23683(31-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 23683  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 70   

Bogotá, D. C., treinta y uno (31) de marzo de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Decide  la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos y de debida argumentación de la demanda de casación  presentada  por  el  defensor  del procesado HERNÁN EVELIO CIFUENTES RENDÓN en  contra  de  la  sentencia  de  segunda instancia proferida por la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de Antioquia, mediante la cual confirmó en su integridad el  fallo   emitido   por   el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Rionegro  (Antioquia),  que lo condenó a la pena principal de catorce meses de prisión y  siete   salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  de  multa  como  autor  penalmente  responsable  de  la  conducta  punible  de  fraude     a    resolución    judicial.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Dentro del proceso  ejecutivo  por  alimentos  radicado con el número 2001-0034, el Juzgado Segundo  Promiscuo  de  Familia  de  Rionegro  ordenó  la práctica de una diligencia de  secuestro     sobre     el     establecimiento    de    comercio    Charcutería  Licor  Blue,  situado en la  carrera 65 # 41 B 13 del mencionado municipio.   

El  27  de julio de 2001, se llevó a cabo la  diligencia  en  comento,  en  la  que se nombró y posesionó el abogado HERNÁN  EVELIO  CIFUENTES  RENDÓN como secuestre del establecimiento, a quien se le dio  entrega del mismo.   

Esta  persona, sin solicitar la autorización  judicial  legalmente  requerida  para  ello, nombró a su vez como administrador  del negocio al también abogado Fabio Antonio Ríos Urrea.   

El 24 de agosto de 2002, el propietario de la  Charcutería  Licor  Blue de  comercio  formuló  denuncia penal, tras haber encontrado que el establecimiento  se  le  entregó  prácticamente desmantelado, sin surtido y sin haber cancelado  varias facturas por la prestación de servicios públicos.   

2.  Debido  a  lo  anterior,  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  ordenó  la  apertura de una  indagación  preliminar,  practicó  varias  pruebas,  dispuso la apertura de la  instrucción,  vinculó  mediante  diligencia  de  indagatoria  tanto  a HERNÁN  EVELIO  CIFUENTES RENDÓN como a Fabio Antonio Ríos Urrea y, en resolución que  calificó  el  mérito  del sumario, acusó al primero de la conducta punible de  fraude    a    resolución    judicial,  según  lo establecido en el artículo 454 de la ley 599 de 2000,  y    al    segundo    del   delito   de   abuso   de  confianza, de acuerdo con lo señalado en el artículo  249 de dicho ordenamiento.   

3.  Conoció  de la  actuación  en  la  etapa  siguiente  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de  Rionegro,  despacho  que  dispuso la cesación de procedimiento a favor de Fabio  Antonio  Ríos  Urrea  por indemnización integral de la conducta y que a su vez  condenó   a   HERNÁN  EVELIO  CIFUENTES  RENDÓN  como  autor  del  delito  de  fraude    a   resolución   judicial   a  la  pena  principal de catorce meses de prisión y multa de siete  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes, a la accesoria de ley y al pago  por  concepto  de  daños  y  perjuicios  a  favor del dueño de la Charcutería Licor Blue.   

Así  mismo,  le  concedió  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena privativa de la libertad de que trata  el  artículo  63  de  la  ley  599  de  2000  por  un  periodo de prueba de dos  años.   

4.  Apelada  dicha  providencia  por  el defensor del sentenciado, el Tribunal Superior de Antioquia  la confirmó en su integridad.   

5. Contra el fallo de  segundo  grado, interpuso el abogado de HERNÁN EVELIO  CIFUENTES        RENDÓN        el       recurso  extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

1.   Después  de  identificar  a  los sujetos procesales y de reseñar los antecedentes procesales  del   caso,   el   defensor   formuló   como  primer  cargo  una  violación directa a la ley sustancial por  aplicación   indebida  de  la  norma  que  consagra  el  tipo  de  fraude          a          resolución         judicial.   

En la sustentación, adujo que el Tribunal se  equivocó  al  subsumir  en el enunciado normativo del artículo 454 del Código  Penal  la  conducta asumida por HERNÁN EVELIO CIFUENTES RENDÓN, que consistió  en   haber   designado  a  un  administrador  del  establecimiento  Charcutería  Licor Blue sin contar con la  autorización  judicial  previa,  pues dicho comportamiento no encuadra en el de  sustraerse  en  forma  dolosa  y  por  cualquier  medio  al  cumplimiento de una  resolución  judicial  que prohíba al secuestre realizar un nombramiento en tal  sentido,  sino tan solo alude al incumplimiento del deber legal consagrado en el  artículo  9  del Código de Procedimiento Civil, modificado por el decreto 2282  de  1989,  cuya  sanción por administración negligente se encuentra sancionada  en la ley 446 de 1998 y demás normas concordantes.   

Precisó  que por ello el ad quem desconoció  el  artículo  29  de  la Carta Política, en el sentido de que nadie podrá ser  condenado   sino   conforme   a   leyes   preexistentes   al   acto  que  se  le  imputa.   

2.  Invocando  como  causal  de  casación  el  contenido  integral  del artículo 205 del Código de  Procedimiento   Penal,   adujo   como   un   segundo  cargo  que  la sentencia de segunda instancia viola el  derecho  fundamental  al  debido  proceso  de  que  trata  el artículo 29 de la  Constitución,  pues se impuso una pena por una conducta que no está consagrada  legalmente como delito.   

En  consecuencia,  solicitó  a  la Corte que  casara la sentencia objeto de impugnación.   

CONSIDERACIONES  

1. De conformidad con  lo  señalado  en  el  inciso 1º del artículo 205 del Código de Procedimiento  Penal,  la casación procede, en forma regular, contra las sentencias de segunda  instancia  proferidas  por los tribunales superiores de los distritos judiciales  del  país, dentro de procesos que se hubieren adelantado por delitos que tengan  señalada  una  pena  privativa  de  la libertad cuyo máximo previsto en la ley  exceda los ocho años de prisión.   

Cuando  el fallo de segundo grado provenga de  un  juzgado  del  circuito o la pena contemplada sea igual o inferior a los ocho  años,  la  casación  sólo es procedente de manera excepcional y discrecional,  es  decir,  en  la  medida  en  que  la  Corte lo considere necesario en aras de  respetar  las garantías fundamentales o para desarrollar la jurisprudencia, tal  como lo consagra el inciso final de la norma en comento.   

2.  Respecto  de la  casación  discrecional, la Corte ha sentado el criterio de que el demandante en  su  solicitud  tiene  la  carga  procesal de presentar en forma clara, nítida y  coherente  las  razones  por las cuales esta Corporación debería conocer de un  asunto  en  el  que  no  concurrieron los presupuestos para la procedencia de la  casación  común,  bien  sea  porque  el  pronunciamiento  de  la  Sala resulta  necesario  para  el  desarrollo  de  la jurisprudencia, o bien porque en el caso  concreto hubo vulneración a las garantías fundamentales.   

Cuando  se  trata  de  esto último, la Corte  también  ha  precisado  que  el solicitante tiene la obligación de desarrollar  una  argumentación  lógica  tendiente  a  demostrar  el  quebrantamiento de la  garantía  procesal  invocada  en el caso concreto y los motivos por los que tal  conculcación  repercutió  de  manera  trascendente  en el normal devenir de la  actuación    procesal    o    en    las    decisiones    adoptadas    por   las  instancias.   

3.  Adicional  a lo  anterior,  y  como quiera que el recurso extra-ordinario de casación obedece al  principio  de  limitación,  al  igual  que a la naturaleza rogada del mismo, la  demanda   también  tiene  que  elaborarse  con  el  debido  acatamiento  a  los  requisitos  formales  establecidos  en  el  artículo 212 de la ley 600 de 2000,  esto  es,  respetando las reglas de formulación, desarrollo y demostración del  cargo  o  los  cargos  de  que  trata  el  artículo 207 ibídem, que por obvias  razones  deben  estar  en  consonancia  con  los argumentos por los cuales   se   fundamentó   la  solicitud  de  admisión  por  vía  discrecional.   

4.  En el asunto que  centra  la  atención  de  la  Sala,  es obvio que el defensor de HERNÁN EVELIO  CIFUENTES  RENDÓN  dejó  de  cumplir  con  los más elementales requisitos que  tanto  la ley como la jurisprudencia le exigían para efectos de la admisión de  la demanda.   

En efecto, a pesar de que el límite punitivo  máximo  de  la  conducta  de  fraude  a  resolución  judicial  por la cual fue acusado y sentenciado HERNÁN  EVELIO  CIFUENTES  RENDÓN  es  inferior  a  los  ocho  años  de  prisión,  el  demandante  no  sustentó en el caso concreto las razones por las cuales podría  presentarse  algún  fin  propio  de  la  casación  discrecional, ni tampoco se  molestó  por persuadir de manera expresa y ordenada a la Corte en este sentido,  e  incluso  llegó  al extremo de confundir los fines contemplados en el último  inciso  del  artículo  205  de la ley 600 de 2000 con las causales específicas  señaladas  en  el  artículo  207  ibídem,  al  formular  a  modo  de reproche  independiente    en   lo   que   denominó   segundo  cargo una violación a la garantía del debido proceso  por  desconocimiento  del  principio  de  legalidad  de  los  delitos  y  de las  penas.   

