28091(24-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28091  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

          SALA  DE  CASACIÓN  PENAL              

          Magistrado Ponente:   

          DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO   

          Aprobado Acta No. 205   

Bogotá D.C., veinticuatro (24) de octubre de  dos mil siete (2007)   

VISTOS  

De conformidad con el artículo 500 de la Ley  906  de  2004,  conceptúa  la  Corte la solicitud de extradición del ciudadano  colombiano  JAIRO MAURICIO MONTOYA MACÍAS identificado   con   la   cédula  de  ciudadanía  número  98  549  114  elevada por el Gobierno  de   los   Estados   Unidos   de   América   a   través   de  su  Embajada  en  Colombia.   

ANTECEDENTES  

JAIRO  MAURICIO MONTOYA MACÍAS es  requerido para que comparezca en juicio por delitos federales de  narcotráfico  ante  la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  sur  de  Nueva  York,  atendiendo  a la resolución de acusación núm. 07 Crim.  0197 del 15 de marzo de 2007.   

El Gobierno de los Estados Unidos de América  a  través  de  su Embajada en Colombia elevó la solicitud de captura con fines  de  extradición  mediante  la  nota diplomática número 1305 del 16 de mayo de  2007  y  la  formalizó con la nota diplomática número 2085 del 17 de julio de  2007.   

La petición fue remitida mediante oficio No.  OAJE  1433  del  27 de julio de 2007 por el Jefe de la Oficina Asesora Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores al Ministro del Interior y de Justicia,  señalando  que  “En  atención a lo establecido en  nuestra  legislación procesal penal interna, me permito manifestarle que por no  existir  Convenio  aplicable  al  caso es procedente obrar de conformidad con el  ordenamiento procesal penal colombiano”.   

Con oficio No. OFI07 20869 DIJ 0100 del 1 de  agosto  de  2007 el señor Viceministro de Justicia envió los antecedentes a la  Sala  Penal  de  la  H.  Corte  Suprema  de Justicia, con la finalidad de que la  Corporación emita el correspondiente concepto.   

La  nota diplomática 2085 que formalizó la  petición  de  extradición refiere que el señor JAIRO  MAURICIO  MONTOYA  MACÍAS está llamado a responder en  juicio  criminal  por  concierto  para  distribuir y poseer con la intención de  distribuir  un  kilogramo  o  más  de  heroína,  y  concierto para importar un  kilogramo  o  más  de  heroína a los Estados Unidos, conductas imputadas en la  resolución  de  acusación  de la Corte Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito  Sur  de  Nueva  York  que  refiere hechos sucedidos después del 17 de  diciembre  de 1997 cuando se restableció la extradición de nacionales conforme  al  Acto  Legislativo  No.  01  de  1997,  que  modificó  el artículo 35 de la  Constitución Política de Colombia.   

1)   Los  hechos  referidos  en la nota  diplomática   

“…desde  por  lo  menos  el  año  2005  aproximadamente   y   continuando   hasta  por  lo  menos  marzo  de  2007,  …  JAIRO    MAURICIO    MONTOYA    MACÍAS…(y  otros)  participaron  en  una organización internacional de  tráfico   de   narcóticos  con  sede  en  Medellín,  Colombia,  que  exportó  múltiples  kilogramos de heroína a los Estados Unidos desde Colombia.  La  organización  utilizó  varios métodos para importar la heroína a los Estados  Unidos.   Dichos  métodos incluyeron esconder la heroína dentro de forros  de maletas, entre zapatos, y en computadores portátiles….   

” JAIRO MAURICIO  MONTOYA    MACÍAS    era   otro   líder   de   la  organización.   Hijo de Montoya Hernández (Jairo Gabriel) y de Marta Olga  Macías   de   Montoya   (otro   miembro   de  la  organización),  MONTOYA   MACÍAS  suministraba  capital  para  la  heroína,  y  coordinaba  los  despachos  de  heroína  a  los Estados  Unidos.   Al  igual que su padre, MONTOYA MACÍAS  también  trabajaba  con  una  red  de  financistas,  transportadores, empacadores de heroína y “correos”…”   

2)  La captura  

Atendiendo la solicitud de captura con fines  de  extradición  de  la  primera  nota  diplomática,  el 24 de mayo de 2007 el  Fiscal  General  de  la  Nación  profirió  la  resolución  de  captura contra  JAIRO    MAURICIO    MONTOYA    MACÍAS  identificado  con la cédula de ciudadanía número 98 549 114, la  que  se  produjo  por agentes de Policía Nacional en la ciudad de Medellín, el  31   de  mayo  siguiente (Fls. 11 – 19).   

