28565(24-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28565  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   

Magistrado  Ponente   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado    Acta    N°    205.   

Bogotá,    D.    C.,    octubre veinticuatro (24) de dos mil siete (2007).   

         VISTOS:   

Decide  la  Sala  la solicitud de cambio de  radicación  formulada  por  el  Procurador  8°  Judicial Penal II respecto del  proceso  que  se  adelanta  en  el  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de  Montería  contra  ELEODORA  MARÍA PINEDA ARCÍA y WILMER JOSÉ PÉREZ PADILLA,  acusados  por la presunta conducta punible de concierto para delinquir agravado.   

FUNDAMENTOS DE LA PETICIÓN:  

1.-  La razón invocada está referida a la  imparcialidad  o  a  la  independencia  de  la administración de justicia a que  alude  el  artículo  85  de  la  ley 600 de 2000, y la solicitud directa a esta  corporación  obedece a lo dispuesto en la parte final del artículo 86 ibídem,  en  el  entendido  de  que  la petición es para que el cambio de radicación se  haga   a   los   Juzgados   Penales  del  Circuito  Especializados  de  Bogotá.   

2.  Afirma  que  los procesados en mención  fueron  vinculados  mediante  indagatoria  por  la Fiscalía Sexta Adscrita a la  Unidad  Nacional  contra  el Terrorismo, diligencia en la cual se les imputó el  delito  de concierto para delinquir agravado por hechos ocurridos el 23 de julio  de  2001  en  el  municipio  de  Tierralta, Córdoba, cuando ellos, entre otros,  acudieron  a  una  reunión  convocada  por un grupo paramilitar, reunión en la  cual  estuvo  presente,  entre  otros,  el reconocido jefe paramilitar Salvatore  Mancuso  y  de la cual surgió el documento confidencial y secreto llamado “El  Pacto  de  Ralito”,  mediante  el cual los asistentes y firmantes del mismo se  comprometieron  a garantizar los fines del Estado enunciados en el preámbulo de  la  Constitución  Política,  refundar  la  patria  y  firmar un nuevo contrato  social.   

3.  El  21  y 28 de septiembre del presente  año,  por  solicitud  de  los  sindicados,  se  llevaron  a cabo diligencias de  formulación  de  cargos  con miras al proferimiento de sentencia anticipada, en  las  que los procesados PINEDA ARCÍA y PÉREZ PADILLA aceptaron el cargo por el  delito  por  el  cual están afectados con medida de aseguramiento de detención  preventiva,  sin  derecho a excarcelación, correspondiéndole al Juez Penal del  Circuito  Especializado de Montería realizar el control de legalidad y proceder  a dictar el fallo.   

4.  A juicio del peticionario, la ciudad de  Montería  es  la  capital  de  uno  de  los  departamentos  que  ha  sufrido la  influencia  de los grupos paramilitares, de manera que no ofrece las condiciones  que  permitan  suponer que el juez de esa jurisdicción goce de la imparcialidad  e  independencia  plena  para administrar justicia, en tanto que sus decisiones,  por  esa  incidencia, que no es cosa del pasado como lo demuestran los recientes  hechos   denunciados  por  la  prensa,  pueden  verse  afectados.  No  considera  necesario  realizar  una argumentación prolija para determinar los alcances del  poder  de facto que ostenta en la región la organización paramilitar, con todo  su  aparato  de intimidación y amenaza, siendo suficiente con la lectura de las  actas  de  diligencias  de  aceptación  de  cargos que hicieron los sindicados,  cuyas  copias  adjunta  como prueba que soporta la petición, en las que se hace  una descripción concisa pero acertada de la situación.   

5.  Esta  es  tan notoria y evidente que la  procesada  ELEODORA MARÍA PINEDA ARCÍA, como consta en el acta de formulación  de  cargos,  “renunció”  a  la  competencia  territorial del Juez Penal del  Circuito  Especializado  de  Montería,  aduciendo como uno de los motivos “la  transparencia del proceso”.   

Por  lo  anterior,  reitera su solicitud de  cambiar  el  proceso a   un  Juez  Penal  del Circuito Especializado de Bogotá para que proceda a dictar  sentencia  anticipada,  funcionario  éste  que  contará  con mayor seguridad y  estará  alejado  de  situaciones  que  afectan  el orden público en la región  donde originariamente se debe adelantar el proceso.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  De conformidad con lo establecido en el  numeral  8°  del artículo 75 de la ley 600 de 2000, la Sala de Casación Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia es competente para decidir sobre la solicitud  del   Fiscal  Delegado  ante  esta  corporación,  que  pretende  el  cambio  de  radicación  de  un distrito judicial a otro, en asunto que se halla en la etapa  del juicio.   

La  Sala  entrará  a  definir  lo  que sea  pertinente  pese  a  que  según  criterios  adoptados  para resolver casos como  éste1   

, se debe estimar primero si se dan o no las  causas  de  la  excepcional  medida  y  en  caso  cierto establecer si se podía  conjurar el problema dentro del mismo Distrito.   

Así se procederá porque las circunstancias  que  rodean  este  asunto  se  ofrecen  especiales, en cuanto que en el Distrito  Judicial   de   Montería  no  funciona  sino  un  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado,  situado en la misma ciudad, de manera que resultaba inútil que,  en  esta  hipótesis,  fuera  el  Tribunal  Superior  el  que  hubiese entrado a  considerar  la posibilidad a que antes se alude, simplemente porque el cambio de  radicación  envuelve  un sentido territorial y entonces la pretendida solución  resultaba   imposible   de  lograr  dentro  de  los  límites  territoriales  de  competencia de aquella corporación.   

2. El cambio de radicación previsto por los  artículos  85  y siguientes del cpp de 2000, como excepción a los factores que  determinan  la  competencia  territorial,  tiene  como  finalidad  preservar  la  imparcialidad  o  la  independencia  en  la  administración  de  justicia,  las  garantías   procesales,   la  publicidad  del  juzgamiento  y  la  seguridad  e  integridad  personal de los sujetos procesales o de los funcionarios judiciales.   

Desde   antaño   la   Sala  tiene  dicho  que:   

“el  cambio  de  radicación  es  norma  excepcional  de  restringida  aplicación  que obedece en términos generales, a  demostraciones  fundamentales  en  el  sentido  de que  en       un       determinado       sitio  la justicia no está en capacidad  de  ser  administrada  con rectitud y eficacia… Así pues, sólo cuando existe  un  ambiente impropio para  el  juzgamiento,  debe abrirse campo el cambio de radicación, precisamente para  que   el   proceso   sea   ventilado  en  otro  medio  judicial”  2   

.  

3. Cuando el precepto que se acaba de citar  dispone  el  cambio  de  radicación  porque  en  el  territorio  donde se esté  adelantando  la  actuación  procesal, existan circunstancias que puedan afectar  “la   imparcialidad   o  la  independencia  de  la  administración    de    justicia”   –que  es  el  motivo  planteado por el  peticionario–,    se  requiere  que  el  superior  funcional  llamado  a  decidir  el  incidente pueda  construir  el  juicio de valor determinante que en la sede donde regularmente se  debe  adelantar y culminar el proceso, las condiciones no son las propicias para  garantizar  la  rectitud  de  juicio  y la transparencia en la delicada tarea de  administrar justicia.   

4.  Al  estudiar  los  argumentos  de  la  petición,  la  Sala desde ya anuncia que la valoración conjunta de las razones  aducidas  por  el  Procurador  8°  Judicial  Penal  II,  llevan  a  inferir  la  procedencia  de  ordenar  el  cambio  de  radicación  del  proceso del Distrito  Judicial de Montería al de Bogotá, al reiterarse:   

– Constituye hecho notorio la conformación  en  amplias regiones del país, y en especial en el Departamento de Córdoba, de  grupos  armados  al  margen de la ley, comúnmente llamados “paramilitares”,  que  ocuparon  territorios  de  manera violenta y tuvieron gran injerencia sobre  los  diferentes  procesos electorales, eligiendo concejales, alcaldes, diputados  y   congresistas,   con  los  que  se  asociaron,  fundamentos  de  las  imputaciones  jurídicas  que  actualmente  pesan  contra  los  procesados  ELEODORA MARÍA PINEDA ARCÍA y WILMER JOSÉ PÉREZ PADILLA, quienes  en  el  trámite  de  sentencia anticipada aceptaron las imputaciones formuladas  por  la  Fiscalía  por el presunto delito de concierto para delinquir agravado.   

–  La presencia y  actuar  de  esta  organización  al  margen  de  la  ley  afecta  las  reglas de  convivencia  social  y en especial a la población civil en quien ha recaído la  mayoría  de  las  acciones  de  estos  grupos,  motivadas  generalmente  por no  compartir  sus  intereses,  estrategias  y  procedimientos,  y  en  el  afán de  anteponer  sus propósitos han dejado entre sus numerosas víctimas a servidores  públicos  de  la administración de justicia, de la policía judicial, alcaldes  y   defensores   de   derechos   humanos   y   hasta   miembros   de   la  misma  autodefensa.   

–  Y, no obstante la vigencia y aplicación  de  la  Ley  975  de  2005,  el  proceso  de  desmovilización todavía está en  trámite,  de modo que la denunciada relación de los paramilitares con la clase  política  participante  de  los  acuerdos  irregulares,  podría  continuar  en  algunos  casos,  a  pesar de que dirigentes implicados se encuentren privados de  la  libertad,  máxime  que  los desmovilizados cuentan aún con el apoyo de sus  seguidores,  lo  cual  comporta  elevado  riesgo para el normal desarrollo de la  administración de justicia.   

De   allí  que  razonablemente  la  Sala  encuentre  fundado  el  temor  esbozado  por  el  Ministerio  Público  sobre la  garantía  de imparcialidad e independencia de la administración de justicia en  el  Distrito  Judicial  de  Montería para decidir este proceso, al punto que la  procesada  PINEDA  ARCÍA  en  el  acta de formulación de cargos pidió que del  asunto  conociera  un  Juez  Especializado  de  Bogotá  atendiendo, entre otras  razones,   “la   transparencia   del   proceso  mismo”,  debiendo  en  estas  condiciones  hacer  uso  del mecanismo que excepciona el factor territorial para  disponer,  en  consecuencia,  la radicación del presente asunto en los Juzgados  Penales  del  Circuito  Especializados  de  Bogotá,  en consideración a que la  distancia  y  la  cobertura de este distrito neutralizarían aquéllas anómalas  circunstancias.   

A  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.- Ordenar  el  cambio  de  radicación  del  proceso  seguido  contra  ELEODORA  MARÍA  PINEDA  ARCÍA  y  WILMER  JOSÉ  PÉREZ  PADILLA del Distrito  Judicial de Montería al de Bogotá.   

2.- Asignar  el  conocimiento  del  asunto  a  los Juzgados Penales del  Circuito  Especializados  de  Bogotá,  efecto para el cual el Juzgado Penal del  Circuito   Especializado  de  Montería  hasta  ahora  competente  remitirá  el  expediente al reparto de los mencionados funcionarios.   

3.- Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  remítase  al  despacho judicial donde cursa el proceso respectivo.   

Cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA    PÉREZ          MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

         

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                        JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                      JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                               

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal, auto  mayo 4 de 1999, rad. 15.425, entre otros.   

2 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal, auto  mayo 18 de 1988, rad. 2.651.     

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