28311(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28311  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                                   Magistrado Ponente   

                                                      AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

                                                      Aprobado Acta No. 181   

Bogotá,   D.C.,   veintiséis   (26)  de  septiembre de dos mil siete (2007)   

VISTOS  

Se  pronuncia  la Corte sobre el impedimento  manifestado  por el Juez Tercero Penal del Circuito Especializado de  Neiva  (Huila),  para  conocer  del  proceso  que  se  sigue  en contra de HUGO ENRIQUE  BENITEZ  SALAZAR,  EDINSON DE JESUS ESTRADA RAMÍREZ Y DUBERNEY LOSADA IBARRA, a  quienes  la  Fiscalía  4  Especializada de esa ciudad acusó por los delitos de  TRAFICO, FABRICACION O PORTE DE ESTUPEFACIENTES AGRAVADO.   

  HECHOS     Y  ANTECEDENTES   

1.  Se conoce a través de la foliatura  que  el  día  2  de mayo del año que avanza personal de la Sijín de Neiva fue  avisado  del  comercio  de  sustancia estupefaciente en el sector de la Calle 11  con  carrera 34 barrio Siete de Agosto de esa ciudad, por lo que se movilizó el  operativo    lográndose   la    identificación   de  los  vehículos  involucrados  BZQ-244  y  GGU-227  así  como  la  posterior  captura  de cuatro  individuos  que  respondieron a los nombres de  EDWAR PASCUAS RENGIFO, HUGO  ENRIQUE  BENITES  SALAZAR,  DUVERNEY  LOSADA  IBARRA  Y  EDISON DE JESUS ESTRADA  RAMIREZ, junto con la sustancia.   

2.  Previo el rigorismo propio de la Ley  906  de  2004  la  Fiscalía  4  Especializada  de  Neiva  presentó  escrito de  acusación  el  día  19  de  junio  de  2007  en contra de HUGO ENRIQUE BENITEZ  SALAZAR,  DUVERNEY  LOSADA  IBARRA  Y  EDISON  DE  JESUS  ESTRADA  RAMIREZ  como  coautores  del  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes  agravado,  haciéndose claridad que el cuarto individuo judicializado se allanó  a los cargos.   

3.    El    ya    lejano    –si  tenemos  en  cuenta  que  existen  personas     privadas    de    la    libertad1-   24  de  julio de 2007,  tuvo  lugar  la  audiencia de formulación de acusación, en curso de la cual el  Juez  3  Penal  del  Circuito  Especializado  de Neiva se declaró impedido para  conocer  de  la actuación al señalar que en la mañana de ese mismo día y por  virtud  del allanamiento a cargos de uno de los inicialmente vinculados, esto es  EDWAR   PASCUAS   RENGIFO,   cuyo   verdadero  nombre  es  LUIS  ALFONSO  GARCIA  SALDARRIAGA, había proferido sentencia condenatoria.   

Considera el funcionario judicial que conocer  de  la presente actuación quebrantaría el principio de imparcialidad de que da  cuenta  el artículo 5 del C.P.P., acogiendo de esta manera el criterio expuesto  por  la  Corte  Suprema de Justicia en el proceso radicado bajo el número 25407  que bajo idéntica situación decretó una nulidad.   

Por lo que de conformidad con los artículos  56  y  57  del C.P.P. y bajo el resorte de que no existe otro juez especializado  con  funciones  de  conocimiento  en esa ciudad, siendo el sitio más cercano la  ciudad    de    Ibagué,    dispuso    remitir    las    diligencias    a   esta  Corporación.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Ab initio  ha  de  anunciar  la  Sala  que  no  le asiste competencia para conocer del presente  asunto como pasa a verse.   

Impera  precisar  cómo la ritualidad que de  otrora  regía  en punto a los impedimentos, ha tenido por virtud de la vigencia  de  la Ley 906 de 2004 importantes modificaciones, como que el trámite tiene su  definición  en   el  artículo  57  de  la  Ley  906  de  20042.   Ello  tiene  su razón de ser en la dinámica propia del nuevo sistema  penal por  cuanto  guarda perfecta armonía con principios tales como celeridad, oralidad y  eficiencia.   

Empero,  advierte  la  Corte  una  ausencia  legislativa  expresa de cara al funcionario llamado por ley a conocer del mismo,  por  lo  que  armonizando las normas sobre jurisdicción y competencia de que da  cuenta  el  Libro I, título I, capítulos VI (definición de competencia) y VII  (impedimentos  y  recusaciones)  y  en  una interpretación hermenéutica de los  mismos   no vacila el juicio en señalar que los artículos 32, numeral 4 y  33, numeral 5 permiten suplir el vacío.   

Al rompe advierte la Sala que el funcionario  investido  de  competencia para resolver el impedimento presentado por el Señor  Juez  3  Penal  del  Circuito Especializado de Neiva es el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  esa  misma  ciudad  en  los  términos del numeral 5 del  artículo 33 de la Ley 906 de 2004, que dice:   

“…Art. 33. De los tribunales superiores  de  distrito  respecto  de  los jueces penales de circuito especializados.   (…)   

5.  De la definición de competencia de los  jueces del mismo distrito.”   

Ello, por cuanto la intelección que hace el  juez  impedido  con  respecto a que eventualmente sería llamado a conocer de la  actuación  un  funcionario  de  distinto  distrito  -de  donde explica  la  Corte   el  equívoco  en  el envío a esta Corporación- no tiene sustento  normativo  ya  que  la competencia de la Sala para la definición de impedimento  -bajo  la  interpretación  hermenéutica que se ha venido en señalar-  en  los  términos  del artículo 32, numeral 4 del C.P.P. se contraería a aquellos  casos  en  que  la misma provenga de magistrados de tribunal superior, que no de  jueces penales del circuito como en este caso.   

Tan sólo en aquellos casos se atribuye a la  Corte  la  competencia  para  definir  el  asunto,  bajo la  perspectiva de  verificar  si efectivamente se materializa alguna causal que demande separar del  conocimiento del asunto al funcionario.   

Por  manera  que, como ya se anunció, si el  impedimento  corresponde  a  un  juez, no importa si es del rango municipal, del  circuito  o  especializado,  la  decisión  de verificar su soporte, corresponde  exclusivamente  al Tribunal de Distrito Judicial al cual se halla adscrito este,  porque  esa  es  la  interpretación  más  acorde  de  acuerdo a los postulados  enunciados.   

Ello  evidencia  el desatino del funcionario  judicial  en  la  remisión  a esta Corporación de las diligencias, por lo  que así habrá de declararse.   

Al  margen  de  lo  anterior  y de cara a la  referencia     asumida     por     el    funcionario    impedido    –sin que sea dable soslayar que existen  otros   dos   jueces  penales  del  circuito  especializados-  y  sin  que  ello  signifique   el  norte  probable de la decisión, como que ello resultaría  inconsulto,  una  dicha  eventualidad  fue considerada por el legislador en  el artículo 44 de la Ley 906 de 2004:   

“Competencia   excepcional.  Cuando  en  el lugar en que debiera adelantarse la actuación no  haya  juez,  o  el  juez  único  o  todos  los  jueces  disponibles se hallaren  impedidos,  las  salas  administrativas del Consejo Superior de la Judicatura, o  los  consejos  seccionales, según su competencia, podrán a petición de parte,  y  para  preservar  los  principios de concentración, eficacia, menor costo del  servicio  de  justicia e inmediación, ordenar el traslado temporal del juez que  razonablemente  se  considere el más próximo, así sea de diferente municipio,  circuito  o distrito, para atender esas diligencias o el desarrollo del proceso.  La  designación  deberá  recaer  en  funcionario  de  igual  categoría,  cuya  competencia  se  entiende  válidamente  prorrogada.  La Sala Penal de la Corte,  así  como los funcionarios interesados en el asunto, deberán ser informados de  inmediato de esa decisión.”   

              

Como  ya  en  ocasión anterior tuvo la Sala  oportunidad    de    precisarlo,   no   significa   ello   “…   que  la  decisión acerca del impedimento corra de cargo de la Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura, para el caso que nos  ocupa,  pues,  surge  evidente  que  este  tipo  de  pronunciamientos poseen una  inocultable  naturaleza  jurisdiccional,  ajena  por  completo  a las decisiones  administrativas atribuidas al ente en cuestión.   

“En  aras,  entonces,  de  preservar  la  necesaria  separación de funciones y con miras a dotar de sentido lo consignado  en  el  artículo  44  antes  reseñado,  sigue  siendo  competente  el Tribunal  Superior            de            Pereira3, conforme la facultad expresa  que  le  atribuye  la  ley, para emitir pronunciamiento jurisdiccional acerca de  los  motivos  de  impedimento  aducidos  por  el  juez,  y  sólo si se atienden  válidos  ellos  –ante la  manifiesta  imposibilidad  de  ordenar  a  un  juez  de  otro distrito, asuma el  conocimiento-,  enviará  lo  actuado al Consejo Superior de la Judicatura, Sala  Administrativa,   para  que  allí  se  proceda,  en  seguimiento  de  la  norma  analizada,  a  determinar  el  traslado  temporal  del  Juez  Penal del Circuito  Especializado  del  distrito  más  próximo, para que atienda el desarrollo del  proceso”4.      

Ahora  bien,  no desatiende la Corte que por  virtud  de  las  grandes  transformaciones  que  ha  significado la nueva ley de  enjuiciamiento  penal  ello  ha venido en comportar ciertas imprecisiones, luego  en  aras  de  una  mejor  comprensión  de la temática planteada, atendiendo la  labor  formativa  encomendada  a  la  Sala  de  Casación  Penal  y toda vez que  ciertamente  la  Sala  ha  venido  en morigerar la posición que en cita expresa  efectuó  el  funcionario  impedido,  se  trae  el  entendimiento  actual  de la  Corporación con respecto a  dicho planteamiento:   

“…Precisamente, en punto del impedimento  manifestado  por  el  juez,  no  puede  pasar  por  alto la Corte, dentro de las  funciones  pedagógicas  que  le  competen,    cómo el funcionario no  sólo  reitera una cuestión que ya había sido planteada y resuelta previamente  por  el  Tribunal,  sin que los hechos que dieron lugar al pronunciamiento hayan  cambiado  al presente, sino que lo hace a través de manifestaciones genéricas,  obviando  definir  concretamente  por qué en cabeza suya se cubre alguna de las  causales   taxativamente   enunciadas   en   el   artículo   56   del   C.   de  P.P.      

No  es,  debe  relevarse,  a  través  de  enunciados  abstractos,  de  ninguna  manera  consagrados  en la ley como causal  específica  de  impedimento,  que  la cuestión puede ser planteada y resuelta,  dado  que,  en  ausencia  de  esa  expresa  delimitación  legal, corresponde al  funcionario,  en  sede  de  impedimento,  o  a  las partes, si de recusación se  trata,  establecer  cuáles  son  las circunstancias específicas que determinan  afectado  el  principio  de  imparcialidad  y  cómo  ello  incide  en  el  caso  concreto.   

Porque,  es  preciso  anotarlo, si se trata  apenas  de  significar que la causal se deriva inferida de que el Juez Penal del  Circuito  Especializado,  previo al adelantamiento de la actuación que ocupa la  atención    de   la   Sala,   emitió   sentencia   de   condena   –por  las  vías  extraordinaria,  del  allanamiento  a  cargos, y ordinaria-, en contra de otros de los involucrados en  los  hechos, ello por sí mismo no puede conducir, sin referente individual a un  tipo  de actuación precisa y a un compromiso concreto con la imparcialidad o el  adelantamiento   de  una  opinión  o  concepto,  a  significar  automática  la  existencia  de  una  circunstancia  de  separación del conocimiento del proceso  que,  se  repite,  ni  siquiera aparece taxativamente enunciada en la ley.    

Debe  recordarse,  además,  que  sobre  el  tópico  específico  de  la  actuación  del  juez  de conocimiento en sede del  trámite  dispuesto  en  la  Ley 906 de 2004, respecto de eventualidades como la  tratada,  ya la Corte se pronunció, en decisión de la cual se resalta su plena  vigencia,       del       siguiente       tenor5:   

“Frente al nuevo modelo de enjuiciamiento,  tales  exigencias  decantadas  por  la jurisprudencia para la configuración del  aludido  motivo  de  impedimento,  conservan  su alcance y validez, ya que en el  juicio,  oral,  público  y  concentrado los hechos son llevados al conocimiento  del  juez  por  las  partes  (acusador  –  imputado), a través de los medios de  prueba  previamente  descubiertos  y  aceptados,  y por lo tanto es el juicio el  escenario  en  el  que   las  partes  ejercen  su  derecho a controvertir y  participar  en  formación  de  las  pruebas,  teniéndose  en  consecuencia por  pruebas  en  las  que  se basará la sentencia únicamente aquellas producidas o  incorporadas  en  forma oral, concentrada y sujeta a contradicción ante el juez  de  conocimiento  (sólo  excepcionalmente  en los específicos casos señalados  por  la  ley  son válidas las recogidas ante el juez de control de garantías),  razones  por  las que resulta menos probable que el juzgador se vea afectado por  preconceptos  que  puedan  afectar  su  recto  criterio  en  la  decisión de un  caso.   

“La  consagración del específico  motivo  de  impedimento  invocado  por  la Sala del Tribunal, es conteste con la  política  legislativa, evidente tanto en anteriores (Decreto 2700 de 1991) como  en  los  coexistentes  ordenamientos de procedimiento penal (Leyes 600 de 2000 y  906  de  2004),  de  evitar  a  toda  costa  que  el funcionario judicial que ha  prefijado  conceptos, o proferido decisiones dentro de un determinado asunto, no  deba  resolverlo, ni revisarlas, con el fin de garantizar la total imparcialidad  de  la decisión, voluntad que se revela manifiesta en la causal que se estudia,  así  como  en  la  sexta  (haber  dictado  la  providencia de cuya revisión se  trata),  la  catorce (que el juez haya negado la solicitud de preclusión y deba  conocer  del asunto en el juicio) y la especial del artículo 97 (haber suscrito  la decisión objeto de la acción de revisión), entre otras.   

        (…..)   

   “No  encuentra  la  Corte  que la  valoración  de  los  específicos  medios  de prueba, que es en lo que cifra la  sala  del  tribunal  su  temor  de  parcialidad,  consignada  en la sentencia de  segunda  instancia  emitida  en  contra  de  (…), constituya un prejuzgamiento  anticipado  acerca  de la responsabilidad de (…) y (…), que sería lo que en  verdad  y  en  estricto  rigor configuraría la causal inhibitoria invocada, por  cuanto  esa  estimación no sólo se produjo dentro de los marcos de competencia  que  la oportunidad procesal le ofrecía, sino referida a un conjunto probatorio  cuya  formación, producción e incorporación en el juicio estuvo regentada por  unas  condiciones de inmediación, concentración y controversia sustancialmente  distintas    a    las    verificadas    en    el   caso   de   los    otros  procesados6.”   

Como ya se había anunciado se abstendrá la  Corte  de  conocer  el  impedimento  propuesto  de  cara a su incompetencia y se  dispondrá  el  envío  de la carpeta al Tribunal Superior de  Neiva en los  términos  en  precedencia  señalados, previa comunicación al Juez 3 Penal del  Circuito Especializado.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

PRIMERO.-     ABSTENERSE   de  resolver  el  impedimento  que  en razón del presente asunto ha  manifestado  el Juez  Tercero Penal del Circuito Especializado de Neiva. En  consecuencia,  envíese  la carpeta al Tribunal Superior de Neiva, para lo de su  cargo en razón de la manifestación efectuada por el funcionario.   

SEGUNDO.-    Comuníquese  esta  determinación al Juez 3 Penal del Circuito Especializado de  Neiva.   

CÚMPLASE  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                             MARIA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ  DE L.   

AUGUSTO    J.   IBAÑEZ   GUZMÁN                                    JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

        MAURO       SOLARTE  PORTILLA                            JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 Con  el  agravante  que a la Secretaría de la Sala arribó el expediente tan solo el  6 de septiembre.   

2  “…Trámite  para  el  impedimento.   Cuando  el funcionario judicial se  encuentre  incurso  en una de las causales de impedimento deberá manifestarlo a  la  Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia o a la sala penal del tribunal de  distrito,  según  corresponda,  para  que  sea  sustraído del conocimiento del  asunto”.   

3  Léase para el caso Tribunal Superior de Neiva.   

4 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, radicación 27308, 9 de mayo de  2007.   

5 Auto  del  7 de marzo de 2007, radicado 26.853   

6 Ib.  27308     

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