26496(18-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26496  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                    Magistrado Ponente   

                                                    ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                    Aprobado Acta No. 53   

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de abril de dos  mil siete (2007)   

VISTOS:  

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  JESÚS  ALBERTO  MORAD  TORRES  contra  la  sentencia  proferida por el Tribunal  Superior  de  Ibagué  el  16  de  marzo  de  2.006, que al revocar la decisión  absolutoria  de  primer  grado emitida por el Juzgado Segundo Penal del Circuito  de  esa  misma  ciudad, condenó al procesado a la pena principal de 48 meses de  prisión     y     multa    de    $11’823.000.oo  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo término de la pena principal como responsable  del delito de concusión.   

HECHOS:  

Aparecen  certeramente  sintetizados  en  la  sentencia impugnada, así:   

“Diana Milena Delgado Roncancio fue nombrada  en  la  Asamblea  Departamental del Tolima, para el año de 1.999, asistente del  diputado  JESÚS  ALBERTO  MORAD  TORRES,  acordando  con  éste  un  salario de  $300.000.oo  mensuales.  Pero  para la labor realizada por Delgado Roncancio, la  Duma  tenía  destinado  $1´182.300.oo, viéndose aquella precisada durante los  meses  que  laboró  en esa institución  (septiembre, octubre, noviembre y  diciembre    de    ese    año)    a    entregarle   al   diputado   el   dinero  restante”.   

Estos  hechos  fueron denunciados por Delgado  Roncancio,  allegándose prueba de distinta índole, principalmente documental y  testimonial,  siendo vinculado mediante indagatoria, entre otros, JESÚS ALBERTO  MORAD  TORRES,  cuya situación jurídica fue resuelta por resolución calendada  el 17 de agosto de 2.000.   

El 29 de enero de 2.001, al ser calificado el  mérito  de  las  pruebas,  se  imputaron  cargos por el delito de concusión al  procesado,  decisión  que  una vez cobró firmeza posibilitó el adelantamiento  del  juicio,  la  audiencia  pública  y  el  proferimiento de las sentencias de  primera    y    segunda    instancia    en    los   términos   reseñados   con  antelación.   

LA DEMANDA:  

Un  único cargo es propuesto por el defensor  de  MORAD  TORRES contra el fallo impugnado, sustentado en la causal primera del  artículo   207   de   la  Ley  600  de  2.000  acusando  la  sentencia  de  ser  indirectamente  violatoria  de  la ley sustancial por error de hecho derivado de  falso juicio de identidad.   

Observa  el  actor  que en la propia denuncia  formulada  por Diana Milena Delgado Roncancio ésta reconoció que previamente a  la  contratación  de sus servicios el salario a devengar sería de $300.000.oo,  por así haberlo acordado con JESÚS ALBERTO MORAD TORRES.   

Dicha prueba habría sido tergiversada por el  sentenciador,  como  quiera  que  se  afirma  que  la  solicitud  elevada por el  procesado  fue  indebida,  desconociéndose  que  la  propia quejosa conocía de  antemano el monto real de su retribución.   

Yerra  el Tribunal entonces en considerar que  concurre  el  delito  de  concusión  por  haberle  solicitado MORAD TORRES a la  denunciante  que  le endosara el cheque, toda vez que, insiste, aquella conocía  plenamente   el   monto   de  lo  que  recibiría.  Dicho  yerro,  enfatiza,  es  protuberante,  pues  la  prueba  en  cuestión  no  posibilita deducir “que el  procesado   al   solicitarle   la   suma   de   dinero  cobrada  ($1’182.300.oo)  de  por si, haya incurrido  en el punible de concusión”.   

Para  el libelista, desdibujó el Tribunal la  prueba  en  mención,  incurriendo en el error de hecho acusado, al dársele una  connotación  que no tiene “en consonancia con las demás pruebas arrimadas al  proceso”,  pues  no  existe  certeza  “de  que  el encausado haya solicitado  dinero  indebido  a  la  denunciante,  ni  menos  aún  que en forma dolosa haya  exigido  lo  que  no  estaba pactado por mutuo acuerdo. Por lo que de tal suerte  resulta,  que aparece sin duda una indebida aplicación de la ley sustancial que  estimo  violada,  pues  la  conducta  endilgada  y por la que fuera condenado el  procesado, para nada se arropa bajo el punible de concusión”.   

Solicita,  así,  se  admita  la demanda y se  proceda   como   lo  indica  el  artículo  217.1  del  C.  de  P.P.     

CONSIDERACIONES:  

1. Dentro de los linderos de la primera causal  de  casación  escogida  para  atacar la legalidad de la sentencia impugnada, el  casacionista  ha  propugnado  por  la  admisión de la demanda bajo el enunciado  según  el cual el Tribunal tergiversó la denuncia formulada por Claudia Milena  Delgado  Roncancio,  pues  si  acorde con ella se sabe que la mujer sabía cuál  era   la   suma  de  dinero  que  devengaría  como  asistente  en  la  Asamblea  Departamental  del  Tolima  al  servicio  de  JESÚS  ALBERTO  MORAD  TORRES, no  concurre  el  delito  de  concusión  en  la  circunstancia de ser lo cierto que  durante  los  meses  en  que  aquella  laboró  le hubiera entregado al diputado  procesado el valor restante a los $300.000.oo convenidos.   

2.  Cuando  se  afirma  que  la  demanda  de  casación  no  es  un  escrito  de  libre confección, se está significando que  resulta  imperativa  la  enunciación  de las causales aducidas y los cargos que  con  sustento  en  las  mismas  se  expongan  deban  ser respetuosos de aquellos  requisitos  que  le  son inherentes habida cuenta de su intrínseca naturaleza y  supuesto  jurídico  originario  al  que obedecen, en forma tal que contengan la  expresión clara y precisa de sus fundamentos.   

3. Así, el error de hecho por falso juicio de  identidad,  según  lo  ha  precisado  desde  antiguo la Corte, tiene ocurrencia  cuando   el   sentenciador   al  apreciar  una  prueba  la  hace  decir  lo  que  objetivamente ella no contempla.   

Se  trata,  por  ende,  de  una distorsión o  tergiversación  del  contenido objetivo o material del medio de convicción, en  tanto  se  extrema  desbordando lo que el propio instrumento señala o dice o se  recorta cuanto expresa.   

No  es  dable confundir los supuestos de esta  modalidad  de yerro fáctico en tanto referida según se vio al hecho de falsear  materialmente  lo  que  la prueba dice, con la valoración del sentido jurídico  que  se  deriva  de  la  prueba,  es decir, con la conceptualización analítica  resultante   del   proceso   de   análisis   y  apreciación  a  que  llega  el  juzgador.   

4.  No desapercibe el libelista en este caso,  que  el sentenciador haya tomado la prueba -testimonio de Claudia Milena Delgado  Roncancio-,  en  tanto  aceptó que por las funciones a desempeñar como asesora  del  diputado  procesado recibiría una remuneración de $300.000.oo, pese a que  al  momento  de  producirse  el  pago  supo que realmente era de $1´182.300.oo,  siéndole entonces exigida la diferencia por MORAD TORRES.   

5. Este es el contenido objetivo de la prueba.  En  forma  tal  que mientras que para el demandante la conducta desarrollada por  el  incriminado  no  se  adecua en el tipo que describe el delito de concusión,  para   el  sentenciador  se  reúnen  todos  los  elementos  típicos  de  dicho  punible.   

No  hay  en el planteamiento del libelista un  solo  argumento  que en forma clara y precisa tienda a evidenciar en qué radica  la  acusada  tergiversación de la prueba, por el contrario, según se anota, lo  que  se  advierte  es  una perfecta compatibilidad y armonía entre el contenido  material  del  elemento de convicción y lo que de él es tomado por el juzgador  para  elaborar su juicio valorativo, aspecto último éste con el que, entonces,  se  hace  manifiesta la discrepancia del defensor, pero que -desde luego- es por  completo  ajeno  al  error  de  hecho por falso juicio de identidad en principio  postulado.   

6.  La  controversia  es  desplazada en forma  indebida  desde  el plano del yerro fáctico, como expresión de falseamiento de  la  prueba,  hacia  el  terreno  del  sentido  ó  alcance típico de los hechos  revelados  por  ella,  es  decir,  hacia  la vía directa de violación a la ley  sustancial  que  no  ha  sido,  según  queda con suficiencia visto, el reproche  propuesto.   

Anotado  lo  anterior  y  en  las condiciones  indicadas  por  carecer  de  la  idoneidad suficiente la demanda, la misma será  desestimada,  sin  que  se  amerite  para  la  Corte una impulsión oficiosa del  trámite  con  miras  a  la  salvaguarda  de  garantías  fundamentales,  en  el  entendido de que no se advierte conculcación alguna de ellas.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

INADMITIR  la demanda de casación presentada  por el defensor del procesado JESÚS ALBERTO MORAD TORRES.   

Contra esta decisión no procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   cúmplase   y   devuélvase  el  expediente al Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                  ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA         PULIDO        DE  BARÓN                           JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

secretaria  

    

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