27805(01-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27805  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                           Magistrado Ponente:   

                                      YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

                                             Aprobado acta No.215   

                                             

        Bogotá  D.C., noviembre primero (1) de dos mil siete (2007).   

    

V    I    S    T    O    S:   

       Procede  la  Corte  a  emitir  concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición del ciudadano  colombiano  RAÚL  HUMBERTO  BARAHONA  QUINTERO,  elevada por el Gobierno de los  Estados Unidos, a través de su Embajada en Colombia.   

ANTECEDENTES:   

       

       1.  Al antes citado se le requiere para que comparezca en juicio por  delitos  federales  de  narcóticos   ante  el  Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de Florida, que con fecha 23 de marzo de  2007  le dictó acusación formal No. 07-20194-CR-HIGHSMITH, mediante la cual se  le  acusa  de  los  siguientes  cargos, según la Nota Verbal No. 1609 del 15 de  junio último.   

“Cargo  Uno.  Concierto para importar a los  Estados  Unidos  desde un lugar fuera de los Estados Unidos, cinco Kilogramos, o  más,  de  una  sustancia  controlada  (cocaína) y un Kilogramo, o más, de una  sustancia  controlada  (heroína), lo cual es en contra del Título 21, Sección  952  (a)  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  en violación del Título 21,  Sección  952  (a)  del Código de los Estados Unidos, en violación del Título  21,  Secciones 963, 960 (b) (1) (B) y 960 (b) (1) (A) del Código de los Estados  Unidos; y   

           

         “Cargo  Dos.  Importación  a  los Estados Unidos, desde un lugar fuera de los  Estados  Unidos,  de  cinco  Kilogramos,  o  más,  de  una sustancia controlada  (cocaína),  y  de un Kilogramo, o más, de una sustancia controlada (heroína),  y  ayuda  y  facilitamiento  de  dicho  delito,  en  violación  del Título 21,  Secciones  952 (a), 960 (b) (1) (B) y 960 (b) (1) (A) del Código de los Estados  Unidos,   y   del   Título   18,   Sección   2  del  Código  de  los  Estados  Unidos.   

         

                  2. Para formalizar el trámite  de  extradición  fueron  aportados  los  siguientes  documentos,  efectuada  la  traducción  necesaria  y  la  legalización  respectiva  ante  el Ministerio de  Relaciones Exteriores:   

       2.1. La Nota  Verbal  No.  1609  del  15 de junio de 2007, a través de la cual la Embajada de  los Estados Unidos hace conocer la petición de extradición.   

       En  ella, la  Embajada  informa  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores que RAÚL HUMBERTO  BARAHONA   QUINTERO  es  “fugitivo  de  nacionalidad  colombiana”,  también  conocido  como  “El  Viejo”,  nacido  el 2 de julio de 1951, en Colombia. Es  portador de la cédula colombiana No. 14.987.519.   

      2.2.  Copia  de la  Acusación  Formal  No.  07-20194  CR – HIGHSMITH dictada el 23 de marzo de 2007  por  el  Gran  Jurado  del  Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito  Meridional  de  Florida,  entre  otros, contra RAÚL HUMBERTO BARAHONA QUINTERO,  alias “El Viejo”.   

      2.3. Copia de  la  orden de captura expedida por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos,  Distrito Meridional de Florida, contra el requerido.   

      2.4. Copia de  disposiciones  penales  del  Código  de  los  Estados  Unidos, relevantes en el  presente caso.   

         2.5.  Declaraciones  juradas  de  Andrea  G.  Hoffman, Asistente Fiscal de los Estados  Unidos  en  el  Distrito  Meridional  de Florida, asignada al grupo operativo de  HIDTA,   y  de  Harold  L.  Hurley,  Agente  Especial  de  la DEA en Miami,  Florida.   

      3. En Colombia  se realizó el siguiente trámite:   

        3.1.   La  Oficina  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores informa al Ministro  del  Interior y Justicia, con oficio OAJE 1121 del 15 de junio de 2007, sobre la  solicitud  de  extradición  mediante  Nota Verbal presentada por la Embajada de  los  Estados  Unidos  de  América, la No. 1609 de la misma fecha, requiriendo a  RAÚL HUMBERTO BARAHONA QUINTERO.    

        3.2    En   igual   sentido   se   dirigió  a  la  Dirección  de  Asuntos  Internacionales  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación, manifestando haber  recibido la Nota Verbal No. 1609, referida a BARAHONA QUINTERO.   

         3.3   La  Fiscalía  General  de  la  Nación profiere resolución el 11 de  abril  de  2007,  decretando  la  captura  con  fines  de  extradición de RAÚL  HUMBERTO  BARAHONA  QUINTERO,   conforme  a  solicitud  presentada  por  la  Embajada  de  los Estados Unidos a ese organismo mediante nota diplomática 0835  de  9  del  citado  mes  de  abril,  procediendo  a  informar sobre la medida al  Ministerio  de Relaciones Exteriores, al Ministerio del Interior y de Justicia y  a los organismos de policía judicial.   

