22014(03-12-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n° 22014  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Acta No: 374  

   

Bogotá,  D.  C.,              tres (3) de diciembre de  dos mil nueve (2009)   

VISTOS  

Decide  la  Sala  el  recurso de reposición  interpuesto  contra  el  auto  del  pasado 21 de octubre, en virtud del cual, la  Corporación   acusó   a   JESÚS   ANTONIO  BERNAL  AMOROCHO   como presunto autor del delito de abuso  de confianza calificado y agravado.   

   

FUNDAMENTOS DEL RECURSO  

El   defensor  solicita  revocar  el  auto  mencionado,  precluir  la  investigación y archivar las diligencias1,    con  fundamento en los siguientes argumentos:   

1-  Apoyado  en  la  jurisprudencia  de  la  Sala2  relacionada  con  los  tipos penales de abuso de  confianza y  hurto   agravado   por   la   confianza,   reclama   en  favor  de  JESÚS   ANTONIO   BERNAL   AMOROCHO   la  atipicidad de la conducta.   

En  ese  orden  aduce  que  en el caso del ex  presidente  del  sindicato  “se  tiene  la  certeza  probatoria   no   especulativa,  de  que  no  recibió  en  momento  alguno  la  cosa  objeto  de la supuesta  posterior  apropiación,  pues  sin  lugar  a  dudas la totalidad de las pruebas  arrimadas  al investigativo indican que el manejo del negocio de compraventa del  inmueble  estuvo  en  cabeza  del señor Villaquirán y si el dinero recibido no  entró  en  su  totalidad a las arcas del sindicato como contraprestación, ello  no  constituye nada distinto a una irregularidad administrativa en cabeza de los  responsables   del  manejo  financiero,  pero  nunca  una  conducta  reprochable  penalmente  en  cabeza del presidente del gremio sindical, pues considerar, como  lo  esta  haciendo  la  Honorable  Sala  hoy,  que  el actuar de Bernal Amorocho  tipifica  el  abuso  de  confianza,  no  es  más  que  una disimulada manera de  entender  los  hechos  y  las  pruebas  para  someter a la picota pública a una  persona  sin  tacha,  que  solo  ha sabido servir primero, a su gremio laboral y  ahora al país a través de su brillante labor senatorial.”   

Agrega que en la presente investigación se ha  pretendido  colegir  de manera subjetiva que su prohijado obtuvo para sí o para  un  tercero  un beneficio, cuando la foliatura es contundente en señalar que en  ningún  momento  éste  logró  el citado aprovechamiento, estándose así ante  una  conducta  atípica.      

2-   Frente   a   la  temática  probatoria  considera:   

2.1.     Probados     los    siguientes  hechos:   

– La celebración de la XLI Asamblea Nacional  de  Delegados  del  Sindicato  de  Trabajadores  de  la Caja de Crédito Agrario  Industrial y Minero,   

–  La  presentación  en  esa oportunidad por  parte  de  JESÚS ANTONIO BERNAL AMOROCHO  del  informe  financiero  y  estado económico del sindicato,   

–  La aprobación a la iniciativa de enajenar  cualquiera  de  los  centros  recreacionales  ubicados  en   Melgar y Santa  Marta,    

– El pago de una comisión a quien concretara  la venta   

2.2. No comparte:  

-La  afirmación  que  se  hace  en  el  auto  calificatorio  acerca de la designación en los cargos de Presidente y Fiscal de  JESÚS  ANTONIO  BERNAL  y  Freddy  Villaquirán,  respectivamente,  pues en su concepto la elección de los  dignatarios se hace al interior del comité ejecutivo.   

-Que  el pago por el centro recreacional haya  sido   recibido  por  BERNAL  AMOROCHO,  pues  aun cuando así lo revela la actuación, no puede desconocerse  que  “los funcionarios de la revisoría fiscal o del  área  financiera  o  contable  eran  los  encargados del manejo de los bienes o  valores recibidos.”   

-Las  resoluciones  1  y  2  suscritas  en la  Asamblea  Nacional  de  Delegados,  aduce, ratifican y reafirman la celebración  del negocio por parte de Fredy Villaquirán.   

Estas resoluciones, afirma, junto a la prueba  testimonial  señalan  como  responsable  de  la negociación al revisor fiscal,  aspecto   que   en   su  criterio  la  Sala  desconoce,  en  tanto  “no  quiere  ver a otro responsable que BERNAL, quien por razones  de  las  funciones  y  de  las  actividades  democráticas  de  la  agremiación  sindical,  tan  sólo  se limitó a firmar, a legalizar un negocio dispuesto por  la  Asamblea  pero  no  a  negociar,  por ello se insiste, la conducta del ahora  Senador  es totalmente atípica, pues el negocio jurídico de resacas, no fue su  responsabilidad,  pero  tampoco  el  negocio desbordó el mandato de la Asamblea  Nacional  de  Delegados,  no  se causó detrimento patrimonial y menos se obtuvo  beneficio  por  parte de mi prohijado o de  cualquier otra persona sobre la  que desafortunadamente no se profundizó en la investigación”.   

-Indica que si bien en la resolución numero 1  suscrita  por  la  Asamblea  Nacional  de  Delegados se consignó que el negocio  debía  hacerse  por  contrato  de comisión, no se especificó si era escrito o  verbal,  teniendo  esta  última  modalidad plena validez y reconocimiento en el  sistema legal.   

     

3-  Cita los artículos 832, 833 y 839 al 844  del  Código  de  Comercio  para  ilustrar  a  la  Sala  sobre  el  tema  de  la  representación,  destacando que en ésta “los actos  del  representante  son actos del representado, como si éste hubiera contratado  él  mismo;  y  el representado adquiere el derecho o contrae la obligación que  emana  del acto de su representante como si personalmente hubiera estipulado ese  derecho o prometido esa obligación”.   

Existe  representación,  precisa,  cuando un  acto  jurídico  es celebrado por una persona en nombre y por cuenta de otra, en  condiciones  tales  que los efectos se producen directa o indirectamente para el  representado   como  si  éste  mismo   hubiera  celebrado  el  acto.    

Asigna  a  la  representación  jurídica  un  sentido  más  amplio  que  la  representación  por  mandato,  pues mientras en  aquella  se  sustituye  la  voluntad de una persona por otra que obra a nombre y  por  cuenta  de  la  primera, verificándose los efectos a favor o en contra del  representado  y  no  del  representante  que  lo  ha efectuado, el mandato es un  contrato  por  el  cual  una  persona  confía  a otra la gestión de uno o más  negocios,  donde  el  representante  desaparece  una  vez se perfecciona el acto  jurídico.   

En  el  caso  concreto, manifiesta que quedó  claro  que  Fredy  Villaquirán  contrató  al  comprador  haciéndole saber que  obraba  en  nombre  del  Sindicato,  pero  esto  no  indica  que  el negocio fue  adelantado  por el Presidente del mismo, pues aquél entregó la representación  inicial  a  Villaquirán  para  concretar  la venta y no al representante legal,  quien    sólo    debía    dar   su   consentimiento   para   perfeccionar   la  transacción.    

Añade que no pueden desconocerse “las  condiciones en las que actuó Freddy Villaquirán y las que  llevaron  al posterior perfeccionamiento del negocio en cabeza de JESÚS ANTONIO  BERNAL,  sin  que  ello  indique  que  éste  último  actuó en nombre propio o  en   cumplimiento  de un mandato sino como consecuencia de aquél. Por ello  y  como  consecuencia de ello se consignó en los instrumentos del contrato, que  recibió   los   dineros,   pero   ello   no   implica  que  se  quedó  con  el  dinero”.   

4-  Solicita  a la Sala revisar los hechos y las pruebas para aplicar el  principio  del  in dubio pro reo a efecto de precluir la investigación en favor  de su poderdante y archivar las diligencias.   

En este sentido menciona que la no aparición  de  los  documentos  demostrativos  de  la  existencia  del  comisionista, está  justificada  con el aporte de las “denuncias penales  presentadas  oportunamente, sobre los asaltos cometidos en la sede sindical y el  hurto  de  bienes y documentos. Así las cosas, la Corte no cuenta con elementos  para  desvirtuar  esos  argumentos  bajo  la premisa que el recibo no apareció,  pues  claro  está  que  varios  documentos, al parecer entre otros esos recibos  fueron  hurtados y que las directivas del sindicato oportunamente presentaron la  denuncia penal correspondiente”   

Le  resulta inexplicable que no se crea en la  existencia  de  intermediario  ni en el pago de la comisión, cuando las pruebas  testimoniales confirman la presencia de un tercero.   

Cuestiona  que  la  Corte  circunscriba  la  negociación  del centro recreacional “Resacas” a los dos gerentes, pues las  pruebas  documentales  y  testimoniales  son claras e inequívocas en señalar a  Fredy  Villaquiran  como  responsable  de ésta, “de  manera  que  una conclusión como la anterior es el desconocimiento de la verdad  probada  sin  elementos  de  juicio que así lo demuestren”.    

Reclama  a  la   Sala precisar cuándo o  cómo  JESÚS BERNAL propuso  a  sus compañeros la compraventa del bien y sugirió el pago de las comisiones,  puntos  que  permitirían  avizorar el destino dado a la comisión, pues el juez  debe probar si hubo comisión.   

En  cuanto  a la presunta apropiación de los  $1.200’000.000  por parte  de     JESÚS    ANTONIO    BERNAL    sostiene  que  ésta  es una insinuación injusta y desbordada de la  Sala,  pues  no  obstante  establecer  los productos financieros de su defendido  así  como  sus  bienes  inmuebles,  no  probó  la  existencia de anormalidad o  irregularidad  alguna que  permita sospechar que su patrocinado se apropió  de  esa  suma  de  dinero. Agrega que debe demostrarse  “para  acusar, no colegir, que BERNAL o alguien determinado se apropió de ese  dinero,  ya  se  comprobó  que  BERNAL  AMOROCHO,  no  tiene  incremento  en su  patrimonio, luego la conclusión no puede ser la misma”.   

Expresa  que la decisión de vender Resacas o  el  centro  recreacional  de  Santa Marta fue tomada por la Asamblea Nacional de  Delegados  de  manera  libre  e  independiente,  sin  el  voto  de  BERNAL  AMOROCHO,  afirmación confirmada  con  las  declaraciones  de  Mauricio Montilla, Nelcy Cubillos y Janeth Panesso,  entre otros.   

CONSIDERACIONES  

1- La afirmación que hace la Sala en torno al  vínculo  jurídico  que  existió  entre  el  bien  inmueble  denominado centro  recreacional  “Resacas”  y  JESUS  ANTONIO BERNAL  no   corresponde   a   un   análisis   subjetivo  ni  especulativo  como  lo sostiene el defensor; deviene de la propia actuación que  enseña:   

i)  Que  el comité ejecutivo designado en la  XLI   Asamblea  de  Delegados  del  Sindicato  eligió  como  Presidente  de  la  agremiación   a   JESUS  ANTONIO  BERNAL  AMOROCHO;   

ii) En virtud de este nombramiento el entonces  presidente   prometió  en  venta y vendió a través de escritura pública  el centro recreacional “Resacas”;   

iii)    En   contraprestación   recibió  personalmente           $3.000’000.000:       $1.800’000.000      en      dos      cheques      y      $1.200’000.000 en efectivo.   

iv)      Los      $1.200’000.000  no  ingresaron  a las cuentas  del  sindicato  y  el  último  rastro que de ellos existe en cuanto a quien los  tuvo  en  su  poder corresponde a JESUS ANTONIO BERNAL  AMOROCHO.   

Estas  aseveraciones  emergen con nitidez del  acta  de  la  asamblea,  de  la promesa de compraventa, de la escritura pública  5177  del  20  de noviembre de 2001, de los documentos  de entrega y recibo  de   los   cheques   por  parte  de  BERNAL  AMOROCHO  y  de  su  propia  versión  acerca  de  que  recibió  personalmente    en   efectivo   $750’000.000        y        los        restantes        $450’000.000,   según   informan   Fredy  Villaquirán  y  Pablo Enrique Dueñas –  auxiliar  contable de Fontebo encargado  de  recibir  el  dinero  de la empresa transportadora Tommas Greg-, fueron      entregados,      también      al     presidente     del  sindicato.   

2-  La  intervención  que Fredy Villaquirán  haya  tenido en este acontecer corresponde analizarla a la Fiscalía y no a esta  Corporación  pues no es su juez natural; empero, en el evento de llegar a tener  algún  compromiso  como  lo argumenta el defensor, esta situación no libera de  responsabilidad  a  JESÚS ANTONIO BERNAL  en tanto su comportamiento, revelado a través de los elementos de  juicio  reseñados,  lo involucran seriamente en el delito de abuso de confianza  calificado  y  agravado.  De  allí  que  mal  pueda  ahora  endilgarle  toda la  responsabilidad  a  quien  en  aquella  época  fungía  como  revisor  fiscal y  calificar  el análisis de la Corte como una “manera  de  entender  los  hechos  y las pruebas para someter a la picota pública a una  persona  sin  tacha”,  cuando,  como acaba de verse,  estos carecen de respaldo probatorio.   

–  Y  es  que  no corresponde a la verdad que  quien  hizo la negociación fue Fredy Villaquirán; en el acta de la reunión de  la  junta  directiva de Fontebo del 21 de septiembre de  2001  -seis (6) días antes de firmarse la promesa de  compraventa-  donde  se  aprobó  la  adquisición del  centro  recreacional  Resacas  no se menciona su nombre, sino el de BERNAL  AMOROCHO  a  quien  se identifica  como  la  persona  con  quien  dialogó  para  efectos  de  la  transacción. En  términos exactos se consignó:   

El  señor gerente manifiesta que como esta  era  una  de  las  solicitudes  del  directivo  Jorge Rojas dentro de su plan de  trabajo,  él  se  dio a la tarea de indagar sobre el particular, agrega que los  días  4,  5,  6 y 7 de agosto Fontebo realizó un seminario sobre principios de  economía  solidaria en el Club denominado Resacas de propiedad del Sindicato de  la  Caja  Agraria  y  estando  allí,  le  manifestaron  que  dicho  inmueble se  encontraba  en venta, de tal manera que se estableció  relación  con  el  representante  legal,  Jesús  Bernal,  Presidente  de dicha  entidad”.      En  conversaciones  con  el Dr. Jesús Bernal, le manifestó que dicha entidad tiene  otro  club  en  venta  en  la  ciudad  de  Santa  Marta,  pero se descartó esta  posibilidad,        ….”        –resaltado fuera de texto-   

Y  en  otro  aparte  se indicó: “El   señor   gerente  manifiesta  que  la  oferta  inicial  del  representante    del    sindicato    de   la   Caja  Agraria    fue    por  $3.500’000.000,  …..3”   

De  lo trascrito se advierte con claridad, en  contraposición    a   lo   sostenido   por   el   letrado,   que   BERNAL  AMOROCHO directamente adelantó el  negocio   con   los   representantes   de  Fontebo,  con  independencia  de  que  eventualmente  Fredy  Villaquirán  lo  hubiera  acompañado.  Por ende, resulta  imposible  desmentir  lo  dicho  en  el acta y en los documentos aludidos con el  argumento  falaz y endeble de que fue el revisor fiscal quien realizó de manera  exclusiva    la    venta    y   el   procesado   simplemente   se   “limitó   a   firmar   y   legalizar  un  negocio”.   

Ante este medio probatorio, las resoluciones 1  y  2  de  2002 adicionan la información en lo relativo a que Fredy Villaquirán  medió  en  la  negociación,  pero nunca, como lo alega el recurrente, sustraen  JESUS  ANTONIO  BERNAL de su  intervención     en     la     materialización     del     negocio.   

Por  lo  demás,  incluso aceptando que Fredy  Villaquirán  u  otro miembro del sindicato de trabajadores hubiera efectuado la  transacción,  lo  trascendente  es  que  su  presidente  y representante legal,  recibió  entre  el  lapso  de  la  firma  de  la  promesa  y  la  escritura  de  compraventa,  como  lo  revelan  las  pruebas  acopiadas,  el dinero mencionado,  espacio  en  el  que  se perdió para la agremiación sindical un dinero que por  derecho propio le correspondía.    

3-  No  pueden  exigirse  explicaciones a los  funcionarios  encargados del área financiera del sindicato sobre el manejo dado  a  los  $1.200’000.000  o  atribuirles  responsabilidad en el mismo, como lo demanda el defensor, pues esta  suma  nunca  ingresó  al  patrimonio  de la agremiación, de allí que entonces  resulte  un  imposible  esta  petición  en  tanto  ella  corresponde  a la suma  entregada  en efectivo al entonces presidente, tal y como se dejó consignado en  la promesa de compraventa y en la correspondiente escritura.   

4- Por otra parte, es importante destacar que  aún   mirando   los   hechos   investigados  de  manera  aislada,  NO  SON  ATÍPICOS  como  lo  proclama el  impugnante;  es indiscutible que el Sindicato de Trabajadores de la extinta Caja  de  Crédito Agrario Industrial y Minero tenía una propiedad que vendió por la  suma  de $3.000’000.000, de  los  cuales  $1.200’000.000  sin  justificación  probatoria alguna no ingresaron a su patrimonio, situación  que  sin  hesitación  le  generó un detrimento económico que el legislador en  materia penal protege y reprime.   

En  efecto,  de conformidad con el artículo  249  de  la  Ley  599  de  2000  incurre  en  el  delito  de   abuso     de    confianza,  quien se apropie en provecho suyo o de  un  tercero,  de  cosa  mueble ajena, que se le haya confiado o entregado por un  título   no   traslativo   de   dominio.     

Tal y como puede observarse, esta descripción  típica  no  exige  para  su estructuración acreditar el incremento patrimonial  mencionado   por   el   defensor,  en  tanto  sólo  demanda  la  existencia  de  apropiación  en  provecho  del  actor o de un tercero, de la cosa mueble ajena,  recibida a título no traslaticio de dominio.   

En  términos  del  Diccionario  de la Lengua  Española,   “apropiar”  tiene  entre  sus  acepciones  “hacer algo propio de  alguien”  y  “tomar para  sí   alguna  cosa,  haciéndose  dueña  de  ella,  por  lo  común  de  propia  autoridad”.   

La  prueba  acopiada  conduce  a señalar que  JESUS      ANTONIO      BERNAL      presuntamente     “tomó     para     sí”    $1.200’000.000  de propiedad del Sindicato de  Trabajadores  de  la  extinta  Caja  de  Crédito  Agrario, Industrial y Minero,  producto  de  la  venta  del  centro  recreacional  “Resacas”;  apropiación  sustentada  en  el  vínculo  jurídico  que  existía  entre  la agremiación y  JESUS   ANTONIO   BERNAL   AMOROCHO,   en  tanto  éste  era  el representante legal de aquélla, relación  que  permitió el ingreso a la órbita del procesado a título no traslaticio de  dominio  el inmueble como los recursos obtenidos por su venta, circunstancia que  comporta    el    delito    de    abuso    de   confianza    calificado   y  agravado.   

Por  lo  demás, es importante aclarar que el  incremento  patrimonial  no  justificado,  derivado  en  una  u  otra  forma  de  actividad  delictiva,  constituye  por  sí  solo  el  delito de enriquecimiento  ilícito           de          particulares4, imputación ajena al presente  caso.   

4- Tampoco puede aplicarse el principio de in  dubio  pro reo, pues está acreditado hasta este momento procesal que el tercero  o  comisionista  para  la  persona  jurídica  Sindicato  de  Trabajadores de la  extinta Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero, no existió.   

Esta  afirmación  fluye  del  no  ingreso al  sindicato   de   la   suma  de  $1.200’000.000  recibidos en efectivo por su presidente, de la inexistencia  de  asiento  contable  que  revele  la  cancelación  de  la  comisión,  de  la  aceptación  del  acusado al manejo dado a ese dinero como recursos propios y de  la  carencia  de cualquier dato aportado por éste u otro testigo que conduzca a  la   identificación   del   pretendido   comisionista  o  intermediario  en  la  negociación,   cumplida   como   se   demostró,   exclusivamente   entre   los  representantes   legales   de   las   personas   jurídicas   vinculadas  en  la  transacción.   

Ahora,  las  razones  por  las  cuales en las  diligencias  de inspección practicadas en las oficinas de la agremiación no se  encontró  documento  alguno  relativo  a  la  cancelación de la comisión, son  precisamente  las  anteriores,  luego  ante estos hechos, mal puede hoy la Corte  dar    por   confirmado   su   extravió   en   la   forma   indicada   por   el  defensor.     

En  este punto quiere la Sala precisar que si  bien  conforme  se acordó en la asamblea general del sindicato, podía acudirse  al  pago  de  una  comisión  para  facilitar  el  negocio,  lo  que se advierte  francamente  ilegítimo  es  que  presuntamente  su  representante legal hubiera  tomado  para  sí  unos  dineros  de  propiedad  de  la  persona  jurídica  que  representaba,  para  manejarlos  como recursos propios, asumiendo el papel de un  particular.   

Ante  estas  evidencias,  riñe con la verdad  afirmar  que  la  Sala  de  manera disimulada entendió los hechos y las pruebas  para someter a la picota pública a una persona sin tacha.   

De  conformidad, entonces, con los anteriores  argumentos    se    mantendrá    la    decisión    objeto   del   recurso   de  reposición.   

   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia,  Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

No  reponer  el  auto  en virtud del cual se  acusó  a  JESÚS ANTONIO BERNAL AMOROCHO como  presunto  autor  del delito de abuso de confianza calificado y  agravado,    de    conformidad     con    las    razones    expuestas    en  precedencia.   

Contra   este  auto  no procede recurso  alguno.   

           Notifíquese y  cúmplase,   

   

   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ           SIGIFREDO  ESPINOSA   PÉREZ                                         

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO             MARIA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE                   LEMOS             

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN            JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS   

Cita medica  

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                           JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Cita medica  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Folio  67 y ss del c.o. 4.   

2  Sentencia del 24 de enero de 2007.   

    Sentencia   del   7  de  marzo  de  2007,  Rad.  24793.   

    Sentencia   de   septiembre   de   1999,   Rad.  13787.   

   Sentencia  del  18  de  febrero  de  1998,  Rad.  13982.   

3 Fol.  33 y ss del cuaderno de Fiscalía.   

4  Artículo 327 de la Ley 599 de 2000     

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