27114(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27114  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ    

Aprobado  acta  No.  245   

Bogotá  D.C., cinco (5) de diciembre de dos  mil siete (2007).   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  con  la  que se sustenta el recurso extraordinario de casación  interpuesto  contra la sentencia dictada por la Sala Penal del Tribunal Superior  del  Distrito Judicial de Montería, el 19 de enero de 2006, que confirmó la de  primera  instancia  mediante  la  cual  el Juzgado Penal del Circuito de Cereté  condenó   a   ALEJANDRO   MIGUEL   LENGUA   PALOMINO  a  la  pena  principal  de  6  meses de arresto y a la  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas,  como autor  responsable del delito de fraude a resolución judicial.   

HECHOS  

En la sentencia impugnada, la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Montería,  hizo  la  siguiente  síntesis:   

“Como consecuencia de una demanda laboral  fue  condenado  el  señor  ALEJANDRO MIGUEL LENGUA PALOMINO a pagar una suma de  dinero  correspondiente  a  prestaciones  sociales e indemnización moratoria al  señor JOSÉ LEOCADIO VÉLEZ RAMOS.   

Luego  de  estar en firme esta decisión el  señor  ALEJANDRO  MIGUEL  LENGUA  PALOMINO, mediante escritura pública número  826  de  la  Notaría de Cereté, de fecha 11 de noviembre de 1999, protocolizó  el  englobe  de  varias  de sus propiedades y las donó a sus hijos JUAN CARLOS,  JORGE  LUIS  y  RAFAEL ENRIQUE LENGUA REYES quienes posteriormente procedieron a  venderle  a  su  madre  señora  MARTHA  BEATRIZ  REYES PORTILLO, esposa del hoy  procesado.   

Por  esta  razón  el señor JOSÉ LEOCADIO  VÉLEZ  RAMOS  denunció  al  señor  ALEJANDRO  MIGUEL  LENGUA PALOMINO ante la  Fiscalía  Seccional  (sic) de la ciudad de Montería, por el delito de Fraude a  Resolución  Judicial,  ya  que  no  pudo  obtener  la  ejecución forzosa de la  obligación  laboral  que  le  adeudaba  su expatrono por falta de patrimonio en  cabeza del mismo.   

Por los anteriores hechos, el 1 de agosto de  2003  la  Fiscalía  10ª  Delegada  ante  los  Juzgados  Penales de Circuito de  Montería,  profirió  resolución  de  acusación  en  contra  de  ALEJANDRO   MIGUEL  LENGUA  PALOMINO  como  probable  autor  del  delito  de  fraude  a  resolución  judicial  (fl. 107 c #  1).   

LA     DEMANDA   

Luego  de realizar una sucinta presentación  de   la   actuación   procesal,   el   defensor   del   procesado  ALEJANDRO  MIGUEL  LENGUA PALOMINO promueve  un  cargo  por  violación al debido proceso y al derecho de defensa derivado de  la inobservancia del principio de investigación integral.   

Luego   de   transcribir   apartes  de  la  indagatoria   rendida   por   el   procesado   LENGUA  PALOMINO,  puntualiza que el procesado desconocía que  el  Juzgado  Civil  de  Circuito  de  Cereté lo había condenado al pago de las  acreencias  laborales; sin embargo, considera que esta afirmación fue hecha por  el  procesado  dentro  del  ejercicio  legítimo del derecho de defensa material  “pero   que   no   tiene  arraigo  en  el  recaudo  probatorio,   por   esa   simple   razón   no   pueden   ser  atendida  por  la  Fiscalía.”   

Critica  a  la  Fiscalía  por  incurrir  en  violación  al  principio  de  investigación  integral,  por  no  constar si el  procesado       LENGUA       PALOMINO   había  dicho  la verdad o no y, además, no averiguó si el  vehículo  automotor  era de su propiedad, así mismo, tampoco se estableció si  en  el  año de 1999, el procesado ejerciendo como Concejal del Municipio de San  Pelayo.  En  estas  condiciones  considera  que  no  se puede afirmar que estaba  diciendo  mentiras;  por  consiguiente,  sus  planteamientos son expresiones que  deben  tomarse como un ejercicio del derecho de defensa. Es claro, entonces, que  de  haberse  probado  tales  aspectos  es imposible señalar que el procesado se  insolventó  y  “que  traspasó  los  bienes con la  finalidad  de evadir la ejecución forzosa de la sentencia que ordenó el pago a  favor  de  JOSÉ  LEOCADIO VÉLEZ RAMOS, como en efecto ocurrió”.  Agrega,  que  el  dolo  fue  presumido  porque el procesado tenía  bienes  para  garantizar  el pago de la acreencias laborales, sólo el vehículo  tenía un valor superior a los 20 millones de pesos.   

