28397(17-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28397  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE C ASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta No. 200                                                                                                        Magistrado Ponente:   

                                     Dr. AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN   

Bogotá,  D. C., diecisiete de octubre de dos  mil siete.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Omar   Estupiñán   Cundumí,  contra  la  sentencia  dictada  el  29  de  mayo  de  2007 por el Tribunal Superior de   Pasto,  mediante  la  cual  confirmó  la  emitida el 20 de abril por el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado de la misma ciudad, que condenó al  procesado  a  51  meses de prisión por el delito de tráfico de sustancias para  el procesamiento de narcóticos.   

Hechos.  

El  7  de  febrero  de  2007,  unidades  del  Batallón  Móvil  de  Infantería  de  Marina  que  se  movilizaban por el río  Tapaje,  jurisdicción  del  Municipio  de  El  Charco (Nariño), hallaron en el  interior   de  una  embarcación  tripulada  por  Omar  Estupiñán  Cundumí,  treinta y nueve (39) canecas de  cinco   galones   cada   una,   que  contenían  ácido  sulfúrico.   

Actuación  procesal  relevante.   

1.  El  8 de febrero se llevaron a cabo en el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  con  Funciones  de  Control  de  Garantías de El  Charco,  las  audiencias  de  legalización  de  la  captura, formulación de la  imputación  e  imposición  de  medida de aseguramiento. En la segunda de estas  diligencias,  Omar  Estupiñán  Cundumí aceptó  cargos  por  el  delito  de  tráfico de sustancias para el  procesamiento  de  narcóticos,  previsto en el artículo 382 del Código Penal.   

2.  El  20 de abril, el Juzgado Segundo Penal  del  Circuito  Especializado  de  Pasto  condenó  al   procesado a la pena  principal  privativa  de  la  libertad  de 51 meses de prisión y multa de 3.583  salarios  mínimos  legales  mensuales,  y  las  accesorias  de interdicción de  derechos  y funciones públicas por el mismo término de la pena aflictiva, como  autor  responsable  del  delito  aceptado  en la audiencia de formulación de la  imputación,  y  le  negó  el  subrogado  de  la  suspensión condicional de la  ejecución de la pena y el sustituto de la prisión domiciliaria.   

3. El defensor apeló este fallo para pedir el  otorgamiento  de  la prisión domiciliaria, con el argumento de que el procesado  tenía  la condición de padre cabeza de familia dado que venía respondiendo de  la  manutención  de  su  progenitora  y  sus hermanos menores, pero el Tribunal  Superior,  mediante  el  suyo  de 29 de mayo, que ahora el mismo sujeto procesal  recurre en casación, confirmó la decisión impugnada.   

La         demanda.   

Acusa la sentencia de violar indirectamente la  ley  sustancial,  “por interpretación errónea del artículo 13, 23, 29 de la  Constitución  Nacional,  el  in dubio pro reo, el artículo 314 de la ley 906 y  demás  normas  vigentes  favorables  aplicables”,  cargo  que sustenta en los  siguientes términos:   

“El juzgador no obstante haber lesionado el  artículo  29  de la Constitución Nacional, del debido proceso y del derecho de  defensa  incurre  en un error de cercenar el sagrado derecho a la igualdad en la  ejecución  de  las  garantías procesales integrales y en el derecho de defensa  integral  para  no  permitir una defensa técnica, no se con qué propósito y/o  intención.   

“El  condenado  OMAR  ESTUPIÑAN  CUNDUMI,  inconforme  con  la condena a través de su defensor de confianza, considera que  es  excesivamente  gravosa,  toda  vez  que  no  fueron evaluadas las pruebas ni  analizadas  conjuntamente,  por  cuanto  él  fue  víctima  en  la  buena fe de  transportar  unas canecas con ácido sin saber de su prohibición legal haciendo  caer  en  un  error invencible eximente de responsabilidad al allanarse, razón,  por  la  cual el proceso está viciado de nulidad, reitera su inocencia e indica  que  fue  asaltada su buena fe, cuando le entregaron para transportar 39 canecas  de  una sustancia para él desconocida ya que fue un chivo expiatorio del señor  que  dijo  llamarse  ANTONIO  que  se  aprovechó de su buena fe, pues él nunca  sospechó  que  las  canecas  contenían alguna sustancia ilícita y controladas  por  la  legislación  penal,  por  ello  cuando  las autoridades requirieron al  dueño él se hizo responsable.   

“Sean  los  anteriores  argumentos  razón  suficiente  para que la honorable Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  case  la sentencia demandada en razón a que su efecto jurídico no se  debe  cumplir  y  como  consecuencia  se  declare  probado  el cargo contra ella  formulado,  y  oficiosamente  se  declare  la  nulidad  por violación al debido  proceso  y  al  derecho  de  defensa,  consecuencia  de lo anterior se ordene la  libertad  de  mi  defendido  y  la devolución prendaria y lo demás favorable a  lugar”.   

SE        CONSIDERA:   

La admisibilidad de la demanda de casación en  el  nuevo  sistema está condicionada al cumplimiento de ciertos presupuestos de  carácter   procesal,  sustancial  y  formal,  que  la  propia normatividad  establece,  entre  los  que  se  mencionan,  de manera expresa, la existencia de  interés  para recurrir, la indicación de la causal de casación que se invoca,  la  debida  sustentación del cargo planteado y la demostración de la necesidad  de  que  la  Corte  asuma  su  estudio  para  la realización de los fines de la  casación1.   

Ninguna  de  estas  exigencias concurre en el  caso  en estudio. En relación con el interés para recurrir, se impone recordar  que  los  ataques  en  casación, cuando la sentencia se dicta por aceptación o  allanamiento  de cargos, están limitados por el principio de irretractabilidad,  que  enseña  que al procesado no le es dado desconocer su responsabilidad penal  en  los  hechos delictivos por los cuales solicitó condena anticipada. En torno  al punto, la Corte ha dicho:   

“…la  doctrina y la jurisprudencia penal  han  entendido  que  el  sujeto  procesal  carece  de  interés para recurrir en  casación   cuando   la   sentencia   impugnada   satisface   integralmente  sus  pretensiones,  bien  porque  acoge sus posturas defensivas, o porque se dicta en  total  correspondencia con los acuerdos que ha realizado dentro de los marcos de  la  justicia  consensuada,  y  que  tampoco  tiene  interés para hacerlo cuando  siendo  la  decisión  desfavorable,  es  consentida por el afectado2.   

“La  limitación  a  la  posibilidad  de  discutir  o  controvertir  los términos de las aceptaciones o acuerdos, ha sido  normativamente  regulada  por  la  ley  a  través  de  lo  que la doctrina y la  jurisprudencia   ha   denominado   principio   de  irretractabilidad3,    que  comporta,   precisamente,   la  prohibición  de   desconocer  el  convenio  realizado,  ya  en  forma directa, como cuando se hace expresa manifestación de  deshacer  el  convenio,  o  de  manera   indirecta, como cuando a futuro se  discuten  expresa  o  veladamente  sus  términos”4.    

En   el   caso   analizado,   el  procesado  Omar Estupiñán Cundumí, en  la  diligencia  de  formulación de la imputación, aceptó cargos por el delito  de  trafico  de  sustancias  para el procesamiento de  narcóticos,  voluntad que reiteró en la audiencia de  presentación  de  la  acusación  y  de  verificación  del  allanamiento  a la  imputación,  no siéndole permitido, por tanto, como ahora lo hace, discutir el  contenido  de  la sentencia en lo relacionado con su responsabilidad penal en el  delito por el cual se allanó a cargos y fue condenado.   

El  requerimiento  de claridad, concreción y  debida  fundamentación del ataque, que exige la lógica del recurso, tampoco se  cumple.  En  su  escrito,  el  demandante  se limita a sostener que la sentencia  impugnada  viola  indirectamente  la  ley  sustancial,  el  debido  proceso y la  defensa  técnica,  en  una  entremezcla ininteligible de posturas conceptuales,  sin  ninguna fundamentación específica, que impiden conocer con exactitud qué  denuncia, por qué lo denuncia y qué en concreto pretende.   

Lo único claro que sale a flote de su confuso  alegato,   es  que  no  comparte  la  condena  por  el  delito  de  tráfico  de  sustancias  para  el  procesamiento  de  narcóticos,  por  considerar  que el procesado no sabía que estaba  ejecutando  una  conducta  delictiva,  pero  al margen de que carece de interés  para  discutir  en  casación  este  aspecto,  no  identifica  la clase de error  cometido   por   los   juzgadores,  ni  sus  implicaciones  en  el  sentido  del  fallo.        

La   exigencia   de  apuntalar  los  cargos  propuestos  con  los  fines  de  la  casación,  para  mostrar a la Corte que su  intervención  es  necesaria  para la realización de estos fines, es igualmente  ignorada  por  el  casacionista,  pues,  como  se  dejó visto, ninguna alusión  contiene  el  escrito a este aspecto, desconociéndose, en consecuencia, qué en  concreto  busca  a  través del recurso, y si lo pretendido reviste la idoneidad  sustancial requerida para declarar en trámite la impugnación.   

En  síntesis,  la  demanda presentada por el  defensor   del  procesado  Omar  Estupiñán  Cundumí  no  cumple  las exigencias mínimas requeridas para su  estudio  por el artículo 184 de la ley 906 de 2004. Por tanto se la inadmitirá  y  se  ordenará  devolver  el proceso a la oficina de origen, no advirtiéndose  violación  de  garantías  fundamentales  que  la  Corte  esté  en el deber de  proteger de manera oficiosa.    

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia  por  parte  del demandante, de conformidad con lo establecido en el  artículo  184  de  la  ley  906  de  2004, en la oportunidad, forma y términos  precisados por la Corte, que a continuación se indican:   

a) La insistencia es un mecanismo especial que  puede  ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días siguientes  a  la notificación de la providencia que inadmite la demanda, con el fin de que  la  Sala reconsidere su decisión. También puede ser promovido dentro del mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal   (siempre   que   el  recurso  no  haya  sido  interpuesto  por un Procurador Judicial), el Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la  providencia inadmisoria.   

b) La solicitud de insistencia puede elevarse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  el voto en relación con la  decisión  de  inadmitir  la  demanda, o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

c)  Es  potestativo del Magistrado disidente,  del  Magistrado  que  no intervino en los debates, o del Delegado del Ministerio  Público,  ante  quien  se formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de  la  Sala,  o  no  presentarlo para su revisión, evento este  último   en  que  informará  de  ello  al  peticionario  en  un  plazo  de  15  días.   

d)  El auto que inadmite la demanda trae como  consecuencia  la  ejecutoria de la sentencia de segunda instancia contra la cual  se  formuló  el  recurso  de  casación,  salvo  que  la insistencia prospere y  determine  la  prosecución  del  trámite casacional para un pronunciamiento de  fondo5.   

      

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de   casación   presentada   por   el   defensor   del  procesado  Omar                Estupiñán                Cundumí.    

Contra  esta decisión procede la insistencia  en  la  oportunidad y términos indicados en la parte considerativa.     

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

Excusa justificada  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ           MARIA  DEL  ROSARIO  GONZALEZ DE LEMOS   

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN             JORGE      L.     QUINTERO  MILANES   

Comisión de servicio  

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS             JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

                                           JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                Teresa Ruiz Núñez   

                                                   SECRETARIA   

    

1  Artículo 184 de la ley 906 de 2004.   

2  Casación  15488  de  16  de julio de 2001 y Casación 24026 de 20 de octubre de  2005.   

3  Artículo  37 B numeral 4° del Decreto 2700 de 1991, artículo 40 de la ley 600  de 2000 y 293 de la ley 906 de 2004.   

4  Casación 28161 de 10 de octubre de 2007.   

5  Casación 24322. Auto de 12 de diciembre de 2005.     

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