que  de  conformidad  con  lo  dispuesto en el artículo 218 del  Decreto  2700  de  1991 (Mod. Ley 81 de 1993, artículo  35),  Código  de  Procedimiento Penal vigente para la  época  de  los  hechos,  el  recurso  extraordinario  de  casación  era viable  respecto     de     sentencias     “proferidas  por  el Tribunal Nacional, los tribunales superiores de  distrito  judicial  y  el  Tribunal Penal Militar, en segunda instancia, por los  delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo   máximo   sea   o   exceda  de  seis  (6)  años”  (negrillas  fuera de texto).   

También establecía el citado precepto en su  inciso  tercero  que  la  Sala,  de  manera excepcional y en forma discrecional,  “puede aceptar un recurso  de  casación  en  casos  distintos  de  los arriba mencionados, a solicitud del  procurador,  su  delegado, o del defensor, cuando lo considere necesario para el  desarrollo   de   la   jurisprudencia   o   la   garantía   de   los   derechos  fundamentales”.   

En  el  caso  examinado  se  observa  que el  defensor   del   procesado   acudió   al   recurso  extraordinario,  impugnando  oportunamente  el  fallo  de  segunda instancia emitido por el Tribunal Superior  Militar,  respecto  de  un  delito  que,  de acuerdo con la previsión normativa  aludida,  no cumple con el requisito de la pena máxima privativa de la libertad  exigida,   toda   vez   que   JORDAN   ALEXIS   PÁEZ  NAVARRO  fue  condenado  por  la  conducta  punible de  peculado  culposo  descrita  en el artículo 182 del Código Penal Militar, para  la  cual  la  misma  norma prevé una sanción que oscila entre seis (6) meses y  dos  (2)  años  de  arresto,  pena  privativa  de la libertad cuyo quantum máximo es inferior al que se exige  para  acceder al recurso de casación por la vía ordinaria o común, tal y como  lo reclama la disposición inicialmente citada.   

Además,  en  el escrito de sustentación el  censor  no  hizo  manifestación expresa de acudir al recurso extraordinario por  la  vía  excepcional, esto es, para buscar el desarrollo de la jurisprudencia o  la  protección  de  garantías  fundamentales, sino que se limitó a alegar una  supuesta  violación  directa  de  la  ley  sustancial, cuya demostración dejó  atada  a  la  impertinente aspiración de hacer prevalecer el criterio jurídico  del   fallador   de   primer   grado  —e  incluso  las  alegaciones  esgrimidas  por  su  antecesor ante el  a-quo—, sin intentar, con  algún  rigor  jurídico,  la  acreditación de alguno de los especiales motivos  por  los que procede la casación discrecional, y lo consignado en el desarrollo  del   único   reproche   no   permite  a  la  Sala  advertir  que  esa  fue  su  intención.   

Es   que,  conforme  lo  ha  precisado  la  Corte3,  una  disertación con la que se pretenda persuadirla acerca de la  procedencia  de  la casación discrecional, debe estar dirigida a hacerle ver la  necesidad  de  su  pronunciamiento,  en forma tal que si se trata de reclamar la  garantía  de  un  derecho  fundamental,  al  censor le corresponde señalar los  derechos  que fueron desconocidos, indicar las normas constitucionales y legales  que  los  protegen y la determinación que debe adoptarse para su salvaguarda. Y  si  el  motivo  invocado  es  el  desarrollo  de  la jurisprudencia, tendrá que  puntualizar  el tema jurídico que requiere definición o precisión, sea porque  es  nuevo o porque existen posiciones opuestas que deben ser unificadas, no solo  para   la   acertada   solución   del   asunto   debatido,  sino  frente  casos  futuros.   

La carencia de  esa fundamentación, es  suficiente  para  concluir  el rechazo del libelo, sin que sobre puntualizar que  la  Sala  no  observa  que  con  ocasión  del  trámite  procesal o en el fallo  impugnado,  se  haya  materializado  violación  de  derechos  o  garantías del  procesado   JORDAN  ALEXIS  PÁEZ  NAVARRO,  como para que se haga necesario el ejercicio de la facultad legal  oficiosa que le asiste a fin de asegurar su protección.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO   ADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  en  nombre  de  JORDAN  ALEXIS PÁEZ NAVARRO,  de   acuerdo   con   las   razones   plasmadas   en   el   cuerpo  del  presente  proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                         ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.            AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUÍS  QUINTERO MILANÊS                                                YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                             JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  de 5 de diciembre de 2007, Radicación Nº 27965.   

2  Sentencia de 16 de septiembre de 1992, Radicación  Nº 7851.   

3 Auto de 3 de mayo de 2007, Radicación Nº 23057.     

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