27667(18-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 27667  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No.124   

Bogotá, D. C., dieciocho (18) de julio de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

La Corte resuelve el conflicto de competencia  suscitado  entre  el Juzgado Penal del Circuito de Gachetá y el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cundinamarca  para  conocer del proceso  adelantado  en  contra  de  ELIÉCER URREGO AMAYA por el delito de desaparición  forzada.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Se extracta de las diligencias que el 24 de  abril  de  2004,  aproximadamente a las 5.30 p.m., a la casa de la señora MARIA  DEL  CARMEN  RODRÍGUEZ  HERRERA,  localizada  en  la  vereda  San  Antonio  del  municipio  de  Ubalá,  Cundinamarca,  llegaron tres sujetos indagando por EDGAR  MARTÍNEZ,  respecto  de quien le dijeron que se lo tenían que entregar bajo la  amenaza   de   llevársela   a   ella   y   a  LIGIA  VELÁSQUEZ.  Sin  embargo,  posteriormente,  por  exigencia de los mismos sujetos, los llevó hasta el lugar  donde  a  su  esposo, JOSÉ ABATUEL CÁRDENAS, a quien requisaron, le ataron las  manos  atrás  y  se  lo  llevaron  por  la  ruta  de  la  vereda Tres Esquinas,  previniendo  a  quienes  allí  estaban  de  que  si  denunciaban  lo  sucedido,  correrían igual suerte.   

2.  Con  fundamento en las copias que ordenó  expedir  la Fiscalía Cuarta Delegada ante el Tribunal Superior de Cundinamarca,  la  Fiscalía  Primera  Seccional  de  Gachetá,  el 12 de junio de 2006, dictó  resolución  de  apertura  de instrucción en contra de ELIÉCER URREGO AMAYA, a  quien,  el  11  de  enero  del año que avanza, vinculó al proceso por medio de  indagatoria  y  el  16 siguiente le resolvió la situación jurídica con medida  de   aseguramiento   de   detención   preventiva  sin  derecho  a  la  libertad  provisional,  en  condición  de  coautor  del  presunto delito de desaparición  forzada del cual fue víctima JOSÉ ABATUEL CÁRDENAS VELÁSQUEZ.   

3. El 28 de febrero de 2007, previo cierre de  la  investigación,  la  misma  fiscalía  calificó  el  mérito  sumarial  con  resolución  de  acusación  en  contra  de URREGO AMAYA por el referido delito,  ordenando  enviar  el  proceso  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Gachetá,  Cundinamarca, para que conociera del juicio respectivo.   

4.  Consideró el Juez Penal del Circuito del  referido  municipio  que  no  es competente para conocer de este proceso. En tal  sentido  expresa  que  la  Ley  589  de 2000, tipificó en el artículo 268A del  Código  Penal  de  1980,  el  delito  de  desaparición  forzada atribuyendo su  conocimiento  a  los jueces penales del circuito especializados, sin embargo, 18  días   después  se  expidió  la  Ley  599  de  2000  -actual  Código  Penal-  describiendo    el   delito   de   desaparición   forzada   en   su   artículo  165.   

Mediante  la  Ley 600 de 2000, se expidió el  Código  de Procedimiento Penal que comenzó a regir a partir del 24 de julio de  2001,  el  cual  en  su  artículo 5 transitorio, señaló la competencia de los  jueces  penales  del  circuito  especializados,  sin hacer alusión al delito de  desaparición forzada.   

Considera que la nueva ley no requería hacer  mención  al  aludido  delito  como  de  competencia  de  los jueces penales del  circuito  especializados,  porque  la  Ley 589 de 2000, es norma especial que de  antemano  les  atribuyó  la  competencia  para  conocer  del  mismo, sin que se  hiciera  necesario  repetir  una disposición que apenas había sido expedida 18  días  antes,  por  lo  que en su criterio, el artículo 5 transitorio de la Ley  600 de 2000 se complementa con aquella.   

Además,  que la Ley 906 de 2004, confirma su  aserto  en  cuanto  reitera  que  corresponde  a los jueces penales del circuito  especializados el conocimiento del delito de desaparición forzada.   

Por estas razones remitió el expediente a los  juzgados  penales  del  circuito  especializados  de  Cundinamarca, el cual, por  reparto, fue asignado al juzgado segundo de tal categoría.   

