28324(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28324  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                    Aprobado Acta N° 181.   

Bogotá,  D. C., septiembre veintiséis (26)  de dos mil siete (2007).   

VISTOS:  

Se procede a resolver sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  IVÁN  ORTIZ ANGULO, condenado en fallos proferidos por el Juzgado Segundo Penal  del  Circuito  de  El  Bordo,  y  el  Tribunal  Superior de Popayán, como autor  penalmente  responsable  de  la  conducta  punible  de acceso carnal abusivo con  menor de catorce años.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.  Los primeros fueron tratados en el fallo  de segunda instancia de la siguiente manera:   

De acuerdo con la exposición realizada el 20  de  febrero  de 2000, por la señora ISOLINA LÓPEZ VALENCIA, se sabe que según  el  relato  que le hiciera en esos días la menor …, en el mes de noviembre de  1999,  sin  recordar fecha, el profesor IVÁN ORTIZ ANGULO acudió a la vivienda  de  aquella,  con el pretexto de preguntar por el precio de unos pollos y cerdos  que  allí  expendían y, aprovechando que la menor en comento, de once años de  edad,  en  tal  época,  se  encontraba  sola,  mediante la violencia física la  condujo  a  una  habitación de la parte posterior de la vivienda, accediéndola  carnalmente,  causándole  fuerte  dolor y profuso sangrado vaginal, luego de lo  cual  la  amenazó  con  golpearla si le contaba a sus familiares, razón por la  que,   después  de  más  de  un  año  fue  que  comentó  a  su  progenitora.   

2. Por los anteriores episodios, la Fiscalía  Seccional  de  El  Bordo  el  17  de  octubre  de  2002 profirió resolución de  acusación  contra  el  vinculado  IVÁN  ORTIZ  ANGULO, por el delito de acceso  carnal  abusivo  con  menor  de  catorce  años,  pronunciamiento  que  alcanzó  ejecutoria  el  8  de noviembre siguiente cuando se declaró desierto el recurso  de apelación interpuesto por el defensor del procesado.   

3. Correspondió al Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  El  Bordo,  Cauca,  adelantar  el  juicio y celebrada la audiencia  pública,  el  5  de  septiembre  de  2003  absolvió  al  acusado por el delito  imputado.   

4.  Esa  providencia  fue  recurrida  por el  apoderado  de  la  parte  civil y el 12 de marzo de 2007 el Tribunal Superior de  Popayán  la revocó, y en su lugar condenó al procesado a la pena de sesenta y  ocho  (68)  meses  de  prisión, inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones   públicas  por  ese  mismo  lapso,  al  pago  de  indemnización  de  perjuicios  morales y le negó la suspensión condicional de la ejecución de la  pena,  como  autor  responsable del delito de acceso carnal abusivo con menor de  catorce  años,  fallo  contra  el  cual  el  procurador  judicial  del  acusado  interpuso   y   sustentó   el   recurso   extraordinario   de  casación.    

LA DEMANDA:  

Bajo  la  égida  de  la  causal  primera de  casación,  cuerpo  segundo,  del  artículo  207  de  la  ley  600  de 2000, el  impugnante  propone  un  único  cargo  contra  la  sentencia  proferida  por el  Tribunal  la cual acusa de incurrir en violación indirecta de la ley sustancial  por  error  de  hecho  derivado  de  falso  juicio  de identidad, esto porque el  ad   quem  al  valorar  el  dictamen  pericial  practicado a la menor ofendida no lo apreció conforme a las  reglas de la sana crítica.   

El  desacierto  ocurrió  debido a que en la  prueba  citada  el  forense señaló que la víctima presentó himen elástico y  dilatable,  es  decir,  que  permite  el  paso  de  un  miembro viril erecto sin  desgarrarse,  conclusión que difiere de lo afirmado por la niña cuando sostuvo  que  al  ser  accedida  carnalmente  por  el procesado sintió dolor y sangrado.   

El  Tribunal consideró que las conclusiones  del  dictamen  no  se  contradicen  con la versión expuesta por la menor, y que   

la  salida  de  sangre  por  la vagina puede  encontrar  explicación  en el desgarro de las paredes vaginales o del fondo del  saco  vaginal,  debido  precisamente  a  la  proporción  del  miembro  viril en  comparación  con  la pequeña cavidad de la menor, aspecto que no contradice el  dictamen  médico  legal de que se ha dado cuenta, ni el testimonio de la menor,  si   se   analiza  en  conjunto  con  el  resto  de  pruebas  atinentes  con  la  demostración de tal aspecto.   

Este   razonamiento   no  lo  comparte  el  recurrente,  porque  las  conclusiones  y decisiones en la sentencia deben estar  fundadas  en  la  categoría  de  certeza  y no de probabilidad, sin que resulte  pertinente  que  el  juez  haga  apreciaciones  que degeneren lo expuesto por el  médico en su dictamen.   

Por  tanto,  solicita  casar  la sentencia y  proferir  la  de  reemplazo  que  absuelva al procesado de los cargos imputados.   

INTERVENCIÓN DE NO RECURRENTE:  

La  Procuradora  153  Judicial  Penal  II en  Materia  Penal  ante  el  Tribunal  Superior  de Popayán estimó que la demanda  presentada  por  el  impugnante  se  atempera a los requisitos de la técnica en  casación y por tanto es viable su trámite.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  Cualquiera  sea  la  causal invocada, la  demanda  de  casación  no es un escrito de libre elaboración en tanto que debe  cumplir  con  los  requisitos  establecidos en el artículo 212 de la ley 600 de  2000,   para  el  presente  caso,  como  citar  las  normas  que  se  consideren  infringidas,  determinar  la  clase  de quebrantamiento, indicar los fundamentos  completos  con claridad, precisión y lógica, en armonía con la naturaleza del  vicio  reprochado,  además  de  demostrar  la  trascendencia  del  yerro  en la  decisión.   

2.   Contrario   a  lo  planteado  por  la  representante  del  Ministerio Público en segunda instancia, las siguientes son  las  falencias  de  la  demanda  que  impiden  tener  por  cumplida la exigencia  referida  a  la  indicación  clara  y  precisa  de  los  fundamentos  del cargo  formulado contra la sentencia, a saber:   

2.1. El libelista omitió en el único reparo  propuesto  señalar  las  normas  sustanciales  supuestamente  violadas, y si lo  fueron por falta de aplicación o aplicación indebida.   

2.2.  En  el  yerro  planteado  la  falta de  precisión  y claridad no pueda ser más evidente, porque el censor anunció que  el  Tribunal  habría  incurrido en error de hecho por falso juicio de identidad  en   el  dictamen  pericial  practicado  a  la  menor  ofendida,  y  en  abierta  desarmonía   con  la  naturaleza  del  reparo  formulado  señaló  que  en  la  apreciación  de  tal  prueba  se  atentó contra las reglas de la sana critica,  pasando  de  un  error  de  contemplación  a  uno de valoración, pero de todas  maneras  sin  precisar  en  uno y otro evento cuáles fueron los desaciertos que  impedían   llegar  a  las  conclusiones  a  las  que  arribó  el  ad quem.   

2.3.  El  error  de hecho en la modalidad de  falso   juicio  de  identidad,  cuya  configuración  anunció  inicialmente  el  impugnante,   

supone que en la apreciación material de los  medios  y  su  traslado al fallo, el juzgador distorsiona, adiciona o cercena su  expresión  fáctica  para  hacerles  producir  efectos  que objetivamente no se  establecen  de  su  contexto,  en  cuya  demostración corresponde al demandante  concretar  qué  específicamente  dicen  los  medios  a  que  se  refiere, qué  estableció  de  ellos  el  juzgador,  por  qué  los  puso  a  decir  algo  que  objetivamente  no  expresan,  cómo  habría  de corregirse el yerro, y cómo un  nuevo  análisis del arsenal probatorio en conjunto con las demás pruebas sobre  las  que  no concurre ningún tipo de error, daría lugar al desquiciamiento del  fallo  por  presentar  una  realidad  fáctica diversa de la observada en éste,  determinante  de aplicación indebida o falta de aplicación de disposiciones de  derecho   sustancial,   y,   de  contera,  proferir  una  decisión  en  sentido  sustancialmente  distinto  y  opuesto a la declaración de justicia contenida en  la            parte            resolutiva1.   

Frente   al  único  reparo,  si  bien  el  demandante  hizo  mención  a  la prueba pericial y transcribió algunos apartes  del  fallo  de segundo grado, faltando a los requisitos de precisión y claridad  omitió  señalar  donde radicó la distorsión, adición o cercenamiento porque  lo  que  allí  se dice es que al examen practicado a la víctima presenta himen  elástico  y  dilatable  que  permite  el  paso  de  un miembro viril erecto sin  desgarrarse,   

con  lo cual no se observa que contradiga la  versión expuesta por la menor,     

esto es, el fallo en manera alguna se aparta  de lo conceptuado por el forense.   

A  más de lo anterior, el censor no señala  cómo  debía  corregirse  el  yerro  frente  al  análisis  de todo el conjunto  probatorio  que  conforma  la  actuación  procesal,  y  porqué  el fallo no se  mantendría  con  las  restantes  pruebas  que  lo soportan y que ningún reparo  merecieron.   

2.4.  Ahora: si el libelista era del parecer  que  en  la  valoración  y  no  en  la  contemplación del dictamen pericial el  Tribunal   incurrió   en  error  de  hecho  derivado  de  falso  raciocinio  al  desconocerse  las  reglas  de  la sana crítica en la valoración de tal prueba,  pasó  por  alto  que  cuando  el  reproche  se  dirige por este sendero se debe  precisar  qué  dice  de  manera  objetiva  el  medio,  qué  infirió de él el  juzgador,  cuál mérito persuasivo le fue otorgado, señalar cuál postulado de  la  lógica,  ley  de  la ciencia o máxima de la experiencia fue desconocida, y  cuál  el  aporte  científico  correcto,  la  regla de la lógica apropiada, la  máxima  de  la  experiencia  que  debió  tomarse  en  consideración y de qué  manera;  y, finalmente, demostrar la consecuencia del desacierto indicando cuál  debe  ser  la  apreciación correcta de la prueba o pruebas que cuestiona, y que  habría   dado   lugar   a   proferir   un  fallo  sustancialmente  distinto  al  impugnado.   

2.5.  Al  margen  de no indicar cuál fue el  aporte  científico,  la  regla de la lógica o la máxima de la experiencia que  debió  adoptarse  en la valoración del dictamen pericial practicado a la menor  ofendida,  la   consecuencia  del  desacierto  en  la  correcta valoración  probatoria  y  la  trascendencia  del  reparo,  el  libelista  se  conformó con  manifestar  que  el  Tribunal  debió  absolver  a  su  defendido  porque él no  comparte  que  el  sangrado  que  afirmó  la  víctima tiene explicación en el  desgarro  de  las  paredes  vaginales  o del fondo del saco vaginal, debido a la  proporción  del  miembro  viril  en comparación con la cavidad de una niña de  once  años,  deducción  que  no  contradice el dictamen ni el testimonio de la  ofendida,  si  se analiza en conjunto con el restante acopio probatorio, de modo  que   se  opone  al  juicio  que  llevó  al  ad  quem  a  inferir certeza sobre la autoría y responsabilidad  de  IVÁN  ORTIZ  ANGULO  en  el  delito  de  acceso carnal abusivo con menor de  catorce años.   

El impugnante olvidó que la casación no fue  instituida  para anteponer el criterio del recurrente al expuesto por los jueces  de  instancia que llega a esta sede precedido de la doble presunción de acierto  y  legalidad,  sino  para  corregir verdaderos yerros trascendentales, que deben  ser  enunciados  y  establecidos clara y concretamente, cuya demostración cabal  ha  de  tener,  además, la potencialidad de hacer cambiar el sentido del fallo,  tarea que no acomete el censor.   

3.  Como  la  Corte  no  puede  suplir  las  deficiencias  ni  corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  se  impone  su  inadmisión,  de  conformidad  con lo dispuesto por los artículos 212 y 213 del  Código  de  Procedimiento Penal, además que la Sala no encuentra violación de  garantías fundamentales que deban ser protegidas oficiosamente.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación presentada  en defensa del procesado IVÁN ORTIZ ANGULO.   

Contra  esta  providencia no procede ningún  recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ         MARÍA   DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                        JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA         

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ         

       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

           Secretaria   

    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala de Casación Penal, Sent.  Casación enero 30 de 2003, rad. 13.518.     

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