26407(30-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26407   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 139  

          Bogotá,   D.C.,   noviembre   treinta   (30)   de   dos   mil  seis  (2006)   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la colisión negativa de competencia  suscitada  entre  los Juzgados Tercero Penal del Circuito de Valledupar y Único  Penal  del  Circuito  Especializado de la misma ciudad, en virtud de la cual los  dos  despachos  judiciales  rehúsan  conocer  de la etapa del juicio dentro del  diligenciamiento   adelantado  contra  DAIVER  ORLANDO  SANJUAN  TELLEZ,  quien  fue  acusado por la Fiscalía  Décima  Delegada  ante  los Jueces Penales del Circuito de la mencionada ciudad  como   presunto   autor   del   delito   de  favorecimiento  de  contrabando  de  hidrocarburos.   

ANTECEDENTES   

          Aproximadamente  a  la 1:30 de la mañana del 7 de julio de 2006, en  perímetro  urbano  de  Valledupar, agentes de la Policía Nacional detuvieron a  DAIVER    ORLANDO    SANJUAN   TELLEZ   al   verificar   que  transportaba  aproximadamente  30  galones  de  gasolina  sin  la  documentación  pertinente,  motivo  por el cual fue puesto a  disposición de la Fiscalía.   

La Fiscalía del citado municipio dispuso la  apertura  de  instrucción,  en  cuyo  marco  vinculó  mediante  indagatoria  a  DAIVER ORLANDO SANJUAN TELLEZ  y  posteriormente,  luego de clausurar la instrucción, el 15 de agosto del año  en  curso  profirió  resolución de acusación en su contra como presunto autor  del delito de favorecimiento de contrabando de hidrocarburos.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Valledupar, despacho que una vez  recibido  el  expediente  declaró mediante auto del pasado 29 de septiembre que  carecía  de competencia para dar curso a la fase de juzgamiento, por considerar  que  a  partir  de la vigencia de la Ley 1028 del 12 de junio de 2006, el delito  de  favorecimiento  de  contrabando  de  hidrocarburos, previsto en el artículo  320-1  de  la  Ley  599  de  2000 “adquiere una nueva  denominación  jurídica,  esto  es, destinación ilegal de combustibles, puesto  que  cualquier  clase  de  combustible  derivado del petróleo ya sea nacional o  extranjero,   debe  obtener  previamente  autorización  de  ECOPETROL  para  su  comercialización  dentro  de  las  zonas  de  frontera y en consecuencia, si se  vende,  ofrece,  distribuye,  comercializa,  adquiere,  transporta,  almacene  o  conserva,  sin  el  cumplimiento  de la normatividad existente, se incurre en la  nueva  conducta  punible prevista en el artículo 327 D, incisos 1º y 2º de la  Ley 1028 del 12 de junio”.   

A  partir  de  lo  anterior  concluye que el  delito  de favorecimiento de contrabando de hidrocarburos queda subsumido dentro  de  la definición legal del tipo penal de destinación ilegal de combustibles y  por  tanto,  de  conformidad  con  el  artículo  3º de la Ley 1028 de 2006, la  competencia  corresponde a los jueces penales del circuito especializado, motivo  por  el  cual  remitió  las  diligencias  al  juzgado de tal especialidad de la  ciudad  de  Valledupar,  proponiendo  colisión  negativa de competencia para el  evento de que no fueran compartidos sus argumentos.   

El  Juzgado Penal del Circuito Especializado  de  Valledupar  aceptó  la  colisión mediante auto del pasado 11 de octubre, a  través    del    cual   señala   que   el  artículo  1º de la Ley 681 de 2001 se ocupa únicamente de los  combustibles  líquidos  de origen nacional o extranjero de procedencia lícita,  cuya  distribución  está  a  cargo  de  Ecopetrol  y  por ello “el  artículo  327D  de  la  Ley  1028 de 2006 lo que penaliza es la  destinación  ilegal  que  se  le  da  a  los  combustibles  líquidos de origen  nacional  o  extranjero  (…),  no  ampara en ningún momento el combustible de  contrabando  o  ingresado  ilegalmente  a este país, dejando sentado de una vez  por  todas  que  vender, ofrecer, distribuir o comercializar ese combustible por  parte de particulares es un delito”.   

Añade que la remisión que el artículo 327  D  efectúa  a  la  Ley  681  de  2000  “no  es para  establecer   que   ECOPETROL   tiene  el  monopolio  para  la  distribución  de  combustible  (lo que es cierto), sino para señalar que el combustible puede ser  colombiano  o  extranjero  pero  en todo caso de procedencia lícita”.   

          Con  fundamento  en  lo  expuesto  afirma  que  si el inciso 1º del  artículo  320  del Código Penal se refiere a los hidrocarburos introducidos al  territorio  colombiano  ilícitamente, no puede afirmarse que tales conductas se  encuentran   subsumidas   por   el  artículo  327D  de  la  Ley  1028  de  2006  “porque éste se refiere a combustibles líquidos de  procedencia  lícita  que son destinados ilegalmente por particulares, es decir,  son   dos  aspectos  totalmente  diferentes  y  por  eso  tipificados  de  forma  autónoma”.   

Y  por  tanto, considera que si el artículo  320-1  del  Código Penal no se encuentra subsumido por el artículo 327 D de la  Ley  1028  de 2006, la competencia radica en los jueces penales del circuito. En  consecuencia,  remite el diligenciamiento a esta Corporación para que se dirima  el conflicto negativo que así, quedó legalmente trabado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte es competente para conocer de este  asunto,  habida  cuenta que el artículo 18 transitorio de la Ley 600 de 2000 le  asigna  el  conocimiento  de los conflictos de competencia que se susciten entre  jueces    penales    de    circuito   especializado   y   jueces   penales   del  circuito.   

Con  el fin de decidir el conflicto negativo  de  competencia  trabado  entre  los  Juzgados  Tercero  Penal  del  Circuito de  Valledupar  y Único Penal del Circuito Especializado de la misma ciudad, impera  precisar  en  primer  término,  que  tal  como reiteradamente lo ha expuesto la  Sala,  la  resolución  de  acusación es la pieza procesal que señala el marco  jurídico  dentro del cual debe desenvolverse el juicio y la sentencia, toda vez  que  informa  las  circunstancias  de tiempo, modo y lugar en que sucedieron los  hechos  y  la calificación jurídica provisional dada a los mismos, lo que a la  postre  determina  la competencia del juez y tiene con relación al mismo fuerza  vinculante,  no pudiendo desconocerla, a menos que se haya incurrido en error en  la denominación jurídica de la infracción.   

          Sobre  el  particular  se  expuso  en  la  acusación dentro de este  asunto:   

“Con  la prueba  legal  y oportunamente arrimada a las sumarias se ha demostrado que el siete (7)  de  julio  pasado se les (sic) incautó al señor DAIVER ORLANDO SANJUAN TELLEZ,  treinta  (30)  galones  de  gasolina  de  procedencia  extranjera   que   de  acuerdo  a  su  propio  dicho  transportaba  en  un  automotor  de  propiedad  de EDGAR a quien no le conoce el  apellido (subrayas fuera de texto).   

“Sin duda alguna  la  conducta antes descrita se adecua a la que define el código de las penas en  el  artículo  320-1,  porque el combustible incautado  es  extranjero  y  no  había  sido  legalmente introducido al país.   

“La materialidad  del  comportamiento punible se demostró con la prueba  practicada    al    combustible   en   la   cual   se   concluye   que   es   de  contrabando”   

En segundo lugar, bien está precisar que la  Sala  ha  sostenido que si el juez a quien es remitida la actuación para surtir  la  etapa  del  juicio  se  percata  de  un  error en la calificación jurídica  impartida   por   la   Fiscalía,  capaz  de  determinar  la  variación  de  la  competencia,  debe proponer la correspondiente colisión negativa (artículo 402  de  la  Ley 600 de 2000), para que una vez trabada, el superior funcional común  a los despachos colisionantes dirima el conflicto.   

Y   finalmente,   también   la   Sala  ha  puntualizado  que  al  conocer  de  incidentes  de  colisión  de competencia se  encuentra  facultada  de  manera  excepcional  para  examinar  los elementos que  integran  la  tipicidad  de  la  conducta  investigada,  con  el  único  fin de  establecer   el   factor   objetivo  de  competencia,  sin  que  entonces  pueda  inmiscuirse   en   la   existencia  del  delito  o  en  la  responsabilidad  del  procesado.   

          Pues  bien,  respecto  de la situación fáctica que se investiga en  este  asunto  el  informativo pone de presente un hecho claro y sobre el cual se  encuentran  de  acuerdo los despachos colisionantes, esto es, que el acusado fue  sorprendido cuando transportaba 30 galones de gasolina extranjera.   

          Así,  entonces,  la  discusión  queda circunscrita a establecer si  mediante  el  artículo  2º  de  la Ley 1028 de 2006, al adicionarse al Código  Penal  el  artículo 327 D, el legislador incluyó dentro de este comportamiento  el  tipificado  en  el  artículo  72  de  la Ley 788 de 2002, por cuyo medio se  adicionó  a  la  Ley  599 de 2000 el artículo 320-1, o si por el contrario, la  conducta  de  destinación  ilegal  de combustibles es independiente y autónoma  respecto de la de favorecimiento de contrabando de hidrocarburos.   

          En   tal   contexto  se  tiene  que  el  referido  artículo  327  D  dispone:   

“Destinación  ilegal   de  combustibles.  El  que  sin  autorización  legal  venda,  ofrezca,  distribuya  o  comercialice a cualquier título combustibles líquidos amparados  mediante  el artículo 1º de la Ley 681 de 2001 o las normas que lo modifiquen,  aclaren  o  adicionen,  incurrirá  en  prisión de seis (6) a doce (12) años y  multa  de  mil  (1.000)  a  seis mil (6.000) salarios mínimos legales mensuales  vigentes”.   

“En la misma pena  incurrirá  el  que  con  incumplimiento de la normatividad existente, adquiera,  transporte,   almacene,  conserve  o tenga en su poder combustibles líquidos derivados del petróleo con  destino  a  zonas  de  frontera”  (subrayas fuera de  texto).   

          Por su parte, el mencionado artículo 320-1 preceptúa:   

“Favorecimiento  de   contrabando  de  hidrocarburos  o  sus  derivados.  El  que  posea,  tenga,  transporte,   almacene,  distribuya  o  enajene  hidrocarburos o sus derivados introducidos al territorio  colombiano  por  lugares  no habilitados, u ocultados, disimulados o sustraídos  de  la  intervención  y  control  aduanero,  en cuantía superior a veinte (20)  galones,  incurrirá en pena de prisión de tres (3) a seis (6) años y multa de  trescientos  (300)  a mil quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  sin  que  en  ningún caso sea inferior al 200% del valor aduanero de  los    bienes    importados    o    de    los    bienes   exportados”.   

“El  Juez  al  imponer  la  pena,  privará  al responsable del derecho de ejercer el comercio,  por    el    término    de   la   pena   y   un   (1)   año   más”.   

“No se aplicará  lo  dispuesto en el presente artículo al consumidor final cuando los bienes que  se   encuentren   en  su  poder,  estén  soportados  con  factura  o  documento  equivalente,  con  el  lleno  de  los  requisitos  legales  contemplados  en  el  artículo  771-2  del  estatuto tributario” (subrayas  fuera de texto).   

          Como  puede  observarse,  los  dos  preceptos  transcritos  incluyen  dentro  de  sus  verbos  rectores  alternativos el comportamiento de transportar  hidrocarburos.   No   obstante,   el   primero  se  refiere  específicamente  a  combustibles  líquidos  amparados  mediante  el  artículo 1º de la Ley 681 de  2001, a través del cual se establece:   

“ARTÍCULO 1o.  Modifícase  el  artículo  19  de  la  Ley  191 de 1995 de la siguiente manera:   

“Artículo 19.  En  los  departamentos y municipios ubicados en zonas  de  frontera,  previo  visto  bueno del Ministerio de  Minas  y  Energía,  Ecopetrol tendrá la función de  distribución  de  combustibles  líquidos  derivados  del petróleo”.   

“En desarrollo  de  esta  función,  Ecopetrol se encargará de la distribución de combustibles  en  los  territorios  determinados,  bien  sea importando combustibles del país  vecino  o  atendiendo  el suministro con combustibles producidos en Colombia. El  volumen  máximo a distribuir por parte de Ecopetrol en cada municipio, será el  establecido  por  la  Unidad  de Planeación Minero Energética, UPME, Ecopetrol  podrá   ceder  o  contratar,  total  o  parcialmente,  con  los  distribuidores  mayoristas  reconocidos  y  registrados  como tales por el Ministerio de Minas y  Energía  o  con  terceros previamente aprobados y registrados por el Ministerio  de       Minas      y      Energía      la      importación,      transporte,        almacenamiento,  distribución  o  venta de los combustibles. La operación de Ecopetrol se hará  en  forma  rentable  y  que  garantice  la  recuperación  de  los costos en que  incurra”.   

“Los contratos  de   transporte   de  combustibles  que  celebre  Ecopetrol  con  distribuidores  mayoristas,   con  distribuidores  minoristas,  o  con  terceros  registrados  y  autorizados  para  tales  efectos por el Ministerio de Minas y Energía deberán  establecer  de  manera  expresa  la  obligación  de  los  distribuidores  y los  terceros,  de entregar el combustible directamente en cada estación de servicio  o  en  las  instalaciones  de  los grandes consumidores ubicados en las zonas de  frontera,  atendiendo  los  cupos  asignados  a  los  mismos  por  la  autoridad  competente”.   

“Los  combustibles  líquidos  derivados  del  petróleo distribuidos por Ecopetrol en  las   zonas   de   frontera,   directamente  o  a  través  de  las  cesiones  o  contrataciones  que  trata el inciso segundo de este artículo, estarán exentos  de    los    impuestos   de   arancel,   IVA   e   impuesto   global”.   

“PARÁGRAFO 1o.  A  partir  de  la  entrada en vigencia de la presente  ley,   se  entiende  prohibida  la  celebración,  ejecución  y  desarrollo  de  contratos  de  concesión  para  la  distribución  de  combustibles en zonas de  frontera   y/o  unidades  especiales  de  desarrollo  fronterizo,  con  terceros  distintos   a   la   Empresa  Colombiana  de  Petróleos,  Ecopetrol” (subrayas fuera de texto).   

          Así  las  cosas,  para  la  Sala  es  de  meridiana claridad que el  artículo  2º  de  la  Ley  1028  de  2006,  al  adicionar  al Código Penal el  artículo  327  D  se refiere, como ya se dijo, al transporte de “combustibles  líquidos  derivados  del  petróleo  distribuidos por  Ecopetrol  en  las  zonas  de  frontera,  directamente o a través de cesiones o  contrataciones”,  en tanto que artículo 320-1 de la  Ley    599    de    2000    trata    de    los    combustibles   “introducidos  al territorio colombiano por lugares no habilitados, u  ocultados   o   disimulados   o   sustraídos  de  la  intervención  y  control  aduanero”, es decir, aquél se ocupa de sancionar el  incumplimiento  de  la  normatividad pertinente respecto de la distribución que  legalmente  corresponde a Ecopetrol, en tanto que éste trata del ingreso ilegal  al país de tales líquidos.   

          Igualmente,   que   los   mencionados   delitos   son  autónomos  e  independientes,  pues  el  comportamiento de destinación ilegal de combustibles  no  contiene  la  definición  típica  de  la  conducta  de  favorecimiento  de  contrabando  de  hidrocarburos,  como lo considera el Juez Penal del Circuito de  Valledupar.   

          Precisado  lo anterior, se tiene que si la conducta imputada en este  diligenciamiento    a    DAIVER    ORLANDO   SANJUAN  TELLEZ se refiere a transportar 30 galones de gasolina  extranjera,  esto  es,  de  un  combustible  procedente de otro país que no fue  legalmente  ingresado  a  Colombia,  es  claro  que tal comportamiento encuentra  adecuación  típica  en  las  previsiones  del artículo 320-1 de la Ley 599 de  2000,   el   cual   trata   del  delito  de  favorecimiento  de  contrabando  de  hidrocarburos.   

          Por   tal  razón,  de  conformidad  con  la  cláusula  general  de  competencia  establecida en el literal b) del numeral 1º del artículo 77 de la  Ley  600  de  2000, la competencia para conocer de la fase de juzgamiento radica  en  el  Juzgado Tercero Penal del Circuito de Valledupar, a donde, por economía  procesal,  se  remitirán  de inmediato las diligencias, dando aviso de lo aquí  decidido   al   Juzgado   Penal   del   Circuito   Especializado   de  la  misma  ciudad.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACION PENAL,   

RESUELVE   

          ASIGNAR   el  conocimiento  del  presente  asunto,  al  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Valledupar,  al cual se  remitirá  el  expediente  para  lo  de  su cargo de conformidad con las razones  expuestas en la anterior motivación.   

          Por  la  Secretaría  de  la Sala infórmese al Juzgado Único Penal  del Circuito Especializado de Valledupar lo aquí decidido.   

Comuníquese    y  cúmplase.   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

Permiso  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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