23736(02-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23736  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No. 248   

Bogotá  D. C., dos (2) de septiembre de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Mediante sentencia de 22 de junio de 2004, el  Juzgado  de  Primera Instancia 155 de la Policía de Pasto (Nariño), condenó a  JOSÉ   MAURICIO   BURGOS   POZOS   como   autor   del  delito  de  lesiones  personales  con deformidad, a la  pena  principal de dos (2) años de prisión, multa de doce mil pesos ($12.000);  a  JAIBER  ARLEY  RODRÍGUEZ  ESTRADA  lo  condenó  como  autor  del  delito de  falsedad     ideológica     en    ejercicio    de  funciones,  a  la  pena principal de tres (3) años de  prisión,  la  accesoria  de separación absoluta de la policía Nacional; y les  concedió  el subrogado de la “condena de ejecución  condicional”.   

Inconformes   con   la   decisión,   el  representante  del  Ministerio  Público  y  la  defensora de los implicados, la  apelaron  y  en  fallo de 18 de noviembre de 2004, el Tribunal Superior Militar,  la confirmó.   

Los   apoderados   de   los   procesados  interpusieron  el recurso extraordinario y en esta oportunidad, la Sala emite la  sentencia de casación que en derecho corresponda.   

HECHOS  

En  la  ciudad  de Pasto (Nariño), el 26 de  septiembre  de  1999  y  en  horas  de  la  madrugada,  en  el momento en que el  ciudadano   William  Andrés  Cárdenas  López  protagonizaba  una  pelea,  fue  aprehendido  y  conducido  al  CAI  Cementerio por la patrulla integrada por los  policiales  JOSÉ  MAURICIO  BURGOS  POZOS y JAIBER ARLEY RODRÍGUEZ ESTRADA. El  capturado  resultó  herido en la espalda con arma corto punzante (cuchillo), en  el  momento  en  que  descendía del vehículo en ese lugar, que le ameritó una  incapacidad  médico  legal de sesenta (60) días y como secuelas una deformidad  física de carácter permanente.   

El  Subintendente  RODRÍGUEZ  ESTRADA, como  comandante  de la patrulla rindió un informe, donde puso en conocimiento que el  retenido  se había auto infligido la lesión, pero adelantada la investigación  se  estableció,  que  había sido causada por el Patrullero BURGOS POZOS, quien  pretendió  justificar  el  hecho, como resultado de una maniobra accidental, en  procura   de   evitar   la   fuga   del   lesionado,  cuando  arribaron  al  CAI  Cementerio.   

ACTUACIÓN  PROCESAL  RELEVANTE   

          1.  Adelantada  la etapa de instrucción, la Fiscalía Penal Militar  158  ante  el  Juzgado de Primera Instancia de la Zona Dieciséis de San Juan de  Pasto,  el  9  de julio de 2002 calificó el mérito del sumario de la siguiente  manera1:  i)  resolución  de  acusación  contra  JAIBER  ARLEY RODRÍGUEZ  ESTRADA   por  el  delito  de  lesiones  personales  en  concurso  con  falsedad  ideológica  en  ejercicio  de  funciones;  ii) resolución de acusación contra  OMAR    HERNANDO    MONCAYO    CHÁVEZ,    por   el   delito   de   falsedad   ideológica   en   ejercicio   de  funciones;  iii)  resolución  de  acusación  contra  JOSÉ  MAURICIO BURGOS  POZOS,   como  responsable  del  delito  de  lesiones  personales;  iv)  cesar  el  procedimiento en favor de  JOSÉ    MAURICIO    BURGOS    POZOS,    por    el    delito   de   falsedad   ideológica   en   ejercicio   de  funciones;  v)  cesar  el  procedimiento  a  favor  de  OMAR HERNANDO MONCAYO  CHÁVEZ,     por     el    delito    de    lesiones  personales;  y  vi) cesar el procedimiento en favor de  FRANCISO    JOSÉ    NOGUERA   ÁLAVA,   por   los   delitos   de   lesiones   personales   y   falsedad   ideológica   en   ejercicio   de  funciones.   

2.  Impugnada la acusación por la defensora  de   los   implicados,  la  Fiscalía  Tercera  Delegada  ante el Tribunal Superior Militar, en decisión de  14     de     noviembre     de    2003    dispuso2:  i) confirmar las acusaciones  proferidas  contra JAIBER ARLEY RODRÍGUEZ ESTRADA por el delito de falsedad   ideológica   en   ejercicio   de  funciones  y  JOSÉ  MAURICIO  BURGOS  POZOS,  por el punible de lesiones  personales  con  deformidad; ii)  revocar  las  acusaciones  impartidas contra JAIBER ARLEY RODRÍGUEZ ESTRADA por  lesiones  personales y OMAR  HERNANDO  MONCAYO  CHÁVEZ por falsedad ideológica en  ejercicio  de funciones; y iii) confirmar en lo demás,  la decisión recurrida.   

3. Verificado el consejo verbal de guerra, el  Juzgado  de  Primera Instancia 155 de la Policía de Pasto (Nariño), condenó a  JOSÉ   MAURICIO   BURGOS   POZOS,   como   autor  del  delito  de  lesiones  personales  con  deformidad y a  JAIBER   ARLEY  RODRÍGUEZ  ESTRADA,  como  autor  del  delito  de  falsedad    ideológica    en    ejercicio    funciones, en la forma como ya fue reseñada.   

4.   Inconformes   con  la  decisión,  el  representante  del  Ministerio  Público  y  la  defensora de los procesados, la  impugnaron.   El   Tribunal   Superior   Militar,   al  desatar  la  alzada,  la  confirmó.   

5. Los apoderados de JAIBER ARLEY RODRÍGUEZ  ESTRADA  y  JOSÉ  MAURICIO BURGOS POZOS interpusieron el recurso extraordinario  de  casación.  En  auto  de  10  de  mayo  de 2006, la Sala admitió la demanda  presentada  a  nombre  del  primero;  ordenó correr traslado a la Procuraduría  Delegada  para que emitiera concepto; y declaró desierto el recurso propuesto a  favor del segundo.   

LA DEMANDA:  

El  defensor  del  procesado  JAIBER  ARLEY  RODRÍGUEZ  ESTRADA,  formula cinco reproches por violación indirecta de la ley  sustancial,  (4)  por  falsos  juicios  de existencia  y    (1)   por  falso  raciocinio.   

Plantea  las  censuras  bajo  los siguientes  argumentos:   

          Primer  cargo:  falso juicio de existencia.   

         

          -.  El  error  del  Tribunal  radica  en  haber  omitido  valorar la  declaración  rendida por el implicado MAURICIO BURGOS POZOS en la diligencia de  corte marcial, donde expuso:   

          “PREGUNTADO:  Señor    Patrullero    BURGOS    POZOS,  sírvase  manifestar  que  (sic) hizo usted inmediatamente usted  (sic)  después  de  dejar  al herido en el hospital Departamental. CONTESTO:  En  ese  momento  dejamos  al  ciudadano  que  estaba  herido en el Hospital, ya dijeron que lo iban a atender,  le  dije  a  mi  cabo que me baje en la panel hasta el CAI, él se fue a atender  otros  casos  porque  esa  noche  recuerdo que estaba muy movida y había mucha,  mucha  situación y me quedé con GUERRERO, y nos pusimos a hablar de la novedad  que  se  había presentado si, y posteriormente le dije a CACHINOY que estaba de  comandante  de  guardia,  que  me  colaborara  con la  anotación        (negrilla       fuera       de       texto)       (sic).”   

          Dice   que   Juzgado  y  Tribunal,   ni  siquiera  “hicieron  alusión  alguna  a  la  valoración  como tal de este  medio  de  prueba”, y de esta manera se demuestra el  error  de  hecho  por  violación del artículo 232 del Código de Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000) que  por  vía  de  integración  hace  parte al ordenamiento Penal Militar. Con este  medio  de  prueba  se  demuestra,  que  fue  el  patrullero  BURGOS  POZOS quien  inicialmente   hizo  la  anotación,  que  luego  fue  tomada  por  el  implicado  RODRÍGUEZ  ESTRADA,  para  elaborar el informe tildado de falsedad ideológica.   

-.   Este  interrogatorio  cumple  con  el  principio  de  legalidad de la prueba, por haber sido recaudado en forma regular  y     oportuna     y     está     dirigido     a     demostrar     que RODRÍGUEZ ESTRADA no incurrió en el  delito  de  falsedad  ideológica,  pues  se  apoyó en un escrito elaborado con  antelación  por  otra persona y según el propio dicho del PT. POZOS, y de este  modo se acredita, sólo hizo una transcripción.   

Copia  apartes  de la sentencia del Tribunal  donde   se   argumenta   sobre   la   ocurrencia   del  delito  de  lesiones  personales, el cual critica como  superficial,  por  no  realizar un análisis prueba por prueba, ni en conjunto y  estar     basado     en     las     apreciaciones     realizadas    por    otros  funcionarios.   

-. El cargo se demuestra, dice el censor, con  la  aceptación  por  parte  del  PT.  JOSÉ MAURICIO BURGOS POZOS, de ser quien  dictó  al agente CACHINOY BURBANO, la anotación en las minutas de población y  de   esta   manera   se   acredita,   que  el informe suscrito por el SI. RODRÍGUEZ ESTRADA fue soportado en  éste      y     realizado     “mucho     tiempo  después”.   

Segundo   cargo:   (subsidiario)   falso  raciocinio   

-.  El  Tribunal  y  el Juzgado yerran en su  razonamiento,  al  no  tener en cuenta en el análisis probatorio, varios medios  de     convicción     “obrantes    dentro    del  instructivo”,   tales  como  la  condición  de  la  víctima  WILLIAM  CÁRDENAS, quien es “un ciudadano  perteneciente  a  una  peligrosa  pandilla  de  la  ciudad  de pasto, denominada  ‘Los  Gárgolas’, e infiere una  apreciación  muy  errada  al analizar la prueba, pues no se hace su evaluación  desde  la  sana crítica, sino que lo hace desde el punto de vista de la íntima  convicción.”   

Transcribe   el  siguiente  aparte  de  la  sentencia del Tribunal:   

“Después de aclarar como (sic) el agente  MONCAYO  no había estado presente en el suceso, dejó en claro para producir el  juicio  de  reproche que se debía sindicar como autor único de las lesiones al  PT.  BURGOS, quien lo hizo en forma intencional, pues previamente debió existir  una  requisa,  pues  quedó claro que al momento de bajar al retenido en el CAI,  el  citado  sindicado  lo  desarmó  con  la  mano izquierda, descartándose por  lógica  que  dada  la  profundidad  de la herida, según reconocimiento médico  legal  que  corre  a folio 150, de haber sido por el peso del cuerpo de CARDENAS  (sic)  al  caer  sobre  el  cuchillo  toda  la  hoja  hubiese penetrado sobre su  anatomía.”   

-. El error se genera en la afirmación de la  inexistencia   de  “norma  de la experiencia o  regla  de  la  lógica,  que diga que las heridas producidas en la humanidad del  perjudicado  se produjese exclusivamente de acuerdo al razonamiento hecho por el  Tribunal.”   

-.  Se  carece  en el proceso de un concepto  médico  legal,  que permita  llegar  a esa conclusión, siendo contrario a la razón predicar que los agentes  del  orden  y  específicamente  el  policial  BURGOS POZOS produjo la herida de  manera intencional a Cárdenas, para luego judicializarlo.   

-.  Se olvida, dice el impugnante, que quien  comete  un delito, trata de borrar sus huellas, por eso el derecho probatorio se  ocupa  de  recuperarlas,  como una ciencia reconstructiva. Por tanto, si hubiera  ocurrido  lo  expuesto  por  el  Ad  quem,  no  se  habría  logrado  su  judicialización, pues por lógica,  habría  ocultado  los  rastros  y  el  cuerpo  del  delito, consistentes en las  heridas causadas a Cárdenas.   

Indica  que  el  razonamiento  del  Tribunal  debió ser el siguiente:   

“Dentro de las diligencias reposan pruebas  sumarias  (recortes  de  periódicos, junto con las declaraciones obrantes en el  instructivo),  que  el  ciudadano  CARDENAS  (sic) es miembro activo de la banda  <Los  Gárgolas>  y  que  su  denuncio  no  tuvo otra intención que la de  desviar  lo  verdaderamente  ocurrido, a fin de centrar la investigación en los  Policiales  (sic)  que  lo  condujeron,  lo  anterior  a fin de evitar las   persecución  (sic)  que  los  mismos estaban haciendo con el fin de desmantelar  dicha  banda.  Hay  que  indicar  además,  que  dentro de las diligencias está  plenamente  demostrado  que  el ciudadano WILLIAM CARDENAS (sic), en el festival  de  cita,  estaba  en  franca disputa con otro ciudadano, lo cual indica que las  lesiones  que  este  presentó  pudo tener su origen en dicha disputa, cuestión  que  los  gendarmes  ni  la  ciudadanía, pudieron observar, pues los policiales  debieron  subir  a este ciudadano lo más rápido posible a la panel, so pena de  ser linchado por la ciudadanía.   

Ahora,  la relación de los insucesos, como  lo  ha  predicado el señor PT. Burgos, tiene su asidero desde el punto de vista  lógico,  pues  hay  que recordar que el señor CARDENAS (sic), fue  subido  de  manera  rápida  a  la  panel,  y que no dio tiempo a los institucionales de  hacerle  una  pormenorizada  requisa,  toda  vez  que la ciudadanía agolpada en  dicho  festival,  comenzó a asonar a los mismos, lo cual no les dio tiempo para  dicha  requisa, cuestión que indica desde la simple lógica que éste individuo  tuviera   otra  arma,  pues  recuérdese  que  está  acreditado  su  prontuario  criminal.”   

Además, en “sana  lógica” debió expresar:   

“Dentro  del sumario no existe prueba que  demerite  lo manifestado por los policiales, por el contrario, es la experiencia  la  que  indica  que  los  delincuentes  tratan  de desviar la actuación de los  hechos  verdaderamente  ocurridos,  pues  dentro  de  la  foliatura,  en el caso  concreto,  no  existe  siquiera  declaración  del  supuesto  ciudadano  a quien  presuntamente  le  hubiesen  inculcado los policiales, dirigiese su denuncia; lo  cual  indica  que  todo  es  una  conspiración, no sólo del ciudadano CARDENAS  (sic),  sino de la familia y los allegados de éste, pues no hay que olvidar que  todos   los  testigos,  que  declararon  a  favor  de  éste,  son  –a   (sic)   la   luz   del   derecho  probatorio, testigos sospechosos.”   

Solicita se case la sentencia.  

          Tercer cargo: falso juicio de existencia   

          -.  El Tribunal omitió por completo valorar la inspección judicial  con   reconstrucción   de   los   hechos,   con   la   cual   se   “hubiera  demostrado  que  efectivamente  el  PT.  BURGOS hizo la  anotación  al  señor AG. CACHINOY, y que de ésta última anotación, se basó  el   señor   SI.   RODRÍGUEZ   ESTRADA,  cosa  que demuestra al despacho que mi cliente nunca ha recaído  en     el     injusto     penal     de     FALSEDAD  IDEOLOGICA  (sic)  EN  EL  EJERCICIO DE SUS FUNCIONES.”   

