27655(01-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27655  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta N° 136  

          Bogotá  D.C.,  agosto  primero  (1º)  de  dos  mil  siete  (2007).   

VISTOS  

Decide  la Sala la solicitud de práctica de  pruebas  presentada  dentro  del  término  previsto  en  el  inciso primero del  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004  por  la  defensora  del requerido en  extradición  ALEJANDRO  CUARTAS  RESTREPO.   

ANTECEDENTES   

El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  a  través  de Nota Verbal No. 0783 de 22 de marzo de 2007, solicitó  la  detención  provisional  con  fines de extradición del ciudadano colombiano  ALEJANDRO  CUARTAS  RESTREPO,  acusado  por  las  autoridades  judiciales  de  ese  país, mediante resolución  sustitutiva  N°  07  – CR  – 099 (S-2) (BC), dictada  el   8   de   marzo  del  mismo  año.          

Con  fundamento  en esa petición, el Fiscal  General  de la Nación decretó la captura de ALEJANDRO  CUARTAS  RESTREPO  con  fines de extradición mediante  resolución  del  26 de marzo de 2007, la cual le fue notificada el 28 siguiente  por  el  Grupo  de  Policía  Judicial  de  la  Dirección Antinarcóticos de la  Policía Nacional.   

Mediante  la  Nota  Verbal No. 1378 de 25 de  mayo  de  2007,  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América formalizó la  solicitud  de  extradición  y el Ministerio de Relaciones Exteriores, en oficio  No.  OAJ.E. 0994 del 28 siguiente, conceptuó que “En  atención  a  lo  establecido  en nuestra legislación penal interna, me permito  manifestarle  que por no existir Convenio aplicable al caso, es procedente obrar  de  conformidad  con  el  ordenamiento  procesal  colombiano”.   

Recibida  en  esta  Sala  la  solicitud  de  extradición  con  la  documentación anexa, garantizó el derecho de defensa al  requerido  y  ordenó  correr  el  traslado  previsto  en  el inciso primero del  artículo  500  del  estatuto  procesal,  dentro del cual la defensora designada  presentó memorial solicitando la práctica de pruebas.   

  LA  SOLICITUD   

          La    defensa    de   ALEJANDRO   CUARTAS  RESTREPO, antes de referirse en concreto a las pruebas  que  apoyan  su  pedimento,  efectúa  dos  peticiones generales en el siguiente  sentido:   

“1.  Que  se practiquen las pruebas que en  este  libelo  se  indican,  consideradas  como necesarias para que el Derecho de  Defensa  sea  acorde  con  el  principio constitucional del Debido Proceso y los  tratados   internacionales  en  materia  de  Derechos  Humanos  ratificados  por  Colombia,  y  para  que  la  Honorable Corte Suprema de Justicia pueda emitir su  concepto,  teniendo en cuenta los parámetros señalados en los artículos 501 y  siguientes     del     Código     de     Procedimiento     Penal”.   

2.  Que  el  expediente  sea  devuelto  al  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho  para  ser  perfeccionado.     

En  el  escrito  comienza  por  enumerar las  pruebas  que  estima  relacionadas  con  la  validez formal de la documentación  remitida  por el Estado requirente y, luego, se refiere al trámite previsto por  los  artículos  496  y  497  del  estatuto  de  procedimiento  para señalar la  necesidad  de  devolver  el  expediente  al Ministerio de Justicia y del Derecho  para su perfeccionamiento.   

Con el objeto de no incurrir en repeticiones  innecesarias,   la   Sala,   en   el   siguiente   capítulo  donde  expone  sus  consideraciones,  individualizará las pruebas solicitadas por la defensora y de  inmediato  señalará  lo pertinente en relación con su procedencia.     

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.   Bajo   el   título  de  Pruebas   referentes  a  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  la  defensa  propende por la aducción al  trámite  de  certificaciones  y normas del Estado requirente, para “sustentar  argumentos  acerca  de  la  falta de validez formal”  de dicha documentación.   

En  esa  dirección reclama que se  oficie  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores para que, por  medido  de  la  autoridad  competente  que  corresponda,  remita  al  expediente  certificación    de    reciprocidad    en    materia    de    extradición   de  nacionales  conforme  los  artículos  9  y  226 de la  Constitución   Política  y  el  artículo  22  inciso  2,  apartado  B  de  la  Convención   sobre  sustancias sicotrópicas de Viena de  1971.   

Además,  que  con  intervención  del mismo  Ministerio,  se  solicite  de los Estados Unidos de América copia autenticada y  traducida  de  la Ley de interpretación de los tratados de extradición de 1998  (Extradition  treaties interpretation act of 1998), de la Ley de Extradición de  1982  y  del  capítulo  209, secciones 3181 a 3196 del código de procedimiento  penal de los Estados Unidos relativas a la extradición.   

Por último, que se obtenga de la Oficina de  Asuntos  Internacionales  de  la  Fiscalía  General  de  la Nación copia de la  “…eventual   solicitud   de  asistencia  judicial  formulada  por  las  autoridades  estadounidenses,  así como la eventual información remitida en el  caso  del señor ALEJANDRO CUARTAS RESTREPO, dentro del marco de la declaración  de  Intención de la República de Colombia y de los Estados Unidos de América,  firmada   en   la   ciudad   de   Washington   D.C.   el   25   de   febrero  de  1991.”   

Examinada la solicitud de la defensa, resulta  indispensable   reiterar  que,  como  de  tiempo  atrás  tiene  establecido  la  Corporación,1  su  concepto,  antecedente  a  la decisión gubernamental sobre la  viabilidad   de   conceder  o  no  la  extradición,  está  restringido  a  los  específicos  temas  previstos  en  el artículo 502 de la Ley 906 de 2004, esto  es,    a   la   validez  formal  de  la  documentación  presentada,  a  la  demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  al principio de doble  incriminación   y   a  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero,  para  los  eventos  en  los  cuales  el trámite no se rija por los  Tratados  Públicos  aprobados  por  Colombia  sino  en forma supletoria por las  normas  del  estatuto  procesal penal, como señaló el Ministerio de Relaciones  Exteriores  en  el  oficio OAJ.E. 0994 del 28 de mayo del año en curso, para el  presente caso.   

Por  esta  causa,  tanto  las  autoridades  administrativas   como   las  judiciales  que  intervienen  en  el  trámite  de  extradición,  deben  ceñirse a las disposiciones de la Ley o el Tratado que lo  rige,  sin  que  sea  posible  exigir  requisitos diferentes de los que allí se  encuentren contemplados.   

El    cumplimiento    del   principio  internacional  de   

reciprocidad en materia de extradición, tema  que  justifica  la  pretensión  de  la  defensa  consistente  en  requerir  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores certificación en tal sentido, constituye  un  aspecto  ajeno  a  los  precisos  temas  que  incumben  a la Sala en la  emisión del concepto que le compete rendir.   

La  Corte  en  anterior  concepto  frente  a  similar    petición    expuso    los    siguientes    argumentos,   que   ahora  reitera2,  para  concluir  la  impertinencia  de  acceder  a la que aquí se  menciona:   

“Los usos internacionales y los principios  del  derecho  internacional  no  son  elementos  del  trámite  judicial  de  la  extradición  en  cuanto  no  estén  contemplados  expresamente  en  el Tratado  Público  o  en la Ley que en su defecto rija la extradición específica que se  adelante  en la Corte. La aplicabilidad, operatividad o exigencia, de tales usos  y  principios, corresponde exclusivamente a quien la propia Carta le ha deferido  la  dirección  de  las  relaciones internacionales, esto es al Presidente de la  República   como   Jefe  de  Estado,  Jefe  de  Gobierno  y  Suprema  Autoridad  Administrativa (artículo 189-2).   

El  régimen  de  extradición que opera en  Colombia  establece  en  su  trámite  la  intervención de la rama judicial con  efectos  hacia  el  interior del país, en cuya fase, acorde con el concepto del  órgano  competente para señalar el marco jurídico que rige el caso, aplica el  Tratado  o la Ley, según el caso, como declaración de la voluntad soberana del  Estado,  y  otra  etapa  hacia  el exterior del país, como manifestación de la  soberanía  del  Estado  frente  a otros países, corresponde llevarla a cabo al  Gobierno Nacional.   

Precisamente en ello, es que se funda la no  obligatoriedad  del  concepto  favorable  de  la  Corte, en que la Rama Judicial  carece  de  facultad  para  imponer  a  la Ejecutiva encargada del manejo de las  relaciones  internacionales,  una  forma  específica de comportamiento frente a  terceros  países,  pues para todos los efectos y hacia el exterior, el Gobierno  actúa  en ejercicio de la soberanía que encarna el Presidente de la República  como    Jefe    de    Estado,    Jefe    de   Gobierno   y   Suprema   Autoridad  Administrativa”.   

En    atención    a    las   anteriores  consideraciones,   no   se   dispondrá  oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores    requiriendo    la    declaración   de  reciprocidad   que   alude   defensa,   dado  que  su  verificación  hace  parte  del  manejo  de  las  relaciones internacionales del  Estado  Colombiano  ante  la comunidad internacional, función asignada en forma  exclusiva  al  señor  Presidente  de  la  República  como  Jefe  de Estado, de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  numeral  2  del  artículo  189  de  la  Constitución  Política, en su carácter de Jefe de Estado, Jefe del Gobierno y  Suprema Autoridad Administrativa.   

Tampoco  se  requerirá la intervención del  citado  Ministerio  ante los Estados Unidos, con el propósito de obtener copias  autenticadas  y  traducidas  de  la  Ley  de  interpretación de los tratados de  Extradición,  de  la Ley de Extradición de 1982 y del capítulo 209, secciones  3181 a 3186 del código de procedimiento penal de ese país.   

Sin dificultad advierte la Sala que para los  fines  de  su  intervención  en  este  trámite,  carece  de cualquier utilidad  demostrar  cuál  es  el marco jurídico que gobierna el tema de la extradición  en  el  Estado  requirente,  no  sólo  porque es un asunto ajeno a los precisos  tópicos  del  concepto que le corresponde emitir en ejercicio de su competencia  reglada,  sino  además,  porque su examen entrañaría un desconocimiento de la  autonomía  de  las autoridades foráneas en el manejo de un asunto propio de su  soberanía.   

Por otra parte, salvo la ambigua finalidad de  sustentar argumentos acerca de la validez formal de la  documentación,  asignada  a  este  requerimiento,  la  defensa,   en   franco  desconocimiento  de  su  obligación  procesal,  ninguna  precisión  hace  en  torno  a  la  pertinencia,  utilidad  y  conducencia de su  solicitud  probatoria,  impidiendo  a  la  Corte  conocer  los argumentos que la  inducen a presentarla.   

Esa  misma  ausencia  de precisión sobre la  pertinencia,   utilidad   y  conducencia  de  anexar  al  trámite  copia  de la eventual solicitud de asistencia judicial formulada por  las  autoridades estadounidenses, así como la eventual información remitida en  el  caso  del señor ALEJANDRO CUARTAS RESTREPO, impone  que  de  igual  forma  se  niegue  esta petición de la defensa. Más aún si se  tiene   en   cuenta  que  la  Sala  no  advierte  necesario  aducir  la  aludida  información  al  expediente,  por resultar ajena a los asuntos sobre los cuales  recae su concepto.     

Las razones anotadas son suficientes para que  la  Sala  niegue por improcedente la aducción de los documentos mencionados por  la interesada en el primer punto de su libelo.   

2. La segunda de las pretensiones consiste en  la  devolución  del  expediente al Ministerio de Justicia y del Derecho para su  perfeccionamiento.   

En  apoyo  de  su  requerimiento  la defensa  señala  que  a   esa  entidad  corresponde,  por  expresa disposición del  artículo  499  del  código  de  procedimiento penal, determinar previamente al  envío  del expediente a esta Corporación si en él faltan piezas sustanciales,  caso  en  el  cual  compete al Ministerio de Relaciones Exteriores adelantar las  gestiones  necesarias  ante  el  gobierno  extranjero  para que se completen los  elementos faltantes.   

En   este   asunto,   dice  la  petición,  “cabe  anotar  que entre los documentos que dirigió  el  Ministerio de Justicia y Derecho confirma que la decisión fue tomada por el  Ministerio  de  Justicia  y  Derecho  como  lo  ordena  la ley. Por este motivo,  consideramos  que  la  documentación  remitida  por el Ministerio de Justicia y  Derecho  es incompleta y no fue perfeccionada al no figurara una DECLARACIÓN DE  RECIPROCIDAD,  por parte del país requirente que permita sustentar la solicitud  de  extradición  en  el  derecho  interno  colombiano,  en  ausencia de Tratado  Internacional aplicable”.   

Esta   circunstancia,  aduce,  vulnera  el  principio  de  derecho  internacional  de  igualdad  en el trato, de obligatorio  acatamiento  en  las relaciones internacionales de Colombia conforme lo previsto  en  los artículos 9 y 226 de la Constitución Política; principio que no sólo  se  erige  en un aspecto de procedibilidad, sino sustancial para el cumplimiento  de  los  tratados públicos suscritos por el Gobierno Nacional, específicamente  el  Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas, signado en Viena en febrero de 1971  (artículo  22,  inciso  2,  apartado  b)  y  porque  así  se  precisa  en  las  preceptivas constitucionales  citadas.                   

Por  consiguiente,  devolver  la   documentación   al   Ministerio  de  Justicia  y  del Derecho para su perfeccionamiento a la  luz  del  principio  de  reciprocidad, es indispensable  pues  se  trata  de un documento esencial “que afecta  la  validez  formal  del  conjunto  de  los  anexos  y por lo tanto la solicitud  misma”.  Aclara,  finalmente,  que  el  perfeccionamiento   formal   consiste  en  que,  a  la  luz  de  los  principios  del  Derecho  Internacional,  el  Estado  requirente se comprometa a  otorgarle   reciprocidad   a   Colombia  en  los  mismos  asuntos,  única   forma   de  garantizar  la  igualdad  de  trato  entre  los  Estados.   

La  petición  formulada y sustentada en los  anteriores  términos  guarda  absoluta  similitud  con  la  mencionada  por  la  defensora  en  el  primero de los apartes de su escrito; es así como una y otra  se  centran  en  obtener  del  Estado  requirente  una  declaración  de  reciprocidad,  en  virtud de la cual  Colombia  pueda  esperar  y obtener de ese país igualdad de trato en los mismos  asuntos.   

Por   tal   causa,  la  Sala  reitera  los  razonamientos  que  dejó  indicados  al  decidir  la  inicial  petición  de la  defensa,  los  cuales  justifican  que  se niegue cualquier gestión encauzada a  obtener  la  aludida  declaración  de reciprocidad, carente de incidencia en el  concepto  que  compete rendir a la Corporación en el trámite de extradición y  cuya  exigencia,  aducción  y efectos corresponde valorar en forma privativa al  Gobierno  Nacional  representado  por  el  señor  Presidente  de la República,  responsable  por  expreso  mandato  constitucional  del manejo de las relaciones  internacionales de Colombia.   

Los  argumentos expuestos constituyen razón  suficiente  para  que  la  Sala  concluya  la  improcedencia  de  acceder  a las  solicitudes  mencionadas  en  los  numerales 1 y 2 del escrito presentado por la  defensora de ALEJANDRO CUARTAS RESTREPO.   

3.  Advierte  la  Corte  que  en  un  tercer  acápite    denominado   Situación   jurídica   del  implicado,  la  apoderada  anuncia  que  se permite solicitar:   

*  Que  los  hechos  a  que  se  refiere  la  solicitud  de  extradición  fueron  realizados  íntegramente  en el territorio  colombiano.   

*  Que  las  pruebas  usadas  por  el Estado  requirente  fueron en realidad efectuadas por la Fiscalía General de la Nación  y  la  Policía  de Colombia, siendo entregadas posteriormente a las autoridades  de  los  Estados Unidos, con esto aparece de manifiesto que los hechos deben ser  juzgados  por las autoridades colombianas y no entregárselas a otro Estado para  que las judicialice.   

Estas  manifestaciones  no  constituyen  en  esencia   una  solicitud  probatoria  sino,  a  lo  sumo,  el anuncio de la  particular  apreciación  de  la  defensa  en  torno a las situaciones que allí  plantea  y, siendo así, la Sala se abstendrá de hacer consideraciones en torno  a ellas.   

Por  otra  parte,   el  primero  de los  temas,  vinculado  con  el  lugar  de  ocurrencia  de  los  hechos atribuidos al  requerido   en   extradición,   constituye   un   tópico   que   conforme   la  pacífica   y  reiterada  jurisprudencia de la Sala, corresponde evaluar al  momento   de   emitir  su  concepto,  oportunidad  en  la  cual  se  harán  las  consideraciones   pertinentes.  El  segundo,  alude  a  la  manera  como  fueron  recaudadas  las  pruebas  citadas  por  las autoridades de los Estados Unidos en  apoyo  de  su  petición de entrega del nacional colombiano, aspecto ajeno a los  propios  del concepto que corresponde emitir a la Corporación, cuyo debate debe  hacerse  al  interior  del  proceso  judicial  adelantado  por  las  autoridades  foráneas en torno a los hechos motivo de la  extradición.   

Sobre  estos  particulares  aspectos  tiene  dicho la Corte:   

“En  lo  que  atañe  a  este requisito,  previsto  en  el artículo 35 de la Carta, modificado por el Acto Legislativo 01  de  1.997,  importa  evocar que la Sala tiene establecido que su concurrencia la  verifica  al  instante  de  conceptuar, valorando para el efecto la información  brindada  por  el país requirente en la solicitud de extradición y sus anexos,  la  que  debe  cumplir  con  los  requerimientos hechos por el artículo 513 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  esto  es,  entregar:  copia o transcripción  auténtica  de  la  sentencia,  la resolución de acusación o su equivalente, e  indicar  con  exactitud  los actos que determinaron la solicitud de extradición  y, el lugar y la fecha en que fueron ejecutados.   

Si  la misma demuestra la ejecución plena  de   la   conducta   en  territorio  colombiano  rinde  concepto  adverso  a  la  extradición  así  se  reúnan  los requisitos del artículo 520 del Código de  Procedimiento  Penal,  empero,  si lo que evidencia es la presencia de alguna de  las  excepciones  del  principio  de territorialidad la opinión será favorable  siempre  que  los  fundamentos legales estén acreditados, fundada en que siendo  principios   de   derecho  internacional  su  cumplimiento  en  el  ordenamiento  jurídico  interno  es  obligatorio  al tenor de lo preceptuado por el artículo  9º  de  la  Carta, y en razón a que la Corte Constitucional estableció que su  vigencia  en  el  ámbito  internacional  se  da  en doble sentido, a la vez que  legitima  la  aplicación  de  la  ley  penal  colombiana  a  personas que hayan  delinquido  total  o  parcialmente en el exterior, admite la intervención de la  jurisdicción   extranjera   para   conductas   punibles   cometidas   así  sea  parcialmente en nuestro territorio.   

Hermenéutica que se aviene a la naturaleza  mixta  del  trámite  de  extradición  pasiva,  en el que la Corte se contrae a  verificar  si  formal y objetivamente se satisfacen los fundamentos del concepto  con   la  documentación  recibida,  quedando  excluida  de  la  posibilidad  de  cuestionar  la  validez  o el mérito de las pruebas acerca de la ejecución del  hecho,  verificar  si  los mismos tuvieron real ocurrencia en el lugar informado  por  las  autoridades  extranjeras,  la  forma  de  participación o el grado de  responsabilidad  del acusado en los delitos a él atribuidos, la concurrencia de  las  categorías de la conducta punible, la pena que merecería de ser condenado  y  la  validez  formal  del  trámite  del  proceso  penal;  por  ser aspectos a  reivindicar  dentro  del  trámite  fuente de la solicitud de extradición, ante  las    autoridades   jurisdiccionales   del   país   reclamante.” 3   

         

4.  Bajo  el  epígrafe  de  CONCLUSIONES  la  defensa argumenta que el  acceso  a  la  justicia es un derecho reconocido en los Tratados internacionales  suscritos  y  aprobados en Colombia, que no puede desconocerse en el trámite de  extradición.   

Insiste  en  la  necesidad  de  devolver el  trámite   al  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho  para  obtener  con  la  declaración   de   reciprocidad   su  perfeccionamiento,  o   disponer  la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas.  Sólo  de  esta  forma,  advierte, se  garantiza  el  derecho  de  defensa  por  cuanto  no  hay  otra oportunidad para  requerir  la práctica de pruebas y además, porque la intervención de la Corte  no   puede  limitarse  a  la  verificación  de  meros  formalismos,  sino  ante todo, a la satisfacción general y completa del derecho  interno     en     sus    relaciones    de    equilibrio    con    el    derecho  internacional.   

Sobre  el  particular  se  indica  que  los  derechos  de  acceso  a la justicia y de defensa son inalienables; así han sido  reconocidos  y  su  ejercicio  pleno  garantizado  por  la  Corte  durante  este  trámite,  sujetos  sí  a  las  oportunidades  y  condiciones  previstas  en el  ordenamiento jurídico que lo rige.   

Por último la crítica de la defensa   a  la labor de la Sala en materia de extradición corresponde a una apreciación  subjetiva  que  desconoce  la naturaleza reglada de las funciones asignadas a la  Corte  en  este  especial  trámite, donde su intervención por razones de orden  legal,  no  por  capricho,  se  dirige  a examinar si concurren los presupuestos  jurídicos,  no  políticos, que hacen viable la entrega del ciudadano requerido  en  extradición,  verificando  para  ello  el  cumplimiento  de  los requisitos  contenidos  en  el  artículo  502  de  la  Ley  906  del  2004,  así  como los  condicionamientos  básicos  de  que trata el inciso segundo del artículo 35 de  la Constitución Política.   

Como  es  apenas  natural,  unos  y  otros  requisitos  disciplinan  también el decreto y práctica de pruebas, en la forma  que  se  viene comentando, ignorada en este caso por la defensora conforme se ha  puntualizado.   

Como  la  Corte  no observa la necesidad de  practicar  pruebas de oficio, de conformidad con el último inciso del artículo  500  de  la  Ley 906 de 2004, se ordenará dejar el expediente en la Secretaría  de  la  Sala por el término de cinco días a disposición de los intervinientes  en este trámite, para alegar.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.   NEGAR  por  improcedentes  e  inconducentes  las  pruebas  solicitadas  por la defensora del  solicitado    en   extradición   ALEJANDRO   CUARTAS  RESTREPO.   

2.   NEGAR  la  petición  de  devolución  del  expediente  al  Ministerio  del  Interior  y de  Justicia, por las razones plasmadas en esta providencia.   

3. Una vez en firme  esta  providencia,  en Secretaría córrase traslado a los intervinientes dentro  de  este  trámite  por  el  término  de  cinco  (5)  días, para que presenten  alegatos,  de conformidad con el inciso final del artículo 500 de la Ley 906 de  2004.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ            MARÍA  DEL ROSARIO GONZALEZ DE LEMOS   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANES                           YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                       MAURO                     SOLARTE  PORTILLA                                

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1  Conceptos  23  de  agosto  de  2000  Rad.  16915  y  de  25  abril  de 2006 Rad.  24092   

2   Autos  de  17  de  enero  y  9  de mayo de 2006  Rad. 24.188 y 24903, en su  orden.   

3  Concepto de 28 de julio 2004 Rad. 21887     

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