28474(10-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28.474   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente  

Dra.   MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 193  

Bogotá, D.C., diez (10) de octubre de dos mil  siete (2007)   

ASUNTO  

Resuelve la Sala el impedimento presentado por  la  Dra.  Mireya  González  Preciado,  en  su calidad de Magistrada Ponente que  preside  una  de  las Salas de Decisión Penal del Tribunal Superior de Bogotá,  para  conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto por el apoderado de las  víctimas  contra  la  sentencia  condenatoria  emitida  por el Juzgado Séptimo  Penal  del  Circuito de Bogotá en contra de LUIS EMEL NEIRA CALDERON como autor  penalmente  responsable  del  delito de homicidio culposo, cuya lectura de fallo  se efectuó el 16 de julio de 2007.   

SÍNTESIS DE ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  La  acción  penal  tuvo  su génesis con  ocasión   de   la   muerte   de   Saúl   Santana  Aponte  Pineda,  por  trauma  craneoencefálico,  padecido a consecuencia de la colisión entre la motocicleta  de  placa  JGS-69  que  conducía, con el camión de placa XWC-017 piloteado por  Luís  Emel  Neira  Calderón,  suceso que ocurrió el 13 de abril de 2005 en la  carrera 36 con calle 15 de esta ciudad.   

2.  La Fiscalía Trece Seccional de la Unidad  Primera  de  Vida,  en  audiencia preliminar el 30 de noviembre de 2005, ante el  Juez  Quinto  Penal Municipal de Bogotá, con función de control de garantías,  formuló  imputación  a  Luís Emel Neira Calderón, por el delito de Homicidio  Culposo, a la cual se allana el citado.   

3.   El   Fiscal  Seccional  Delegado,  con  fundamento  en  el  allanamiento del imputado, presenta escrito de acusación el  23  de  diciembre de 2005., el que previo reparto, correspondió su conocimiento  al  Juzgado Séptimo Penal del Circuito de Bogotá, realizándose las audiencias  de  aceptación de allanamiento a la imputación e individualización de pena el  17 de marzo de 2006.   

4.-  Después  de  adelantarse  el  trámite  inherente  al  incidente de reparación integral, en audiencias realizadas el 14  de  septiembre  de  2006,  26  de  febrero, 24 de abril y 4 de julio de 2007, se  procede  a dar lectura de la sentencia condenatoria en audiencia del 16 de julio  del  año en curso, emitida por la Dra. Mireya González Preciado, en su calidad  de Juez Séptima Penal de Circuito de Bogotá.   

5.  Contra esta decisión el apoderado de las  víctimas   interpuso   recurso  de  apelación,  impugnación  que  generó  el  impedimento  de  la  Magistrada  a quien por reparto correspondiera la ponencia,  quien   preside   la   Sala   de   Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá.   

MOTIVOS DEL IMPEDIMENTO  

La Magistrada aduce que se encuentra impedida  para   conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  sentencia  condenatoria   en   cita,   toda  vez  que  profirió  la  decisión  objeto  de  impugnación,  en  su  calidad  de  Juez  Séptima  Penal  del  Circuito  y,  en  consecuencia,  concurre  en ella la causal impeditiva prevista en el numeral 6º  del artículo 56 de la Ley 906 de 2006.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

COMPETENCIA  

En virtud de lo establecido en los artículos  57  y  341  de  la  Ley  906 de 2004, la Sala es competente para pronunciarse en  relación  con  el impedimento propuesto dentro de la actuación que se rige por  los  lineamientos del sistema penal acusatorio, tratándose de la manifestación  que  hace  quien  preside  una  de  las  Salas  de  Decisión Penal del Tribunal  Superior  de  Bogotá, a quien le correspondió como ponente el conocimiento del  recurso de apelación contra sentencia condenatoria.   

EL IMPEDIMENTO  

El  impedimento  ha  sido  concebido  como un  instrumento  procesal  para  obtener  la exclusión del funcionario de asuntos a  él  asignados,  por  la  concurrencia  de  ciertas circunstancias taxativamente  establecidas  en  la  ley,  que  tienen  aptitud  suficiente para influir en sus  decisiones,  con  el  objeto de conseguir una de las finalidades pretendidas por  el  trámite  procesal,  esto  es una decisión imparcial, ecuánime, objetiva y  recta,  a  partir de asegurar que los juzgadores únicamente están sujetos a la  Constitución y a la ley.   

Este  instituto  al igual que la recusación,  tiene  raigambre  constitucional,  tal  y  como se desprende del canon 228 de la  Carta  Política, el cual expresamente prevé que la administración de justicia  es  función  pública  y  sus decisiones son independientes; concordante con el  artículo  230  de  la obra en cita, cuyo texto consagra la independencia de los  jueces en sus decisiones, sólo sometidos al imperio de la ley.   

De estos preceptos  se  deriva  el principio  de  imparcialidad,   prevalente  en      la      adopción     de     decisiones   judiciales   y,  en  desarrollo  del mismo,  el  ordenamiento procesal   instituyó  causales  de  orden objetivo y subjetivo, frente a las  cuales  el juez          o         magistrado      debe     separarse  del  conocimiento del asunto,  garantizando  a las partes,  terceros  y  demás  intervinientes,  transparencia en la decisión que   define  el    caso.   

La  imparcialidad  del juzgador se encuentra  inserta  como principio pilar en la estructura del sistema penal acusatorio, con  clara   división   entre   las   funciones   de  investigación,  acusación  y  juzgamiento,   en  aras  de  garantizar  los  derechos  de  los  intervinientes,  perspectiva  que  materializa  el  esquema procesal penal, donde expresamente se  delimita  el  campo de acción entre el juez de garantías y el de conocimiento,  a  tal  grado  que  quien  ejerza  como  juez  de garantías queda impedido para  ejercer  como  juez  de  conocimiento;  ello  tendiente  a  garantizar un juicio  público,   con  inmediación  de  las  pruebas,  contradictorio  concentrado  y  fuertemente marcado por la autonomía e independencia del juez.   

Con  símil  objetivo,  en el ejercicio de la  doble  instancia,  como  parte  inherente  del  derecho  fundamental  del debido  proceso,  se  mantiene  incólume  ese principio, por lo que el artículo 56 del  Estatuto  Procesal Penal consagra expresamente como causal de impedimento, en su  numeral  6º.  “Que  el funcionario haya dictado la  providencia de cuya revisión se trata…”   

Sobre el tema esta Sala ha dicho:   

“…   la  imparcialidad  del  juez  se  concreta,  en  un juicio exterior derivado de la interrelación del juzgador con  las  partes  y  la comunidad en general. En efecto, el  hecho  de  que una misma autoridad – en primera y en segunda instancia – conozca  de  lo  actuado,  conduce a que, independientemente de  su  actitud  personal,  su  decisión  pueda ser razonablemente considerada como  carente  de  objetividad y neutralidad, con lo cual se produce irremediablemente  la    perdida    de    credibilidad    y    legitimidad    de   las   decisiones  públicas,   en  perjuicio  de  la  estabilidad  del  ordenamiento jurídico.”   

“En  consecuencia,  la  garantía  de  la  imparcialidad  se  convierte  no sólo en un elemento esencial para preservar el  derecho  al  debido  proceso,  sino  también  en  una  herramienta idónea para  salvaguardar  la  confianza en el Estado de Derecho, a través de decisiones que  gocen   de   credibilidad   social   y  legitimidad  democrática”1   (Destaca la Sala)   

En  consecuencia si la Funcionaria emitió la  sentencia  cuya  revisión  se pide a la segunda instancia es de concluir que ya  sentó  su  criterio  jurídico,  previo  análisis  y valoración probatoria de  forma  tal  que  resulta  apropiado  y razonable sustraerla del conocimiento del  asunto.   

Surge  palmario  que los argumentos expuestos  por  la Magistrada para separase del conocimiento de la apelación de sentencia,  configuran  un evento indiscutible de impedimento, frente al cual se compromete,  de  modo indiscutible, su imparcialidad; previsto como tal en el numeral 6º del  artículo  56  de la ley 906 de 2004, por lo que debe apartarse del conocimiento  para   la   adopción   de   la   decisión  que  de  la  segunda  instancia  se  reclama.   

En  ese  orden  de  ideas, la Corte encuentra  fundado  el  impedimento  que fuera anunciado por la Magistrada Mireya González  Preciado,  a  quien  como  Ponente,  y  en  tal  calidad  presidiendo la Sala de  decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  le  fuera  asignado  el  conocimiento  del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el apoderado de la  víctima.   

Por  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

PRIMERO:     DECLARAR     fundado  el impedimento de la Magistrada, Mireya González Preciado,  quien  preside  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Bogotá para  conocer  del  recurso de apelación interpuesto contra la sentencia condenatoria  emitida  por el Juzgado Séptimo Penal del Circuito de Bogotá en contra de LUIS  EMEL  NEIRA  CALDERON,  cuya  lectura  de  fallo  se  efectuó el 16 de julio de  2007.   

SEGUNDO: REMITIR, en  consecuencia, el expediente a  la  Secretaria  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Bogotá para que  proceda   a   la   reasignación   del   proceso   en  trámite  de  la  segunda  instancia.   

TERCERO: Contra esta  decisión no procede ningún recurso.   

COMUNÍQUESE Y CÚMPLASE.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ           MARIA DEL R.  GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANES   

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Sentencia del 21 de marzo de 2007, radicado 25.407     

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