25885(29-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25885  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No.  158  

          Bogotá   D.C.,   veintinueve  (29)  de  agosto  de  dos  mil  siete  (2007)   

Se  resuelve  el  recurso  de  reposición  presentado  por  el apoderado de HENRY PÉREZ SÁNCHEZ, contra el auto de mayo 9  de 2007, mediante el cual se inadmitió la demanda de revisión.   

ANTECEDENTES   

María  Sandra  Osorio  Yanguma  se  había  separado  de  HENRY  PÉREZ  SÁNCHEZ  quince  días  atrás,  cuando   éste,  enfurecido  por  los celos, en la madrugada del 6 de septiembre de 1998,  se  presentó  en  la calle 1 No. 1-45 del barrio “Las Brisas” del municipio  de  Aipe  (Huila)  y  la  agredió  con  arma  de  fuego, causándole una herida  penetrante  en el cráneo.  La víctima fue atendida en el Hospital General  de   Neiva,   pero   diez  (10)  días  más  tarde  murió  a  causa  de  dicha  lesión.     

El   agresor   huyó   del  lugar  de  los  acontecimientos  y  no  fue  posible  su captura durante el trámite del proceso  penal;   en consecuencia, fue juzgado en ausencia y  el Juzgado Quinto  Penal  del  Circuito  de  Neiva  profirió  sentencia  el  21  de junio de 2000,  mediante  la  cual  le  impuso  pena  de veinticinco (25) años de prisión como  autor del delito de homicidio.   

La decisión fue confirmada el dieciocho (18)  de  septiembre de 2000, por el Tribunal Superior de Neiva, al desatar el recurso  de   apelación  promovido  por  el  defensor  del  procesado,  quien  solicitó  únicamente  el  reconocimiento  del estado de ira e intenso dolor  para su  prohijado.   

LA  DEMANDA   

HENRY PÉREZ SÁNCHEZ, a través de apoderado  judicial,  solicitó  la  revisión  del fallo, con fundamento en el numeral 3ª  del  artículo  220  del  Código de  Procedimiento  Penal (Ley 600 de  2000),   por  cuanto  la acción de revisión es viable cuando “después  de  la sentencia condenatoria aparezcan hechos nuevos o  surjan  pruebas,  no  conocidas  al  tiempo  de  los debates, que establezcan la  inocencia      del      condenado      o      su     inimputabilidad”.   

A   la  demanda  acompañó  declaraciones  extraproceso  rendidas  ante la Notaría Tercera del Círculo Judicial de Neiva,  por  ANA  MERCEDES BELEÑO GUTIÉRREZ y ALFREDO BENEDETTI ROMERO, para acreditar  que  la  señora  María  Sandra  Osorio Yanguma se suicidó.  Con el mismo  fin,  aportó  una  declaración extrajuicio de ANÍBAL CÁRDENAS GARZÓN, quien  ya había declarado en el trámite del proceso penal.   

Agregó  que  la  sentencia proferida por el  a-quo,  en  el  acápite  3.1. titulado “Materialidad  del   hecho  punible  y  responsabilidad”,   se  apoyó  en  los  testimonios  de  los  padres  de la presunta víctima, señores  LIBARDO   OSORIO   Y   MARÍA   ANTONIA  YANGUMA,  a  quienes  debe  restársele  credibilidad  por  el  parentesco  y  porque son de oídas.  Agrega que los  otros  dos  testimonios,  de  ANÍBAL  CÁRDENAS  GARZÓN Y SIRIO DAVID TRUJILLO  RAMÍREZ,  son  de  quienes  compartieron  previamente  con la víctima, pero no  presenciaron  la  ocurrencia  del  hecho;  por  tanto,  si  el  fallador hubiera  conocido   la  prueba  aportada,  seguramente  habría  adoptado  una  decisión  diferente,  pues habrían sido suficientes para derruir los proveídos objeto de  impugnación.   

       

PROVIDENCIA  IMPUGNADA   

La  Sala inadmitió la demanda de revisión,  con fundamento en las siguientes razones:   

–    El  apoderado  se limitó a cuestionar los testimonios rendidos por los padres de la  víctima  y a presentar las declaraciones extrajuicio que elevó a la categoría  de  “pruebas  nuevas”,  sin demostrar  la manera cómo ese  aporte  daba  al  traste con los cimientos del fallo condenatorio; es decir, en estricto  sentido,  incumplió  con  el  deber  de  enseñar  a  la  Corte “los   fundamentos  de  hecho  y  de  derecho  en  que  se  apoya  la  solicitud”, según lo exigido por el numeral 3° del  artículo 222 ibídem.   

–   No  presentó  un  discurso  jurídico  coherente,   tendiente  a  elaborar  una  proposición  jurídica  idónea  para  verificar  que,  de  haberse  valorado la prueba nueva al tiempo del proceso, se  hubiera concluido la inocencia o inimputabilidad del procesado.   

–  El  accionante  realmente  propone  una  particular  interpretación  de  los  hechos y la responsabilidad del procesado,  para concluir que la señora OSORIO YANGUMA se suicidó.   

–  La  declaración  de  ANÍBAL  CÁRDENAS  GARZÓN  no  constituye  prueba  nueva,  porque  aparece  en  el  proceso  y fue  precisamente  la que fundamentó la sentencia condenatoria de primera instancia,  sin  que  la  retractación  sea  causal  para  dar  trámite  a  una acción de  revisión.   

–  El  homicidio  de  María  Sandra  y  la  responsabilidad  de  Henry  Pérez,  fueron  temas  ampliamente  debatidos en el  proceso,  y  sobre  ello  no  se  suscitó  duda  alguna,  pues  el análisis se  concentró en la ira e intenso dolor.   

–  Las pruebas aportadas no se avizoraron en  los  demás medios de prueba legal y oportunamente allegados al proceso, pues la  investigación  giró  en torno a un homicidio y, ahora, contra todo pronóstico  se pretende sustentar que se trató de un suicidio.   

–  Lo  que  debe  hacerse  con  “la prueba  nueva”  es  señalar  la forma como se desvirtúan los testimonios, indicios y  reflexiones   del   fallo   condenatorio,   confeccionar  premisas  lógicamente  construidas,  lo  cual  no  ocurrió  en  este  caso, en el que el accionante, a  partir  de  las  nuevas  declaraciones allegadas, saltó a la conclusión de que  son  suficientes  para  mutar la condena en absolución; por tanto, la solicitud  de  revisión quedó sin elaboración conceptual y más bien parece otro alegato  de instancia.   

–   En  ese orden de ideas, los aportes  del  accionante  no  alcanzan la fuerza suficiente para derruir la solidez de la  cosa  juzgada,   pues el fundamento del fallo se sustenta en el poder   suasorio  derivado  de plurales medios de convicción y deducciones indiciarias,  que el defensor no confronta con la “prueba nueva”.   

FUNDAMENTO   DE   LA  IMPUGNACIÓN    

El  accionante señala que el único sentido  de  instaurar la acción es cumplir la noble función de acercar el derecho a la  materialización   de  la  justicia,  pues  debe  entenderse  la  dificultad  de  encontrar  una  evidencia  que  permita  variar  el  esquema  que  fundamenta la  sentencia,   después   de   casi   7   años   de  ocurrido  el  hecho,  aunque  providencialmente  aparecieron  dos (2) testigos presenciales que los falladores  no tuvieron la oportunidad de conocer.   

Explica  que  su  intención  no  fue  la de  presentar  como  irrelevantes  las  pruebas  que  sirvieron para dictar el fallo  condenatorio,  sino  la  de advertir la existencia de nueva evidencia que por su  contenido  tenía  seguramente  mayor  valor probatorio, que además de permitir  reabrir  el  proceso,  contaba  con  la contundencia de variar favorablemente la  situación  del  condenado  porque  a  primera  vista  podía  percibirse que se  trataba  potencialmente  de  un  suicidio, no de un homicidio y, en ese orden de  ideas,  seguramente  los  juzgadores  de  primera  y  segunda instancia habrían  concluido  que  el  enjuiciado  era  inocente.   En consecuencia, lo que se  busca  no es la absolución, sino la oportunidad de un nuevo complejo probatorio  para sopesar la prueba con la que fue juzgado y la sobreviniente.   

Cuestiona   el  valor  probatorio  de  las  declaraciones  que  fundamentaron  el  fallo,  pues  considera  que no brindaban  certeza   sobre   la  responsabilidad  del  hecho  y  aclara  que  al  citar  la  declaración  de  ANÍBAL  CADENA  GARZÓN,  no  pretendía  que  se le diera la  calidad   de  prueba  nueva  o  retractiva,  sino  que  buscaba  ilustrar  a  la  Corporación  sobre  la  falta  de  contundencia  de  las  pruebas  con  que fue  condenado su representado.   

En  relación con el argumento de la Sala en  el  que se afirma que el homicidio y la responsabilidad fueron temas ampliamente  debatidos   y  no  suscitaron  discusión  alguna,  señala  que  no  pretendía  contradecir  la posición de los falladores, pues lo que lamenta es que aquellos  no  tuvieran  la oportunidad de conocer los testimonios de quienes habrían dado  lugar a orientar la investigación en otro sentido.   

Planteó  que la prueba nueva no se avizoró  en  los  demás  medios probatorios, porque no hizo parte del proceso adelantado  en  esa  época, pues sólo se logró conseguir ahora, con el esfuerzo de amigos  y  familiares  del  condenado  y  se  allegó  con  el  fin  de que se reabra el  proceso.   Insiste  en  que  los presupuestos de la prueba nueva se cumplen  por  lo  menos  en  relación  con ANA MERCEDES BELEÑO y ALFREDO BENEDETTI y el  hecho  de  anunciar  un suicidio, no quiere decir que así haya ocurrido, aunque  no  puede  ser ajeno a unos testimonios que impulsan a pensar que el hecho mismo  pudo haber encontrado un desenlace en tal sentido.   

Aclara que su pretensión consiste en que se  investigue   la   forma   como   se   desataron  verdaderamente   los   hechos,   con   fundamento   en  la prueba nueva, a fin de que se  absuelva  el  condenado  por  su  inocencia  o  se  confirme  la sanción por la  consumada certeza de ser responsable.   

Finalmente afirma que si con la prueba nueva  no  se están desvirtuando los testimonios e indicios que sirvieron al fallador,  si  están  poniendo  en  entredicho  las  pruebas que sustentaron los fallos de  condena,  máxime  que estas declaraciones merecen credibilidad y son coherentes  porque  fueron  testigos  presenciales  del hecho.  Acorde con lo expuesto,  solicita retomar el estudio de la demanda.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

       

1.  El recurso de reposición permite a  las  partes  impugnar  las  decisiones adversas a sus intereses, planteando para  ello  las  razones  de  inconformidad,  a fin de que el funcionario judicial que  dicta  la  providencia –en  este  caso  la  Corte-,  revise  su  decisión,  bien para mantenerla, bien para  revocarla,   reformarla,  aclararla  o  adicionarla,  en  caso  de  que  resulte  necesario  corregir  los  errores  de  orden fáctico o jurídico en que hubiere  podido incurrir.   

En  el  impugnante  recae  entonces la carga  procesal  de  indicar en forma clara y precisa los cuestionamientos relacionados  con  la  decisión que origina la inconformidad,  es decir que debe exponer  los  motivos por los cuales considera que los argumentos de la Sala son errados,  infundados  o  contrarios  a la realidad fáctica.  Sin embargo, ello no le  permite  desnaturalizar el recurso aprovechando la oportunidad para enmendar las  falencias  en  que  se  incurrió al elaborar la demanda,  complementar los  argumentos allí expuestos, o subsanar el libelo.   

2.  En este caso, la demanda de revisión se  inadmitió  a  causa  de  una  defectuosa  postulación,  dado que el accionante  incumplió  con  el deber de enseñar a la Corte “los  fundamentos  de  hecho  y  de  derecho  en que se apoya la solicitud”,  según  lo  exigido  por  el  numeral  3°  del  artículo 222  ibídem,   ya   que  resultaba  necesario  que  con  “la  prueba  nueva”  se  desvirtuaran  los  testimonios,  indicios  y reflexiones del fallo condenatorio,  confeccionando   premisas   lógicamente   construidas,  lo  cual  no  ocurrió.   

Se indicó además que a partir de las nuevas  declaraciones  allegadas,  saltó  a la conclusión de que eran suficientes para  mutar  la  condena  en absolución y, por ello, la solicitud de revisión quedó  sin  elaboración  conceptual, desatendiendo así una obligación imperiosa para  el  accionante,  máxime  en  eventos  como  éste en el que el contenido de las  declaraciones   no   se  avizoró  en  los  demás  medios  de  prueba  legal  y  oportunamente  allegados  al proceso, pues la investigación giró en torno a un  homicidio  y, ahora, contra todo pronóstico se pretende sustentar que se trató  de un suicidio.   

3.   El  accionante  no  cuestionó los  fundamentos  de  la  decisión  adoptada  por  la Sala y simplemente orientó la  impugnación   a  reiterar  los  argumentos  expuestos  en  el  libelo  inicial,  ampliando  un  poco  las explicaciones, e invitando a que se estudie de nuevo el  asunto  porque  las  pruebas  aportadas  tendrían  la virtualidad de derruir el  compromiso  penal  de su representado; sin embargo, no señaló los yerros de la  providencia  atacada,  cuando  tal  como  se  ha dicho, se tornaba absolutamente  necesario    confrontar    de   manera   seria   y   motivada   la   providencia  atacada.   

Es  claro  que  ni  en  la demanda, ni en la  impugnación,  se  expresaron  los  motivos por los cuales la “prueba nueva”  habría  dejado  sin  sustento  jurídico  el  fallo  condenatorio  en el que se  declaró  la  responsabilidad  de  HENRY  PÉREZ  SÁNCHEZ  al valorar la prueba  arrimada  al  plenario  como  las  declaraciones  de  familiares y allegados que  dieron  cuenta  de  las  amenazas  que había recibido la víctima por parte del  procesado   a   causa  de  la  reciente  separación  y  de  la  discusión  que  desencadenó  la  muerte  de  María  Sandra.   Acorde  con lo expuesto, se  presentaron   indicios   de  móvil,  presencia  en  escena  del  crimen  y  las  manifestaciones  posteriores  como  la huída, que no fueron confrontados por el  accionante con la prueba nueva.   

En  síntesis,  la impugnación propuesta no  está  llamada  a prosperar porque el recurrente no señala los yerros en que se  incurrió al inadmitir la demanda de revisión.   

                    

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1. No reponer la providencia mediante la cual  se  inadmitió la demanda de revisión presentada a nombre del sentenciado HENRY  PÉREZ SÁNCHEZ.   

                             

2.  Contra esta decisión no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y Cúmplase.  

                             

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                           MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

AUGUSTO         J.     IBÁÑEZ    GUZMÁN                                                   JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

       Comisión    de  servicio   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

     

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