28464(01-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28464  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente:   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

       Aprobado  Acta No. 215   

Bogotá D. C., primero (1º) de noviembre de  dos  mil siete             (2007).   

VISTOS  

Conforme  a  auto  del  catorce de agosto de  2.007  proferido  por esta Sala, la cual decidió, por vía de queja conceder el  recurso  de  apelación,  procede la misma a decidir en segunda instancia lo que  en  derecho  corresponda  respecto  a  la  impugnación presentada por el doctor  LEÓN  FERNANDO  MOJICA  FUENTES,  FISCAL  SEGUNDO  DELEGADO  ANTE  EL  TRIBUNAL  SUPERIOR  DE  YOPAL,  contra  sentencia absolutoria de primera instancia emitida  por                  el          antedicho        Tribunal,        a          favor          del         doctor   HILDEBRANDO   

MARTÍNEZ  CHAPARRO,  a  quien la Fiscalía  acusó del delito de PREVARICATO POR ACCIÓN.   

HECHOS       y      ANTECEDENTES  RELEVANTES   

1.            El doctor HILDEBRANDO MARTÍNEZ CHAPARRO,  desempeñándose  como  JUEZ  PROMISCUO  DE  FAMILIA  en  el municipio de PAZ DE  ARIPORO-  Casanare-  profirió  la  RESOLUCIÒN  021  de fecha dos de octubre de  2.001,  por medio de la cual declaró insubsistente a la señora ZORAIDA OROPEZA  ARISMENDY,  quien  venía  desempeñándose  en  provisionalidad  en el cargo de  ESCRIBIENTE,  GRADO  07.  En la misma fecha expidió la RESOLUCIÓN 022 por  medio  de  la  cual  nombró  EN  ENCARGO,  por el término de un mes, a YOLANDA  ACENETH  ARIZA.  La señora OROPEZA ARISMENDY primero le rogó al Juez que no la  despidiera  y  después pidió la  reposición, pero le fue negada por auto  de octubre 19 de las mismas calendas.   

2.            La  señora  ZORAIDA  OROPEZA ARISMENDY,  quien  había  ingresado  a laborar al servicio de ese Despacho el seis de junio  de  2.001, en encargo, obtuvo nombramiento en provisionalidad el seis de agosto,  y   procedió a instaurar  acción de tutela el 24 de octubre de 2.001  contra  el  JUZGADO  PROMISCUO DE FAMILIA de Paz de Ariporo, acusando al Juez de  haberse  ideado un proceso disciplinario, pretextando un abandono del puesto que  no existió.   

3.            El TRIBUNAL SUPERIOR DE YOPAL, concedió  el  amparo  demandado  por  la  empleada,  ordenó  reintegrarla  a su trabajo y  compulsó  copias  para  que  se investigara disciplinaria y penalmente al Juez,  por  haber “destituido a la empleada, sin adelantarle un proceso Disciplinario  conforme a la Ley 734 de 2.002- Código Disciplinario Único-.   

4.              Aprehendida   la   investigación   y  adelantadas  a  cabalidad  las  fases  de  instrucción  y de la causa, mediante  sentencia  de  primera instancia del 30 de junio de 2.006, una Sala de Conjueces  del  TRIBUNAL  SUPERIOR  DEL  DISTRITO  JUDICIAL  DE  YOPAL  absolvió al doctor  HILDEBRANDO  MARTÍNEZ  CHAPARRO, tras estimar que si bien es factible que éste  hubiese  incurrido en error,  no se perfila el dolo como elemento subjetivo  del tipo de PREVARICATO POR ACCIÓN.   

LOS MOTIVOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

El  FISCAL  SEGUNDO DLEGADO ANTE EL TRIBUNAL  SUPERIOR  DE  DISTRITO  JUDICIAL  DE  YOPAL  cuestionó la decisión por la cual  dicho  Tribunal  absolvió  al  acusado  MARTÍNEZ  CHAPARRO,  porque uno de los  conjueces  de la sala única conformada ante el impedimento de los titulares, no  suscribió  el  fallo  arguyendo  que  estuvo inhabilitado, lo que estima que le  resta  seriedad  al  estudio  y  ponderación  del  caso,  porque  si  bien  dos  conformaran   la  mayoría,  pudo  el  ausente  haber  presentado  salvamento  o  aclaración de voto.   

Luego  de reseñar que a juicio del A Quo no  podía  configurarse  prevaricato  en  la  insubsistencia  decretada  por  quien  entonces  fungía como Juez Promiscuo de Familia de Paz de Ariporo, al faltar la  intencionalidad  en  lo  que  pudo ser un error de interpretación de normas, el  impugnante  planteó  que pudo verificar que, por el contrario, el entonces Juez  se   ideó   un  proceso  disciplinario  albergando  la  malsana  intención  de  reemplazar  a  la  empleada  ZORAIDA  OROPEZA  ARISMENDY  por una persona de sus  afectos o recomendada  por sus superiores.   

Discrepa del criterio del Tribunal acerca de  que  la  señora  OROPEZA podía ser declarada insubsistente, sin requerir   motivación,  dado  que  había sido nombrada en provisionalidad; y que el yerro  del  Juez  fue  haber  realizado un proceso; pues olvida el A Quo que en la Rama  Judicial  existen  procesos administrativos de carácter disciplinario que deben  adelantarse  con  todas  las  formalidades  legales,  dado  que los funcionarios  judiciales  son  de  carrera  y  no  de  libre nombramiento y remoción; pues la  provisionalidad  no  implica  interinidad  y  los trabajadores judiciales tienen  derecho    a    la    estabilidad   mientras   se   realiza   el   concurso   de  méritos.   

Estimó  el  apelante  que  no sólo el Juez  “fabricó”  un proceso disciplinario en un día, sino que al “sancionar”  a  la  empleada  con  la  insubsistencia  no calificó la falta que cometió, si  leve,  grave  o  gravísima;  máxime  que  las  sanciones son de amonestación,  multa, suspensión, y finalmente, destitución.    

Considera  el  censor  que  la  figura de la  insubsistencia  tiene aplicación como causal de retiro del servicio, y de todas  maneras  debe  ser  motivada;  tal  cual  reconoce  que  está  consagrada en el  artículo  149 de la Ley Estatutaria de la Administración de Justicia.  En  suma,  considera  que  el  Juez  en  lugar  de destituir que era la sanción que  correspondía,  lo  que  hizo  fue  decretar  una insubsistencia; siendo esta la  razón  por  la  cual  el  mismo  Tribunal Superior de Yopal había decretado la  nulidad   del   proceso   disciplinario   y   ordenado  que  se  investigara  al  Juez.   

Finalmente,  el  libelista trajo a colación  criterios  expresados por una Fiscal Delegada ante la Corte Suprema de Justicia,  quien  confirmó  en  segunda  instancia  la  resolución  de acusación que él  profirió  contra  el  entonces Juez HILDEBRANDO MARTÍNEZ CHAPARRO, poniendo de  relieve  que  tanto  en esa instancia como en la suya se  hizo un estudio a  fondo  sobre  el  dolo,  resaltando  que  el  acusado  sabía  claramente que el  procedimiento  para desvincular a la escribiente OROPEZA ARISMENDY no era el que  realizó  el  Juez,  quien  simplemente  albergaba  la  intención de relevarla,  teniendo  de  antemano  a  quién  nombrar  en  reemplazo.  Como corolario,  pidió  revocar  la  sentencia  absolutoria,  y  en su lugar que esta sala dicte  sentencia  condenatoria  por  PREVARICATO  POR  ACCIÓN  en  contra  del  doctor  HILDEBRANDO  MARTÌNEZ  CHAPARRO  por la referida actuación como JUEZ PROMISCUO  DE FAMILIA DE PAZ DE ARIPORO.   

SENTENCIA RECURRIDA:  

Proferida  el  treinta de junio de 2.006, la  sentencia  recurrida  se ocupa, en primer lugar, de verificar detalladamente los  antecedentes  procesales,  tomando  nota  de  las consideraciones vertidas en la  resolución  de  acusación  y  de  lo  debatido  por  las  partes  en audiencia  pública,   para   derivar   finalmente   en  el  análisis  de  responsabilidad  penal.   

Respecto  a este último tópico, la Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal  de  Distrito  Judicial  de Yopal despunta en su  análisis,  planteando  que  el  PREVARICATO de que trata el artículo  413  (por acción)  es un delito eminentemente intencional; y que el error,  la  culpa  o  el descuido, no pueden reprocharse penalmente en relación con tal  conducta.    Dice  que  la  jurisprudencia  de  esta  Corporación,  recoge  criterios  doctrinarios,  según  los  cuales  el  prevaricato  se  nutre  de la  intencionalidad,  y  que  lo  que  se  reprocha es la inmoralidad del que obra a  sabiendas  de  la  disconformidad  entre  el  derecho sabido y el dictado; en un  grado mayor de contrariedad frente a la ley.   

Citó  al  efecto salvamento de voto de esta  sala  del  inmolado Magistrado Alfonso Reyes Echandía, el 24 de junio de 1.986;  y    sentencia   de   la  misma,  proferida  el  8  de  febrero  de  1.983;  transliterando    conceptos    acerca    del    adverbio    modal   “manifiestamente”, que exige examinar  cuan  mayúscula  es  la  ilegalidad  de  la resolución dictada por el servidor  público  y  qué entendimiento tenía éste, cuando conscientemente se decidió  a  vulnerar  el interés jurídico, pudiendo y debiendo hacer un pronunciamiento  ceñido a la ley y a la justicia.   

También  se  apoya  el  A  Quo  en criterio  expresado  por  esta  Sala, en sentencia del 22 de mayo de 1.984, según el cual  un  error  de  interpretación  no  implica prevaricación; pues la discrepancia  conceptual  del  funcionario  con  alguna  de  las  partes,  o  con la instancia  superior  que  le  revoca y le advierte sobre algún yerro, en aspecto fáctico,  jurídico  o de interpretación normativa puede llegar a constituir prevaricato;  pues   como   se  acotó  textualmente  en  la  decisión  citada,  “…hechos  confusos,  material probatorio que apunte en opuestas  direcciones,   normas   oscuramente   redactadas   o  susceptibles  de  diversas  redacciones  por  su  complejidad,  pueden  dar lugar a decisiones variadas y en  veces  contrapuestas,  respecto  de situaciones fácticas similares, sin que por  ello     pueda     afirmarse     siempre     que     se    ha    incurrido    en  prevaricato…”;  pues  para ello  “…el  sistema  jurídico  ha  creado  los  mecanismos  de doble  instancia  y los recursos ordinarios y extraordinarios para cerrar en lo posible  la  brecha de injustas decisiones; así pues, solamente aquellas determinaciones  de  una marcada y protuberante ilegalidad, resumen la categoría delictiva de la  prevaricación”.   

Así mismo, con soporte en decisiones de esta  sala  (3 de noviembre de 1.979 y 24 de junio de 1.986) reconoce el Tribunal, que  si  bien  resulta difícil suponer que un juez pueda desconocer la ley, dado que  de  él  se  supone un conocimiento especializado por razón de su oficio,   no  es  dable  para  nadie  suponer  el  conocimiento  de  todo el derecho, y ni  siquiera  de  una  rama  especializada  del mismo; lo que tampoco puede llevar a  concluir  que  con  solo  alegar  la  ignorancia  o  el  error  se  descarte  la  prevaricación;  pues debe estar claramente demostrado que unido a un ostensible  dislate no existió el propósito de obrar torcidamente.   

Discrepó  del  Fiscal  acerca  de  que  la  contrariedad  entre  la  ley  y la resolución es inexcusable porque proviene de  ignorancia  no admisible en un juez, ya que nadie medianamente inteligente puede  incurrir  en  un  error  tal; pues resulta repudiable, por arbitraria, una tesis  que  presume  la mala fe, en un sistema jurídico que se funda en la presunción  contraria,  y  con  más veras en el ámbito penal que consagra como esencial la  presunción de inocencia.    

Ahora  bien,  la  mera presunción de que se  obró  intencionalmente,  frente  a una decisión manifiestamente contraria a la  ley  no  basta  para  condenar;  pues  simple  y  llanamente  se  trata  de  una  presunción,  que difiere de una inferencia lógica indiciara como la que deduce  el  Fiscal  del  hecho  de que los descargos recibidos por el Juez a la empleada  declarada  insubsistente  fueron  posteriores  a  la resolución por medio de la  cual  la  desvinculó;  conclusión  que  el  Tribunal estima falaz, dado que el  médico  MAURICIO  FLÓREZ ACOSTA, quien el 2 de octubre de 2.001 certificó una  incapacidad  médica  de  cuatro días- entre los días 25 y 28 de septiembre de  2.001-,  dijo  en  declaración  jurada  que la señora OROPEZA le pidió que le  transcribiera     la    incapacidad    porque    la    iban    a    “botar  del  puesto” , lo que muestra  que  no  es  cierto  que  los  descargos  que  la  empleada rindió ante el Juez  hubieran  sido  posteriores  a  la declaratoria de insubsistencia; por lo que el  pedido  en  el  acta  de  descargos  de “que se haga  justicia  y  si  es  del  caso  la  reintegren”  debe  tenerse  como  la  convicción  de  que  era inminente su salida, ya que como se  plasmó  en  la misma acta, antes el Juez la había advertido sobre las causales  de  desvinculación  previstas  en  la  Ley Estatutaria de la Administración de  Justicia.    En  suma, si los descargos precedieron la declaratoria de  insubsistencia,  han  de sopesarse más elementos de juicio, aparte de la simple  contrariedad  manifiesta  entre  la  resolución  y  la  ley,  para  deducir  la  intencionalidad  o dolo de prevaricar; esto es, que el funcionario sepa que obra  contra  lo  que  la  ley  manda  o  prohíbe  y  aún  así quiera contrariar la  norma.   

Concluyó el Tribunal:  

Que  el acusado fue incoherente al decir que  aplicó  la  Ley  Estatutaria  de  la  Administración de Justicia, a la hora de  declarar  insubsistente  a  la  empleada  OROPEZA  ARISMENDY,   lo  cual no  implica  una  destitución como lo planteó erradamente el Fiscal; resaltando su  pregón  de  que el abandono del cargo fue no solo por faltar entre los días 24  y  28  de  septiembre conforme lo certificó el médico sino que la ausencia fue  desde  el  20  de  septiembre,  regresando  el  1º de octubre, para arrimar una  incapacidad  médica  al día siguiente, expedida por un médico particular y no  por  el de la entidad que atiende al personal de la Rama Judicial, como forma de  excusar  su  ausencia  de  la  población,  tal  cual le consta por conocimiento  personal.    

Al  efecto,  el Tribunal se sustentó en que  reiteradamente  el  Consejo  de Estado ha dicho que para declarar la vacancia de  un  cargo  por  abandono  del  mismo  o  para  declarar  la insubsistencia de un  servidor  público  no  se  requiere más que la comprobación de la ausencia no  justificada  del  trabajo por más de tres días; de donde no resulta entendible  la  insistencia  de  la  Fiscalía  en  señalar  que  el Dr. MARTÍNEZ CHAPARRO  incurrió  en  prevaricato,  simplemente  por  no  adelantar  una investigación  disciplinaria  que  culminara con la desvinculación de la empleada del Juzgado;  conclusión  a  la que llegó sin ahondar en la investigación sobre los motivos  que provocaron la reacción del Juez de declararla insubsistente.   

Tomó  nota  el  A  Quo  de  que  el  Fiscal  prometió  en  la  Audiencia  Pública  retirar  los cargos si le señalaban una  norma  que  le permitiera al Juez declarar insubsistente a un empleado judicial,  ya  que  tales  cargos son de carrera así sea en provisionalidad; señalando el  A   Quo,  que  el  artículo  149-  numeral  8º  – de la Ley 270 de 1.996,  Estatutaria  de  la  Administración  de  Justicia,  consagra  una facultad cuya  aplicabilidad,  contrario  a  los  casos de declaratoria de insubsistencia, debe  someterse  a  los  procedimientos  y  requisitos  exigidos por el legislador, en  especial  para los empleados de carrera; de modo que el Juez sí podía declarar  insubsistente  a  la  empleada, sin el procedimiento que echa de menos el vocero  de la Fiscalía.   

Estimó  el  Tribunal  que;  si  bien cabía  reprocharle  al  Dr.  MARTÍNEZ  CHAPARRO  no  haber  dejado  constancia  de las  verificaciones  personales  que  hizo  sobre  la  ausencia  del  municipio de la  empleada,  el  haber motivado la resolución declarándola insubsistente, y  no  haberlo  hecho  antes, esto es, al cuarto día de su ausencia sin esperar su  reintegro;   tales yerros no son constitutivos de prevaricato. Y advirtió,  que  el  Fiscal  actuó  prevalido de sus propias razones al promover acusación  contra  el  ex  Juez,  siendo  su deber adecuarse al mayor grado de objetividad.   

Como corolario, puntualizó que de acoger el  pedido   de   condena   se  violentaría  la  justicia,  porque  no  refulge  la  intencionalidad  así  hubiera  podido  ser errada la decisión del Juez; por lo  que  satisfizo  el  pedimento del vocero del Ministerio Público y del Defensor,  máxime  que  la  Sala  Disciplinaria  del  Consejo  Seccional  de la Judicatura  tampoco   encontró   méritos   para   hacerle  reproche  disciplinario  al  ex  funcionario.   

ASPECTO PROBATORIO:  

1.            En  cuaderno anexo reposan copias de dos  certificados  médicos  sobre  incapacidad laboral de ZORAIDA OROPEZA ARISMENDY;  el  primero,  expedido  por  médica particular el veinticuatro de septiembre de  2.001,   dando   cuenta   de   que   ese  día  consultó   “por  colitis  amibiana  y  virosis”,  e  incapacitándola  por  cuatro  días  a partir de esa fecha;  y el segundo,  expedido  por  médico  adscrito  a  CAJASALUD  el  dos  de  octubre  de  2.001,  transcribiendo  la incapacidad anterior entre los días previos 25 y  28 de  septiembre (fs. 3 y 5).   

2.             Como   elemento   material  probatorio  constitutivo  de  la  decisión censurada al entonces Juez HILDEBRANDO MARTÍNEZ  CHAPARRO,  se  aportó  copia  de  la RESOLUCIÓN 021 de octubre 2 de 2.001, por  medio  de  la cual el acusado declaró insubsistente a ZORAIDA OROPEZA ARISMENDY  del  cargo  de  ESCRIBIENTE,  grado 7, que desempeñaba en provisionalidad desde  agosto  seis  de ese año; considerando para el efecto que dicha empleada había  faltado  a sus deberes de permanecer en el desempeño de sus funciones, observar  el  horario  de  trabajo  y dedicar el tiempo reglamentario al desempeño de sus  funciones;  por  lo  que  al no presentarse a laborar entre los días 24 y 28 de  septiembre,  sin  causa  justificada,  incurrió en abandono del cargo, dado que  apenas  el  dos  de octubre vino a presentar una incapacidad médica sin aval de  “La    Caja    Nacional”.     Adicionalmente  dispuso  que  se  solicitara  al  respectivo Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  el  envío  de  listas  para  proveer ese cargo y  advirtió que cabía el recurso de reposición (fs. 9 y 10).   

3.            Copia  de actuaciones del Juez, a partir  de  informe  escrito  de  la  Secretaria  del  Juzgado el día dos de octubre de  2.001,    reportando    como    “novedad   de  empleados”  que  la empleada OROPEZA ARISMENDY   había  laborado  hasta  el  día  21 de septiembre, que una hermana suya había  llamado  el  24  de  septiembre  a comunicar que  aquella al parecer tenía  dengue,  por  lo que acudió a consulta médica y que de acuerdo al diagnóstico  se  presentaría  a  trabajar  o  en  su defecto llevaría la incapacidad; y que  hasta  el  viernes 28 de octubre no había allegado incapacidad o justificación  alguna (fl. 2).    

Con base en esta información, el mismo día,  el  Juez  expidió  un   auto por el cual ordenó practicar una inspección  judicial  a  la  historia  clínica  “para comprobar  cuántos  días  de  incapacidad  le  concedieron”  y  oficiar  al Médico de la EPS COMCAJA “para saber si  fue  atendida  y valorada en ese centro asistencial”;  ordenó  oír  en descargos a la empleada; y dispuso recibir declaraciones sobre  la  reacción airada de la empleada al llamarle la atención por su inasistencia  (fl. 4).    

En efecto en una rudimentaria acta se anotó  que  resultó  trunca la inspección judicial al consultorio particular donde se  certificó  la incapacidad de la empleada, porque no se halló a la médica y su  empleada  rehusó  el  acceso  a  información  (fl.  6);  luego en acta de  VERSIÒN  DE  DESCARGOS-  sin fecha- advertida de que se la invitaba a responder  las  preguntas libre de apremio,  el Juez le inquirió por información que  al  parecer  ella le había dado sobre su propósito de viajar a ver a su esposo  en  otro  municipio  y  sobre  la  sugerencia  que el Juez le habría hecho, que  esperara  hasta  finales  de  noviembre para que no afectara la prima, datos que  parcialmente  negó  la  versionista.   Así mismo se aludió al llamado de  atención  del  juez  y a la reacción de la empleada, quien indicó que ella le  ofreció disculpas (fs 7 y 8).   

4.            Copia del pedido de reposición mediante  escrito  de  octubre  cuatro  de  2.001,  en  el  que  la  empleada  censuró la  violación  al  derecho  de  defensa, debido proceso y presunción de inocencia;  con  la  declaratoria de insubsistencia, motivada en el abandono del cargo, pues  la   incapacidad   médica   refrendada   por   el  facultativo  “de   Cajanal”  así  lo  demostraba;  y  adicionalmente,   le   reprochó   que   según   la   Ley   Estatutaria  de  la  Administración  de  Justicia,   y  conforme  a  jurisprudencia de la Corte  Constitucional  que no especificó, a los empleados nombrados en provisionalidad  no  se  les  puede remover del cargo sin justa causa, hasta tanto no lleguen las  listas de elegibles.   

5.            Previa la decisión por medio de la cual  el  Juez  desató  el  recurso  de reposición, dispuso mediante auto de octubre  ocho  de  2.001  recibir  los  testimonios  de  la  Secretaria AYDEÉ CAMARGO DE  PÉREZ,  la Oficial Mayor ROSA ELENA CASTRO y la Trabajadora Social GILMA GÒMEZ  GUALDRON;  y  por  certificación  jurada,  el de su predecesor NÉSTOR GILBERTO  AMAYA  BARRERA, quien hubo de nombrar a la empleada en cuestión un par de meses  atrás,  y  quien  para  entonces ya fungía como Juez en Yopal .  Los tres  deponentes  ofrecieron  aspectos  favorables  de  personalidad  de  la  empleada  ZORAIDA  OROPEZA  ARISMENDY,  anotaron que pasaba por dificultades económicas y  de  pareja; y en particular la Trabajadora Social y la Oficial Mayor aludieron a  las  discrepancias  a  que  dio  lugar  el anunció que le hizo el Juez sobre su  insubsistencia  y al reclamo ofuscado de ella, recriminándole por lo injusto de  su   proceder,   porque   no   la   podía   despedir  sin  abrirle  un  proceso  disciplinario   (fs. 29 y 33).   

6.            Copia  de auto del diecinueve de octubre  de  2.001,  por  el  cual  el  Juez  negó  la reposición de la declaratoria de  insubsistencia.   En  dicha decisión relacionó las pruebas documentales y  testimoniales  recaudadas, y consideró del cúmulo de las mismas, que desde que  inició  la  investigación  tenía claridad sobre la falta de la empleada, a su  juicio  susceptible  de trascender penalmente por Falsedad y abandono del cargo,  pues  su  Despacho fue asaltado en la buena fe, en el intento de hacer creer que  había  estado  enferma.   También  anotó  el  Juez que las excusas de la  empleada  sobre  ciertas  contingencias  que le impidieron comunicar a tiempo no  tenían  asidero  lógico;  y que su reacción airada ante la determinación del  Juez  transgredía  también  el deber de respeto hacia sus superiores (fs. 36 a  41).   

ACTUACIÓN         PROCESAL  RELEVANTE   

1.            En fallo de tutela del siete de noviembre  de  2.001,  la  sala  única  de  decisión  del  Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Yopal,  tuteló  el  derecho  al debido proceso de ZORAIDA OROPEZA  ARISMENDI;   ordenó  su  reintegro;  invalidó  el  proceso  disciplinario  adelantado  por  el  Juez  HILDEBRANDO MARTÍNEZ CHAPARRO;  ordenó al juez  adelantar  cabalmente un proceso disciplinario para investigar la  ausencia  del  lugar  de  trabajo de la empleada; y dispuso la compulsa de copias para que  la  Sala  Disciplinaria  del  Consejo  Superior  de la Judicatura y la Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  determinaran  en  su caso si existía mérito para  abrirle   investigación  disciplinaria  o  penal  (fl  59).   Básicamente  estimó     el     Tribunal     que     la     empleada     fue     “destituida”  sin  un  debido proceso  disciplinario,  lo  cual  no  quería  decir que ella no debía responder por la  ausencia  de  sus  labores  por una semana o que no  debía investigarse si  era  falsa  la  incapacidad  médica  que  suscitó  las sospechas del Juez (fl.  58).   

2.             La   Unidad   de  Fiscalía  ante  los  Tribunales  de Santa Rosa de Viterbo y Yopal dispuso el veintiséis de noviembre  de  2.001  la  apertura  de  indagación  preliminar,  recopiló  información a  través   de  Despacho  Comisorio  y  versionó  al  Dr.  HILDEBRANDO  MARTÍNEZ  CHAPARRO,  quien  desmintió  a  quienes habían querido hacer creer al Tribunal  que  él quería desde un principio sacar de su puesto a la empleada, pues no ha  sido  su  estilo,  y  se  conoce  por  los  antecedentes que personalmente y por  escrito  cuando  se producía una vacante, acudía al  Consejo Seccional de  la  Judicatura  para  pedir  lista  de  elegibles  (fl.  62).  La Fiscalía  dispuso  por  resolución  de  abril 4 de 2.002 abrir investigación, ordenó la  práctica  de  pruebas testimoniales para demostrar que la empleada en cuestión  no  estuvo  en  el  Municipio  de  Paz de Ariporo – sede del Juzgado- y sobre la  verificación  que  hizo al ir hasta la residencia de ella (fs. 69 y 127 a 135).   

3.            Cabe anotar, que el Fiscal Delegado ante  el  respectivo  Tribunal,   por  resolución del quince de agosto de 2.002,  resolvió  la  situación  jurídica  del  procesado,  luego  de  escuchar   testimonios   de   circunstantes   (las   empleadas   del  juzgado  –  fs. 152 y 154); el del médico   MAURICIO   FLÓREZ   ACOSTA,              quien  refrendó la incapacidad laboral aportada  por  la  empleada  ZORAIDA  OROPEZA  ARISMENDY  para justificar su ausencia (fl.  150);  y  el  de  ésta  misma-  quien  aseveró  que  el  Juez  la abordó para  comunicarle  que  “tenía que echarla”,  presionado  por  una llamada proveniente del Tribunal de Yopal, y  que  ella  le  recriminó que le estaba negando el derecho de defensa  (fl.  137) – .   

En  dicho  proveído  le  dictó  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  al  Dr. MARTÍNEZ CHAPARRO, aunque le  concedió    la    libertad   provisional   (en   sus   términos   “lo  excarceló”); medida que tras ser  impugnada  a través de los recursos de reposición y apelación dio lugar a que  una  Fiscal Delegada ante la Corte Suprema de Justicia, mediante resolución del  29  de  noviembre  de  2.002,  revocara  la  decisión de primera instancia y se  abstuviera  de  imponer  medida  de  aseguramiento  al  ex  funcionario,  por no  concurrir  ninguna  de  las finalidades del artículo 355 de la Ley 600 de 2.000  (fs.  3  a  16  de  cuaderno  anexo  sobre  actuación  de  segunda  instancia).   

Devuelta  la  actuación  surtida  por  la  Fiscalía  ante  la  Corte,  el  Fiscal cerró investigación en diciembre 10 de  2.002  y  procedió a acusar al entonces Juez Promiscuo de Paz de Ariporo,   deduciendo  que  el  Juez obró deliberadamente contra  legem,  al  idearse un proceso, sin tener en cuenta ni  la   Ley   Estatutaria   de  la  Administración  de  Justicia,  ni  el  Código  Disciplinario  único;  pues a todo trance quería disponer del puesto para otra  persona,  porque  según  cuentas  había  propalado entre sus empleados que sus  superiores le habían solicitado tal favor (fl. 245).   

4.            Valga  precisar  que dicha decisión fue  recurrida,  y  en  segunda  instancia,   otra  Fiscal  Delegada  ante  esta  corporación  de  Justicia confirmó la decisión; porque empero censurar que el  instructor  “no  hizo el más mínimo análisis del  proceder  del  funcionario,  a la luz de las normas que gobernaban el proceso en  el  cual  emitió  la  decisión,  y  que  permiten dilucidar por qué razón el  instructor  considera  que  el  juez  incurrió  con  su conducta en prevaricato  activo”   (fl.  8  de cuaderno anexo respecto a  esa  instancia)  ,  consideró  que  el  ejercicio  del derecho sancionatorio no  podía  llevar  a  una “destitución” pretermitiendo  el  debido  proceso  disciplinario, tal cual lo hizo  notar  el  Tribunal  al  fallar  la  tutela  a  favor  de  la  empleada;  y  que  objetivamente  la  Resolución 021 de octubre 2 de 2.001 emitida por el entonces  Juez  se  mostraba manifiestamente ilegal, al separar del servicio a la empleada  del  Juzgado,  por  el  presunto  incumplimiento  de  sus deberes, sin agotar en  debida forma la actuación disciplinaria. (fl. 10 ibidem).   