        3.4.  Con  oficio  0633  del  19  de  abril  de  2007,  la Dirección Antinarcóticos de la  Policía  Nacional  deja a disposición de la Fiscalía General de la Nación al  aprehendido   BARAHONA   QUINTERO,  quien  se  identificó  con  la  cédula  de  ciudadanía No. 14.987.519.   

        3.5.   La  Oficina  Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores  mediante oficio  OAJE  1121  del  15  de junio de 2007, conceptúa que “por no existir Convenio  aplicable  al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con el ordenamiento  procesal penal colombiano”.   

      3.6. Iniciado  el  trámite  previsto en el artículo 518 de la Ley 600 de 2000, el 19 de julio  de  2007  se corrió traslado por el término de 10 días, a RAÚL HUMBERTO  BARAHONA  QUINTERO  y  a  su  defensor,  para  que  solicitaran  las pruebas que  considerasen  necesarias dentro del presente asunto, haciendo uso de ese derecho  tan  solo  este  último,  pronunciándose  la Sala en auto del 12 de septiembre  pasado  sobre  su  admisibilidad,  negando  íntegramente  las  pedidas y por el  contrario   dispone   devolverlas   a   la  defensa,  ordenando  que  el  asunto  permaneciera  en  la  Secretaría  por  el  término de cinco (5) días para los  fines previstos en la disposición antes referida.   

      El expediente  permaneció  en Secretaría a disposición de las partes para efectos de alegar,  habiéndolo  hecho  oportunamente  el  defensor  del  requerido  mientras que la  Procuraduría guardó silencio.   

LA DEFENSA:  

        En  memorial  de  respuesta  al  traslado  conferido,  relaciona  en  principio  los  cargos  elevados  en  la  acusación formal de la  autoridad  judicial del país requirente, consistente en conspirar para importar  sustancia  controlada,  en  el  mes  de  junio de 2002, en contra de los Estados  Unidos,  al igual que importar esa misma clase de sustancia el 28 de junio de la  anualidad  citada,  imputación  que  considera  no  reunir  los  requisitos del  numeral  segundo  del  artículo  513  de  la  Ley 600 de 2000, porque se debió  aportar  los  documentos con la indicación exacta de los actos que motivaron la  solicitud  de  extradición,  omisión  indicativa  de  no  contar con la prueba  correspondiente,  resultándole  extraño que a partir de entonces esté ausente  acusaciones  por   hechos  similares,  evidenciando  contradicción  con lo  expresado  por  el Agente Especial de la DEA, Harold L. Hurley, que refiere a la  actualidad  de  la  empresa  criminal,  pues  alude  a  incautaciones  que se le  hicieran en junio de 2002, 2004 y 2005.   

         Que  como  suele ocurrir en todo trámite procesal, en este existe una flagrante  violación  a  derechos  fundamentales  como  el  debido proceso y defensa, pues  siempre  subsiste  una  especie  de  parcialidad  hacia  el  Estado  requirente,  deslegitimando  el  Estado  Social  de  Derecho,  desconociendo de paso tratados  internacionales,  a  los  cuales  se  debe ajustar la Corte al momento de emitir  concepto  favorable  o  desfavorable, según lo establece el artículo 520 de la  Ley  600  de 2000, brindando de esa manera al procesado unas garantías mínimas  como  la  posibilidad  de controvertir las imputaciones y que tienen prevalencia  en  el  orden  interno  según  mandato  superior  contenido en el artículo 93,  aspecto  al  que  se  ha  referido  la  Corte  Constitucional  en  sentencias de  constitucionalidad y a los cuales alude en lo pertinente.   

           Al no acoger  las  pruebas  solicitadas  en oportunidad, considera no garantizarle una defensa  justa  y  equitativa  al  requerido,  donde  pudiera  “no solo controvertir la  solicitud   y   fundamentos   del   estado   requirente,   sino   demostrar   su  responsabilidad  o  participación  en  los hechos a él endilgados”, debiendo  aplicar  los tratados que consagra la presunción de inocencia. Si no es posible  demostrar  siquiera  sumariamente  la  ausencia de responsabilidad en los hechos  imputados,  al  menos  se  debe  tener  en  cuenta la parte humana para darle un  enfoque  diferente  a  como se ha venido interpretando a lo largo de la vigencia  del  Acto  Legislativo 001 de 1997, en aplicación del concepto de Estado Social  de Derecho, lo cual reclama en este particular caso.   

         Reseña  pronunciamientos   de   diversos  organismos  acerca  de  lo  que  comprende  la  condición   de  Estado  Social  de  Derecho,  para  enseguida  tratar  aspectos  relacionados  con  la  ausencia  de responsabilidad en los hechos por los que se  acusa  al  requerido,  pues  no tiene vínculo alguno con las personas que se le  relacionan   en   el   actuar   delictivo,  lamentándose  por  no  permitir  la  legislación  ninguna  clase  de  argumentación  para desvirtuar los cargos del  Estado  solicitante,  cuando  desconoce  la presunción de inocencia con la sola  nota  diplomática para considerarlo responsable de una ilicitud, concluyendo su  exposición  con  solicitud  de  emisión  de  un  concepto  negativo  sobre  la  extradición  de  su  defendido.           

                            

CONCEPTO DE LA CORTE:  

    

1. Aspectos previos.     

        1.1.   El  artículo  35  de la Constitución Política, modificado por el Acto Legislativo  01  de  1997,  establece  que  la  extradición  se podrá solicitar, conceder u  ofrecer  de  acuerdo con los tratados públicos y, en su defecto, con la ley, lo  cual  conduce  a concluir, entonces, que la extradición no procederá cuando se  trate  de  hechos  cometidos  con anterioridad a la promulgación del mencionado  Acto Legislativo, esto es, al 17 de diciembre de 1997.   

       Así  mismo,  que  la extradición de los colombianos por nacimiento se concederá por delitos  cometidos   en   el   exterior,  considerados  como  tales  en  la  legislación  colombiana,    y    que    no   procederá   por   delitos   políticos   o   de  opinión.   

      1.2. En punto  de  la  naturaleza  del  instrumento  de extradición, la Corte Constitucional y  ésta  Corporación,  han  precisado que no se trata de un proceso en el cual se  juzgue  la  conducta  de  la  persona  solicitada, la validez o legalidad de las  pruebas  aducidas  en su contra, lo acertado o no del juicio de adecuación o el  grado  de  certeza  sobre  la  conducta  investigada  o  la  responsabilidad del  acusado,   sino  que  es  un  trámite  caracterizado  por  la  agilidad  de  la  cooperación   internacional   en   la   lucha  contra  el  delito.  Por  tanto,   

     “la  definición  del  legislador  colombiano  por  un  rito  que  privilegia  el  estudio formal de la  documentación  con  miras  a  la  mera  verificación  del cumplimiento de unos  requisitos  mínimos  para  efectos de emitir el concepto por parte de la Corte,  de  suyo  excluye  el análisis sustancial del material probatorio que es propio  del  acto  de  juzgamiento  al  que no concurre la autoridad judicial colombiana  que,  se  repite,  está  limitada  legalmente  a  la  constatación  formal del  cumplimiento  de  los  requisitos  señalados en la ley que se aplica en defecto  del Tratado”1   

      1.3. Alega el  apoderado  del  requerido  falta  de  precisión (fecha y lugar) en cuanto a los  actos  que  motivaron  la  solicitud  de  extradición  y  así  cumplir con los  requisitos  de orden legal, sin embargo en la acusación formal proferida por la  autoridad  judicial del país requirente, refiere a hechos que por su naturaleza  se  prolongan  en el tiempo y además, cometidos por un grupo de personas que se  han   concertado  para  ejecutarlos  de  manera  repetitiva  en  el  Condado  de  Miami-Dade,  Distrito  Meridional  de  Florida. Ahora la negativa de las pruebas  que  en su oportunidad se solicitaron, obedeció a lo impertinente, inconducente  e  innecesarias  que  resultaban,  siendo evidente la falta de relación con los  cuatro  tópicos (arts. 511 y 513 CPP) sobre los cuales la Corte circunscribe el  concepto  a  emitir,  que  no  a  cuestiones  alusivas  a  la  responsabilidad o  participación   del  solicitado  en  los  asuntos  imputados,  que  posibiliten  reclamar                              presunción                             de  inocencia.                      

      1.4 De acuerdo  con  la  solicitud  elevada  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos, a través  de   su Embajada en Colombia, y de los documentos aportados, se infiere que  las  actividades delictivas que se le imputan a RAÚL HUMBERTO BARAHONA QUINTERO  tuvieron  ocurrencia en el mes de junio de 2002, es decir, que las conductas por  cuya  realización  ha  sido  acusado  fueron  cometidas  con posterioridad a la  entrada  en  vigencia  del  Acto  Legislativo  No. 01 de 1997, modificatorio del  artículo  35  de  la  Carta  Política,  por lo que no resulta pertinente hacer  alguna salvedad al respecto.   

      

      De otra parte,  en  el  pliego  acusatorio  en que se sustenta la solicitud de extradición y en  las  declaraciones  que  se acompañaron en apoyo de la mencionada petición, se  precisa  que  los  delitos  imputados  se  llevaron  a  cabo  en  “los Estados  Unidos”,   particularmente   cuando   se   asociaron  ilícitamente  para  introducir    a    ese    país    una    sustancia    controlada,   así   como  importarla.   

       Entonces, en  cualquiera  de  las  hipótesis establecidas por la jurisprudencia y la doctrina  como  criterios  para determinar el lugar de la ocurrencia del hecho, tales como  el  lugar  de realización de la acción, según el cual la conducta se entiende  cometida   en  el  lugar  donde  se  llevó  a  cabo  total  o  parcialmente  la  exteriorización  de la voluntad; la del resultado que estima realizado el hecho  donde  se produjo su efecto; y, la teoría de la ubicuidad o mixta que considera  cometido  el hecho donde se efectuó la  acción de manera total o parcial,  como  en  el  sitio  donde se produjo  o debió producirse el resultado, la  Sala  encuentra  que las conductas atribuidas por el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de  Florida,  a  RAÚL HUMBERTO BARAHONA  QUINTERO,  traspasaron  las  fronteras  colombianas,  de  lo  cual  surge que se  satisface  la condicionante constitucional de que el hecho haya sido cometido en  el exterior.   

    

1. Cuestión de fondo.     

      Aspectos Generales.   

      La competencia  de  la  Corte  dentro  del  trámite  de extradición está circunscrita  a  emitir  un concepto sobre la viabilidad de entregar o no a la persona solicitada  por  un  país extranjero, después de examinar los puntos a que se refieren los  artículos  511, 513 y 520 de la Ley 600 de 2000, sin dejar de considerar que el  artículo  35  de  la  Constitución  Política  en  su  inciso 2o., autoriza la  extradición  de  colombianos  por  nacimiento cuando son reclamados por delitos  cometidos  en  el  exterior y que las conductas que las originan también estén  catalogadas de esa manera en la legislación penal interna.   

       Además,  el  último  inciso del referido canon constitucional preceptúa que la extradición  no   procede  cuando  se  trata  de  hechos  cometidos  con  anterioridad  a  la  promulgación  del  Acto  Legislativo No. 1 de 1997, esto es, el 17 de diciembre  de 1997.   

      Y, como quiera  que  según  lo  expresó  el Ministerio de Relaciones Exteriores dentro de este  trámite,  no  existe  tratado  de  extradición  aplicable  en  el ordenamiento  interno  entre Colombia y los Estados Unidos de  América, el concepto debe  fundamentarse  en  lo dispuesto por el Código de Procedimiento Penal colombiano  y  por  ello  corresponde  a la Sala, según lo indicado en el artículo 520 del  referido  ordenamiento, realizar el respectivo análisis sobre la validez formal  de  la  documentación  allegada por el país requirente, la demostración plena  de  la  identidad  de  la  persona  solicitada,  la  concurrencia  de  la  doble  incriminación,  esto  es,  que el hecho que motiva la solicitud de extradición  tanto  en  el  Estado  reclamante  como en Colombia esté previsto como delito y  además  que  en  la legislación interna esté sancionado con pena privativa de  la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

       También  es  necesario   establecer  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero con la acusación del sistema procesal colombiano.   

      Pues bien, en  relación con cada uno de tales aspectos, se tiene:   

     

a. Validez formal de la documentación presentada.     

       

       Según  lo  establece  el  artículo 513 de la Ley 600 de 2000, la solicitud de extradición  debe  efectuarse por vía diplomática y de manera excepcional por la consular o  de  gobierno  a  gobierno,  adjuntando  copia  auténtica  del  fallo  o  de  la  acusación  proferida  en  el  extranjero,  con  indicación  de  los  actos que  determinan  la  petición, así como del lugar y fecha en que fueron ejecutados,  los  datos  que  permitan identificar plenamente al reclamado y copia auténtica  de  las  disposiciones  penales  aplicables  al  caso,  documentos que deben ser  expedidos  en  la  forma  establecida  por  la  legislación  del  reclamante  y  traducida al castellano, si a ello hubiere lugar.   

       A su vez, el  artículo  259  del  Código  de Procedimiento Civil, dispone que los documentos  públicos  otorgados en un país extranjero por uno de sus funcionarios o con su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o  agente  diplomático  de  la  República  y  en su defecto por el de una nación  amiga,  lo  cual  hace  presumir que se otorgaron acorde a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  y si se trata de agente consular de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los de éste por el cónsul colombiano, disposición aplicable al caso  en  virtud  del  principio  de integración normativa previsto en el artículo 2  del estatuto procesal penal.   

      Por tanto, la  validez  formal  de  la  documentación  apunta a verificar que los soportes con  base  en  los  cuales el Estado requirente solicita la entrega de una persona en  extradición, se sujeten a las referidas exigencias formales.   

       Encuentra la  Sala   que  este  presupuesto  fue observado por el Gobierno de los Estados  Unidos  al  demandar  la  extradición  del  ciudadano colombiano RAÚL HUMBERTO  BARAHONA QUINTERO, por conducto de su Embajada en Colombia.   

      En efecto, la  solicitud  se  hizo  por  vía  diplomática,  fue  acompañada  de  copia de la  resolución  de  acusación  No.  07-20194CR-HIGHSMITH dictada el 23 de marzo de  2007  por  el  Gran  Jurado  del  Tribunal  de  Distrito  de los Estados Unidos,  Distrito   Meridional   de  Florida,  que  indica  los  actos  que  soportan  la  reclamación,  el lugar y las fechas de su ejecución, y los datos necesarios en  orden a establecer la identidad de la persona reclamada.   

       Se aportaron  las  declaraciones  de  Harold  L.  Hurley  y  Andrea G. Hoffman, que además de  confirmar  los  pormenores  de la acusación, el primero como agente especial de  la  DEA  y la segunda en su condición de Asistente Fiscal de los Estados Unidos  en  el  Distrito  Meridional  de  Florida,  quien  efectuó  la relación de los  preceptos  normativos  aplicables  al caso y los adjuntó, al igual que copia de  la  orden  de captura que el 25 de mayo de 2007 expidió el Tribunal de Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Meridional de Florida contra RAÚL HUMBERTO  BARAHONA QUINTERO.   

      Los anteriores  documentos,  que  por lo demás, obran en traducción al castellano, certificada  y   autenticada  conforme  a  la  legislación  del  Estado  requirente,  firmas  autenticadas  ante  la  Cónsul  de  Colombia  en  Washington,  D.C. , deben ser  tenidos  en  cuenta  en su valor probatorio, en consideración a que cumplen las  exigencias   previstas   en  el  artículo  259  del  Código  de  Procedimiento  Civil.   

     Este requisito, por  tanto, se satisface.   

      b.-  La  identificación plena entre el reclamado en extradición y  el aprehendido con tal finalidad.   

         Este  requisito  hace  relación  a  la  identidad  que  debe existir entre la persona  solicitada  por el Estado requirente y la aprehendida con fines de extradición.  Bajo  este  contexto,  esa es la identificación sobre la cual debe pronunciarse  la Sala.   

      En la Nota Verbal  No.  1609  del 15 de junio de 2007, la Embajada de los Estados Unidos informa al  Ministerio  de Relaciones Exteriores que a quien se solicita es a RAÚL HUMBERTO  BARAHONA,  también  conocido  como  “El Viejo”,  ciudadano colombiano,  nacido  el 2 de julio de 1951, en Colombia,  identificado con la cédula de  ciudadanía No. 14.987.519.   

        De   la  documentación  acopiada,  se  infiere  que  se trata de RAÚL HUMBERTO BARAHONA  QUINTERO,  quien  en  este  trámite  se  ha  identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía a que se refiere la petición.   

         Este  requisito, al igual que el anterior, también se satisface.   

      c.- Principio de la doble incriminación.   

       De  acuerdo  con  lo previsto en el numeral 1o. del artículo 511 de la Ley 600 de 2000, para  conceder  la  extradición es requisito indispensable que el hecho que la motiva  esté  previsto en Colombia como delito y reprimido con sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

      El ciudadano  colombiano  RAÚL HUMBERTO BARAHONA QUINTERO es requerido para que comparezca en  juicio  en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito Meridional de  Florida,   siendo   objeto   de   la   acusación  formal  No.  07  –  20194 CR-HIGHSMITH, dictada el 23 de  marzo  de  2007  por  el  Tribunal  de  Distrito de los Estados Unidos, Distrito  Meridional  de Florida, mediante la cual se le acusa de los siguientes cargos, a  saber:    

“El gran jurado acusa que:  

CARGO  1   

Comenzando  en junio de 2002 o alrededor de  esa  época,  y  continuando  hasta  la  fecha  en  que  se  dictó  la presente  acusación  formal,  las fechas exactas siendo desconocidas para el Gran Jurado,  en  el  condado  de  Miami-Dade, en el Distrito Meridional de Florida y en otras  partes,  los  acusados,  ….RAÚL  HUMBERTO BARAHONA, alias “El Viejo”, con  conocimiento  de  causa e intencionalmente combinaron, concertaron, confederaron  y  acordaron  entre  sí  y con otras personas tanto conocidas como desconocidas  para  el  Gran  Jurado  para importar una sustancia controlada a los    Estados  Unidos  desde un lugar fuera del país, en contravención a la Sección  952  (a)  del  Título 21 del Código de los Estados Unidos; en contravención a  la Sección 963 del Título 21 del Código de los Estados Unidos.   

Conforme  a  la Sección 960 (b) (1)(B) del  Título  21  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  también se alega que esta  contravención  involucró cinco (5) Kilogramos o más de una mezcla y sustancia  que contenía una cantidad perceptible de cocaína y   

Conforme  a  la  Sección  960(b)(1)(A) del  Título  21  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  también se alega que esta  contravención  involucró un (1) Kilogramo o más de una mezcla y sustancia que  contenía una cantidad perceptible de heroína.   

                                          

CARGO   2   

   El 28  de  junio  de  2002  o alrededor de esa fecha, en el Condado de Miami-Dade en el  Distrito  Meridional  de  Florida  y  en  otras  partes, los acusados …. RAÚL  HUMBERTO   BARAHONA,   alias   “El  Viejo”,  con  conocimiento  de  causa  e  intencionalmente  importaron una sustancia controlada a los Estados Unidos desde  un  lugar  fuera  de  ese  país,  en  contravención  a la Sección 952 (a) del  Título  21 del Código de los Estados Unidos y la Sección 2 del Título 18 del  Código de los Estados Unidos.   

Conforme  a  la  Sección  960(b)(1)(B) del  Título  21  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  también se alega que esta  contravención  involucró cinco (5) Kilogramos o más de una mezcla y sustancia  que contenía una cantidad perceptible de cocaína y   

Conforme  a  la  Sección  960(b)(1)(A) del  Título  21  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  también se alega que esta  contravención  involucró un (1) Kilogramo o más de una mezcla y sustancia que  contenía   una   cantidad   perceptible   de  heroína.       

       El  cargo  de  “Concierto  para  importar  a  los  Estados Unidos desde un lugar fuera de los  Estados  Unidos”, según la síntesis efectuada en la Nota Verbal No. 1609 del  15  de  junio  de  2007, es modalidad que guarda consonancia con la conducta que  penalmente  se han reprimido en Colombia, en el artículo 340 del Código Penal,  modificado por el artículo 19 de la Ley 1121 de 2006, así:   

       “Concierto    para    delinquir.    Cuando  varias personas se concierten con el fin de cometer delitos,  cada  una de ellas será penada, por esa sola conducta, con prisión de tres (3)  a seis (6) años.   

         Cuando   el   concierto  sea  para  cometer  delitos  de  genocidio,  desaparición  forzada  de personas, tortura, desplazamiento forzado, homicidio,  terrorismo,   tráfico   de   drogas   tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,   secuestro,  secuestro  extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y conexos, o financiamiento del  terrorismo   y   administración   de   recursos  relacionados  con  actividades  terroristas,  la  pena  será  de  prisión de ocho (8) a dieciocho (18) años y  multa  de  dos  mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil (30.000) salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

         La  pena  privativa  de  la  libertad se aumentará en la mitad para  quienes  organicen,  fomenten,  promuevan,  dirijan,  encabecen,  constituyan  o  financien el concierto para delinquir”.     

         

               El  cargo  de  “Importación  a  los  Estados Unidos, desde un lugar fuera de los Estados  Unidos”  es conducta similar a la prevista en Colombia en el artículo 376 del  Código Penal, de la siguiente manera:   

        “Tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes. El  que  sin  permiso  de  autoridad  competente, salvo lo dispuesto  sobre  dosis  para  uso  personal,  introduzca al país, así sea en tránsito o  saque  de  él,  transporte,  lleve consigo, almacene, conserve, elabore, venda,  ofrezca,  adquiera, financie o suministre a cualquier título droga que produzca  dependencia,  incurrirá  en  prisión  de  ocho (8) a veinte (20) años  y  multa  de  mil  (1.000)  a  cincuenta  mil  (50.000)  salarios  mínimos legales  mensuales vigentes.   

         Si  la  cantidad  de  droga  no  excede  de  mil  (1.000)  gramos de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de hachís, cien (100) gramos de cocaína o  de  sustancia  estupefaciente  a  base  de  cocaína  o  veinte  (20)  gramos de  derivados   de   amapola,   doscientos  (200)  gramos  de  metacualona  o  droga  sintética,  la pena será de cuatro (4) a seis (6) años de prisión y multa de  dos (2) a cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

         Si  la  cantidad  de droga excede los límites máximos previstos en  el  inciso  anterior  sin  pasar  de diez mil (10.000) gramos de marihuana, tres  (3.000)  gramos  de  hachís,  dos mil (2.000) gramos de cocaína o de sustancia  estupefaciente   o  base  de  cocaína  o sesenta gramos de derivados de la  amapola,  cuatro  mil  (4.000) gramos de metacualona o droga sintética, la pena  será  de  seis  (6)  a  ocho  (8)  años   de  prisión  y  multa  de cien  (100)  a mil (1.000) salarios mínimos mensuales vigentes”.   

                                                  Así queda demostrado que los hechos  o  cargos descritos en la acusación formal No. 07- 20194-CR-HIGHSMITH proferida  el  23  de  marzo  de  2007  por  el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos,  Distrito  Meridional de Florida, cumplen el requisito establecido por el numeral  1o.  del  artículo  511 del Código de Procedimiento Penal de 2000, relativo al  principio  de la doble incriminación y la pena señalada (“sanción privativa  de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años”).   

                 Este  requisito,  al  igual  que  los  analizados  en  precedencia  también  se  satisface.   

                                                    d.-  Equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero con la acusación del  sistema procesal colombiano.   

                                                   Este  requisito  también  se  cumple,  en  criterio  de  la Sala, en la medida que la  decisión  proferida  por  el  gran  jurado  ante el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de  Florida,  guarda equivalencia con el  contenido  de  la  acusación  prevista  en  el  artículo  398 de la Ley 600 de  2000.   

                                                De acuerdo  con  los  documentos  aportados por vía diplomática, autenticados y traducidos  con  el  beneplácito  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, en el acta de  acusación  formal  No.  07-20194CR-HIGHSMITH  concreta  la  formulación de los  cargos  tanto con relación a los hechos constitutivos de los mismos, las fechas  (“comenzando  en  junio de 2002 o alrededor de esa época, y el 28 de junio de  2002,  o alrededor de esa fecha”), los lugares de ocurrencia (“En el Condado  de  Miami-Dade,  en  el  Distrito Meridional de Florida”), y las disposiciones  transgredidas  en  el  cargo uno (“Título 21, Sección 952 (a) del Código de  los  Estados Unidos, en violación al Título 21, Secciones 963, 960 (b) (1) (B)  y  960  (b)  (1)  (A),  del Código de los Estados Unidos”); y en el cargo dos  (“Título  21,  Secciones  952  (a),  960  (b)  (1)  (B) y 960 (b) (1) (A) del  Código  de  los Estados Unidos, y del Título 18, Sección 2 del Código de los  Estados Unidos”).   

                  El  nombre  del  acusado  RAÚL  HUMBERTO  BARAHONA  QUINTERO  y las conductas por él desarrolladas en el  mes  de  junio  de  2002  o  alrededor  de  ese  período, “era responsable de  reclutar  personal  para  recibir  los  muebles  cargados  de narcóticos en los  Estados  Unidos,  específicamente en Miami, Florida, los narcóticos que vienen  cargados en los muebles”.   

                   En  relación  con  las  pruebas  que  soportan la acusación presentada ante el  Tribunal  de  Distrito  de los Estados Unidos, Distrito Meridional de Florida, y  que  motivó  el proferimiento de la acusación formal No. 07-20194 CR-HIGHSMITH  de  fecha 23 de marzo de 2007, entre otros, contra el ciudadano colombiano RAÚL  HUMBERTO  BARAHONA  QUINTERO, el Agente Especial de la DEA, Harold L. Hurley, al  rendir  declaración  en  apoyo  a  la  solicitud de extradición manifestó que   

            16.  BARAHONA  se  encargaba  de  enlistar a personas para recibir la droga oculta en  muebles  en  los Estados Unidos, concretamente en Miami, Florida. BARAHONA es un  integrante  de  alto  nivel de la organización de narcotráfico de PAREDES y se  encarga  de  reclutar  a  personas  para  la  organización  de narcotráfico de  PAREDES.  Esto  lo corroboran por lo menos tres (3) incautaciones realizadas por  agencias  de aplicación de la ley, en junio de 2002, 2004 y 2005… .Un testigo  colaborador  que  participó  en  la  operación  de  narcotráfico con BARAHONA  identificó  una  fotografía  de  BARAHONA  y  describió  el  papel que jugaba  BARAHONA  en  la organización… .Por otro lado, vigilancia realizada en Miami,  Florida,  confirmó que un vehículo matriculado a nombre de BARAHONA en Florida  fue  utilizado  durante intentos de recolección de una de las cargas de muebles  en el sur de Florida.   

         Frente  a  la  existencia  de las pruebas que apoyan la actuación y  comprometen  al requerido, también hizo referencia Andrea G. Hoffman, Asistente  Fiscal  de  los  Estados  Unidos,  de  manera  que  ninguna duda existe entre el  procedimiento  foráneo  y la acusación del sistema colombiano, en el entendido  de  tratarse de una equivalencia de condiciones y no de identidad de formas, que  en  ambas  legislaciones  dan  comienzo  a la etapa del juicio y que será allí  donde   la   defensa   del  acusado  RAÚL  HUMBERTO  BARAHONA  QUINTERO  podrá  controvertir  las  pruebas  y  la  acusación que le ha formulado el Tribunal de  Distrito de los Estados Unidos, Distrito Meridional de Florida.   

                Por tanto, este requisito también se cumple.   

      Otros aspectos.   

       Como  quiera  que  según expresa la Asistente Fiscal de los Estados  Unidos  en el Distrito Meridional de Florida, Andrea G. Hoffman, la pena máxima  para  los delitos por los cuales se acusa a RAÚL HUMBERTO BARAHONA en ese país  en  los cargos 1 y 2 (Secciones 952 (a), 960 y 963 del título 21 del Código de  los  Estados  Unidos),  es  la  de “prisión de por vida” y ella en Colombia  está  prohibida   (artículo  34  de  la  Carta  Política),  el  Gobierno  Nacional  está  en  la  obligación  de  condicionar  la  entrega de la persona  solicitada,  en  el  evento de que acceda a la extradición, a que dicha pena no  sea  impuesta.  Y también a que el requerido  no pueda ser en ningún caso  juzgado   por  un hecho anterior ni distinto al que motiva la extradición,  ni  sometido  a  tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  a  la pena de  muerte.   