          Solicita   se   desestime   el   pronunciamiento   del  Ad   quem   y   se  case  la  sentencia.   

          Cuarto cargo: falso juicio de existencia.   

          En  la  denuncia  formulada  por  el  ciudadano  Cárdenas,  siempre  señala  como autor de las lesiones a policiales diferentes de los procesados; y  en  sentir  del  censor,  ese  testimonio  es  incongruente,  arroja dudas y sus  acusaciones originaron la investigación revestida de mentiras.   

          El  denunciante es miembro de una “banda  de  pandilleros”  con  un  prontuario  delictual, no  merece  credibilidad  y  el  Tribunal  omitió en el fallo, valorar que éste, en la inspección judicial, no  obstante  encontrarse presentes los policiales procesados, nada dijo y no existe  en  la  diligencia  “anotación alguna en el sentido  de   que  se  ratificara  de  los  responsables…”.   

          De  esta  manera  se incurre en el error de hecho, determinante para  que   el   “fallo  sea condenatorio y no absolutorio, pues de haberse tenido  en  cuenta el mismo, éste conllevaría al extremo procesal de la duda y por tal  principio  lo  acertado  hubiera  sido absolver a mi defendido por el punible de  FALSEDAD IDEOLOGICA (sic)…”   

          No eleva solicitud concreta a la Corte.   

          Quinto cargo: falso juicio de existencia   

          Transcribe  los  siguientes  apartes  de  la  sentencia  de  segundo  grado:   

         “Tenemos  de  otra parte que los reconocimientos médicos legales  indicaron  que  a  ANDRES  CARDENAS  (sic),  se le fijó una incapacidad médico  legal  de  60  días con secuelas de deformidad física de carácter permanente,  habiéndose  tenido  mediante  los  testimonios  no  sólo  del  denunciante que  recibió  el  día  de  autos   una  puñalada en el costado derecho, en el  momento  de llegar al CAI, que por los testimonios a los que se refirió el juez  de  primer grado se ha venido decantando y ha resultado como único autor el PT.  MAURICIO BURGOS POSSO (sic).”   

          Al  respecto dice, el Tribunal supone medios de prueba testimoniales  que   aparentemente   indicó  el  A  quo.   

          Luego extrae de la misma decisión lo siguiente:   

“…dado  que  el informe que rindiera el  SI.  RODRÍGUEZ  el  26  de  septiembre de 1999 al Comandante de la Estación de  Pasto,  cuya  fotocopia  corre  a folio 114, se informada (sic) sobre la lesión  causada  sobre  la  propia  víctima, lo que se apartaba de la verdad, cuando la  narración  de  hechos  estaba en el libro de población según aparece a folios  360  y  361,  anotación  que  fue hecha por el mismo sindicado, quien puso como  testigos  de  los  hechos a NOGUERA ALAVA Y A BURGOS POSSO (sic), quien de todas  maneras  consignó  en un documento lo que no era cierto y por esta razón se le  acusó de falsedad ideológica.”   

         

          -.  El  Ad  quem  olvidó,  que BURGOS POZOS le había dictado a Cachinoy la novedad presentada, a  partir  de  la cual el procesado RODRÍGUEZ ESTRADA transcribió el hecho que ya  estaba   anotado;  por  tanto,  no  se  reúnen  los  requisitos  mínimos  para  endilgarle  la  conducta  de falsedad ideológica, citados en la decisión de la  Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  radicación  14228  de 1999,  consistentes  en:  la  conducta  del  empleado  oficial, que en ejercicio de sus  funciones  extienda  documento  que pueda servir de prueba, consigne en él, una  falsedad   o  calle  total  o  parcialmente  la  verdad,  independiente  de  sus  cometidos.   

          Reitera  que en  el  fallo,  no  se  tuvo  en  cuenta  la  prueba  indicadora  de  la conducta de  RODRÍGUEZ  ESTRADA,  limitada sólo a transcribir la anotación existente en el  libro de población, elaborada por el PT. BURGOS POZOS.   

          Recalca,  “menos puede indicarse que la  transcripción  hecha  por  el  SI.  RODRÍGUEZ ESTRADA, se realizara con el fin  único  y  exclusivo  de  servir  de prueba, pues nunca se ha establecido que el  policial…haya       incurrido       en       falsedad       alguna.”   

          Solicita  se case la sentencia y se dicte fallo absolutorio en favor  de JAIBER ARLEY RODRÍGUEZ ESTRADA.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

La  Procuradora    Tercera  Delegada para la Casación  Penal luego de reseñar los  hechos,    la    actuación    procesal  y  la demanda, emite concepto en el que  solicita  a la Corte no casar la sentencia  impugnada con  base en las siguientes razones:   

Primer cargo:  

-.           Precisa,  que  el  falso  juicio  de  existencia  requiere,  la suposición o consideración de una prueba inexistente  en   el  proceso  o  cuando  existiendo  es  omitida.  En la sentencia, los medios  de  prueba  echados de menos  en  el  reproche  propuesto,  no  se  encuentran identificados por su denominación,  pero    se    advierte    que    los   jueces   sí  abordaron  su  contenido  respecto al tema examinado.   

-.   El  yerro  denunciado   no  tiene  ocurrencia,  por  cuanto  los  juzgadores  de  instancia  sí  tuvieron en cuenta la  declaración     del    patrullero    BURGOS            POZOS,   tanto   en   la   valoración  en  conjunto  de  todos  los  medios  de prueba,   como   en   el   “juicioso  estudio” de los indicios,  donde   llegaron   a  la  deducción  que    se    habían   rendido   informes  diferentes,  circunstancia  que  aunada  a los demás  testimonios      y  documentos  obrantes  en  el expediente, los llevó a  atribuirle  credibilidad  al  relato del afectado Cárdenas López.   

-. Las      indagatorias     de     los     policiales     no     merecen  credibilidad,  por  las  inconsistencias  en  las  circunstancias  de  tiempo, modo y lugar. Tampoco           permiten           aceptar          que dicen la verdad, como ocurre en el  informe   rendido  por  el  procesado  Subintendente         RODRÍGUEZ  ESTRADA, en su condición  de   comandante  de  la  patrulla.   

-. Aunque  el  SI.  RODRÍGUEZ  ESTRADA y  el    PT.   BURGOS  POZOS  se encontraban en  el  lugar de los hechos, rinden versiones       contradictorias.  Al  compararlas,  el  primero  dice,  que la herida a Cárdenas  López  se  produjo  cuando  al  tratar  de  huir, Burgos lo alcanzó y le cayó  encima,  el  segundo  sostuvo, “Que el lesionado le  cayó                  encima”.    Respecto    del   arma,  el   Subintendente,  no  obstante  ser  quien  abrió la compuerta de la camioneta, no da razón de ella;  en        cambio        el       Patrullero         afirma,  que  cuando  RODRÍGUEZ abrió  la  compuerta  observó  el  cuchillo que      portaba     el     lesionado.  Estas   aseveraciones  contrapuestas,        “demuestran   que  los  hechos  narrados  por  el  patrullero, no corresponden a la realidad.”   

A pesar de estar originados los hechos en  la  agresión  con  arma blanca realizada por William Cárdenas López a Claudio  Aníbal  Solarte,  en el  barrio  La  Libertad   de  la  ciudad  de  Pasto,  las pruebas muestran  a los policiales  haciendo  diferentes    relatos  y       por       el      contrario,    Cárdenas    López,     de     manera    “clara,  reiterada  y  coherente”,  refiere  fue  apuñalado  por  la espalda  a la entrada del CAI Cementerio,  argumento  acorde  con  el  reconocimiento médico legal que le fue practicado y  así torna más creíble su dicho.   

-.  Esa  versión  confirma  el dicho del  agente  Moncayo  Chávez  al deponer sobre la mancha de sangre en la entrada del  CAI   Cementerio,   de  donde  se  infiere  que  el  Patrullero         BURGOS        POZOS,  produjo las lesiones a William  Cárdenas   y   a   su  tu     turno,    el  Subintendente      JAIBER      ARLEY     RODRÍGUEZ     ESTRADA     “alteró  la  verdad  de  los hechos en los libros de población  del   CAI   Cementerio”,   para   desvirtuar   la  responsabilidad de su compañero.   

-.  Se unen los testimonios de la familia  Chinguad   y   Claudio  Aníbal  Solarte,  quienes  hacen  saber, que ocho días después de los hechos,  los   citados   policiales   junto   con   Carlos   Ramos   Bolaños,    buscaron   a   Claudio   Emilio  Solarte,  “a  quien  prácticamente  obligaron  a denunciar” a William Cárdenas.   

-.   Por   tales   motivos  el  informe  “no  se  ajusta  al  contenido  de la información  suministrada  por el procesado Rodríguez Estrada al Comandante de la Estación,  y  no  corresponde  a  la  verdad  procesal”, y sus  exculpaciones     carecen     de     crédito      para     el   sentenciador;   a   su   vez,  no  tienen    la    entidad    para    desvirtuar   su  responsabilidad.   

Considera,    el    cargo   no   debe  prosperar.   

Segundo  cargo  (subsidiario):   

Se  relaciona,  con  el  análisis  del  Ad  quem, calificado como  apartado de la lógica.   

-.      A      través       del       discurrir   procesal,   se  tiene  demostrado  con   todos  los  medios  de  prueba,  testimonios,  documentos      y      la      versión      del     afectado     las  circunstancias  de  modo y lugar en  que  ocurrieron  los  hechos  y  la forma como los policiales omitieron decir la  verdad en los informes.   

-.    También    se   aprecian   las  contradicciones  del  encartado  y  la  sentencia  se soporta en el análisis en  conjunto    de   las   pruebas   y   no   obstante,  que  en  la  decisión  de segundo grado    se   omite   hacer   cita  en  forma expresa a cada  una  de  ellas,  si  lo hace con los testimonios del agente Moncayo; de la misma  manera      quedó  claro,   que  al  momento  de  descender  de la  camioneta  al retenido, el  Patrullero   Burgos,  lo  desarmó  con  la  mano izquierda y por lógica, con base en el dictamen médico  legal  se descarta, dada la profundidad de la herida, su producción por el solo  peso del cuerpo de Cárdenas al caer sobre el cuchillo.   

Trae     apartes    del   fallo,  donde  se  trata  el  tema  de la elaboración de la anotación en los libros de  población  y  del  informe  de policía, para precisar, se encuentra demostrado  que  al Subintendente RODRÍGUEZ ESTRADA,    le   correspondía   realizar  la última labor,   como   Comandante   de  Patrulla,  contenido  que  debía  corresponder a la verdad y al  ser    contrario   a  ésta,               generó    la   falsedad   en   documento  público.   

Tercer cargo:  

-.   Los  argumentos  por  falso   juicio  de  existencia  en  la  omisión  de  la  diligencia  de inspección judicial, no resultan atendibles al  dejarlos en el solo postulado.   

Cita  jurisprudencia   de   la   Sala   Penal   de   la   Corte  sobre  esta    forma    de    error,    para  precisar que el hecho de  haber  sido  excluida materialmente la inspección judicial, no significa que se  hubiera  omitido  su  valoración, al resultar obvio  que  en  el  análisis  en conjunto de los medios de  convicción,  pudo  deducir  conclusiones acordes con el método de apreciación  probatoria  establecida  en  el ordenamiento legal y  determinar la responsabilidad de JAIBER ARLEY RODRÍGUEZ ESTRADA.   

-.  Con la valoración de los testimonios  de  los  policiales  Moncayo Chávez, Ramos Bolaños, Munar Casanova,  integrantes  de  la  patrulla  que  conocieron  el  caso, y el  del  lesionado,  con  exclusión  de  la  inspección  judicial,  se  explica el  “razonado  análisis  de  los aspectos fácticos y  demás  elementos  probatorios, lo que en manera alguna constituyen el error que  el    censor    atribuye”,    al    no    lograr  demostrarlo.   

La censura no debe prosperar.  

Cuarto cargo:  

Tampoco  le  asiste razón a la propuesta  por  el  falso juicio de  existencia,   en   la  omisión  de  la  denuncia  y declaración de William  Andrés Cárdenas López.   

-. En la sentencia de primera instancia se  hace  referencia  a esas pruebas, cuando de la práctica de inspección judicial  se  concluye,    que  William       Andrés,       recibió       la       puñalada      en  la  entrada  del  CAI,  sobre  los  escalones; y se constata  que  al  final  de  las  escaleras   está   el   canal   de   desagüe,  también  mencionado  por  Omar  Moncayo.   

-.  En  nada  incide  en la decisión del  sentenciador,  que en la  diligencia  de  inspección  judicial,  la  víctima  no  hubiera acusado al  Patrullero  BURGOS  y al  Subintendente  RODRÍGUEZ  ESTRADA,  como  autores de las heridas sufridas, pues  tal  hecho  no lo presenció y conforme lo  ha  declarado  Cárdenas  López, en  ese  momento  tenía  cubierta la cabeza con un saco,  circunstancia    que    le    impedía    ver    a   sus   agresores.   

-.     El     hecho    que  el lesionado William Andrés haga  parte  de  una  banda  de  pandilleros,  carece  de  entidad  para desvirtuar la  realidad   procesal.  Al  estar   demostrada   la   materialidad   de   la   conducta   con   las  pruebas  testimoniales,  documentales,    los   experticios   médico     legales,    por   tanto,  los  planteamientos  del  recurrente  carecen  de  razón,    por   ser  contrarios a la realidad procesal.   

El ataque no debe prosperar.  

Quinto cargo:  

Dice    la   Delegada,   que   al  invocar ahora     el     falso     juicio     de  existencia  por  suposición  de  la  prueba que fue  enunciada    en    las  anteriores  censuras, el  reparo  resulta  contradictorio,  al  no poder el juez suponer       y     omitir     una  prueba  dentro  de  la    misma    sentencia al mismo tiempo.   

Se  refiere  a  jurisprudencia de la Sala  Penal    de   la   Corte   sobre   el   punto,   consistente   en   que    cuando    atañe   al   falso  juicio  de existencia por  la  creación  de  un  medio  de  prueba  imaginario  en   el   proceso,  le  corresponde  al  impugnante  sustraer  las  motivaciones  del  fallo  relacionadas  con     ese     elemento     de    convicción    y    demostrar    que  las  premisas  de la sentencia no  son   acordes   a  la  realidad  material  de  las  otras  pruebas  obrantes en el expediente.   

Dice   el  Ministerio  público,  que  este  tema  ya  fue  considerado,  motivo  por el cual será breve: la   anotación   realizada   por  el  procesado        JAIBER        ARLEY        RODRÍGUEZ       ESTRADA,  está  basada  en  el  dictado  del  Patrullero   BURGOS  al  Agente                 Cachinoy,   que   alegó,  impedía   endilgarle  al  Subintendente  RODRÍGUEZ  ESTRADA, el  delito  de  falsedad  ideológica. Esta prueba fue considerada y desestimada por  el   fallador   de   segundo  grado  por   carecer   de   la   entidad   suficiente   para   quebrantar  la  sentencia de primera instancia, donde “la  mera  consideración  del  medio de prueba excluye el falso  juicio de existencia por suposición.”   

-. Al extender  el  procesado  RODRÍGUEZ  ESTRADA  en  el  informe de policía,   que  reviste    la   calidad   de   documento   público  y  en  cumplimiento  de  sus  funciones,  un hecho  contrario  a  la  verdad,  su  conducta  se  adecua  al  delito  de falsedad   ideológica   en   ejercicio  de  funciones.   

-. El contenido del informe es ajeno a la  verdad,  al dar a entender que el propio afectado fue quien se causó la lesión  superficial  en  la  espalda,  aspecto conocido por el implicado, por haber sido  testigo  presencial de los  acontecimientos.   

-.  No se demostró el error de  hecho  atribuido  al sentenciador,  lo   que conlleva su  improsperidad.   

CONSIDERACIONES  DE LA  SALA   

Aspectos preliminares  

1.  Estima  la  Sala,  dada la naturaleza y  forma  en  que están planteados los cargos en la demanda, la necesidad de hacer  una  precisión  inicial,  en  el  sentido,  que  no se debe inadvertir, como le  sucedió   al   censor,   la   existencia   del   principio   en  casación,  de  inescindibilidad  del fallo, el cual entraña considerar, como unidad conceptual  y  temática,  la  sentencia  de  primera  y  segunda  instancia,  cuando  no se  contradicen entre sí.   

La  jurisprudencia  en  forma  pacífica  y  reiterada   ha   explicado,   que:   “las  sentencias  de  las  instancias conforman una unidad jurídica  inescindible,  de  modo  que  el  ataque  en  casación  no  puede  hacerse a la  sentencia  del  Tribunal  entendida  única  y  exclusivamente como el texto que  emitió  esa  Corporación,  sino  que  debe asumirse que en todo cuanto no haya  sido  objeto  de revocación, la de primera instancia queda fundida con la de su  superior  funcional.”3   

En  este  orden  y  como  se  acotó en los  antecedentes  procesales,  la  sentencia  de  primer grado, fue confirmada en su  integridad  por  el  Ad quem,  motivo  por el cual constituyen un cuerpo jurídico, sobre el cual se realizará  el estudio de los reproches casacionales contra ellas formulados.   

Por  lo  tanto, el demandante debió fincar  sus  ataques,  no  solamente  contra  el  contenido de la decisión del Tribunal  Superior  Militar,  si  no  que además, para ello, debió integrar al objeto de  censura,  la proferida por el Juzgado de Primera Instancia 155 de la Policía de  Pasto (Nariño).   

2.   De   la  misma  manera,  el  recurso  extraordinario  se  contrae  al  estudio de la demanda con ocasión a la condena  proferida  contra  JAIBER  ARLEY  RODRÍGUEZ  ESTRADA,  como autor del delito de  falsedad    ideológica    en    cumplimiento    de  funciones;  sin  que  sea objeto de esta decisión, la  impuesta  a  JOSÉ  MAURICIO  BURGOS  POZOS,  por  el  punible  de  lesiones   personales,  pues  el  recurso  extraordinario  interpuesto  en  su  favor, fue declarado desierto, conforme fue  reseñado en los antecedentes procesales.     

3. Como en el libelo se proponen cuatro (4)  cargos   por   violación   indirecta   de   la  ley  sustancial    en    la    forma   del   falso  juicio  de existencia y uno (1) por  falso   raciocinio,  para  evitar   repeticiones  innecesarias,  en  procura  del  principio  de  economía  procesal,  la  Sala  abordará los primeros en bloque y luego, lo hará respecto  de la segunda clase de error.   

Cuestión de fondo:  

SOBRE  EL PRIMERO, TERCERO, CUARTO y QUINTO  CARGOS: Falsos juicios de existencia.   

1. En este orden, en la demanda se reprocha,  que  en  la  apreciación  probatoria  del  Ad  quem se  omitió   valorar:   i)   (primer  cargo)  la  declaración del implicado MAURICIO BURGOS POZOS rendida en la  diligencia    de    corte   marcial,   ii)   (tercer  cargo)  la inspección judicial con reconstrucción de  los    hechos,   iii)   (cuarto   cargo)  el  testimonio  del denunciante William Andrés Cárdenas, rendido  en    la    misma    diligencia,   y   iv)   (quinto  cargo)   la  suposición  de  testimonios4, aparentemente  indicados  en  la  sentencia  del  A  quo.   

Dice  el  censor, que al no hacerse ninguna  alusión  en el fallo al testimonio de BURGOS POZOS, quien acepta fue la primera  persona  que  realizó  la  anotación  en  los  libros,  a partir de la cual el  implicado  RODRÍGUEZ ESTRADA realizó el informe tildado de falso, se incurrió  en  el  error,  pues  el  actuar  de  éste,  sólo  fue  transcribir  lo  allí  registrado;  si se hubiera valorado la inspección judicial, también se habría  demostrado  el hecho anterior; y con la omisión del dicho del lesionado William  Andrés     Cárdenas     López     en     esa     diligencia     -inspección  judicial-  donde  no acusa a  BURGOS  POZOS y RODRÍGUEZ ESTRADA, como los autores de las lesiones personales,  la  conclusión  obligada  era su absolución por este delito y consecuentemente  por   la  falsedad  ideológica  en  cumplimiento  de  funciones.   

2.   Ha   decantado   la  jurisprudencia,  que la violación indirecta  de  la  ley sustancial en la forma del falso juicio de  existencia,  se presenta cuando el juez omite apreciar  una   prueba   legalmente   producida   o  incorporada  al  proceso,  o  infiere  consecuencias  valorativas  a  partir  de  un  medio de convicción que  no  forma  parte  del  mismo, por no  haber sido producido o incorporado.   

         Desde  ya,  la  improsperidad  de  los cargos en esta forma de error  deviene  evidente,  pues  si  el demandante alega, la omisión en el fallo de la  valoración  de  los testimonios del policial BURGOS POZOS rendida en el concejo  verbal  de  guerra,  el  de  William  Andrés Cárdenas López en la inspección  judicial   con   reconstrucción   de   los   hechos,   lo  mismo,  que esta diligencia, de la simple lectura  de las sentencias de instancia se revela otra cosa.   

Confrontado  el  expediente  y ateniendo la  unidad  inescindible del fallo -se repite-,  integrado  por  las sentencias de primera y segunda instancia, se  advierte,  los  juzgadores  sí  valoraron tales elementos de persuasión, labor  que  fue  realizada  en  conjunto  con todos los medios de prueba recaudados y a  partir   de   los   cuales,  establecieron  la  ocurrencia  de  los  delitos  de  lesiones   personales   y  falsedad     ideológica     en    ejercicio    de  funciones        y        la        responsabilidad de JAIBER ARLEY RODRÍGUEZ  ESTRADA  en  el  segundo  de  los punibles.   

3.  De  la  misma  manera,  no  existe  la  suposición   de   prueba    testimonial   por   parte   del   Ad  quem,  para  soportar  en  parte,  la  decisión  que  confirma  la  ocurrencia  del  delito  de  falsedad  ideológica en  ejercicio   de  funciones  y  la  responsabilidad  del  Subintendente  JAIBER  RODRÍGUEZ ESTRADA en su comisión, cuando al resolver la  apelación  que fuera interpuesta hace remisión a los testimonios valorados por  el  A quo, pues tales piezas  procesales     existen    en    el    expediente5  y  fueron  aducidas de manera  debida y oportuna.   

4. En la sentencia del Juez de primer grado,  se   tuvo   en   cuenta  la  diligencia  de  inspección  judicial  “con  reconstrucción  parcial  de  los  hechos, realizados en el  lugar  del  CAI Cementerio…”, y en su desarrollo se  recaudaron,  entre  otras, las declaraciones del Patrullero BURGOS POZOS y de la  víctima  William Andrés Cárdenas López, la cual se verificó en la etapa del  juicio.   

Sobre  estos  temas,  al  momento  de  la  apreciación   probatoria,   en   la  sentencia  de  primer  grado  se  dijo  lo  siguiente:   

“INSPECCION  JUDICIAL  (sic)  con  reconstrucción parcial de los  hechos,  realizados  en  el  lugar  del CAI Cementerio; el señor WILLIAM ANDRES  CARDENAS  (sic),  manifestó  los  mismos  argumentos  durante el transcurso del  proceso,   sindicando   a   los  Agentes  MONCAYO  y  NOGUERA  ALAVA;  como  los  responsables de las lesiones.   

De  la  práctica  de  esta  prueba,  se  concluye  que  ANDRES  CARDENAS  (sic)  sostiene que recibió la puñalada en la  entrada  del  CAI  sobre  los  escalones  constatándose  que  al  terminar  las  escaleras  de  concreto está el canal de desagüe, mencionado por OMAR MONCAYO.  Por  su  parte el Patrullero BURGOS POZOS  expone que  se   dirigieron   al   CAI   Cementerio  con  el  fin  de  elaborar  el  informe  correspondiente  y  que  en el CAI se bajo (sic) primero y al abrir la panel por  RODRIGUEZ  (sic),  observo  (sic)  el cuchillo que tenía CARDENAS (sic), con la  punta  hacia  arriba,  procediendo  a quitarle el cuchillo y al bajarlo intentó  huir,  lo  cogió  del hombro lado derecho, con la mano izquierda y como el piso  estaba  resbaloso caen hacia atrás, como en la misma mano llevaba el cuchillo y  el  bastón  de  mando,  al  caer  se  opera la desviación de la punta del arma  causando la lesión.   

Mientras  que el SI. RODRIGUEZ (sic) dice  que  al  llegar al CAI, procedió a levantar la compuerta para que el patrullero  BURGOS  bajara  al  retenido y que el detenido pego (sic) un brinco ‘empujando  al  patrullero  BURGOS,  donde   él,   lo   alcanzó  a  agarrar,  de  uno  de  los  hombros  y  cayeron  posteriormente  al  piso,  a  medida  que  yo cerré la compuerta y me dirigí a  levantar  a  los  que  estaban  caídos,  observando  que se encontraba herido y  encontré   un   cuchillo   que  estaba  junto  al  lado  de  él…’ (FL 615)   

Dentro  de  la  diligencia se procedió a  contabilizar  el  lapso  de tiempo que se gasta del sitio donde se encontraba el  Agente  NOGUERA  y  la  llegada al umbral de la puerta, que es de siete segundos  (FL 160 a 617)6   

(…)  

DEL DELITO DE FALSEDAD IDEOLOGICA (sic) EN  EJERCICIO DE FUNCIONES:   

Esta  (sic) demostrado dentro del proceso  que  para  el 26 de septiembre de 1999 el Subintendente RODRIGUEZ ESTRADA JAIBER  ARBEY  (sic) se encontraba cumpliendo funciones  inherentes a su cargo como  Comandante   de  patrulla.  Igualmente  en  cumplimiento  de  sus  funciones  le  correspondía  elaborar los documentos de los casos policivos que se conocía en  su  turno, radicando en el libros de población (sic) los casos que se presenten  durante  su  turno  y teniendo en cuenta que los libros de población comandante  de  guardia, de servicio, de control de detenidos y demás, como los informes de  policía  constituyen  documentos  públicos que pueden servir de prueba, por lo  tanto,  le  asistía  la  obligación  de redactar la verdad de lo ocurrido y al  consignar  una  falsedad  o  radicar  un hecho contrario a la verdad, constituye  conducta que es sancionada penalmente.   

Así  tenemos, que por la lesión causada  al  señor  ANDRES  CARDENAS  (sic),  se efectuaron anotaciones en los libros de  población  del  CAI Cementerio y Santander, hechos contrarios a la verdad de lo  ocurrido,  como  ocurrió  igualmente  en  los dos informes, uno suscrito por el  Agente   MONCAYO   CHAVEZ  (sic)  dejando  a  disposición  de  la  ‘Oficina   de  Asignaciones  de  la  Fiscalía’  a  ANDRES  CARDENAS  (sic) (FL 30) y un segundo informe enviado al Comandante de Estación,  suscrito  por  el  SI.  RODRIGUEZ ESTRADA JAIBER (sic) en la que menciona que el  retenido:   

‘al llegar a  las  instalaciones del CAI Cementerio el ciudadano WILLIAM ANDRES CARDENAS (sic)  quien  es  sindicado  de  dichas lesiones y quien se encontraba con síntomas de  haber  consumido bebidas embriagantes, al abrir la puerta de la panel en la cual  era  trasladado,  este  empujo  (sic)  al  PT  Burgos  Pozo (sic) al bajarse del  vehículo  para  tratar  de huir del lugar, este ciudadano resbalo (sic) cayendo  al  piso  de  espalda,  al  ser  levantados por los policiales se noto (sic) que  estaba  sangrando,  al  ser  registrado  se  le  encontró  un  cuchillo,  marca  STAINESSTEEL,  de  mango  de  madera,  color café, hoja plateada con la cual se  causo   (sic)   una  herida  abierta  a  la  altura  de  la  espalda   lado  izquierdo…’   

Cabe resaltar que igual anotación acerca  de  los  hechos hizo el Subintendente RODRIGUEZ (sic), en el libro de población  del  CAI  Santander  (FL  115)  en  ambos documentos manifiesta la forma como se  causo  (sic)  la lesión a WILLIAM ANDRES CARDENAS (sic), aportando información  que  riñe  con  la  verdad  de  los  hechos, pues hace conocer que fue la misma  persona  conducida  la que causó la lesión que presentaba en la espalda, dando  a entender que era una herida superficial…   

(…)  

Para  el  despacho,  no son creíbles sus  exculpaciones,  pues  fue  testigo presencial de un delito y por mandato legal e  institucional  tenía la obligación de denunciar lo presenciado como ciudadano,  y  mas  aun  (sic) como Superior en grado a los demás policiales que conocieron  el  caso…  A  pesar de conocer la verdad consigno (sic) hechos contrarios a lo  ocurrido  en  el informe presentado al comando de Estación, como en libro (sic)  de  población  del  CAI  Santander,  anotación  de  las  02:00  Horas (FL 115)  incurriendo  así en el delito de Falsedad  Ideológica en Ejercicio de Sus  Funciones”,  pues  esta  (sic) demostrado que el documento expedido al Comando  de  estación (sic), como lo radicado en el libro de población se apartó de la  verdad de lo ocurrido.”   

(…)  

Lo  radicado  en  el  folio 360 y 361 del  ‘Libro  de  Población  del      CAI       Santander’  fue  elaborado  por el SI. RODRIGUEZ (sic), como lo demuestra la  terminación       del       escrito       que       menciona       ‘testigos  de  los hechos Ag NOGUERA  ALAVA.  PT  BURGOS  POZO (sic) y el suscrito SI. RODRIGUEZ ESTRADA JAIBLER (sic)  (FL  114  y  116), y es el mismo RODRIGUEZ (sic) quien en diligencia de versión  libre  acepta  la  autoría de las anotaciones correspondientes y que rindió el  informe  sobre  el  caso; demostrándose que la anotación efectuada en el libro  de población es de su autoría como el informe redactado.”   

Como  se  advierte, los elementos de prueba  señalados  omitidos,  sí  fueron  tenidos en cuenta por los falladores y hacen  parte  de  las  motivaciones  para imprimir la condena a JAIBER ARLEY RODRÍGUEZ  ESTRADA,  de  este  modo, el reparo no halla demostración, encontrando la Sala,  que  la  inconformidad  del  recurrente,  mas bien está dirigida a disentir por el valor suasorio otorgado a  los   medios   de   prueba,  aspecto  que  es  ajeno  a  esta  sede,  dado  que, el debate probatorio de ésa  índole, concluyó en las instancias.   

Así,  de  la  revisión  del expediente se  constata,  que ni el Juez de  primer  grado ni el Tribunal Superior Militar, dejaron de apreciar los medios de  convicción   echados   de   menos   por  el  censor,  tampoco  el  Ad  quem,  supuso  pruebas testimoniales,  pues  las  aludidas  por  éste  en  la  forma genérica, como los referidos por  “el    juez    de   Primer   Grado”  expresión  tomada  por  el censor como  soporte  del  último ataque,  corresponden    a    los   apreciados   por   el   A  quo,   respecto   de  la  ocurrencia  del  delito  de  lesiones  personales,  tema  jurídico  que  no  es  objeto  del  recurso,  pero  sin embargo al verificarlo,  -las  declaraciones-  sí  tienen presencia sumaria en el expediente, como ya fue precisado.   

No   se   debe  dejar  de  lado,  que  el  discernimiento  y  la  conclusión a que arribaron las instancias para imputar y  reprochar  a  JAIBER ARLEY RODRÍGUEZ ESTRADA el comportamiento constitutivo del  delito   de  falsedad  ideológica  en  ejercicio  de  funciones,  fue  realizado  previa  valoración  de lo  expresado  por el PT. JOSÉ MAURICIO BURGOS POZOS, en el entendido de haber sido  quien  dictó  las  primeras  anotaciones  en  los  libros  de población a otro  policial,  y  que  RODRÍGUEZ  ESTRADA,  como  Comandante de la patrulla y quien  conoció  del  caso,  elaboró y suscribió de manera posterior el informe de 26  de septiembre de 1999, con un contenido espurio.   

Esta  última  condición  de  RODRÍGUEZ  ESTRADA,  como  testigo  presencial  de  los  hechos sobre los que daba fe en el  documento,  le  imponía la obligación de plasmar la verdad que sus sentidos le  habían  permitido  percibir y apartarse del contenido de la anotación generada  en  los  libros por el PT. BURGOS POZOS, al observar que lo allí registrado era  contrario  a  la  realidad  de  lo acontecido, camino que no asumió, al decidir  plasmar  en  el  documento, situaciones contrarias a las ocurridas, transmutando  la  verdad,  en ejercicio de actividades propias de las funciones de su cargo de  Subintendente  de  la Policía Nacional, como lo dedujeron los Jueces de primero  y   segundo   grado  y  que  ahora  la  Sala  observa  razonable  y  ajustado  a  derecho.   

En  el fallo se llegó a la conclusión que  la  crónica  policial  era  falaz,  dadas las características de contundencia,  precisión,  coherencia  y  persistencia del testimonio de la víctima, además,  por  las  múltiples  contradicciones  sobre las circunstancias de tiempo modo y  lugar,  denotadas  en las indagatorias rendidas por los agentes del orden BURGOS  y  RODRÍGUEZ  y  puestas de relieve en los apartes transcritos de la sentencia,  las  cuales  no  se  esperan  de quienes con la experiencia de su labor, habían  participado  en  el  mismo  operativo  de  aprehensión de un ciudadano, a quien  luego  de  transportarlo  con  destino al CAI Cementerio, debido a un supuesto y  fallido  intento de fuga, el PT. BURGOS POZOS, acepta le causó una herida en la  espalda   con   el   arma   blanca   que   William   Andrés  Cárdenas  López,  portaba.   

Es  claro  y  a  partir del dicho de lo dos  implicados,   que  ése  fue  el  lugar  donde  Cárdenas  López,  resultó  lesionado, cuya exculpación en  este  proceso  trató  de  ser  llevada  por  los  procesados,  al  plano  de lo  accidental;  pero  que  en el informe de policía objeto del delito de falsedad,  se  mutó  la  verdad al afirmarse, que la herida había sido auto infligida por  el denunciante.   

Ahora, en sede del extraordinario recurso y  en  la  forma  hipotética,  por  demás  equivocada  e  inoportuna, al intentar  reabrir  un  debate  probatorio  caducado en las instancias, la defensa especula  para  procurar  la  absolución  de RODRÍGUEZ ESTRADA, con la aventurada tesis,  que  el  hecho ocurrió desde antes de la intervención policial y como producto  del   enfrentamiento  trabado  por  la  misma  víctima  con  otros  opositores,  inadvirtiendo  que el mismo implicado ya aceptó una situación diferente, en la  forma acotada.   

Tal pretensión de exculpación, fue la que  llevó  a  RODRÍGUEZ  ESTRADA  a  consignar  de  manera  apócrifa un hecho, en  procura  de  ocultar  la comisión de una conducta punible cometida por parte de  un integrante de la patrulla por él comandada.   

En  la  sentencia  de  primera instancia se  determina,  como  conclusión  de  la  diligencia  de  inspección  judicial con  reconstrucción  de  los hechos, prueba echada de menos por el impugnante, en el  recurso  interpuesto,  que Andrés Cárdenas López recibió la puñalada cuando  se  hallaban en la entrada del CAI Cementerio y sobre los escalones; además, en  las  motivaciones  de  esa decisión se destaca, la existencia de unas escaleras  de  concreto  donde existe un desagüe, mencionado en el testimonio del policial  OMAR  MONCAYO;  y  también se hace la precisión, sobre la comprobación en esa  diligencia,  del  tiempo  que  se  gasta entre el lugar de ubicación del agente  NOGUERA  y  la llegada al umbral de la puerta, equivalente a siete segundos. Por  último,  se  refiere  y  trae  a  la providencia, el recaudo y contenido de los  testimonios  recibido  a  los  implicados  BURGOS  POZOS y RODRÍGUEZ ESTRADA, a  partir  de  las  cuales se encontraron el sin número de contradicciones que las  demeritó para su credibilidad.   

Lo   anterior   para   reiterar,  que  la  inspección  judicial  y las declaraciones allí recaudadas, si fueron valoradas  en el fallo.   

De otra parte, la circunstancia consistente  en  que  el  sentenciador  no  hubiera  hecho referencia en las motivaciones del  proveído,  que  en desarrollo de la inspección judicial, la víctima no acusó  como  autores  de  la  herida  a  BURGOS  POZOS  y  RODRÍGUEZ  ESTRADA, estando  presentes,  en nada afecta la sentencia, pues como el mismo Andrés Cárdenas lo  declaró  desde el albor de la investigación, para el momento en que fue herido  no  tenía la posibilidad de ver a sus agresores al tener la cabeza cubierta por  un  saco, además, la actividad probatoria cumplida en esa diligencia, no tenía  como  finalidad  el  reconocimiento  en  fila  de  personas,  máxime  cuando el  afectado  seguía  imputando el hecho a otros policiales diferentes y ése hecho  –de   las   lesiones  personales-, como de manera reiterada se ha precisado,  fue aceptado por el propio BURGOS POZOS.   

Precisamente, la autoría de la agresión a  la  integridad  personal,  fue  establecida en BURGOS POZOS, luego de analizados  todos  los  elementos  probatorios recaudados en su conjunto, del que hizo parte  la  inspección  judicial  y  no  propiamente  por  la incriminación del sujeto  pasivo,  pues se reitera, nunca tuvo la posibilidad de ver, quién lo apuñalaba  en la espalda.   

Carentes   de  demostración  los  cargos  propuestos     -primero,    tercero,    cuarto    y  quinto-  por falso juicio de  existencia  y conforme a lo conceptuado por la señora  Procuradora Delegada, se declarará su improsperidad.   

SOBRE  EL  SEGUNDO  CARGO.  Falso raciocinio   

En  criterio  del  libelista,  los  jueces  erraron  en  sus  razonamientos  por  los siguientes motivos: (i) en el fallo se  omitió  valorar  la condición de la víctima, pues se trata de una persona que  pertenece   a   una  banda  de  delincuentes  de  alta  peligrosidad  denominada  “las Gárgolas”; (ii) se  carece  de  la  regla de la lógica para predicar, que las lesiones causadas, se  generaron,  conforme  al  discernimiento  realizado por el Tribunal; (iii) No es  razonable  que  si un policial lesiona a un capturado, proceda a judicializarlo,  pues  lo  lógico sería, que como causante intencional de las lesiones, tratara  de borrar las huellas del delito.   

Propone como adecuado razonamiento declarar,  que    Cárdenas    López    como   integrante   de   la   banda   “las  Gárgolas”,  denunció un hecho  falso  para desviar la verdad de lo ocurrido, donde las lesiones fueron producto  de  la  gresca  protagonizada  en  el  momento de su aprehensión, sin que fuera  posible  requisarlo  de  manera  adecuada  por  el  apremio  de  la multitud con  intenciones  de lincharlo, y por el contrario darle credibilidad al dicho de los  policiales     para     declarar    los    hechos    denunciados,    como    una  conspiración.   

Para la Sala, las deducciones probatorias de  las  instancias se encuentran acordes a la realidad procesal. Es que el fallo se  soporta  sobre  la  base  de  la prueba indiciaria a partir del dictamen médico  legal  practicado a William Andrés Cárdenas López; los documentos contentivos  de  los informes de policía ajenos a la verdad; los testimonios de la víctima,  de  los  policiales  William  Ernesto  Munares  Casanova,  Omar Hernando Moncayo  Chávez  y  Francisco  José  Noguera  Alava;  la  inspección  judicial;  y las  versiones  en  indagatoria de JOSÉ MAURICIO BURGOS POZOS y del implicado JAIBER  ARLEY  RODRÍGUEZ  ESTRADA, últimos quienes aceptan, que la lesión sufrida por  Andrés  Cárdenas  López, acaeció con posterioridad a su aprehensión y en el  momento  en  que  lo bajaban de la patrulla de policía en el CAI Cementerio, en  las condiciones ya referidas.   

Como  lo  expone  la  señora  Procuradora  Delegada  en  su  concepto,  la pertenencia de la víctima a una pandilla aunque  peligrosa,  no  le  resta credibilidad a su dicho, cuando se encuentra soportado  en  los  demás  medios de prueba, además de encontrar que los de descargo, son  contradictorios y mendaces.   

Es  oportuno precisar, que la condición de  una  persona por pertenecer a una pandilla delincuencial, no implica que siempre  va  a  mentir  ante  las  autoridades  o  que  su  dicho  como  tal  no  merezca  credibilidad,  pues  para  llegar  a  esa  conclusión  su  testimonio habrá de  someterse  a  los parámetros de la sana crítica como parámetro de valoración  probatorio  que  rige  el  sistema procesal penal colombiano, sin que sea dable,  prescindir  de  él  y  obtener  tales  conclusiones a  priori, como lo entiende el libelista.   

Le   faltan   razones   y  argumentos  al  recurrente,  cuando  señala  carente  de lógica el fundamento del fallo por si  mismo  y  presenta su personal percepción, según la cual, no se ajusta a tales  parámetros,  el  hecho  de reprocharles el comportamiento a los implicados, por  haber  sido  éstos,  quienes judicializaron a la víctima, cuando la lógica de  las  cosas,  hubiera  sido,  y en el evento de ser responsables, haber obrado de  manera contraria y tratar de borrar las huellas del delito.   

          Precisamente  esa  regla  de  la  lógica  echada  de  menos  por el  recurrente,  fue la aplicada en atención al buen juicio de los falladores en la  sentencia.  Dicho  de otra manera, en la decisión que se impugna, se concluyó,  que  el  Subintendente  JAIBER  ARLEY  RODRÍGUEZ ESTRADA elaboró el informe de  policía  con un contenido diferente a la verdad de lo ocurrido, para encubrir a  su  compañero,  el  Patrullero  JOSÉ  MAURICIO  BURGOS  POZOS,  en la conducta  reprochable  que  se  le  atribuye  y  de  este modo, en el sentido razonado del  libelista,     “borra     las     huellas    del  delito”.   

Destacado  el  abundante conjunto de medios  que  llevaron  a  la  convicción  de  certeza  a  los  falladores,  apoyados en  inferencias,  el  demandante no manifiesta si los hechos indicadores a partir de  los  cuales  se  construyeron  los  indicios,  fueron sopesados por fuera de los  parámetros  de la sana crítica; de tal suerte, la censura no comporta un cargo  casacional  con  vocación  de  prosperidad,  pues  al comentario personal de la  defensa  no  se le agrega, la demostración de alguna especie de error esencial,  diferentes  a  los ya tratados, que se hubiese cometido por distorsión de tales  hechos,  o  por  discernir  con distanciamiento de la lógica, las ciencias o la  experiencia.   

En  este  orden,  los  planteamientos  del  casacionista  no  alcanzan  la  entidad suficiente para cuestionar la estructura  jurídica  y  argumentativa del fallo, donde se expusieron pluralidad de razones  sobre  el  mérito  o  poder de convicción de cada medio de prueba, máxime que  éste,  amparado  por  la  doble presunción de acierto y legalidad, no se rompe  por  el  sólo hecho de un pensamiento defensivo diferente en la interpretación  del acervo probatorio recaudado.   

Consecuente   con  lo  precisado  por  la  Procuradora Delegada, el cargo no prospera.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.    No  casar   la   sentencia  impugnada,  conforme  lo  expuesto en la parte motiva de esta providencia.   

2.  Contra la  presente sentencia no procede recurso alguno.   

3.  Cópiese,  notifíquese,     cúmplase     y    devuélvase     al     Tribunal    de    origen.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS              AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS                                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

Comisión de servicio  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                Comisión de servicio   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secret aria.    

1  Cuaderno original No. 2, folio 343.   

2  Cuaderno original No. 2, folio 481.   

3 Auto  de  casación  de 30 de enero de 2008, radicación 25709, sentencia de casación  de  21 de noviembre de 2002, radicación No. 11851.   

4 Con  relación  a  la  propuesta de este error, el censor omite identificar de manera  precisa  a cuáles medios de prueba se refiere, pues argumentar el cargo, con la  transcripción  de  un  aparte  de  la  sentencia  del  Tribunal,  donde se hace  alusión  a  “…los  testimonios  a  los  que  se  refirió el juez de primer grado.”   

5  El  A quo motivó el fallo, en  conjunto  con  otros  medios  de  prueba, a partir de las declaraciones de   William  Andrés  Cárdenas López (Cuaderno No. 1, folios 7, 85 y 147), Claudio  Aníbal  Solarte  Chirán  (Cuaderno  No.  1,  folio 127), Rosa Paulina Chinguad  (Cuaderno  No.  1,  folio 15), Cecilia López de Córdoba (Cuaderno No. 1, folio  49),  Víctor  Cárdenas  Colina  (Cuaderno  No. 1, folio 93); de los policiales  William  Ernesto  Munares  Casanova  (Cuaderno  No.  1,  folio 76) ,Hugo Bayardo  Morales  Delgado (cuaderno No. 1, folio 91); las versiones libres e indagatorias  de  los  uniformados  Omar  Moncayo  Chávez (Cuaderno No. 1, folios 50 y 146) y  Francisco José Noguera Alava (Cuaderno No. 1, folios 56 y 151).   

6  Cuaderno   No,   4,   folio   723,   página   13  de  la  sentencia  de  primer  grado.     

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