Actualmente,  el  ciudadano  solicitado  se  encuentra  privado  de  su libertad en la Penitenciaría de máxima seguridad de  Cómbita    –   Boyacá  – Colombia.   

3)  Los cargos – acusación del Tribunal  requirente   

De   conformidad  con  la  resolución  de  acusación  núm.  07  Crim. 0197 del 15 de marzo de 2007 proferida por la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  sur  de  Nueva York que  materializa la imputación, los cargos son los siguientes:   

“Los   Estados   Unidos   de   América  contra  JAIRO  MAURICIO  MONTOYA  MACÍAS, alias “Mauricio”, alias “Martín”.   

… El gran Jurado acusa qué:  

“Cargo 1  

Que desde el 2005 o alrededor de esa fecha,  hasta  marzo del 2007 o alrededor de esa fecha, en el Distrito Sur de Nueva York  y   en   otras   partes…JAIRO   MAURICIO   MONTOYA  MACÍAS, alias “Mauricio”, alias “Martín”…  los   acusados   y   otros   tanto  conocidos  como  desconocidos,  ilegalmente,  intencionalmente   y   con   conocimiento   de  causa  combinaron,  concertaron,  confederaron  y  concordaron  conjuntamente  y el uno con el otro para infringir  las leyes antinarcóticos de los Estados Unidos.   

Como parte y objetivo de dicho concierto…  JAIRO    MAURICIO    MONTOYA    MACÍAS,  alias  “Mauricio”,  alias  “Martín”…  los  acusados y  otras   personas   conocidas   y   desconocidas   distribuirían,   y  de  hecho  distribuyeron   y  tuvieron  posesión  con  la  intención  de  distribuir  una  sustancia  controlada,  a  saber:   un  (1)  kilogramo  o más de mezclas y  sustancias  conteniendo  una  cantidad  perceptible de heroína, en violación a  las  Secciones  812,  841(a)(1) y 841(b)(1)(A) del Título 21 del Código de los  Estados Unidos.   

Actos manifiestos…  

b.   El  13  de  octubre  de  2006  o  alrededor   de   esa  fecha  JAIRO  MAURICIO  MONTOYA  MACÍAS,  alias “Mauricio”, alias “Martín” y  Beatriz  Eugenia Ramírez Lugo;  los acusados, hablaron por teléfono sobre  un   cargamento   de   heroína   desde   Colombia   hasta   Nueva  York,  Nueva  York.   

c.  El 30 de marzo de 2006 o alrededor  de  esa  fecha, Fabio Alonso Marín Duque, alias “Felipe”, el acusado habló  por   teléfono   con   MONTOYA  MACÍAS,  el acusado, sobre aproximadamente 8.2 kilogramos de heroína que  habían  sido  transportados  desde Colombia hacia Venezuela para importar a los  Estados Unidos…”.   

Cargo         2.   

Que  desde  el 2005 o alrededor de ese año  hasta  marzo del 2007 o alrededor de esa fecha, en el Distrito Sur de Nueva York  y   en   otras   partes,…  JAIRO  MAURICIO  MONTOYA  MACÍAS,      alias     “Mauricio”,     alias  “Martín”…los   acusados   y  otros  tanto  conocidos  como  desconocidos,  ilegalmente,   intencionalmente   y   con   conocimiento  de  causa  combinaron,  concertaron,  confederaron y concordaron conjuntamente y el uno con el otro para  infringir las leyes antinarcóticos de los Estados Unidos.   

Como   parte   y   objetivo   de   dicho  concierto…      JAIRO      MAURICIO     MONTOYA  MACÍAS, alias “Mauricio”, alias “Martín”…  los  acusados y otros tanto conocidos como desconocidos, importarían y de hecho  importaron  a  los  Estados  Unidos desde un lugar fuera del país una sustancia  controlada,  a  saber:   Un  (1)  kilogramo  o más de mezclas y sustancias  contenido  una  cantidad  perceptible de heroína, en violación a las Secciones  812,  952 y 960 (a)(1) y 960 (b)(1)(A) del Título 21 del código de los Estados  Unidos.   

Actos manifiestos:  

Para fomentar y poner en efecto el objetivo  ilegal  del  concierto,  los  siguientes  actos manifiestos, entre otros, fueron  cometidos en el Distrito Sur de Nueva York y en otras partes:   

…b.   El  13  de  octubre  de 2006 o  alrededor   de  esa  fecha,  JAIRO  MAURICIO  MONTOYA  MACÍAS,  alias “Mauricio”, alias “Martín” y  Beatriz  Eugenia  Ramírez  Lugo,  los  acusados hablaron por teléfono sobre un  cargamento de heroína desde Colombia hasta Nueva York, Nueva York.   

c)  El 30 de marzo de 2006 o alrededor  de  esa fecha, Fabio Alonso Marín Duque, alias “Felipe”, el acusado, habló  por   teléfono   con   MONTOYA  MACÍAS,  el acusado, sobre aproximadamente 8.2 kilogramos de heroína que  habían  sido  transportados desde Colombia hacia Venezuela para su importación  a los Estados Unidos…   

e)   El  31  de  octubre  de  2005  o  alrededor  de esa fecha, Julio César Ramírez Laino, el acusado, y MONTOYA  MACÍAS  hablaron por teléfono  sobre     un     portador    de    narcóticos    que    estaba    transportando  heroína…”.   

4)   Legislación  penal de los Estados  Unidos   

Con la solicitud, el país requirente aportó  copia  de  las  normas penales del Código de los Estados Unidos que fundamentan  jurídicamente cada uno de los cargos:   

Título  21,  Código de los Estados Unidos,  Sección       812       (a)(b)(10):        Tabla       de       sustancias  controladas….Heroína.   

Título 21 del Código de los Estados unidos,  Sección  841(a)(b)… Actos ilícitos… manufacturar, distribuir, o dispensar,  o  poseer  con  la  intención  de  manufacturar,  distribuir  o  dispensar, una  sustancia controlada….   

Título  21,  Código de los Estados Unidos,  Sección 846.  Tentativa y concierto.   

Título  21,  Código de los Estados Unidos,  Sección 853.  Decomiso penal   

Título  21,  Código de los Estados Unidos,  Sección 952.  Importación de sustancias controladas.   

Título  21,  Código de los Estados Unidos,  Sección  960  (a)(1).   Actos ilegales…importar o exportar una sustancia  controlada.   

Título  21,  Código de los Estados Unidos,  Sección 970.  Actos prohibidos.   

Título  21,  Código de los Estados Unidos,  Sección 963.  Tentativa y concierto.   

Título  21,  Código de los Estados Unidos,  Sección 3282.  Ley de prescripción.   

5.           Actuación  ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia   

Después   de   reconocer   al   defensor  contractual  (auto  del 27 de agosto de 2007, Fl. 13), la Corte corrió traslado  de  la  solicitud  de extradición y de las pruebas que fundamentan la petición  con  la finalidad de que los sujetos procesales (Defensor y Ministerio Público)  solicitaran pruebas;  ninguna se pidió.   

6.  Alegatos de Conclusión  

El  Procurador  Cuarto  Delegado  para  la  Casación   Penal  requirió  a  la  Corte  en  el  sentido  de  que  conceptúe  favorablemente  por  estar  acreditada  la  validez  formal de la documentación  aportada,  porque  no  hay  duda  de  la  identidad  del  requerido,  porque las  conductas   que   motivaron   la   petición  de  extradición  también  están  incriminadas  en  el  código  penal  colombiano y sus normas modificatorias que  corresponden  con  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  (Artículo  340  modificado  por los artículos 8 y 19 de las leyes 733 de 2002 y 1121 de 2006) y  tráfico,  fabricación  y  porte de estupefacientes (Art. 376 modificado por el  artículo 14 de la ley 890 de 2004), respectivamente.   