5.   Este  Juzgado  consideró  que  no  es  competente  para adelantar la etapa del juicio en ese proceso, postura que apoya  en  el  auto  dictado  por  esta  Sala de la Corte el 21 de marzo de 2007, en el  radicado  27009, a través del cual se dirimió similar conflicto de competencia  para  conocer  del delito de desplazamiento forzado, cuyos argumentos manifiesta  son aplicables en este caso.   

CONSIDERACIONES  

La  Corte  es  competente  para  conocer  del  presente  conflicto  de competencia, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo  18  transitorio  de la Ley 600 de 2000, el cual le asigna el conocimiento de las  colisiones  de  competencia  que  se provoquen entre jueces penales del circuito  especializado y los jueces penales del circuito.   

Frente  a  lo  que es motivo de conflicto, se  rememora  que  mediante  el  artículo  1  de  la  Ley  589  de 20001 se tipificaron  varias  conductas  punibles  que  fueron  adicionadas  al Código Penal de 1980,  vigente  para  ese  entonces,  entre  ellas, la de desaparición forzada, en los  siguientes términos:   

“ARTICULO  1o.  El  Código  Penal  tendrá  unos  nuevos  artículos del siguiente tenor:   

“ARTICULO 268-A. Desaparición forzada. El  particular  que  perteneciendo  a  un  grupo armado al margen de la ley someta a  otra  persona  a  privación de su libertad cualquiera que sea la forma, seguida  de  su  ocultamiento  y  de  la  negativa  a reconocer dicha privación o de dar  información  sobre su paradero, sustrayéndola del amparo de la ley, incurrirá  en  prisión  de  veinticinco  (25)  a  cuarenta (40) años, multa de quinientos  (500)  a  dos  mil (2.000) salarios mínimos legales vigentes y en interdicción  de derechos y funciones públicas de cinco (5) a diez (10) años.   

“A  la  misma  pena  quedará sometido, el  servidor  público,  o  el  particular  que  actúe  bajo la determinación o la  aquiescencia  de  aquél,  y realice la conducta descrita en el inciso anterior.   

“ARTICULO   268-B.   Circunstancias  de  agravación  punitiva.  La  pena  prevista  en  el  artículo  anterior será de  cuarenta (40) a sesenta (60) años en los siguientes casos:   

“1. Cuando la conducta se cometa por quien  ejerza autoridad o jurisdicción.   

“2.  Cuando  la  conducta  se  cometa  en  persona con discapacidad que le impida valerse por sí misma.   

“3. Cuando la conducta se ejecute en menor  de dieciocho (18) años, mayor de sesenta (60) o mujer embarazada.   

“4.  Cuando  la  conducta  se cometa, por  razón  de  sus calidades, contra las siguientes personas: servidores públicos,  comunicadores,  defensores de derechos humanos, candidatos o aspirantes a cargos  de  elección  popular,  dirigentes  sindicales, políticos o religiosos, contra  quienes  hayan  sido  testigos  de  conductas punibles o disciplinarias, juez de  paz,  o contra cualquier otra persona por sus creencias u opiniones políticas o  por  motivo  que  implique  alguna  forma  de  discriminación  o  intolerancia.   

“5.  Cuando  la  conducta  se  cometa por  razón  y  contra  los  parientes  de  las  personas  mencionadas  en el numeral  anterior,  hasta  el  segundo  grado  de  consanguinidad,  segundo de afinidad o  primero civil.   

“6. Cuando se cometa utilizando bienes del  Estado.   

“7.  Si  se somete a la víctima a tratos  crueles,   inhumanos   o   degradantes  durante  el  tiempo  en  que  permanezca  desaparecida,   siempre   y   cuando  la  conducta  no  configure  otro  delito.   

“8. Cuando por causa o con ocasión de la  desaparición  forzada  le  sobrevenga  a la víctima la muerte o sufra lesiones  físicas o psíquicas.   

“9.  Cuando  se  cometa cualquier acción  sobre  el  cadáver  de  la víctima para evitar su identificación posterior, o  para causar daño a terceros.   

“ARTICULO   268-C.   Circunstancias  de  atenuación  punitiva.  Las  penas  previstas  en  el  artículo  286-A (sic) se  atenuarán en los siguientes casos:   

“1. La pena se reducirá de la mitad (1/2)  a  las cinco sextas (5/6) partes cuando en un término no superior a quince (15)  días,  los  autores  o  partícipes  liberen  a  la víctima voluntariamente en  similares  condiciones  físicas  y  psíquicas  a  las  que se encontraba en el  momento  de  ser privada de la libertad, o suministren información que conduzca  a  su  recuperación  inmediata, en similares condiciones físicas y psíquicas.   

