25460(17-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25460  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No. 267   

Bogotá  D.  C.,   diecisiete  (17)  de  septiembre de dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Mediante sentencia de 19 de enero de 2005, el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Cúcuta, condenó a ÁLVARO ESQUIVEL  CÁRDENAS,  FABIO  ESQUIVEL  CÁRDENAS,  PEDRO  ELÍAS  ESQUIVEL  BOLADO y Julio  Chang,  a  la  pena  principal  de  seis (6) años y tres (3) meses de prisión;  multa    de    diecisiete    millones    trescientos   cuatro   mil   pesos  (17.304.000.oo);  a  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  un  término  igual  al  de  la  pena  principal; y les negó la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria,  como  autores responsables del  delito de tráfico de migrantes.   

Apelada la sentencia, el Tribunal Superior de  Cúcuta,  la  modificó en el siguiente sentido: (i) condenó a ÁLVARO ESQUIVEL  CÁRDENAS,  FABIO  ESQUIVEL  CÁRDENAS  y PEDRO ELÍAS ESQUIVEL BOLADO a la pena  principal  de cinco (5) años y dos (2) meses de prisión, y multa de cuarenta y  seis  punto  sesenta  y  siete (46.67) salarios mínimos legales mensuales, como  responsables    del    delito    de    tráfico   de  migrantes    en    la    calidad   de   cómplices; (ii) les concedió la prisión  domiciliaria. En lo demás fue confirmada.   

En  esta  oportunidad,  la  Sala  decide  el  recurso  extraordinario  de  casación interpuesto por los defensores de ÁLVARO  ESQUIVEL   CÁRDENAS,   FABIO   ESQUIVEL   CÁRDENAS  y  PEDRO  ELÍAS  ESQUIVEL  BOLADO.   

HECHOS  

El 28 de agosto de 2002, siendo las 10:30 de  la  mañana  se recibió una llamada telefónica y anónima en las instalaciones  del  DAS,  de la ciudad de Cúcuta, donde informaban que en el domicilio ubicado  en  la  calle  5 N # 16 E –  36  interior  5  A,  del  conjunto  residencial Hacaritama, se albergaban varias  personas  de  origen  oriental,  quienes  habían  ingresado  al  país en forma  ilegal, teniendo como destino Venezuela.   

Al  practicar  allanamiento y registro en el  lugar,  se  estableció  la existencia de 23 personas de nacionalidad China, sin  el  lleno  de  la  documentación  legal  exigida  para  permanecer en Colombia,  quienes  con  la  asistencia  de  intérpretes,  manifestaron  su  procedencia y  destino,  donde  luego de verificado su arribo, sus padres pagarían en el país  de  origen,  entre  diez mil (US$ 10.000.oo) y doce mil (US$ 12.000.oo) dólares  por cada uno.   

Rosa Margarita Bolado Galvis, quien atendió  la  diligencia  judicial  citada,  informó  que  estas  personas  habían  sido  llevadas  al  lugar,  en horas de la mañana, por su esposo ÁLVARO ESQUIVEL, su  hijo   PEDRO  ELIAS,  y  un  hombre  de  nacionalidad  China,  de  nombre  JULIO  CHANG.   

ACTUACIÓN  PROCESAL  RELEVANTE   

          1.  Con  base  en  los  anteriores  hechos  y  luego de adelantar la  investigación  preliminar,  el  10  de  septiembre  de 2002, la Fiscalía   abrió   la   investigación   y  ordenó  vincular1   a   Rosa  Margarita  Bolado  Galvis,   Rafael   Antonio  Pérez  González,  Julio  Chang,  ÁLVARO  ESQUIVEL  CÁRDENAS  y  PEDRO  ELÍAS  ESQUIVEL  BOLADO,  para  lo cual libró órdenes de  captura.   

          2.  En  diligencias  del  12 de septiembre de 2002, ÁLVARO ESQUIVEL  CÁRDENAS    fue    escuchado    en    indagatoria2; en resolución interlocutoria  de  16  de los cursantes, se le definió la situación jurídica con imposición  de   medida   de   aseguramiento   consistente   en  detención  preventiva  sin  excarcelación3,  como responsable del delito de tráfico  de  migrantes,  que  apelada  y  sustentada  de manera  extemporánea,  el  3  de  octubre  del  mismo  año,  el  recurso fue declarado  desierto4.   

          3.  En  resoluciones  de  3  de octubre y 8 de noviembre de 2002, la  Fiscalía  vinculó  al  proceso mediante declaratoria de persona ausente a Rosa  Margarita  Bolado  Galvis  y  PEDRO  ELÍAS  ESQUIVEL BOLADO; y a FABIO ESQUIVEL  CÁRDENAS        y       Julio      Chang,      respectivamente; en interlocutoria de 20 de noviembre de  2002,  les  definió  la  situación  jurídica  con  imposición  de  medida de  aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva sin excarcelación por el  delito    de   tráfico   de   migrantes y reiteró las órdenes de captura en su contra.   

          4.   El   4   de   diciembre   de   2002,  se  declaró  cerrada  la  investigación.   

          5.  El  16  de  diciembre  de  2002,  se  concedió  el  recurso  de  apelación  interpuesto  contra la resolución de 20 de noviembre de 2002, donde  se  resolvió  la  situación  jurídica de Rosa Margarita Bolado y PEDRO ELÍAS  ESQUIVEL,  el  cual  fue  decidido  el  31  de  diciembre del mismo año, por la  Fiscalía   Delegada   ante   el   Tribunal   Superior   de  Cúcuta5,  de  manera  favorable  al  recurrente,  que  dispuso  revocar  la  medida  de  aseguramiento  impuesta, con extensión a todos los demás procesados.   

         

          Con  ocasión  a  esta  decisión,  se  adelantó  proceso de única  instancia  contra  la  Fiscal  Delegada ante el Tribunal Superior de Cúcuta, la  doctora  ÉLCIDA  MOLINA  MÉNDEZ,  y  la  Sala  Penal  de  la  Corte Suprema de  Justicia,  en  sentencia  de  25  de  agosto  de  2004, la absolvió, dentro del  radicado No. 21841.   

          6.  En  resolución  de  23  de  septiembre de 2003, se calificó el  mérito  de  la instrucción y se acusó a Rosa Margarita Bolado, Rafael Antonio  Pérez,  Julio  Chang,  ÁLVARO  ESQUIVEL  CÁRDENAS, FABIO ESQUIVEL CÁRDENAS y  PEDRO  ELÍAS  ESQUIVEL  BOLADO,  como  coautores  del  delito  de  tráfico       de       migrantes6.   

          La   resolución  acusatoria  no  fue  impugnada  y   luego  de  notificada,   cobró   ejecutoria   el   14   de   octubre  de  20037.   

7.  Remitido el expediente para adelantar la  etapa  del  juicio,  el  1° de diciembre de 2003, se llevó a cabo la audiencia  preparatoria;  el  12  de  mayo  y 6 de diciembre de 2004, se verificó la vista  pública  de  juzgamiento;  el 19 de enero de 2005, el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  Cúcuta,  condenó  a  ÁLVARO  ESQUIVEL CÁRDENAS, FABIO ESQUIVEL  CÁRDENAS,  PEDRO  ELÍAS  ESQUIVEL  BOLADO  y  JULIO  CHANG, como coautores del  delito    de   tráfico   de   migrantes,  en  la  forma como ya fue reseñada; y absolvió a Rosa Margarita  Bolado y Rafael Antonio Pérez.   

8.   Inconformes  con  la  decisión,  los  defensores  de  ÁLVARO  ESQUIVEL  CÁRDENAS,  FABIO  ESQUIVEL CÁRDENAS y PEDRO  ELÍAS  ESQUIVEL  BOLADO,  la  impugnaron.  El  Tribunal Superior de Cúcuta, al  desatar  la  alzada,  la  confirmó,  con  las modificaciones que también ya se  anotaron.   

9.  Los  apoderados  de  ÁLVARO  ESQUIVEL  CÁRDENAS,   FABIO   ESQUIVEL   CÁRDENAS   y   PEDRO   ELÍAS  ESQUIVEL  BOLADO  interpusieron el recurso extraordinario de casación.   

En  auto  de  8  de  agosto de 2007, la Sala  admitió  las  demandas  presentadas  al  considerar que reunían los requisitos  formales  y  ordenó  correr  traslado  a  la  Procuraduría  Delegada  para que  emitiera concepto.   

LAS DEMANDAS:  

El  defensor  de  ÁLVARO ESQUIVEL CÁRDENAS  formula  tres  cargos. Uno, con fundamento en la causal primera de casación del  artículo  207 del Código de Procedimiento Penal (Ley  600  de  2000)  por  violación  indirecta  de  la ley  sustancial,  los  dos restantes, al amparo de la tercera de nulidad. A su turno,  el  apoderado  de FABIO ESQUIVEL CÁRDENAS, postula seis reproches, dos con base  en  la causal tercera, dos en el apartado inicial de la primera y otros dos bajo  el  auspicio  del  cuerpo segundo de la misma causal. Por último, el abogado de  PEDRO  ELIAS  ESQUIVEL  BOLADO  anuncia cuatro censuras, soportadas en su orden,  dos  por  nulidad, la otra, fundada en el apartado segundo de la causal primera,  y la última, por el enunciado primero de la misma.   

1.  La  demanda  presentada  en  favor  del  procesado ÁLVARO ESQUIVEL CÁRDENAS.   

          Primer  cargo:  Violación  indirecta  de  la  ley sustancial. Falso  juicio de identidad.   

         

          Ataca   la   sentencia   por   haber   sido   dictada   “con  violación  indirecta de las normas sustanciales, por error  de  hecho,  con  base a falso juicio de identidad por apreciación distorsionada  de las pruebas y tergiversación de las mismas.”   

“Consideran  los  juzgadores  de  segunda  instancia,  que  existe  certeza  para  condenar  al  procesado ÁLVARO ESQUIVEL  CÁRDENAS,  en razón a que los testimonios obrantes en sumarias (sic), como por  ejemplo  el  de  LUIS  EDUARDO  BUENO CHACÓN, ofrece plena credibilidad, ya que  esta  persona  escuchó  de  labios  de  la  esposa  de  mi  defendido,  que los  chinos8…  eran  de ÁLVARO, que nos comunicáramos con él… igualmente  se  aduce,  que  OLGA  LUCÍA  PALACIOS,  funcionaria  del DAS y esposa de BUENO  CHACÓN,  e interviniente en el Operativo  (sic) de registro al inmueble de  propiedad  de  ÁLVARO  ESQUIVEL,  también  escuchó  de  la esposa de ESQUIVEL  CÁRDENAS,  que:  … ‘eso  era     ÁLVARO…’  Testimonios  estos,  que  para  los  Conjueces (sic) los llevaron a concluir que  dichos   testimonios   indirectos:   ‘…no  tienen  la  fuerza  incriminatoria  suficiente  para deducir  responsabilidad    como    autor    al   señor   ÁLVARO   ESQUIVEL’”.   

          Dice     no     entender     si     los    Conjueces    “literalmente  están  manifestando  que, se refiere a la que los  testimonios  (sic)  de  los  funcionarios  del  DAS no merecen credibilidad para  acreditar  la  responsabilidad  de su defendido” y se  hayan  utilizado  “dentro del contexto del análisis  probatorio    para   confirmar   la   sentencia   condenatoria…”  de primera instancia.    

                     

          Critica    la    decisión    del    Ad  quem  por  “desechar  el  análisis  correcto  de  los  elementos  normativos  configurantes del delito de  Tráfico  de  Migrantes.”,  referida  a la entrada y  salida de personas del país   

          -.  La Sala de Conjueces tergiversó los testimonios de Luis Eduardo  Bueno   Chacón   y   Olga   Lucía   Palacios,  en  el  tema  del  animus  lucrandi;  se  distorsionaron los  medios             de             prueba9   utilizados  en  contra  del  implicado al tratar el aspecto de la antijuridicidad.   

         

          Solicita   a  la  Corte  se  valoren  nuevamente  todos  los  medios  probatorios   y   se   dicte   una   sentencia   absolutoria   en  favor  de  su  defendido.   

          Segundo cargo: Nulidad.   

          Con  fundamento en la causal 3ª  del artículo 207 del Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de 2000), propone nulidad por violación al  debido proceso, bajo los siguientes motivos:   

          -.  La resolución de acusación calendada 23 de septiembre de 2003,  transgrede  el debido proceso y el derecho de defensa, al desconocer lo ordenado  por    el   “superior   jerárquico”  de  segunda instancia “cuando mediante  providencia  del  31 de diciembre de 2002, Revocó la Medida de Aseguramiento de  Detención   Preventiva   (sic)…   sin   haber   obtenido   una   sola  prueba  sobreviniente…”   

          -.  Se  contrarían  los  numerales  2° y 3° del artículo 306 del  Código  de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000) y la jurisprudencia de la Sala  Penal de la Corte Suprema de Justicia radicación 16272 que dice:   

          “Los   jueces,   también   los   fiscales  delegados,  en  tanto  únicamente  están  sometidos  al  imperio de la Ley, por mandato del artículo  230  de  la  Constitución  Política,  no están obligados por ningún precepto  jurídico  acoger  sin  posibilidad  de  crítica ni discernimiento, el criterio  plasmado  dentro  del mismo proceso por otro funcionario de idéntica jerarquía  funcional”.   