5.            El Tribunal Superior de Distrito Judicial  de  Yopal en Sala Unitaria, mediante auto del tres de julio de 2.003 se declaró  impedido  para adelantar el juicio promovido por la Fiscalía, por haber fallado  la  tutela  promovida  por la empleada OROPEZA ARISMENDY y haber comprometido ya  su  criterio  sobre  el asunto (fs 1 a 6 del cuaderno 6); por lo que procedió a  nombrar  a  los  integrantes  de  una  sala de conjueces, quienes adelantaron la  causa.   

6.            En la Audiencia Preparatoria efectuada el  ocho  de octubre de 2.003, el vocero de la Defensa solicitó que se estimara; en  primer  lugar,  el aporte de documentos que probaban la idoneidad de la empleada  que  relevó  a  la  señora  OROPEZA  ARISMENDY (fs.59 a 62); en segundo lugar,  formatos   de   resoluciones   de   insubsistencia  así  como  declaratoria  de  vacancia   y  copias  de jurisprudencias del Consejo de Estado que enseñan  que  decisiones  de tal índole se pueden tomar sin fórmula de juicio a través  de  proceso  disciplinario (fs. 63 a 75 y  76 a 105); y en tercer lugar, la  recepción  de  los  testimonios  de  ABRAHAM  CORRALES  y XIOMARA ABRIL, pedido  específicamente  denegado en atención a que previamente habían sido oídos en  declaración  jurada  ante  la  Fiscalía, según obra a fs. 33, 127  y 130  (el  primero,  escribiente  del  Juzgado en cuestión, y la segunda, una vecina,  quienes  dieron  versiones  encontradas acerca del motivo de la ausencia laboral  de  la señora Oropeza, aludiendo el primero a que ella en verdad estuvo enferma  y  la  segunda,  que  le  consta  que ella viajó a donde su marido y pidió que  dijeran que estaba enferma).   

7.            En  audiencia pública celebrada el once  de  febrero  de  2.004,   el  Fiscal  ante  el  Tribunal,  el  abogado y su  defensor,   el  Procurador 167 delegado en lo penal, y una representante de  la  Parte  Civil  delegada  por  la  Dirección  Ejecutiva de la Administración  Judicial  Seccional,   ofrecieron  cada uno sus puntos de vista respecto al  tema debatido.    

7.            1.          Huelga  anotar que el acusado se sostuvo  en  lo  dicho  en  indagatoria  rendida ante la Fiscalía (fs. 169 a 178),   defendió  su  proceder  indicando  que  tuvo  como  precedente inmediato que el  veinte  de septiembre de 2.001 al mediodía, con ocasión de su ida a Yopal para  entregar  el  Juzgado  que  dejaba,  la  empleada  se  ausentó  del  Municipio,  enterándose   el  veinticuatro  de septiembre, por la señora donde iban a  comer,  que  ella  no  se  encontraba  en  la  población, si bien los empleados  hablaban  de  su  incapacidad;  por  lo  que  sugirió  que  fueran a visitarla,  refiriéndole  CECILIA  TUAY  SIGUA  que  ella  había  viajado  a Santa Rosa de  Viterbo  a  visitar  al  esposo;  así  que  optó  por  ir a confirmarlo,   acompañado  de  dos muchachos que le señalaron la vivienda;  y allí, una  señora  que  al  parecer  cuidaba  la  casa  le  corroboró tal versión.    

Explicó  que  el  abandono  del  cargo  fue  mencionado  en  su  resolución como razón de la insubsistencia, la cual dictó  prevalido  de  que   la  vinculación  en provisionalidad se asimilaba a la  situación    de     libre    nombramiento   y  remoción  ;  y  que  si  bien  en  la  resolución no  mencionó  la  falsedad  en  la  que  podía  estar  incurriendo la empleada, al  disfrazar  su  falta  con  una incapacidad médica, supo escindir el plano de lo  penal   con   el  de  la  situación  administrativa  generada  y  por  ende  no  denunció.   Así  mismo  anotó  que  en  unos  cien  casos  de  tutela, y  revisando  los  pronunciamientos  que al respecto han hecho las altas Cortes, no  halló  precedente  en  el  que  se conceda amparo constitucional por tal causa,  pues   en   el   caso   específico   del   Consejo   de   Estado   “La  declaratoria  de  vacancia  por  el  abandono del empleo, no  requiere    de   previo   adelantamiento   de   proceso   disciplinario…a   la  administración  solo le basta verificar el hecho que configura el abandono y la  ausencia   para   proceder   a   declarar   la   vacancia”   (fl. 412).   

7.            2.          El abogado Defensor a su turno anotó que  el  acusado sí era el Juez Natural de la señora OROPEZA y que sí podía tomar  la  decisión que se le censura sin acudir a un procedimiento específico propio  de  la  investigación  disciplinaria;  que  la insubsistencia está establecida  para  funcionarios  de  libre  nombramiento  y remoción, no es una sanción (no  existe  como  tal  en  el  Código Disciplinario Único, o Ley 734 de 2.002), no  requiere  de  procedimiento  previo alguno,  y no debe ser motivada. Anotó  además     que     la    Vacancia-    sobre  la  que  dice  la  ley  que no es necesario adelantar ningún  procedimiento-   es  otra figura que ocurre cuando se abandona el cargo, al  dejar  de  concurrir a laborar por más de tres días sin causa justificada (fs.  153 a 161).   

7.            3.          Por su parte el Fiscal  planteó en  la  vista  pública,  que  el  artículo  149  de la Ley Estatutaria de la   Administración  de  Justicia  dice en qué casos se puede retirar a una persona  que  pertenece  a  la  Rama Judicial, que el acusado debía conocer esta norma y  sin  embargo  no  aplicó  el procedimiento. Finalmente señaló que la Ley 270,  con  la cual a su juicio trata de encubrirse el acusado, no era aplicable porque  existía  la  Ley  200 de 1.995, que el proceso disciplinario fue posterior a la  decisión  del  juez,  y  que  éste  desoyó  el ruego de la empleada, quien le  pedía  reintegrarla  y  le  recriminaba  que no fuera injusto, por modo que con  ello   consumó   prevaricato,   sin  que  incida  en  algo  cualquier  ulterior  contingencia.   

7.            4.           El  Procurador  167  Delegado  ante  el  Tribunal  de  Distrito planteó que en este proceso no existe prueba que ofrezca  certeza  de  la  existencia  del delito de prevaricato, ni de la responsabilidad  del  procesado.   Al  efecto  precisó  que  la Resolución expedida por el  entonces  juez  se expidió en el marco del acto administrativo y no en el de la  resolución  judicial  que  impusiera  una sanción disciplinaria prevista en la  Ley  734  de  2.002- Código Disciplinario Único-, pues la insubsistencia no es  sanción,  sino una decisión del nominador que no exige procedimiento especial,  como  sí  lo es la sanción de destitución; y tan evidente resulta ello que si  en  la  evolución  del  desempeño  un  empleado  que ocupa un cargo en carrera  administrativa  distinto  al  funcionario  judicial, si tiene dos calificaciones  insatisfactorias  lo  declaran  insubsistente  y  los  efectos  son ipso   jure;   y   lo  único  que  cabe  reprocharle  al  acusado  es  que  hubiese  motivado su decisión, la cual no es  susceptible  de  catalogarla como infame o monstruosa, y bien podía ser atacada  por   vía   contenciosa   o   como   lo  hizo  la  empleada  a  través  de  la  tutela.   

7.            5.          La Delegada de la Parte Civil se abstuvo  de  tomar  alguna  posición,  al considerar que las posiciones del Fiscal y del  Agente  del  Ministerio  Público,  si bien eran contrapuestas, ambas resultaban  persuasivas,  por lo que se atendría a lo que resolviera la Sala, pidiendo solo  que  en  caso  de  condena  se tuvieran en cuenta sus pedidos al constituirse en  parte civil.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.          De  conformidad con lo estipulado en el  numeral  3°  del  artículo  75  del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de  2000),   compete   a  la  Sala  de  Casación  Penal  resolver  las  apelaciones  interpuestas  en  los  procesos  que  conocen  en primera instancia las Salas de  Decisión  Penal  Tribunales  Superiores  de Distrito Judicial. En consecuencia,  emitirá  el  pronunciamiento  que  en  derecho  corresponda  sobre  el  recurso  presentado   por  el  doctor  LEÓN  FERNANDO  MOJICA  FUENTES,  FISCAL  SEGUNDO  DELEGADO  ANTE  EL TRIBUNAL SUPERIOR DE YOPAL, contra  sentencia  absolutoria de primera instancia emitida por el antedicho Tribunal, a  favor  del  doctor  HILDEBRANDO  MARTÍNEZ CHAPARRO, a quien la Fiscalía acusó  del delito de PREVARICATO POR ACCIÓN.   

En esta labor la Corte se encuentra limitada  en  su  estudio  al objeto de la impugnación y a los aspectos ligados de manera  inescindible            a            ella1.   

2.           El   prevaricato  por  acción  está  previsto  como delito contra la Administración Pública en el artículo 413 del  Código    Penal,   y   su   tenor   literal   reza   así:    “El  servidor  público  que  profiera  resolución,  dictamen  o  concepto  manifiestamente contrario a la ley, incurrirá en prisión de tres (3)  a  ocho  (8)  años,  multa  de cincuenta (50) a doscientos (200) salarios   mínimos  legales  mensuales  vigentes,  e  inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  de cinco (5) a ocho (8) años.”2   

.  

3.  Por  disposición  del artículo 9° del  Código  Penal,  Ley  599  de  2000,   para  que la conducta sea punible se  requiere  que sea típica, antijurídica y culpable; luego es dable deducir, que  de  faltar  alguno  de estos elementos, no se configura delito. Así pues, deben  darse  todos  los  elementos  subjetivos y objetivos que conforman la estructura  básica  del  tipo;  debe  verificarse que por lo menos efectivamente se puso en  peligro  el  interés  jurídico  tutelado  (el  recto  proceder  en  la toma de  decisiones   por   parte  de  los  servidores  públicos  encargados  de  emitir  resoluciones,  dictámenes  o  conceptos);  y finalmente, es necesario comprobar  que  hubo  una actitud consciente y deliberada de contradecir de manera rampante  y ostensible el texto de la ley.    

4.                La     locución     “manifiestamente    contraria    a    la    ley”   es  un  elemento normativo del tipo que impone una valoración sobre  cuan  abierta  o  evidente es la disonancia entre la actuación y la ley, porque  no  basta  con  la  simple contradicción entre una y otra; pues debe ser de tal  modo  palmaria que ponga en evidencia el afán de hacer prevalecer el capricho o  el  interés  particular  a  toda  costa,  con  desprecio  por  la  ley que debe  aplicar.   Y  debe  refulgir  con  claridad  que  el  acto jurídico no fue  producto  de  la  torpeza,  el  desconocimiento  o  el  error, sino que se obró  prevalido  de  conocimiento  y  voluntad  de  contrariar  la ley a través de la  resolución, el dictamen o el concepto emitidos.   

Debe quedar claro, entonces, que frente a una  especie  delictiva  de  comisión dolosa, es imperativo de su configuración que  se  obre  con  malicia  o  mala  fe;  esto  es que el dolo sea directo.  Al  respecto,  el  concepto  de  esta  Sala en reiterados pronunciamientos se resume  asì:    

“Para  que  se  estructure  el  delito de  prevaricato,  no  es  suficiente  con su objetividad.  Se requiere, además  como  categóricamente  lo exige el artículo 5º del Código Penal (el  anterior,  que tiene hoy su equivalente en el artículo 9 de la  Ley  599 de 2.000), que se obre con culpabilidad. Y de  las  tres  formas  de  culpabilidad reconocidas por el legislador, este ilícito  exige  el  dolo,  sin  que  pueda tenerse como punible a ningún otro título. Y  para  que  pueda  afirmarse  el  dolo  en  un determinado comportamiento humano,  típico,  es  menester  que  su  autor  haya  conocido que esa conducta suya era  ilícita, y a pesar de ello voluntariamente ejecutarla”   

“Aplicadas   las   anteriores  nociones  generales  al  prevaricato,  para  que  este  delito  se  configure, el empleado  oficial  que profirió la resolución o dictamen manifiestamente contrarios a la  ley,  tuvo  que  tener  conciencia de ello, es decir, saber que su resolución o  dictamen  eran  contrarios  a lo dispuesto por la ley y no obstante, proferirlos  voluntariamente.   Si  por  virtud  de  algún  error  el  empleado oficial  creyó   que  aplicaba  la ley correctamente sin que ello resultara cierto,  su  conducta  aunque  típica,  no  sería  culpable y por ende no existiría el  delito  de  prevaricato…”  (auto  del 8 de mayo de  1.991)   

Este criterio lo acepta el impugnante, quien  al  momento  de  calificar  la instrucción con resolución de acusación acotó  que    compartía    con    el   vocero   de   la   Defensa   que   “…el  simple  criterio no prevarica; que el yerro, tampoco; que  las  interpretaciones  legales  que  posean  sustento,  así  sean objetivamente  sesgadas,  quedan  por  fuera del punible” (fl. 245).  Sin  embargo  el  motivo de su disenso radica básicamente en que a su juicio el  juez  no  se  equivocó  (que  ni  siquiera  cabe  pensar razonablemente que con  mediana  inteligencia  pudiera  contrariar  así  el  derecho),  sino que a  sabiendas   de que ese  no  era  el  procedimiento  para  desvincular a la empleada, maquinó un proceso  disciplinario  de  un día a fin de entronizar a una persona de sus preferencias  o quizás recomendada  por sus superiores.   

4.             Bajo   el  principio  de  “necesidad  de  la  prueba”   no  puede  dictarse sentencia sin que obre en el proceso la que brinde certeza sobre  la  plena  configuración  de la conducta punible y sobre la responsabilidad del  procesado,  según  se  desprende  de lo dispuesto en el artículo 232 de la Ley  600  de  2.000,  que  es el estatuto procesal aplicable al caso, por tratarse de  hecho  ocurrido  durante la pasada vigencia instrumental penal. Así mismo, bajo  el  sistema  de  apreciación  racional  o  sana  crítica,  las  pruebas  deben  apreciarse     de     manera     integral     (artículo     238    ejusdem);  lo cual debe tenerse en cuenta  a  la hora de verificar si como dice el censor en su libelo, las determinaciones  por   él  adoptadas  y  los  criterios  vertidos  en  sus  alegatos  previos  y  posteriores  a  la  sentencia  impugnada estuvieron precedidas de un concienzudo  estudio  sobre  el  dolo  como  elemento  subjetivo  del tipo, de cara al acervo  probatorio recopilado.   

4.   1.                              El  Juez  emitió  entonces la  Resolución  021  de  octubre  2  de  2.001,  la  cual  en cinco ordinales contiene una breve  motivación,  indicando  que  la  empleada  faltó  a sus deberes e incurrió en  prohibiciones  al  no concurrir  al trabajo sin causa justificada entre los  días  24  y 28 de septiembre de 2.001, lo cual era constitutivo de abandono del  cargo,   situación   que   junto  con  la  declaratoria  de  insubsistencia  se  constituía  en  causal de retiro del servicio.  Posteriormente frente a la  impugnación  presentada  por  la  empleada,  el  Juez decretó la recepción de  varios  testimonios, y procedió a resolver el recurso horizontal manteniendo la  decisión  inicial,  no sin antes motivar su proveído, aludiendo a que desde un  comienzo  tuvo  claridad sobre la falta de la empleada y sobre la falsedad de su  excusa.   

5.                 En         este ejercicio, la Sala de Casación Penal  demostrará   que  la  conducta  del  Dr.  HILDEBRANDO  MARTÍNEZ  CHAPARRO,  es  atípica,  como  quiera que  no  se  adecua,  en  cuanto  a los elementos objetivos y subjetivos que   estructuran   el  tipo  penal  de  prevaricato  por  acción;  porque  como  habrá de verse, él no adoptó una resolución que al rompe pueda  ser  catalogada como “manifiestamente contraria a la  ley”;  pues,  en  primer  lugar,  el tema de la desvinculación de empleados de  los  Despachos  Judiciales  en  situación de provisionalidad no es pacífico ni  ofrece  criterios unificados dada la coexistencia de  normas y la oscuridad  que  las  mismas ofrecen sobre trámites al respecto. Y en segundo lugar, de las  pruebas   recogidas   no   se   perfila,      ni      siquiera      con     mediana     nitidez,  que  en  la  decisión  de  declarar  cesante  a  la empleada OROPEZA ARISMENDY,  en  el  cargo  de Escribiente del Juzgado Promiscuo de Familia de  Paz  de  Ariporo,  el  Juez hubiese obrado con la subyacente intención de hacer  tabla   rasa   de  la  legalidad  de  los    procedimientos,    para   atender   los  velados  intereses  que  le  atribuye, sin sólidos fundamentos probatorios y  jurídicos,  el vocero  de la acusación.   

5.  1.                             Ha  habido  varias  confusiones conceptuales  en  este  caso;  pues  dijo el  Tribunal  al deferir el amparo constitucional a favor de la empleada por vía de  tutela  -y  la  Fiscalía  tomó  nota  de ello- que la  empleada  fue  “destituida  sin  un  debido proceso disciplinario” –  subrayas  fuera  del  texto- (fl 10). Entre tanto, el Fiscal le reprocha al acusado que la  situación  de  provisionalidad  de la empleada OROPEZA ARISMENDY no significaba  tenerla    como    “de   libre   nombramiento   y  remoción”,  de  tal  suerte  que  pudiera  el  Juez  “destituirla”  sin  fórmula  de  juicio  propio  de  un  debido  proceso  administrativo,  bajo  el  entendido  de  que  “los empleados judiciales son de  carrera  y  no  de libre nombramiento y remoción”, y  que  empero  la  provisionalidad,  los  que  están  bajo  tal situación tienen  derecho  a  la  estabilidad  mientras  se realiza el concurso de méritos, y por  ende no son de libre nombramiento y remoción.   

5.  2.                               Se   confunden   los   términos   “destitución”   e  “insubsistencia”  ;  y  se asimila la  “provisionalidad”  a un  cargo   “en  carrera”;  cuando  es  claro que la destitución es una sanción que se impone como el más  drástico  epílogo de un proceso disciplinario; en tanto que la “insubsistencia”  es una situación  administrativa  que  no  presupone  un  proceso  tal  y  ni siquiera una profusa  motivación  (aspecto  todavía  discutido  y  discutible).  Así mismo, la  provisionalidad   y   el  encargo,  son  formas  de  vinculación  al  servicio  público  que precisamente suple la vinculación por  concurso   de   méritos   de  quienes  están  “en  carrera;   de   suerte   que   resulta  equívoca  la  apreciación  del titular de la acusación, cuando en su escrito de impugnación  fustiga  a  los  Conjueces  porque  en  su sentir olvidaron que los funcionarios  judiciales  son  de carrera y no de libre nombramiento y remoción (fl. 435), ya  que  categorizar un cargo “en carrera” no impide la provisionalidad, pues en  los  cargos  de  carrera, la  provisionalidad  significa  una  solución  temporal para que la prestación del  servicio  no  se  vea obstaculizado con cargos acéfalos, y una vez producida la  vacancia  el  nominador  debe  solicitar a la Sala Administrativa del respectivo  Consejo  Seccional  de  la Judicatura, el envío de la lista de candidatos, como  en  efecto  se  advierte  que  lo  hizo  el  acusado  en  el artículo 2º de la  resolución        que        se       le       cuestiona       (f..    Veámoslo   de   cara   a   los  respectivos instrumentos normativos:   

5.   3.                              El  artículo  132  de  la  Ley  270  de  1.996-  Estatutaria  de  la  Administración  de  Justicia-  establece  como  formas  de  provisión  de  cargos  en la rama judicial, “   1.)                En  propiedad…2.)         En       Provisionalidad…3,)                 En  encargo”   ;    y   señala,   que  a  la  propiedad se accede luego de  superar  todas las etapas del proceso de selección si  el   cargo   es   de   carrera;  en  tanto  que  a  la  provisionalidad  se  accede,  o  bien   para suplir una vacancia definitiva  mientras  se realiza el proceso para nombrar en propiedad, ora en caso de que el  nombrado  por encargo supere el mes de desempeño o el de su prórroga que puede  ser hasta por un mes más.   

5. 4.                  Entre   tanto,  el  artículo  149  prevé  entre  el  catálogo  de  situaciones  que  dan lugar a la cesación definitiva en el empleo de quienes se  vinculan  a  la  Rama  Judicial, “ …7.          El abandono  del    cargo…9)                      La     declaración    de    insubsistencia,  10)                                                   Destitución…”..   Y finalmente,  por  ahora  para lo que nos interesa, el artículo 204 estipula que “Hasta  tanto  se  expida  la ley ordinaria que regule la carrera  judicial   y   establezca   el   régimen   para   las   situaciones   laborales  administrativas   de  los  funcionarios  y  empleados  judiciales,  continuarán  vigentes,  en  lo  pertinente  el  Decreto-  ley  052 de 1.987 y Decreto 1660 de  1.978,  siempre  que  sus  (las  disposiciones  (que)  no  sean  contrarias a la  Constitución Política y a la presente ley”.   

Es así como algunas normas de los ya añejos  decretos  en mención cobran vigencia con esta remisión expresa, de modo que el  espectro  normativo  frente a la cuestión planteada es mucho más amplio que el  que  avizora  el  censor; teniendo entonces que los artículos 114, 115, 116 del  Decreto-ley  1660  de  1.978  no  pueden  ignorarse,  sino  que se deben aplicar  sistemáticamente  en  cuanto  no  pugnen  con  las  normas  de  la referida Ley  Estatutaria;  la  cual  cobra  vigencia  frente  al  silencio  de  ésta  en  la  regulación   de   la   insubsistencia,   al  estipular  el  artículo  115  que  “En    cualquier    momento”   la  autoridad  nominadora  podrá  declararse  insubsistente  a un  empleado  en  provisionalidad  o  en  interinidad, que no reúna las calidades y  requisitos,    y    “sin   motivar”.   

5.   5.                              En  múltiples  pronunciamientos  el  Consejo de  Estado  ha planteado que el empleado nombrado en provisionalidad no adquiere los  derechos  del  de  carrera  y  por  ende  no  tiene  su estabilidad, y puede ser  retirado  sin  procedimiento ni motivación. Al efecto ha dicho tal Corporación  lo   siguiente:   “Quien   ocupe   un   cargo   en  provisionalidad  no  queda  bajo  el  gobierno  de las normas que reglamentan el  retiro  del  personal  de  carrera  porque la ley no lo dispuso así. Admitir lo  contrario    equivaldría    a    conferirle    garantías    propias   de   tal  condición.   

Como  el  nombrado en provisionalidad en un  empleo  de  carrera  accede  a  él en forma discrecional, sin procedimientos ni  motivación, su desvinculación puede hacerse de la misma manera.   

Por  no  estar escalafonado en carrera y no  contar  con  estabilidad  no puede reclamar que su remoción se efectúe con las  mismas  exigencias,  requisitos,  procedimientos  y recursos que la ley consagra  para  los  empleados  de carrera, de manera que su retiro sin los procedimientos  propios   del   personal  de  carrera,  que  no  le  son  aplicables,  no  puede  considerarse   violatorio   del  debido  proceso”3.    

Cabe  anotar  que  la  provisionalidad y la  insubsistencia  como  forma de terminarla se remonta al Decreto 2400 de 1.968, y  el  Decreto  Reglamentario  1950 de 1.973; el primero, sobre administración del  personal  civil  de  la rama ejecutiva, el cual autorizó hasta por cuatro meses  nombrar  provisionalmente  mientras  se  proveía  conforme a los reglamentos de  carrera;  y el segundo, que estableció la regla común de que la insubsistencia  puede  ser  declarada  libremente  por  la  autoridad nominadora, sin motivar la  providencia.  .   

Sin  embargo,  estas normas fueron objeto de  exequibilidad  condicionada, en sentencia C-734 de junio 21 de 2.000 de la Corte  Constitucional,  en  el  sentido  de  que se debe dejar constancia en la hoja de  vida   sobre   los   motivos   que   dieron   lugar   a   la   declaración   de  insubsistencia.   

5.   6.                              Tanto  el  Tribunal de Distrito Judicial como el  vocero  del  ente  acusador  delegado  ante  éste  consideraron como un dislate  mayúsculo,   el  procedimiento  adelantado por el Juez, porque en opinión  del  primero  no  se  adelantó  el  trámite  previsto  en la Ley 734 de 2.002-  Código  Disciplinario  Único- , bajo el erróneo entendido de que se trató de  una  “destitución”; y el  segundo,  por  considerar,  entre  otras  cosas,  que  si  el  juez optó por la  disyuntiva  de  declarar  insubsistente  a  la  susodicha empleada, o si hubiera  declarado  la  vacancia  atribuyéndole el abandono del cargo, no cabía motivar  su  resolución  tal  cual  lo  hizo, y menos efectuar un maratónico y suspicaz  procedimiento.   

5. 7.                  A  juicio  de  esta  Sala  el  carácter  híbrido  de  la decisión  cuestionada  no tiene los alcances de una visible y diametral contradicción con  la  ley;  y  más  bien ofrece la preocupación del entonces funcionario por dar  asidero  legal y probatorio a la crucial determinación de sustraer del servicio  a  quien  gravemente  había  faltado  a  sus  deberes; de modo que si de manera  sumaria  acopió algunas pruebas y se preocupó por verificar que la empleada se  había  dado por enferma para disfrazar su ausencia de aquella municipalidad, la  conclusión   de   retirarla  declarándola  insubsistente,  aún  frente  a  lo  discutible  que  pudiere  parecer  a la luz de poco esclarecedoras disposiciones  que  rigen  sobre  la  materia,  no  se  conforma  al  texto  legal “manifiestamente     contrario     a     la    ley”.    

Valga precisar al respecto, que no es exacta  la  precisión del opugnador acerca de que en la rama judicial todos los empleos  son  de  carrera  y  que necesariamente la desvinculación por faltas solo pueda  darse  en  virtud  de  un  proceso  disciplinario; pues las vinculaciones que se  pueden  dar para suplir temporalmente cargos de carrera, como la provisionalidad  o   el   encargo,   implican  precariedad  en  relación  con  los  derechos  de  permanencia;  y  si  bien, no puede afirmarse que en razón de ello, quien esté  en  provisionalidad  queda  exento  de ser disciplinado conforme a los rigores y  requisitos  establecidos  en  el Código Disciplinario Único, la insubsistencia  sí  cabe aplicarla, y la constancia sobre las motivaciones no es en modo alguno  arrevesada;  porque  precisamente ella ofrece una forma de conjurar el arbitrio,  si  bien  a criterio de la Corte Constitucional en la mencionada sentencia C-734  de  junio  21  de  2.000  de la Corte Constitucional, lo adecuado es que se deje  constancia en la hoja de vida sobre esas motivaciones.   

De  otro  lado, las subyacentes razones que  pone  de  relieve  el  censor,  acerca de un malsano interés de haber querido a  ultranza  sustituir  a  la  empleada  por  otra  de sus simpatías o pautado por  alguno  de  sus superiores funcionales, solo tiene perfil en boca de testigos de  cargo  abiertamente  alineados  a  favor  de  la  empleada  OROPEZA ARISMENDY, o  corresponde  a  inferencias  que no se desprenden de hechos probados, y que como  hubo  de  precisarlo el A Quo,  el Fiscal Delegado obró más al impulso de  sus  pálpitos  y razones personales, sin adecuarse a la debida objetividad a la  hora de valorar el compendio probatorio.    

En   consecuencia,   cabe  confirmar  íntegramente  la  decisión  emanada  de  una  sala  especial  de conjueces del  Distrito  Judicial  de  Yopal,  de  ABSOLVER  al procesado HILDEBRANDO MARTÍNEZ  CHAPARRO,  por  no  aparecer  plenamente  demostrados  a  través de las pruebas  legalmente  allegadas  al  expediente  los  elementos  descriptivos y normativos  propios del prevaricato por acción.   

   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

CONFIRMAR en todas sus partes la SENTENCIA  ABSOLUTORIA,  que  conforme  a  cargos  promovidos  por PREVARICATO POR ACCIÓN,  profirió  una  sala  especial  de  conjueces adscritos al TRIBUNAL SUPERIOR DEL  DISTRITO  SUPERIOR  DE  YOPAL a favor del doctor HILDEBRANDO MARTÍNEZ CHAPARRO,  por  actuación  realizada cuando se desempeñaba como JUEZ PROMISCUO DE FAMILIA  DE PAZ DE ARIPORO- Casanare.   

Cópiese,     notifíquese     y  cúmplase   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                             MARÍA    DEL         ROSARIO        GONZÁLEZ        DE        LEMOS   

AUGUSTO  J. IBÁÑEZ GUZMÁN                                                           JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID          RAMÍREZ  BASTIDAS                                             JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Artículo  204  Código  de  Procedimiento Penal, Ley 600 de 2.000, prevé en su  primer  inciso  que  “En la apelación, la decisión  del  superior  se  extenderá  a  los  asuntos  que  resulten  inescindiblemente  vinculados al objeto de impugnación”.   

2   Bajo  el  entendido  de  que  el artículo 14 de la ley 890 de 2.004 incrementó  para  éste  y  para  todos  los  delitos la punibilidad en la tercera parte del  mínimo y en la mitad del máximo.   

3      Decisiones     codificadas  así:                  08001-23-31-000-2002-011-91-9572-05                y  08001-23-31-000-2002-02304-01-9661-05.     

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