“2.  La  pena se reducirá de una tercera  parte  (1/3)  a la mitad (1/2) cuando en un término mayor a quince (15) días y  no  superior  a  treinta  (30)  días,  los  autores  o partícipes liberen a la  víctima   en   las   mismas  condiciones  previstas  en  el  numeral  anterior.   

“3.   Si   los  autores  o  partícipes  suministran  información  que  conduzca  a  la recuperación del cadáver de la  persona  desaparecida,  la  pena  se  reducirá hasta en una octava (1/8) parte.   

“PARÁGRAFO.  Las  reducciones  de  penas  previstas   en   este   artículo  se  aplicarán  únicamente  al  autor(es)  o  partícipe(s)  que  libere(n)  voluntariamente  a la víctima o suministre(n) la  información.   

“ARTICULO   279-A.   Circunstancias  de  agravación  punitiva.  La  pena será de quince (15) a veinte (20) años en los  siguientes casos:   

“1.  Cuando  el  agente  sea  un servidor  público   o   un  particular  que  actúe  bajo  la  determinación  o  con  la  aquiescencia de aquél.   

“2.   Cuando   se   cometa  en  persona  discapacitada,  o  en  menor  de dieciocho (18) años, o mayor de sesenta (60) o  mujer embarazada.   

“3.  Cuando  se  cometa por razón de sus  calidades,  contra  las  siguientes personas: servidores públicos, periodistas,  comunicadores  sociales,  defensores  de  los  derechos  humanos,  candidatos  o  aspirantes  a  cargos  de elección popular, dirigentes sindicales, políticos o  religiosos,  contra quienes hayan sido testigos o víctimas de hechos punibles o  faltas   disciplinarias;  o  contra  el  cónyuge,  o  compañero  o  compañera  permanente  de  las  personas antes mencionadas, o contra sus parientes hasta el  segundo   grado   de  consanguinidad,  segundo  de  afinidad  o  primero  civil.   

“4. Cuando se cometa utilizando bienes del  Estado.   

“5.  Cuando  se  cometa  para  preparar,  facilitar,  ocultar o asegurar el producto o la impunidad de otro delito; o para  impedir    que    la    persona   intervenga   en   actuaciones   judiciales   o  disciplinarias.”   

En  razón  a  que  se  trataba de hipótesis  delictivas  no  previstas  en la legislación penal sustantiva y, por ende, cuya  competencia  no  estaba especificada en el Código de Procedimiento Penal de ese  entonces  -Decreto  2700  de 1991-, la misma Ley atribuyó su conocimiento a los  Jueces Penales del Circuito Especializado:   

“ARTICULO  15.  Los  delitos  que tipifica la presente ley  serán  de  conocimiento  de  los  jueces  penales  de  circuito especializados.   

“ARTICULO   16.  DEROGATORIAS.  La  presente  ley  deroga  expresamente todas las disposiciones que le sean contrarias.”   

Lo  cual  significa que el artículo 15 de la  Ley  589   de  2000  adicionó la competencia prevista en el artículo  71  del  Decreto  2700  de  1991 -modificado por el artículo 5 de la Ley 504 de  1999-   atribuyendo   a   los  jueces  penales  del  circuito  especializado  el  conocimiento del delito de desaparición forzada.   

Competencia  que  se extendió hasta el 25 de  julio  de 2001, cuando entraron en vigencia, en todo el territorio nacional, las  Leyes      599      y      600      de      20002,  mediante  las  cuales, en su  orden,   se   adoptaron   unos   nuevos   Códigos   Penal  y  de  Procedimiento  Penal.   

En  la Ley 599 de 2000 el legislador integró  de  manera  sistemática  y  completa,  en  un  solo  ordenamiento jurídico, la  legislación  dispersa  en materia de prohibiciones y mandatos penales. Así que  en  su artículo 474 dispuso: “Deróganse el Decreto  100  de  1980  y  demás normas que lo modifican y complementan, en lo que tiene  que  ver  con  la  consagración de prohibiciones y mandatos penales”,  abrogando de esta forma la Ley 589 de 2000, porque los delitos  previstos  en  ella  fueron  contemplados  en  el nuevo ordenamiento sustantivo,  específicamente    la    desaparición    forzada     en    su   artículo  165.   

Con  la Ley 600 de 2000 entró en vigencia un  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal,  que  reglamentó entre otras materias  la   competencia   de  los jueces penales; sin embargo, en su Libro I,  Título  II,  no  señaló  los asuntos de competencia de los jueces penales del  circuito   especializados,  sino  que  lo  hizo en su Libro V, Capítulo IV  Transitorio,  artículo 5°, y, entre las hipótesis delictivas allí previstas,  no  incluyó  la  desaparición forzada consagrada en el artículo 165 de la Ley  599  de 2000, que hasta antes de su vigencia, de acuerdo con la Ley 589 de 2000,  era de conocimiento de esos funcionarios.   

La  cronología  legislativa  que se viene de  hacer,  otorga  razón  a  la  Juez  Segundo Penal del Circuito Especializada de  Cundinamarca,  porque  a  partir  de  la  vigencia  de  la  Ley  600  de 2000 el  juzgamiento  de  la conducta prohibida de desaparición forzada fue extraída de  la  orbita  de  los  juzgados  especializados  y,  conforme  a  la  cláusula de  competencia  residual  prevista  en  el  artículo  77, numeral 1, literal b, de  aquella, fue asignado a los jueces penales del circuito.   

Es infundada la afirmación del Juez Penal del  Circuito  de  Gachetá,  Cundinamarca,  de  que  la  Ley 589 de 2000, no perdió  vigencia  con  el  advenimiento  de  las  Leyes  599  y  600  de  2000,  porque,  colocándose  en  el  lugar del legislador, éste no encontró necesario repetir  una  disposición  de  6 de julio de 2000 en una ley expedida 18 días después,  por  lo que aquélla complementa el artículo 5 transitorio de la citada Ley 600  de 2000, por no ser contraria a su contenido.   

Con  tal  postura  desconoce  el  mandato del  artículo  535  de  la  Ley 600 de 2000, mediante el cual el legislador dispuso:  “Derógase el Decreto 2700 de noviembre 30 de 1991,  por  el  cual  se  expidió  el  Código  de  Procedimiento  Penal,  sus  normas  complementarias   y   todas   las   disposiciones   que  sean  contrarias  a  la  presente”,  entre  ellas,  la citada Ley 589 de 2000  que  lo  había modificado en materia de la competencia de los citados despachos  especializados.   

Adicionalmente,  cabe  advertir que la razón  para  no atribuir a los jueces penales del circuito especializado, en la Ley 600  de   2000,   el   conocimiento   de  la  citada  conducta  punible  —y  de  otras  previstas  en el Decreto  2700    de    1991,   artículo   71,   y   normas   complementarias—,  obedeció  a que para ese entonces,  de   conformidad  con  el  artículo  49  de  la  Ley  504  de  19993,  la creación  de  los  mencionados  despachos  fue  circunstancial, por un término máximo de  ocho  años,  desde la promulgación de ésta, y de la misma manera se consagró  en  el  artículo  21, Capítulo IV Transitorio, Libro V, de la Ley 600 de 2000,  del  siguiente  tenor: “Las normas incluidas en este  capítulo  tendrán  una vigencia máxima hasta el 30 de junio del año 2007. En  la  mitad  de  tal período, el Congreso de la República hará una revisión de  su  funcionamiento  y  si  lo  considera  necesario, le hará las modificaciones  pertinentes.  Las  normas  de competencia del Código de Procedimiento Penal que  se  opongan  a  lo  dispuesto  en  este capítulo, quedan suspendidas durante la  vigencia del mismo”.   

La  teleología  del  legislador  fue  la  de  sintetizar  la  competencia  de  los jueces penales del circuito especializado a  unas  determinadas y especiales hipótesis delictivas, con miras a que cuando se  cumpliera  el  período  de  su  vigencia,  todas  pasaran a conocimiento de los  Jueces  Penales  del  Circuito  sin  ocasionar  traumatismos en estos despachos.   

Tanto es así que durante el lapso de vigencia  de  los  jueces  especializados, que al amparo del Estado de Conmoción Interior  declarado  mediante  Decreto  N°  1837  del  11  de  agosto de 20024,  se dictó el  Decreto   2001   de   11   de   septiembre  de  20025,    a   través   del   cual  transitoriamente  se  redefinió  la  competencia  de  los  jueces  penales  del  circuito  especializado,  asignándoles  el  conocimiento, entre otras conductas  prohibidas,  de  la  de desaparición forzada, suspendiendo, a su vez,  del  artículo  5  transitorio  de  la  Ley  600  de  2000  y  el 14 de la Ley 733 de  2002.   