Refiere  que en la etapa del juicio también  se  violó  el  principio  de  investigación integral, pues dentro del término  previsto  de  traslado  de  la  audiencia  preparatoria,  ninguno de los sujetos  procesales  solicitó  pruebas,  como  tampoco  se  ordenaron de oficio; empero,  considera   que  era  esta  la  oportunidad  para  que  el  juez  examinara  las  actuaciones surtidas en la etapa instructiva.   

Enfatiza  en  que  de  no haberse omitido el  principio  de  investigación  integral, los resultados de los fallos de primera  instancia  hubieran  sido  otro,  pues  se  hubiera  declarado  la nulidad de la  actuación  a  partir  de  la  diligencia  de indagatoria o haberse proferido un  fallo  absolutorio por no estar demostrado el dolo en la conducta del procesado,  habida  cuenta que no se verificó con plena certeza las justificaciones que dio  al  traspasar  los  bienes  inmuebles  a  los hijos donde él dijo que lo había  hecho  por  tres razones: 1.- Porque estaba enfermo de la columna; 2.- no podía  realizar  tareas  rústicas,  ni  montar  a caballo; y, 3.- quería asegurar los  bienes  a  sus  hijos;  sin  embargo,  el juez de primera instancia señaló que  “las  justificaciones que en ese sentido esgrime el  procesado  ALEJANDRO  MIGUEL  LENGUA PALOMINO fueron hechas dentro del ejercicio  legítimo  del  derecho  de  defensa  material,  pero que no tiene arraigo en el  recaudo  probatorio.”  Adicionalmente,  señala  que  también  se  dejó  de  investigar la actividad de compra y venta de ganado que  desarrollaba  el procesado LENGUA PALOMINO.    

En  opinión  del  recurrente  el  procesado  ALEJANDRO   MIGUEL   LENGUA  tenía   plena  libertad  para  disponer  de  sus  bienes,  dejando  otros  para  garantizar  su  obligación,  en  este  caso  el vehículo que se ha mencionado,  cabezas  de  ganado o sus honorarios como concejal del municipio de San Pelayo u  otros bienes inmuebles de su propiedad en otros municipios.   

De  otra parte, destaca que en la página 10  de  la  sentencia  de  segunda  instancia, existe una incongruencia con el punto  tercero  de  la  misma,  que  pretende  demostrar  con  algunos  apartes  de  la  indagatoria    de    LENGUA    PALOMINO,  en  los  que  se  infiere  que  no  sólo  algunos  bienes rurales  constituían  el  fortuna  del  procesado; por consiguiente, al haber omitido la  verificación  de  la  totalidad  del  patrimonio  de  acusado  se quebrantó el  principio  de  investigación  integral,  motivo por el cual llevó a la segunda  instancia a proferir un fallo en un juicio viciado de nulidad.   

Por  lo  anterior, solicita a Corte casar la  sentencia  impugnada  y,  en  su  lugar,  declarar  la  nulidad  del proceso por  violación  al principio de investigación integral. Adicionalmente, señala que  el  proceder  de  ALEJANDRO LENGUA PALOMINO  fue el de un buen padre de familia que trata de preservar parte de  su  patrimonio  para  asegurarle  el  bienestar  a  sus  hijos  y  que  dada  su  experiencia  y  la  lógica  material  de  las cosas, las familias tradicionales  buscan  a  toda costa preservar algunos bienes de su patrimonio para sus hijos y  el bienandanza de las generaciones futuras.   

SUJETO PROCESAL NO RECURRENTE  

Dentro del término previsto para los sujetos  procesales  no  recurrentes,  presentó  escrito  el  representante  de la Parte  Civil,  quien  a lo largo de su escrito reivindica la conducta ilícita cometida  por    el    procesado    ALEJANDRO   MIGUEL   LENGUA  PALOMINO,  razón  por  la  cual  solicita  a la Corte  confirmar el fallo impugnado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.-   De   acuerdo   con   el   desarrollo  jurisprudencial  de  la  Sala,  es  preciso  señalar,  en  primer lugar, que la  demanda  de  sustentación  del  recurso  de casación por la vía discrecional,  debe   justificar   la   solicitud   en   la  necesidad  del  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  ya  para  su unificación, dada sus variaciones o la diversidad  de  criterios  sostenidos  por  la  Corte, ora porque existan vacíos que exijan  precisiones  o  ampliaciones  para señalarle sentido y alcance a la ley, o bien  porque  con  ocasión  al  tránsito  de  leyes  o por la concurrencia de nuevas  realidades  fácticas  o  jurídicas,  la  Sala  no  haya  tenido oportunidad de  referirse  a  un  tema sustancial específico, ante el cual la sentencia acusada  yerra  o  infiere  agravio  al  impugnante,  como  también  para  propiciar  la  ampliación  de  los  mecanismos  protectores  de las garantías de los derechos  fundamentales.1   

2.- En segundo lugar, la demanda debe reunir  los  requisitos  exigidos  por  la  ley  para  su  admisibilidad, al tenor de lo  dispuesto  por  los artículos 212 y 213 del Código de Procedimiento Penal; sin  embargo,  es  claro  que el examen del cumplimiento de tales condiciones procede  sólo  cuando se verifique y valore la fundamentación atinente al desarrollo de  la   jurisprudencia   o   a   la  garantía  de  la  vigencia  de  los  derechos  fundamentales,  de  tal manera que si ésta no se ha contemplado o lo ha sido de  manera  insatisfactoria  o deficiente no será preciso considerar el resto de la  demanda.   

Igualmente,  podría  ser  de  recibo que la  motivación  de  la  casación excepcional se realice con la formulación de los  cargos  respectivos,  para  los efectos señalados en el párrafo inmediatamente  anterior,  será  indispensable  escindir de la explicación con que se sustenta  el   cargo   o   censura,   la   justificación   de   la  discrecionalidad  del  recurso.2   

Es  evidente  que  en  el  presente caso, el  recurrente  no  acató las exigencias mínimas referidas precedentemente, habida  consideración  que  no  se  ocupó  de  justificar  la  promoción  del recurso  extraordinario   de   casación,   es   decir,  no  le  demostró  a  la  Corte,  fundadamente,  los  motivos  por  los cuales considera que se han conculcado las  garantías       fundamentales      de      LENGUA  PALOMINO  o la razón por la cual se hace necesario el  pronunciamiento  en  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  debido  a  que  a esas  concretas  hipótesis,  se  repite,  se  contrae  la  admisibilidad  del recurso  extraordinario  de  casación  por la vía discrecional, debiendo identificar de  manera   concreta  la  materia  sobre  la  cual  la  Sala  debía  pronunciarse,  determinando  si  existe jurisprudencia sobre este aspecto y, en tal caso, luego  de  precisar las decisiones proceder a relacionarlas con el asunto sub exámine,  para  establecer  su  trascendencia,  el  punto  sobre  el  cual es necesario el  pronunciamiento  de  la  Corte,  bien por existir duda, contradicción o vacío,  causadas  por  la  existencia  de  un  texto  legal  ambiguo,  un  tránsito  de  legislación  o  la  diversidad  de  criterios  jurisprudenciales sobre el mismo  asunto en los distintos Tribunales y Juzgados del país.   

Pero,  es  lo  cierto,  que  el casacionista  omitió  realizar  tan  fundamental  exposición,  dado  que, por tratarse de la  casación     excepcional    es    deber    del    actor    puntualizar    tales  aspectos.   

Adviértase   que  en  la  postulación  y  desarrollo  del  único  cargo al amparo de la causal tercera, el actor pretende  la  invalidación  de  la actuación por la supuesta violación del principio de  investigación  integral, que hace consistir en que tanto en la fase instructiva  como  en  la  del  juicio  se  dejaron  de  practicar  algunas  diligencias que,  eventualmente,    corroborarían   la   solvencia   económica   del   procesado  LENGUA PALOMINO para cancelar  la   acreencia  laboral;  empero,  el  argumento  expuesto  por  el  actor  como  fundamento  del  cargo  se orienta a controvertir la prueba que el juzgador tuvo  en  cuenta  respecto  de  la  estructuración del delito de fraude a resolución  judicial, por el cual fue acusado y condenado en las instancias.   

3.-  Obsérvese,  así   mismo,  que no  obstante  lo  extenso  del  escrito  a través del cual sustenta el cargo, no se  observa  el  cumplimiento  mínimo  de  la  metodología  inherente  al  recurso  extraordinario  de  casación;  pues, si bien lo enfoca por la causal tercera de  casación  derivado  de una eventual vulneración al principio de investigación  integral,  no  logró elaborar la argumentación en orden a demostrar el posible  yerro  cometido  por  la  Fiscalía  Delegada  en  la  dirección del proceso de  investigar  lo  favorable y lo desfavorable y, posteriormente, por el juzgado de  instancia,  pues  en  su criterio personal, estima que no se establecieron otros  bienes  del  procesado que bien hubieran podido cubrir el monto de lo adeudado a  JOSÉ LEOCADIO VÉLEZ RAMOS.   

En segundo lugar, debe recordarse, en torno a  este  cargo,  que  la  nulidad  como  causal  de  casación  no  es  ajena a las  exigencias   propias   de   la   impugnación   extraordinaria  referidas  a  la  postulación  del cargo y su desarrollo, pues la jurisprudencia de la Sala viene  señalando  que es requisito imprescindible para que pueda declararse la nulidad  del  proceso,  que  el  demandante  determine  con  claridad  y  precisión  los  motivos    de  invalidación,  esto  es,  si  se  deriva  de  la  falta  de  competencia,  del  menoscabo  del  debido proceso o del derecho de defensa. A la  vez  debe  concretar de manera lógica sus fundamentos, indicar la fase procesal  a  partir  de  la cual se presenta el yerro invalidante y las causales descritas  en  el  artículo  306  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en que apoya la  postulación   de   la   censura.   También   debe  acreditar,  además  de  la  trascendencia,  que  la  conducta del censor no contribuyó a la producción del  acto  irregular  (salvo que se trate de la ausencia de defensa técnica), ni que  por  una  actuación  posterior  se  convalidó  aquel  de  conformidad  con  la  preceptiva del artículo 310 ibídem.   

Así las cosas, el censor no logró demostrar  el  error  en que pudo incurrir el juzgador al proferir el fallo adverso, razón  por  la cual el reproche se aleja del motivo legal de casación aludido – causal  de  nulidad  –  y carece necesariamente de claridad y precisión, relevando a la  Corte de la posibilidad real de estudiar la demanda.   

Finalmente,  debe  recordar  la Corte que la  casación   no  es  una  tercera  instancia,  donde  resulta  posible  entrar  a  controvertir  las  conclusiones fácticas o jurídicas del fallo impugnado, sino  que,  el  recurso  extraordinario  comporta  la  realización  de un juicio a su  legalidad   que  impone,  como  tal,  demostrar  que  la  decisión  contraviene  ostensiblemente  el  ordenamiento  jurídico,  no se trata, pues, de una tercera  oportunidad   para   debatir   los   hechos   o   discutir  las  pruebas  de  la  responsabilidad,  sino  donde se justiprecia la juridicidad de los juzgadores de  instancia.   

Al  margen  de  los  yerros  de técnica que  presenta  la  demanda,  la Sala no advierte, en el proceso ostensible violación  de  los  derechos  fundamentales,  ni  causales  de nulidad que la obliguen a un  pronunciamiento oficioso.   

En  consecuencia,  se desestima la demanda y  contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda de casación interpuesta  a   nombre   del  procesado  ALEJANDRO  MIGUEL  LENGUA  PALOMINO      por     las     razones     anotadas  precedentemente.   

Devolver  el  expediente  al  Tribunal  de  origen.   

CÓPIESE, COMUNÍQUESE y  CÚMPLASE   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                           MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                              JORGE     LUIS    QUINTERO  MILANÉS                

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                                   JULIO     ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA           

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA. Sentencias, mayo 22 de 2000,   junio 19 de 2003  y Rad. 23088  junio 22 de 2005.   

2 CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA.   Autos   noviembre   14   de  2002  y  octubre  22  de  2003.     

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