26372(16-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26372  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                               Magistrado Ponente:   

                                                  ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No 73   

Bogotá, D.C., dieciséis (16) de mayo de dos  mil siete (2007)   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre la reposición  interpuesta  por  el  defensor  de  Diego Alberto Ruiz  Arroyave, requerido en extradición por el Gobierno de  los  Estados  Unidos de América, contra el auto calendado el pasado 27 de marzo  del  año  en  curso,  que  negó  las pruebas en este trámite reclamadas en su  favor.   

           

ANTECEDENTES Y CONSIDERACIONES:  

1.  Fue mediante Nota Verbal No. 1592 fechada  el  30  de  junio  de  2.006,  que el Gobierno de los Estados Unidos de América  solicitó  la  detención  provisional, con fines de extradición, del ciudadano  Diego  Alberto Ruiz Arroyave,  por   ser   sujeto   de   la  acusación  sustitutiva  No.  H  -02  –         714        –  S, dictada el 14 de octubre de 2.004,  por  la  Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Texas, en  la  que  se  le  hacen  cargos  por  concierto para suministrar apoyo material y  recursos  a una organización extranjera designada como terrorista -AUC-, frente  a  hechos  acaecidos  entre  septiembre  de  2.001  y  noviembre de 2.002.    

2. Con base en dicha petición, el Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  remitió  a  la  Fiscalía  General de la Nación la  información,  decretándose  a través de resolución del 18 de julio posterior  la  captura  del citado ciudadano, a quien le fue notificada el 24 de agosto, al  encontrarse  privado  de  la  libertad en el Centro Recreacional Prosocial de la  Ceja,  inscrito,  según  constancias  aportadas,  como  beneficiario dentro del  programa   para   la  reincorporación  a  la  vida  civil  de  las  AUC  Bloque  Centauros.   

3. Remitidas las diligencias ante la Corte, el  Ministerio  del  Interior  y de Justicia informó que la Embajada de los Estados  Unidos  de América mediante Nota Verbal No.2730 del 20 de octubre formalizó la  solicitud  de extradición de Ruiz Arroyave.  Abierto  el trámite a pruebas, el apoderado solicitó se tuviera  en  cuenta  la  resolución calendada el 24 de noviembre de 2.005, expedida como  fuera   por  la  Fiscalía  Tercera  Nacional  de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario, mediante la cual fue precluida investigación por el  delito de sedición.   

4.  Negó  la  Corte  la  anterior  prueba  advirtiendo  cuál  es el límite legal del concepto, dado que conforme al mismo  es  que  se  valora  la  pertinencia  y  conducencia  de aquellos elementos cuya  práctica  es  viable,  advirtiendo en concreto que aspectos relacionados con la  eventualidad  de  estarse  adelantando  o  haberse  adelantado  proceso penal en  nuestro  país  en  contra  del  reclamado  en  extradición,  es un aspecto que  corresponde dilucidar al Gobierno Nacional.   

5. El peticionario se opone a la negativa de  la  Corte  sobre  la  base  de  afirmar  que la misma sería constitutiva de una  “vía  de  hecho”, pues contravendría el artículo 35 de la Carta Política  que   prohíbe   la   extradición   por   delitos  políticos,  máxime  cuando  Ruiz Arroyave ya habría sido  juzgado   por   los   hechos   que   es   pedido   por  los  Estados  Unidos  de  América.   

En criterio del actor, la decisión recurrida  es  contradictoria  pues  al  tiempo  que  reconoce la necesidad de verificar la  doble  incriminación,  enfatiza  no  corresponderle  pronunciarse  sobre  si en  contra  del  reclamado  se  ha cumplido o adelanta investigación por los mismos  hechos  que  motivan  su  reclamación.  Desde este punto de vista insiste en la  conducencia  y  pertinencia  de  la prueba aportada, pues asegura, es el ámbito  dentro  del  cual  una  acreditación  semejante  debe  darse,  sin  que,  en su  concepto,   valga   al  caso  la  doctrina  de  la  Sala  en  materia  semejante  adoptada.    

Para  el  impugnante, es constitucionalmente  claro  que la extradición no procede por delitos políticos, correspondiéndole  a  la  Corte  establecer  si  se  está frente esta clase de punibles y si, como  sucede  en  este  caso,  el  proceder  de Ruiz Arroyave  se  calificó  de  sedición  no  puede  ser viable la  extradición,  siendo  consecuente con ello la aceptación de la prueba que así  lo    demuestra,    de    donde    peticiona    se    reponga    la    decisión  cuestionada.   

6. La Corte se ha negado sistemáticamente a  auscultar  o admitir elementos distintos de aquellos demarcados en la propia ley  como  materia de su pronunciamiento en desarrollo del deber de conceptuar dentro  del  trámite  de  extradición,  toda  vez  que  su función no puede en manera  alguna desbordar esa limitante legal.   

En  dicha medida ha sido profusa y reiterada  la  Sala  en  sentar  su doctrina en orden a cualificar, con estricto apego a la  competencia   que   legalmente   le   ha  sido  discernida,  aquellos  elementos  probatorios  que  deben  ser  aportados  en  este  trámite  por tener relación  -dentro  de  los  límites  del concepto-, con alguno de los factores señalados  -para   el   caso   concreto-,   por   el   artículo  520  de  la  Ley  600  de  2.000.   

7.   El   recurrente   aportó  documentos  tendientes  a  demostrar  que  por  los hechos que Ruiz  Arroyave  ha  sido  solicitado  en extradición por el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de América ya habría sido juzgado en nuestro  país  y  que,  además,  acorde  con dicho juzgamiento, se habrían cualificado  como   sedición,   delito   de   connotación   política   que  impediría  su  extradición.   

Bien  ha  dicho  la  Corte  que a ella no le  incumbe  verificar  si  en  contra de quien ha sido reclamado en extradición se  adelanta   o   adelantó   proceso   penal  y  menos  aún  la  denominación  o  calificación  jurídica  que  al  mismo  se  ha  dado.  Este  es  un aspecto de  privativo  análisis  y  valoración  por parte del Gobierno Nacional y sobre el  cual  se debe ocupar al momento de definir si se hace o no entrega del ciudadano  colombiano,  bajo el entendido de ser el Presidente de la República el director  supremo de las relaciones internacionales.   

8. Nada obsta para que la Sala establezca en  el   propósito   de   verificar   si   se  colman  los  presupuestos  de  doble  incriminación,  que  el  delito  por  el  cual se peticiona la extradición, es  también  punible en nuestro país y más concretamente si respecto del mismo la  ley ha señalado una pena mínima no inferior a cuatro (4) años.   

Dicho  ejercicio, según se ha señalado con  reiteración,  debe  hacerse  comparando  los  hechos constitutivos de delito de  acuerdo  con  el  juzgamiento en el país requirente y los preceptos vigentes en  nuestro  ordenamiento punitivo, sin que haya lugar para estos efectos a tomar en  cuenta criterios de favorabilidad.     

9.   La  determinación  en  orden  a  las  implicaciones   que   tiene   el   hecho  de  haber  sido  juzgado  Ruiz  Arroyave  -o  estar  siéndolo-, por  autoridades  judiciales de nuestro país, es un aspecto de exclusivo resorte del  Presidente  de  la  República  y  las  implicaciones  que en torno al pedido de  extradición  esa  circunstancia  también puede generar son igualmente aspectos  de   su  competencia  estricta,  sin  que  puedan  incidir  en  el  trámite  de  extradición   en   la   Corte  y  sin  que  su  verificación,  por  tanto,  le  corresponda.   

De lo brevemente consignado en este proveído  se  sigue que la decisión recurrida debe mantenerse incólume. Así, una vez en  firme  este  proveído,  se  dejará  el proceso en la Secretaría por cinco (5)  días  para  los  fines  señalados en el inciso 3º del artículo 518 de la Ley  600 de 2.000.   

Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1. No reponer el auto recurrido.  

2.  En  firme  esta  decisión,  déjese  el  proceso  en  la  Secretaría por cinco (5) días para los fines señalados en el  inciso 3º del artículo 518 de la Ley 600 de 2.000.   

Contra  este  proveído  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ            ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS            JULIO   ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria   

    

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