El   Procurador  pidió  a  la  Sala  que  previniera  al  Gobierno  Nacional  para  que  “advierta expresamente al país  extranjero”  que la entrega limita el juzgamiento a las conductas que originan  la  extradición  y  ante  una  eventual  condena, pidió a la Corte requerir al  Gobierno  para  que  condicione  la  concesión  a  la  exclusión de la pena de  muerte,  de  la  desaparición forzada, de los tratos inhumanos, degradantes, de  la  condena  a  prisión  perpetua  y  de  la confiscación, porque son condenas  proscritas en el ordenamiento jurídico nacional.   

La   defensa  no  alegó;   así  lo  manifestó  en  el  escrito  del  24  de  agosto  de  2007  cuando  anunció que  renunciaba  a  los  términos para solicitar pruebas,  rendir alegaciones.   

                   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.    Como   no  existe  tratado  de  extradición  entre  el  país solicitante y la República de Colombia, tal como  lo  expresó  el  señor  Jefe de la Oficina Asesora Jurídica del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  en  el  oficio No. OAJ.E. 1433 se aplica la Ley procesal  penal  en  éste  trámite,  pues  todas  las conductas objeto de imputación se  cometieron  con  posterioridad  a  la  entrada  en vigencia del nuevo Código de  Procedimiento                  Penal1  (a partir del 1° de enero de  2005;   conc.  Art.  530  ib.).   Por ello, la Corte emite concepto de  conformidad con lo establecido en los artículo 501 y 502 ib.   

2.   La extradición de nacionales por  nacimiento  (como  es  el  caso  del  ciudadano  JAIRO  MAURICIO   MONTOYA   MACÍAS)  es  permitida  por  la  Constitución  Política  de  conformidad  con  el  artículo  35  de  la  Carta  Política,  modificado  por  el artículo 1° del Acto  Legislativo  No.  1  de  1997.   A partir de la vigencia de la reforma a la  Constitución  Política  es jurídicamente posible conceder la extradición por  delitos  cometidos  en  el  exterior  considerados como tales en la legislación  penal  colombiana, salvo que  se  trate  de  delitos políticos y de conductas cometidas con anterioridad a la  promulgación  del  acto  legislativo  (Diario  Oficial  No.  43.195  del  17 de  diciembre  de  1997).   Ninguna  de  las  excepciones  se verifica en éste  trámite.   

3.    La   Validez   formal  de  la  documentación  presentada  por  el  país solicitante  (art. 495 de la Ley  906 de 2004):   

El   Tribunal   de  justicia  requirente  acompañó   la   solicitud   de   los   siguientes   documentos  traducidos  al  castellano:   

3.1.   Copia  de  la  resolución  de  acusación  núm.  07  Crim. 0197 del 15 de marzo de 2007 proferida por la Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito sur de Nueva York (Folios 64  – 71)   

3.2.   Copia  de  la  orden de captura  expedida  por  el  Tribunal  del  Distrito Sur de Nueva York contra JAIRO   MAURICIO   MONTOYA  MACÍAS  alias  “Mauricio”, alias “Martín”. (FL. 62).   

3.3.   Copia  de las disposiciones del  Código  Penal  de  los  Estados  Unidos relativas a los cargos contenidos en la  resolución    de    acusación.     (Anexo    C   Fls.   44   – 53).   

3.4.  Declaraciones juradas de Steve C.  Lee,  Fiscal  Auxiliar de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York,  asignado  a la Unidad de Narcóticos de la Oficina Fiscal de los Estados Unidos,  asignado  a  la  investigación  contra  JAIRO MAURICIO  MONTOYA  MACÍAS  y otros (Folios  74 – 83) y  declaración  jurada  del 21 de junio de 2007 rendida por el Sr. Donald Waddell,  Agente  Especial  de  la  Administración  Antinarcóticos de los Estados Unidos  (DEA),  asignado  a  la  Fuerza  Operativa  de  Narcóticos de Nueva York, quien  actuó  como  investigador en las averiguaciones que determinaron la resolución  de  acusación.  (Fls. 21 –  43)   

3.5.   Una  fotografía del ciudadano  solicitado en extradición.   

Esos  documentos fueron certificados el 11  de   junio   de   2007   por   el   señor   Thomas   C.   Black,   Director   Asociado   de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia de los Estados Unidos de  Norteamérica,  quien  afirmó  que  copia  fiel  de  ellos  se mantienen en los  archivos  oficiales  del  Departamento  de  Justicia  en  Washington.  (FL.  84)   

El  señor Alberto R. González, Procurador  de  los  Estados  Unidos,  certificó  que  efectivamente  el señor  Thomas  C.  Black  se  desempeña en el  cargo  de  Director Asociado de la Oficina de Asuntos Internacionales, División  de   lo   Penal,   del  Departamento  de  Justicia  de  los  Estados  unidos  de  Norteamérica (Fol. 85)   

La documentación que sustenta la solicitud  fue  avalada  por  la  señora  Condoleezza  Rice,  Secretaria  de Estado de los  Estados  Unidos,  quien la certificó el 13 de julio de 2007 y le fijó el sello  del  Departamento  de  Justicia  de  los  Estados  Unidos   (folio  173 del  expediente)   

Los  antecedentes fueron presentados por el  señor  Patrick  O Hatchett el 16 de julio siguiente ante el Cónsul de Colombia  en  la  ciudad  de  Washington,  quien  firmó  y  remitió  el  antecedente  al  Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia (FL. 174)   

En  ese  orden,  los  documentos  públicos  otorgados  en  un  país  extranjero  por  uno  de  sus  funcionarios  o  con su  intervención,  presentados  debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente  diplomático  de  la  República (o, en su defecto, por el de una nación amiga)  hacen   presumir  que  se  otorgaron  de  acuerdo  con  la  ley  del  respectivo  país.   (Cfr. artículo 259 del Código de Procedimiento Civil, modificado  por el Decreto 2282 de 1989)   

Por  ello, la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema de Justicia encuentra que la documentación aportada por el país  requirente es formalmente válida.   

4.          La identidad del solicitado.   

En la nota diplomática que materializó la  solicitud  se  dio  cuenta  que  JAIRO MAURICIO MONTOYA  MACÍAS,  nacido  el  16  de  diciembre  de  1969  en  Medellín  – Colombia, es  hijo   de   Jairo  Gabriel  Montoya  Hernández  y  de  Marta  Olga  Macías  de  Montoya.   

Esa misma identificación presentó ante la  autoridad  que lo capturó (fls. 15 y 16);  además de ello, se identificó  ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  según  memorial poder que otorgó a su  abogado  de  confianza  el  pasado  24  de  agosto  de  2007  como  JAIRO    MAURICIO    MONTOYA    MACÍAS,  identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía  número 98 549 114 (Fol. 11 del  cuaderno de la Corte).   

En ese escrito manifestó, tanto a la Corte  Suprema  como  al Gobierno Nacional  “…que es  mi  deseo,  desde  ahora,  renunciar  a los términos de traslado para solicitar  pruebas  y  rendir  alegaciones,  así  como  a  la ejecutoria de las decisiones  judiciales  y  administrativas,  pues,  sabedor  como  soy que en Colombia no se  discute  mi  culpabilidad  o  inocencia,  deseo  cuando  más pronto sea posible  enfrentar la justicia americana”.   

A  partir  de  ello concluye la Sala que la  identidad  del  ciudadano colombiano solicitado en extradición está plenamente  acreditada.   

5.     Principio   de   la   doble  incriminación.   

Tiene  por  objetivo  confirmar  que  la(s)  conducta(s)  que  se  imputa(n)  al  requerido  en el país solicitante también  están  consagradas  como  delito  en  la  ley  penal  colombiana y que tenga(n)  señalada  como  pena  la de prisión, que en ningún caso sea inferior a cuatro  (4)   años;    además   de   ello,   exige  determinar  que  por  lo  menos  se  haya  dictado  en  el  exterior  resolución de  acusación   o   su  equivalente”.   (Art.  493  ib.)   

Los  cargos  (arriba  transcritos)  de  la  resolución  de acusación núm. 07 Crim. 0197 del 15 de marzo de 2007 proferida  por  la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito sur de Nueva York  que     materializan     la     imputación,     se    tipifican    –en  la  ley  penal  colombiana-  como  concierto    para    delinquir    y    tráfico,   fabricación   o   porte   de  estupefacientes.   

De  hecho  las conductas de “concertarse  para…” la distribución y  para  la  importación de heroína implica el concierto, mientras que al argüir  la  resolución  de  acusación  que  “…de  hecho  distribuyeron  y  tuvieron  posesión…”  de  un (1)  kilogramo  o  más  de mezclas y sustancias conteniendo una cantidad perceptible  de     heroína,     o     que    “…de    hecho  importaron…” a los Estados Unidos un (1) kilogramo  o   más   de   heroína,   implica   el   tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.   

Tipos   penales   que   también   están  consagrados  como  delitos  en  la  Ley penal colombiana, como lo hizo notar con  acierto el representante del Ministerio Público:   

El concierto para delinquir en el Artículo  340  modificado por el artículo 8 de la ley 733 de 2002 y modificado por la Ley  1121  de  2006,  artículo  19,  respectivamente,  y el tráfico, fabricación y  porte  de  estupefacientes en el Artículo 376 modificado por el artículo 14 de  la ley 890 de 2004.   

Conductas  penadas en la ley colombiana con  prisión  que en todos los casos es superior a cuatro (4) años (art. 493 del C.  de P.P.).   

6.           Equivalencia de acusación de los Estados  Unidos con la acusación del sistema penal colombiano   

El  llamamiento  a  juicio  (resolución de  acusación)  que  suministró  el  gobierno  solicitante  con  la resolución de  acusación  núm.  07  Crim. 0197 del 15 de marzo de 2007 proferida por la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos para el Distrito sur de Nueva York, contiene  una  narración  precisa  en  aspectos  fáctico,  jurídico  y  personal de los  comportamientos  investigados, con sus circunstancias de lugar, tiempo, modo que  los  especifican,  y  permite  al  requerido  encarar la defensa antes de que se  profiera sentencia de mérito.   

La  resolución de acusación en el sistema  penal  colombiano  es la providencia que establece el marco jurídico y fáctico  que determina el juzgamiento.   

En el sistema de la Ley 906 se puede llegar  a la providencia que acusa de diversa manera:   

Por   el   sistema   de   preacuerdos   o  negociaciones  mediante  el  acta  que  materializa  el  acuerdo  que  define la  imputación  –consensuada-  y  que para los efectos del proceso penal es la acusación misma (artículos 348  –  354  ib.);  en el  proceso   ordinario,   mediante  el  escrito  de  acusación,  la  audiencia  de  formulación  de  la acusación y las modificaciones que legalmente se les pueda  introducir   en   la   fase  del  juicio,  con  observancia  de  las  garantías  defensivas.   

En suma, la Sala observa que la resolución  de  acusación  núm.  07  Crim.  0197  del 15 de marzo de 2007 proferida por la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito sur de Nueva York que  materializa   los   cargos   contra   el  ciudadano  requerido  es  equivalente a la resolución de acusación  del  sistema  procesal  penal  colombino,  aunque  no  haya  identidad  formal y  material  entre  ambas  decisiones, pues de lo que se trata es de establecer que  son  la  materialización  de  la  acusación  de  la  que  se  debe defender el  procesado en el juicio.   

7.  Las condiciones que debe imponer el  gobierno si autoriza la extradición:   

Ante la eventual determinación positiva del  Gobierno  Nacional,  en  todo  caso respetando la órbita de su competencia como  supremo  director  de  las  relaciones  internacionales,  en  atención  de  las  recomendaciones  del  señor  Procurador, la Corte considera pertinente recordar  que  debe  someter  la  extradición a los siguientes condicionamientos al país  requirente:   

     

1. Excluir  las  penas  de muerte, la condena a prisión perpetua, el  sometimiento   a  desaparición  forzada,  torturas,  tratos  o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  a la sanción de destierro, o confiscación para  los  delitos  autorizados,  pues esas condenas están excluidas del ordenamiento  jurídico  colombiano  de  conformidad  con  los fundamentos de la Constitución  Política (artículos 11, 12 y 34).   

2. Recordar  al  país  solicitante la prohibición política de juzgar  al  ciudadano  solicitado por conductas anteriores al 17 de diciembre de 1.997 y  diversas  de  las  que originaron la solicitud de extradición, como se señaló  en la parte introductoria de este concepto.   

3. A   partir  de  los  postulados  axiológicos  de  la  Constitución  Política,  el Gobierno Nacional está en el deber de disponer lo necesario para  que  el  servicio  exterior  de la República realice un detallado seguimiento a  los        condicionamientos        referidos2.   

4. Recordar  al  país  solicitante  que   el  señor JAIRO   MAURICIO   MONTOYA   MACÍAS   ha  permanecido   privado   de   libertad  por  virtud  de   este       trámite,      y      que      ese     término     debe  ser  tenido en cuenta como parte de  la    condena,    si   esa   fuere   la   determinación   del   Juez   que   lo  requiere.     

Cumplidos  los  requisitos  del  Código de  Procedimiento   Penal   y  establecido  que  los  acontecimientos  imputados  al  solicitado  ocurrieron también en país extranjero, la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL  emite  CONCEPTO  FAVORABLE al  pedido  de  extradición  del  ciudadano JAIRO MAURICIO  MONTOYA   MACÍAS   identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía  número  98  549 114 de Medellín, Antioquia – Colombia elevado por  el Gobierno de los Estados Unidos.   

Comuníquese   esta   determinación   al  ciudadano  JAIRO  MAURICIO MONTOYA MACÍAS,  a  su defensor, al Ministerio Público y al señor Fiscal General  de la Nación para lo de sus competencias.   

Devuélvase  el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho para lo de ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                  MARIA      DEL      ROSARIO      GONZÁLEZ     DE  LEMOS            

Aclaración de voto  

                                                                   

     AUGUSTO J. IBAÑEZ  GUZMÁN                 JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                        

        YESID  RAMÍREZ BASTIDAS                       JULIO   ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA    

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes3 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”4   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce5,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1Cfr.  concepto de extradición del 12/09/2006 rad. núm. 25721   

2“…es  preciso  advertir  que como el  instrumento  de  la  extradición entre Estados Unidos de América y Colombia se  rige,  en  ausencia  de  un  instrumento internacional que regule los motivos de  procedencia,  requisitos,  trámite  y condiciones, por las normas contenidas en  la  Constitución  Política  (artículo  35)  y  en el Código de Procedimiento  Penal  (artículos  508  a  533  de  la  Ley  600  de  2000), cuando recae sobre  ciudadanos  colombianos  por  nacimiento  -si  es  pasiva-,  es imperioso que el  Gobierno  Nacional  haga las exigencias que estime convenientes en aras a que en  el  país reclamante se le reconozcan todos los derechos y garantías inherentes  a  su  calidad  de  colombiano  y de procesado, en especial las contenidas en la  Carta  Fundamental y en el denominado bloque de constitucionalidad, es decir, en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93 de la Constitución, Declaración  Universal  de Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos Humanos, Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos),  en  virtud  del  deber de  protección  a  esos derechos que para todas las autoridades públicas emana del  artículo 2º ibídem.   

Los  condicionamientos en cuestión tienen  carácter  imperioso,  porque  la  extradición  de  un ciudadano colombiano por  nacimiento,  cualquiera  sea  el  delito  que  dio lugar a su entrega a un país  extranjero,  no  implica  que  pierda su nacionalidad ni los derechos que le son  anejos  a  tal  calidad.  Por  tanto, el deber de protección de las autoridades  colombianas  se  extiende  a  tal  punto,  que  han  de  vigilar que en el país  reclamante  se le respete los derechos y garantías tal como si fuese juzgado en  Colombia.  A lo que renuncia el Estado que accede a la entrega de un connacional  es  a  ejercer  su  soberanía  jurisdiccional, de modo que en tanto aquél siga  siendo  súbdito  de  Colombia,  conserva  a  su  favor todas las prerrogativas,  garantías  y  derechos  que emanan de la Constitución y la ley, en particular,  aquellos  que se relacionan con su calidad de procesado y que tienen que ver con  la dignidad humana”.   

(Concepto  de  Extradición    del    05/09/2006,    rad.    núm.  25625)   

3 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

4  Sentencia C-1106/00.   

5 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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