27176(06-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27176  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 088  

Bogotá, D. C., seis (6) de junio de dos mil  siete (2007).   

V I S T O S :   

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  de casación presentada por el defensor del procesado DAGOBERTO  OSTOS  MURILLO  quien  fuera  condenado  por  el delito de homicidio agravado de  imperfecta  ejecución,  en  sentencia  proferida  de  manera  anticipada por el  Juzgado  Penal  del  Circuito de Funza y confirmada por el Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Cundinamarca.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.            Los  primeros  se  extraen  del  acta de  formulación  anticipada  de  cargos elaborada por la Fiscalía Cuarta Seccional  de Funza:   

“…HOMICIDIO  TENTADO  cometido  en  la  persona  de  la señora EUNICE SÁNHEZ TRIANA, la tarde del 11 de abril de 2006,  en  la  carrera 1A frente a los Números 2-09 y 2-13, del barrio Las Hermandades  del  municipio  de  Madrid,  Cundinamarca, quien recibió múltiples heridas con  arma  cortopunzante propinadas por el señor DAGOBERTO OSTOS MURILLO quien fuera  su  compañero  permanente por varios años y de quien se hallaba separada meses  antes  debido  a  los  malos  tratos que éste le propinaba a ella y a sus hijos  menores…  la  mencionada  paciente fue víctima de múltiples heridas con arma  cortopunzante   en  tórax,  abdomen  y  miembros  superiores  que  obligaron  a  intervenirla   quirúrgicamente   en  dos  oportunidades…  la  citada  señora  presentó  DIECIOCHO  (18)  LESIONES  con  arma  CORTOPUNZANTE  que le generaron  cincuenta  (50)  días  de  incapacidad  médico legal y le dejaron como secuela  deformidad  física  que  afecta  el  cuerpo  de carácter permanente. Agrega el  citado    informe    pericial   que   ‘…se   puede   orientar  que  las  lesiones  tenían  un  carácter  simplemente  mortal  y  de  naturaleza  circunstancial…  Las lesiones hubiesen  podido  causar  la  muerte de no haber recibido la atención médica inmediata y  especializada     a     que     fue    sometida    la    paciente…’  […] TENTATIVA DE HOMICIDIO AGRAVADO  (sic)  en  razón del parentesco y la sevicia, artículo 104 numerales 1 y 6 del  Código Penal Colombiano”   

2.          Abierta la correspondiente investigación  y  vinculado  al  proceso DAGOBERTO OSTOS MURILLO mediante indagatoria realizada  el      15      de      abril      de      20061, la Fiscalía al resolverle la  situación  jurídica  mediante providencia del 21 de abril de 2006 le impuso la  medida  de  aseguramiento de detención preventiva bajo imputación de homicidio  en         grado         de         tentativa2,  sin  embargo, posteriormente  le  amplió  injurada  para  interrogarlo  sobre  la posible concurrencia de las  circunstancias   específicas   de  agravación  punitiva  consagradas  para  el  homicidio  en los numerales 1° y 6° del artículo 104, y en resolución del 17  de          julio          de          20063,    expresamente    se   las  endilgó.   

3.            Estando  en  curso  la  instrucción, el  procesado  expresó  por escrito su voluntad de acogerse a sentencia anticipada,  petición  de  cuyo  trámite  se encargó la Fiscalía en diligencia del 1° de  agosto  de  20064  en  la cual le formuló el cargo de autoría de homicidio agravado  en      grado      de     tentativa     (artículos     103,     104─1°  y  6°,  y 27 del Código Penal de  2000),  que  fue  aceptado  en  su  integridad por OSTOS MURILLO, asistido de su  defensor.   

4.            El  31  de  agosto  de  20065, se profirió  el  fallo  respectivo  y  al  acusado se le impuso la pena principal de seis (6)  años  y  tres (3) meses de prisión como autor penalmente responsable de conato  de  homicidio  agravado,  y la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por período igual al fijado para la sanción  privativa  de  la libertad. Además, le fue negada la suspensión condicional de  la  ejecución  de  las  penas irrogadas y la sustitución de la privativa de la  libertad por la prisión domiciliaria.   

Adicionalmente se le condenó a pagar a favor  de  Eunice Sánchez Triana la suma de seiscientos ochenta mil ($680.000.00) y la  equivalente  a  diez  (10)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes como  indemnización  por  los  perjuicios materiales y morales a ella causados con el  delito, respectivamente.   

5.            El  fallo  anterior  fue  apelado por el  defensor  de  DAGOBERTO OSTOS MURILLO y el Tribunal Superior de Cundinamarca, el  3       de       noviembre       de       20066  lo confirmó, pronunciamiento  contra   el  cual  dicho  sujeto  procesal  interpuso  y  sustentó  el  recurso  extraordinario de casación.   

  LA    DEMANDA  :   

El  representante  judicial  del  procesado  postula  dos  cargos  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  cuyo examen  adelantará  la Corte, siguiendo el mismo orden por él planteado, con el fin de  establecer   si   el  libelo  cumple  con  las  exigencias  técnico─jurídicas inherentes al extraordinario  recurso   de   casación   fijadas   en   la   jurisprudencia  emanada  de  esta  Corporación.   

En primer lugar, con  fundamento  en  la  causal  primera de casación, prevista en el numeral 1º del  artículo  207  del  Código  de Procedimiento Penal descalifica al Tribunal por  abstenerse  de  revisar  la  sentencia  anticipada de primera instancia “…en  materia  de  configuración  de  las  circunstancias atenuantes de ira e intenso  dolor…”  y  por confirmar el numeral cuarto de la parte resolutiva que negó  la prisión domiciliaria a DAGOBERTO OSTOS MURILLO.   

Más  adelante precisa que con tal decisión  se  violó  directamente la ley sustancial  en  razón  de la aplicación indebida del artículo 314 de la Ley  906  de  2004  —norma  que  regula  la  detención  domiciliaria y contempla su reconocimiento en la primera  fase  del  proceso  penal— y  la    falta    de   aplicación   del   artículo   461   ibídem   —precepto   que  consagra  la  prisión  domiciliaria  como  mecanismo sustitutivo de la pena y tiene como presupuesto el  pronunciamiento        de        la       respectiva       sentencia—,  error  de selección que le impidió  al    Tribunal    declarar    la    procedencia    del    último    dispositivo  mencionado.   

En segundo término,  nuevamente  al amparo de la causal primera de casación y repitiendo la anterior  proposición   jurídica,   ataca   la  providencia  de  segunda  instancia  por  considerar  que transgredió de manera indirecta la ley  sustancial  debido  a  que  los  jueces  de  instancia  incurrieron  en  un  error de derecho al otorgarle valor probatorio al documento  presentado  por  la víctima dando cuenta al Juzgado Penal del Circuito de Funza  del  temor  que seguía abrigando en razón de las amenazas que contra su vida e  integridad  personal DAGOBERTO OSTOS MURILLO continuaba infligiéndole, elemento  cuya  recepción se incorporó en desconocimiento de los principios que rigen la  aducción  de pruebas y cuando ya no existía la posibilidad de ser conocido, ni  mucho  menos  controvertido  por  la  defensa,  en  razón  de  la  terminación  anticipada del proceso.   

Asegura  que  el  mérito  otorgado  a dicho  escrito  condujo  a  los  juzgadores  a  inferir  el peligro que representaba el  acusado  para la víctima y, en consecuencia, a denegar el mecanismo sustitutivo  en referencia.   

          A  continuación  alude  a la función preventiva asignada a la pena  en  el  artículo  4º  del  Código  Penal y argumenta que como DAGOBERTO OSTOS  MURILLO  ha  permanecido  privado de la libertad desde su captura, sin solución  de  continuidad,  la  suma  de  este tiempo con el que le resta por purgar en su  domicilio garantiza la efectividad de la señalada función.   

Con  fundamento en el principio favor    libertatis   plantea   que   su  representado  debe  cumplir  la  pena  en  el  domicilio  por  acarrearle  menos  aflicción que hacerlo en el establecimiento carcelario.   

Descarta   que   el  procesado  represente  peligrosidad  para la sociedad con base en la carencia de antecedentes penales y  en  las  referencias comerciales, personales y familiares que demuestran su buen  comportamiento  individual y comunitario, y, además, porque al estar alejado su  domicilio  de  la  residencia  de  la víctima queda eliminada la posibilidad de  potenciales  atentados a la seguridad personal de ésta y permite pronosticar el  cumplimiento  de  todos  los  compromisos  que  adquiera  con las autoridades de  ejecución de penas.   

Finalmente,   solicita  a  la  Sala  casar  parcialmente  la  sentencia  impugnada  en  el  sentido  que  se  sustituya a su  representado   la   prisión  en  establecimiento  carcelario  por  la  prisión  domiciliaria,  en aplicación del artículo 461 de la Ley 906 de 2004, norma que  resulta  aplicable  por  serle  más beneficiosa, a pesar de no regir los hechos  aquí juzgados en cuanto ocurrieron antes del 1º de enero de 2005.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

1.             La  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  formulada  contra  la  sentencia de segundo grado confirmatoria de la  pronunciada  anticipadamente  en  primera  instancia,  impone  establecer  si el  defensor   tiene   interés   jurídico  para  recurrirla  como  quiera  que a la actividad emprendida en tal  sentido  por dicho sujeto procesal y su asistido, el artículo 40, inciso 9° de  la  Ley  600  de  2000  le  ha  limitado los temas objeto de ataque, a saber, la  dosificación  de  la  pena, el mecanismo sustitutivo de la pena privativa de la  libertad  y  la  extinción  de  dominio  sobre bienes, salvo que se advierta la  vulneración de derechos fundamentales.   

Lo  anterior  por  cuanto el mecanismo de la  sentencia   anticipada  extingue  para  quien  se  acoge  a  dicho  trámite  la  posibilidad  de retractación o negación de la responsabilidad de quien libre y  voluntariamente  reconoce  o  el  desconocimiento  de  la  prueba soporte de los  cargos                   aceptados7.   

Desde  los  anteriores  puntos  de vista, al  atacar  el  censor  las  sentencias  de  instancia  por no admitir la existencia  dentro  del  factor genérico de atenuación punitiva de la ira o intenso dolor,  consagrado  en  el  artículo  57  del Código Penal, cuya concurrencia excluyó  específicamente        el       A─quo8  durante  la  diligencia en la cual le formuló anticipadamente los  cargos  al  procesado,  previa petición por él elevada en tal sentido, y éste  los  aceptó  libre  y  voluntariamente  asistido  de  su  defensor, en realidad  pretendía  desconocer  el  acuerdo  para  crear  una  situación  nueva bajo la  modalidad  de  una  conducta  circunstanciada,  luego  es evidente que carece de  interés  para proponer dicho tema en sede extraordinaria, de ahí que el primer  reparo no pueda ser examinado.   

2.            En  notoria  falencia  argumentativa, el  libelista  después de reclamar por la omisión del reconocimiento del factor de  atenuación  punitiva  antes  mencionado,  de  manera inconsecuente predicó del  A─quem    violación  directa  de  la  ley sustancial  por  la  indebida aplicación del artículo 314 de la Ley 906 de 2004 y la falta  de  aplicación del artículo 4l1 ibídem, normas estas alusivas a la detención  y a la prisión domiciliaria, en su orden.   

Más  ocurre que suprimido el punto de vista  del  cual  parte,  lo  cierto  es que no desarrolla dicha proposición jurídica  como  corresponde  a  la  elección  de la causal de casación invocada, en cuyo  caso  estaba  obligado  a  demostrar,  sin desconocer los hechos plasmados en el  fallo  y  sin  discrepar de la forma como el juzgador los declaró probados, que  entre  las  partes  motiva  y  resolutiva  de la providencia no existe armonía.   

No  avocó  el  accionante la confrontación  objetiva  de  esos  dos  elementos  constitutivos  de  la  sentencia  lo cual le  impidió  comprobar  la  falta  de  correspondencia  entre  ellos,  tanto que en  ninguna  parte de la demanda introdujo las motivaciones insertas en ella lo cual  le  impidió  demostrar que sin lugar a equívocos fue declarada la concurrencia  de  los  presupuestos  legales  para  sustituir  la  prisión  carcelaria por la  prisión  domiciliaria, y contradictoriamente se resolvió negar dicho mecanismo  al acusado.   

3.                La     enunciada     violación  indirecta  de la ley sustancial  como  consecuencia  de la errónea selección del artículo 314 de la Ley 906 de  2004  y  la  omisión  de  aplicación del artículo 461 del mismo ordenamiento,  exhibe  como  primera  falencia  técnica  la  ausencia  de  inclusión en dicha  proposición  jurídica  de  normas  de  contenido  sustancial  con  lo  cual el  demandante  pone  de  manifiesto  la desatención del artículo 212, numeral 3°  del  citado  Estatuto  Procesal, que tiene su razón de ser en los fines de esta  extraordinaria  impugnación  y  en el principio de limitación de la casación,  porque  si  el  ataque radica en la trasgresión de normas sustanciales no puede  la  Corte rebasar la pretensión casacional examinando aspectos no denunciados o  acogiendo  motivos  ajenos  a la causales legales de casación, de ahí el deber  de  libelista  de  relacionar todos los preceptos sustanciales que incidan en la  definición    de    la   controversia   planteada9   que,   de   acuerdo  a  los  argumentos  expuestos,  en  su caso debió incluir el artículo 38 de la Ley 599  de  2000,  regulador  de  la  prisión  domiciliaría  como  sustitutiva  de  la  prisión,  en  ningún  momento  invocado  por el recurrente y cuya vigencia fue  acertadamente   admitida   por   el  Ad─quem.   

4.             De  todas  maneras,  de  salvar  dicho  obstáculo  y  concentrar  la  atención en el error de  derecho  atribuido  a los juzgadores consistente en el  indebido  crédito  otorgado  a  la prueba documental proveniente de la víctima  informando  de la continuación de las actividades intimidatorias protagonizadas  en  su  contra por DAGOBERTO OSTOS MURILLO, debido a que su tardía aducción al  proceso   le   impidió   a  la  defensa  controvertirlo  por  haber  finalizado  extraordinariamente  esta actuación, lo cual asegura condujo a los juzgadores a  inferior  el  peligro  que  representa el acusado para la ciudadana agredida por  él  y  para  comunidad  en general, y a concluir la improcedencia del señalado  mecanismo  sustitutivo,  es necesario acotar que si bien en principio se observa  formalmente  propuesta  la  censura, existe un obstáculo insalvable de técnica  que impide finalmente consolidar dicho juicio.   

Recuérdese  que  los yerros denunciables en  casación  y  ocurridos  en  la actividad probatoria del juzgador  no sólo  obligan  al casacionista a indicar en qué consistió el vicio, es decir, que no  se  cumplieron  todos  los  ritos  establecidos  en  la  ley para la admisión y  práctica  del medio de convicción, en cuanto dicha omisión pone en entredicho  su  validez, sino que también constituye una carga para el libelista evidenciar  la trascendencia del yerro.   

Y, precisamente esta última obligación fue  equivocadamente  asumida  por  el  censor  en  cuanto  concentró  su  actividad  argumentativa  en  enseñar a la Corte cómo de no haber sido apreciado el medio  de  prueba  catalogado  como  ilegal,  necesariamente se hubiera reconocido a su  asistido  el  derecho  a la prisión domiciliaria, pues la razón aducida en las  instancias   al   decidir  en  sentido  contrario,  fue  el  incumplimiento  del  presupuesto  objetivo  señalado  en el numeral 1° del artículo 38 del Código  Penal  de  2000,  sin que en ningún momento se hubiera considerado la exigencia  restante  de  carácter  subjetivo,  analizada  por  el recurrente, es decir, la  contemplada  en  el  numeral  2°,  más  no  por una omisión censurable de los  juzgadores,  sino porque no era indispensable hacerlo ante el incumplimiento del  primer  requisito,  según  lo  revela  el  siguiente texto del fallo de segunda  instancia:   

“De acuerdo con estos razonamientos, y dado  que  el  momento  procesal  en  que  nos encontramos, la pretensión de la parte  defendida  de acceder a la pena sustitutiva de la prisión domiciliaria bajo los  lineamientos  de  los artículos 314 y 461 de la Ley 906 de 2003 es inadmisible,  pues  tal  posibilidad  está sometida a los dictados del artículo 38 de la Ley  599   de   2000  que,  entre  otros  presupuestos,  exige  que  la  ‘…sentencia  se  imponga  por conducta  punible  cuya pena mínima prevista en la ley sea de cinco (5) años de prisión  o menos.’   

Como dicho requisito no se da en el presente  evento  porque,  como  se  vio  al  reseñar  el proceso de tasación de la pena  cumplido  en  primera  instancia  (el  cual  no  es  materia  de discusión), la  concreta  conducta  punible  por  la  cual fue condenado DAGOBERTO OSTOS MURILLO  tiene  prevista  en  la ley una pena mínima de doce (12) años y seis (6) meses  de  prisión,  la  decisión de negarle esta forma de reclusión debe ser objeto  de confirmación.”   

En   realidad,  ignoró  el  libelista  lo  realmente  consignado  en el fallo impugnado y con ello privó la demanda de los  presupuestos  verdaderamente plasmados en él alejando por completo el resultado  pretendido   en  esta  sede  extraordinaria,  pues  se  dedicó  a  sostener  su  particular  punto  de  vista  frente  a  una  decisión  que  en  virtud  de  la  culminación  del proceso llega a esta sede revestida de la doble presunción de  acierto  y  legalidad,  razón por la cual no es posible examinar la censura, lo  contrario  implicaría  admitir  que  el  extraordinario recurso constituye sede  adicional  para  prolongar el debate cumplido en las instancias sobre decisiones  que, en este caso, no reclaman correctivo alguno.   

          5.        En  relación con el planteamiento de cargos a través de los cuales  se  pretenda en casación el reconocimiento del instituto jurídico pluricitado,  la Corte ha fijado la siguiente directriz:   

“Tratándose  de la prisión domiciliaria,  resulta  claro  que  el  Estado-jurisdicción  está  facultado  para negarla si  tienen  cumplida  vigencia  ciertos presupuestos legales, razón por la cual, en  tales  casos,  será  necesario  que  el demandante deje insinuada la violación  flagrante   de   dichos   requerimientos.   Es   decir,  tendría  que  plantear  verosímilmente  que  el  juzgador inventó una exigencia que no está expresa o  implícita  en  el  artículo 38 del Código Penal, o en la ley 750 de 2002 para  el  caso  del  infractor  cabeza de familia, actitud que habría transgredido el  principio  de  legalidad;  o  que  no  motivó razonablemente la denegación del  sustituto,  sino  que  todo lo hizo en obediencia al más puro capricho, pues en  tal   caso   conculcaría   la   garantía  del  debido  proceso.”10   

6.            En  conclusión, por carecer de interés  jurídico   el  casacionista  para  postular  el  primer  cargo  (artículo  213  del    Código  de  Procedimiento Penal) y la falta de sujeción a los  requisitos  de forma (artículo 212 del  Código de Procedimiento Penal) en  la   denuncia   y  fundamentación  del  segundo  reproche,  se  inadmitirá  la  demanda.   

7.            No considera la Sala que deba intervenir  oficiosamente en defensa de garantías fundamentales.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E :  

1.             INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  en  defensa  del  procesado  DAGOBERTO OSTOS  MURILLO   y,   en  consecuencia,  declarar  desierto  el  recurso  de  casación  interpuesto. Y,   

2.             ADVERTIR  que  contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal  de  origen y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                            ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                            JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS               JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                                                                                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.     

1  C.  orig. N° 1, fls. 9-12 y 70-75.   

2  C.  orig. N° 1, fls. 25-26   

3  C.  orig. N° 1, fols. 159-160.   

4  C.  orig. N° 1, fols. 170-176.   

5  C.  orig. del juicio, fols. 7-29.   

6 C. de  Segunda Instancia, fols. 17-32..   

7 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sent.  del 2 de octubre de 2003, rad. N° 15.898.   

8  “…con  las  pruebas  legalmente  producidas  en el proceso quedó totalmente  descartada  la  ira  o  el  intenso  dolor,  como atenuantes de la pena, pues es  evidente  que  el señor OSTOS MURILLO venía planeando dese tiempo atrás cegar  la  vida  de la que fuera su compañera marital porque ´+esta se negaba a vivir  nuevamente con él…”   

9 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sent,  del 22 de junio de 2000, rad. N° 11.742.   

10  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Auto del 3 de diciembre de 2003, rad. N° 21.523.     

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