26973(10-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26973  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No.193   

Bogotá,  D.  C., diez (10) de octubre de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

La  Sala entra a proferir la decisión que en  derecho  corresponda dentro de la actuación que por los delitos de concusión   en   concurso  homogéneo  y  sucesivo  se sigue en contra de IVÁN RAMÓN REMOLINA FONTALVO, persona que para  la  época  de  los hechos materia de imputación se desempeñaba en el cargo de  Fiscal  8º Seccional de la Unidad de Delitos contra la Administración Pública  de Sincelejo.   

ANTECEDENTES  

1.    Mediante  resolución  que  calificó  el  mérito del sumario, la Fiscalía General de la  Nación,   Unidad   Delegada   ante  los  Tribunales  Superiores  de  Bogotá  y  Cundinamarca,  acusó  a IVÁN RAMÓN REMOLINA FONTALVO como autor presuntamente  responsable  de  los delitos de concusión cometidos  en  concurso homogéneo y sucesivo, de conformidad con lo  previsto  en  el  artículo  140  del decreto ley 100 de 1980, modificado por el  artículo 21 de la ley 190 de 1995.   

Los  hechos  imputados  se circunscriben a la  denuncia  que  en  contra del funcionario presentó el 2 de junio de 1999 Benito  de  Jesús  Ávila  Arrieta,  persona  contra la cual la Fiscalía 8ª Seccional  había  proferido  una  medida  de  detención  domiciliaria  en  razón  de  su  condición  de  director  de  Carsucre,  quien  adujo  que  el  titular de dicho  despacho    le    había    pedido    ‘cinco  paquetes’  con       el      fin      de      ‘ayudarlo’  en  los  procesos  que  se  le  adelantaban,  propuesta  que en un principio tuvo la  intención  de  aceptar, en el entendido de que lo solicitado correspondía a la  suma  de  cinco  millones  de  pesos,  pero a la postre resultaron ser cincuenta  millones.   

Por   otra   parte,  José  David  Troconis  Santodomingo  había  asegurado  que  el doctor IVÁN RAMÓN REMOLINA FONTALVO y  otros  fiscales  le  pidieron  la  suma  de  sesenta  millones  de  pesos  en un  restaurante  del  municipio  de  Sampués  (Sucre),  a  cambio  de  ‘solucionarle’  los  problemas  de  índole penal que  ingenieros  adscritos  a  su  firma  contratista  tenían  en  los  despachos de  éstos.   

2. Tal acusación fue  confirmada  en  lo  que  fue  objeto  de  apelación  por la Unidad de Fiscalía  Delegada   ante   la   Corte  Suprema  de  Justicia,  en  resolución  de  fecha  11      de      mayo      de     2000.   

3.  Adelantada  la  audiencia  pública de juzgamiento ante el Tribunal Superior de Sincelejo, dicha  Corporación,  en sentencia de fecha 20 de septiembre de 2005, absolvió a IVÁN  RAMÓN  REMOLINA  FONTALVO  de  los  hechos  y  cargos  que  por  el concurso de  conductas    punibles    de    concusión le había formulado la Fiscalía.   

4.  Apelado el fallo  absolutorio  por  el representante del organismo acusador, el Tribunal a quo, en  auto  de  fecha 30 de noviembre de 2005, declaró desierto el recurso tras haber  estimado   que   la   sustentación   del   mismo   se   presentó   de   manera  extemporánea.   

Dicho   auto  fue  objeto  del  recurso  de  reposición  y  de  una  solicitud  subsidiaria de interposición del recurso de  queja,  pero tanto lo uno como lo otro fue negado por el Tribunal en providencia  de fecha 14 de febrero de 2006.   

5.  A  raíz  de lo  anterior,  el  Fiscal solicitó que se decretara la nulidad de todo lo actuado a  partir  del  auto  de  fecha  30  de  septiembre  de 2005, por medio del cual se  declaró desierto el recurso de apelación.   

Negada la solicitud de nulidad por el Tribunal  Superior  de  Sincelejo, la Corte, en decisión de segunda instancia de fecha 30  de  noviembre de 2006, anuló todo lo actuado en el proceso a partir del auto de  30  de  septiembre  de  2005,  con  el fin de que se resolviera lo pertinente al  recurso  de  apelación  oportunamente  interpuesto y sustentado por parte de la  Fiscalía.   

6.   Devuelta  la  actuación,  el Tribunal Superior de Sincelejo, en auto de fecha 6 de febrero de  2007,  concedió  la apelación contra el fallo absolutorio de primera instancia  y,  por  lo  tanto,  las  diligencias fueron enviadas nuevamente a la Corte para  resolver lo pertinente.   

CONSIDERACIONES  

1. A pesar de que la  posición  de la Sala en relación con el tema de la prescripción de la acción  penal  en  los  delitos  cometidos por servidores públicos no ha sido de manera  alguna  pacífica,  lo  cierto  es que, a partir de la sentencia de casación de  fecha      25      de     agosto     de     20041,  se  ha  impuesto el criterio  mayoritario  de  que,  en  ningún  caso, el término de prescripción contado a  partir  de  la  ejecutoria de la resolución de acusación podrá ser inferior a  los 6 años y 8 meses.   

En  efecto,  en la mencionada providencia, la  Corte señaló:   

“3.4 En ningún  caso  la acción penal por el delito donde sea autor, partícipe o interviniente  un  servidor  público en ejercicio de sus funciones, de su cargo o con ocasión  de  ellos  prescribe  en un término inferior a seis (6) años y ocho (8) meses,  sea  que  la  prescripción  se  presente  antes de ejecutoriarse la resolución  acusatoria  (en  la  instrucción),  o  sea  que  la  prescripción  se produzca  después    de    quedar   en   firme   la   acusación   (en   la   etapa   del  juzgamiento).   

”Lo anterior se  aplica  en  todos  los  casos,  aunque  el  delito  sea  sancionado  con pena no  privativa  de  la  libertad  y  aunque  la  pena  máxima de prisión del delito  concreto    –si   la  tiene–  sea  inferior  a  cinco (5) años.   

”El  último  aserto   se  fundamenta  articulando  de  manera  equilibrada  y  reflexiva  los  criterios  de  hermenéutica antes mencionados, que generalmente apoyan la tarea  del  intérprete de cara al correcto entendimiento de las normas jurídicas. Los  siguientes son los argumentos:   

”3.4.1  El  criterio  exegético  o  gramatical.   Esta  herramienta  de  apoyo  al  intérprete, aisladamente  considerada,  frente a la problemática tratada es insuficiente para sostener la  anterior o una tesis diferente como exclusiva.   

”[…]  

”3.4.2  El  criterio  histórico.  Auscultando  los  antecedentes del Código  Penal de hoy (Ley 599 de 2000),  se  infiere  que  la  intención  del  legislador,  plasmada  en las normas, era  mantener  invariable  el  método para el cálculo de la prescripción, respecto  de   las   reglas   que   se   aplicaban   en   vigencia   del   Código   Penal  anterior.   

”[…]  

”3.4.3  El   criterio   lógico.  Siguiendo  el  sendero  acometido  se  arriba  a la necesidad de interpretar los  diferentes  incisos de los artículos 83 y 86 del Código Penal de manera que su  conjunto  produzcan  el resultado coherente con lo pretendido por el legislador,  es  decir,  mantener  invariables  las reglas de la prescripción que se venían  aplicando bajo la égida del Código Penal de 1980.   

”[…]  

”3.4.4  El  criterio  teleológico.  Como  antes  se  indicó,  la  reglamentación  legal  de la prescripción de la  acción  penal  cuando  el delito es cometido por servidor público en ejercicio  de  sus  funciones,  de  su  cargo o con ocasión de ellas, obedece a principios  constitucionales  y  a  razones  de  política  criminal  enraizadas en la lucha  contra  la  corrupción,  que  propenden  por  derivar consecuencias más graves  –desde diversos puntos de  vista– para aquellos, en  comparación  con  la  reacción que corresponde a la delincuencia de ciudadanos  particulares.   

”[…]  

”3.4.5  La      visión      pragmática      y      las  consecuencias:  Sin  duda, la comprensión del asunto  como  se  viene  sosteniendo  responde  a los cometidos político jurídicos del  Estado  colombiano, pues recuerda al servidor público que la administración de  justicia  dispone  de un tiempo mayor para investigarlo y juzgarlo, si delinque,  en  comparación del lapso disponible frente a la delincuencia particular. De lo  contrario,  de  admitirse  que  en  algunos  eventos  la  prescripción  para el  servidor  público  que  se  involucra  en conductas punibles podría ocurrir en  sólo   cinco   (5)  años  o  en  un  lapso  menor,  transmitiría  un  mensaje  políticocriminalmente  indeseable,  que  conspira  contra  la  integridad de la  función  pública  y  desdibuja  la  lucha  estatal  contra  la corrupción, si  llegase  a  creerse  -erradamente-  que  es indiferente mancillar delictivamente  dicha  función,  que  vulnerar  otra  especie  de bienes jurídicos”2.   

2.  En el asunto que  centra  la  atención de la Sala, la Fiscalía General de la Nación le endilgó  a  IVÁN  RAMÓN  REMOLINA  FONTALVO,  en  calidad de Fiscal 8º Seccional de la  Unidad   de   Delitos  contra  la  Administración  Pública  de  Sincelejo,  la  realización      de      dos     conductas     punibles     de     concusión, una por la solicitud de dinero  que  de  acuerdo con el pliego de cargos le hizo al director de Carsucre, Benito  de  Jesús  Ávila  Arrieta  y  la  otra por la que le hizo al contratista José  David  Troconis Santodomingo, ambas cometidas en vigencia del decreto ley 100 de  1980.   

Como  se  trata  de  un concurso de conductas  punibles   investigadas   y  juzgadas  en  un  mismo  proceso,  el  término  de  prescripción  deberá  contabilizarse  por  separado,  tal  como  lo dispone el  inciso  final  del artículo 84 de la ley 600 de 2000, anterior artículo 85 del  Código Penal anterior.   

A  su vez, teniendo en cuenta la decisión de  la   Corte  citada  en  precedencia,  salta  a  la  vista  que  el  término  de  prescripción   para   cada   delito   de   concusión  corresponde  a  6 años y 8 meses contados a partir de  la  ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación, en la medida en que la pena  máxima  contemplada  en  el  artículo  140  del decreto ley 100 de 1980 (norma  vigente  para  la época en que se presentaron los hechos) asciende a ocho años  de prisión.   

Dado  que la resolución de acusación quedó  ejecutoriada  en  el  presente  caso  el 11 de mayo de 2000, fecha en la que fue  suscrita  la decisión de segunda instancia que la confirmó, los términos de 6  años  y 8 meses para las dos conductas imputadas se vencieron el 11 de enero de  2007,  es decir, después de que la Corte, mediante auto de segunda instancia de  fecha  30 de noviembre de 2006, hubiera decretado la nulidad de lo actuado a fin  de  que  se  surtiera el recurso de apelación sustentado de manera oportuna por  la  Fiscalía  y  antes  de  que el Tribunal Superior de Sincelejo concediera el  mismo en auto de fecha 6 de febrero de 2007.   

Por  lo anterior, salta a la vista que, en la  actualidad,  la  acción penal para cada una de las conductas punibles achacadas  en  concurso  está  prescrita,  por  lo  que  se  configura una de las causales  objetivas  de  cesación de procedimiento previstas en el artículo 39 de la ley  600   de   2000,   en   la   medida   en   que   la   actuación   ya  no  puede  proseguirse.   

3. Si bien es cierto  que    la    Sala,    en    reciente    decisión3,   consideró  que,  ante  la  disyuntiva  de  declarar  la  cesación por prescripción o de proferir un fallo  absolutorio,  se  deberá  escoger  esto último por encima de lo primero, en el  presente  caso  no  resulta  necesario  entrar  a  considerar  si  la  decisión  absolutoria  emitida por el Tribunal a quo debería confirmarse, toda vez que la  situación  procesal  a  que  hace  referencia  la  jurisprudencia en comento se  predica  cuando  ambas  instancias han absuelto al procesado y en el trámite de  casación  se  cumple el término para la prescripción, que no es lo que sucede  en  este  asunto  (en  el  que  apenas  se  ha  dictado  la sentencia de primera  instancia),  e  incluso  el procesado IVÁN RAMÓN REMOLINA FONTALVO, durante el  término   de   traslado   de  los  no  recurrentes4, solicitó de manera expresa a  la  Corte  que reconociera la configuración de la mencionada causal objetiva de  extinción  de  la  acción  penal  y,  por  lo tanto, decretara la cesación de  procedimiento a su favor.   

4.  En consecuencia,  la  Sala declarará prescrita la acción penal seguida en contra de IVÁN RAMÓN  REMOLINA  FONTALVO  para  cada  una  de  las  conductas punibles de concusión  imputadas  por  la  Fiscalía.   

Igualmente,  decretará a favor del procesado  la  cesación  del  procedimiento  y  dispondrá  que  el  Tribunal  Superior de  Sincelejo,  si  es  del  caso,  devuelva  las cauciones que esta persona hubiere  prestado,  así como cancele todos los requerimientos y pendientes que tenga por  causa del presente asunto.   

Por último, y dado que la Corte concluyó, en  la  providencia  de  fecha 30 de noviembre de 2006 (mediante la cual decretó la  nulidad   de  lo  actuado),  que  se  presentó  “un  evidente  agravio  al  debido  proceso  por parte del a  quo”5,  y  que  dicha  situación  fue la que suscitó la correspondiente  dilación  para  efectos  de  que el recurso de apelación interpuesto contra la  sentencia  de  primera  instancia  de  fecha 20 de septiembre de 2005 no hubiera  podido   tramitarse  y  resolverse  a  tiempo,  se  remitirán  copias  de  esta  providencia,  y  de  las piezas procesales pertinentes, a la Sala Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Superior de la Judicatura para que, si lo considera  pertinente,  investigue  si  los  funcionarios de la Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  de  Sincelejo  implicados en este caso incurrieron en alguna  falta disciplinaria.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1. DECLARAR prescrita  la  acción penal adelantada en contra de IVÁN RAMÓN REMOLINA FONTALVO por los  delitos   de  concusión  en  concurso homogéneo y sucesivo.   

2. Como consecuencia  de  lo  anterior,  DECRETAR la  cesación  de  procedimiento  a  favor de IVÁN RAMÓN REMOLINA FONTALVO, por lo  que  el  Tribunal  a  quo,  si es del caso, devolverá las cauciones que hubiere  prestado  el  procesado  y  se encargará de cancelar todos los requerimientos y  pendientes que tenga por razón exclusiva de este asunto.   

3.  REMITIR copias a  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura en  los términos indicados.   

Contra esta providencia, procede el recurso de  reposición,  de  conformidad  con  lo establecido en el artículo 189 de la ley  600 de 2000.   

Cópiese,    notifíquese,     cúmplase    y    devuélvase   la   actuación al Tribunal de origen   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                                 MARÍA  DEL  R. GONZÁLEZ DE L.   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

              

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Radicación 20673   

2 Ibídem   

3  Sentencia  de  casación de fecha 16 de mayo de 2007, radicación  24724   

4  Folios  52-54 del cuaderno original IV de la actuación del Tribunal Superior de  Sincelejo.   

5  Folio  19  del  cuaderno  original III de segunda instancia de la  Corte     

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