Pero,  incluso  así, el defensor ni siquiera  intentó  convencer  a  la  Corte  de  la  efectiva  conculcación  del  derecho  fundamental  en  comento,  más  allá  de  la  simple  manifestación de que el  comporta-miento  atribuido  a  HERNÁN EVELIO CIFUENTES RENDÓN por el organismo  acusador  nunca estuvo contemplada como delito, aseveración que individualmente  considerada  no corresponde a la realidad del proceso, en tanto que esta persona  fue   condenada   como   autora  responsable  de  la  conducta  de  fraude  a  resolución  judicial  prevista  tanto  en  el  artículo  454 de la ley 599 de 2000 como en el artículo 184 del  decreto ley 100 de 1980.   

Ahora  bien, si la violación al principio de  legalidad  de  los delitos y de las penas a que hacía mención el demandante se  circunscribía   al   reproche   que   formuló   en   el  llamado  primer  cargo,  en  el  sentido de que el  procesado  no  incumplió  el  contenido  de  una  resolución judicial sino las  obligaciones  emanadas de su cargo como secuestre (y de ahí la atipicidad de la  conducta),  es de anotar que el demandante no cumplió con las cargas procesales  que  la  jurisprudencia  de  la  Sala  ha  impuesto  en  lo  relacionado  con la  sustentación del cuerpo primero de la causal primera de casación.   

Sobre  este particular, es de destacar que si  bien  es  cierto  que  el demandante hizo alusión a la aplicación indebida del  artículo   454   del   Código   Penal,   también   lo   es  que  (i) no enunció la norma que debió   haberse  reconocido  en lugar de la incorrectamente aplicada;  (ii) tampoco profundizó en  la  configuración  típica  del  delito  de  fraude a  resolución   judicial,   de   conformidad   con  las  precisiones  que  al  respecto  han  desarrollado tanto la jurisprudencia con la  doctrina;  (iii) no indicó  con  la  suficiente  claridad cuáles fueron  los  hechos  que la segunda instancia  consideró  demostrados ni cuál fue la argumentación  jurídica  del  cuerpo  colegiado  a partir de los mismos, sino que se limitó a  transcribir    apartes    de   la   providencia   del   Tribunal;   (iv)  dejó  de  elaborar,  frente a esos  hechos  probados  y  no  cuestionados,  su  propia  valoración  jurídica en lo  atinente    al   problema   de   atipicidad   que   formuló;   y   (v)  tampoco  desechó  la  posibilidad,  contemplada  por  el  funcionario de primera instancia (cuyo fallo al haber sido  confirmado  por  el  de  segunda se integra en una unidad jurídica imposible de  escindir),  de  que  la  conducta  no  fuera  completamente  atípica,  sino que  también  era  susceptible  de  adecuarse  en  un  tipo  penal  de  peculado.   

En estas condiciones, la Corte carece de los  suficientes  elementos  de juicio como para considerar  que  el  demandante  planteó,  al  menos  desde  el  punto de vista formal, una  violación  directa  de  la  ley sustancial por aplicación indebida de la norma  que   consagra   el  tipo  de  fraude  a  resolución  judicial  y  no  su  particular  visión de los hechos  sometidos  a juicio, aspecto que por lo demás no se puede entrar a dilucidar en  sede  de  casación  debido  a  la  naturaleza  rogada  de  este  extraordinario  recurso.   

Así mismo, es de anotar que no se observa en  el  trámite  procesal  ni en el fallo impugnado violación ostensible alguna de  derechos  o garantías fundamentales como para considerar necesario el ejercicio  de  la  facultad  legal  oficiosa  que le asiste a la Corte a fin de asegurar la  protección de los mismos.   

5. Como consecuencia  de  lo  anterior, la Sala no admitirá la demanda de casación presentada por el  defensor        de       HERNÁN       EVELIO       CIFUENTES       RENDÓN  en  contra  de  la sentencia de  segunda  instancia proferida  por el Tribunal Superior de Antioquia.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO ADMITIR la demanda  de  casación  presentada por el defensor de HERNÁN EVELIO CIFUENTES RENDÓN en  contra  de  la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior  de Antioquia.   

Contra  esta  providencia, no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  cúmplase   y   devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO    GÓMEZ   QUINTERO                                                 MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE L.   

         

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                                                                                                                                                   

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *