29817(08-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  29817   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 255.  

Bogotá D.C., septiembre ocho (8= de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

Emprende  la  Sala  la  constatación de las  exigencias  de  lógica y adecuada argumentación del libelo casacional allegado  por  el  defensor  del  procesado GUSTAVO ADOLFO OYAGA  GLEN,   contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por el Juzgado Cincuenta y Cuatro Penal del Circuito de Bogotá el 26  de  noviembre  de  2007, confirmatoria de la dictada por un Juzgado de la Unidad  Judicial  Municipal  de Nocaima (Proceso de depuración. Acuerdo PSAA07-4084 del  22  de  junio de 2004, proferido por la Sala Administrativa del Consejo Superior  de  la  Judicatura)  el  28  de  agosto  de  2007,  por  cuyo  medio condenó al  mencionado   ciudadano   como   autor   penalmente  responsable  del  delito  de  inasistencia alimentaria.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Sobre  el  particular  en el fallo de primer  grado se indicó:   

“Dio origen a la  presente  investigación  la denuncia formulada por la señora AMANDA HERNÁNDEZ  DE  ALVARADO  el  28  de agosto de 2002 ante la Fiscalía Local de Bogotá D.C.,  donde  da  cuenta  del  abandono  de  los  deberes de padre por parte del señor  GUSTAVO  ADOLFO  OYAGA GLEN, respecto de su hija MARÍA CAMILA OYAGA HERNÁNDEZ,  quien  para  la  época de la denuncia (agosto de 2002,  se  precisa)  contaba  con  cinco  (5) años de edad.  Menor   que  estuvo  cuidada  y  protegida  por  su  señora  madre  CLARA  ROSA  HERNÁNDEZ,  quien  falleció  el  19 de noviembre de 2001, dejando a su hija un  seguro  de  vida por la suma de $41.815.000.oo, cobrado por el padre de la menor  el  31  de  enero  de  2002.  Quedando  la  demandante  (tía de la niña), como  GUARDADORA  INTERINA,  cargo  asignado  por el Juzgado Tercero de Familia de esa  ciudad”.   

Luego  del  fracaso  de  dos  audiencias  de  conciliación  por  ausencia  del  incriminado,  la  Fiscalía  Local de Bogotá  declaró  abierta  la  instrucción,  en desarrollo de la cual vinculó mediante  declaración  de  persona  ausente  a  GUSTAVO ADOLFO  OYAGA     GLEN,    designándole    defensora    de  oficio.   

Clausurada  la  fase instructiva, el mérito  del  sumario  fue calificado el 12 de mayo de 2004 con resolución de acusación  en   contra   de  procesado  como  posible  autor  del  delito  de  inasistencia  alimentaria.   

El ciclo del juicio correspondió adelantarlo  al  Juzgado  Veinte  Penal Municipal de Bogotá, despacho que una vez surtido el  rito  pertinente  y  habiendo  celebrado la diligencia de audiencia pública, de  conformidad  con  lo  establecido  en  el Acuerdo PSAA07-4084 del 22 de junio de  2004,   proferido  por  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  remitió  la  actuación a la Unidad Judicial Municipal de Tocaima,  donde  el  28  de  agosto  de 2007 se condenó a OYAGA  GLEN  a  la  pena  principal  de treinta (30) meses de  prisión,  a  la  accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  y  al  pago  de  la correspondiente  indemnización  de  perjuicios,  como  autor  penalmente  responsable del delito  objeto  de  acusación.  En  la  misma providencia le fue otorgada la condena de  ejecución condicional.   

Impugnada  la  sentencia  por el acusado, el  Juzgado  Cincuenta  y Cuatro Penal del Circuito de Bogotá la confirmó mediante  fallo  del  26  de  noviembre de 2007, contra el cual se dirige ahora el recurso  extraordinario   de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  GUSTAVO ADOLFO OYAGA GLEN.   

EL LIBELO  

          Contra  el  fallo  de segundo grado la defensa propone dos censuras,  cuya postulación y desarrollo son los siguientes:   

          Primer cargo: Violación del derecho al debido proceso.   

          Al  amparo  de la causal tercera de casación, el demandante postula  la  violación  del  derecho  al debido proceso de su asistido, lo cual impidió  que  el  sentido  de  la  sentencia  fuera otro, o bien, que el trámite hubiera  terminado por conciliación o indemnización integral.   

          En  el  desarrollo  del  reproche  manifiesta  que  si  bien  en  la  ampliación  de  denuncia  se  registró  una nueva dirección del sindicado, la  Fiscalía  no  la  tuvo  en  cuenta, amén de que tampoco se pronunció sobre la  petición  de  ser  escuchado  en  indagatoria  formulada  por  aquél y, por el  contrario, lo declaró persona ausente.   

          Posteriormente  el  incriminado  solicitó se le recibiera injurada,  pero  una vez más la Fiscalía omitió proferir pronunciamiento alguno y tiempo  después    calificó    el    mérito    del   sumario   con   resolución   de  acusación.   

Precisa  que “si  bien  es  cierto  al sindicado se le libró comunicación para que se notificara  de   la  resolución  de  acusación  a  la  dirección  que  él  mismo  había  suministrado,  ello no subsana la nulidad por la violación flagrante del debido  proceso,   al  no  haberse  decidido  su  petición  de  indagatoria”.   

          Plantea  la  violación del principio de investigación integral, en  cuanto  no  se  averiguaron  las  razones  del  incumplimiento de la obligación  alimentaria por parte del acusado.   

          Deplora  que durante el juicio, respecto del traslado establecido en  el  artículo  400 de la legislación procesal penal se envió a su asistido una  comunicación  a  una dirección que se sabía no era la suya, en cuanto diversa  a  la  que él mismo suministró, además de no haberse librado citación alguna  para  que compareciera a la audiencia pública, todo lo cual lo privó de rendir  sus descargos.   

A partir de lo expuesto, el censor solicita a  la  Sala  declarar la nulidad de lo actuado a partir del auto por medio del cual  se declaró persona ausente al procesado.   

          Segundo cargo: Violación del derecho de defensa.   

          También  bajo  la  égida  de  la  causal  tercera de casación, el  recurrente  manifiesta  que  se  vulneró el derecho de defensa de su procurado,  pues  la Fiscalía no se pronunció sobre sus solicitudes orientadas a que se le  escuchara  en indagatoria y además, todas las pruebas fueron practicadas sin la  presencia  de  su  defensor, circunstancia que imponía brindar la oportunidad a  la   defensa  de  interrogar  a  los  testigos  en  el  curso  de  la  audiencia  pública.   

          Agrega  que  el  nombramiento de defensores de oficio sólo tuvo por  objeto  notificarles las diversas decisiones adoptadas, con mayor razón si pese  a  presentar  alegatos  de  conclusión  no  impugnaron  la  acusación, o bien,  solicitaron  la ampliación de la denuncia pero no interrogaron a la denunciante  durante la audiencia pública.   

          Con  base  en las razones expuestas el demandante solicita a la Sala  decretar  la invalidación del diligenciamiento desde la providencia mediante la  cual se declaró persona ausente al acusado.   

ALEGATO DEL NO RECURRENTE  

          Dentro  de  la  oportunidad  establecida para que los no recurrentes  presenten  sus alegaciones en punto del libelo casacional allegado, la apoderada  de  la  parte  civil  solicita a la Sala no casar la sentencia impugnada por las  siguientes razones:   

          Respecto  del  primer  cargo  aduce  que  si  bien en la apertura de  instrucción  se  dijo  que  había  elementos  de  juicio  para  deducir que el  querellado  infringió  la  ley penal, ello no constituye prejuzgamiento alguno,  con mayor razón si no se violaron los fines de la instrucción.   

          Agrega  que  tampoco  se  violó  el  principio  de  presunción  de  inocencia,  pues  precisamente  la investigación se inicio para verificar si se  violó o no la ley penal.   

Acerca  de  la  dirección  del  incriminado  señala  que en múltiples ocasiones fue citado sin que hubiera comparecido, con  mayor  razón  si  a  través del colegio donde estudiaba su hija se enteró del  curso   de   éste  proceso  sin  que  se  apersonara  del  mismo,  pese  a  ser  abogado.   

El acusado fue declarado persona ausente y se  le   designó   defensor   de   oficio   con  quien  se  surtió  el  curso  del  diligenciamiento,  el  cual  se notificó de varias decisiones, allegó alegatos  de  conclusión  y  estuvo presente en la audiencia pública, luego es claro que  no  fue  violado  el  derecho  de  defensa  de GUSTAVO  ADOLFO OYAGA.   

          Con  relación  al  segundo  cargo  advera  que  durante el trámite  aquél  estuvo asistido por un defensor de oficio y si no compareció al proceso  pese  a saber de su existencia, ello no comporta quebranto alguno del derecho de  defensa.   

PARA RESOLVER SE CONSIDERA  

          En  el  examen  de  las  exigencias  para concurrir a este mecanismo  impugnaticio  extraordinario corresponde a la Sala verificar que los recurrentes  formulen  sus  reproches  con  sujeción  a los requisitos de lógica y adecuada  argumentación   definidos   por   el   legislador   y   desarrollados   por  la  jurisprudencia,  a fin de obviar que este recurso extraordinario se convierta en  una  tercera instancia. Tales  exigencias  se  orientan  a conseguir libelos enmarcados dentro de unos mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y  desarrollo  de  los cargos  propuestos,  de  suerte  que  resulten inteligibles en cuanto precisos y claros,  pues  no  corresponde  a la Sala en su función constitucional y legal develar o  desentrañar  el sentido de confusas, ambivalentes o contradictorias alegaciones  de los impugnantes en casación.   

Ahora, según el inciso 1º del artículo 205  de  la  Ley  600  de 2000, este medio impugnaticio extraordinario procede contra  los  fallos  de  segundo  grado  proferidos “por los  tribunales   superiores   de   distrito   judicial   y  por  el  Tribunal  Penal  Militar”, siempre que se proceda por “delitos   que  tengan  señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo   máximo   exceda  de  ocho  años” (subrayas fuera de texto).   

Tratándose   de   sentencias  de  segunda  instancia  no  proferidas  por  los  mencionados tribunales (como ocurre en este  asunto)  o  cuando  el  delito por el cual se procede tiene pena privativa de la  libertad  inferior  al  quantum señalado en precedencia (como también acontece  en  este  caso)  o  sanción  no  restrictiva  de la libertad, el inciso 3º del  artículo  205  del  estatuto  procesal  penal  faculta a esta Sala para admitir  discrecionalmente   los   libelos   de  casación  presentados,  “cuando   lo   considere   necesario   para   el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales, siempre que reúna  los      demás      requisitos      exigidos     por     la     ley”.   

          Para  demandar  en casación por la vía discrecional corresponde al  recurrente  expresar  con  claridad y precisión los motivos por los cuales debe  intervenir  la Corte, ya para pronunciarse con criterio de autoridad respecto de  un  tema  jurídico  específico,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o  actualizar  la  doctrina,  ora para abordar un tópico aún no desarrollado, con  el  deber  de  indicar  de  qué  manera  la  decisión solicitada tiene la dual  utilidad  de  brindar  solución  al  asunto  y  servir  de guía a la actividad  judicial.   

Si la pretensión del impugnante se orienta  a  asegurar  la garantía de derechos fundamentales, tiene el deber de acreditar  la  violación  e  indicar  las  normas constitucionales que protegen el derecho  invocado,    así    como    demostrar    su   desconocimiento   en   el   fallo  recurrido.   

Las  dos  especies de casación (ordinaria y  discrecional)   no  pueden  ser  reclamadas  de  manera  sincrónica,  pues  son  excluyentes,  en cuanto la segunda es subsidiaria de la primera, es decir, sólo  procede    en    la   medida   en   que   no   resulte   viable   la   casación  ordinaria.   

         En  el  caso  objeto  de  estudio advierte la Sala que en punto del  recurso  extraordinario  de  casación  se impone acudir a la vía discrecional,  pues   se  procede  por  el  delito  de  inasistencia  alimentaria  establecido en  el  artículo 233  de  la  Ley  599  de  2000,  cuya  pena  máxima privativa de la  libertad  no  supera  los  referidos ocho (8) años dispuestos para acceder a la  casación   común,   amén   de  que  la  decisión  cuestionada    fue    proferida    por    un    Juzgado    Penal    del    Circuito    y    no,   por   un  Tribunal.   

         Pese  a  lo expuesto, el censor no cumple  con  su  obligación de ofrecer argumentos encaminados a demostrar alguna de las  posibilidades   dispuestas  por  el  legislador  para  admitir  discrecionalmente su demanda, omisión de la  cual  se  deriva  la  imposibilidad  de  identificar en  concreto  la  temática  objeto  del  pronunciamiento.  Tampoco dice si sobre el  particular  ya hay jurisprudencia y, de ser así, cuáles son las decisiones que  se  ocupan  del  asunto  y  cómo  se  relacionan con el caso objeto de estudio,  falencia  que  a  la postre le impide identificar el punto dudoso, la existencia  de   providencias   contradictorias,  o  el  vacío  cuyo  análisis  supone  un  planteamiento  jurisprudencial  y  cómo  el  desarrollo  del concepto reclamado  tiene  la  doble  utilidad  de  servir,  tanto  para este trámite, como para la  solución de casos similares.   

Del   libelo   examinado  no  se  consigue  establecer  con  precisión  la  denuncia  de  agravio  alguno  a  los  derechos  fundamentales  del  acusado,  pues  aunque  el  actor  plantea la violación del  debido  proceso  y  la defensa de su patrocinado, en el desarrollo de los mismos  se  ocupa confusamente de asuntos diversos y no se sujeta a las directrices para  demandar en casación tales aspectos.   

En  efecto,  en  tratándose  de  la  causal  tercera  de  casación  el  actor  tenía  el  deber de señalar con claridad la  especie   de  incorrección  sustantiva  que  determina  la  invalidación,  los  fundamentos  fácticos  y  las normas que estima conculcadas, con la indicación  de  los  motivos  de  su  quebranto.  También  era de su resorte especificar el  límite  de  la  actuación  a partir del cual se produjo el vicio, así como la  cobertura  de  la  nulidad, demostrar que procesalmente no existe manera diversa  de  restaurar  el  derecho  afectado  y,  lo  más  importante, acreditar que la  anomalía  denunciada  tuvo incidencia perjudicial y decisiva en la declaración  de  justicia  contenida en el fallo impugnado (principio de trascendencia), pues  este  recurso extraordinario no puede sustentarse en especulaciones, conjeturas,  afirmaciones  carentes  de demostración o en situaciones ausentes de quebranto,  reglas no acogidas por el impugnante en sus planteamientos.   

Al  constatar  los  argumentos  del defensor  respecto  del  primer  cargo  se encuentra que pese a aducir la vulneración del  debido  proceso,  el  cual  constituye  por regla general un vicio de estructura  (falta  de  competencia,  pretermisión de las formas propias del juicio, etc.),  no  procede  a  señalar  de qué manera fueron socavadas las bases y estructura  del trámite.   

         Además,  tampoco atina a efectuar mención alguna sobre lo expuesto  por  esta  Sala en situaciones como la estudiada, esto es, que tal incorrección  no  comporta  la  nulidad del trámite, dado que “en  ejercicio  de  sus  garantías constitucionales fundamentales el procesado, aún  sin  respuesta  específica  sobre  el  particular,  pudo  comparecer al estrado  judicial   cuando   a   bien   tuviera  para  rendir  sus  descargos”1,  omisión  que  le  imposibilita  acreditar la trascendencia de la  falencia denunciada.   

Igualmente no explica por qué el sentido del  fallo  sería  diverso,  ni  qué  circunstancia impidió que el acusado hubiera  conseguido  conciliar  con la representante legal de la menor o haber accedido a  la  figura  de  la  indemnización  integral,  como que una vez vinculado podía  concurrir  al  trámite  cuantas  veces lo quisiera, máxime si se acreditó que  estaba  enterado  del  curso  del  proceso adelantado en su contra al recibir la  comunicación   en  la  que  se  le  informaba  que  debía  notificarse  de  la  resolución  acusatoria,  pese  a  lo cual se desentendió del mismo, pues sólo  apareció  a  solicitar la práctica de pruebas cuando ya se había realizado la  audiencia pública.   

          No  informa y la Sala no advierte por qué, en el juicio existía la  obligación  de  comunicarle  que  se  surtiría el término dispuesto en la ley  para  solicitar pruebas y nulidades, o por qué debía ser citado a la audiencia  pública.   

El recurrente nada  dice  en  torno  del principio de protección que rige  la  declaratoria  de las nulidades, en virtud del cual  el  sujeto  procesal que haya dado lugar al motivo de  anulación  no  puede  plantearlo  en su beneficio, es  decir,      que      si      el      incriminado   decidió   no  comparecer  al  proceso  adelantado en su contra, debe atenerse a  las  consecuencias derivadas  de tal proceder.   

Finalmente,  como  invoca  la violación del  principio  de  investigación  integral,  encuentra  la  Sala  que  era su deber  relacionar  expresamente  las  pruebas  supuestamente  omitidas, pues es preciso  señalar   su  fuente,  conducencia,  pertinencia  y  utilidad,  además  de  su  incidencia  favorable  en  los intereses del procesado frente a las conclusiones  del  fallo,  en  cuanto  la  omisión  de diligencias inconducentes, dilatorias,  inútiles  o  superfluas,  no  constituye menoscabo del derecho a la defensa del  incriminado, labor que no emprendió.   

          Adicionalmente,  es  necesario  demostrar que las pruebas echadas de  menos,  al  ser  cotejadas con el acervo probatorio, varían sustancialmente las  conclusiones  de  los  falladores,  así como el sentido de la sentencia, razón  por  la  cual resulta imprescindible invalidar la actuación a fin de allegarlas  y   contar   con   la   posibilidad   de   valorarlas,   actividad  que  tampoco  acometió.   

          Como  en  el  segundo  cargo el impugnante plantea la violación del  derecho  de  defensa  de su asistido, baste señalar que omite explicar por qué  su  procurado  no  concurrió  al proceso, no designó defensor de confianza, no  estuvo  en  la  práctica  de  las  pruebas,  pues es importante señalar que el  contrainterrogatorio  de  los  testigos,  como  de  tiempo atrás lo ha dicho la  Sala,  no  es  la  única forma de emprender la crítica del valor persuasivo de  tales  pruebas  como  que  también  se puede acudir a su confrontación con los  demás medios de convicción.   

          Ahora,  olvida  el defensor que inveteradamente la Sala ha dicho que  en  esta  sede  no se puede configurar un reproche por violación del derecho de  defensa  a  partir  de  la  crítica  a  los  profesionales  que  asistieron  en  precedencia  al  procesado,  pues  la  estrategia defensiva de cada uno de ellos  corresponde  a  su  particular  percepción  del  asunto;  razón adicional para  advertir serias falencias en la presentación del reproche.   

Así  las  cosas,  encuentra la Sala que si  el     actor   no  ajusta  su  demanda  a  las  mencionadas   exigencias  dispuestas, de una parte, para acceder a la casación  discrecional  y,  de  otra, para postular y demostrar  los  reproches contra el fallo de segundo grado y, en  virtud  del principio de limitación que rige el trámite casacional la Corte no  se  encuentra  facultada  para enmendar las falencias de aquella, de conformidad  con  lo  dispuesto  en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000 se impone de plano  la inadmisión del libelo.   

         Finalmente   es  oportuno  destacar  que  la  Sala  no  observa  en  el  curso  del  diligenciamiento  o  en la providencia  impugnada,  violación  de  derechos o garantías del acusado, como para que tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa que sobre el  particular  le  confiere  el  legislador  en  punto de  asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda   de   casación   interpuesta   por   el   defensor   de   GUSTAVO ADOLFO  OYAGA  GLEN,  por  las  razones expuestas en la parte  motiva de esta decisión.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS               AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Comisión de servicio  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Sentencia del 7 de febrero de 2007. Rad. 26194.     

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