          En  su apreciación, manifiesta el censor, la Corte quiso decir, que  a  los operadores judiciales les está prohibido “no  acoger  el  criterio  de  otros  funcionarios  de diferente jerarquía, como por  ejemplo sus superiores jerárquicos o de segunda instancia.”   

         

          Solicita  se  decrete  la  nulidad  de  lo  actuado  a  partir de la  calificación del sumario.   

          Tercer cargo: Nulidad.   

         

          Al  amparo  de  la  causal  3ª  del  artículo  207  del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000),  propone  nulidad  por violación al  derecho de defensa, con el siguiente argumento:   

          -.   Existe  nulidad  en  la  sentencia  de  segunda  instancia  por  violación  al  derecho  de  defensa,  al  valorar  la  prueba  indiciaria,  sin  motivación,  por  omitir  decir,  de  dónde  se obtienen las inferencias, y se  concluye,  que  esos  medios  de  prueba unidos a los testimonios, generan plena  certeza sobre la responsabilidad de ÁLVARO ESQUIVEL CÁRDENAS.   

          Solicita  se  ordene  la  nulidad  del proceso desde la sentencia de  segunda   instancia   “por  falta  de  motivación  probatoria.”   

2.  La  demanda  presentada  en  favor  del  procesado FABIO ESQUIVEL CÁRDENAS.   

          Primer cargo: Nulidad.   

          Bajo  el  auspicio de la causal 3ª del artículo 207 del Código de  Procedimiento  Penal (Ley 600 de 2000), propone nulidad por violación al debido  proceso y derecho a la defensa, con los siguientes argumentos:   

          -.  La  sentencia  del Ad quem  se  dictó dentro de un juicio viciado de nulidad, al desconocerse  en  la  resolución de acusación de 23 de septiembre de 2003, el debido proceso  y  el  derecho  a  la defensa, al pasar por alto lo ordenado por el “superior    jerárquico”   de   la  fiscalía  de  segunda  instancia,  quien  en  providencia de 31 de diciembre de  2002,    “REVOCÓ    por    ATIPICIDAD    y    no  ANTIJURICIDAD”,  la  medida  de aseguramiento que se  había  impuesto  a  FABIO  ESQUIVEL  CÁRDENAS  por  el  delito de tráfico de migrantes.   

          -.   El   Fiscal   de   primera   instancia,  sin  recaudar  pruebas  sobrevinientes,  cerró  la  instrucción,  calificó  el  mérito del sumario y  profirió  resolución  de  acusación con “un nuevo  juicio   valorativo   y   concluyó   ‘arbitrariamente’   que  existía  prueba  de  responsabilidad  penal  contra  FABIO  ESQUIVEL  CÁRDENAS”,  con  desconocimiento  de  los  numerales  2°  y  3°  del artículo 306 del Código de Procedimiento Penal; el  numeral  3° del artículo 140 del Código de Procedimiento Civil y el artículo  29 de la Constitución Nacional.   

          Cita  la  misma jurisprudencia de la Corte, reseñada en la anterior  demanda  y  expresa: lo que quiso decir la Sala, “es  que  a los operadores judiciales les esta (sic) permitido cambiar de criterio de  su    antecesor    en   la   misma   jerarquía   pero   no   de   su   superior  jerárquico”;  por  tanto,  se debió respetar en la  calificación,  la  decisión  anteriormente  tomada  por  el  fiscal de segunda  instancia,  cuando  revocó  la medida de aseguramiento, pues de otra manera, se  viola el principio de seguridad jurídica.   

          En forma específica, no eleva solicitud a la Sala.   

          Segundo cargo: Nulidad.   

          Soportado  en  la  causal  3ª  del  artículo  207  del  Código de  Procedimiento   Penal   (Ley  600  de  2000),  propone  nulidad  por  violación  “del   DERECHO  DE  DEFENSA  y  CONTRADICCION  (sic)”.   

          Señala como fundamentos del reparo:   

          -.  La  sentencia  del Tribunal no fue motivada conforme lo exige el  artículo  170  del  Código  de  Procedimiento  Penal, pues no obstante haberse  realizado  el  resumen  de los alegatos de los sujetos procesales, los Conjueces  no  manifiestan  si  están o no de acuerdo con ellos, y tampoco nada se expresa  sobre la antijuridicidad.   

          Destaca  varias  decisiones  de la Corte Suprema de Justicia, de las  que  dice,   tratan  sobre  la  nulidad  por  falta  de  motivación  de la  sentencia,   “cuando  el  racionamiento  (sic)  es  ilógico  e  incompleto, de tal manera que no permite comprender los fundamentos  del fallo…”.   

         No concreta petición en casación.   

         Tercer cargo: Violación directa de la ley.   

         Manifiesta  que  critica la sentencia de segundo grado “por  el  hecho  inequívoco de desechar el análisis correcto de  los  elementos  normativos configurantesel (sic) delito de Tráfico de Migrantes  ‘…en  la  entrada  o  salida   de   personas   del  país…’  ya que era de suyo explicar a los sujetos procesales cuales (sic)  eran  los  medios  de  prueba que obraban en el expediente y que demostraban que  FABIO ESQUIVEL había cometido el hecho punible…”   

         -.  Si  se  hubiera  tenido  en  cuenta  ese aspecto probatorio, se  habría  determinado  que  la  conducta  realizada  por  FABIO  ESQUIVEL  no  se  enmarcaba   en   el   tipo   penal   de  tráfico  de  migrantes.  Considera  el  recurrente  “insólito”  que  los  conjueces  hayan  aceptado  la  existencia  de prueba para dar por acreditada la  colaboración a los emigrantes, para la entrada y salida del país.   

          Tampoco hace una petición concreta a la Corte.   

         Cuarto  cargo:  “ERROR  DE DERECHO POR  VIOLACIÓN  DIRECTA  DE  LA LEY SUSTANCIAL REFERENTE AL ELEMENTO SUBJETIVO DE LA  CONDUCTA DE TRÁFICO DE MIGRANTES”.   

           El   reparo   en   forma  integral  es  el siguiente:   

         “Los  señores conjueces en la página 16 de la sentencia atacada  señalan  que  ‘en nuestro  concepto  no  es  necesario  que  se  consiga el lucro  buscado      por      el      agente.’   

         Considera  este  sujeto procesal que se viola la ley sustancial con  base  en un falso juicio de legalidad, por interpretarse el tipo penal de manera  injurídica,  por  cuanto  cercena  el  elemento  lucro,  que  es  de naturaleza  normativa,  con  la  cual  desmonta la tipificación de la conducta, al elemento  subjetivo.  Este  (sic) que  en   ningún  momento  se  probó,  ya  que  ni  los  agentes  del  DAS  ni  los  ciudadanos chinos hicieron  cargo  directo  (sic) sobre este aspecto en contra de  mi defendido ESQUIVEL CÁRDENAS.”   

         Nada             pide    de   manera   expresa   a   la  Sala.   

         

         Quinto  cargo:  “ERROR  DE  HECHO  POR  FALSO  JUICIO DE  IDENTIDAD SOBRE LA PRUEBA INDICIARIA.”   

         Lo sustenta de la siguiente manera:   

         -.  La  condena  del Ad quem  se soporta  en    prueba    indiciaria,    la   valora   “sin  motivación        alguna”      y      se  concluye, que en unión a  los  testimonios  se  genera  certeza para acreditar la responsabilidad de FABIO  ESQUIVEL  CÁRDENAS,  donde  los  juzgadores  omiten  expresar     cuál  fue      el      proceso     de     elaboración  de  las  inferencias, lo  mismo,    sobre    el    elemental   presupuesto   de   identificar   el   hecho  indicador.   

         

        Cita  jurisprudencia  de  la  Sala  Penal  de  la Corte Suprema de  Justicia sobre el tema de  construcción y definición del indicio.   

        -.  Se  distorsionaron  los  medios de  prueba             de             cargo10    y    soporte   de   la  antijuridicidad   de  la  conducta punible imputada. No se encuentran en el  proceso,  elementos  de  juicio  para acreditar que los ciudadanos chinos fueron  víctimas   de   constreñimiento   en  su  “libre  autodeterminación.”;  por  el  contrario,  están  las  declaraciones  de las víctimas, coherentes en  relatar,  su voluntaria salida desde el país de origen, para realizar turismo y  buscar a sus familiares en Suramérica.   

        No  hace solicitud concreta a la Corte.   

        Sexto  cargo:  “ERROR DE HECHO EN LA  TIPIFICACIÓN DEL DOLO.”   

        En   toda  la  extensión,      esto     expresa el libelista:   

        “En  la  página 34 de la sentencia se dice por parte de la sala  de  Conjueces  ‘que sus  respectivos        comportamientos son dolosos’   

        Critica  este  sujeto  procesal  de  la  defensa  técnica que los  señores  Conjueces  hubieran  tergiversado la prueba respecto al dolo, ya que a  través  del  proceso  no  se  demuestra  y  si miramos las doctrinas y la jurisprudencia las especies del  dolo  como  son: Dolo directo, Dolo eventual, Dolo de lesión, Dolo de ímpetu y  Dolo  de  propósito  (sic)  no  se  encuentran  acreditadas  a  lo  largo de la  investigación,     lo    único    cierto    es    que    (sic)    ‘es que por parte de la esposa   de  ALVARO ESQUIVEL se le dio posada y se les dio comidas y bebidas a unos seres  humanos,    cosa    que    no   es   delito.   (negrillas   propias)’.9ª edición 1984 Pagina (sic) 268  Derecho   Penal  parte  general.  Dr.  ALFONSO  REYES  ECHANDIA         (q.e.p.d.).  (sic)  sentencia del 30 de julio  del     2002     radicado    15296…,    sostuvo    que    el    dolo    hay    que    demostrarse   no  presumirse.-”   

        De    manera    general    a   todos   los   cargos   dice          que,   fundamenta   el  recurso  con  la  sentencia     de     segunda     instancia     de     la    Sala    Penal de la Corte Suprema de Justicia,  de   25  de  agosto  de  2004,  proferida  dentro  del  radicado No. 21841, por  medio   de   la  cual  se  absolvió  a  la  doctora  ÉLCIDA  MOLINA  MÉDEZ,  en  su  condición     de     Fiscal     Delegada    ante    el    Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  por el delito de prevaricato, con  ocasión  a  la  decisión  de  segunda  instancia  que  revocó  la  medida  de  aseguramiento de los aquí implicados, por estos mismos hechos.   

        Finalmente   y   con  base  en el numeral 2° del artículo 20511    del    Código    de  Procedimiento  Penal  (Ley  600 de 2000),  solicita  se admita la demanda y se  dé  aplicación  por  favorabilidad,  al     artículo    181              (procedencia    de    la    casación)  de la Ley 906 de 2004.   

3.  La  demanda  presentada  en  favor  del  procesado PEDRO ELIAS ESQUIVEL BOLADO.   

Primer cargo: Nulidad.  

Fundado  en  la causal 3ª del artículo 207  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600 de  2000),  propone  nulidad  por  violación  al  debido  proceso.   Considera   como  normas  violadas  los  artículos  29  (debido   proceso)  y  31  (doble  instancia,  prohibición  de  reforma en peor)  de la Constitución Nacional, 18 (doble  instancia)   del   Código   de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000),  6°  (legalidad)  de la Ley 599  de  2000;  14  numeral  5°  de la Declaración de Derechos Civiles y Políticos  (Ley  74  de  1968),  8°  numeral  2h  de la Declaración Americana de Derechos  Humanos (Ley 16 de 1972).   

Los   motivos  de  inconformidad  son  los  siguientes:   

-.   El  debido  proceso es una norma y  principio  rector  de  orden  legal,  constitucional  y hace parte del bloque de  constitucionalidad,  se  debe  aplicar  a  toda  persona  cuando  es procesada y  conlleva    la    salvaguarda    de    las    garantías    fundamentales    del  sindicado.   

        -.  Se violó el principio de doble instancia, al no respetarse en  la  fase  del  sumario,  lo  resuelto por el superior  -Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal Superior de  Cúcuta-, cuando revocó una medida de aseguramiento  por   inexistencia   de   antijuridicidad   material  -transcribe   apartes-,  como  se  contiene  en  la  resolución  de 31 de septiembre de 2002  de  esa  autoridad, y luego el fiscal  de  primera  instancia  dictó  resolución  de  acusación  contra  las  mismas  personas, sin existir prueba sobreviniente.   

        Solicita  se  case la sentencia, se declare la nulidad a partir de  la   resolución   que   calificó   el  merito  del  sumario  y  se  ordene  la  libertad  de PEDRO ELÍAS  ESQUIVEL   

Segundo cargo: Nulidad.  

          En  el  marco  de  la  causal  3ª  del artículo 207 del Código de  Procedimiento  Penal (Ley 600 de 2000), propone nulidad por violación al debido  proceso.   

          Indica  como  normas  violadas:  el artículo 29 de la Constitución  Nacional;  6°  y  8° del Código Penal (Ley 599 de 2000); 140, numeral 3° del  Código de Procedimiento Civil.   

          En  forma  breve,  cita  tratadistas  nacionales  y extranjeros para  definir  el  concepto de derecho de defensa; expresa que la segunda instancia es  un  derecho  del  sindicado,  para  evitar  decisiones unilaterales con posturas  “intranspasables”  que  obstaculizan  la  garantía para hacer efectivos los  derechos  y  disentimientos  de  las  partes  con el A  quo.   

         

          Controvierte  la  decisión de la fiscalía de primera instancia, de  haber  calificado  el mérito del sumario con resolución de acusación, sin que  con  posterioridad a la revocatoria de la medida de aseguramiento por la segunda  instancia,   se   hubiera   recaudado   prueba  nueva,  funcionario  que  había  considerado  para  la  toma  de la decisión, la inexistencia de antijuridicidad  material     “y    por    tanto    ausencia    de  dolo…”.   

          Solicita  a  la Corte, casar la sentencia y se declare la nulidad de  lo  actuado a partir de la resolución de acusación y se le conceda la libertad  a  PEDRO  ELÍAS  ESQUIVEL  BOLADO;  se  reenvíe  el  expediente a la fiscalía  delegada  ante  los jueces penales del circuito de Cúcuta, para que se precluya  la investigación.   

          Tercer Cargo: Falso juicio de identidad.   

          Ataca  la  sentencia  del  Tribunal,  amparado en el numeral 1° del  artículo  207  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de 2000), por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  en  la forma del falso juicio de  identidad, con los  siguientes argumentos:   

          -.  El  Tribunal  Superior  de Cúcuta distorsionó el contenido del  fallo  de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en que se absolvió a la  doctora  ÉLCIDA  MOLINA  MÉNDEZ  cuando  ésta  última  afirma:  “es  evidente  que el conjunto de operaciones intelectuales sobre  el  acervo  probatorio, que realizo (sic) la intérprete (sic) no tienen como ya  se  anoto  (sic),  las características de manifiesta ilegalidad que le atribuye  la  acusación”  y  el  Ad  quem expresa: “tan preciso  y  limitado  en su alcance y que no llega a absolver  anticipadamente ni de  manera   directa,   ni   indirecta   a   los   señores   procesados   en   este  asunto…”.   

          Precisa   que  con  la  expresión  “ni  indirecta”  se  ha  tergiversado  y distorsionado el  “pensamiento    de    la    Corte”,  al  constituir  esta Corporación “un  instrumento  de  fuerza  jurídica que proclama la inocencia  y la libertad  de  los  sindicados todos, así no lo diga expresa y verticalmente, pero lo deja  entrever”,   cuando  dice  la  Corte:  “Considera  la Sala que la Resolución de 31 de diciembre de 2002  no  se enmarca en la descripción típica del delito de prevaricato por acción,  considerando  que  dicho  pronunciamiento  no  es manifiestamente contrario a la  ley,  debido a que su argumentación no se aprecia como arbitraria o falaz, pues  tanto  la  apreciación  de lo factico (sic) como la evaluación de lo jurídico  tiene  asidero en el expediente sometido al estudio de la funcionaria de segunda  instancia.”   

          Reitera  que  en  la  sentencia  del  Tribunal se advierte el error,  cuando  se  confronta  con  el  fallo  de la Corte Suprema de Justicia proferido  dentro  del  proceso adelantado contra la doctora ÉLCIDA MOLINA MÉNDEZ , en el  aparte donde se expresa:   

          “Sin  que  sea  preciso ahora resaltar que (sic) tan acertada fue  su  decisión, lo indiado (sic) es advertir que su motivación no estuvo alejada  de  una RAZONABLE INTERPRETACION (sic) DE LA LEY NI SE APOYO (sic) EN ARGUMENTOS  Y   ELEMENTOS   AJENOS   A   LA   SITUACIÓN   PLANTEADA   como  lo  señala  la  acusación.”   

          Iluminan,  insiste  el demandante, la inocencia, inculpabilidad y no  responsabilidad  a  cada  uno de los procesados y a su defendido, con oposición  al  criterio de los Conjueces del Tribunal, que de haber evaluado el fallo de la  Corte  Suprema  de  Justicia  en  su verdadero contenido filosófico, jurídico,  sociológico,  hermenéutico,  objetivo  y dialéctico, otra sería la suerte de  su poderdante.   

         

          Solicita  se  case  la  sentencia,  se  la revoque y en su lugar, se  absuelva a PEDRO ELÍAS ESQUIVEL BOLADO.   

          Cuarto cargo: Violación directa.   

          Reprocha  la  sentencia del Tribunal por violar de manera directa la  ley  sustancial,  “POR ERROR DE DERECHO POR FALTA DE  APLICACIÓN  DE  LA NORMA SOBRE LA DOBLE INSTANCIA, LO CUAL CONSTITUYÓ UN FALSO  JUICIO   DE   CONVICCIÓN.”,   por  los  siguientes  motivos:   

          -.  El Tribunal desconoce la norma rectora de la segunda instancia y  la  fuerza  orientadora  de  los  fallos de la Sala Penal de la Corte Suprema de  Justicia.   

          -.  El  Ad  quem  sabía  de  la  obligación  de  cumplimiento  del principio de doble instancia,  donde   el   inferior   debe   acatar   “con  suma  reverencia”  lo  resuelto por el superior, con quien  no  puede discrepar en el expediente, por poseer mejor criterio jurídico que el  A quo.   

          -.  Lo  resuelto por el superior “Fiscal  Delegado  ante  el  H.  TRIBUNAL  SUPERIOR”,  era de  imperioso  cumplimiento  para  la  fiscalía  de  primera  instancia, más aún,  cuando   no  se  habían  recaudado  pruebas  adicionales,  debiendo  apoyar  la  decisión   de   su   superior,   en   acatamiento   del   principio   de  doble  instancia.   

          -.   De   la   misma   manera   debió   proceder   el  “A  quo”  con  el  fallo  de la Corte  Suprema,  donde  absolvió  a  la  doctora  ÉLCIDA MOLINA MÉNDEZ; pues haberlo  hecho   de   esa   manera    la   suerte  de  PEDRO  ELÍAS,  hubiera  sido  diferente.   

          Solicita  se  revoque  el  fallo  del  Tribunal  Superior  y  en  su  reemplazo  se  le  absuelva  y se le conceda la libertad a PEDRO ELÍAS ESQUIVEL  BOLADO.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

El  Procurador  Cuarto  Delegado  para  la  Casación  Penal, luego de  reseñar  los  hechos, la actuación procesal y analizar cada uno de los reparos  planteados  contra  el  fallo,  emite  concepto  en  el  que  solicita  a la Corte no casar la sentencia  impugnada.   

Como prolegómeno precisa que, las    falencias    e    imprecisiones  advertidas  en  las tres  demandas    presentadas    a    nombre    de    los    procesados   ÁLVARO  ESQUIVEL CÁRDENAS, FABIO ESQUIVEL CÁRDENAS y PEDRO ELÍAS  ESQUIVEL  BOLADO,  lo  llevan  a  sugerir  no  casar  la  sentencia del Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  pues  no  obstante  los  demandantes referirse de manera  genérica  a  la  violación  de  la  ley  sustancial  como  causal  alegada, no  especifican  si en la forma directa o indirecta. Si se asumiera el ataque por la  apreciación  probatoria  de la segunda instancia, carecen de señalar el motivo  de  la  violación, ya sea por error de hecho o de derecho y en algunos ataques,  no  se  cita las normas que dicen fueron transgredidas, sin lograr determinar el  sentido y el alcance de la censura.   

Tales   omisiones,  dice,  no  pueden  ser  superadas  por  la  Corte ni por el Ministerio Público, en virtud del principio  de  limitación,  libelos  que se deben descalificar también, por desconocer el  principio     de     no     contradicción;     solicita     se    declare    su  improsperidad.   

Dada  la  decisión  a  tomar en el presente  caso,  como se precisará a continuación, por motivos de economía procesal, la  Corte  evitará  realizar  un resumen más detallado del concepto del Ministerio  Público y con relación a cada uno de los cargos.   

CONSIDERACIONES  DE LA  SALA   

1.   El   artículo   205   (procedencia   de   la   casación)  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000),  establece  que   “La  casación  procede  contra  las sentencias (…) proferidas en segunda instancia  por  los Tribunales Superiores de Distrito Judicial y el Tribunal Penal Militar,  en  los procesos que se hubieren adelantado por los delitos que tengan señalada  pena  privativa de la libertad cuyo máximo exceda de  ocho    años,    …”  (negrilla fuera de texto).   

          2.   Los  procesados  ÁLVARO  ESQUIVEL  CÁRDENAS,  FABIO  ESQUIVEL  CÁRDENAS  y  PEDRO  ELÍAS ESQUIVEL BOLADO, fueron acusados y condenados por el  delito    de   tráfico   de   migrantes,  descrito  en  el  artículo  188  del  Código Penal (Ley  599  de  2000),  modificado por el  artículo  1° de la Ley 747 de 2002, sancionado con una pena máxima de 8 años  de prisión.   

          Es  indiscutible que para el presente caso la casación ordinaria, a  la  que acudieron los demandantes, es improcedente, pues el presupuesto objetivo  establecido  por  el legislador equivalente al máximo de la pena fijada para el  delito    -tráfico    de   migrantes-,  es  inferior  al  fijado en la parte final del inciso primero del  artículo  205  del  estatuto instrumental (Ley 600 de 2000), esto es, no excede  de 8 años.   

          Bajo  tales  condiciones,  la única posibilidad de los procesados y  sus  defensores  para  acudir  al  medio  de impugnación extraordinario, era la  prevista  en  el  inciso  tercero  de  la  norma  antes  citada,  que establece:   

“De  manera excepcional, la Sala Penal de  la  Corte  Suprema  de  Justicia, discrecionalmente, puede admitir la demanda de  casación  contra  sentencias  de  segunda  instancia  distintas  a  las  arriba  mencionadas,  a  la  solicitud  de cualquiera de los  sujetos  procesales,  cuando  lo  considere necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos  fundamentales,  siempre  que  reúna  los  demás  requisitos  exigidos  por  la  ley.”.  (negrillas  y  subrayado fuera de texto).   

          3.  En el presente asunto, los demandantes no hicieron alusión a la  casación  discrecional, ni realizaron esfuerzo argumentativo alguno tendiente a  justificarla.  Esta  obligación  consiste  en expresar, así sea en forma breve  -y    no    necesariamente    en    un   capítulo  separado-   la   vinculación   del   objeto  de  las  pretensiones    -causales    alegadas-  con  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la necesidad de la  intervención   de   la   Corte   para   la   protección   de   las  garantías  fundamentales.   

Tal  manifestación,  debe consignarse en el  texto  del  libelo  y,  si  la  situación lo permite, la motivación bien puede  cumplirse  con  la  presentación  del  cargo,  si  con  ello  se satisfacen los  requerimientos destacados.   

          Las  demandas  objeto  de  estudio carecen de tales presupuestos, lo  cual  impide  cualquier pronunciamiento de fondo sobre las pretensiones en ellas  contenidas.   

          De  manera reiterada, en cumplimiento del principio de limitación y  dada   la   naturaleza   rogada   del  recurso,  ha  dicho  la  Sala12,  que  es  indispensable  que  se  produzca  “la  solicitud de  cualquiera  de los sujetos procesales”; por lo tanto,  constituye  un  presupuesto  básico  el  hecho  de  que el actor debe solicitar  formalmente  la  admisión  de  la  casación  excepcional, pues al omitirlo, la  Corte  no  puede  recomponer  la  demanda  o dar por supuesta la pretensión del  impugnante.   

Si  bien  es cierto, que en los tres libelos  presentados  a  nombre  de  los  implicados  ÁLVARO  ESQUIVEL  CÁRDENAS, FABIO  ESQUIVEL   CÁRDENAS  y  PEDRO  ELÍAS  ESQUIVEL  BOLADO,  se  formulan  cargos,  amparados     en     la     causal    tercera    de    casación    (nulidad) y se alega vulneración de las  garantías  al  debido  proceso  y al derecho de defensa por inobservancia de la  doble  instancia,  ninguno de los tres censores expresa nada adicional sobre las  exigencias   de   la  casación  discrecional,  con  lo  cual  las  demandas  se  confeccionan  cual si se tratara de la impugnación común, que según se anotó  es improcedente.   

En este orden, la falencia que presentan los  escritos  objeto de estudio, específicamente la falta de manifestación expresa  de   acudir  a  la  casación  excepcional y el incumplimiento con la carga  procesal  de  suministrar  a  la Corte los argumentos que le permitan ejercer la  discrecionalidad  para  admitirlas, relacionados con la existencia de uno de los  dos  motivos  en  virtud  de  los  cuales resulta viable la impugnación en esta  sede,  esto  es, que sea necesario para “el desarrollo  de  la  jurisprudencia” o “la  garantía  de los derechos fundamentales”, así como la  indicación  clara  y  nítida de la razón o razones  por  las  cuales  el Juez de casación debe intervenir en un asunto sobre el que  no   concurren   los   presupuestos   de   la   casación  común,  impide  cualquier pronunciamiento de fondo sobre las pretensiones de  los  impugnantes  y  obliga  a  la  desestimación  de las demandas más no a la  invalidación  del  trámite  de  la  casación  desde  la  admisibilidad de las  mismas.   

          Sobre  este tema, la Corte de manera pacífica ha trazado una línea  jurisprudencial13,        donde       ha  señalado:   

“Sin  embargo,  si admitida la demanda el  vicio  no fue detectado, lo que procede no es la declaratoria de nulidad como en  el  caso  anterior,  sino  la  desestimación  del  libelo,  pues, siendo que la  decisión   que   correspondería  es  la  del  fallo  para  decidir  sobre  las  pretensiones  del  casacionista  y  para  ello  tiene  que  haberse cumplido las  exigencias  sustantivas  y  procesales  previstas  por la ley como supuestos, la  subsistencia  del  hecho  generador  del  vicio lo impide, ya que como sucede en  casos  como  el  presente,  la  falta  de  interés  para recurrir por parte del  demandante  para  formular  un  ataque  como  el  que  ha  presentado, continúa  produciendo,   material   y   jurídicamente,   los   mismos  efectos  negativos  atribuibles  desde  el  momento  en  que  se recurrió el fallo del Tribunal, no  quedándole  otra  alternativa  a la Corte que la de desestimar oficiosamente la  demanda,  pues  la  simple inadvertencia de la causa a la ahora de concederse el  recurso  o  de inadmitirse la demanda no hace que el vicio pierda eficacia, sino  que  lo  que  era  causa  de  rechazo  o  inadmisión  se  convierta en causa de  desestimación,  ya  que  todo  depende  de  la  fase procesal en que se tome la  decisión,  pues el auto de admisión erróneamente proferido, no obliga a tomar  decisión  alguna  de  fondo  al  estudiar los reparos hechos a la sentencia del  Tribunal  y  determinar el vicio o la índole de la pretensión, dado que carece  de  fuerza  vinculante no porque se estime ilegal, sino porque carece de efecto,  y   pensar   en   atribuirle   capacidad  saneadora  al  auto  de  admisibilidad  equivaldría,  como  se  ha  dicho,   a  comprometer a la Corte  en el  nuevo  error  de  asumir  una  competencia de que carece, la cual queda limitada  exclusivamente  a  tomar esta decisión, dado que el objeto de fallo, como es la  demanda,    no   puede   proferirse   ante   su   ineptitud   …”14.   

Así  las  cosas,  como  las  demandas  de  casación  presentadas  a  nombre  de los procesados ÁLVARO ESQUIVEL CÁRDENAS,  FABIO  ESQUIVEL  CÁRDENAS  y  PEDRO  ELÍAS  ESQUIVEL BOLADO, fueron declaradas  ajustadas  a  las  exigencias  de  la  ley,  no obstante que en las mismas no se  justificó   su   admisibilidad   por   la   vía   excepcional,  se  impone  su  desestimación,  tal  como  se indicó en precedencia, pero como de la necesaria  revisión  del  expediente,  advierte  la Sala, y diferente a lo expuesto en los  libelos,  la  transgresión  de  garantías  a  favor  de  los  implicados,  con  fundamento  en  el artículo 216 del Código de Procedimiento Penal (Ley  600  de  2000), de manera oficiosa  procederá  a  su  restablecimiento,  como  en acápite posterior se expondrá y  declarará.   

          4.  De  otra parte y contrario a lo que propone el defensor de FABIO  ESQUIVEL  CÁRDENAS,  para  el presente caso, en materia de casación no resulta  más  “favorable” la Ley  906  de  2004  que la Ley 600 de 2000, como lo cree el impugnante, razón por la  cual  es  oportuno  recordar,  el  criterio  expuesto  por  la  Sala15  sobre este  específico tema:   

“Si se pensara  en  que la nueva normatividad procesal –la  ley  906 del 2004-, que rige desde el 1° de enero del 2005, es  menos  odiosa  para asuntos como este porque no supedita el recurso a un límite  punitivo  y  porque  ya  no  distingue  entre casación ordinaria y excepcional,  bastaría responder, en breve síntesis, que no es cierto, porque:   

Uno. En la nueva regulación, en todo caso,  cualquiera  que  sea  la  causal  aducida hay que vincularla íntimamente con la  prueba  de afectación de los derechos o garantías fundamentales, como lo exige  la parte final del colon (sic) del artículo 181.   

Dos.  De  acuerdo con los artículos 180 y  184  del  mismo  estatuto,  una demanda que no demuestre la utilidad del recurso  para  efectos  de  alguna  de  las  finalidades  de  la  casación, no puede ser  seleccionada  para  estudio  de  fondo  del  proceso. Dicho de otra forma, en la  demanda  se  debe comprobar que la casación es trascendente para efectivizar el  derecho  material,  para  hacer  respetar  las  garantías  de  las partes, para  reparar   los   agravios   inferidos  por  la  justicia  y/o  para  unificar  la  jurisprudencia.  Esa trascendencia la tiene que evidenciar el casacionista en su  escrito.   

Tres.  Como  dispone  la última parte del  artículo  183,  en  la  demanda  se deben presentar  de  manera   precisa    y    concisa    tanto   las   causales   invocadas  como  sus  fundamentos.  Y dentro de estos, obviamente, se encuentran  incluidos  todos  los temas atinentes a la guarda de los derechos fundamentales,  aparte  de  los  tradicionalmente  exigidos  frente a cada uno de los motivos de  casación.   

Al  lado de los anteriores argumentos, que  pueden  ser  tenidos  como  los básicos, existen  otros también de enorme  importancia en materia de casación. Por ejemplo:   

Cuatro.  A  diferencia  de la normatividad  tradicional,  incluida  la  ley  600 del 2000, el nacimiento y el trámite de la  casación  en  el  nuevo  estatuto suspende los términos de prescripción, como  dispone su artículo 189.   

Cinco.   Si   antes   bastaba   con   la  presentación   de  la  demanda,  ahora  el  casacionista  debe  confeccionarla,  presentarla  y,  si  es  admitida,  tiene  que  sustentar  sus  afirmaciones  en  audiencia  pública  ante la Sala Penal de la Corte, y eventualmente responder a  todas  las  inquietudes  y dudas que sobre el recurso interpuesto y su contenido  le  puedan  plantear  todos o algunos de los magistrados integrantes de la misma  (inciso 4º, artículo 184).   

Seis.  Y  si se mira el punto en términos  aritméticos  que  repercuten  en el principio de celeridad, obsérvese cómo el  nuevo  estatuto  prevé  un  lapso máximo de 125 días para resolver el recurso  desde  el  momento en que se apersona del mismo la Corte (30 días, para decidir  sobre  admisión; 30 para la sustentación del recurso; 60 para dictar el fallo;  y  hasta  5  para  la  audiencia  de  notificación  del  mismo), mientras en el  anterior  el  término  total  no  excedería de 73 días (3, para admitir -o 10  para  inadmitir-; 20, para el procurador, 30, para registrar proyecto; y 20 para  decidir).   

Como difícilmente se podría decir que el  nuevo  Código de Procedimiento Penal es menos severo que el anterior en materia  de  casación,  resultaría imposible acudir a él para decir que por benignidad  se  aplicaría al caso de autos, simplemente porque no exige un mínimo punitivo  y  porque  ya  desapareció  la diferencia entre casación ordinaria y casación  excepcional”.16   

         

6.  CASACIÓN  OFICIOSA   

Aunque  se  desestimarán los cargos de las  demandas,  es  factible  enmendar  de manera inmediata y de oficio, un yerro que  conspira contra las garantías fundamentales de los implicados.   

En  efecto, con ocasión a la apelación de  la     sentencia     de     primera     instancia17,  el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  la  confirmó,  pero con la modificación de condenar a los procesados  ÁLVARO  ESQUIVEL  CÁRDENAS  y  FABIO ESQUIVEL CÁRDENAS, PEDRO ELÍAS ESQUIVEL  BOLADO,   en   la  calidad  de  cómplices  y  así  degradó  la  forma  de  participación,  para proceder a  aplicar  la  diminuente  establecida  en el artículo 30 del  Código Penal  (Ley   599   de   2000)   que   establece,    una  reducción  de  la  pena  equivalente   “…de  una  sexta  parte  a  la  mitad.”,   

De  esta  manera, procedió a descontar una  sexta  parte  a  la  pena  de  seis  (6)  años  y tres (3) meses impuesta en la  decisión  de primer grado, cuando el factor a aplicar correspondía a la mitad,  yerro  que  inobserva  los  parámetros para la determinación de los mínimos y  máximos  aplicables  establecidos  en el artículo 60 del estatuto sustantivo y  de  paso,  el  principio de legalidad de la pena, que ahora se debe restaurar en  beneficio de los implicados, como a continuación se hace.   

El   numeral   5°  de  la  norma  citada  –artículo   60  del  Código   Penal   (Ley   599   de   200)-,  establece:  “Si  la  pena  se disminuye en dos proporciones, la  mayor  se  aplicará  al  mínimo  y  la  menor  al  máximo  de  la infracción  básica.”;  por tanto, la  pena  mínima  establecida  para el delito de tráfico  de    migrantes    -artículo   188   del   Código  Penal-  corresponde  a seis  (6)  años  de  prisión  y  cincuenta  (50) salarios mínimos legales mensuales  vigentes,   la  cual  se  debe  disminuir  en  la  mitad,  dada  la  calidad  de  cómplices,    para   un  resultado,  luego  de la operación aritmética, de tres (3) años de prisión y  veinticinco  (25)  s.m.l.m.v.  de  multa,  a  la  cual  se  le debe adicionar la  porción  ponderada por el sentenciador, estimadas en tres (3) meses de prisión  y  seis  (6)  s.m.l.m.v.  para  la  multa,  que  con  relación  al quantum   inicial   corresponde   a  los  factores  del  4.16%   para  la  prisión equivalente a un (1) mes y quince  (15)  días  y  12% para la multa, igual a tres (3) s.m.l.m.v., respectivamente,  para  un   total  de  tres  (3)  años,  un  (1) mes y quince (15) días de  prisión;  y  veintiocho  (28)  s.m.l.m.v.  de  multa, como sanción a imponer a  ÁLVARO  ESQUIVEL  CÁRDENAS,  FABIO  ESQUIVEL CÁRDENAS y PEDRO ELÍAS ESQUIVEL  BOLADO.  En el mismo sentido se modificará la pena accesoria y en lo demás, el  fallo se mantiene incólume.   

En  mérito a lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.  Desestimar  las  demandas  de  casación  presentadas  en  nombre  de  los  procesados  ÁLVARO  ESQUIVEL CÁRDENAS, FABIO  ESQUIVEL  CÁRDENAS y PEDRO ELÍAS ESQUIVEL BOLADO, conforme a lo expuesto en la  parte considerativa.   

         

2.    Casar  parcialmente  y  de  oficio el fallo proferido por la  Sala   Penal   del  Tribunal  Superior  de  Cúcuta  y   condenar   a  ÁLVARO  ESQUIVEL  CÁRDENAS,  FABIO  ESQUIVEL CÁRDENAS, PEDRO ELÍAS ESQUIVEL BOLADO, a  la  pena  de  tres  (3)  años,  un  (1)  mes  y  quince (15) días de prisión;  veintiocho  (28)  s.m.l.m.v.  de  multa;  e   interdicción  de  derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  tiempo,  como  cómplices  del  delito  de  tráfico   de   migrantes,  conforme a lo expuesto en la parte motiva.   

3.  Contra esta decisión no procede recurso  alguno.   

Comuníquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS              AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                 

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1  Cuaderno No. 1, folio 137.   

2  Cuaderno No. 1, folios 179 y 189.   

3  Cuaderno No. 1, folio 193.   

4  Cuaderno No. 1, folio 287   

5  Cuaderno No. 2, folio 471.   

6  Cuaderno No. 2, folio 566.   

7  Cuaderno No. 2, folio 583.   

8  La  referencia  de  la  palabra “chinos”, corresponde  a  personas, con nacionalidad de la República Popular  de China.   

9  El  censor, no dice a qué elementos de convicción se refiere.   

10 El  demandante omite identificar los elementos de prueba.   

11 El  artículo  205  (procedencia  de la casación) de la Ley 600 de 2000, citado por  el  recurrente,  carece  de  numerales.  Sin  embargo, al verificar en el inciso  segundo   de  esa  nomenclatura  se  contiene:  “La  casación  se  extiende  a  los  delitos  conexos,  aunque la pena prevista para  éstos sea inferior a la señalada en el inciso anterior.”   

12  Autos  de  casación  de 27 de mayo de 2003, radicación No. 20458; 21 de agosto  de 2003, radicaciones  Nos. 20677 19950.    

13 En  el  mismo sentido, en forma reiterada se han producido las siguientes decisiones  de  la  Sala:  sentencias  de  casación de 20 de abril de 1999, radicación No.  10391;  18  de  abril  de  2002, radicación No. 16147, 14 de noviembre de 2002,  radicación  No.  17864;  30  de  enero  de  2003,  radicación No. 13518, 19 de  noviembre  de  2003, radicación No. 19848; 19 de noviembre de 2003, radicación  No.  19848;   5 de mayo de 2004, radicación No. 21312; 22 de septiembre de  2005,  radicación  No. 21807; 12 de marzo de 2008, radicación No. 27622; entre  otras.   

14   En  el  mismo  sentido,  Sentencias  del 14 de noviembre de  2002,   radicación   No.   17.864;   30  de  enero  de  2003,  radicación  No.  13.518.   

15  Auto de casación de 29 de junio de 2006, radicación 25499.   

16  Auto de casación de 23 de febrero de 2006, radicación No. 24109.   

17 El  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de Cúcuta, había condenado en la sentencia  recurrida  a ÁLVARO ESQUIVEL CÁRDENAS, FABIO ESQUIVEL CÁRDENAS y PEDRO ELÍAS  ESQUIVEL       BOLADO,       en       la       calidad      de      autores  del  delito  de  tráfico  de  migrantes,   a   la   pena   de   prisión   de   seis  (6)  años  y  tres  (3)  meses.     

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