26899(28-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26899  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  240   

Bogotá,  D. C., miércoles, veintiocho (28)  de noviembre de dos mil siete (2007).   

VISTOS:  

Resuelve  la  Sala  el  recurso de casación  interpuesto  por  el  defensor  del procesado Jacky Fernando Sánchez Salamanca,  contra  la  sentencia proferida por el Tribunal Superior de Pereira por medio de  la  cual  confirmó  la  dictada  por  el  Juzgado Primero Penal del Circuito de  Bogotá,  encargado  de las funciones de depuración, que lo condenó a penas de  prisión  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas,  al  hallarlo  responsable  de los delitos de homicidio  simple  y  porte  ilegal de  arma de fuego de defensa personal.   

También  se  pronunciará  la Sala sobre la  posible  prescripción  de  la  acción  penal  respecto  de  uno de los delitos  señalados en el pliego acusatorio.   

HECHOS    Y    ACTUACIÓN   PROCESAL:   

1.  Los  primeros  fueron   descritos   por   el   ad  quem, en los siguientes términos:   

El  30  de diciembre de 2000, a las nueve y  media  de la noche aproximadamente, en el Kilómetro 5 vía de La Calera, barrio  San  Isidro  de dicha municipalidad, cuando el joven Héctor Julio Moreno Parada  transitaba  en  compañía  de  unos  amigos,  fue  herido con una arma de fuego  conocida  como “changón” en el tórax y en la mano izquierda; trasladado al  CAMI   de   Chapinero,  llegó  sin  signos  vitales.  Labores  de  inteligencia  realizadas  con  miras  al  esclarecimiento  de  los  hechos,  dio  lugar  a  la  vinculación  formal al proceso de Jacky Fernando Sánchez Salamanca.   

2.  Las  primeras  diligencias  judiciales  estuvieron  a  cargo de la Fiscalía 332 Local Delegada  ante  los  Jueces  Penales  Municipales  de  Bogotá, URI de Engativá. Posteriormente y por competencia, la  investigación  fue  trasladada  a  la  Fiscalía  24 Seccional, la que luego de  practicar  algunas  diligencias dispuso el  23  de  abril  de  2001, la apertura de la instrucción y ordenó  vincular   mediante   indagatoria   a  Jacky  Fernando  Sánchez Salamanca.   

3. El 10 de mayo de  2001  y  con  el propósito de escucharlo en diligencia de descargos, se ordenó  capturar     a     Sánchez    Salamanca;   ante  la  imposibilidad  de  la aprehensión del por indagar el 13 de junio del mismo año  se  dispuso  emplazarlo  y,  luego,    ante    su    incomparecencia,    se    le  declaró  persona  ausente  según providencia de 22 de  junio de 2001.   

4.   Mediante  resolución      interlocutoria      del   23  de  julio  de  2001   se  resolvió  la  situación  jurídica  del  ausente  mediante  imposición de  medida de aseguramiento de detención preventiva sin derecho  de excarcelación como presunto  responsable del punible de homicidio simple.   

5.   Luego   de  clausurada   la   instrucción,  el  2  de  noviembre  siguiente,  se  profirió  resolución  acusatoria  en  contra del sindicado como posible autor responsable  de   los   delitos   de  homicidio  simple  y  porte ilegal de arma de fuego de defensa personal,  en  concurso  heterogéneo,  Código  Penal,  artículos  103  y 365, decisión que luego de  notificada  y  al  no  ser  apelada  adquirió  ejecutoria el 23 de noviembre de  20011.   

6. El 31 de octubre  de  2005,  luego de verificadas las audiencias preparatoria y de juzgamiento, el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de Bogotá, con funciones de depuración,  condenó  al  procesado Jacky Fernando Sánchez Salamanca como autor responsable  de   los   delitos  de  homicidio  simple  y  porte  ilegal  de  arma de fuego de  defensa    personal,   imponiéndole   las  penas  de  ciento sesenta y dos (162)  meses  de  prisión  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de  derechos   y   funciones   públicas   por  el  mismo  lapso;          también         lo  condenó  al  pago  de  perjuicios y  le    negó   el   subrogado   penal.   

7.  El  defensor  especial  del  procesado apeló la anterior decisión solicitando la absolución  de  su  prohijado  y el Tribunal Superior de Pereira2, a través del fallo recurrido  en   casación,   expedido  el  24  de  agosto  de  2006,  la  confirmó  en  su  integridad.   

         

LA DEMANDA:  

         

          Un  único cargo,  al  amparo  de  la  causal  tercera  de casación, formuló la defensa contra la  sentencia  de  segundo  grado,  al considerar que se incurrió en violación del  debido proceso y del derecho de defensa.   

Señala  como  violadas  las  normas  que se  refieren  a  la  contradicción de la prueba, la notificación de providencias y  las  formas  que reviste la citación a indagatoria, artículos 13, 176 y 336 de  la Ley 600 de 2000.   

Expresa  que  se  incurrió  en  desacierto  procesal  cuando  se  intentó  vincular a la actuación al procesado porque las  citaciones  que  se  le dirigieron no cumplieron su cometido, razón por la cual  el juicio fue tramitado con persona ausente.   

Aduce  que  todas  las  notificaciones  se  dirigieron  a  un lugar en el que no era posible encontrar al sindicado, pues la  dirección  indicada  resultaba  deficiente  para  que  se  pudiera  cumplir  el  cometido.   

          Solicita  casar el fallo y en consecuencia que se declare la nulidad  de la actuación a partir de la diligencia de indagatoria.   

CONCEPTO     DEL     PROCURADOR    1°  DELEGADO:   

Hizo un resumen de los hechos y la actuación  procesal.  Luego analizó el cargo formulado por el demandante y expresó que no  le  asiste  razón porque la dirección para notificaciones fue suministrada por  un  investigador  de policía judicial, quien a su vez la obtuvo por conducto de  los familiares de Sánchez Salamanca.   

Presentó  un recuento de los argumentos que  expresaron  los  falladores  de las instancias, quienes debieron dar respuesta a  peticiones  similares  de  la  defensa  dirigidas  a  obtener  la  nulidad de la  actuación  por  la  supuesta  irregular vinculación del acusado, para concluir  que  Sánchez  Salamanca  sí tenía conocimiento de la existencia del proceso y  que  justamente por ello huyó desde el momento de los hechos hasta cuando fuera  capturado.   

Al  no  encontrar  fundamento en el reproche  solicita no casar la sentencia impugnada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  La  técnica  de  la  causal  tercera de  casación.   

De  esa  causal se ha dicho de tiempo atrás  que  aun cuando admite cierta flexibilidad en su proposición y desarrollo no es  de  libre  alegación pues la naturaleza y la especialidad de la casación hacen  ineludible  la  observancia  de  las  exigencias  técnicas que gobiernan a este  medio de impugnación extraordinario.   

Al  censor  se  le impone en su postulación  identificar  la  clase  de  vicio, esto es, si se trata de una irregularidad que  afecta  la estructura del proceso  o desconoce las garantías fundamentales  del  procesado,  proponerlo de acuerdo con su alcance y autonomía invalidatoria  debiendo   hacerlo   en   cargos  separados  cuando  son  varios,  señalar  sus  fundamentos  y  las  normas que se estiman lesionadas y demostrar de qué manera  la  irregularidad  repercute  en  el  trámite  y  cómo  ella  trasciende  a la  sentencia impugnada conduciendo a su anulación.   

También  será  imprescindible  indicar  la  etapa  procesal  a partir de la cual se debe invalidar la actuación y demostrar  que  no existe otro medio para subsanar la irregularidad sustancial distinto que  proceder  a  su  reconocimiento,  conforme  a  los  principios  que  orientan la  declaratoria de las nulidades y su convalidación.   

Del  mismo  modo,  la  principialística que  gobierna  las nulidades en el proceso penal, en síntesis, impone a quien invoca  una  nulidad,  además  de  la  referencia a la causal específica (principio de  taxatividad),  el  deber  de  argüir  de  manera  clara  y precisa en dónde se  origina  el  defecto  de  actividad y si éste no satisfizo la finalidad para la  que  estaba  previsto  (principio  de  instrumentalidad  de  las  formas)  y  de  demostrar  si  el  vicio  afectó las garantías o las bases fundamentales de la  instrucción  y  el  juzgamiento  (principio  de  trascendencia).  Frente a este  último postulado la Sala ha dicho que   

significa que no hay nulidad sin perjuicio y  sin  la  probabilidad  del correlativo beneficio para el nulidicente. Más allá  del  otrora  carácter puramente formalista del derecho, para que exista nulidad  se  requiere  la  producción  de daño a una parte o sujeto procesal. Se exige,  así,  de  un  lado, la causación de agravio con la actuación; y, del otro, la  posibilidad  de éxito a que pueda conducir la declaración de nulidad. Dicho de  otra  forma,  se  debe  demostrar que el vicio procesal ha creado un perjuicio y  que  la  sanción  de  nulidad generará una ventaja3.   

2. El caso concreto.  

Pretende el demandante, tomando como soporte  de  sus  argumentos  que  las  notificaciones  se  dirigieron  a  una dirección  equivocada,  que  se  case  la  sentencia  recurrida  porque la vinculación del  procesado a la actuación fue irregular.   

Como  se  pasa a ver carece de fundamento lo  reclamado por la defensa, por lo siguiente:   

—   Una   vez  fue  allegada  al  proceso  información  suficiente  sobre  la  posible  participación  de  Jacky Fernando  Sánchez  Salamanca  en  los  hechos investigados, se  ordenó  citarlo  para  escucharlo en indagatoria. Con  tal   propósito  se  procuró  su  comparecencia  y  para  tal  fin   se  libraron  los  mensajes  correspondientes  a  la  dirección  conocida del imputado.   

—  Como  no fue posible que el por indagar concurriera voluntariamente  a  la  diligencia  de  descargos,  con el propósito de cumplir con tal esencial  diligencia  se  libró  orden  de captura por la Fiscalía instructora.   

— Al resultar negativos los esfuerzos para  llevar  a  cabo  la  injurada se acudió al procedimiento supletivo de emplazar,  designar   defensor   de  oficio  y  declarar  persona  ausente  a  Sánchez       Salamanca.   

—  La  defensora  de  oficio  tomó     posesión     del  cargo y con la misma se surtieron las  diferentes     notificaciones     a    que había lugar.   

—    El    encargo    fue    cumplido  satisfactoriamente  por  la  defensa  técnica  pues  no  se  limitó  a recibir  pasivamente    las    notificaciones    sino    que,    en    el   momento   que  correspondía,    presentó    alegatos       de      conclusión.   

—   El   trámite   de  emplazamiento  y  declaratoria  de  persona  ausente  de  Sánchez  Salamanca se hizo con estricto  respeto  de  la normatividad procesal vigente (Artículo 356 del Decreto 2700 de  1991   que   corresponde   a  los  artículos  332  y  344  de  la  Ley  600  de  2000).   

—  Con  la  información  disponible  las  autoridades  judiciales agotaron las opciones razonablemente posibles para hacer  concurrir  a  Sánchez  Salamanca  a la diligencia de indagatoria, de manera que  adelantar  el  proceso  en ausencia suya fue resultado de la imposibilidad de su  localización  pues ello no se pudo ni por la vía voluntaria, que se buscó por  medio  de  las  citaciones  que  fueron  libradas,  ni por la perentoria, que se  intentó  con  la  orden  de  captura  que  se  dispuso en su contra4.   

Es  cierto que cuando se tramita un proceso  con  la  vinculación del sindicado en calidad de persona ausente, se restan sus  posibilidades  de  defensa  en cuanto se ignoran las explicaciones que acerca de  la  conducta  que  se le imputa pudo suministrar, dificultándose de esta manera  la   labor   defensiva  de  sus  representantes  judiciales.  Sin  embargo,  tal  posibilidad   se  halla  prevista  en  la  legislación  colombiana,  y  resulta  constitucional  cuando  esa  medida  extrema  obedece  a la postura renuente del  implicado  y  es  éste quien determina que así evolucione la instrucción o el  juzgamiento.  De  lo contrario, el Estado perdería la oportunidad de ejercer la  acción  penal  en  eventos  en  los  cuales el procesado, a sabiendas de que es  requerido,  no  comparezca  voluntariamente  o  se  oculte,  como ocurrió en el  presente  caso5.   

Así mismo, en sus alegaciones el recurrente  olvidó  que  en virtud del principio de protección que rige la declaratoria de  las  nulidades,  el  sujeto procesal que haya dado lugar al motivo de anulación  no  puede  aducirlo  en  su  beneficio,  luego,  si  el  procesado  decidió  no  comparecer  para  ser  escuchado  en diligencia de indagatoria, fue él quien se  privó  de  tal  mecanismo  de  defensa  como  oportunidad propicia para dar sus  explicaciones  y  aportar  pruebas  en  su  favor, sin que pueda en este momento  alegar    tal    circunstancia    como    factor    invalidante   del   trámite  judicial6.   

Se  concluye,  de  común  acuerdo  con  la  Procuraduría,  que la actitud evasiva de la persona declarada ausente obedeció  a  su clara intención de evitar los efectos de la acción judicial tras conocer  de  la  existencia  del  proceso  en  su  contra,  situación que no habilita al  ordenamiento  jurídico  para  amparar la renuencia a comparecer del procesado o  subsanar          eventuales         deficiencias         defensivas.   

El cargo no prospera.  

3.  Prescripción  de  la  acción  penal  respecto  del delito de porte ilegal de arma de fuego  defensa personal.   

Quedó   expresado   que  la  resolución  acusatoria  fue proferida en contra del procesado como posible autor responsable  de  los  delitos  de  homicidio  simple  y  porte  ilegal  de  arma  de  fuego  de  defensa         personal,        habiendo        quedado     en    firme    el  pliego  acusatorio el 23    de    noviembre    de    20017.   

Para la época de los hechos el homicidio  simple  ameritaba  una pena de  prisión  de  25 a 40 años (Ley 40 de 1993), pero por favorabilidad fue acogida  la  sanción  prevista  en la Ley 599 de 2000, estatuto que prevé un castigo de  13  a  25  años,  lo cual significa que, a la luz de los artículos 80 y 84 del  Código    Penal,   la   acción   penal   en   el   evento   del   homicidio  simple prescribe en un plazo de  10  años  contados  a partir de la resolución acusatoria, término que aún no  ha transcurrido.   

Situación   diferente   se  presenta  en  relación  con  el  delito  de porte ilegal de arma de  fuego    de    defensa    personal,   supuesto     en     el     que,     de     acuerdo    con las normas citadas en precedencia,  la  acción  penal  prescribe en un plazo de 5 años, término que efectivamente  se  cumplió  el  23  de  noviembre  de 2006, lo cual  significa   que   la   prescripción   de  la  acción penal se produjo cuando  transcurría   el  plazo  concedido al recurrente para presentar el recurso de casación.   

En   consecuencia   y   sobre  la  base  de  la  prescripción  de  la  acción  penal por el  referido  delito,  la  Sala declarará la cesación de procedimiento a favor del  procesado Jacky Fernando Sánchez Salamanca.   

La  ocurrencia  de  tal fenómeno jurídico  conduce  inexorablemente  a  readecuar la pena de prisión impuesta. Como quiera  que  por  tal delito le fueran acumulados 6 meses a la pena principal, tal monto  será  reducido  de  la cantidad decretada por las instancias. De acuerdo con lo  anterior,  en  definitiva  la pena privativa de la libertad que se impone y debe  cumplir  Jacky  Fernando  Sánchez Salamanca es de ciento cincuenta y seis (156)  meses.   

4. Casación oficiosa.  

Atendiendo los fines de la casación, que se  concentran  en la efectividad del derecho material, el respeto de las garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a éstos y la  unificación   de   la  jurisprudencia,  a  iniciativa  de  la  Sala  y  con  el específico fin de garantizar  los  derechos  fundamentales  del  procesado,  se  dispone  casar  de  oficio la  sentencia  demandada  pues  resulta  evidente  que  se  vulneró el principio de  legalidad de las penas.   

En efecto, teniendo en cuenta que los hechos  ocurrieron  el 30 de diciembre de 1999, claro resulta que, de acuerdo con lo que  disponían   el   artículo   44   del  Decreto  Ley  100  de  1980,  modificado  sucesivamente  por los artículos 28 de la Ley 40 de 1993 y 3º de la Ley 365 de  1997,  la pena accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas (hoy  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas) no podía  exceder del término de 10 años.   

En el supuesto que ocupa la atención de la  Sala  se  advierte  que  las dos instancias fijaron la sanción accesoria en 162  meses,  quantum que desborda  el  máximo  de  10  años previsto en las normas vigentes cuando sucedieron los  hechos.   

         Por  tanto  la Corte casará parcialmente la sentencia para fijar en  10  años  la  pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas (antes interdicción de derechos y funciones públicas) que  debe cumplir el procesado.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación   Penal   de   la   Corte    Suprema    de    Justicia,  administrando  justicia  en  nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:   

         1°.  DECLARAR  PRESCRITA la acción penal  respecto  del  delito de porte ilegal de arma de fuego  de   defensa   personal,   imputado   en   el  pliego  enjuiciatorio  al  procesado  Jacky  Fernando  Sánchez  Salamanca.  Ordenar, en  consecuencia,  la cesación del procedimiento adelantado en su contra por razón  de esta conducta punible.   

2°. SEÑALAR, como  consecuencia  de  la  prescripción  decretada,  que  la pena de prisión que se  impone  al  procesado Jacky  Fernando  Sánchez  Salamanca  es de 156 meses como autor responsable del delito  de         homicidio        simple.   

3°. DESESTIMAR la  demanda presentada por el recurrente.   

4°.   CASAR  parcialmente    y    de    oficio    la    sentencia   impugnada,   para   condenar   al   procesado   Jacky  Fernando  Sánchez  Salamanca  a  la  pena  accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  término de 10 años.   

5°.  ADVERTIR que  contra la presente decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO     

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                          MARIA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

Comisión de servicio  

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                                              JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                              JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1  Véanse las notificaciones registradas a folio   118   vuelto  y  la  constancia  secretarial  del  folio 123,  cuaderno   original  1.   

2  Intervino  por  designación  especial que le hiciera la Sala Administrativa del  Consejo Superior de la Judicatura.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, sentencia de casación, 26 de  noviembre de 2003, radicación 11135.   

4 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, sentencia de casación, 6 de  junio de 2002, radicación 14722.   

5 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, sentencia de casación, 19 de  octubre de 2006, radicación 25789.   

6 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, sentencia de casación, 20 de  noviembre de 2006, radicación 21902.   

7  Véanse  las  notificaciones  que  se  registran  a  folio  118  vuelto  y la  constancia   secretarial  del  folio  123,  cuaderno  original 1.     

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