26912(06-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26912  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Aprobado   Acta   Nº  88   

Bogotá,  D.C.,  seis de  junio de dos mil siete.   

V    I   S   T   O  S   

Sería  del  caso  entrar  a  determinar  si  reúnen  los  requisitos  formales  para  su admisión las demandas de casación  presentadas  contra la sentencia proferida el 8 de agosto de 2006 por la Sala de  Decisión  Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali, a través  de  la cual, al desatar el recurso de apelación interpuesto por el apoderado de  los  terceros civilmente responsables, confirmó el fallo emitido el 31 de marzo  de  2004  por  el  Juzgado 7º Penal del Circuito de la capital del Departamento  del  Valle  del Cauca, mediante el cual fue condenado JOSÉ HENRY CORAL GUACANES  al   ser   hallado   penalmente  responsable  de  los  delitos  de  Homicidio  culposo  agravado y Lesiones  personales culposas agravadas, si  no   fuera   porque   se   advierte   que   la   acción   penal   se  encuentra  prescrita.   

A N T E C E D E N T E S  

De  acuerdo con lo señalado en la sentencia  de  segunda  instancia, “El día seis (6) de julio de  mil  novecientos  noventa y siete (1997), entre las seis y media y siete y media  de  la  mañana, en la vía Cali-Jamundí, se presentó violenta colisión entre  el  bus  marca  Chevrolet,  identificado  con  la  placa  VSE 851, afiliado a la  cooperativa   ‘SUPERTAXIS  DEL  SUR’,  conducido por  JOSÉ  HENRY  CORAL  GUACANES, y el automóvil marca Chevrolet, identificado con  la  placa VBE 586, conducido por JHON JAIRO LIZACANO (sic) VELASCO, debido a que  el referido bus invadió la vía por la cual se desplazaba el taxi.   

En  dicho  accidente  perdió  la  vida LUIS  ARMANDO  LIZCANO  y  resultaron  lesionado,  JHON  JAIRO LIZCANO VELASCO, GISELA  VELASCO  DE  LIZCANO  y  ROSALBA ORTEGA RODRÍGUEZ.  Además, en los mismos  hechos  resultó  damnificado GUILLERMO ARTURO SERRANO DÍAZ, quien a la hora de  la  colisión  se desplazaba en bicicleta, junto a otros ciclistas, justo por el  lugar.   

Debe  señalarse  que  JOSÉ  HENRY  CORAL  GUACANES  se  hallaba  embriagado  al  momento del arrollamiento, según se pudo  establecer   por   examen   que   le   fuera  practicado  con  posterioridad  al  mismo.”   

Con    fundamento    en    el   informe   de   accidente  suscrito  por  guarda  bachiller  de  tránsito,  el  dictamen  médico  legal  sobre  embriaguez,  la ampliación del  aludido   informe  y  la  declaración   rendida   por  un  menor  testigo  de  los  hechos,  el  Fiscal  15 Delegado ante los Juzgados  Penales     del     Circuito     de    Santiago  de  Cali,  adscrito a la Unidad  Primera   de   Vida   y  Pudor  Sexuales,  dispuso el 7  de   julio   de  1997  la  apertura    formal   de  investigación,    actuación    a    la      que      se      anexaron  las  diligencias adelantadas en  relación  con  el  deceso  de  uno  de los ocupantes del automóvil  y se vinculó  mediante        indagatoria        a JOSÉ HENRY CORAL GUACANES,          imponiéndosele    medida    de    aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva,  con  derecho a  libertad   provisional,  por  la  presunta  comisión  de     los           delitos     de  Homicidio  culposo agravado  y   Lesiones  personales  culposas    agravadas,  consagrados    en    el    Decreto-Ley    100    de  1980).   

Practicadas     algunas     pruebas,  admitidas   sendas         demandas     de  constitución  de  parte civil y vinculadas   CARMEN  ALICIA  PINCHAO  REVELO,  la  COOPERATIVA     ESPECIALIZADA     SUPERTAXIS     DEL    SUR    LTDA., como terceros civilmente responsables,  y   las   compañías      de     seguros  La  Previsora  S.A. y Aseguradora  Grancolombiana      S.A.,     llamadas    en    garantía,    empresas    éstas   que   posteriormente   fueron   desvinculadas,  determinación confirmada por Fiscal Delegada ante el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Cali, fue  clausurada   la   etapa   instructiva   y  su  mérito  probatorio  calificado el 8  de        junio        de       2000,              acusándose      a     JOSÉ     HENRY    CORAL    GUACANES  como   posible   autor   responsable  del  delito  de  Homicidio  culposo agravado y  de  dos  ilícitos  de  Lesiones  personales  culposas  agravadas,  resolución que  cobró  ejecutoria  el 27 de octubre de 2000, acorde  con  la  constancia  dejada  sobre el particular por la fiscalía (fl. 421 cdno.  orig. 2).   

La etapa de juzgamiento estuvo a cargo del  Juzgado  7º   Penal   del   Circuito   de  Santiago  de  Cali  (Valle  del  Cauca),              despacho             que,  luego de celebrar las audiencias  preparatoria  y pública de juzgamiento, el  31  de  marzo    de    2004  emitió    el   fallo  pertinente,   a   través   del   cual  condenó  a  JOSÉ  HENRY  CORAL  GUACANES  como autor del Homicidio y de una de las Lesiones  personales,  a  la  pena  de  42  meses  de  prisión  y multa de $2.958,32 y la  suspensión  de  la  conducción  por  42  meses,  a  la inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso de la pena  privativa  de  la libertad y sustituyó la prisión carcelaria por domiciliaria,  entre   otras   determinaciones,   al  paso  que  en  relación  con  el  otro  atentado  contra  la  integridad física se abstuvo de  imponer  sanción  por  cuanto  la  misma  estaba  sancionada  con  “arresto”  en  el Código Penal de  1980,  pena  ésta  que  no  fue  adoptada  en  la  Ley  599 de 2000, por lo que  “no   existe   factibilidad   para   realizar  la  correspondiente tasación punitiva.”   

El  apoderado  de  los terceros civilmente  responsables  interpuso  recurso de apelación  contra  el  fallo,  el  que  fue decidido el 8 de agosto  de  2006  por  la Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Cali,           confirmando    en    su   integridad  la  sentencia  de primer  grado,   determinación   ésta   contra   la  cual  el  mismo sujeto procesal  interpuso   recurso   de  casación,  el  cual  fue     concedido    mediante    auto    calendado    22   de   septiembre  de 2006, cuyas          demandas    se  presentaron en término y  el  proceso  arribó  a  esta  Corporación  el  9 de  febrero de 2007.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

Como primera premisa para la decisión que ha  de  tomar  la  Sala,  conviene  recordar  que  los  delitos  por  los cuales fue  condenado  JOSÉ  HENRY CORAL GUACANES, de conformidad con el texto vigente para  la  época de los hechos, estaban sancionados respectivamente con pena privativa  de  la  libertad de 28 a 108 meses de prisión, según los artículos 329 y 330,  numeral  1º,  y  de  5  meses  y 15 días a 36 meses, acorde con los artículos  334-2,  341  y  330,  numeral 1°, del Decreto-Ley 100 de 1980, penalidad que se  fijó  en su orden de 42 a 90 meses de prisión, conforme con los artículos 109  y  110,  numeral  1º,  y  de  8  meses  y 12 días a 36 meses, confirme con los  artículos 115-2, 121 y 110, numeral 1°, de la Ley 599 de 2000.   

Para   efectos   del   fenómeno   de   la  prescripción  de  la acción penal, la pena privativa de la libertad a tener en  cuenta   será   la   establecida   en   la  Ley  599  de  2000,  por  ser  más  favorable1  al  interés  del sujeto pasivo de la acción del Estado, al menos  en  lo  que respecta al atentado contra la vida, pues en relación con el delito  contra   la   integridad   física   la  sanción  máxima  es  igual  en  ambas  codificaciones.   

Por otra parte, de conformidad con las reglas  de  prescripción  previstas en los artículos 83 y 86 del Código Penal de 2000  (artículos  80  y  84  del  Código  Penal  de  1980), la acción penal por los  ilícitos  por  los  cuales se condenó a JOSÉ HENRY CORAL GUACANES prescribió  el  27 de octubre de 2005, pues la resolución de acusación quedó ejecutoriada  el  27  de  octubre  de  2000,  según  se  hizo  constar  en  los  antecedentes  reseñados,  por  lo que, entonces, al día siguiente comenzó a correr el lapso  prescriptivo  por  un  término  igual  a  la mitad del máximo de las sanciones  establecidas  para  los  punibles en cuestión (90 y 36 meses), tiempo éste que  se  cumplió  cuando  se  encontraba  el  proceso  en  el  Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de Cali para resolverse el recurso de apelación interpuesto  contra la sentencia de primera instancia.   

En  estas condiciones, abatido por el tiempo  el  ius  puniendi  de que es  titular  el Estado, no queda a la Sala alternativa diferente a la de declarar la  prescripción,  fenómeno  que  impide  el  ejercicio  de  la  acción  penal en  cualquiera  de  las  fases  o  sedes  del  proceso  penal y, en consecuencia, de  conformidad  con  el artículo 39 del Código de Procedimiento Penal de 2000, se  decretará  la  cesación  del procedimiento adelantado en contra de JOSÉ HENRY  CORAL GUACANES.   

Como   consecuencia  de  la  decisión  se  cancelarán  las  medidas  restrictivas  personales  o sobre bienes que se hayan  impuesto al procesado en mención.   

Del  mismo  modo,  debe  señalarse  que, de  conformidad  con  lo  consagrado  en  el  artículo  98  de  la Ley 599 de 2000,  igualmente  la acción civil proveniente de la conducta punible ha prescrito, en  relación con el penalmente responsable.   

Ahora bien, como el fenómeno jurídico de la  prescripción  se  presentó  cuando  el  proceso  se  encontraba en el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cali a espera de resolverse el recurso de  apelación  interpuesto  contra el fallo de primer grado, lo viable era que esta  autoridad  hubiera  procedido  ipso  facto  a dar aplicación al artículo 83 de la Ley 599 de 2000, pues, una  vez  se  presenta la prescripción, el único camino a seguir es su declaración  por  parte  del funcionario judicial que tiene el proceso, y no continuar con el  trámite  que  se  esté  surtiendo  en  ese momento, para que finalmente sea la  Corte,  en  este  caso,  la  que  proceda a decretar la extinción de la acción  penal.   

Un  tal  proceder  va  en  contravía  del  principio  de  celeridad  consagrado  en  el  artículo  4 de la Ley 270 de 1996  -pronta  y  cumplida  administración  de  justicia-,  lo  que  de  suyo  genera  congestión  judicial  y  que  los superiores jerárquicos dediquen tiempo a ese  tipo  de  situaciones,  en lugar de utilizarlo en resolver más rápidamente los  asuntos sometidos a su consideración.   

Por lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          1.   DECLARAR  prescritas las    acciones   penal   y   civil   en  el  presente  proceso  adelantado     en     contra    de    JOSÉ     HENRY    CORAL    GUACANES  por   los       delitos       que le fueron atribuidos.   

        2.           Como     consecuencia     de     lo     anterior,     ORDENAR  LA CESACIÓN DEL PROCEDIMIENTO  seguido          contra         el mencionado procesado.   

        3.   ORDENAR  la cancelación  de   las  medidas  restrictivas  personales  y  sobre  sus  bienes  que  se  hayan  impuesto al       señor       CORAL     GUACANES,    por    razón  de          este         proceso.   

        4.   Contra  este auto procede el  recurso de reposición.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                              ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                              JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                              JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                              JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

1   Artículo  29  de la Constitución Política, artículo 44  de  la  Ley  153  de  1887,  artículo 6º del Código Penal y artículo 6º del  Estatuto Procesal Penal.     

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