Cumplida   la  vigencia  de  esa  norma  de  excepción6,  la  competencia  de los jueces penales del circuito y penales del  circuito  especializado  se  restableció  de  conformidad  con  la legislación  ordinaria,  que  no incluye la desaparición forzada como delito de conocimiento  de los últimos.   

En   la  más  reciente  modificación  del  artículo  5  transitorio  de  la  Ley  600 de 2000, a través de la Ley 1121 de  2006,  tampoco  se  atribuyó a los jueces penales del circuito especializado el  delito de desplazamiento forzado.   

Finalmente, si bien es cierto en la Ley 906 de  2004,  en  el  artículo  35,  numeral 9°, se atribuye a los Jueces Penales del  Circuito  Especializado  el  conocimiento, entre otros delitos, la desaparición  forzada,  igualmente  es verdad que mediante aquella se puso en marcha el modelo  oral  de enjuiciamiento acusatorio que, por voluntad del constituyente expresada  en  el  Acto  Legislativo  03  de  2002,  modificatorio  del artículo 250 de la  Constitución  Política,  entró  a  regir  de  manera  gradual  y  sucesiva, y  conforme  a  lo  dispuesto  en el artículo 530 de la citada Ley, en el Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  empezó  a  operar  desde el 1 de de enero de 2007,  únicamente  para  los delitos cometidos a partir de esa fecha, con sujeción al  procedimiento  oral  en  ella  reglamentado,  sin que pueda interpretarse que en  virtud  de  tal  disposición  deban  aquellos  funcionarios  conocer  o  fallar  procesos  por  delitos  que  antes  no  eran  de  su  competencia, cometidos con  anterioridad  y  tramitados  por  el  procedimiento establecido en la Ley 600 de  2000.   

La  competencia  es  la  distribución  de la  jurisdicción  entre  los  distintos  Jueces de la República, su concreción es  una  facultad  propia del legislador, y por emanar en forma expresa de la ley no  depende  de  la  interpretación  del  operador  jurídico,  quien debe ceñirse  irrestrictamente  a  las  cláusulas  que la determinan, en consideración a que  las  normas  sobre competencia y ritualidad, conforme lo enseñan los artículos  40  y 43 de la Ley 153 de 1887, son de orden público y de aplicación general e  inmediata,  obviamente, sin perjuicio del principio de favorabilidad en aspectos  sustanciales.   

Con  fundamento  en todo lo anterior, la Sala  asignará  el  conocimiento del presente asunto al Juzgado Penal del Circuito de  Gachetá, Cundinamarca, a donde se remitirás las diligencias.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

1.-           DIRIMIR      el     conflicto     de  competencia  planteado,  asignando el conocimiento de  este    proceso    al    Juzgado    Penal    del    Circuito   de   Gachetá,  Cundinamarca, a donde se remitirá la actuación para  lo de su cargo.   

2.-   COMUNICAR  lo   aquí   decidido   al   Juzgado   Segundo Penal del Circuito Especializado  de     Cundinamarca,  remitiéndole        copia        de        la       presente       providencia.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE L.   

JORGE  LUÍS  QUINTERO MILANÉS               YESID  RAMÍREZ     BASTIDAS                     

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA                         

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Publicada en el Diario Oficial N° 44.073 de 7 de Julio de 2000.   

2 Ambas  leyes   publicadas   en  el  Diario  Oficial  N°  44.097  de  24  de  julio  de  2000.   

3  Publicada en el Diario Oficial N° 43.618 de junio 29 de 1999.   

4  Publicado en el Diario Oficial N° 44.897 de 11 de agosto de 2002.   

5  Publicado   en   el   Diario   Oficial   N°  44.930  de  11  de  septiembre  de  2002.   

6 Hasta  el  30  de abril de 2003 en razón de la Sentencia C-327/03, mediante la cual se  declaró  inexequible  el  Decreto  245  de  5 de febrero de 2003, con el que se  disponía  la  prórroga  del  Estado  de Conmoción Interior por 90 días más,  conforme  ya  se  había  hecho a través del Decretos 2555 de 8 de noviembre de  2002.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *