25464(13-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25464  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   Nº  028   

Bogotá  D.C.,  trece  (13)  de  febrero  de  dos mil ocho  (2008).   

V   I   S   T   O   S   

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de    casación    interpuesto    por    el    defensor   de   JULIO  CÉSAR  ROMERO  CONTRERAS  contra la  sentencia  de  segunda instancia dictada por el Tribunal Superior de Bogotá, el  3  de  agosto  de  2005,  mediante  la  cual confirmó la dictada por el Juzgado  Veintiséis  Penal  del  Circuito   de  la  misma ciudad, el 30 de marzo de  2005,   y  condenó  a la pena principal  de 66 meses de prisión  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para ejercicio de derechos y funciones  públicas  por el mismo tiempo de la pena privativa de la libertad como autor de  la  conducta  punible  de  acceso  carnal  abusivo  con  incapaz  de resistir en  concurso homogéneo.   

H E C H O S  

El   juzgador   de  primera  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

Entre los meses, marzo y julio de 2001, JULIO  CÉSAR  ROMERO  CONTRARAS  accedió  carnalmente en varias oportunidades a Jenny  Sofía Bermúdez Rosas quien sufre retardo mental moderado“.   

A N T E C E D E N T E S  

1. Por los anteriores hechos, la Fiscalía 225  de  la  Unidad de Delitos contra la Libertad, Integridad y Formación Sexual, el  10  de septiembre de 2004, acusó a Julio César Romero  Contreras  por  la   conducta  punible  de  acceso  carnal  con  incapaz  de  resistir, en concurso homogéneo,  decisión  que  fue  confirmada  por  la  Unidad  de  Fiscalía Delegada ante el  Tribunal Superior de Bogotá, el 12 de noviembre de 2004.   

2. Como quiera que el acusado en el acto de la  audiencia  pública  se  acogió al trámite de sentencia anticipada, el Juzgado  Veintiséis  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  el  30 de marzo de 2005, dictó  sentencia  anticipada  en  donde condenó al procesado a la pena principal de 66  meses  de  prisión  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la pena privativa de la  libertad  como autor de la conducta punible de acceso carnal abusivo con incapaz  de resistir, en concurso homogéneo.   

3. Apelado el fallo por el defensor por cuanto  que  estimó  que su defendido se hacía acreedor a la prisión domiciliaria, el  Tribunal  Superior  de Bogotá, el  3 de agosto de 2005, lo confirmó en su  integridad.   

L  A      D  E  M  A  N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

El  defensor  del procesado, sin señalar la  causal  de  casación,  manifiesta  que  en  el  sentenciado  se  dan  todos los  presupuestos  para  que  se le conceda la prisión domiciliaria como sustitutiva  de  la  prisión,   en  la  medida  en que Romero Contreras es un infractor  “primario”  y que no  tiene  antecedentes  penales  que  “haga suponer que  necesita tratamiento carcelario”.   

Insiste  en  que  su  defendido  no necesita  tratamiento  penitenciario,  puesto  que  no colocará en riesgo a la comunidad,  máxime  cuando  en  el  expediente  obran  las  declaraciones  de José Armando  Cortés,   William  Lisandro  Rayo  y  Diana  Maritza  Rodríguez   quienes  informan sobre la buena conducta de Romero Contreras   

De  la  misma manera dice que en el trámite  obran  las  versiones  de  Jesús  Alirio  Quezada, Ismaelina Rodríguez y de la  señora  Ana  Tulia  Suárez  que  también  indican  la  buena  conducta  de su  representado.   

Después  de  reiterar  lo  precedentemente  expuesto,  asevera  que  Romero  Contreras  está dispuesto  a cumplir  con  las  obligaciones  que  se  le  impongan,  así como también la de prestar  caución.   

Manifiesta que no comparte la afirmación del  sentenciador,  según  la  cual,  los  testigos  que  declararon  sobre la buena  conducta  no  presenciaron  los  hechos.  Acota  que  de  acuerdo con la ley los  antecedentes  familiares,  laborales  y de cualquier índole sólo se demuestran  con testimonios que obren en el trámite, como aquí aconteció.   

Reitera que el acusado tiene buen desempeño  personal,  familiar,  laboral y social, en tanto que es una persona trabajadora,  responsable  y  que no colocará en peligro a la comunidad. De igual manera dice  que   “su   relación  comunitaria,  de  orden,  de  convivencia  pacífica, de salubridad pública y de moral social son excelentes,  que  es  una  persona  con  un  testimonio  de  vida  irreprensible, solidaria y  comprometida  totalmente  con la causa de su familia, disciplinada y serio en el  manejo  de  todos  sus  compromisos  y  que  en  los aspectos moral, espiritual,  físico   y  afectivo  es  una  persona  de  intachables  principios”.   

En otro acápite señala que su defendido ha  registrado  un  comportamiento  intramural  excelente, habida cuenta que así lo  han certificado las autoridades penitenciarias.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  De  acuerdo con el artículo 40 de la Ley  600  de  2000,  surge  nítido que el actor tiene interés para recurrir en esta  sede  el  fallo  de característica anticipado que se profirió, en la medida en  que  pretende  que  la  Corte  revise la negativa de la instancia de conceder al  acusado la prisión domiciliaria como sustitutiva de la prisión.   

       

2.  No  obstante,  el  reparo  que  el censor  presentó  contra  la sentencia de segunda instancia no cuenta con la claridad y  precisión requerida, motivo por el cual el libelo se inadmitirá.   

Recuérdese que el recurso de casación es de  naturaleza  rogada,  es decir, que los motivos de inconformidad se centran sobre  los  errores  de  derecho o de actividad cometidos en  la sentencia o en el  proceso,  según  el caso. Por manera que los mismos deben postularse de acuerdo  con  las  causales de casación contempladas en la ley, sin que sea dable apoyar  el  reproche  en  otras  no  estatuidas para el efecto, en tanto que ello sería  desconocer  el  principio  de  limitación, de acuerdo con lo preceptuado por el  artículo 216 de la Ley 600 de 2000.   

En cuanto a la fundamentación de la censura,  también  constituye  un  imperativo  del  libelista,  en  la  medida  en que el  artículo  212 señala que la demanda de casación deberá contener, entre otras  cosas,   “la   enunciación   de  la  causal  y  la  formulación  del cargo indicando en forma clara y precisa sus fundamentos y las  normas      que      el      demandante      estime      infringidas”.   

Dicho de otra manera, no basta con postular el  reproche  sino  que constituye un deber del censor que señale la clase de error  que  le enrostra al juzgador y evidenciar cómo de no haberse cometido el fallo,  por los menos, habría sido favorable al recurrente.   

En  tales  condiciones,  de  acuerdo  con los  argumentos  expuestos por el casacionista no se puede avizorar la clase de yerro  que  se  demanda  contra  el  fallo,  en  tanto que el discurso argumentativo el  actor   lo hizo consistir en  sostener que su defendido tenía derecho  a  la  prisión  domiciliaria como sustitutiva de la prisión, por cuanto que en  el  expediente  obran  testimonios  que  demuestran  que  tenía buen desempeño  personal,  laboral,  familiar  o social que permite concluir, de manera fundada,  que se hace acreedor a dicho instituto.   

Dicho   de   otra   forma,   del   discurso  argumentativo  del  casacionista  no  se advierte si el juzgador incurrió en un  error  de  derecho  o  de actividad al negar al acusado la prisión domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  prisión.   Todo lo contrario, se avizora es una  simple  disparidad  de  criterios con el sentenciador respecto de los argumentos  exhibidos en el fallo para denegar el pluricitado instituto.   

Así,  en el evento que ocupa la atención de  la  Corte,  surge  claro  que  el  censor  no  soportó  el  reproche  sobre una  determinada  causal  de  casación  y  tampoco  de  sus  argumentos  se infiere,  haciendo   que   la   censura  carezca  de  la  debida  claridad  y  precisión.   

Finalmente,  se  advierte que del estudio del  proceso  no  se  vislumbra violación de derechos fundamentales o garantías del  sujeto    procesal   que   recurre,   que  determine  el  ejercicio  de  la facultad oficiosa de índole  legal   que   al  respecto  le  asiste  a  la  Sala  en  punto  de  asegurar  su  salvaguarda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor   de   JULIO  CÉSAR    ROMERO    CONTRERAS,   por  lo  anotado en la motivación de este proveído.  En    consecuencia,   se  DECLARA   DESIERTO   el  recurso.     

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese  y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                              JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS           

                                                                                                                                                  IMPEDIDO   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                        JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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