27442(23-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 27442  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 078  

Bogotá,  D.C.,  veintitrés (23) de mayo de  dos mil siete (2007).   

V I S T O S  

Se  decide  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de casación presentada por el defensor del procesado ****************,  contra  el fallo del 26 de octubre de 2006 proferido por el Tribunal Superior de  Bucaramanga  y que confirmara el emitido el 19 de octubre de 2005 por el Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  la  citada  capital,  a  través del cual fue  condenado  como  autor penalmente responsable de un delito homicidio culposo. La  imposición  en  las  citadas  providencias  de  la  obligación  de  indemnizar  civilmente  a  las víctimas del injusto penal, tanto al acusado como al tercero  civilmente   responsable,   Transportes   Rápido   Ochoa  S.  A.,  provocó  la  interposición  del  citado  recurso  extraordinario  por parte del apoderado de  este  sujeto  procesal,  mediante  demanda  cuya  admisibilidad  se establecerá  también.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.            El Tribunal sintetizó los primeros en la  siguiente forma:   

“Se extracta del diligenciamiento que el 24  de  noviembre  de  2000,  en  el  cruce de la carrera 20 con calle 51 del barrio  Colombia  de  Barrancabermeja  (Sder), el conductor del bus de servicio público  afiliado   a  la  empresa  Rápido  Ochoa  S.  A.,  con  placas  TNB─129,   de   nombre   ****************,  omitió  el  pare  reglamentario demarcado sobre la esquina de la carrera 20 por  donde  conducía,  con tan mala fortuna que en ese preciso momento, por la calle  51,    se    desplazaba    en   la   motocicleta   de   placas   XAD─98  el  joven  ****************,  quien  colisionó  con  la  parte  trasera  izquierda  del bus, resultando con lesiones  graves  en  su  cerebro  que  pocas  horas después le causaron la muerte cuando  estaba   siendo  atendido  en  el  hospital  Universitario  ****************  de  Bucaramanga.”   

2.            Formalmente la Fiscalía Segunda Delegada  ante  los  Juzgados  Penales del Circuito de Barrancabermeja declaró abierta la  instrucción   el   1°   de   diciembre   de  20001  y  vinculó a ella, a través  de      indagatoria,      a     ****************2,  a  quien le impuso medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  resolución proferida cinco días  más   tarde   y   simultáneamente  declaró  la  procedencia  de  la  libertad  provisional3.   

3.            Clausurada la fase instructiva, la Unidad  de   Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  previa  asignación   de   estas   diligencias,   en  resolución  del  21  de  mayo  de  20024,  acusó  al  implicado antes nombrado en calidad de presunto autor  del  delito  de  homicidio culposo y revocó la libertad provisional previamente  reconocida,   pronunciamiento   que   surtió  ejecutoria  el  27  de  junio  de  20025.   

4.            Tramitado  el  juicio por el Juzgado 3°  Penal  del  Circuito  de  Barrancabermeja,  en  sentencia  del  19 de octubre de  20056,  condenó  a **************** por el delito de homicidio culposo a  las  penas principales de treinta (30) meses de prisión, multa de dos mil pesos  ($2.000.00)  y  privación  del derecho a conducir automotores durante dieciocho  (18)  meses;  así  como a la accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas  “…por un período igual a la pena principal…”, sanciones cuya  ejecución suspendió condicionalmente.   

Adicionalmente le impuso, en solidaridad con  la   empresa   Transportes   Ochoa   S.A.,  vinculada  como  tercero  civilmente  responsable,  las  siguientes  obligaciones: pagar tanto a ************** como a  **************,  por  concepto de los perjuicios materiales a ellos causados con  el  delito,  la  suma,  equivalente  en  moneda  nacional, a cien (100) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes a la fecha en que se verifique el pago, y  por  concepto  de  los  perjuicios  morales,  una  cantidad equivalente a ciento  veinte  (120)  salarios  mínimos legales mensuales de la misma época; y cubrir  las  agencias en derecho a favor de la parte civil por la suma de $1’907.500.00.   

La  sociedad  anónima llamada en garantía,  Seguros  Colpatria,  fue  condenada  a  reembolsar  a Transportes Ochoa S.A. las  sumas  de dinero que ésta cancele en razón de los daños materiales, hasta por  la     suma     de     cuarenta     millones     de    pesos    ($40’000.000.00),  y  a  pagar  a  la citada  empresa     la     suma     de     $1’144.500.00 por concepto de agencias en derecho.   

5.            Dicho pronunciamiento fue apelado por el  defensor  del acusado, y por los apoderados del tercero civilmente responsable y  del  llamado  en  garantía, y el Tribunal Superior de Bucaramanga a través del  fallo  recurrido  en  casación,  expedido  el 27 de octubre de 20067, le impartió  confirmación aunque con las siguientes variaciones:   

Mantuvo  la  condena  al  pago de perjuicios  impuesta  al  procesado  y  al  tercero civilmente responsable pero modificó el  parámetro  establecido  al cuantificarla y, en su lugar, dispuso que cancelaran  a  favor  de  cada  uno  de  los  padres de la víctima, antes identificados, el  equivalente  en moneda nacional a un mil gramos oro por todo concepto; y revocó  todas    las    obligaciones    impuestas    a   la   aseguradora   llamada   en  garantía.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Cuestión previa:  

Es  necesario  tener en cuenta que cuando el  delito  de  homicidio  culposo  materia  de juzgamiento se cometió ─24  de  noviembre  de  2000─  dicha  conducta era sancionada por el  artículo  329 del Código Penal de 1980 con pena de prisión que oscilaba entre  2  y  6  años,  y  como  en  ese entonces el artículo 218 del  Código de  Procedimiento  Penal  de  1991  permitía  la  casación  común  para  aquellas  conductas  sancionados  con  pena máxima que fuese o excediese de seis años de  prisión,  no existe obstáculo para adelantar el estudio sobre la formalidad de  la  demanda  en  cierne,  como quiera que el artículo 6°, inciso primero de la  Ley 906 de 2004, dispone:   

“Legalidad: Nadie  podrá   ser   investigado   ni   juzgado   sino   conforme  a  la  ley   procesal   vigente   al   momento  de  los  hechos,  con observancia de las formas propias de cada juicio” (Énfasis  agregado).   

LAS DEMANDAS:  

Interpusieron  el  extraordinario recurso de  casación, en sendos escritos, los siguientes sujetos procesales.   

1.                  EL        DEFENSOR       DE  ****************   

El casacionista formula dos cargos contra la  sentencia   proferida   por  el  Ad  quem  por  la  vía  de  la causal primera del artículo 220 del Decreto  2700   de   1991   (artículo   207,  numeral  1°  de  la  Ley  600  de  2000),  así:   

Primer reparo:  

Postula  un  error  de  hecho consistente en  falso   juicio   de  existencia  en  cuanto  el  Tribunal  omitió  apreciar  la  inspección   judicial  practicada  por  la  Fiscalía  instructora  el  1°  de  diciembre  de  2000  al bus comprometido en el accidente en cuyo desarrollo tuvo  lugar  el homicidio culposo investigado y el experticio técnico que en la misma  fecha  le  practicara a dicho automotor la Secretaría de Tránsito y Transporte  de  Barrancabermeja,  algunos  de  cuyos apartes copia textualmente, pruebas que  indican  el  punto  exacto en donde el bus recibió el impacto de la motocicleta  ─   parte  trasera  lado  izquierdo  ─, y que unidas  al  croquis del siniestro, permiten establecer que el motociclista transitaba de  manera  irreglamentaría por el carril izquierdo de la vía, luego su muerte fue  causada exclusivamente por su culpa.   

Estima que el señalado yerro conllevó a la  violación  del  articulo 329 del Código Penal de 1980, y de los preceptos 247,  248 y 254 del Decreto 2700 de 1991.   

Adicionalmente opone su propio criterio a las  razones   aducidas   por   los   juzgadores   al  otorgar  crédito  al  testigo  **************  y  al  croquis  del  accidente  elaborado  por  la Dirección de  Tránsito  y  Transporte  de  Barrancabermeja,  y  aduce que tal valoración los  indujo  a  concluir  equivocadamente  que  la omisión del pare observada por el  conductor  del  bus  fue  la causa de la colisión, deducción que, a juicio del  libelista,  no  corresponde a la realidad ofrecida por el material cuya omisión  reprocha  pues,  además,  se  fundó  en  que el motociclista transitaba por el  carril derecho de la vía, circunstancia que tampoco es cierta.   

Expresa  su  inconformidad  por  no  haberle  asignado  valor  persuasivo  al testimonio de ************** con el argumento de  la imposibilidad que tuvo para percibir el episodio averiguado.   

Segundo ataque:  

Denuncia  un error de hecho por falso juicio  de  identidad  en  la  apreciación  del  testimonio  de  ************** de cuya  trascripción  se  ocupa  con  el fin de destacar que si en ningún momento dijo  que  el  conductor  del  bus  omitió  el  pare,  ni  recordó  con exactitud la  ubicación  de dicha señal en el lugar del accidente, aunque sí su existencia,  el  Tribunal  no  podía  afirmar  con  base en dicha prueba que el procesado no  detuvo  la  marcha  en  la  convención de tránsito que así se lo indicaba y a  partir de tal hecho imputar el resultado punible al procesado.   

Tal conclusión tampoco podía fundarla en la  declaración  de  ************** en cuanto se contradijo al afirmar que “…el  bus  no hizo el pare…”, después al suponer que “…tengo entendido que el  señor  no  hizo el pare…” y al responder simplemente “…obligatoriamente  significa  que  hay  que  hacer  un  pare…”, expresiones estás de la cuales  solamente ofrece crédito la última.   

En respaldo de la tesis de la culpa exclusiva  de  la  víctima  en  la  producción de su deceso rescata que en el croquis del  accidente  se  hubiera  concluido  “…que  tanto  la mancha de sangre como la  motocicleta  quedaron ubicados en el carril izquierdo de la vía”, pues indica  que  transitaba  violando la regla que le imponía hacerlo por el carril derecho  y,  para  reforzarla,  nuevamente  trae a colación la inspección judicial y el  experticio técnico excluidos de valoración.   

De no haberse cometido tales errores por los  juzgadores  no  se  habría  concluido con certeza que el procesado incurrió en  homicidio culposo.   

Estima   violadas  las  siguientes  normas  procesales: 246, 247, 254, 259, 264 y 282 del Decreto 2700 de 21991   

Finalmente solicita casar el fallo recurrido  y, en su lugar, dictar la sentencia de reemplazo pertinente.   

EXAMEN DE LAS CENSURAS:  

Frente  a  los  dos cargos formulados por el  defensor  por la vía indirecta al sostener la comisión de errores de hecho por  falso  juicio  de existencia y de identidad, que de no haber concurrido habrían  llevado,  en su concepto, a exonerar al procesado de responsabilidad penal en el  homicidio  culposo de ****************, la Sala considera que el libelista no se  ciñó  a los parámetros técnicos jurídicos fijados en la jurisprudencia para  su debida postulación y desarrollo, según se pasa a exponer:   

a)            Si bien el defecto de omisión probatoria  denunciado  con  relación a la inspección judicial practicada por la Fiscalía  al     bus    conducido    por    el    procesado8,    en   principio   pudiera  considerarse   adecuadamente   descrito   en   cuanto   los  juzgadores  en  sus  providencias  se  abstuvieron de apreciar que en dicha diligencia se estableció  la  existencia  de  huellas  de  un  impacto en la “…parte trasera extrema e  izquierda  del  rodante,  donde se observa una mancha de color negro, al parecer  por  rozamiento  con  ruedas  o  llantas de otro vehículo de aproximadamente 18  centímetros    e   irregular…”   ─único  aspecto  relevante  pues  en  el  citado acto procesal no se  indicó  la ubicación de la ruptura de la defensa, allí mencionada─,  lo  cierto  es  que el planteamiento  constituye   apenas   un   sofisma  frente  a  la  verdadera  naturaleza  de  la  inconformidad  pues  lo  verdaderamente cuestionado es la decisión del juzgador  de  privilegiar  la  información  contenida  en  el  croquis  elaborado  por la  Dirección  de  Tránsito  y  Transporte  de  Barrancabermeja  en  el  lugar del  accidente,  quince minutos después de su ocurrencia9,  y  los  relatos  de  algunos  testigos  de  los  episodios investigados en cuanto acreditan el desconocimiento  de  **************** de la señal de tránsito que le imponía detener la marcha  del  bus  que  conducía  con  lo  cual  dio  lugar a que contra dicho vehículo  impactara la motocicleta operada por la víctima.   

Igual sucede con la ausencia de apreciación  del  dictamen  técnico  emitido por la Secretaría de Tránsito y Transporte de  Barrancabermeja   a   la   motocicleta   conducida   por  el  occiso10 dando cuenta  de  los  daños que se le causaron a raíz de la colisión, en relación con los  cuales  el censor, además, se abstuvo de precisar su transcendencia, propósito  imposible  de  lograr con un simple cuestionamiento abstracto y genérico de los  medios   de   convicción   sobre   los   cuales   se   confeccionó   el  fallo  impugnado.   

Orientado el reproche a descalificar  el  grado  de  credibilidad otorgado por el sentenciador a las pruebas referidas por  el    libelista   ─   el  testimonio  de  **************  y  al  croquis  del  accidente  antes mencionado  ─  así como a criticar la  poca     importancia     otorgada    al    testigo    **************─  ayudante del procesado al momento del  siniestro   ─   por   no  suministrar   información   sobre  la  causa  del  impacto  vehicular  dada  su  ubicación  en  la  parte  delantera  del  bus,  es  patente que dicho ejercicio  intelectivo  no  es  atacable  en  casación  por  el  sendero  escogido  por el  demandante  si  en  cuenta se tiene la sujeción de la valoración probatoria en  nuestro  sistema  procesal penal a los criterios de la sana crítica (artículos  238  del   Código  de Procedimiento Penal), luego los errores cometidos en  ese  sentido  sólo  le  era  posible postularlos y demostrarlos a través de la  existencia  de  una  insalvable contradicción entre la apreciación del medio y  las  reglas  que  informan  la  valoración  racional,  tarea  que no abordó el  casacionista.   

b)            El  falso  juicio de identidad planteado  con  relación a los testimonios de ************** y **************, no obstante  haber  copiado  el  libelista algunos apartes de sus declaraciones que en razón  de  la  formulación  de  diferentes  preguntas  contienen  distintas respuestas  aunque  no  necesariamente contradictorias, exigía un análisis contextual y no  insular  y  acomodaticio como el presentado por el censor, antitécnicismo éste  que  le impidió sostener con claridad y precisión en qué forma los juzgadores  tergiversaron  dichas  pruebas,  más aún cuando se observa que los apartes del  fallo  trascritos revelan es el apoyo buscado en dichos elementos de convicción  por  los  funcionarios  para  reforzar las evidencias ofrecidas por el croquis y  que  a partir de dicho conjunto extrajeron las inferencias controvertidas por el  censor  que,  de haber considerado en total divorcio de las leyes de la ciencia,  las  reglas  de  la experiencia o los postulados de la lógica, le correspondía  indicar  cuál de ellas debió ser aplicada y en qué forma, es decir, emprender  el ataque por un error de hecho por falso raciocinio.   

Es  evidente,  entonces,  que  las falencias  detectadas   le   impiden   a   la   Sala   abordar   el   análisis  de  dichos  cargos.   

2.            EL  APODERADO  DEL  TERCERO  CIVILMENTE  RESPONSABLE   

Único cargo: Nulidad.  

Con sustento en el artículo 220 del Decreto  2700  de  1991,  vigente  en  la época de los hechos, y en los artículos 140 y  368,   numeral   5°   del   Código   de   Procedimiento   Civil   ─  normas  que  regulan las nulidades en  materia     civil     y    su    postulación    en    casación    ─,  acusa  la  sentencia  de  haber sido  dictada  en  un  proceso viciado por cuanto la demanda de parte civil presentada  durante   la   instrucción   en  contra  del  tercero  civilmente  responsable,  Transportes  Ochoa  S.A.,  si bien fue admitida en esa fase, en su transcurso no  le  fue  notificada  personalmente  al  representante legal de dicha sociedad en  clara  transgresión  del  artículo 69 del  Código de Procedimiento Penal  de  2000  (también  cita  el  inciso final del artículo 44 del Decreto 2700 de  1991),  lo  cual  conllevó  a  la  caducidad de la acción civil respecto de la  empresa que representa.   

En  tales  condiciones  procesales  el juez  penal  no  adquirió jurisdicción para resolver de fondo sobre la acción civil  y,  por  ende,  cuando  lo  hizo  carecía  de competencia, generando así dicha  causal  de  nulidad, cuyo rango absoluto impide por completo su saneamiento como  se  pretendió  en  este  caso  durante  la etapa del juicio con los intentos de  notificación.   

Estima  violadas,  aparte  de  las  normas  previamente  invocadas,  los artículos 143, numeral 2° y 144 del  Código  de     Procedimiento    Civil,    y    los  artículos 43 a 46, 55, inciso 3°, 304, numeral 1° del   Código de Procedimiento Penal de 1991.   

En   consecuencia:   solicita  casar  la  sentencia  recurrida  y  se  dicte la de reemplazo anulando la obligación civil  impuesta  a  la  sociedad que representa, previa la declaratoria de la caducidad  de dicha acción ejercida dentro de este proceso penal.   

ESTUDIO    DEL    ATAQUE:   

a)           La  Sala  ante  el  planteamiento por el  apoderado  del  tercero  civilmente  responsable  de  una hipótesis de nulidad,  encuentra  pertinente rememorar las posibilidades de su intervención en sede de  casación:   

“1. Discutir exclusivamente el tema de los  perjuicios,  caso  en  el cual se deberá atender a la cuantía y a las causales  que rigen la casación civil.   

2. Reclamar la protección de sus garantías  fundamentales,  bien  a  través  de  la  casación  ordinaria,  ya  mediante la  discrecional,  sin  que  para  este  último  efecto  importe  la cuantía de la  indemnización que fue condenado a pagar.   

3. Pedir el desarrollo de la jurisprudencia  sobre  un  tema  exclusivamente ligado a sus intereses patrimoniales, ejerciendo  la    casación   discrecional   y   sin   que   interese   el   monto   de   la  condena.   

4.  Abogar por la absolución del procesado  porque  la conducta causante del perjuicio no se realizó, o porque el sindicado  no  la  cometió  o porque obró en estricto cumplimiento de un deber legal o en  legítima  defensa, siempre que hubiera discutido el punto en las instancias, de  manera  que  exista  identidad  temática  entre  la  censura  que se formula en  casación   y   las   pretensiones   que   se   expusieron   en  el  recurso  de  apelación.”     11   

Al  observarse  que  a  través  del  cargo  propuesto  el  apoderado  busca  que  una  de las garantías fundamentales de su  representado  sea  amparada,  indudablemente está legitimado para interponer el  extraordinario  recurso en la modalidad ordinaria por cuanto frente a dicho tema  la    cuantía    de    la    obligación   civil   a   él   impuesta   resulta  irrelevante.   

b)            La  irregularidad  que  a  juicio  del  demandante  genera nulidad consiste en la ausencia de notificación personal del  auto   admisorio  de  la  demanda  de  parte  civil,  antes  del  cierre  de  la  instrucción,  al  representante  legal  de  la  empresa Transportes Ochoa S.A.,  condenada en calidad de tercero civilmente responsable.   

Revisada  la  actuación se constata que la  demanda  de  parte  civil  fue  presentada  el  23 de mayo de 2001 en contra del  procesado  y de Transportes Ochoa S.A. como tercero civilmente responsable, y la  Fiscalía   mediante   resolución   del   7   de   junio   de  200112, la admitió  solamente  respecto  del primero porque el demandante no allegó las copias para  la  notificación  y  dispuso  el traslado al sujeto procesal restante, omisión  que  subsanada  el  15  de  junio  de 2001 dio lugar a la resolución del 19 del  mismo  mes  y  año  mediante  la cual el instructor dispuso la vinculación del  tercero         civilmente        responsable13  y  comenzó  a  activar los  mecanismos     indispensables     para     su     notificación     ─  por  medio  de  citaciones  escritas,  telefónicas      y      notificación     por     estado      ─,  en los cuales persistió impartiendo  comisiones a la ciudad de Medellín, de manera infructuosa.   

Conforme  a  lo  anterior,  la  demanda fue  presentada  antes  de  producirse el cierre del ciclo instructivo ordenado el 13  de          febrero          de         200214,  pero  no le fue notificada  personalmente   al   tercero   civilmente   responsable   ni   antes   de  dicho  pronunciamiento,  ni  de  la  resolución de acusación emitida el 21 de mayo de  2001,  ni  de  iniciarse  el  traslado  a  los sujetos procesales al comenzar el  juicio,   ordenado   el  8  de  noviembre  de  200415,  luego  si  conforme  a  la  interpretación  jurisprudencial  del  artículo 44 del Código de Procedimiento  Penal  de 2001, vigente por esa época, la vinculación no se produjo durante el  último      evento      procesal      reseñado16,  la anomalía efectivamente  acaeció.   

Pero  ocurre que el demandante se limitó a  enunciar  que  dicha  falencia generó nulidad por falta de competencia del juez  penal  para  imponer  obligaciones  civiles  al  tercero  civilmente responsable  vinculado  al  proceso  en forma indebida, por carecer de capacidad para ejercer  jurisdicción  en  tales  condiciones,  aserto cuya falta de fundamento legal es  evidente  si  en  cuenta se tiene que los artículos 153 y 155 del  Código  de  Procedimiento Penal de 1991 (y en los artículos 140 y 141 del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000)  autorizan  la intervención de dicho sujeto  procesal con específicas facultades.   

Con tan particular argumento el libelista no  cumplió  con  la  carga  de  demostrar  la trascendencia del error in   procedendo   invocado,   según  lo  preceptúa  el  artículo  310  del  Código de Procedimiento Penal, pues estaba  obligado  a  evidenciar  que  se trata de una irregularidad sustancial (fuera de  eso,  en  este  caso  quedó  convalidada  con  la  contestación  de la demanda  mediante                  apoderado17  y la actividad ejercida por  éste  dentro  del  proceso,  según se destacará más adelante, conforme lo ha  aceptado             la             Sala18)   y   cómo   afectó  las  garantías  judiciales  de la empresa que representa19.   

La  insuficiente  sustentación  la revela,  además,  que  de  la ausencia de notificación personal del auto que ordenó la  vinculación  del  tercero  civilmente  responsable  el  demandante  se limita a  deducir  la  vulneración  de  la  garantía del juez natural, cuando lo lógico  hubiera  sido  proponer  y  demostrar la conculcación del derecho de defensa en  sus  diferentes  manifestaciones  del  derecho  de contradicción y postulación  procesal.   

La  reseñada deficiencia argumentativa del  casacionista impide el estudio del cargo.   

c)  No vislumbra la Sala motivo para suplir  las  falencias  y  admitir  la demanda, pues a través del examen de la causa se  establece  que el tercero civilmente responsable estuvo debidamente representado  en  su  desarrollo, como quiera que a partir del 23 de febrero de 2004, mediante  abogado   ─  oportunamente  reconocido    como   su   apoderado   ─,  contestó  la  demanda  que  le había formulado la parte civil y  planteó  la  misma  causal  de  nulidad alegada en esta ocasión ante la Corte,  presentó  documentos  para  sacar  avante  el  llamamiento  en  garantía  a la  compañía  de seguros Colpatria (en auto del 28 de junio de 2004 fue finalmente  admitido      el      referido      llamamiento20),     solicitudes    cuya  denegación      en      aquella     oportunidad21   lo  indujeron  a  apelar,  alzada  que  el Tribunal desató en providencia del 19 de octubre de 2004, en la  cual  anuló la actuación a partir de la constancia secretarial que dio inició  al  juicio  ordenando  el  traslado  común  de  15 días hábiles a los sujetos  procesales,  conforme  a  lo  dispuesto en el artículo 400 del  Código de  Procedimiento Penal de 2000.   

Reflexiones finales:  

La  imposibilidad  que  se le presenta a la  Corte  de  suplir las deficiencias y corregir las imprecisiones de la demanda le  impone  su  inadmisión de conformidad con lo dispuesto por los artículos 212 y  213  de  la  Ley 600 de 2000, además, porque no encuentra violación ostensible  de   garantías   que   ameriten  protección  oficiosa,  lo  cual  conlleva  la  consecuencia  procesal  de declarar desierta la impugnación, mediante decisión  que  adquiere  ejecutoria  en  la  fecha  en que es suscrita y no admite ningún  recurso.   

A  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E :  

1.            INADMITIR  la  demanda  de  casación presentada en defensa del procesado **************** y en  representación  del  tercero civilmente responsable, Transportes Ochoa S.A., en  consecuencia,   declarar   desierto   el   recurso   de  casación  interpuesto.  Y,   

2.            ADVERTIR  que  contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de  origen y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                                                 ÁLVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                              JORGE    L.    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                       JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                                      JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.  

    

1  C.  orig. N° 1, fol. 28.   

2  C.  orig. N° 1, fols. 31-32.   

3  C.  orig. N° 1, fols. 45-50.   

4  C.  orig. N° 1, fols. 129-134 y 141..   

5  C.  orig. N° 2, fols. 91-117.   

6  C.  orig. del Juzgado, fols. 28-39.   

7  C.  del Tribunal, fols. 7-33.   

8  C.  orig. N° 1, fol. 30.   

9  C.  orig. N° 1, fols. 1-2.   

10 C.  orig. N° 1, fol. 42..   

11  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sent. del 23 de agosto del 2005, rad. N° 23.718; y  Autos  del 7 de septiembre  del  mismo  año,  rad,  N°   23.925 y del 20 de octubre de 2005, rad. N°  24.164.   

12 C.  de parte civil, fols. 1 y 23.   

13 C.  de parte civil, fols. 30-31.   

14 C.  orig. N° 1, fol. 121.   

15 C.  orig. N° 2, fol. 1.   

16  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA,  providencias del 17 de junio de 1997, rad. N°  10.260;  del  25 agosto de 1997, rad. N° 11.431; del 17  de marzo de 1999,  rad.  N°  10.728;  y  del  22  de  marzo  de 2000, rad. N°  12.857, entre  otras.   

17 C.  de parte civil, fols. 60   

18  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sent. del 18 de febrero de  2000, rad. N° 12.963.    

19  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent. del 21 de julio de 2004, rad. N° 14.538.   

20 C.  de parte civil, fol. 116-118.   

21 C.  de parte civil, fol. 60-61, 65 y 73-80     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *