27693(06-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27693  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No.  162   

Bogotá D. C., seis (6) de septiembre de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne los  requisitos   formales   que   condicionan   su  admisión,  con  arreglo  a  las  disposiciones   del   sistema   acusatorio,   Código   de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de 2004), examina  la  Sala  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de GRISMALDY  MARTÍNEZ  ALVARADO y ALIRIO RANGEL PARADA, contra el fallo del 21 de febrero de  2007,  mediante  el  cual  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  confirmó la  sentencia  dictada  el  13  de diciembre de 2006, por el Juzgado Sexto Penal del  Circuito  de la misma ciudad, que condenó a dichos procesados como coautores de  tráfico     de    estupefacientes    en       la       modalidad       de  almacenamiento,  a  la  pena principal de cincuenta y  nueve  (59)  meses  doce (12) días de prisión cada uno, a inhabilitación  de  derechos  y  funciones públicas por igual lapso, al pago de multa por valor  de  82,5  salarios mínimos legales mensuales vigentes; y les negó el subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena y la prisión  domiciliaria.   

HECHOS Y ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  Los  acontecimientos  que originaron la  investigación  penal  fueron  relatados  de la siguiente manera por el Tribunal  Superior de Bucaramanga, en el fallo de segundo grado:   

“El 12 de octubre del pasado año (2006),  la  Policía  Nacional  solicitó  al  Coordinador  de  la  Unidad  de Reacción  Inmediata  de  Bucaramanga  orden de allanamiento y registro al inmueble ubicado  en  la  calle  104G  número  7-43 del barrio Porvenir de esta ciudad, porque se  tenía   conocimiento   que   en   esa   vivienda   se   almacenaban  sustancias  estupefacientes.    Dicha  diligencia  se  realizó  el  23 de octubre  siguiente  y  los  funcionarios  de  policía  judicial  encontraron en la parte  inferior  de  la  nevera  doscientos  cincuenta  papeletas  con  94.8  gramos de  cocaína  y  detrás del sofá de la sala dos bolsas plásticas con 203.8 gramos  de  la misma sustancia.  También los gendarmes hallaron en una habitación  del  segundo  piso  la suma de un millón trescientos cuarenta y cinco mil pesos  en  billetes y monedas de diferentes denominaciones y en el patio de la casa una  escopeta  hechiza  calibre  16.    Además,  capturaron  a los esposos  Alirio   Rangel  Parada  y  Grismaldy  Martínez  Alvarado,  quienes  según  el  informante    estaban    involucrados   en   la   distribución   y   venta   de  alucinógenos.”   

2. Legalizados el allanamiento, la captura y  la  incautación  de  la  sustancia,  por  el Juez Diecisiete Penal Municipal de  Bucaramanga   con   Función   de  Control  de  Garantías,  en   audiencia  preliminar  llevada a cabo el 24 de octubre de 2006, la Fiscalía que asumió el  conocimiento  del asunto imputó a los implicados GRISMALDY MARTÍNEZ ALVARADO y  ALIRIO  RANGEL  PARADA  el  delitos  de  tráfico  de  estupefacientes,  tipificado  en el artículo 376 del  Código   Penal   (Ley   599   de  2000),   atribución   que  no  aceptaron;  y  por   la   cual   les  fue  impuesta  la  medida  de  aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva,  en  su  residencia y en  establecimiento carcelario, respectivamente.   

3. Avanzada la investigación la Fiscalía y  los  implicados  llegaron  a un preacuerdo para aceptación de cargos, según el  inciso  segundo del artículo 351 del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de  2004.   

De ese modo, el 23 de noviembre de 2006, la  Fiscalía    24    Seccional    de    Bucaramanga   elaboró   el   escrito  de  acusación  con preacuerdo y  lo  remitió  al  Juez de conocimiento, para que ejerciera el control y citara a  la audiencia subsiguiente.   

La      Fiscalía      acusó  a  GRISMALDY  MARTÍNEZ ALVARADO  y     a  ALIRIO  RANGEL  PARADA como       coautores       del  delito de  tráfico      de      estupefacientes,   el   que   aceptaron  en  forma  libre  y  voluntaria,  con  la  aquiescencia  de  su  defensor, a condición de que se les conceda la rebaja del  40%     de     la     pena    imponible.   

4. El asunto correspondió al Juzgado Sexto  Penal  del  Circuito  de  Bucaramanga,  autoridad  que  convocó  a audiencia de  aprobación  de  preacuerdo,  individualización  de pena y sentencia, llevada a  cabo  el  13  de  diciembre de 2006, en los términos del artículo 293 ibídem.   

Fue  así  como, aprobado el preacuerdo, el  Juzgado  Sexto  Penal del Circuito de Bucaramanga condenó a GRISMALDY MARTÍNEZ  ALVARADO   y   a   ALIRIO   RANGEL   PARADA   como   coautores  de  tráfico  de  estupefacientes, a la pena  principal  de cincuenta y nueve (59) meses doce (12) días de prisión cada uno,  y adoptó las otras determinaciones reseñadas en la parte inicial.   

Como el defensor solicitó se les concediera  la  prisión  domiciliaria,  invocando  la Ley 750 de 2002, porque supuestamente  eran  padres  cabeza  de familia, el A-quo   negó   ese   sustituto,   entre   otros,   con  los  siguientes  argumentos.   

“Ahora  analizados estos requisitos en el  caso  concreto  que nos ocupa bien se tiene que el delito estaba siendo cometido  dentro  de su misma casa de habitación, donde residen con su familia y prole de  menores,  dándoles  por  ese  comportamiento  mal  ejemplo  y  no  el respeto y  protección  que  ellos merecen como menores de edad, esto respecto a las niñas  que  cuida  como  familiares  la aquí condenada Grismaldy y la menor de 8 años  hija  de Alirio; luego el pedimento de favorecerlos con la prisión domiciliaria  repugna  y  no  es acorde con lo que el legislador pretendió al proferir la Ley  750  de  2002 de proteger a una familia que dependa de uno de los dos padres…y  que  no  es  solo  velar  por  el sustento de esa familia, sino el de brindarles  cariño,  protección,  amor, respeto y vida ejemplarizante, lo que no han hecho  los aquí condenados.”   

De  igual manera, para afianzar su postura,  el  Juez de conocimiento destacó que la implicada ya tiene antecedentes penales  por   el   mismo  delito.  (Folio   116  carpeta  anexa)   

5.  El  defensor del procesado interpuso el  recurso  de  apelación,  en  procura  de  la prisión domiciliaria para los dos  implicados;  y  al  desatar  la alzada, con fallo del 21 de febrero de 2007, una  Sala   de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  confirmó  íntegramente la sentencia de primera instancia.   

Con  base  en  el  estudio de los medios de  convicción  disponibles,  con relación a prisión domiciliaria para los padres  cabeza    de    familia,    el   Ad-quem   destacó   que  GRISMALDY  MARTÍNEZ  ALVARADO  ya  había  sido  condenada  por el delito de narcotráfico y que no se había demostrado que ella  tuviese  hijos  menores  a  su  cargo,  lo que impedía, por prohibición legal,  concederle  el  beneficio  previsto en al Ley 750 de 2002; y que, si bien, ALIRO  RANGEL  PRÁDA  era progenitor de una niña de ocho años, el delinquir desde su  propia  casa, teniendo otro tipo de ingresos económicos, no garantizaba en modo  alguno  la  correcta  coeducación de la menor y comportaba un grave riesgo para  la comunidad.   

6.   Inconforme   con  la  determinación  anterior,  el  defensor de los implicados interpuso el recurso extraordinario de  casación, cuya admisibilidad se analiza.   

LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN   

Un  cargo  postula el defensor de GRISMALDY  MARTÍNEZ  ALVARADO y ALIRIO RANGEL PARADA contra el fallo del Tribunal Superior  de  Bucaramanga,  por  violación  directa  de la ley  sustancial,  con  fundamento  en la causal primera de  casación  prevista en artículo 181 de la Ley 906 de 2004, que aplica cuando se  afectan    derechos    o    garantías    fundamentales    por   “falta  de  aplicación,  interpretación  errónea,  o  aplicación  indebida  de una norma del bloque de constitucionalidad, constitucional o legal,  llamada a regular el caso.”   

Sin  embargo,  todo el texto del brevísimo  libelo es el siguiente:   

“A  la  sentencia  se le hace el cargo de  estar  incursa  en  error  de  valoración  probatoria por desconocimiento de la  prueba  válida  existente al no aceptarsen (sic) como padres cabeza de familia.  Si  se  analiza  la prueba, claramente está demostrado que son padres cabeza de  familia.”   

“La ley 750 del año 2002  permite la  prisión  domiciliara  a  los padres cabeza de familia. En el caso de ellos, les  fue  negada y está probado que son padres cabeza de familia porque cada uno por  separado  tiene  hijos  a  su  cargo,  padres  y  otros  familiares.”   

Solicita   a  la  Corte  casar  el  fallo  impugnado,  en el sentido de conceder a los implicados la prisión domiciliaria,  por su condición de padres cabeza de familia.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La  demanda  presentada  por el defensor de  GRISMALDY  MARTÍNEZ  ALVARADO  y  ALIRIO RANGEL PARADA será inadmitida por las  siguientes  razones,  como  se  explicará  a continuación: i) no satisface los  requisitos  formales  ni materiales establecidos en el artículo 184 del Código  de  procedimiento  Penal,  Ley  906  de  2004; ii) la Sala de Casación Penal no  advierte  vulneración  alguna  de  las  garantías  fundamentales  de  que  son  titulares  los  intervinientes,  que  la  Corte  debiera  proteger,  así  fuere  oficiosamente,    en    los    términos    del   artículo   180   (fines      de      la     casación)  ibídem1,  y  de  los artículos 6° (protección  por    las    autoridades)    y   29   (debido  proceso)  de  la  Constitución  Política;  y  iii) no se precisa emitir un nuevo fallo de fondo, por lo cual no  es  necesario  superar los defectos de la demanda en atención a los fines de la  casación,  ni  por la fundamentación de los cargos, ni por la posición de los  impugnantes   dentro   del  proceso,  ni  por  la  índole  de  la  controversia  planteada.   

1. Como lo viene reiterando esta Sala de la  Corte,  la causal primera de casación establecida en el artículo 181 de la Ley  906   de  2004,  que  tiene  lugar  cuando  se  afectan  derechos  o  garantías  fundamentales    por    “falta   de   aplicación,  interpretación  errónea,  o  aplicación  indebida  de una norma del bloque de  constitucionalidad,    constitucional    o   legal,   llamada   a   regular   el  caso”,  recoge  los  supuestos  de  la violación  directa de la ley sustancial,  como  se  ha entendido en la doctrina inveterada de la colegiatura. (Confrontar,   auto  del  12  de  diciembre  de  2006,  radicación  26086).   

La  argumentación  lógica que comporta el  recurso  extraordinario  de  casación,  implica  que  si el censor postula como  yerro   in  iudicando  la  violación  directa  de la ley sustancial,  acepta  los hechos, las pruebas y la valoración que de ellas se  hizo  en  las  instancias, caso en el cual no le es factible discutir cuestiones  de  facto,  toda  vez que la impugnación es de estricto orden jurídico y recae  sobre la ley sustancial por una de estas razones:   

1.1  Falta  de  aplicación  o  exclusión  evidente:  el  juez yerra  acerca  de  la existencia de la norma y por eso no la aplica al caso específico  que  la  reclama.  Ignora o desconoce la ley que regula la materia y no la tiene  en  cuenta,  debido a que ha incurrido en error sobre su existencia o validez en  el tiempo o el espacio.   

1.2  Aplicación  indebida:  el  juez  desatina en la adecuación de la  norma.  El  error se manifiesta en la falsa adecuación de los hechos probados a  los  supuestos  que  contempla  la  norma,  ya  que  los  sucesos  procesalmente  reconocidos    no    coinciden    con    las   hipótesis   condicionantes   del  precepto.   

1.3          Interpretación   errónea:   el   juez  selecciona  bien  y acertadamente la norma que corresponde al caso en cuestión,  pero  yerra  al interpretarla y le atribuye un sentido jurídico que no tiene, o  le asigna efectos distintos o contrarios a su real contenido.   

2.  En  un caso como el presente, donde los  jueces  de  instancia  apreciaron  el  conjunto  probatorio  y  por  inferencias  racionales  dedujeron  que  no  convergían en los implicados los requisitos que  exige  la  Ley  750  de  2002,  para  tenerlos  como cabeza de familia a quienes  debiese  concederse la prisión domiciliaria, no es correcta la postulación del  cargo    por    violación   directa   de   la   ley  sustancial;  pues  fue la valoración del conjunto de  medios lo que sirvió de fundamento a las motivaciones del fallo.   

Es  por  ello  que,  en  la  senda  de  la  violación  directa  de la ley sustancial  resulta un contrasentido partir de la aceptación de los hechos y  las     pruebas     como     fueron     valoradas     por     el    Ad-quem,  para  en seguida protestar por  las    inferencias    que    hizo    tomando    como   base   esos   medios   de  convicción.   

En  las anteriores condiciones, para que en  el  presente  caso  pudiere  hablarse  de  violación  directa  de  la  ley  sustancial, sería necesario que  los  jueces  de  instancia  hubiesen  admitido  que  se encontraban reunidas las  condiciones  que  exige  la  Ley  750 de 2002 y, sin embargo de esa declaración  previa, hubieren terminado negando la prisión domiciliaria.   

De lo contrario, como aquí ocurre, si a la  decisión  de  negar  la prisión domiciliaria se arribó después de sopesar el  recaudo  probatorio,  para  alegar que los condenados por narcotráfico sí eran  padres  cabeza  de familia, que se cumplía a cabalidad con los requisitos de la  Ley  750  de  2002  y  que  por  tanto  procedía  la prisión domiciliaria, era  imprescindible  plantear  violación  indirecta de la  ley  sustancial, por errores  de       hecho       o      de      derecho   en   la  valoración  de  las  pruebas.   

3.  No  obstante,  al parecer, el libelista  estima     que     para    confeccionar    una    censura    por    violación   directa   de   la   ley  es  suficiente  aceptar  los  hechos que el Tribunal Superior encontró demostrados.   

Esa  comprensión  se  presta a equívocos,  puesto  que,  por exigencia del discernimiento lógico en materia de esta causal  de  casación,  no  sólo  es  necesario  admitir  los hechos, sino también las  pruebas  y  la  valoración  que  de ellas se hizo en las instancias; porque esa  especie     de     vulneración    de    la    ley    sustancial    –la   violación  directa-  comporta  una  controversia de orden jurídico exclusivamente; y  no  ha  lugar, cuando se trata de poner en tela de juicio la legalidad o validez  de  las  pruebas,  o  la  razonabilidad de las inferencias obtenidas a partir de  ellas.   

Y aunque el defensor parte del supuesto que  no  discutirá  cuestiones  fácticas, de inmediato, en el exiguo desarrollo del  cargo  se  aparta  de  ese  propósito, pues evidentemente enuncia un alegato en  términos  fácticos  y  probatorios  cuando  afirma que los jueces de instancia  desconocieron  las  pruebas  que acreditaban a los implicados como padres cabeza  de familia.   

Sin  duda,  con  tal modo de argumentar se  cuestiona  el  alcance  dado por el Tribunal a los medios de conocimiento, entre  los  cuales  no  encontró demostrados los requisitos para acceder a la prisión  domiciliaria,  por  ser  padres cabeza de familia y en tratándose del delito de  tráfico      de      estupefacientes.  Así  que,  la  censura se traslada al terreno de la valoración  probatoria   y,   entonces,  abandona  la  lógica  propia  de  la  violación  directa  para ubicarse en la  vía    indirecta   de  vulneración  de  la  ley sustancial, temática que no fue desarrollada siquiera  en mínima parte.   

Aquella simbiosis atenta contra la lógica  de  la  postulación,  al  punto  de  tornarla inadmisible, pues si se parte del  supuesto  que  se  aceptarán  los  hechos y la valoración de las pruebas sobre  ellos,  es  evidente la contradicción cuando al mismo tiempo se protesta por el  alcance conferido a las pruebas sopesadas por el Tribunal Superior.   

Es claro que el debate se está proponiendo  en  el  campo de lo valorativo  y de la fuerza de convicción o poder   de    persuasión    que    el   Ad-quem  encontró  en  el  acopio probatorio. De ese modo, se abandona la  causal    primera   de   casación   –violación     directa    de    la    ley    sustancial-,  y  el  alegato  se  ubica  en  la  causal  tercera –violación    indirecta-,   que   ha  debido  demostrarse  a  través  de  alguna  de  las  modalidades de error de derecho o error de hecho.   

4. El cargo así postulado es inadmisible,  porque  se  relega  a  interposición  del  criterio  libelista  en  contra  del  pensamiento  del Tribunal Superior, con la esperanza de que la Sala de Casación  Penal acoja las pretensiones defensivas.   

Cabe   recordar   que   el  Ad-quem en el fallo de segunda instancia  abordó  con  detenimiento la Ley 750 de 2002, las condiciones para considerar a  una  persona  cabeza  de  familia,  los  requisitos  para  conceder  la prisión  domiciliaria  en  ese  marco  normativo y las prohibiciones o exclusiones de tal  beneficio.   

Así   que,   no   era  suficiente,  sin  argumentación  de  ninguna especie, en sede del recurso extraordinario, afirmar  que  el  Tribunal  Superior  “desconoció la prueba  válida   existente”,   sino   que  era  necesario  demostrar  con un discernimiento lógico, que incurrió en errores de hecho o de  derecho en la estimación probatoria.   

Tocaba,  en  cambio, acudir al numeral 3°  del   artículo   181   del   Código   de   Procedimiento   Penal  (Ley   906   de  2004),  “manifiesto   desconocimiento   de   las  reglas  de  producción  y  apreciación  de  la prueba sobre la cual se ha fundado la sentencia”,  que se ocupa de la violación indirecta de la ley sustancial,  por errores de hecho o de derecho.   

5. No sobra recordar que el numeral 3° del  artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004,  bajo  la denominación genérica de  “manifiesto   desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y  apreciación de las pruebas”, recoge  diversas  modalidades  de  yerros  que la jurisprudencia de la Sala de Casación  Penal  desarrolla  como errores de derecho   y   errores   de   hecho.   

5.1  El  manifiesto desconocimiento de las  “reglas  de  producción  de  la prueba”,  en  la  jurisprudencia  de  la  Corte Suprema de Justicia, se  denomina  genéricamente  violación  indirecta de la  ley  sustancial,  por error de derecho por falso juicio de legalidad.   

El juicio de legalidad se relaciona con el  proceso  de  formación  de  la  prueba,  con  las  normas que regulan la manera  legítima  de  producir  e  incorporar la prueba al proceso, con el principio de  legalidad  en  materia  probatoria  y  la  observancia de los presupuestos y las  formalidades exigidas para cada medio.   

El  falso juicio  de  legalidad  ocurre  cuando  el  juez al estimar un  medio  concreto,  le  otorga  validez  jurídica  por  considerar que cumple las  exigencias  jurídicas  de  su  producción,  sin  cumplirlas  en realidad; y al  contrario,  cuando le niega esa validez, al suponer que no reúne los requisitos  legales, no obstante que, objetivamente sí los llena.   

El  falso juicio  de  legalidad  puede dar lugar a la aplicación de la  regla  de  exclusión, bien  porque  se  trate  de  pruebas  ilícitas  (que  conspiran  contra  los  derechos  fundamentales  de  las  personas)  o  de pruebas     ilegales     (por    no    satisfacer    los    requisitos    formales   de   su  producción).   

5.2   Otro   evento   de   error   de   derecho  lo  constituye  el  llamado   falso  juicio  de  convicción.   

Partiendo del supuesto que, por excepción,  en  algunos  casos  podría  existir  una  tarifa  legal probatoria (positiva  o  negativa),  el  juicio  de  convicción  consiste  en  reconocer  ese valor que la ley asigna a determinadas  pruebas y que no puede ser desconocido ni alterado.   

El  error  de  derecho  por  falso  juicio de convicción se presenta  cuando  el  fallador le da a un medio de prueba el valor que no le otorga la ley  o le quita el que ella le confiere.   

5.3  El  manifiesto desconocimiento de las  “reglas  de  apreciación  de la prueba”   ha  sido  tratado  en  la  jurisprudencia  como  violación  indirecta  de  la  ley sustancial por errores de hecho,  que  pueden  ser:  falso  juicio de existencia, falso  juicio de identidad y falso raciocinio.   

-.  Falso juicio  de  existencia:  el  juez  omite  apreciar una prueba  legalmente   producida   o  incorporada  al  proceso,  o  infiere  consecuencias  valorativas  a  partir  de  un medio de convicción que no forma parte del mismo  por no haber sido producido o incorporado.   

-.  Falso juicio  de  identidad:  el  juez  tiene  en  cuenta  el medio  probatorio  legal  y  oportunamente  producido  o  incorporado;  sin embargo, al  valorarlo  lo  distorsiona,  tergiversa,  recorta  o  adiciona  en  su contenido  literal,  hasta llegar a conclusiones distintas a las que habría obtenido si lo  hubiese considerado en su integridad.   

-.   Falso  raciocinio: cuando a una prueba que existe legalmente  y  es  valorada  en  su integridad, el juzgador le asigna un mérito o fuerza de  convicción  que  transgrede  los  postulados de la sana crítica; es decir, las  reglas    de    la    lógica,    la   experiencia   común   y   los   dictados  científicos.   

Esta  especie de error exige al demandante  indicar  cuál  postulado  científico,  o cuál principio de la lógica, o cual  máxima  de  la  experiencia  fue desconocido por el juez; además, demostrar la  trascendencia  de  ese  yerro,  de  modo  que  sin  él,  el  fallo hubiera sido  diferente;   y   concomitantemente  indicar  cuál  era  el  aporte  científico  correcto,  o  cuál el raciocinio lógico, o cuál la deducción por experiencia  que debió aplicarse para esclarecer el asunto debatido.   

En  todo  caso,  es  preciso  referir  la  trascendencia  del yerro aducido, lo cual se consigue analizando cuál sería el  sentido  del  fallo  si hubiese sopesado correctamente la prueba sobre la que se  hace  recaer  el  defecto,  en  conjunto y armonía con los restantes medios que  conforman el conjunto probatorio en su integridad.   

6.  Ninguna  de esas especies de error fue  desarrollada    por    el   libelista,   pese   a   que   de   la   violación  directa de la ley sustancial  que  enunció,  hizo  un  cambio  inopinado  hacia las lindes de la violación  indirecta. Por el contrario,  como  ya  se  dijo,  en  realidad no confeccionó un verdadero cargo casacional,  sino    que    sentó    su    protesta,   por   el   supuesto   “desconocimiento  de la prueba”, con una  lacónica  frase  en  tal sentido, la cual no acompañó con alguna explicación  adicional,  que  invitara  al  menos  a  reflexionar  sobre  el  particular,  ni  especificó siquiera a cuáles medios de prueba se refería.   

7. En síntesis, el análisis del presente  asunto  a la luz de los fines constitucionales y legales de la casación permite  concluir  que el libelo no puede admitirse, por no satisfacer las exigencias que  reclama  el  artículo 184 del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004 y  por  no  ser preciso que la Corte intervenga oficiosamente, ya que no se observa  la  vulneración de ninguna garantía fundamental y tampoco se requiere un nuevo  fallo    para   desarrollar   la   jurisprudencia   sobre   temas   de   derecho  controvertido.   

II.  EL  MECANISMO  DE  INSISTENCIA   

De  conformidad con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   contra   el   presente  auto  procede  el  mecanismo  especial  de insistencia, cuyo  trámite  no  fue desarrollado en la legislación procesal penal. No obstante la  Sala    ha   definido   las   reglas   que   habrán   de   seguirse   para   su  aplicación2, como a continuación se precisa:   

1. La insistencia es un mecanismo especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de la providencia por medio de la cual la Sala  decide  inadmitir  o  no  seleccionar  la  demanda  de  casación, con el fin de  provocar  que  ésta  reconsidere  lo  decidido.  También  podrá ser provocado  oficiosamente,  en el mismo término, por alguno de los Delegados del Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal,  a  menos  que  el recurso no hubiera sido  interpuesto  por el Procurador Judicial, el Magistrado disidente o el Magistrado  que  no  haya  participado en los debates y suscrito la providencia inadmisoria.   

2.  La  solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público,  a  través  de  sus Delegados para la  Casación  Penal,  salvo  que  el  Procurador Judicial Delegado ante el Tribunal  Superior  fuese el casacionista; o ante uno de los Magistrados que hayan salvado  voto  en cuanto a la decisión mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de  los Magistrados que no haya intervenido en la discusión.   

3. Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se formula la insistencia optar por someter el asunto a consideración de  la  Sala  o  no presentarlo para su revisión. En este último evento informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

4.  El  auto  a  través del cual se   indamite  la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  de casación presentada a nombre de GRISMALDY  MARTÍNEZ       ALVARADO       y      ALIRIO      RANGEL      PARADA.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en el  artículo  184  de  la Ley 906 de 2004, es facultad de  los  demandantes  elevar  petición  de insistencia, según lo indicado en la parte motiva de este  auto.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                             JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  El  artículo  180  del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, señala que  la  casación  tiene  por  finalidades  la  efectividad del derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos a éstos, y la unificación de la jurisprudencia.   

2 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal. Auto del 15 de diciembre de 2005.  Radicación 24322.     

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