27546(14-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 27546  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta N° 224  

          Bogotá,  D.  C.,  catorce  (14)  de  noviembre  de  dos  mil  siete  (2007).           

V I S T O S  

Corresponde a la Corte emitir concepto sobre  la  solicitud  de extradición del ciudadano colombiano ROBERTO ENRIQUE RAMÍREZ  MUNIVE, elevada por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. Mediante     Oficio    No  107-12802-DIJ-0100  del  17  de  mayo  de 2.007, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta   Sala  de  la   Corte que   el  Gobierno de los Estados Unidos de     

América,  por  conducto  de  su embajada en  Colombia,  mediante Nota Verbal No 0432 del 15 de febrero de 2.007, solicitó en  extradición  al ciudadano colombiano ROBERTO ENRIQUE RAMÍREZ MUNIVE, capturado  el  13  de  marzo  de  2.007, en cumplimiento de la resolución expedida el 7 de  marzo de 2.007 por el Fiscal General de la Nación.   

    

1. El  Ministerio  del  Interior y de  Justicia,  previo  concepto  de  su  homólogo  de Relaciones Exteriores, según  Oficio  OAJ.E.0852  del  11  de mayo de 2.007, sobre la inexistencia de convenio  aplicable  al  caso,  remitió  a  la  Corte  la  documentación  enviada por la  Embajada   de   los   Estados   Unidos  de  América,  debidamente  traducida  y  autenticada,  consciente  de  que  la  normatividad que rige el trámite en este  caso  es la contemplada en el Libro V, Capítulo II del Código de Procedimiento  Penal.     

    

1. A Roberto Enrique Ramírez Munive se  le  comunicó que tenía derecho a nombrar un defensor, pero no se pronunció al  respecto,  nombrándole  la  Corte  un defensor de oficio.  Luego, mediante  escrito   recibido  en  la  Corte  el  21  de  junio  pasado,  el  requerido  en  extradición  renunció  a  toda  clase de términos, lo que le fue aceptado por  auto  de  esta  Sala  del  primero  de agosto pasado. Posteriormente, corrió el  traslado  para  solicitar  pruebas,  guardando silencio las partes; y   finalmente,  dentro  del término para alegar, sólo el Ministerio Público, por  conducto  de  la  Procuradora  3ª  Delegada  emitió  concepto  favorable  a la  pretensión de las autoridades norteamericanas.     

HECHOS  

Los   acontecimientos   objeto   de   la  investigación  e  imputación  del  cargo  formulado en su contra, motivo de la  solicitud  de  extradición,  fueron expuestos en la Nota Verbal No. 1213 del 11  de mayo de 2.007, y pueden resumirse de la siguiente manera:   

1.            El 13 de marzo de 2002, un tripulante que  trabajaba  a  bordo  de  un barco crucero de los Estados Unidos fue capturado en  posesión  de  900  gramos  de  heroína  en  Cartagena  de Indias, Colombia. El  tripulante   capturado   cooperó   con  oficiales  de  las  fuerzas  del  orden  colombianas  y  les confió que quienes le suministraron la droga fueron Roberto  Enrique  Ramírez  Munive  y  Fernando José Ramírez Munive; lo que dio lugar a  interceptaciones  telefónicas,  previa  orden  judicial,  a  teléfonos  de las  residencias  de  los  Ramírez Munive, captando conversaciones en las que éstos  discutían  actividades de narcotráfico con enlaces en Panamá y New York; y se  referían  al  reclutamiento  en esta última de pasajeros que viajaran a Miami,  abordaran  un  crucero a Panamá, recogieran cocaína o heroína y la pasaran de  contrabando a su regreso a los Estados Unidos.   

2.            Trascendió por medio de interceptación  telefónica  que  uno  de los emisarios del tráfico de drogas, relacionado como  “RD1”   expresó   su  inconformidad  con  los  hermanos  Ramírez Munive, porque lo que le propusieron  fue   llevar   camuflada   en  una  faja  “no  mucha  droga”  y  después lo sorprendieron con que eran 10  kilogramos.    Más   tarde,   durante   la  interceptación,  Roberto  Enrique  Ramírez  Munive llamó a  su  hermano  Erik  Ramírez  Munive al Hotel Washington en Panamá, donde estaba  hospedado,  y  le  preguntó si se le había pagado a “RD1” por el encargo y  éste  le  respondió  que  al  parecer  habían  sido  “$6.000”.    

3.            El  23  de  agosto de 2.002 “RD1”   arribó   a   bordo   de   un  crucero   a  Fort  Lauderdale  -Florida-  con  ocho  (8) kilos de cocaína,  siendo  capturado  e  incautado  el alijo; ofreciendo cooperar con sus captores.   

MATERIAL PROBATORIO RECAUDADO  

La documentación, debidamente autenticada y  traducida  al  castellano,  remitida  por  el  Gobierno de los Estados Unidos de  América  para  sustentar  la solicitud de extradición del ciudadano colombiano  Roberto Enrique Ramírez Munive, es la siguiente:   

1.            Declaración  jurada  rendida  el  24 de  abril  de  2.007,  por  William  H.  Bryan  III,   Fiscal  Federal Auxiliar  Sección  Narcóticos,  de  la  Fiscalía  Federal de los Estados Unidos para el  Distrito  Sur  de la Florida.  Se refirió al procedimiento cumplido por el  Gran  Jurado  para  dictar la acusación,  sintetizó los hechos que dieron  lugar  a  la  solicitud  de  extradición,  concretó los cargos formulados, las  leyes  pertinentes  y  aportó  datos  allegados  a  la  investigación sobre la  identidad del requerido (fls. 83 a 96 del cuaderno anexo).   

2.             Transcripciones  de  las  disposiciones  penales  infringidas por ROBERTO ENRIQUE RAMÍREZ MUNIVE (fls. 71  a 81 del  cuaderno anexo)   

3.             Acusación   No.  06-60318  -CR-ZLOCH,  proferida  el 7 de noviembre de 2006 por el Tribunal Federal del Distrito Sur de  la  Florida  contra  ROBERTO  ENRIQUE  RAMÍREZ  MUNIVE y otros, acusándolos de  asociarse  y  realizar  actividades para importar y distribuir en Estados Unidos  sustancias  controladas, entre marzo y agosto de 2.002 (fs. 65 a 69 del cuaderno  anexo).   

4.            Copia  de  la orden de arresto contra de  ROBERTO  ENRIQUE  RAMÍREZ  MUNIVE,  proferida  por  el mismo Tribunal, el 18 de  abril de 1.997 (fl. 97 cdno anexo).   

5.             Declaración  jurada  en  apoyo  de  la  solicitud  de  extradición,  rendida  el   24  de abril de 2007 por Daniel  Evans,  agente  especial  de la Agencia de Inmigración y Aduanas de los Estados  Unidos-   I.C.E.-,   en   la   que   brinda   información  adicional  sobre  la  investigación  adelantada, entre otros, contra ROBERTO ENRIQUE RAMÍREZ MUNIVE,  como   miembros   de   una   organización   internacional   de  importación  y  distribución  de sustancias controladas (cocaína o heroína), se refiere a los  hechos  que  ya  fueron  relacionados  y  a  las  respectivas identidades de los  miembros de la organización delictiva.   

5.1.   Concretamente sobre ROBERTO  ENRIQUE  RAMÍREZ MUNIVE indicó que, a través de información suministrada por  Agregado  de  la  DEA en Cartagena de Indias, fue identificado por imputados que  cooperan  con  la  Fiscalía e informantes que se trata de la misma persona a la  que  se  refiere  la  acusación  06-60318  CR-ZLOCH,  proferida por el Tribunal  Federal del Distrito de la Florida (fs 37 a 48 del cuaderno anexo).   

6.            Copia  de  Resolución  expedida el 7 de  marzo  de  2.007 por el Fiscal General de la Nación, mediante la cual se libró  orden  de  captura,  atendiendo  la  nota diplomática 0432 del 15 de febrero de  2.007,  remitida  remitida a través del Ministerio de Relaciones Exteriores por  la   Embajada  de  Estados  Unidos  de  América  (fs.  19  a  22  del  cuaderno  anexo).   

7.             Informe  rendido  por  funcionario  de  Policía  Judicial,  adscrito  a  la Dirección de Investigación Criminal de la  Policía  Nacional  de  Colombia,  dando  cuenta del cumplimiento de la orden de  captura  con  fines  de extradición de varias personas involucradas en el caso,  incluido   ROBERTO   ENRIQUE   RAMÍREZ   MUNIVE  (fs.  23  a  26  del  cuaderno  anexo).   

8.          Oficio  07-12802-DIJ- 0100 por medio del  cual  el  Ministerio  del Interior y de Justicia de Colombia  remitió a la  Corte  la  documentación  para  el trámite de extradición y consideró que el  expediente  se  encontraba  completo y que se encuentran reunidos los requisitos  formales exigidos en la normatividad procesal penal aplicable.   

ALEGATOS     DE     LA     PROCURADORA  DELEGADA   

1.    La Procuradora Delegada para  la  Casación  Penal  No  3,  emitió  concepto  favorable a la extradición del  ciudadano  colombiano  Roberto Enrique Ramírez Munive, conforme al ordenamiento  procesal  penal  y  a  falta  de  un convenio aplicable al caso; advierte que le  corresponde  a  esta  Corte  realizar  un examen para determinar si el hecho que  motiva  la  solicitud está sancionado en Colombia con pena no inferior a cuatro  años,  si  fue  cometido  antes  (sic)  del  16  de diciembre de 1.997, y si no  constituye delito político.   

Estimó la vocero del Ministerio Público que  la  acusación  Nª  06-60318-            CR-ZLOCH,  dictada  en  noviembre  7  de  2.006,  contiene   los   elementos  que  corresponden  en  nuestra  legislación  a  una  formulación  de  imputación,  y  respeta  las  garantías  constitucionales de  nuestro  ordenamiento  jurídico,  por  cuanto  permite  al  acusado conocer los  hechos y ejercer el derecho de defensa.   

Así mismo, relacionó toda la documentación  que  sirve  de  soporte  al  requerimiento del gobierno de los Estados Unidos de  América,  y  señaló  que  viene  acompañada  de las certificaciones sobre el  cumplimiento   de   los   requisitos  de  autenticación,  por  lo  que  aparece  formalmente  válida,  cumpliendo  así  con  el  primer  requisito  para emitir  concepto favorable al pedido de extradición.   

En lo que respecta a las conductas descritas  en   el   indictment   que  determinaron   la   solicitud   de   extradición,   con   indicación   de  las  circunstancias,  de  tiempo,  modo  y lugar de  su comisión, así como las  normas  violadas  dentro  del Estado norteamericano, permite  establecer el  principio   de   la  doble  incriminación,  y  el  presupuesto  mínimo de pena  exigido.   Esto  es,  que en nuestra legislación  tienen  su equivalente jurídico con sanciones superiores a cuatro años, en los  tipos  penales de Concierto para delinquir (artículo  340) y Tráfico, fabricación o  porte de estupefacientes (artículo 376).   

Finalmente,  estimó  la Procuradora, que se  satisface  el  requisito  de  la  plena  identidad  de  la  persona reclamada en  extradición;  pues  tanto en la acusación formal, como en las notas verbales y  en  las  declaraciones juradas de apoyo a la solicitud se registran aspectos que  tienen  que  ver  con  la filiación del requerido, queda claro que es ciudadano  colombiano,   y   no   hubo   reparo   alguno   al   respecto   por   parte  del  requerido.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Debido   a   que   no  existe  tratado  de  extradición  aplicable  entre los Estados Unidos y Colombia, según lo informó  el   Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  y  porque  los  hechos  ocurrieron  aproximadamente  entre  los  meses de marzo y agosto de 2.002, como se afirma en  la  acusación,  el  concepto  que  le corresponde emitir a la Sala de Casación  Penal  en  este trámite de extradición se rige por el Código de Procedimiento  Penal, Ley 600 de 2.000.   

De  conformidad  con  el  artículo  520 del  Código  de Procedimiento Penal, vigente en Colombia para la época de comisión  de  los  hechos (Ley 600 de 2.000) la Corte Suprema de Justicia fundamentará su  concepto  en:  (i)  la  validez  formal  de  la  documentación presentada, (ii)  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado, (iii) el principio de la  doble  incriminación,  (iv)  la  equivalencia  de  la providencia dictada en el  extranjero  y,  (v)  cuando  fuere el caso, en el cumplimiento de lo previsto en  los tratados públicos.   

Tal  como  lo  advierte  la  Delegada  del  Ministerio  Público,  convergen  los  anteriores  requisitos,  por  lo  cual se  emitirá  concepto  favorable  a  la  solicitud  de  extradición  del ciudadano  colombiano,  ROBERTO  ENRIQUE  RAMÍREZ MUNIVE, previo análisis de los tópicos  legales enunciados en precedencia:   

1.  VALIDEZ  FORMAL  DE  LA  DOCUMENTACIÓN  PRESENTADA.   

1.1.             La Ley 600 de 2000, artículo 513,  dispone   que  la  solicitud  de  extradición  debe  ser  presentada  por  vía  diplomática  o en casos excepcionales por la consular o de gobierno a gobierno,  adjuntando:  i)  copia  o  transcripción  auténtica  de  la  sentencia,  de la  resolución  de acusación o su equivalente; ii) indicación exacta de los actos  que  determinaron  la  solicitud   de extradición y el lugar y la fecha en  que  fueron  ejecutados;  iii)  todos  los datos que se posean y que sirvan para  establecer  la  plena  identidad de la persona reclamada; y iv) copia auténtica  de las disposiciones penales aplicables para el caso.   

Tales  documentos  deben  ser  expedidos  de  acuerdo  con  la  forma señalada por la legislación del Estado requirente y se  traducirán al castellano, si fuere necesario.   

1.2.            El   artículo   259  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  modificado  por el artículo 1º, numeral 118 del Decreto  2282  de 1989, estipula que “Los documentos públicos  otorgados   en   el   país  extranjero  por  funcionario  de  éste  o  con  su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o  agente  diplomático  de  la  República,  y en su defecto por el de una nación  amiga,  lo  cual hace presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La  firma  del  cónsul  o  agente diplomático se abonará por el   Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,  y  si se trata de agentes  consulares  de  un  país  amigo, se autenticará previamente por el funcionario  competente del mismo y los de éste por el Cónsul colombiano.”   

1.3.           Aquellas exigencias fueron adecuadamente  observadas  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América, pues, por vía  diplomática  presentó  la  solicitud, a través de su Embajada en Colombia, al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores y a dicha solicitud se anexaron copias de  la  Resolución de Acusación No 06-60318 CR-ZLOCH, dictada el 7 de noviembre de  2.006  por  El  Tribunal  Federal  del Distrito Sur de la Florida (E.U.A.); así  como    de   las   declaraciones   juradas  de  apoyo  a  la  solicitud  de  extradición,  rendidas  por  William  H. Bryan III, Fiscal Federal Auxiliar del  Distrito  Sur  de  la  Florida y Daniel Evans, Agente Especial de Inmigración y  Aduanas de los Estados Unidos de América.    

1.4.          Dichos  documentos  fueron  autenticados  según  lo dispuesto en el artículo 259 del Código de Procedimiento Civil, por  lo  cual  se presume que fueron otorgados conforme con el ordenamiento jurídico  de  los  Estados  Unidos;  siendo, por tanto, factible admitirlos como medios de  prueba en este trámite.   

1.5.          En  efecto,  el  Director Asociado de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo Penal, Departamento de  Justicia  de los Estados Unidos de América, certificó que copias fieles de los  testimonios  rendidos por  el Fiscal Federal Adjunto William H. Bryan III y  el  Agente  Especial  Daniel  Evans,  se mantienen en los archivos oficiales del  Departamento  de Justicia de Washington D.C. (fs.   97 y 165 del cuaderno anexo)   

1.6.          El  Procurador  de  los  Estados Unidos,  Alberto  R.  Gonzales,  hizo  constar  que  para  ese  entonces  Jason E. Carter  desempeñaba   el   cargo  de  Director  Asociado,  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  de  la  División de lo Penal, del Departamento de Justicia de  los  Estados  Unidos, en Washington D.C., quien con ese propósito hizo estampar  el  sello  del  Departamento  de  Justicia y solicitó al Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  que  diera  fe  de su firma. (fs 98 y 166, cuaderno anexo)   

1.7.          La Secretaria de Estado, Condolezza Rice,  certificó  que  al  documento  anexo  se  le fijó el sello del Departamento de  Estado  y  que  el Funcionario Auxiliar de Autenticaciones de dicho Departamento  en   Washington,   Sonya   N.   Johnson,   suscribió  su  nombre.  (fl. 48 cdno. anexo)   

1.8.          El  Cónsul  de  Colombia  en Washington  (encargado),  Carlos  Andrés  Hurtado  Pérez,  certificó que es auténtica la  firma   de   Sonya   N.   Johnson  (fl.  169  cuaderno  anexo)   

1.9.           Los   mencionados   documentos  fueron  traducidos  al castellano por la Embajada de los Estados Unidos de América y en  conjunto  con  las  Notas  Verbales permiten establecer claramente las conductas  imputadas,  el  lugar  y la fecha de su ejecución y se acreditan los hechos que  sucedieron   en  el  país  requirente,  cumpliendo  así  la  exigencia  de  la  Constitución   Política,  artículo  35,  según  la  cual  se  concederá  la  extradición   de   colombianos  de  nacimiento  por  delitos  cometidos  en  el  exterior.   

En   consecuencia,   se  verifica  que  se  encuentran   reunidas   las   exigencias   del  artículo  513  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley 600 de 2000, con lo cual se satisface el requisito de  la   validez  formal  de  la  documentación  presentada  con  la  solicitud  de  extradición.   

2.  DEMOSTRACIÓN PLENA DE LA IDENTIDAD  DEL SOLICITADO   

La    información   que   contiene   la  documentación  aportada para el presente trámite permite a la Sala deducir que  ROBERTO   ENRIQUE   RAMÍREZ  MUNIVE,  privado  de  la  libertad  con  fines  de  extradición,  es  la  misma  persona  requerida  por el Gobierno de los Estados  Unidos de América.   

Así  se infiere valorando conjuntamente los  datos  suministrados por el país requirente en las notas diplomáticas y en los  testimonios  rendidos en apoyo de la solicitud de extradición, lo consignado en  la  orden  y  en  el  informe  sobre la aprehensión de ROBERTO ENRIQUE RAMÍREZ  MUNIVE y la actitud asumida por éste en el curso del trámite.   

2.1.   Las Notas Verbales  No 0432  de  febrero  15  de  2.007  y  No. 1213 del 11 de mayo de 2.007, ,  por las  cuales,  respectivamente   la  Embajada  de  los Estados Unidos de América  solicitó  la  detención  provisional  y  formalizó el pedido de extradición,  hicieron  saber  que  el  requerido  se  llama  ROBERTO ENRIQUE RAMÍREZ MUNIVE,  nacido  el 1º de junio de 1.971 en Salamina, Magdalena, Colombia, y es portador  de   la   cédula   de  ciudadanía  9’288.778 (fl. 171 del cuaderno de copia).   

2.2.  Las  antedichas  Notas  Verbales,  las  declaraciones  rendidas en apoyo de dicha solicitud y la resolución que ordenó  la  captura,  emitida por el Despacho del Fiscal General de la Nación, reiteran  y   ratifican   la   información   relativa   a   la  identidad  del  ciudadano  requerido.   

2.3.     Al    momento    de    la  aprehensión,   el  requerido  empero  haberse  negado  a  firmar,  aparece  identificado  con  la cédula No.  9.288.778, tal como consta en el acta de  derechos  del capturado (fl. 16 del cuaderno anexo).  Además, su identidad  no  ha  sido  objeto  de  cuestionamiento  alguno  a  lo  largo  del trámite de  extradición.   

Se  evidencia  así  que  ROBERTO  ENRIQUE  RAMÍREZ  MUNIVE, persona que fue aprehendido y permanece privado de la libertad  con  fines  de  extradición, es la misma persona que reclama el Gobierno de los  Estados Unidos de Norte América.   

3.     PRINCIPIO     DE    LA    DOBLE  INCRIMINACIÓN.   

Establece  el  numeral 1° del artículo 511  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley  600  de  2000, que para conceder u  ofrecer  la  extradición es necesario que el hecho que la motive también esté  previsto  en  Colombia  como delito y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

3.1.     En   la   Resolución   de  Acusación   No.  06-60318 CR-ZLOCH de 7 de noviembre de 2.006, dictada por  el  Tribunal  Federal del Distrito Sur de la Florida, se le imputa al requerido,  los siguientes cargos:   

Asociación  ilícita  para distribuir cinco  (5)  kilogramos  o  más  de cocaína con intención de importarla a los EE.UU.;  Asociación  ilícita  para  importar  cinco (5) kilogramos o más de cocaína a  los  Estados  Unidos;  y  Asociación  ilícita  para  poseer  con intención de  distribuir  cinco (5) kilogramos o más de cocaína”,  en  violación al Título 21, secciones 960 (b) (1) (B), y 841 (b) (1) (A) (ii),  respectivamente;  refiriendo  para  cada uno de los cargos que,  por el mes  de  marzo  de  2.002  y continuando hasta agosto de ese mismo año, el requerido  ROBERTO    ENRIQUE    RAMÍREZ    MUNIVE   y   otros,    1.)   “…en    Colombia   y   en   otros   lugares,   a   sabiendas   e  intencionalmente  se  combinaron,  conspiraron,  se  asociaron y acordaron entre  ellos,  para distribuir una  sustancia  controlada,  con la intención de importar  ilegalmente tal sustancia a  los  Estados Unidos…”; 2.)  “… en el Condado de Broward, en el Distrito Sur de  la  Florida,  y  en otros lugares, los imputados, a sabiendas e intencionalmente  se  combinaron,  conspiraron,  se  asociaron y acordaron entre ellos y con otras  personas   conocidas   y   desconocidas   por   el   Gran  Jurado,  para  importar a los Estados Unidos desde un lugar en el extranjero  una     sustancia     controlada…”;  y, 3.) “…En el Condado de Broward en  el  Distrito  Sur de la Florida, y en otros lugares, los imputados a sabiendas e  intencionalmente  se  combinaron,  conspiraron,  se  asociaron y acordaron entre  ellos  y  con  otras  personas  conocidas  y  desconocidas  por  el Gran Jurado,  para  poseer  con  intención distribuir una   sustancia   controlada  (subrayas  y  negrillas fuera del texto).   

3.2.   El  delito  de concierto para el  tráfico  de  estupefacientes,  endilgado  a ROBERTO ENRIQUE RAMÍREZ MUNIVE, es  también  punible  en  Colombia,  pues  configura  el  injusto  de  Concierto  para  Delinquir previsto en el  artículo  340,  inciso  2 del Código Penal, Ley 599 de 2000, modificado por la  Ley  1121  de  2006,  artículo  19, que sanciona con prisión de 8 a 18 años a  quienes   se   concierten   con  el  fin  de  cometer  delitos  de  tráfico  de  estupefacientes.    A   su   vez,    el   ilícito   de   tráfico  de  estupefacientes  se  encuentra  definido  y  sancionado  en el artículo 376 del  Código    Penal,    con   una   pena   mínima   de   cuatro   (4)   años   de  prisión.   

Resulta  evidente  que  se  cumple  con  el  principio  de  la  doble  incriminación,   dado que los citados delitos se  encuentran  tipificados  en  Colombia  y  la  sanción prevista no es inferior a  cuatro (4) años de prisión.   

4.   EQUIVALENCIA  DE  LA  PROVIDENCIA  PROFERIDA EN EL EXTRANJERO   

Por   disposición  del  numeral  2°  del  artículo  511  del  Código  de  Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000, para que  pueda  ofrecerse  o  concederse  la  extradición,  es  necesario  que  el país  reclamante  haya  proferido en contra del requerido, resolución de acusación o  su equivalente.   

Tal exigencia se cumple también frente a la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano ROBERTO ENRIQUE RAMÍREZ  MUNIVE,  formalizada por el Gobierno de los Estados Unidos de América, toda vez  que  la  Resolución  de  Acusación  No. 06-60318 CR-ZLOCH de 7 de noviembre de  2.006,  dictada  por  el  Tribunal  Federal  del  Distrito Sur de la Florida, es  equivalente  a  la  resolución  de  acusación, cuyos  requisitos  sustanciales  y formales fueron consagrados  en   los   artículos   397  y  398  del  Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000.   

En  efecto, la Resolución de Acusación, en  conjunto   con  las  declaraciones  y  documentos  que  se  acompañan,  permite  establecer  las  conductas endilgadas al ciudadano requerido, las circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar  en  que  fueron  ejecutadas,  la individualización  concreta   del   acusado,   las  pruebas  que  le  sirven  de  sustento  y,  las  disposiciones  jurídicamente  relevantes.   Por tanto,  da lugar a la  fase  del  juicio,   en  la  cual  tendrá  el  procesado la oportunidad de  ejercer  el  derecho  de  defensa  y  contradicción  frente  a los cargos a él  atribuidos.   

    

1. RESPUESTA   A   LOS   ALEGATOS   DEL  MINISTERIO  PÚBLICO:     

La  Procuradora  Nª  3  Delegada  para  la  Casación  Penal  ha  planteado  que  debe emitirse concepto favorable porque se  acreditó  que  el  ilícito se ejecutó, consumó y agotó en Estados Unidos; y  que  la  solicitud de extradición y los documentos que la sustentan cumplen con  los  requisitos  formales  y  de  fondo  para  acceder  al  pedido  del Gobierno  norteamericano.   

No  está  de  más  significar,  de cara al  pedido  de  la libelista, que de tiempo atrás la Sala ha venido sosteniendo que  el  presupuesto  del  artículo  35 de la Constitución Nacional se agota cuando  los  hechos  han  ocurrido,  así  sea  parcialmente en el exterior, ya que debe  efectuarse  una interpretación sistemática con el principio de territorialidad  y  la  excepción de extraterritorialidad de la ley penal (artículo 15 y 16 del  Código  Penal),  por  funcionar  ésta  en doble sentido, es decir, que si bien  legitima  a  las  autoridades colombianas para aplicar el ordenamiento jurídico  interno  a  hechos o situaciones ocurridas parcialmente en otro Estado, también  permite   a   las  autoridades  extranjeras  la  persecución  por  los  delitos  ejecutados   parcialmente  en  nuestro  territorio.1   

En  este  caso,  es evidente que los delitos  atribuidos  al  requerido  tuvieron  lugar, así fuera parcialmente, en el país  requirente.   

  6.   CONCLUSIONES   

Los   anteriores   razonamientos  permiten  concluir  a  la  Sala que están dadas las exigencias legales para conceptuar de  manera   favorable  respecto  del  cargo  a  que  se  refiere  la  solicitud  de  extradición    del    ciudadano    colombiano    ROBERTO    ENRIQUE    RAMÍREZ  MUNIVE.   

Finalmente,  pese al sentido de la decisión  que  se  anuncia,  atendiendo  lo  dispuesto  en el artículo 512 del Código de  Procedimiento  Penal,  Ley  600  de 2000, se advertirá que el Gobierno Nacional  puede  subordinar  la  concesión  de  la  extradición  a  las  condiciones que  considere  oportunas,  así  como  exigir  que  el solicitado no sea juzgado por  hechos  anteriores,  diversos de los que motivaron la solicitud de extradición,  ni  sometido  a  sanciones  distintas  de  las que se le hubieren impuesto en la  eventual  condena, ni sometido a penas de muerte, destierro, prisión perpetua o  confiscación,   ni   desaparición   forzada,  por  el  país  solicitante,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  por  los artículos 12 y 34 de la Constitución  Política de Colombia.   

Además, la Sala ha de indicar que en virtud  de  lo  dispuesto  por  el  numeral  2º  del  artículo 189 de la Constitución  Política,  corresponde  al  señor  Presidente  de  la  República como supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales, realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de la extradición y determinar las consecuencias que se derivarían  de su eventual incumplimiento.   

Cabe    subrayar    que    ROBERTO   ENRIQUE   RAMÍREZ  MUNIVE  se  encuentra  privado de la libertad para los efectos del trámite de extradición,  desde     el     trece  (13)  de  marzo de dos mil  siete   (2007), cuando fue capturado.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

CONCEPTÚA    FAVORABLEMENTE   a   la  extradición  de  ROBERTO  ENRIQUE  RAMÍREZ  MUNIVE,  de  anotaciones  conocidas  en  el  curso  del proceso, por el cargo atribuido en la  Resolución  de Acusación No. No. 06-60318 CR-ZLOCH de 7 de noviembre de 2.006,  dictada por el Tribunal Federal del Distrito Sur de la Florida,   

Hágasele  conocer  el  presente  concepto a  ROBERTO  ENRIQUE  RAMÍREZ  MUNIVE,  a  su  defensor,  al  Agente del Ministerio  Público  y al Fiscal General de la Nación.   

Devuélvase  el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia para lo de su competencia.   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                         MARÍA   DEL   ROSARIO    GONZALÉZ   DE   LEMOS        

        Aclaración de voto   

         

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                      JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                        JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                     TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                                                       Secretaria   

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes2 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”3   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce4,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1  Concepto de junio 4 de 2002, radicado 18544   

2 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

3  Sentencia C-1106/00.   

4 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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