27210(30-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27210   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 083.  

Bogotá  D.C.,  mayo treinta (30) de dos mil  siete (2007).   

VISTOS  

Acomete  la  Sala  el  estudio  sobre  los  requisitos   de  lógica  y  pertinente  argumentación  del  libelo  casacional  presentado  por  el  defensor  del  incriminado  HOLMES  HERNANDO   HORMAZA  ROMERO,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por el Tribunal Superior de Cali el 15 de noviembre  de  2006,  por  cuyo  medio  confirmó  –   pero   revocó  la  prisión  domiciliaria  otorgada  al  acusado  –  el fallo dictado por el  Juzgado  Veintiuno Penal del Circuito de la misma ciudad el 2 de agosto de 2006,  por  cuyo  medio  lo  condenó  como  autor  penalmente responsable del concurso  homogéneo  sucesivo  de  delitos  de  acto sexual agravado con menor de catorce  años.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  28  de  febrero  de  2004,  Yolanda  Trujillo López, madre de la menor  Lian  Stefany, denunció ante  la  Fiscalía Seccional de Cali que una compañera de su hija le comentó que el  profesor  HOLMES  HORMAZA le  tocaba  las  partes íntimas a aquella y a otras estudiantes, bajo la amenaza de  que   en   caso  de  que  contara  no  izaría  bandera  y  perdería  el  curso  escolar.   

La  Fiscalía  Seccional  de  Cali  dispuso  adelantar  la respectiva indagación preliminar, para luego de practicar algunas  diligencias  declarar  abierta  la  instrucción,  en  cuyo  desarrollo vinculó  mediante   indagatoria   a   HOLMES  HERNANDO  HORMAZA  ROMERO,  resolviéndole  su  situación  jurídica con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  sin  derecho  a  libertad  provisional  como  posible  autor  del  delito  de  actos  sexuales con menor de  catorce   años   de   que   resultaron   víctimas   las   niñas  Lian    Stefany    Puentes,   Carolina   Motato   y   Leydy   Johana  López.   

          Una  vez clausurado el ciclo instructivo, el mérito del sumario fue  calificado  el  16  de marzo de 2005 con resolución de acusación en contra del  procesado  como  presunto  autor del concurso de delitos que sustentó la medida  de aseguramiento.   

          La   fase   del  juicio  le  correspondió  adelantarla  al  Juzgado  Veintiuno  Penal  del  Circuito  de  Cali,  despacho que una vez surtido el rito  dispuesto  en  la  ley, dictó sentencia el 4 de agosto de 2006, a través de la  cual    condenó    a    HOLMES   HERNANDO   HORMAZA  ROMERO a la pena principal de sesenta y dos (62) meses  de  prisión,  a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  y  al  pago  de  la correspondiente  indemnización  de perjuicios, como autor penalmente responsable del concurso de  delitos objeto de acusación.   

En  la misma providencia le negó la condena  de  ejecución condicional, pero le otorgó la prisión domiciliaria sustitutiva  de la intramural.   

          Impugnada  la sentencia por el defensor y el Ministerio Público, el  Tribunal  Superior  de  Cali  la confirmó mediante fallo del 15 de noviembre de  2006,  oportunidad  en  la  cual  revocó  la prisión domiciliaria que le fuera  concedida   en   primera  instancia,  fallo  que  es  ahora  objeto  de  recurso  extraordinario    de    casación    interpuesto    por    el    defensor    del  incriminado.   

LA DEMANDA  

El  recurrente presenta dos cargos contra la  sentencia  del  Tribunal.  El  primero,  por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  derivada  de falso juicio de convicción. El segundo, por violación  directa de la ley sustancial.   

Con  el  propósito  de  evitar repeticiones  superfluas,  metodológicamente  se  optará,  a  continuación,  por referir de  manera  independiente  los  reproches  presentados  por el impugnante, para acto  seguido  analizar  si  en  su  postulación  y  desarrollo  cumplen o no con los  requisitos exigidos para acceder a este recurso extraordinario.   

PARA RESOLVER SE CONSIDERA:  

          Ha  precisado  la  Sala, que en el estudio sobre la admisión de las  demandas  casacionales,  le  corresponde  verificar que los recurrentes formulen  las   censuras   de  conformidad  con  las  exigencias  de  lógica  y  adecuada  argumentación   definidas   por   el   legislador   y   desarrolladas   por  la  jurisprudencia,  a fin de que este recurso extraordinario no se convierta en una  tercera   instancia.  Tales  requisitos  están  orientados a conseguir que los libelos se desarrollen dentro  de  unos  mínimos  lógicos  y de coherencia en la postulación y desarrollo de  los  cargos propuestos, de manera que resulten inteligibles en cuanto precisos y  claros,  dado que no corresponde a la Sala en su función constitucional y legal  develar  o  desentrañar  el sentido de confusas, ambivalentes o contradictorias  alegaciones de los impugnantes en casación.   

Advertido  lo  anterior,  procede  la Sala a  realizar  el  anunciado  estudio  sobre los cargos formulados por el defensor de  HOLMES        HORMAZA        ROMERO.   

1.            Primer cargo: Violación indirecta de la  ley sustancial derivada de falso juicio de convicción   

         

Al amparo de la causal primera de casación,  cuerpo  segundo,  el defensor manifiesta que los falladores incurrieron en falso  juicio  de convicción por desconocimiento de lo establecido en el artículo 232  de  la  Ley 600 de 2000, pues con los medios de prueba obrantes en la actuación  no se arriba a la certeza exigida para condenar.   

          Agrega  que  no se tuvo en cuenta que lo expuesto por la denunciante  y  por las menores es producto de una venganza de aquella para con el procesado,  dado que éste no quiso tener con aquella relaciones afectivas.   

También  dice  que  no  se  valoraron  las  declaraciones  de los docentes compañeros del acusado, ni las de los habitantes  de  la comunidad donde se encuentra el colegio y no se ponderó que por la clase  de  pupitres  que  se  utilizan  en  el referido centro educativo, no es posible  tener niños en las piernas.   

Sin   hacer   explícita   su  pretensión  casacional,  el  censor  dice  que el Tribunal no se percató que al estructurar  los    indicios    debía   tener   suficientemente   demostrados   los   hechos  indicantes.   

Consideraciones de la Sala  

En  atención a que el demandante postula la  presencia  de  un  falso juicio de convicción, es pertinente señalar que dicho  yerro  se  configura  cuando existiendo tarifa legal en punto de la apreciación  de  las  pruebas,  se  niega  al  medio  demostrativo  el valor que la ley le ha  conferido  o  se  le  otorga  un  mérito diferente al atribuido legalmente. Por  tanto,  dado  que  en  el estatuto procesal penal no se conserva este método de  apreciación  probatoria,  por  regla  general,  salvo  contadas excepciones, la  denuncia  de  ésta  clase  de  yerros  no  tiene  cabida en sede del recurso de  casación,  amén  de  que  correspondía  al  actor  en tal evento demostrar la  infracción  de  la tarifa de valoración dispuesta por el legislador, así como  su injerencia en el sentido del fallo, labor que no emprendió.   

Como también el defensor plantea que en este  asunto  no  se  consiguió  la  certeza  requerida  para condenar, es suficiente  puntualizar  que  cuando  se alega la violación indirecta de la ley sustancial,  corresponde  al  impugnante señalar si se trató de un error de hecho por falso  juicio  de  existencia,  falso  juicio  de identidad o falso raciocinio, o de un  error  de  derecho  por falso juicio de convicción o falso juicio de legalidad,  acreditar  su  trascendencia  y  señalar  su  corrección,  demostrando  que la  correcta  apreciación  de  las  pruebas  sobre  las  cuales recayó el yerro al  valorarlas  en  conjunto  con  las  demás,  introducen  una  duda  razonable  y  trascendente   sobre   la   materialidad   de   la   conducta   delictiva  o  la  responsabilidad  del  incriminado, actividad que tampoco acometió el impugnante  en este asunto.   

          Finalmente,  si  bien  el  actor  considera violado el artículo 232  (necesidad  de  la  prueba)  de  la Ley 600 de 2000, sin dificultad encuentra la  Sala  que  tal precepto no tiene la condición de norma sustancial, en cuanto no  define  conductas  delictivas  o  hace  referencia  a  la  punibilidad  o  a  la  responsabilidad,  sino  que  sólo sirve como medio o instrumento para arribar a  los  fines  de  las disposiciones sustantivas, falencia que se desentiende de la  preceptiva  contenida  en  el  numeral  1º  del  artículo  207  de la referida  legislación,   según   la   cual,   la   casación   procede   “cuando   la   sentencia   sea   violatoria   de   una   norma           de          derecho          sustancial”  (subrayas fuera de texto), cuya cita  resulta   imprescindible   (numeral   3º   del   artículo   212   ejusdem),  razón  de  más  para advertir  incorrecciones   lógicas   y   de   fundamentación  en  la  presentación  del  cargo.   

          De  las  consideraciones precedentes se concluye que el casacionista  no  cumplió  las  exigencias dispuestas en la ley para acceder a este mecanismo  impugnaticio    extraordinario,    circunstancia   que   impone   inadmitir   el  reproche.   

2.            Segundo  cargo: violación directa de la  ley sustancial   

El  defensor  manifiesta  que  la  sentencia  impugnada  viola  “directamente la ley sustancial por  error  de  derecho  manifiesto  derivado de una aplicación indebida de la norma  dándole   un   valor   indebido  que  la  ley  no  le  da,  lo  que  genera  un  desconocimiento  de los artículos 232 y 266 del Código de Procedimiento Penal,  es  decir, la certeza que debe tenerse para condenar y el desconocimiento de los  testigos  del condenado a los cuales no les otorga valor a pesar de ser testigos  presenciales”.   

          Afirma  que  su  defendido  es  una  persona  de  buenas costumbres,  dedicado  a  la  docencia,  que  no  representa  peligro  para la comunidad y no  pertenece a organización criminal alguna.   

Cuestiona que el Tribunal violó el derecho a  la  non reformatio in pejus de  su  asistido  al  revocarle la prisión domiciliaria que le fue concedida por el  a quo.   

          También      aduce      que     HOLMES  HORMAZA  no  requiere  tratamiento  penitenciario, con  mayor  razón  si  en  Colombia  las  cárceles  no  cumplen  con la función de  resocializar al delincuente.   

          Con  fundamento  en  lo  expuesto,  el recurrente solicita a la Sala  casar  la  sentencia  impugnada  para,  en  su  lugar  proferir  “LA        QUE        EN        DERECHO       CORRESPONDA”.   

          Consideraciones de la Sala   

Acerca  de las reglas lógicas y de adecuada  argumentación  que  rige  la  postulación y desarrollo de la causal primera de  casación,   cuerpo   primero,  esto  es,  por  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  tiene  dicho  la  Sala  que  tal yerro ocurre cuando a partir de la  apreciación  de  los  hechos  legal  y  oportunamente  acreditados  dentro  del  diligenciamiento,  los falladores omiten aplicar la disposición que se ocupa de  la  situación  en  concreto, en cuanto yerran acerca de su existencia (falta de  aplicación  o  exclusión  evidente), realizan una equívoca adecuación de los  hechos   probados  a  los  supuestos  que  contempla  el  precepto  (aplicación  indebida),  o  le  atribuyen  a  la  norma  un sentido que no tiene o le asignan  efectos    diversos    o    contrarios    a    su   contenido   (interpretación  errónea).   

En   dicha  situación,  sin  importar  la  modalidad  de  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial, el yerro de los  juzgadores  recae  imprescindiblemente  sobre la normatividad, circunstancia que  ubica  el  debate  en un ámbito estrictamente jurídico, sea porque se dejó de  lado  el  precepto regulador de la situación específica demostrada, ora porque  el  hecho  se  adecua  a una disposición estructurada con supuestos distintos a  los  establecidos  o  bien porque se desborda la intelección propia de la norma  aplicable  al caso concreto, todo lo cual exige del casacionista, la aceptación  de  la  realidad  fáctica definida en las instancias e inmodificable dentro del  proceso.   

Por tanto, si el desacuerdo se predica de la  actividad  probatoria  y  su ulterior ponderación por parte de los funcionarios  judiciales,  la  vía de ataque legalmente adecuada es la indirecta, dado que la  infracción  a  la  ley  sustancial  se  lleva  a  cabo  de  manera  mediata, de  conformidad  con  las diversas modalidades de errores en que pueden incurrir los  sentenciadores en tal materia.   

En  la censura objeto de estudio se observa  que  si  bien  el demandante  plantea   la   violación   directa   de  la  ley  sustancial,  su  reclamo  no  es  de  naturaleza jurídico  –     conceptual,  dado   que   orienta   su  esfuerzo  a  cuestionar   la   apreciación  de  las  pruebas  en  punto  de  “el  desconocimiento de los  testigos    del   condenado   a   los   cuales   (el  Tribunal,           se          aclara) no les  otorga    valor    a    pesar    de    ser   testigos   presenciales”,    en  manifiesto  quebranto de las reglas lógicas y argumentativas que rigen el yerro  postulado.   

Ahora, si bien el defensor manifiesta que se  violó   el   principio   de  la  non  reformatio  in  pejus  a su defendido con ocasión de revocarle en la  sentencia   de   segundo  grado  la  prisión  domiciliaria  sustitutiva  de  la  intramural   que   le   fue   concedida   por   el  a  quo, observa la Sala que el  recurrente  se desentiende de acreditar que su procurado tenía la condición de  apelante  único,  toda  vez  que  el  fallo  de  primera instancia fue también  impugnado   por   el  Ministerio  Público,  sujeto  procesal  que  precisamente  reclamaba   que   el   acusado   no   era   acreedor   de   la   referida   pena  sustitutiva.   

Finalmente,  en  punto de la crítica que el  censor  formula  contra  el  sistema penitenciario en Colombia, advierte la Sala  que  tal  presunta  situación no se enmarca dentro de alguna de las causales de  casación  establecidas  por  el  legislador, proceder que entonces quebranta el  principio  de  taxatividad  que rige este recurso extraordinario, con lo cual el  defensor  se  desentiende  por  completo  del  carácter rogado de este medio de  impugnación  al efectuar un planteamiento sin sujetarse a ninguna de las reglas  definidas   por   la   ley  y  desarrolladas  por  la  jurisprudencia  sobre  el  particular.   

Así las cosas, considera la Sala que si el  defensor  no  ajusta  su  demanda  a  las  reglas  dispuestas  para postular y demostrar los reproches que  presenta  contra  el  fallo  de  segundo  grado  y,  en  virtud del principio de  limitación  que  rige el trámite casacional la Corte no se encuentra facultada  para  enmendar  las  falencias de aquella, de conformidad con lo dispuesto en el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000 se impone de plano la inadmisión del  libelo.   

          Para  concluir  es  necesario  señalar  que la Sala no observa  dentro  del  trámite  o  en  el fallo objeto del recurso,  violación   de   derechos  o  garantías  del  procesado,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa que sobre el  particular  le  confiere  el  legislador  en  punto de  asegurar su protección.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda   de   casación   interpuesta   por   el   defensor   de   HOLMES  HERNANDO  HORMAZA ROMERO, por las  razones expuestas en la parte motiva de esta decisión.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ                         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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