27449(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27449  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARIA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 181  

Bogotá D.C., septiembre veintiséis (26) de  dos mil siete (2007)   

VISTOS  

          Conceptúa  la  Corte  en relación con la solicitud de extradición  del  ciudadano  colombiano  LUIS ALFREDO NAÑEZ DUARTE  elevada  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de  América a través de su Embajada en Colombia.   

ANTECEDENTES  

LUIS  ALFREDO  NAÑEZ  DUARTE   es  requerido  para  que  comparezca  en  juicio  “por  delitos federales narcóticos” ante  el  Tribunal  de  Distrito  de  los Estados Unidos para el Distrito de Columbia,  dado  que,  con  fecha  26  de  octubre  de 2006, el Gran Jurado profirió en su  contra  la  acusación  N°  04-212  (GK),  sustitutiva,  por  cuarta vez, de la  emitida  por  la misma autoridad el 30 de septiembre de 2004, acto en el cual le  formulan los siguientes cargos:   

“CARGO  UNO  Comenzando en algún momento de 2001 o alrededor  de  esa  época,  la  fecha  exacta  siendo  desconocida  para el Gran Jurado, y  continuando  hasta  el  15  de  octubre  de 2006 o alrededor de esa fecha, en la  República  de  Colombia  y en otras partes, los acusados …LUIS ALFREDO NAÑEZ  DUARTE,          alias         ‘Oscar’  y  ‘Flaco’,…  con  conocimiento  de  causa  e  intencionadamente  combinaron,  concertaron,  confederaron y acordaron con otras  personas  tanto  conocidas  como  desconocidas  para  el Gran Jurado, incluyendo  otros  integrantes  del  concierto  a  quienes  no  se les nombra en la presente  acusación  formal,  para  cometer  el siguiente delito en contra de los Estados  Unidos:  con  conocimiento  de  causa  e intencionadamente fabricar y distribuir  cinco  kilogramos  o  más de una mezcla y sustancia que contenían una cantidad  perceptible  de  cocaína,  una  sustancia  controlada  de  la  Tabla II, con la  intención  de  que  dicha sustancia fuera importada ilícitamente a los Estados  Unidos  y  con  el  conocimiento de que sería importada, en contravención a la  Sección  959  del  Título  21  del  Código  de  los  Estados  unidos, todo en  contravención  a las secciones 963, 960(a)(3) y 960(b)(1)(B)(ii) del Título 21  del  Código  de  los  Estados  Unidos y las Secciones 2 y 3551 y siguientes del  Título 18 del Código de los Estados Unidos.   

1.            Documentos allegados con la solicitud de  extradición.   

Con el propósito de formalizar la solicitud  de   extradición,   fueron   allegados  al  presente  trámite  los  siguientes  documentos,   debidamente   traducidos  y  legalizados  ante  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores:   

Nota  Diplomática  N° 0253 de fecha 1° de  febrero  de  2005 y Nota Verbal  N° 1103 de 27 de abril de 2007, a través  de  las  cuales  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  solicita  la detención  provisional  con fines de extradición de LUIS ALFREDO  NAÑEZ  DUARTE  y  formaliza  su solicitud de entrega,  respectivamente.   En   ellas   se   precisa   que  se  trata  de  un  ciudadano  colombiano,  nacido el 21 de  mayo  de  1965  en  Suerza,  Huila, titular de la cédula de ciudadanía número  12.129.3111.   

         

Copia de la cuarta acusación sustitutiva No.  04  – 212 (GK), dictada el  26  de  octubre  de  2006 por el Gran Jurado ante el Tribunal de Distrito de los  Estados   Unidos   para  el  Distrito  de  Columbia2.   

         

Copia de la orden de arresto expedida el 9 de  noviembre  de  2004  por  el  mismo  Tribunal  de  Distrito,  contra  LUÍS  ALFREDO  NAÑEZ  DUARTE, para que  responda        por        unos        cargos3.   

Copia de  las  disposiciones   del   Código  Penal  de  los Estados  Unidos relativas  a los  cargos  contenidos  en   

la  resolución  de  acusación4.   

Declaración   jurada   de   Melanie  Laflin, Fiscal de Tribunales del  Departamento  de  Justicia  de  los  Estados  Unidos  sobre  los  procedimientos  policiales  y  judiciales realizados, así como el compromiso de responsabilidad  del   solicitado,   y   de   Robert  Zachariasiewicz,  agente  especial de la Administración Antinarcóticos  (DEA),   quien  actuó  en  las  diversas  averiguaciones  que  determinaron  la  acusación presentada contra el requerido en extradición.   

2.            Actuación  surtida  previo el envío de  las diligencias a la Corte.   

El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  mediante  Nota Diplomática No. 0253 de fecha 1° de febrero de 2005,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines de extradición del ciudadano  colombiano  LUIS  ALFREDO  NAÑEZ  DUARTE,  a quien las autoridades judiciales de ese país en la resolución  de  acusación  sustitutiva  N°  04  –  212   de  30  de  septiembre  de  2004  le  formularon cargos  relacionados  con  delitos  federales  de  narcotráfico, cumplidos a través de  concierto.   

Con  fundamento en la anterior petición, el  Fiscal  General  de  la  Nación  en  resolución  del  día 2 de marzo de 2005,  decretó  la  captura  con  fines  de  extradición  del  solicitado, la cual se  concretó  el 28 de febrero de 2007 por miembros del departamento Administrativo  de Seguridad, DAS, en esta ciudad.   

          El   mencionado  ciudadano  está  privado  de  su  libertad  en  la  penitenciaría de máxima seguridad de Cómbita (Boyacá).   

Mediante Nota Verbal No. 1103 del 27 de abril  de  2007,  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América formalizó la   solicitud  de  extradición  de  LUIS  ALFREDO NAÑEZ  DUARTE,,  oportunidad en la que ratificó que éste es  requerido  por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de  Columbia,   con   fundamento   en   la  cuarta  acusación  sustitutiva  N°  04  – 212 (GK),  de 26 de  octubre  de  2006,  donde  se  le  atribuyen  cargos  relacionados  con  delitos  federales     de     narcotráfico,    descritos    en    los    términos    ya  consignados.   

El  Ministerio  de  Relaciones Exteriores en  oficio  No.  OAJ.E.  0773  de  30  de abril de 2007, conceptuó que “En  atención  a lo establecido en nuestra legislación procesal  penal  interna, me permito manifestarle que por no existir Convenio aplicable al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con el ordenamiento procesal penal  colombiano”.5   

3.    Actuación    surtida    en   esta  Corporación.   

Recibida   en  la  Sala  la  solicitud  de  extradición  con  la  documentación  anexa,  se  dio  inicio  a  este trámite  garantizando  el  derecho  de  defensa  al  requerido, quien designó apoderado.  Luego,  mediante  auto  de  16  de  mayo  de 2007, se dispuso correr el traslado  previsto  en  el  artículo 500 de la Ley 906 de 2004, oportunidad en la cual la  defensa  requirió la práctica de algunas pruebas, solicitud negada por la Sala  en auto de 27 de junio de 2007, al considerarlas improcedentes.   

Inconforme, el apoderado interpuso el recurso  de  reposición,  resuelto  de  manera  desfavorable  el 8 de agosto de 2007; se  ordenó  surtir traslado para presentar  alegatos de conclusión, y así lo  hicieron  el Representante del Ministerio Público y la defensa a través de los  escritos correspondientes.   

ALEGATOS DE CONCLUSIÓN  

1. Ministerio Público  

El  Procurador  Primero  Delegado  para  la  Casación  Penal  hace  inicialmente  una  completa  relación  de la actuación  cumplida,  de  las  peticiones  elevadas  por  la defensa del requerido y de las  decisiones  adoptadas  por  la  Sala para exponer, a continuación, su criterio.   

Precisa   entonces   que  la  normatividad  aplicable  al  caso, ante la falta de Convenio Internacional es, según concepto  emitido  por  la  Oficina  Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, el  Código  de  Procedimiento  Penal  Colombiano, concretamente la Ley 906 de 2004,  pues  las  conductas  atribuidas  al  requerido tuvieron ocurrencia entre 2001 y  hasta el 15 de octubre de 2006.   

Apoyado  en  la jurisprudencia de la Sala en  torno  a su competencia en el trámite de extradición y en la doctrina nacional  y  extranjera  sobre  la  naturaleza de este instrumento, sugiere la emisión de  concepto  favorable  a  la entrega del requerido y analiza cada uno de los temas  del concepto deferido a la Sala.   

En  relación  con el primero de ellos, cita  las  exigencias  de  la  legislación  patria  sobre  la  presentación  de  los  documentos  soporte  de  la  solicitud de extradición y relaciona los trámites  cumplidos  con los allegados en este caso; de ellos destaca las declaraciones de  los  funcionarios  norteamericanos  Melanie  Laflin y  Robert   Zachariasiewicz,  en  su  orden,  Fiscal  del  Distrito   de   Columbia   e  investigador  de  la  DEA,  quienes  refieren  las  circunstancias  en  las  que  actuaba  la  organización  dedicada  al envío de  cocaína   a   los   Estados  Unidos,  de  la  cual  hacía  parte  LUIS ALFREDO NAÑEZ DUARTE.   

Así  mismo  indica,  que  los  anexos de la  solicitud  de  extradición  fueron  presentados  acompañados de su traducción  respectiva,  recurriendo  a  la  vía  diplomática  y  acatando  las exigencias  legales  atinentes  a  su  otorgamiento, contenido y autenticación, condiciones  que  les confieren validez formal, permiten apreciarlos como prueba y determinan  el  cumplimiento  del  requisito  establecido  por  el  código de procedimiento  penal.   

Igual ocurre con la demostración de la plena  identidad  del  requerido,  teniendo  en cuenta que la información suministrada  sobre  éste  por el Gobierno solicitante en sus notas diplomáticas, se refiere  a    LUIS    ALFREDO   NAÑEZ   DUARTE,  ciudadano  colombiano,  nacido el 21 de mayo de 1965 y portador de  la      cédula      de      ciudadanía      número     12.129.311,  datos con los cuales se identificó la  persona  aprehendida  por  orden del Fiscal General de la Nación, como surge de  los  documentos elaborados por el Departamento Administrativo de Seguridad, DAS,  cuando fue deportado de la República de Venezuela.   

Se   conoce   además   que   LUIS  ALFREDO  NAÑEZ  DUARTE  nació  en  Sausa,   Huila,   es   hijo  de  Faustino  y  María,  con  estudios  primarios,  comerciante,  convive  en unión libre, mide 1.67 mts de estatura y aparecen sus  fotos  y  los  datos  suministrados sobre él por la Registraduría Nacional del  Estado Civil.   

Por otra parte, el vinculado a este trámite  se  ha  identificado con los aludidos datos y ni él ni su defensa han expresado  reparo  alguno  en  relación  con este aspecto; en consecuencia, existe certeza  que   la   persona   capturada  coincide  con  la  solicitada  en  extradición,  coincidencia  a  la cual, conforme lo sostiene la jurisprudencia de la Corte, se  encauza  la  verificación  de  la  plena  identidad  como  tema de su concepto.   

Sobre   el   principio   de   la   doble  incriminación,   precisa   que  las  conductas  endilgadas  al  requerido,  que  transcribe  en  su  integridad,  también  constituyen delito en el ordenamiento  penal  patrio;  corresponden  a  las  previstas  en el artículo 340 del código  penal,  reformado  por  los artículos 8 y 19 de las Leyes 733 de 2002 y 1121 de  2006  que  describe  el  delito  de  concierto para delinquir sancionándolo con  prisión  de seis (6) a doce (12) años cuando su finalidad sea el narcotráfico  y,  además,  a  la  consagrada  en  el  artículo 376 que penaliza el tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes con prisión de ocho (8) a veinte (20)  años.   

En  consecuencia, respecto de los dos cargos  se  cumple  con  el  principio de doble incriminación y también el atinente al  mínimo   de   pena  exigido  para  hacer  viable  la  entrega  del  solicitado.   

                        

Por otra parte, la acusación prevista en el  código  de procedimiento penal colombiano guarda correspondencia con la emitida  por  el  Gran Jurado convocado por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos  para  el  Distrito  de  Columbia,  con  fundamento  en  las  pruebas  legalmente  recaudadas.  Es  así  como  en  ésta se precisan los supuestos de hecho que la  fundamentan,  las  normas  que  se  consideran  vulneradas y la persona en quien  recae   el  compromiso  penal,  aspectos  todos  que  resultan  propios  de  una  acusación  en  el  ordenamiento  patrio,  la  cual,  al  igual que en el Estado  requirente,  da  lugar  a  la  etapa  del  juicio  donde el acusado LUIS   ALFREDO   NAÑEZ   DUARTE  podrá  controvertir las pruebas y las acusaciones formuladas en su contra.   

Con los anteriores fundamentos, el Procurador  Delegado  estima  viable  conceder  la  extradición  del mencionado ciudadano y  advierte  que  de  emitir  la  Corte  concepto  favorable a la extradición y de  concederla   el  Gobierno  nacional,  se  requiera  de  los  Estados  Unidos  su  compromiso  para que el solicitado no sea sometido a juicio por delitos diversos  de  los  que  motivaron  la  petición  ni  anteriores a diciembre de 1997; así  mismo,  que  no  sea  sometido  a  destierro,  prisión perpetua, confiscación,  tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes, ni a la pena de muerte, conforme lo  disponen  los  artículos  11, 12 y 34 de la Constitución Política y 494 de la  Ley    906    de    2004.                  

          Además,  según lo ha indicado la Corte, se hace necesario reiterar  al  Gobierno  nacional la necesidad de hacer el seguimiento correspondiente para  constatar  el  acatamiento  de las condiciones impuestas al Estado requirente al  conceder la extradición.   

2. Defensa  

         La   defensa   de   LUIS  ALFREDO  NAÑEZ  DUARTE,  hace  una síntesis de la actuación cumplida  en  este  trámite  y  destaca,  de  una  parte,  que  el  requerido afrontó la  petición  de entrega elevada por el Gobierno de los Estados Unidos a su similar  de  la  República  Bolivariana  de Venezuela, quien lo deportó a nuestro país  después  de  haberlo  mantenido  en  arresto  y,  de otra, que el requirente no  informó  al  Gobierno  colombiano  sobre  dicha petición ni de la decisión la  Sala  de  Casación  Penal  del  Tribunal  Supremo  de  Venezuela  en  favor del  requerido,  la cual, estima, al hallarse ejecutoriada, genera la prohibición de  doble   incriminación  consagrada  en  el  artículo  8º  del  Código  Penal.   

          Bajo   el   epígrafe  de  “EVALUACIÓN  PROBATORIA”  el defensor argumenta que aun cuando la  Sala  estimó  improcedente  la práctica de las pruebas solicitadas, insiste en  la  valoración  de  la  copia  simple  de  la  sentencia  Nº 498 emitida en el  expediente  Nº  2004-0453  por  la  referida  autoridad venezolana, la cual, en  apartes  que transcribe, precisa el trámite dado en ese país a la petición de  entrega  de  LUIS  ALFREDO NAÑEZ DUARTE.   

Dicho  fallo  evidencia que tal solicitud de  extradición  se  generó  en  la misma acusación Nº 04-212 (GK) en la cual el  Gobierno  norteamericano  fundamenta la petición de entrega en este caso y, por  tanto,  “…se decanta la admisibilidad, oportunidad  y  pertinencia  de la prueba pedida en el numeral 12, amén de lo establecido en  el  artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004,  que  en  aparte  establece  que  ‘al  principio  de doble  incriminación   y   a  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero’,  para  los  eventos  en  que el trámite no se rija por los Tratados Públicos aprobados por  Colombia  sino  en  forma supletoria por las normas del estatuto procesal penal,  norma   que   obra   a   favor   del   solicitado   y,   por  consiguiente  debe  prosperar”6.   

          Solicita,  en  consecuencia,  se  emita  concepto  desfavorable a la  solicitud  de  extradición  de  LUIS  ALFREDO NAÑEZ  DUARTE  promovida  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos,  dado  que  este  ciudadano  ya  afrontó  el  mismo  trámite  ante las  autoridades  de  la  República  Bolivariana  de  Venezuela,  quienes negaron la  entrega,  situación  que  “…da al traste de cosa  juzgada,   a   la   luz  del  principio  NON  BIS  IN  IDEM  que obra a su favor, ponderación que se ajusta  a  los  lineamientos  de  la  honorable Colegiatura al emitir el correspondiente  concepto”7   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          Aspectos Generales.   

Ha  señalado  la  Corte  a  través  de su  reiterada             jurisprudencia8, que su competencia dentro del  trámite  de  extradición  se  circunscribe a la emisión del concepto sobre la  procedencia  de  entregar  o no a la persona solicitada por otro país, luego de  verificar  las  exigencias  dispuestas  por el legislador (artículos 493, 495 y  502 de la Ley 906 de 204)   

Para  ello ha de tener en cuenta, además y  primordialmente,  la  previsión  constitucional  contenida en el inciso 2º del  artículo  35  de  la  Carta  Política  donde  se  autoriza  la extradición de  colombianos  por  nacimiento  cuando son reclamados por delitos distintos de los  conocidos  como  delitos políticos, cometidos en el exterior, siempre que tales  comportamientos  también  estén  contemplados  como  conductas  punibles en la  legislación  penal  interna  y  su  ocurrencia  sea  posterior  a  la  fecha de  promulgación  del  Acto  Legislativo No. 1 de 1997 9.   

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  dentro   de   este   diligenciamiento   conceptuó  que  no  existe  tratado  de  extradición  vigente  entre  Colombia  y los Estados Unidos de América, razón  por  la  cual  el  trámite  de  la  solicitud de entrega y el concepto que como  culminación  del mismo debe emitirse, se surtirá y emitirá de conformidad con  las    exigencias    señaladas   en   el   Código   de   Procedimiento   Penal  Colombiano.   

Corresponde  entonces  a la Sala, según lo  indicado  en  el artículo 502 del referido ordenamiento, realizar el respectivo  análisis  sobre  la  validez  formal de la documentación allegada por el país  requirente,  la demostración plena de la identidad de la persona solicitada, la  concurrencia  de  la  doble  incriminación  y la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero con la acusación del sistema procesal colombiano.  En relación con cada uno de tales aspectos se tiene:   

         1.        Validez formal de la documentación.   

         

         Según  lo  establece  el artículo 495 del estatuto procesal penal,  la  solicitud  de extradición debe efectuarse por vía diplomática y de manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno,  adjuntando  copia  auténtica  del  fallo  o  de  la  acusación  proferida  en  el extranjero, con  indicación  de los actos origen de la petición, así como del lugar y fecha de  su  ejecución,  los  datos  que  permitan identificar plenamente al reclamado y  copia  auténtica  de  las  disposiciones penales aplicables al caso; documentos  que  deben  ser  expedidos en la forma establecida por la legislación del país  reclamante y traducida al castellano, si fuere el caso.   

A  su  vez, el artículo 259 del Código de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  Decreto  2282 de 1989, dispone en el  numeral  118  de  su  artículo 1º que los documentos públicos otorgados en un  país  extranjero  por  uno de sus funcionarios o con su intervención, deberán  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o agente diplomático de la  República  y, en su defecto, por el de una nación amiga, lo cual hace presumir  que se otorgaron de acuerdo con la ley del respectivo país.   

La  firma del cónsul o agente diplomático  se  abonará  por  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia y si se  trata  de  agente consular de un país amigo, se autenticará previamente por el  funcionario  competente  del  mismo  y  los  de éste por el Cónsul Colombiano,  disposición   aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa previsto en el artículo 25 del estatuto procesal penal.   

Por   tanto,  la  validez  formal  de  la  documentación  apunta  a  verificar  que los soportes presentados por el Estado  requirente  para solicitar la entrega de una persona en extradición, se sujetan  a las referidas exigencias formales.   

         En  este  caso  se  observa que el Gobierno de los Estados Unidos de  América   solicita   por   vía  diplomática  la  extradición  del  ciudadano  colombiano  LUIS  ALFREDO  NAÑEZ  DUARTE  a  través  de  su Embajada en Colombia y, para tal efecto, anexó  copia    de    la    cuarta   acusación   sustitutiva   No.   04   –  212  (GK)  de 26 de octubre de 2006,  dictada  por  el  Gran Jurado ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos  para  el  Distrito de Columbia, en la cual se relacionan las conductas objeto de  censura, así como los lugares y fechas de su ocurrencia.   

         También  allegó copia de la orden de arresto expedida por la misma  autoridad    respecto   de   LUIS   ALFREDO   NAÑEZ  DUARTE,    el  9  de noviembre de 2004, con fundamento en la primera acusación  formulada  al  requerido, para dar respuesta a los cargos atribuidos por el Gran  Jurado en la aludida acusación, orden que se encuentra vigente.   

Fue  aportada  la  declaración  jurada  de  Melanie  Laflin,  Fiscal de  Tribunales  del  Departamento  de  Justicia de los Estados Unidos, quien realiza  una  presentación  de  los  procedimientos  policiales y judiciales efectuados,  así  como  del  compromiso  de  responsabilidad  del  solicitado  y  las normas  aplicables    al    caso,    y    la    de    Robert  Zachariasewicz, agente   especial   de  la  Administración  Antinarcóticos  (DEA),  responsable  de  las  averiguaciones génesis de la acusación presentada por el  Tribunal  de  Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia contra  el  requerido  en extradición, quien además de confirmar los pormenores de los  cargos,  especificó  los  datos  de  identidad  del acusado y se refirió a las  evidencias que sustentan aquellos.   

         

Los   referidos   documentos   obran   en  traducción  al  castellano certificada y autenticada conforme a la legislación  propia  del  Estado  requirente, y es así como cuentan con la certificación de  autenticidad  expedida por Jason E. Carter,  Director  Asociado de la Oficina de Asuntos Internacionales de la  División  de lo Penal del Departamento de Justicia de los Estados Unidos,   reconocido  en  tal  condición  por el Procurador del mismo país, Alberto R. Gonzales.   

         Se  adujo  certificación  sobre la referida documentación suscrita  por   Condoleezza   Rice,  Secretaria  de  Estado  de  los Estados Unidos y   Patrick  O  Hatchett,  Auxiliar de Autenticaciones del  Departamento  de  Estado, cuya firma fue autenticada ante el Cónsul de Colombia  en Washington D.C.   

         Ha  de  concluirse, en consecuencia, que el primer requisito exigido  por  el  artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004 se encuentra suficientemente  acreditado.   

2.           Demostración  plena de la identidad del  solicitado.   

         

La   anunciada  exigencia  se  orienta  a  establecer   que  la  persona  procesada  (acusada  o  condenada)  en  el  país  reclamante,  es  la  misma  sometida  al  trámite de extradición, sin que ello  implique  determinar su verdadera identidad, pues para tenerlo por acreditado es  suficiente   que   exista   plena   coincidencia  entre  una  y  otra  de  tales  personas.   

Sobre el particular advierte la Sala que el  Gran  Jurado convocado por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el  Distrito  de  Columbia  acusa  a  LUÍS ALFREDO NAÑEZ  DUARTE  y libró en su contra orden de arresto en  la  que  incluyó sus nombres y apellidos completos; en la Nota Diplomática N°  0253  de  1º  de  febrero de 2005, remitida tiempo antes de que se produjera su  captura,  así  como  en  la  Nota Verbal número 1103 de 27 de abril de 2007, a  través  de  la cual se formaliza la solicitud de extradición, se indica que el  reclamado  responde  a  los  referidos  nombres  y apellidos y se precisa que es  “…también    conocido    como    ‘Oscar’, también conocido como ‘Flaco’, también conocido como ‘Kiko’, es ciudadano de Colombia, nacido el  21  de  mayo  de  1965  en  Suerza,  Huila,  Colombia. Es portador de la cédula  colombiana         N°         12.129.311”10.   

La  persona  detenida  a  órdenes  de  la  Fiscalía  General  del la Nación, a quien se notificó la orden de captura con  fines  de  extradición  expedida  por  el  Fiscal  General  de  la  Nación, se  identificó     como     LUIS    ALFREDO    NAÑEZ  DUARTE, nacido en Suaza, Huila, el 21 de mayo de 1995,  con  cédula  de  ciudadanía  número  12.129.311,  y  así se ha notificado de  diversas  decisiones  adoptadas  en  el  marco de este trámite, al que remitió  escrito    signado    con   tal   nombre   e   identificación   para   designar  apoderado.   

Puede concluirse, con estos fundamentos, que  la  plena  identidad  del  ciudadano  colombiano pedido en extradición sin duda  alguna  está acreditada,  porque los datos relacionados en la solicitud de  las  autoridades  extranjeras son los mismos con los cuales se ha identificado y  firmado  en  repetidas  oportunidades,  sin  que  tampoco  haya  elevado ningún  cuestionamiento  sobre  este  particular  aspecto,  clarificado  además  con el  cotejo  de  sus  impresiones  dactilares, como se dejó consignado en el acta de  notificación11.   

    

1. Principio de la doble incriminación.     

En  el análisis atinente a la concurrencia  de  este  principio,  debe  la Sala establecer si los comportamientos delictivos  que  se imputan al requerido en el país solicitante tienen en Colombia la misma  naturaleza,  esto  es,  si  son  considerados  como  conductas  ilícitas  y si,  además,  tienen  señalada  como sanción una pena mínima no inferior a cuatro  (4) años de prisión.   

         Dado  que  se  trata  de un mecanismo de cooperación internacional,  este  cotejo  debe  adelantarse con base en los preceptos internos vigentes para  el  momento en que se rinda el concepto, motivo por el cual resulta improcedente  la  aplicación  del  principio  de  favorabilidad  con  ocasión  del tránsito  legislativo,  en  cuanto  los  preceptos  del  país  requerido no son objeto de  aplicación   por   parte   del  Estado  reclamante12.   

LUIS  ALFREDO  NAÑEZ  DUARTE es  solicitado para dar respuesta a la cuarta acusación sustitutiva  No.  04  – 212 (GK) dictada  por  el  Gran  Jurado ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el  Distrito  de  Columbia  el  26  de  octubre  de  2006, en la que se le atribuyen  conforme  la  Nota  Verbal 1103 de 27 de abril de 2007, cargos de concierto para  cometer  delitos  federales  de narcotráfico señalados en la acusación en los  términos que se dejaron transcritos al inicio del concepto.   

Las  normas  que  consideran  violadas  las  autoridades  de ese país, de acuerdo con el cargo uno formulado por el Tribunal  para  el  Distrito  de  Columbia  corresponden  al  Título  21,  Secciones 959,  960(a)(3)  960(b)(1)(B)(ii) y 963, y Título 18, Secciones 2 y 3551 y siguientes  del Código de los Estados Unidos.   

         

Disposiciones legales que de acuerdo con los  documentos allegados, tienen el siguiente contenido:   

         

“Título 21, Sección 959  

         Posesión,   fabricación,   o  distribución  de  sustancias                      controladas   

        (a)Fabricación   o   distribución   con   fines  de  importación                     ilícita   

        Será   ilegal   que   cualquier   persona  fabrique  o  distribuya                     una  sustancia  controlada  de  la  Tabla I o II, o el                                    flunitrazepan    o    algún    químico    listado    –  (1)  Con la intención            de que esa  sustancia  o ese químico sea importado           ilícitamente  a los Estados Unidos o a  las   aguas   dentro   de               las  12  millas  de  la  costa  de  los Estados  unidos;   o   (2)   Con                 conocimiento   de  que  esa  sustancia  o  ese  químico    será                      importado  ilícitamente a los Estados unidos o  a  las  aguas         dentro  de  las  12  millas  de  la  costa  de  los  Estados Unidos                     ***   

“Título 21, Sección 960  

          Actos prohibidos A   

(a)Actos  ilícitos  El  que  –  (1) …. (2)….. (3) en violación  de  la  Sección  959  de  este  título,  fabrique,  posea  con  intenciones de  distribuir,  o  distribuya  una sustancia controlada, será castigado de acuerdo  con lo previsto en la sub sección (b) de esta sección   

(b) Las penas (1) En caso de una violación  de   la   sub   sección  (a)  de  esta  sección,  que  trata  de  –  (B)  5  kilogramos  o  más  de una  mezcla  o  sustancia que contenga una cantidad perceptible de … (ii) cocaína,  sus  sales, sus isómeros ópticos y geométricos, y las sales de los isómeros;  …el  que  cometa  tal  violación  a  la ley será castigado con la pena de al  menos  10 años de prisión y no más que la  cadena perpetua, …. con una  multa  que  no  deberá  exceder  de  lo  autorizado  en  el  Título  18,  o US  $4’000.000  si el reo es  individuo… o con ambas penas…   

Título 21, Sección 963  

        Tentativa y concierto   

El  que intente o concierte para perpetrar  cualquier  delito  definido  en           este  sub  capítulo  será  castigado  con las  mismas   penas   que   se               prevén  para  el  delito cuya comisión era el  objetivo  de  la  tentativa  o           el concierto.   

        Título 18, Sección 2   

        De la autoría   

(a)El que cometa un delito en contra de los  Estados  unidos  o  apoye,  instigue,  aconseje,  ordene,  induzca  o  logre  su  perpetración, podrá ser castigado en calidad de autor.   

Título 18, Secciones 3551 y ss  

Penas autorizadas  

(a) En General. Salvo que se especifique de  otra  manera, el acusado que haya sido encontrado culpable de un delito descrito  en  cualquier norma federal, incluyendo las Secciones 13 y 1153 de este Título,  distinta  de  una  Ley  del  Congreso aplicable exclusivamente en el Distrito de  Columbia  o  en el Código Uniforme de la Justicia Militar, será sentenciado de  conformidad  con  las normas de este  capítulo… en la medida en que sean  aplicables a la luz de todas las circunstancias del caso”.   

      

Las  anteriores conductas por las cuales se  acusó  a  LUIS  ALFREDO  NAÑEZ  DUARTE se  encuentran  tipificadas  en  el  Código Penal Colombiano, de la  siguiente manera:   

Artículo  340  de  la  Ley  599  de  2000,  modificado  por  los  artículos  8° de la Ley 733 de 2002, 14 de la Ley 890 de  2004 y 19 de la Ley 1121 de 2006:   

“Concierto para delinquir. Cuando varias  personas  se  concierten  con el fin de cometer delitos, cada una de ellas será  penada,  por  esa  sola  conducta,  con  prisión  de  cuatro  (4)  a  nueve (9)  años.   

Cuando   el  concierto   sea   para  cometer  delitos  de…  tráfico  de  drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas (…) la pena será de prisión de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2.700) hasta  treinta   mil   (30.000)   salarios   mínimos   legales   mensuales”.   

Artículo   376   de   la   Ley   599  de  2000,  modificado  por  el  artículo 14 de la Ley 890 de 2004.   

“Tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.  El  que  sin  permiso de autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso personal, introduzca al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte, lleve consigo,  almacene,  conserve,  elabore, venda, ofrezca, adquiera, financie o suministre a  cualquier  título droga que produzca dependencia incurrirá en prisión de ocho  (8)  a  veinte  (20)  años  y  multa  de  mil  (1.000) a cincuenta mil (50.000)  salarios mínimos legales mensuales”.   

Al comparar las normas invocadas por Estados  Unidos  como  Estado  requirente  con  las  disposiciones  internas de Colombia,  fácilmente  se  advierte  que la conducta de concierto para delinquir, agravada  por  la  naturaleza  de  los  actos,  en  este  caso delitos relacionados con el  narcotráfico,   al   igual   que   el   tráfico,   fabricación   o  porte  de  estupefacientes, se encuentran penalizadas en los dos países.   

De   igual  forma  se  concluye  que  los  comportamientos  atribuidos  a  LUIS  ALFREDO  NAÑEZ  por  el  Gran Jurado ante el Tribunal de Distrito para  el  Distrito  de  Columbia,  se  encuentran sancionados en la legislación penal  colombiana  con  pena  privativa de la libertad superior a cuatro (4) años y no  constituyen  delitos  políticos  o  de opinión. Por consiguiente, se encuentra  satisfecha la exigencia de la doble incriminación.   

4.           Equivalencia de la providencia proferida  en el extranjero con la acusación del sistema procesal colombiano.   

En  ese sentido, compete a la Sala señalar  en  el  concepto si el acto judicial a través del cual se acusa al reclamado en  extradición  en  el  Estado  requirente es equivalente al escrito de acusación  propio del sistema procesal colombiano.   

Según  se ha señalado en forma reiterada,  no  se  trata  de  una  identidad  entre  ambas  decisiones  judiciales, pues lo  importante  es  establecer  que  con  ellas  se  abre el paso al juicio donde se  debatirá  la  acusación,  que en tal pieza procesal aparezca un relato sucinto  del  comportamiento  imputado  con  especificación  de  las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar  y  su  calificación  jurídica, con el correspondiente  señalamiento   de   los   preceptos  aplicables.  13   

Como  se  observa,  la  acusación  N°  04  – 212 (GK) dictada contra  LUIS  ALFREDO  NAÑEZ DUARTE  por  el  Gran Jurado convocado por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos  para  el  Distrito  de Columbia al igual que ocurre con el escrito de acusación  en  el ordenamiento interno colombiano, marca el comienzo del juicio, en el cual  el  acusado  tiene  la  oportunidad de controvertir las pruebas y los cargos por  los cuales se le acusa.   

Además,   según   la   documentación  debidamente   aportada  por  vía  diplomática,  autenticada  y  traducida,  la  acusación  señala  los  cargos  imputados y las disposiciones foráneas que se  estiman  violadas;  también  aparecen relacionados los lugares de ocurrencia de  los        comportamientos        (‘República  de  Colombia,  Venezuela,  Surinam,  Estados  Unidos,  Puerto Rico’),     su     época     (‘Comenzando  en algún momento de 2001  o  alrededor  de  esa  época,  la  fecha exacta siendo desconocida para el Gran  Jurado,  y  continuando  hasta  el  15  de  octubre  de  2006 o alrededor de esa  fecha’),  así  como  el nombre del acusado, LUIS  ALFREDO  NAÑEZ  DUARTE  y  los  datos que permiten su  plena identificación.   

También  se  allegaron  las  declaraciones  juradas  de  los  funcionarios norteamericanos Melanie  Laflin,  Fiscal  de  Tribunales  del  Departamento  de  Justicia    de   los   Estados   Unidos   y   Robert  Zachariasiewicz,  agente  especial  de  la    Administración  Antinarcóticos (DEA), declaraciones que apoyan la actuación y  señalan  el  compromiso  de responsabilidad del requerido, luego es evidente la  equivalencia  entre  la  acusación emitida por el Gran Jurado convocado por las  autoridades  judiciales  foráneas  y  la  establecida en nuestro sistema, en el  artículo  336  de  la Ley 906 de 2004; obviamente, se trata de una equivalencia  material y no de identidad de formas.   

Respuesta   a   los   argumentos   de  la  defensa   

Advierte  la  Sala  que ellos se centran en  destacar   la   existencia   de   otro  trámite  de  extradición  respecto  de  LUIS  ALFREDO NAÑEZ DUARTE,  surtido  ante  las  autoridades  de  la  República  Bolivariana  de Venezuela a  instancias  del  Gobierno de los Estados Unidos, con fundamento en la acusación  Nº    04-212    (GK),    génesis    del    requerimiento    motivo   de   este  concepto.   

Dicho  trámite,  definido  por el Tribunal  Supremo  de  Justicia  venezolano  negando  la entrega, en decisión actualmente  ejecutoriada,  en  opinión  de  la  defensa constituye cosa juzgada e impone la  aplicación  del  principio  de  non  bis  in  ídem y, por ende, la emisión de  concepto negativo a la entrega.   

La tesis enunciada impone precisar en primer  término,  que  la  posibilidad de aplicar o no el aludido principio, constituye  un  tema  ajeno a los aspectos cuyo análisis corresponde ahora a la Corte, dado  que  su concepto, en este caso, está restringido a verificar el cumplimiento de  los  requisitos previstos en los artículos 493, 495 y 502 del estatuto procesal  penal,  por  no existir, como lo señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores  en   su   oficio   OAJ.E.   0773   del   30   de  abril  de  2006,  “Convenio    aplicable   al   caso”.   

En  segundo  lugar,  que  la  reiterada  y  pacífica  jurisprudencia de la Sala ha señalado, de tiempo atrás al referirse  al principio del non bis in ídem   

“… que la extradición corresponde a un  instrumento  de cooperación internacional previsto normativamente (Convención,  Tratado,  Convenio,  Constitución, o Ley, según el caso), dirigido a evitar la  evasión  de  la  justicia por parte de quien ha infringido la ley, sin que, por  ello,  constituya renuncia a la jurisdicción del Estado requerido. Trámite que  no  se  aviene con la noción de proceso judicial orientado a juzgar la conducta  de  quien  es  reclamado  en el exterior y tanto menos a sancionarlo, pues no se  juzga  la  conducta  de  la  persona  solicitada,  la validez o legalidad de las  pruebas  aducidas  en  su contra, lo acertado o no del juicio de adecuación, el  grado  de  certeza sobre la conducta investigada o su responsabilidad, pues todo  ello  corresponde  a  la órbita de competencia exclusiva y excluyente del país  solicitante  y su alegación debe hacerse al interior del proceso adelantado por  las autoridades del Estado reclamante.   

Adicional  a  lo  anterior es claro que el  pronunciamiento  de  la  Corte  en  esta  sede  no  constituye un fallo que haga  tránsito  a  cosa  juzgada  pues  no  tiene  carácter  decisorio y tanto menos  constituye  un  acto de juzgamiento en cuanto no supone ejercicio de la función  jurisdicente.  Se trata de un concepto no susceptible de impugnación, que sólo  vincula  al  Gobierno  Nacional  si  es  negativo, pues en caso de ser favorable  queda  en  ‘libertad  de  actuar        según        las       conveniencias       nacionales’.”14.   

Siendo  así,  atendida  la  naturaleza del  trámite  de  extradición  en nuestro país, es claro, conforme se ha decantado  por           vía          jurisprudencial15,  que  compete  al  Gobierno  nacional,  no  a  la  Sala,  definir,  cuando  decida  sobre la concesión de la  extradición,  si  aplica  o  no  el  principio  de  cosa juzgada a que alude el  artículo 21 del estatuto de procedimiento penal.    

En  consecuencia, el argumento expuesto por  la  defensa  de NAÑEZ DUARTE  en    pro    del   concepto   desfavorable   a   su   extradición,   no   puede  atenderse.   

De conformidad con lo expuesto, coincidiendo  con  las  consideraciones  del  Procurador  Primero  Delegado  para la Casación  Penal,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL emite CONCEPTO  FAVORABLE  a  la solicitud de extradición del ciudadano colombiano LUIS  ALFREDO NAÑEZ DUARTE, formulada por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América a través de su Embajada en  Colombia  para  que responda por el cargo uno consignado en la cuarta acusación  sustitutiva  No.  04  – 212  (GK)  dictada  por  el  Gran  Jurado ante el Tribunal de Distrito de los Estados  Unidos   para   el   Distrito   de   Columbia,   de   fecha  26  de  octubre  de  2006.   

Corresponde  al  Gobierno Nacional, como lo  indica  el  colaborador del Ministerio Público, condicionar la entrega a que el  extraditado  no  vaya  a  ser  condenado a pena de muerte, ni juzgado por hechos  diversos  a  los  que  motivaron  la  solicitud  de extradición, ni por sucesos  anteriores  al  17  de  diciembre  de 1997, ni sometido a desaparición forzada,  torturas,  tratos  o penas crueles, inhumanos o degradantes, ni a la sanción de  destierro,   cadena   perpetua  o  confiscación,  conforme  lo  establecen  los  artículos 11, 12 y 34 de la Carta Política.   

De  igual  manera  corresponde  al Gobierno  Nacional   exigir  al  país reclamante que en caso de un fallo de condena,  tenga  en  cuenta  el  tiempo  que LUIS ALFREDO NAÑEZ  DUARTE  ha  permanecido  privado  de  su  libertad con  ocasión de este trámite.   

La  Sala  ha de indicar que en virtud de lo  dispuesto  por  el  numeral 2º del artículo 189 de la Constitución Política,  le  compete  al  Gobierno,  encabezado  por  el  señor  Presidente como supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales, realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de la extradición y determinar las consecuencias que se derivarían  de su eventual incumplimiento.   

Comuníquese por Secretaría de la Sala esta  determinación  al requerido NAÑEZ DUARTE,  a  su  defensor, al Procurador Primero Delegado para la Casación  Penal  y  al  Fiscal  General de la Nación para lo de su cargo con relación al  detenido preventivamente con fines de extradición.   

Devuélvase la actuación al Ministerio del  Interior   y   de    Justicia   para   los   trámites   subsiguientes   de  ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita  medica   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ         MARIA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                      

             Aclaración de voto   

AUGUSTO   J.   IBAÑEZ     GUZMÁN                              JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                               JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes16   para  que  se  solicite,  conceda  u  ofrezca, que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es  preciso  comentar  que  como no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que  ligue  a Colombia con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para  evaluar   la   procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u  ofrecimiento  de  extradición   entre   los   dos   países   es   el  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”17   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce18,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Fls.  5 y 123 c. anexo   

2 Fl.  60 ib.   

3 Fl.  56 ib.   

4 Fls.  68 a 62   

5 Fl.  130 c. anexo   

6 Fl.  91 c. principal   

7 Fl.  91 Ib.   

8  Conceptos    de   14/11/00   Rad.   16701,   22/04/03   Rad.   20330,   25/10/05  Rad.23976   

   

9 17 de  diciembre de 1997   

10 Fl.  1 y 119 c. principal   

11 Fl.  34 c. principal   

12  Cfr. Concepto del 22 de julio de 2004. Rad. 22206, entre otros.   

13  Concepto 11/2/04 Rad. 20292   

14  Cfr. Concepto de 1º de diciembre de 2004 Rad. 22084   

15  Ver,  entre  otros  Rad.  23180  del  11 de mayo de 2005; Rad. 22072, del 1° de  septiembre  de  2004.;  Rad.  21880  y  21989,  del  14  y  28 de julio de 2004,  respectivamente y Rad. 19963, del 21 de enero de 2003.   

16  Corte Constitucional, sentencia C-740/00.   

17  Sentencia C-1106/00.   

18  Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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