25702(21-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  25702   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 025.  

          Bogotá   D.C.,   febrero   veintiuno   (21)   de   dos   mil  siete  (2007)   

VISTOS  

          Se   pronuncia   la   Sala   sobre  la  solicitud  del  defensor  de  JAIRO          ALBERTO          PAYÁN        BOLAÑOS,   encaminada   a  que  se  aclare  el  auto  proferido  por  esta  Colegiatura   el   26  de  octubre   de   2006,  por  cuyo  medio  se  inadmitió  parcialmente  el  libelo  de  casación  por él presentado.   

ANTECEDENTES   

Mediante  fallo de segundo grado dictado por  el   Tribunal  Superior  de  Bogotá  el  19  de  abril  de  2004,  entre  otras  determinaciones,  se  confirmó  la sentencia de primera instancia proferida por  el  Juzgado  Séptimo  Penal del Circuito Especializado de la misma ciudad el 10  de  abril  de  2000,  por  cuyo  medio condenó a JUAN  RICARDO   RUIZ   RAMÍREZ,  ISMAEL  PULIDO  GÓMEZ, GONZALO ALBERTO NOGUERA PALACIO, RICARDO ALBERTO TÁMARA  GÓMEZ,   LUIS   FERNANDO  CAÑAVERAL  OSSA,  JAIRO  ALBERTO  PAYÁN  BOLAÑOS  y  César    Augusto    Delgado   Tarquino  a  las  penas principales de quince (15) años de prisión y multa  por  valor  de veinte mil (20.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes,  así  como  a  la  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  término  de  diez  (10)  años,  al encontrarlos  coautores  penalmente  responsables  del  delito  de tráfico de estupefacientes  agravado,  previsto  en  el  artículo 33 de la Ley 30 de 1986 y numeral 3° del  artículo   38   ibídem,  modificado  por  el  17  de  la Ley 365 de 1997, al tiempo que los absolvió del  cargo  proferido  en  su  contra  por  el delito de concierto para delinquir con  fines  de  narcotráfico,  sancionado en el artículo 186 del Decreto Ley 100 de  1980, modificado por el 8° de la Ley 365.   

Contra   la  sentencia  del  ad-quem,  promovió   recurso        extraordinario        de       casación,    entre  otros,   el  defensor  de  JAIRO    ALBERTO    PAYÁN    BOLAÑOS.       La     Sala,   a   través   de  auto  del  pasado  26     de     octubre     de     2006,       resolvió      admitir   los   tres  primeros  cargos  de  la  demanda  presentada  por  este profesional e    inadmitir los dos últimos.   

Notificada la anterior decisión, el defensor  solicita  su  aclaración  con  el  objeto  de  que  se  rectifique “la  declaración  contenida  en el mismo proveído en el sentido  de   que   ‘contra  este  proveído  no  procede  recurso  alguno’…”.     La    pretensión   se  fundamenta en los siguientes argumentos:   

1. De conformidad con el artículo 185 de la  Ley  600  de 2000, contra las providencias proferidas dentro de un proceso penal  procede  el  recurso  de  reposición,  salvo disposición en contrario, de cuyo  texto  se infiere que sólo excepcionalmente resulta improcedente dicho medio de  impugnación,  esto  es,  en  los  casos  en que el legislador así lo advierta.   

2. Cuando se admite el libelo casacional por  encontrarlo  ajustado  a  las  formalidades  legales, es claro que el demandante  carece  de interés jurídico para impugnar en la medida en que tal decisión lo  favorece,    lo    que    no    ocurre    cuando    se   inadmite   “porque  en  ese  supuesto  ex  ante se inhibe la Corporación de  estudiar  de  fondo en todo o en parte las censuras contenidas en la demanda por  suponer  que  se  falló  en alguna formalidad exigida por la ley”,  sin que sea posible demostrar lo contrario ante la manifestación  de  que  no  procede en su contra ningún recurso, con lo cual no sólo se ponen  en  riesgo  los  derechos  del  procesado,  sino  la  aplicación de la justicia  material.   

3. El Capítulo IX del estatuto procesal que  desarrolla   el   recurso   de   casación,   no  consagra  como  excepción  la  improcedencia  del recurso de reposición contra el auto que inadmite la demanda  de  casación  “y  allí  donde  el  legislador  no  distingue  no  le  es  dado  al  intérprete  distinguir,  a menos que se quiera  arrogar        esa       función”.        

4.  En  igualdad  de condiciones, la Sala ha  aceptado  que  en  tratándose  de la acción de revisión procede el recurso de  reposición  cuando  se  inadmite  la  demanda, como ocurrió con el    expediente     bajo     número     de     radicación    18390,    “criterio  que analógicamente debe aplicarse a la casación dada  la  comunidad  que  existe  en  las  disposiciones  que  orientan   aquella  acción,  como  este  recurso”.  Además, porque  no  existe  ninguna  razón lógica, jurídica o política para que no se admita  el recurso en este caso.   

5.   En  lo  que  atañe  al caso de la  demanda   que   presentó   en   nombre   de   PAYÁN  BOLAÑOS,   precisa  que  aunque  es  cierto  que  en  términos  generales  fue  admitida, también lo es que la Sala formuló algunos  reparos  a  los  cargos signados como cuarto y quinto, sobre lo cual versará el  recurso  de reposición “en la aspiración de que la  Corte  restablezca en sus derechos conculcados por las instancias”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.  De  conformidad  con  la  preceptiva del  artículo  210 de la Ley 600  de   2000,  “si    la    demanda   se   presenta  extemporáneamente,  el  Tribunal así lo declarará mediante auto que admite el  recurso  de  reposición”,  entendiéndose  por  tal  “la  inobservancia de los  términos   para  presentar  la  demanda,   no   la   inobservancia  de  los  términos  para  la   interposición   del   recurso”1.   

Por  su  parte,  según  el  artículo  213  ibídem,  corresponde  a la  Corte  inadmitir  el  libelo de casación cuando se constata que “el  demandante  carece de interés” para  acudir  a  esta  sede o cuando “la demanda no reúne  los    requisitos”,   presupuestos   taxativamente  señalados en el artículo 212 de dicho estatuto procesal penal.   

De  lo  anterior  se  colige, sin dificultad  alguna,  que  para el legislador de 2000 existen dos actos procesales claramente  diferenciables   en   punto   del   trámite   del   recurso  extraordinario  de  casación.   Por  una  parte, el de la concesión del medio de impugnación  y,  por  otra,  el  de la calificación de la demanda presentada en sustento del  mismo.   

El primero compete al funcionario de segunda  instancia,  quien  determinará si concede o no el recurso, para lo cual deberá  analizar  “todos  los requisitos de procedencia del  recurso,  con  excepción  de los que solamente pueden establecerse a partir del  contenido        de        la       demanda”2.    

Y,  un acto ulterior, cuya competencia está  atribuida  de  manera  exclusiva y excluyente a la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema,  luego  de  superadas  las fases de interposición, concesión y  sustentación  del  recurso,  oportunidad  en  la  cual  determina si la demanda  presentada     cumple    las    exigencias    legales    previstas    para    su  admisión.   

Contra la decisión de no conceder el recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto por alguno de los sujetos procesales,  el  texto  de  la  ley no ofrece duda en el sentido de que procede el recurso de  reposición,  situación  que  no  se verifica en relación con el proveído por  cuyo medio se inadmite la demanda de casación.   

En  este  caso,  el defensor de JAIRO  ALBERTO  PAYÁN  BOLAÑOS, a partir  de  una  incorrecta interpretación sistemática de las normas, considera que la  posibilidad  de interponer recurso de reposición se extiende al auto por virtud  del cual se inadmite la demanda de casación.   

Sobre  el  particular,  tiene dicho en forma  reiterada  la  Sala  que  si bien la providencia mediante la cual se inadmite el  libelo  de casación debe ser notificada para efectos de garantizar el principio  de  publicidad  de  las determinaciones judiciales en los términos establecidos  en  la  sentencia  C-641  de  2002 proferida por la Corte Constitucional y que a  partir  de  dicha  fecha de  notificación surte sus efectos jurídicos, lo  cierto  es  que el mencionado auto inadmisorio pone fin al trámite casacional y  cobra  ejecutoria  el día en que es suscrito por los Magistrados integrantes de  la  Sala de Casación Penal, conforme lo dispone el inciso 2º del artículo 187  de la Ley 600 de 2000.   

Adicionalmente,  con el proferimiento de tal  decisión,   también   cobra   ejecutoria   el  fallo  objeto  de  impugnación  extraordinaria  sin  que,  por  tanto,  sea  viable un diligenciamiento ulterior  frente  a  una sentencia que ha hecho tránsito a cosa juzgada y que sólo puede  ser   removida   mediante   procedimientos   especiales   como   la  acción  de  revisión.   

Lo  anterior  ha conducido a que la Sala, en  múltiples   ocasiones,   rechace   la  pretensión  de  interponer  recurso  de  reposición    contra    el   auto   en   mención3  y,  por lo mismo, a que, para  el  caso  que concita la atención de la Sala, resuelva en forma desfavorable la  petición del aludido profesional.   

          2.   Tampoco  resulta afortunada la comparación que propone el  defensor  entre  la  procedencia del recurso de reposición en contra del auto a  través  del  cual se inadmite la demanda de revisión y el que adopta idéntica  determinación   frente   al   libelo   casacional,   con   el   objeto  de  que  analógicamente  se  permita  el aludido recurso ordinario para el segundo caso,  “dada  la comunidad que existe en las disposiciones  que  orientan  aquella  acción,  como este recurso”.   

Si  bien  es  cierto  que  el  recurso  de  reposición,  bajo  la  égida  de  la  Ley 600 de 2000, procede en contra de la  providencia  mediante  la  cual  se inadmite la demanda de revisión4   

y que la reglamentación legal de la acción  de  revisión  y  del  recurso  extraordinario  de  casación cuenta con algunas  disposiciones      comunes      (arts.      229      al     231     ibídem), ello se torna insuficiente para  derivar la pretendida aplicación analógica.   

Esto último, porque tal postulado tiene como  presupuesto   servir  de instrumento para llenar vacíos o lagunas legales,  como  lo  prevé  el  artículo  8°  de  la Ley 153 de 1887, al señalar que se  aplicarán  las  leyes  que  regulen  casos  o  materias semejantes “cuando    no    haya   ley   exactamente   aplicable   al   caso  controvertido”,  situación que no se verifica en el  caso  que concita la atención de la Sala, dado que la acción de revisión y el  recurso  extraordinario  de  casación  son  institutos  jurídicos que gozan de  total  autonomía,  de  ahí  que “como sus motivos,  propósitos  y  efectos  son diversos, la ley también  les  ha  señalado  un trámite, oportunidad y exigencias diferentes”5          (subrayas fuera de texto).   

3.  Así  las  cosas,  se  impone  negar por  improcedente  la solicitud de la defensa orientada a conseguir la aclaración de  la   providencia   del   pasado  26  de  octubre  de  2006.   

         

Por  consiguiente,  se  ordena  devolver  la  actuación  al  Ministerio  Público  para  que  emita  el  concepto  de  ley en  relación   con   los   cargos  admitidos  a  través  de  la  misma  decisión.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.             NEGAR   por  improcedente  la solicitud de aclaración del auto proferido por esta Sala el 26  de  octubre  de  2006, de conformidad con las razones consignadas en la anterior  motivación.   

          2.    DEVOLVER   la   actuación  al  Ministerio  Público  para  que  emita  el  concepto de ley en relación con los  cargos admitidos a través de la misma decisión.   

Comuníquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ÁLVARO   ORLANDO  PÉREZ     PINZÓN                       

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                       JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                               JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA     

MAURO           SOLARTE  PORTILLA              JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Auto  de fecha junio 22 de 2005. Rad. 23701.   

2  Ibídem.   

3Providencias  del  21 de mayo de 2002. Rad. 17487 y del 3 de agosto  de 2005. Rad. 23309, entre otras   

4Auto  del  19  de  mayo  de  2004,  Rad.  21.413.   Situación  diversa ocurre en  relación  con la acción de revisión tramitada bajo la cuerda de la Ley 906 de  2004,  como  lo precisó la Sala en el auto de fecha mayo 25 de 2006.  rad.  25485.    

5 Auto  de fecha marzo 23 de 2006. rad. 25130.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *