28100(28-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 28100  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente:   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No. 240   

Bogotá  D. C., veintiocho (28) de noviembre  de dos mil siete (2007).   

VISTOS  

            Conforme  con  lo reglado en los artículos 220 y 223 del anterior  Código  de  Procedimiento  Penal – Ley 600 de 2000- , examina la Sala de manera  preliminar  el  aspecto  formal  de  la  demanda  de revisión instaurada por el  defensor  contractual de ISIDORO LOZANO PRADA, contra las sentencias proferidas;  en  primera  instancia,  por  el  Juzgado   Penal  del  Circuito del Guamo-  Tolima-,  en  agosto  6  de  2.003;  y,  en  segunda  instancia, por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Ibagué,   en  junio  1 de 2.005. El  primero  de  los  cuales  condenó  a LOZANO PRADA a  38 años de prisión,  como  coautor  de  homicidio  agravado  en concurso homogéneo y de tentativa de  homicidio  también  en  concurso  homogéneo y sucesivo.  El segundo   confirmó integralmente tal decisión.   

ANTECEDENTES  

          Conforme  con  la información que suministró el libelista, se sabe  que  en  horas  de  la noche de julio uno de 1.999, en la vereda Balsillas de la  comprensión     territorial    del    Municipio    de    Ortega    –  Tolima-  cuatro sujetos vestidos  con  prendas  militares y provistos de armas de fuego irrumpieron en la vivienda  de  Stella Perdomo, se anunciaron como miembros de la guerrilla, reunieron a los  miembros  de  la  familia  y  dieron muerte a José del  Carmen  Martínez  Perdomo,  Tiberio  Martínez Perdomo, Fabio Méndez Martínez  y Stella Perdomo;  y  causaron  lesiones  graves a Santiago  Martínez   Perdomo,   Gloria   Yate   y  Edison  Martínez  Poloche.   

La  Fiscalía  vinculó  por  estos hechos a  Isidoro  Lozano  Prada,  William  Lozano Prada y José  Domingo  Prada  Martínez;   al  primero mediante  declaración  de indagatoria, y a los restantes mediante declaración de persona  ausente;  formulándoles acusación el 26 de diciembre de 2.002, por los delitos  de  homicidio  agravado y tentativa de homicidio, ambos en concurso homogéneo y  sucesivo;   dando  así lugar al juicio cuyo epílogo fueron las sentencias  antedichas.   

Contra   dichos   fallos   el  sentenciado  Isidoro Lozano Prada intentó  sendas  acciones  de  tutela  ante  esta  Corporación, alegando vulneración al  derecho  de  defensa,  al  no tener en cuenta su condición de indígena; amparo  que  fue  denegado  en  ambas  ocasiones, mediante los proveídos de junio 29 de  2.005 y veinte de octubre de 2.006.    

Así mismo, a través de abogado defensor, se  interpuso  el  recurso extraordinario de casación, alegando violación  al  principio  del  juez  natural,  al  rituarse  el proceso por jurisdicción penal  ordinaria  y no por la jurisdicción especial indígena; el mismo que fue negado  por  auto  del  veintinueve  de  junio  de  2.006, en vista de que la demanda no  cumplió  las  exigencias  mínimas de forma y contenido requeridas para admitir  el  trámite  del  recurso;  resaltando  la  Corte  en  lo relativo a la alegada  violación  al  principio  de  Juez  Natural, que en el trámite del proceso, el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura- Sala Disciplinaria, dirimió un conflicto  positivo  de  competencias  entre  la  Unidad Nacional de Derechos Humanos de la  Fiscalía  y  el  Gobernador  del  Cabildo Indígena de Balsillas, a favor de la  justicia  ordinaria,  con  fundamento  en  pruebas  de  las  que  surge  que los  vínculos   de  los  procesados  con  la  cultura  indígena  eran  “casi nulos”.   

LA DEMANDA  

          Invoca   el  actor  las  causales  de  revisión  previstas  en  los  numerales   3   y  6  del  artículo  192  del  actual  Código  Procesal  Penal  –   Ley  906  de  2.004,  aduciendo  que  en  el  juzgamiento  de  Isidoro Lozano  Prada  no  se  tuvo en cuenta su calidad de indígena,  pues  nadie  presentó  la  documentación  que  así  lo  demostrara, y ante lo  acuciante  de  los  términos  el  conflicto de competencias se dirimió con las  pruebas  que  había;  tomando nota el Consejo Superior de la Judicatura de  un  concepto  dado  por  el Gobernador Indígena de Balsillas, acerca de que los  vínculos    de   los   acusados   con   la   cultura   indígena   “eran   casi   nulos”;  concepto  que  también  se  tuvo  en  cuenta  a  la hora de inadmitir esta Corte el recurso de  casación;   prueba   que   “objeta”  arguyendo  que  no  es  real,  y  que  se contradice con el acervo  probatorio que ahora viene a aportar.   

          Estima   el  actor  que  en  medio  de  disputas  entre  comunidades  indígenas,  y  por  presiones  de  su  grupo,  “tal  vez”,  el Gobernador Indígena de Balsillas dio  esa  versión,  inclinándose  por  favorecer  a su grupo; pero al ofrecer ahora  pruebas   contundentes  que  contradicen  las  que  sirvieron  para  dirimir  el  conflicto  de competencias, aspira a que se subsane el atropello y la injusticia  de  las  que, a su juicio, se ha hecho objeto a Isidoro  Lozano Prada.   

PRUEBAS    Y    PETICIONES:   

          Sustentado  en  la  relación  que  hace de una serie de decisiones,  memoriales  y  documentos  procesales,  que  en  su  opinión  indican  que  los  procesados   son   indígenas,   que   las  víctimas  pertenecían  a  cabildos  indígenas,  y  que  los  hechos  sucedieron  en  territorio indígena, el actor  demanda  que  se  aplique  el artículo 246 de la Constitución Nacional; se dé  traslado  a la Jurisdicción Especial Indígena; y una vez reconocido el derecho  de   su   asistido   a   ser   juzgado  por  su  Juez  Natural,  se  disponga  su  entrega  a  la  comunidad  indígena  de  Balsillas- Ortega- Tolima- para que allí se le sancione conforme  a sus estatutos.   

          Para  demostrar que su asistido y los demás procesados son  indígenas,  el memorialista aporta:  a.)  Acta  suscrita por directivas de la comunidad indígena de Balsillas, dando  fe  de  que  éstos  son  hijos  de  tal comunidad y ella se responsabiliza para  proceder  conforme  a sus estatutos; b.) constancias emanadas del Ministerio del  Interior-      Dirección      de      Asuntos      Indígenas      –   y   de   la  Alcaldía  de  Ortega-  Tolima-,    acerca   de  que  Isidoro  Lozano  Prada  está  registrado  en  información censal de dichas oficinas.   

          Además  de  las  decisiones  emanadas  de esta Corporación, que ya  fueron  mencionadas,  el  memorialista  aporta varias certificaciones y copia de  manuscritos  signados  por  las  directivas  del Cabildo Indígena y la Junta de  Acción  Comunal de la vereda Balsillas, dando fe de que las personas muertas en  la   brutal  acción  atribuida  –  entre  otros-   al  reo  Lozano  Prada,  eran indígenas (anexos 18 a  24).    

          Para    demostrar    que    los   hechos   ocurrieron   en  territorio  indígena,  el  libelista  aporta:  a.)  Respuestas  en virtud del derecho de petición, provenientes de la  Oficina  de  Asuntos Étnicos de la Gobernación del Tolima, y el Ministerio del  Interior,  acerca  de  la  existencia  de  la  comunidad  indígena de Balsillas  ubicada  en  corregimiento  del  mismo  nombre.  b.)  Acta  de  conciliación de  diferencias  que  han  enfrentado  a  dos  comunidades  indígenas  en Balsillas  (anexos 25 a 29).   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La  acción  de  revisión procede contra sentencias que hayan hecho  tránsito  a  cosa  juzgada,  según  dispone  el artículo 220 de la Ley 600 de  2000;  y  el  escrito  por  cuyo  medio  se pretende su remoción no es de libre  formulación,  por  cuanto  el  Art.  222  –  ibidem-  impone  el cumplimiento de los presupuestos de forma y  contenido  allí relacionados, cuya inobservancia hace que la respectiva demanda  resulte  inidónea;  y que por ende, su inadmisión sea la consecuencia que  huelga declarar.   

          Entre  las  exigencias  señaladas  en el precepto citado en último  lugar,  el  ordinal 3º establece que en el respectivo escrito deberá indicarse  la  causal que se invoca y “los fundamentos de hecho  y   de  derecho  en  que  se  apoya  la  solicitud.”   

          Si  a  la  revisión  corresponde ser instrumento de remoción de la  inmutabilidad  que por principio la cosa juzgada imprime a los fallos judiciales  definitivos,  instituido  en  razón de la necesidad de restaurar la justicia en  aquellos  casos  de  falta  de  correspondencia  entre la verdad que formalmente  declara  la  sentencia con la históricamente acontecida, como lo tiene dicho la  Sala,  la  carga  de seleccionar cuidadosamente la causal que se pretenda aducir  en  apoyo  de  la  pretensión  no  queda  satisfecha  simplemente  con  su mera  mención,  pues  dado el carácter rogado de la acción, la exposición racional  tendente  a acreditar el motivo escogido es de insoslayable cumplimiento para el  actor,  de  modo  que  los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos soportes de la  solicitud  deben quedar plena y nítidamente expresados, como quiera que en esta  sede  no se trata de la continuación del juicio que culminó con la providencia  ejecutoriada  que  hizo  tránsito  a  cosa  juzgada,  ni  de  revivir el debate  jurídico-probatorio  que  se  llevó  a efecto en unas instancias ya fenecidas,  sino  de  realizar  un  cuestionamiento  serio  a la presunción de justicia que  selló   definitivamente   la   controversia   procesal   con  la  decisión  en  firme.   

          Así,  cuando  la  acción  se apoya en la causal 5ª prevista en el  artículo   220  de  la  Ley  600  de  2.000,  cuyo  equivalente  en  la  actual  codificación  penal  adjetiva  corresponde a la causal 6ª del artículo 192 de  la  Ley  906  de  2.004  (la invocada por el actor), es preciso que “…se  demuestre,  en sentencia en firme, que el fallo objeto de  pedimento   de   revisión   se   fundamentó   en  prueba  falsa”.   

          Lo  anterior  significa  la  exigencia para el actor de constatar la  existencia  de  un  hecho nuevo o de una prueba que por alguna razón se mantuvo  inédita  a  lo  largo  del proceso; y que además compruebe que hubo lugar a un  grave  equívoco al fundarse el fallo en prueba falsa,  la  que  valga  decirlo,  no  puede ser cualquiera que  carezca   de   relevancia,   sino   una   que  haya  sido  determinante  de  las  conclusiones.   

          Retomando palabras ya expresadas por esta Corporación:   

          “…puede  haber  prueba  nueva sobre  hecho  nuevo  o  respecto  de  variantes  sustanciales de un hecho procesalmente  conocido    que    conduzca    a    la   inocencia   o   irresponsabilidad   del  condenado”   

                      Y agrega la  Sala:              “No  se dará, desde luego, esta causal de revisión, cuando el  demandante  se  limita a enfocar de otra manera hechos ya debatidos en el juicio  o  pruebas  ya aportadas y examinadas en su oportunidad por el juzgador, pues en  tales  casos  lo  nuevo no es ni el hecho naturalísticamente considerado, ni la  prueba  en  su  estructura jurídica, sino tal vez el criterio con que ahora los  examina  el  demandante,  y  no  es eso lo que la ley ha elevado a la categoría  excepcional  de  causal  de revisiòn (Casación Penal,  sentencia  de  diciembre  1  de  1.983;  concepto  reiterado,  entre  otras,  en  sentencia  de  abril  24  de  1.997,  radicado  11.886; sentencia de abril 22 de  1.997,   radicado   12.460;   y   sentencia  de  abril  29  de  1.997,  radicado  10.180).   

         

          Ahora    bien,   se   advierte   claramente   en   el   sub  lite  la  pretensión  del  actor de  reabrir  el  debate acerca de la competencia de la jurisdicción penal ordinaria  para  procesar,  juzgar y sancionar a ISIDORO LOZANO PRADA, lo cual no apunta de  manera  alguna  a  establecer  la  inocencia del procesado o su inimputabilidad;  pues  refulge  claramente  que  el  libelista  no  aboga en la perspectiva de la  inimputabilidad   sino   en   la  del  fuero  de  juzgamiento,  al  pregonar  el  reconocimiento de que se trata de un indígena.   

          En   lo   que  respecta  a  la  “prueba  falsa”,  el  demandante  se  limita  a  expresar  su  discrepancia  (  “objetar la prueba” según        él)   frente a la información que sirviera para dirimir un conflicto de  competencias  propuesto  por las autoridades del cabildo indígena de Balsillas-  Ortega-   Tolima,   suministrada   por   éstas,    acerca   de   que  eran  “casi   nulos”   los  vínculos   del   reo  con  aquella  comunidad;  conjeturando  que  “tal   vez”,    el   Gobernador  Indígena dio esa versión por presiones de su grupo.   

          De  entrada  se advierte, que tampoco acierta el libelista en cuanto  a  la  causal  invocada (6ª para él; y 5ª conforme a la norma aplicable, esto  es,  el  artículo  220 del anterior código procesal penal); pues evidentemente  el  fallo  objeto  del pedido de revisión no se fundamentó en prueba falsa; de  modo  que  si  lo  que  pretende  el  actor  es reavivar un debate respecto a un  conflicto  de  competencias ya saldado; o buscar la declaratoria de invalidez de  lo  ya  finiquitado,  aduciendo   para  ello  la falta de competencia de la  justicia  ordinaria  en  virtud del principio del Juez  Natural,   el  asunto  inexorablemente  correspondía  debatirlo  por  vía  del  extraordinario recurso de casación, tal cual lo hizo  ya,  obteniendo  como  pronunciamiento de esta Sala la inadmisión de su demanda  por  no  estarse  a  condiciones  mínimas  de  forma  y  presentar  como  error  in  judicando -causal 1ª -,  lo  que  alegándose como ausencia de jurisdicción o competencia, en verdad era  menester  reseñarlo  como  un  error  in  procedendo  (ver página 7 del auto cuya copia aportó el actor el  nueve de junio de 2.006, radicado 25.181).   

          En  consecuencia,  como  el escrito de demanda incumple básicamente  las  exigencias  formales  previstas  en  los  artículos  220,  numerales 3º y  5º   del  Código  de  Procedimiento Penal- Ley 600 de 2.000, se impone su  inadmisión  de  conformidad  con  lo  previsto en el artículo 223 ejusdem.  A  ello  se procederá, una vez  reconocido   el   apoderado   a   cuyo   cargo  estuvo  la  elaboración  de  la  demanda.   

         

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.                               INADMITIR  la  demanda de revisión que en  representación    del   condenado   ISIDORO   LOZANO  PRADA   instauró   su   defensor,   conforme  a  las  motivaciones plasmadas en este proveído.   

2.            Contra  la  presente  decisión  cabe el  recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                             JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                              JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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