27990(29-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27990  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Aprobada Acta N° 158  

Bogotá, D. C., veintinueve (29) de agosto de  dos mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S  :   

Resuelve  la  Sala  el conflicto negativo de  competencias  surgido  entre el Juez Segundo Penal del Circuito Especializado de  Neiva  y  el  Juez  Primero  Penal  del Circuito de Pitalito, dentro del proceso  seguido  contra  José  Antonio  Galeano  López,  Pedro  Mora Carrillo y Carlos  Augusto Céspedes Marín.   

A N T E C E D E N T E S :  

1.            En la resolución de acusación proferida  en  segunda  instancia  el 2 de julio de 2004, por la Fiscalía Segunda Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de Neiva, los hechos investigados fueron descritos  así:   

“Historia  el informativo que el día seis  de  octubre  del  año  en  curso (2003) a eso de las 14:30 horas, llegaron tres  individuos  en  taxi a la finca “El Porvenir”, ubicada en la vereda Tabacal,  jurisdicción  del Municipio de Pitalito, de propiedad de Saúl Perdomo Sánchez  y  en  forma abrupta irrumpieron en su vivienda, armados, expresando que eran de  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia,  que  necesitaban  las  armas que allí  existieran  y  contribución  económica  para  su  lucha  armada, fue así como  previa  requisa  del inmueble lograron apoderarse de dos escopetas hechizas y un  revólver  marca  Llama  Cassidy calibre 32, de propiedad de Perdomo Sánchez, a  quien  además le solicitaron una contribución de $500.000, ofreciéndole éste  $200.000  y  que  no  le  hurtaran  el  revólver  porque lo tenía amparado con  salvoconducto,  pero como no lograron ponerse de acuerdo sobre el revólver y la  cuota  a pagar, ya que los visitantes argumentaban que tenían orden del jefe de  llevarse  las  armas  y  el  dinero,  acordaron  desplazarse hasta el perímetro  urbano  de  Pitalito  a dialogar con el jefe sobre el particular. Mas aconteció  que  al  informarse  la  Policía del insuceso adelantó las pesquisas de rigor,  logrando  el mismo día a las 16:00 horas y en el establecimiento público “La  Piragua”,  la  captura  de Pedro Mora Carrillo, José Antonio Galeano López y  Carlos  Augusto  Céspedes  Marín,  como  presuntos  responsables de los hechos  reseñados,  quienes  fueron  puestos  a  disposición  de la autoridad judicial  competente”.   

Los  anteriores episodios fueron calificados  jurídica  y  provisionalmente  en primera instancia en decisión convalidada en  la  resolución antes citada, como constitutivos de hurto calificado y agravado,  en  concurso  con  extorsión  en  la  modalidad  de  tentativa, y fabricación,  tráfico y porte de armas de fuego y municiones.   

          2.        El  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Neiva  asumió  el  juicio  a  partir  del  22  de  julio  de  2004, celebró audiencia  preparatoria   el   10   de   septiembre  siguiente1 e inició la de juzgamiento el  21  de  febrero  de  2005 que, previas suspensiones, aún no ha concluido según  consta  en la última acta del 12 de febrero de 20072.   

3.            En  dicho  estadio  procesal, la oficina  acabada  de  mencionar,  en  providencia  del  11  de  marzo de 20073  se  declaró  sin  competencia  para  continuar  conociendo de la presente causa y en respaldo  invocó  las  modificaciones  introducidas  por  la  Ley  1121  de  2006  a  los  artículos   345  (administración  de  recursos  relacionados  con  actividades  terroristas),  323,  inciso  primero  (lavado  de  activos),  441  (omisión  de  denuncia  de  particular)  y 340 (concierto para delinquir) del Código Penal de  2000;  y  al artículo 5° transitorio, numerales 6° y 7° del  Código de  Procedimiento  Penal  del  mismo  año,  cambios  normativos que abren paso a la  aplicación  de  la  cláusula  general de exclusión de competencia respecto de  las conductas punibles antes enunciadas.   

Finalmente  decidió remitir la actuación a  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  ─Reparto─  de  Pitalito  y  proponer  colisión  negativa  de  competencias  en  caso de no ser  compartido su criterio.   

4.            El proceso arribó al Juzgado Primero de  la  mencionada  categoría  y  lugar,  oficina  que  en  auto del 10 de julio de  20074  aceptó el conflicto por estimar que la competencia le corresponde  al  juez  especializado que inició el debate público el 21 de febrero de 2005,  estando  en  vigor  la Ley 733 de 2002 que le asignaba competencia en casos como  el presente, y en razón de no haberlo clausurado.   

          La  suspensión  de dicho acto procesal, afirmó, torna aplicable el  artículo  40  de la Ley 153 de 1887, en punto de competencia, en cuanto dispone  que  “…las actuaciones y diligencias que ya estuvieren iniciadas se regirán  por  la  ley  vigente  al  tiempo de su iniciación”. Además, invocó auto de  colisión  de  competencias emitido por esta Sala el 3 de mayo de 2007 (rad. N°  27.131).   

         

En  consecuencia,  remitió  la actuación a  esta   Corporación  para  que  fuera  dirimido  el  conflicto  de  competencias  trabado.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  SALA :   

          1.        A  la  Corte  le  corresponde  conocer  de  la presente colisión de  competencias  habida  cuenta  que  el  artículo 18 transitorio de la Ley 600 de  2000  le  asigna  el conocimiento de esta clase de conflictos cuando se susciten  entre  jueces  penales  de circuito especializados y jueces penales del circuito  ordinarios.   

2.            La solución de la discusión    planteada  impone  establecer  la aplicabilidad de la Ley 1121 de  2006  al  caso examinado, pues mientras el Juzgado proponente de la colisión la  supone,  el  provocado  evade  dicho  tópico  y  traslada  la controversia a la  aplicabilidad  de  las  normas  de  carácter  instrumental  cuando  se presenta  tránsito normativo.   

3.             Esclarecer  el  primer  tema  conlleva  revisar  la  legislación  que  a  partir  de  la  época delictual ─6   de  octubre  de  2003─   ha   señalado   cuáles  son  las  autoridades  judiciales  competentes,  en  primera  instancia, para adelantar el  juzgamiento de la conducta punible de extorsión:   

3.1.          La  ley 733 del 29 de enero  2002, por medio  de  la cual se dictaron medidas tendientes a erradicar los delitos de secuestro,  terrorismo  y extorsión, y se expidieron otras disposiciones, en los artículos  5°   y  6°,  incrementó  las  penas  y  las  circunstancias  específicas  de  agravación  para  el  injusto  penal mencionado en último lugar,  y en el  artículo 14° dispuso:   

“El conocimiento de los delitos señalados  en   esta   ley   le   corresponde   a   los   Jueces   Penales   del   Circuito  Especializados”.   

Con  fundamento  en  dicha  preceptiva, esta  causa  ha  venido  siendo  conocida  por  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito  Especializado  de  Neiva,  pues la cuantía de la extorsión dejó de ser factor  determinante  para  establecer la competencia, como lo había sido en la ley 600  de  2000,  que  en  el artículo 5° transitorio, numeral 7°, había asignado a  los  jueces  penales  del  circuito  especializados,  la competencia, en primera  instancia,  de  la  extorsión  en  cuantía  superior  a ciento cincuenta (150)  salarios mínimos legales mensuales.   

3.2.          La Ley 1121 del 29 de diciembre de 2006,  publicada  en  el  Diario  Oficial  N° 46497 del día siguiente, por la cual se  dictaron  normas  para  la prevención, detección, investigación y sanción de  la  financiación  del  terrorismo y otras disposiciones, modificó expresamente  el  numeral  7°  del  artículo  5° transitorio de la Ley 600 de 2000, y en su  artículo  23  asignó  a  los  Jueces  Penales  del  Circuito Especializados el  conocimiento, en primera instancia:   

“Del  concierto  para  cometer  delitos de  terrorismo  y  de  financiación  del  terrorismo  y administración de recursos  relacionados  con  actividades  terroristas, narcotráfico, secuestro extorsivo,  extorsión  o para conformar escuadrones de la muerte, grupo de justicia privada  o  bandas  de  sicarios,  lavado de activos u omisión de control (artículo 340  del   Código   Penal),   testaferrato   (artículo   326  del  Código  Penal);  extorsión  en  cuantía  superior  a ciento cincuenta  (150)   salarios   mínimos   mensuales   vigentes”  (Énfasis agregado).   

Es decir: si bien el precepto transitorio del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000  fue  modificado tácitamente por el  legislador   ordinario   mediante  el  artículo  14  de  la  Ley  733  de  2002  ─según el cual los Jueces  Penales  del  Circuito Especializados conocerían de la extorsión sin sujeción  a     límite     alguno     por     razón     de    la    cuantía─,  y  por  el extraordinario a través  del  artículo  1°,  numeral  13°  del Decreto Legislativo 2001 del mismo año  ─que  les  contrajo  la  competencia   a   dichos  funcionarios  al  asignarles  el  conocimiento  de  la  extorsión  en  cuantía  superior  a  500  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes─,   de  manera  expresa  volvió a ser modificado por el artículo 23 de la Ley 1121 de 2006, al  reasignar  a  los  Jueces Penales del Circuito Especializados el conocimiento de  la  extorsión  en  cuantía  superior a 150 salarios mínimos legales mensuales  vigentes durante el acontecer delictual.   

4.            La cifra exigida en desarrollo del conato  de   extorsión   investigado   dentro   de  este  juicio  fue  de  $500.000.00,  equivalentes  1,50 salarios mínimos legales mensuales vigentes en el año 2003,  época  delictual,  en  la  cual mediante decreto estaba fijada dicha categoría  salarial  en $332.000.00, es decir, en cuantía inferior a 150 salarios mínimos  legales  mensuales,  luego  la  competencia  para  conocer  de  tal suceso no le  correspondería a los jueces penales del circuito especializados.   

5.            Sin  embargo,  aún  si se dijera que la  competencia  debe  radicar  en  un  Juzgado  Penal del Circuito ordinario, es lo  cierto  que ello no implica necesariamente el envío de la actuación al Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Pitalito,  dado  que  el trámite del juicio ha venido  siendo  realizado  por un juzgado penal del circuito especializado, razones para  remitir  por  prórroga de competencia el proceso al Segundo de dicha categoría  de  Neiva para que concluya la audiencia pública y profiera el fallo respectivo  con  el  propósito  de  mantener al frente del proceso al juez natural y evitar  que  se  pierda  la  vigencia de principios como el de inmediación, eficiencia,  celeridad y economía procesal.   

El  artículo 40 de la Ley 153 de 1887 puede  ser   considerado   como   un   añejo  antecedente  de  dichos  axiomas,  norma  acertadamente  aplicada  por  el Juez Primero Penal del Circuito de Pitalito, en  réplica   de  jurisprudencia  de  esta  Sala  que  también  citara5.   

6.            No  sobra  recordar, que la prórroga de  competencia  es un sano remedio procesal frente a los constantes e intempestivos  cambios  legislativos,  con  el  que  se  permite, además, que el juez de mayor  jerarquía  en  la  escala  judicial  mantenga  la competencia para continuar el  trámite  hasta la terminación del proceso. La regulación de esta institución  en  la fase del juicio, indica que únicamente en dicha etapa procesal puede ser  aplicada,  según  lo  revela la legislación procesal penal de 2000 al respetar  la  regla  según  la cual en la ritualidad de los juicios (i) los términos que  hubieren  empezado  a  correr,  y  (ii)  las  actuaciones  y  diligencias que ya  estuvieren   iniciadas,  se  regirán  por  la  ley  vigente  al  tiempo  de  su  iniciación, manteniendo así la coherencia del sistema jurídico.   

7.            Tales directrices prolongan su validez en  la  normatividad  que  desarrolla el sistema acusatorio colombiano, en el que es  preciso  advertir  la  regulación  de unas excepciones consagradas expresamente  por  el  legislador (art. 55 de la Ley 906 de 2004), como lo son (i) los asuntos  que  se refieren a aforados, (ii) aquellos supuestos en los cuales la actuación  corresponde  a  juez de mayor jerarquía, y, (iii) los procesos en los que luego  de  celebradas  las  audiencias de imputación o acusación sobreviene causal de  incompetencia  al  establecerse  que  el  hecho se adecúa a otro tipo penal que  compete  a  diferente servidor judicial, supuestos en los cuales inexorablemente  quien    viene    conociendo    del    proceso    debe    remitirlo    al   juez  competente.   

8.              En   conclusión:   en   aplicación  sistemática  de  las  normas  invocadas  en  precedencia,  corresponde  al juez  especializado  continuar  con el presente asunto hasta su terminación por tener  prorrogada  su  competencia,  la  cual  no  aparece afectada por las excepciones  señaladas.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  SALA  DE  CASACIÓN PENAL de la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

R E S U E L V E :  

1.             DIRIMIR  el  conflicto  de  competencias planteado, asignando el conocimiento de este proceso  al  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Neiva, a donde se  dispone remitir la actuación.   

            

2.             COMUNICAR  lo  aquí  decidido  al  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito de Pitalito, mediante  remisión de copia de la presente decisión. Y,   

3.             ADVERTIR  que  contra esta providencia no proceden recursos.   

CÚMPLASE.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ     MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO JOSÉ IBÁÑEZ GUZMÁN                               JORGE    L.    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

       Comisión   de  servicios   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                           JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.    

1  C.  orig. N° 2, fols. 72-74.   

2  C.  orig. N° 2, fols. 130-134 y 351-352.   

3  C.  orig. N° 2, fols. 362-363.   

4  C.  orig. N° 3, fol. 8-11.   

5 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto  del 3 de mayo de 2007, rad. N° 27.131.     

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