                Se  advierte, además, que en virtud  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2º  del  artículo  189 de la Constitución  Política,  le  corresponde  al  Presidente de la República en su condición de  Jefe  de  Estado y Supremo Director de la política exterior y de las relaciones  internacionales,  realizar el respectivo seguimiento a los condicionamientos que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición y la determinación de las  consecuencias que se deriven de su eventual incumplimiento.   

                Cuestión final.   

         

               Así  las  cosas,  la  Sala  es del criterio que el Gobierno colombiano puede extraditar al  ciudadano  colombiano RAÚL HUMBERTO BARAHONA QUINTERO, por razón de los cargos  uno  y  dos,  esto  es: “Concierto para importar a los Estados Unidos desde un  lugar  fuera  de  los Estados Unidos, cinco Kilogramos, o más, de una sustancia  controlada  (cocaína)  y  un  Kilogramo,  o  más,  de una sustancia controlada  (heroína)”  e  “Importación  a los Estados Unidos, desde un lugar fuera de  los  Estados  Unidos,  de  cinco Kilogramos, o más, de una sustancia controlada  (cocaína),  y  de un Kilogramo, o más, de una sustancia controlada (heroína),  y  ayuda y facilitamiento de dicho delito”, contenidos en la Acusación Formal  No.   07   -20194   –CR-  HIGHSMITH  dictada  el  23  de  marzo  de 2007 en el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de  Florida,  conforme  lo  solicita  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos, pues como viene de demostrarse, se satisfacen  los requisitos establecidos por la ley procesal colombiana.   

           

                                                              A  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA    DE   JUSTCIA,   SALA   DE   CASACIÓN   PENAL,   emite   concepto  favorable  a  la  solicitud  de  extradición   del   ciudadano  colombiano  RAÚL  HUMBERTO  BARAHONA  QUINTERO,  formulada  por  vía  diplomática  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos, en  relación  con  los  cargos uno y dos, esto es: “Concierto para importar a los  Estados  Unidos  desde un lugar fuera de los Estados Unidos, cinco Kilogramos, o  más,  de  una  sustancia  controlada  (cocaína) y un Kilogramo, o más, de una  sustancia  controlada  (heroína)”  e  “Importación  a  los Estados Unidos,  desde  un lugar fuera de los Estados Unidos, de cinco Kilogramos, o más, de una  sustancia  controlada  (cocaína),  y  de un Kilogramo, o más, de una sustancia  controlada  (heroína),  y  ayuda  y  facilitamiento de dicho delito” a que se  contrae  la  solicitud,  contenido  en  la  acusación  formal No. 07 -20194- CR  – HIGHSMITH dictada el 23  de  marzo  de  2007  en  el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito  Meridional   de   Florida,   en   las  condiciones  señaladas  en  la  anterior  fundamentación.   

                                                    Resulta    pertinente    reiterar  que   en  consideración  a que la pena máxima para los delitos contenidos  en  los  cargos  antes  referidos por los cuales se acusa a BARAHONA QUINTERO en  los  Estados  Unidos  es  la  de  “prisión  de  por  vida” contenidos en la  acusación  formal  No.  07 -20194- CR –  HIGHSMITH  dictada  el  23  de  marzo  de  2007  en el Tribunal de  Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de  Florida y ella en  Colombia   está   prohibida,   será   de  competencia  del  Gobierno  Nacional  condicionar  la  entrega  de la persona solicitada, en el evento de que acceda a  la  extradición,  a  que  dicha  pena  no sea impuesta y a exigir que no podrá  ser   juzgado  por  hechos anteriores a diciembre 17 de 1997 ni distintos a  los  que  motivan  la  solicitud,  ni  sometido  a  tratos  crueles, inhumanos o  degradantes, ni a la pena de muerte.   

                                                 Por  la  Secretaría  se comunicará  esta  determinación  al  requerido  BARAHONA  QUINTERO,  a  su  defensor  y  al  representante  del  Ministerio  Público,  al  igual que al Fiscal General de la  Nación  para  lo de su cargo en relación con el detenido previamente con fines  de extradición.   

      Igualmente, se  devolverá  la  actuación  al  Ministerio  de  Justicia y del Derecho, para los  trámites legales subsiguientes.   

       Cúmplase.   

                                      

  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO     

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                           MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

        Aclaración de voto   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                 JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                               JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

                                               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                         TERESA       RUIZ  NÚÑEZ   

                                                  Secretaria   

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes2 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”3   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce4,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Concepto Marzo 3/2004,  rad. 20.179.   

2 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

3  Sentencia C-1106/00.   

4 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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