26334(09-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26334  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 069  

          Bogotá, D. C., mayo nueve (9) de dos mil siete (2007).   

V I S T O S:  

Emite la Corte concepto sobre la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano SAMY ALBERTO AMAR RUBIO, elevada por el  Gobierno    de    los   Estados   Unidos   a   través   de   su   Embajada   en  Colombia.   

A N T E C E D E N T E S:  

    

1. En Nota Diplomática N° 1968 del 10  de       agosto       de         20061,  la  Embajada  de los Estados  Unidos  de América solicitó al Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia  la  detención  del ciudadano antes referido,  petición que formalizó con  Nota Verbal No. 2640 del 13 de octubre de 2006.     

    

1. El  Ministerio  del  Interior y de  Justicia,  previo  concepto  de  su  homólogo de Relaciones Exteriores sobre la  inexistencia   de   convenio   aplicable   al  caso,  remitió  a  la  Corte  la  documentación  enviada  por  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América,  debidamente traducida y autenticada.     

    

1. El requerido SAMY ALBERTO AMAR RUBIO  fue  informado  de  su  derecho  a  designar  defensor  mediante  auto  del 7 de  noviembre  de 2006, el día 20 del mismo mes y año se le designó uno de oficio  y  el  14  de  diciembre  siguiente  comunicó  la contratación de apoderada de  confianza quien lo ha venido representando hasta el momento.     

    

1. Dentro  del  término  fijado para  solicitar  pruebas el requerido presentó memorial para ejercer dicho derecho al  cual  respondió  la Sala negativamente. Interpuso recurso de reposición contra  esta providencia pero sus argumentos no prosperaron.     

    

1. En  el  transcurso  del  traslado  dispuesto   para  alegar  de  conclusión,  la  Procuradora  Delegada  presentó  oportunamente  su  escrito  al  igual  que  AMAR  RUBIO, mientras que la defensa  guardó silencio.     

MATERIAL PROBATORIO RECAUDADO  

La Embajada de los Estados Unidos de América  conforme  a  la  Nota  Verbal  N°  2640  del  13  de  octubre  de 2006 aportó,  debidamente traducidos, los siguientes documentos:   

1.            La  Nota Diplomática N° 1968 del 10 de  agosto  de  20062,  por  medio  de  la  cual  dicha  embajada  solicita la detención  provisional con fines de extradición de SAMY ALBERTO AMAR RUBIO.   

2.            La  orden de detención impartida contra  el  acabado de nombrar por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el  Distrito  Meridional de la Florida, el 21 de agosto de 2005, en el Caso Número:  05-20653               CR─HIGHSMITH.   

3.            La resolución proferida por la Fiscalía  General  de  la  Nación  el  16  de  agosto  de 20063,  decretando  la  captura  con  fines  de  extradición  de  SAMY ALBERTO AMAR RUBIO, con cédula de ciudadanía  N° 14.956.590.   

4.            El  informe N° 1150 del 20 de agosto de  2006,  mediante  el  cual la Dirección Central de Policía Judicial de Santiago  de  Cali,  deja  a  disposición del Fiscal General de la Nación a SAMY ALBERTO  AMAR RUBIO.   

5.            El auto de acusación  dictado el 12  de  agosto  de  2005,  en  el Caso N° 05-20653-CR-HIGHSMITH,  proveniente  del  Tribunal  de  Distrito de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito Meridional de Florida, en el que se endilgan  los  delitos federales de conspiración para distribuir e importar, importación  y posesión con fines de distribución de sustancia controlada.   

6.            Las  declaraciones  juradas  rendidas en  apoyo  de  la  solicitud  el  12  de  septiembre  de 2006, por el Fiscal Federal  Adjunto  Alejandro  O.  Soto  de  la  Oficina  del  Fiscal  Federal del Distrito  Meridional   de   Florida  y  por  el  Agente  Especial  de  la  Administración  Antidrogas,  Jeff  S.  Womack,  ante  el  Juez  Magistrado de los Estados Unidos  William C. Turnoff.   

7.            Se recibió la fotografía del requerido  SAMY      ALBERTO      AMAR     RUBIO4.   

8.            Fue  incluida  la  transcripción de las  normas  penales  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  relevantes  para  este  asunto.   

ALEGATOS      DE     LOS     SUJETOS  PROCESALES:   

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación Penal   

Conceptuó  favorablemente a la solicitud de  extradición,  aunque  equivocadamente  hace  mención  a  que se satisfacen los  requisitos  del  artículo 520 del Código de Procedimiento Penal, pues, como se  establece  de la acusación formulada los hechos ocurrieron entre el 28 de marzo  y  el 20 de abril del año 2005 cuando ya estaba rigiendo la Ley 906 de 2004, al  estimar  que  se reúnen a cabalidad y que no se conculcan los principios ni las  garantías    establecidas    en    el    ordenamiento    jurídico    para   la  extradición:   

1.             Calificó  de  formalmente  válida  la  documentación   presentada   por   el   Estado  requirente  para  acreditar  el  seguimiento  en ese territorio de proceso penal a SAMY ALBERTO AMAR RUBIO según  indica  la resolución de acusación proferida en su contra, los testimonios que  convalidan  los  cargos  formulados,  las  notas  verbales  en que se alude a la  identidad  del  solicitado y las disposiciones del Código de los Estados Unidos  aplicables   al  caso:  Secciones  959(a)(1),  960(b)(1)(B),  952(a),  841(a)(1)  841(b)(1) (A)(ii) de los Títulos 18 sección 2 y 21 sección 963.   

La  autenticidad  del  señalado material la  consideró  debidamente  acreditada  con  los  certificados  expedidos  por  las  siguientes  oficinas  de  los  Estados  Unidos:  el  Consulado  de  Colombia  en  Washington   convalidando   la   firma   del  Auxiliar  de  Autenticaciones  del  Departamento  de Estado de los Estados Unidos, la Secretaría de Estado sobre la  fijación  del  sello  oficial  a  los  documentos  remitidos,  la Procuraduría  General  sobre  la  persona  a  cargo  de la Dirección Adjunta de la Oficina de  Asuntos  Internacionales,  División de lo Penal del Departamento de Justicia, y  el  Director  Asociado  sobre  la  inclusión  de  las declaraciones juradas del  Fiscal    Federal    y    del    Agente    Especial    de   la   Administración  Antidrogas.   

2.              Encontró   demostrada   de   manera  inequívoca   la   identidad   del  solicitado  en  tanto  que  la  información  suministrada  por  las  autoridades judiciales y de relaciones exteriores de los  Estados  Unidos  coinciden  plenamente  con los datos personales del solicitado,  obtenidos  a  partir  de  su  captura por miembros de la Policía Nacional, ante  quienes   se  identificó  con  la  cédula  de  ciudadanía  No  14.956.590  de  Cali.   

3.            Verificó  el cumplimiento del principio  de  doble incriminación estableciendo la equivalencia entre los comportamientos  descritos  en  los  cuatro  cargos  formulados  a  SAMY ALBERTO AMAR RUBIO en la  resolución  de acusación de la jurisdicción penal norteamericana y las normas  invocadas  en  dicha  providencia,  con  las conductas punibles constitutivas de  concierto  para  delinquir agravado descrito en el artículo 340, inciso 2° del  Código   Penal   colombiano   y  las  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes previstas en el artículo 376 ejusdem.   

Adicionalmente aludió a la satisfacción del  límite  mínimo  de  la  pena  privativa  de  la  libertad  fijada  para  estos  comportamientos  por  el  legislador patrio pues están castigados con sanciones  superiores a cuatro (4) años de prisión.   

4.            Consideró perfectamente equivalentes la  resolución  de acusación formulada por la jurisdicción del país requirente a  SAMY  ALBERTO AMAR RUBIO, el 12 de agosto de 2005, con la providencia acusatoria  del  sistema  procesal  colombiano  dada  la  similitud de su estructura pues en  aquella  se  observan  claramente  endilgadas  unas  conductas  constitutivas de  delitos,  la  fecha  de su consumación, el grado de compromiso del acusado, las  pruebas  que  le  sirven  de  sustento  y las disposiciones penales infringidas,  elementos  estos  indispensables  para  la  defensa  del  inculpado  durante  el  juicio.   

El requerido en extradición:  

SAMY  ALBERTO  AMAR  RUBIO  aduce  que de la  documentación   aportada  por  el  gobierno  requirente  se  establece  que  la  actividad  delictiva  que  se  le atribuye, esto es, el concierto para delinquir  con  fines  de  narcotráfico lo ideó, ejecutó y consumó en suelo colombiano,  correspondiéndole   a   las  autoridades  nacionales-Fiscalía  General  de  la  Nación-,    por    el    factor    territorial,    adelantar    la   respectiva  investigación.   

De   los   mismos   documentos  sobre  las  circunstancias  de  modo  como  ocurrieron  los  hechos  que  se  le imputan, es  evidente  la  figura del delito provocado, pues la fuente confidencial de la DEA  en  Colombia,  en  coordinación  con las autoridades norteamericanas fueron las  encargadas  de  programar  y  realizar  la  incautación  de  los narcóticos en  Miami.   

Solicita  que el concepto que debe emitir la  Corte  sea  desfavorable  a  su  extradición,   teniendo  en cuenta que el  inciso   2º   del  artículo  35  de  la  Constitución  Nacional  prevé   que:   

“Además,   la   extradición   de   los  colombianos  por  nacimiento se concederá por delitos cometidos en el exterior,  considerados  como  tales  en  la  legislación penal colombiana”.     

CONCEPTO    DE   LA   CORTE   

1.           Aspectos previos:   

1.1.   Conforme  al   artículo  35  de  la  Constitución  Política,  modificado  por  el  Acto  Legislativo  01  de  1997,  y en razón de haber sido  cometidos  los delitos comunes por los cuales es solicitado en extradición SAMY  ALBERTO  AMAR RUBIO, entre el 28 de marzo y el 30 de abril de 2005, parcialmente  en  el  territorio de los Estados Unidos de América, procede la extradición de  acuerdo  con  las normas contenidas en el capítulo II del libro V de la Ley 906  de 2004.   

1.2.  En  relación  con  el  principio  de territorialidad, invocado por  el  requerido,  se  observa  que  en  el pliego acusatorio en que se sustenta la  solicitud  de  extradición  y las declaraciones que se acompañaron, se precisa  que  SAMY  ALBERTO  AMAR  RUBIO  se  concertó  con  otras  personas para, desde  Colombia,  importar  ilícita  e  intencionadamente  a  los  Estados  Unidos  de  América,  con  fines  de distribución, importantes cantidades de cocaína, por  ello   resulta   infundada   su   apreciación   de   la   inoperancia   de   la  extraterriorialidad  de  la  ley penal norteamericana en este asunto, menos aún  si  se  tiene  en  cuenta el criterio de la Corte en el sentido que respecto del  delito   de   concierto   para   delinquir   relacionado   con   actividades  de  narcotráfico,   

“…su ámbito de operación territorial es  aquél  en  donde  se  lleva a cabo el convenio ilícito o donde éste surte sus  efectos,  sin  que su configuración típica exija la incautación de sustancias  estupefacientes  o  el  lugar en donde ello suceda determine la competencia para  el     ejercicio     de    la    jurisdicción.”4   

          Igualmente  de las pruebas enviadas con la petición de extradición  del   Gobierno   norteamericano,   se   tiene   que   justamente   mediante   la  interceptación  de  comunicaciones telefónicas las autoridades estadounidenses  se  pudieron  enterar  de  la  concertación  de  la  operación de importación  ilícita  de cocaína a su territorio desde Colombia, gestión que les permitió  incautar 75 kilogramos de cocaína en el aeropuerto de Miami.   

Entonces,  en  cualquiera  de las hipótesis  establecidas  por la jurisprudencia y la doctrina como criterios para determinar  el  sitio  de la ocurrencia del hecho, tales como el lugar de realización de la  acción,  según  el  cual  el  acontecimiento  se entiende cometido en el lugar  donde  se llevó a cabo total o parcialmente la exteriorización de la voluntad;  la   del   resultado,  que  estima  realizado  el  hecho  donde  se  produjo  el  efecto   de  la  conducta;  y,  la  teoría  de  la  ubicuidad  o mixta que  considera  cometida  la  conducta donde se efectuó la acción de manera total o  parcial,  como  en  el  sitio  donde  se  produjo   o  debió producirse el  resultado,  la  Sala  encuentra  que las conductas atribuidas por el Tribunal de  Distrito  de los Estados Unidos para el Distrito Meridional de la Florida a SAMY  ALBERTO  AMAR RUBIO traspasaron las fronteras colombianas, luego se satisface la  condicionante  constitucional de que el suceso haya sido cometido en el exterior  y,  por  tanto,  no  puede  ser  acogido el planteamiento del requerido  al  oponerse  a  la  extraterritorialidad  de  la ley penal extranjera en este caso.   

2. Cuestiones de fondo:  

No   existiendo  tratado  de  extradición  aplicable  en  el  ordenamiento  interno  entre  Colombia  y  los Estados Unidos  de   América,  según  información  suministrada  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  dentro  de  este  trámite,  impone  su  sujeción a las  previsiones   del   Código   de  Procedimiento  Penal  colombiano  y  por  ello  corresponde  a  la  Sala,  según  lo  indicado  en  el  artículo 502 de la Ley  906   de  2004,  realizar  el respectivo análisis sobre el cumplimiento de  los aspectos allí determinados:   

2.1.           Validez  formal  de  la  documentación  presentada.   

El Gobierno de los Estados Unidos de América  elevó  la  solicitud  por  vía  diplomática,  con  documentos  traducidos  al  castellano  y  cuya  autenticidad fue certificada por la autoridad reclamante en  los  términos  establecidos en los  artículos 495 de la Ley 906 de 2004 y  259 del Código de Procedimiento Civil.   

En  efecto,  la petición fue acompañada de  copia     de     la     resolución    de    acusación    N°    05-20653-CR-HIGHSMITH  del  12 de agosto de  2005,  formulada  por  el  Tribunal  de  Distrito  de los Estados Unidos para el  Distrito  Sur  de Florida, contentiva de los actos que soportan la reclamación,  el  lugar  y  las  fechas  de  su  ejecución, y los datos necesarios en orden a  establecer la identidad de la persona reclamada.   

Entre  la documentación remitida obran las  declaraciones  juradas  del  Fiscal  Federal  Adjunto,  Alejandro  O. Soto y del  Agente  Especial  de la Administración Antinarcóticos, Jeff S. Womack, ante el  Juez  Magistrado  de  los Estados Unidos William C. Turnoff, el 12 de septiembre  de  2006,  pruebas  proporcionadas por el Fiscal Federal en apoyo a la solicitud  en referencia.   

Fue enviada una reproducción literal de las  normas  del  Código  Penal  de  los  Estados  Unidos  de América aplicables al  caso.   

Los  anteriores  documentos  cumplen  las  condiciones  de validez que demanda la ley procesal colombiana que establece los  procedimientos  para la legalización de documentos otorgados en el exterior que  vayan  a  producir efectos en Colombia, como quiera que el material remitido por  el  Estado  requirente  debidamente autenticado e idóneamente traducido por sus  autoridades,  fue  recibido  en  primer término por el Consulado de Colombia en  Washington5  de  donde  fue  enviado  al Ministerio de Relaciones Exteriores de  este país, por tanto, este requisito se satisface.   

2.2.              Identificación     plena     del  solicitado:   

Dicha   exigencia  hace  relación  a  la  identidad  que debe existir entre la persona solicitada por el Estado requirente  y  la  aprehendida  con  fines  de  extradición.  Bajo este contexto, esa es la  identificación sobre la cual se pronunciará la Sala.   

En  la Nota Diplomática N° 2640 del 13 de  octubre  de 2006 el Estado requirente solicitó con fines de extradición a SAMY  ALBERTO  AMAR  RUBIO,  ciudadano  colombiano,  nacido  el  16  de marzo de 1949,  identificado  con  la cédula de ciudadanía No. 14.956.590. También obra copia  de  la  orden  de  detención provisional emitida por el Tribunal de Distrito de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Meridional de Florida a nombre de SAMY  ALBERTO             AMAR            RUBIO.6   

Para  dar  curso  a  la  señalada  medida  precautelar   la  Fiscalía  General  de  la  Nación  ordenó  la  captura  del  solicitado  y  el  20  de  agosto  de  2006,  alrededor de las 7:30 de la noche,  integrantes  de  la  Policía  Nacional,  adscritos  a  la Dirección Central de  Policía                   Judicial7,  encontraron  en  el inmueble  situado  en  la  carrera  101  A # 11 B 80 del barrio Ciudad Jardín de Cali, al  ciudadano  colombiano  SAMY  ALBERTO  AMAR  RUBIO,  quien  se identificó con la  cédula  N°  14.956.590,  expedida en Cali, es decir, la misma consignada en la  nota  diplomática de solicitud de extradición, a quien retuvieron y pusieron a  disposición del Fiscal General de la Nación.   

También  se observa que coincide en dichos  documentos  la  fecha  de nacimiento de SAMY ALBERTO AMAR RUBIO, correspondiente  al 16 de marzo de 1949.   

Los  datos  identificatorios  de la persona  aprehendida    por    las    autoridades    policivas    colombianas8  coinciden con  el  nombre de SAMY ALBERTO AMAR RUBIO y con los suministrados por él al momento  de  ser  enterado  de sus derechos, al nombrar defensor y durante las diferentes  actuaciones cumplidas dentro de este trámite.   

Este  material  unido  a  la  fotografía  existente  en  el  anexo  de  esta actuación no deja duda sobre la identidad de  SAMY ALBERTO AMAR RUBIO.   

Por  tanto,este  requisito, al igual que el  anterior, se satisface a cabalidad.   

2.3.              Principio     de     la     doble  incriminación.   

De acuerdo con lo previsto en el numeral 1°  del  artículo  493  de  la  Ley  906  de 2004, para conceder la extradición es  requisito  indispensable  que  el hecho que la motiva esté previsto en Colombia  como  delito  y  reprimido con sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no  sea inferior a cuatro (4) años.   

El  ciudadano  colombiano SAMY ALBERTO AMAR  RUBIO  es  requerido para que comparezca en juicio por la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Florida, dentro del caso en que se  profirió  acusación con la relación de los cargos por conductas prohibidas en  el   Código   de   los   Estados   Unidos   de   América,  en  los  siguientes  términos:   

CARGO   UNO   

“Comenzando el 28 de marzo de 2006 (sic) o  alrededor  de  esa  fecha,  y  con  continuación hasta el 30 de abril de 2005 o  alrededor  de  esa  fecha, en el Condado de Miami-Dade en el Distrito Meridional  de  Florida  y  en  otras  partes,  el  acusado  SAMY  ALBERTO AMAR RUBIO… con  conocimiento  de  causa  e  intencionadamente  combinó, concertó, confederó y  concordó  con  otras  personas  tanto  conocidas como desconocidas para el Gran  Jurado  para  distribuir  una  sustancia  controlada,  con  el conocimiento y la  intención  de que tal sustancia controlada sería importada ilícitamente a los  Estados  Unidos,  que  sería delito en contravención a la Sección 959 (a) (1)  del  Título  21  del  Código  de  los  Estados Unidos, todo en violación a la  Sección 963 del Título 21 del Código de los Estados Unidos.   

Conforme  a la Sección 960 (b) (1) (B) del  Título  21 del Código de los Estados Unidos, también se alega que este delito  trató  de  cinco  (5)  kilogramos   o  más  de una mezcla y sustancia que  contenía una cantidad perceptible de cocaína.   

“CARGO DOS  

“Comenzando el 28 de marzo de 2006 (sic) o  alrededor  de  esa  fecha,  y  con  continuación hasta el 30 de abril de 2005 o  alrededor  de  esa  fecha, en el Condado de Miami-Dade en el Distrito Meridional  de  Florida  y en otras partes, el acusado, SAMY ALBERTO AMAR RUBIO…, con  conocimiento  de  causa  e  intencionadamente  combinó, concertó, confederó y  concordó  con  otras  personas  tanto  conocidas como desconocidas para el Gran  Jurado  para  importar  a  los Estados Unidos desde un  lugar fuera de este  país  una  sustancia  controlada,  que  sería  delito  en  contravención a la  Sección  952  (a)  del  Título  21  del Código de los Estados Unidos, todo en  violación  a  la  Sección  963  del  Titulo  21  del  Código  de  los Estados  Unidos.   

Conforme  a la Sección 960 (b) (1) (B) del  Título  21 del Código de los Estados Unidos, también se alega que este delito  trató  de  cinco  (5)  kilogramos   o  más  de una mezcla y sustancia que  contenía  una cantidad perceptible de cocaína.    

CARGO TRES  

“Comenzando el 28 de marzo de 2006 (sic) o  alrededor  de  esa  fecha,  y  con  continuación hasta el 30 de abril de 2005 o  alrededor  de  esa  fecha, en el Condado de Miami-Dade en el Distrito Meridional  de  Florida  y  en  otras  partes,  el  acusado. SAMY ALBERTO AMAR RUBIO…, con  conocimiento  de  causa  e intencionadamente importó a los Estados Unidos desde  un  lugar  fuera  de  este  país  una  sustancia controlada, en violación a la  Sección  952 (a) del Título 21 del Código de los Estados Unidos y la Sección  2 del Título 18 del Código de los Estados Unidos.   

Conforme  a la Sección 960 (b) (1) (B) del  Título  21 del Código de los Estados Unidos, también se alega que este delito  trató  de  cinco  (5) kilogramos o más de una mezcla y sustancia que contenía  una cantidad perceptible de cocaína.   

CARGO CUATRO  

“Comenzando el 28 de marzo de 2006 (sic) o  alrededor  de  esa  fecha,  y  con  continuación hasta el 30 de abril de 2005 o  alrededor   de  esa  fecha,  en  el  Condado  de  Miami-Dade en el Distrito  Meridional  de  Florida  y  en  otras  partes,  el  acusado,  SAMY  ALBERTO AMAR  RUBIO…,  con  conocimiento  de  causa e intencionadamente combinó, concertó,  confederó  y  concordó  con  otras  personas tanto conocidas como desconocidas  para  el  Gran  Jurado  para  poseer una sustancia controlada con intenciones de  distribuirla,  que sería delito en contravención a la Sección 846 (a) (1) del  Título  21  del Código de los Estados Unidos, todo en violación a la Sección  846 del Título 21 del Código de los Estados Unidos.   

Conforme a la Sección 841 (b) (1) (A) (ii)  del  Título  21  del  Código de los Estados Unidos, también se alega que este  delito  trató  de  cinco  (5)  kilogramos  o más de una mezcla y sustancia que  contenía una cantidad perceptible de cocaína”.   

Dichas   modalidades  delictivas  guardan  consonancia  con  las  conductas que penalmente se han reprimido en Colombia, en  el  artículo 340 del Código Penal, modificado por los artículos 8° de la Ley  733  de  2002 y 19 de la Ley 1121 de 2006, que incrementa la pena de prisión de  8    a    18    años    cuando    el   concierto   tiene   relación   con   el  narcotráfico:   

“Concierto para  delinquir.  Cuando varias personas se concierten con el  fin  de  cometer delitos, cada una de ellas será penada, por esa sola conducta,  con prisión de tres (3) a seis (6) años.   

         

Cuando el concierto sea para cometer delitos  de   genocidio,   desaparición  forzada  de  persona,  tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo, tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o  sustancias    sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,   extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos o testaferrato y conexos, o para  organizar,  promover,  armar  o financiar grupos armados al margen de la ley, la  pena  será de prisión de seis (6) a doce (12) años y multa de dos mil (2.000)  hasta veinte mil (20.000) salarios mínimos legales mensuales.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir.”   

De   otra   parte,   los  comportamientos  consistentes  en  distribuir y poseer una sustancia controlada (cinco kilogramos  o  más  de  cocaína)  con  la intención y el conocimiento que dicha sustancia  sería   ilegalmente   importada  a  los  Estados  Unidos,  configura  conductas  similares  a las previstas en Colombia en el artículo 376 del Código Penal, de  la siguiente manera:   

“Tráfico,   fabricación  o  porte  de  estupefacientes.  El  que  sin  permiso  de  autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso personal, introduzca al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte, lleve consigo,  almacene,  conserve,  elabore, venda, ofrezca, adquiera, financie o suministre a  cualquier  título  droga  que  produzca  dependencia, incurrirá en prisión de  ocho  (8)  a  veinte  (20)  años   y  multa de mil (1.000) a cincuenta mil  (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Si  la  cantidad  de droga no excede de mil  (1.000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente a base de cocaína o veinte  (20)  gramos  de  derivados de amapola, doscientos (200) gramos de metacualona o  droga  sintética,  la  pena  será de cuatro (4) a seis (6) años de prisión y  multa   de   dos   (2)   a   cien  (100)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.   

Si la cantidad de droga excede los límites  máximos  previstos  en el inciso anterior sin pasar de diez mil (10.000) gramos  de  marihuana,  tres  (3.000)  gramos  de  hachís,  dos  mil  (2.000) gramos de  cocaína  o  de  sustancia  estupefaciente   o  base  de cocaína o sesenta  gramos  de  derivados  de la amapola, cuatro mil (4.000) gramos de metacualona o  droga  sintética,  la pena será de seis (6) a ocho (8) años  de prisión  y   multa   de   cien   (100)   a   mil   (1.000)  salarios  mínimos  mensuales  vigentes”.   

          El  principio  de  la doble incriminación, entonces, se satisface a  plenitud  porque  los  comportamientos  por  los  cuales  se  acusa al requerido  también  son  considerados  como delitos en la legislación colombiana y están  reprimidos  con penas privativas de la libertad no inferiores a cuatro (4) años  de  prisión,  con  lo  cual  se  deduce  el  cumplimiento  de  la exigencia del  artículo    493,    numeral   1°,   del   Nuevo   Código   de   Procedimiento  Penal.   

2.4.          Equivalencia de la providencia proferida  en el extranjero con la acusación del sistema procesal colombiano:   

El  Tribunal  de  Distrito  de  los Estados  Unidos  para  el  Distrito  Meridional  de Florida presentó contra SAMY ALBERTO  AMAR  RUBIO,  la  acusación No. 05-20653-CR-HIGHSMITH del 12 de agosto de 2005,  acto  procesal  que  guarda  equivalencia con el contenido de la formulación de  acusación prevista en el artículo 337 de la Ley 906 de 2004.   

En  dichos  documentos  se  especifican los  hechos  que  sustentan los cargos, las circunstancias de tiempo, modo y lugar en  que ocurrieron y las normas que los subsumen.   

2.5.          Así,  pues,  al  haberse  constatado la  concurrencia  de los requisitos establecidos en la ley procesal colombiana, como  cuidadosamente  fue  verificado por la Procuradora Delegada, y al observarse que  no  se  procede por delitos de carácter político, la Sala conceptuará a favor  de     la     extradición     solicitada,     como    lo    recomienda    dicha  funcionaria.   

    

1. Puntos adicionales:     

Como quiera que según expresa el Asistente  Fiscal  de  los Estados Unidos para el Distrito Meridional de Florida, Alejandro  O.  Soto,  la  pena máxima para cada una de las cuatro conductas por las cuales  se   acusa   a   AMAR   RUBIO,   es   la   de   “cadena   perpetua”  y  ella  en Colombia está prohibida  (artículo  34  de  la  Carta  Política),  el  Gobierno  Nacional  está  en la  obligación  de condicionar la entrega de la persona solicitada, en el evento de  que  acceda  a  la  extradición, a que dicha pena no sea impuesta. Y también a  que  el  requerido no pueda ser en ningún caso juzgado por un hecho anterior ni  distinto  a  los  que  motivan  la  extradición,  ni sometido a tratos crueles,  inhumanos  o  degradantes,  y  a  que  se  tenga como parte de la pena que pueda  llegar  a  imponerse  en  el  país  requirente  el tiempo que ha permanecido en  detención  en  virtud  del presente trámite que lo es desde el 20 de agosto de  2006.   

Finalmente,  la  Sala  considera  oportuno  destacar  que  en  virtud de lo dispuesto en el numeral 2º del artículo 189 de  la  Constitución Política, le corresponde al Presidente de la República en su  condición  de  Jefe  de Estado y Supremo Director de la política exterior y de  las  relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de la extradición y la  determinación   de   las   consecuencias   que   se   deriven  de  su  eventual  incumplimiento.   

4.          Conclusión final:   

A  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTCIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, EMITE CONCEPTO  FAVORABLE  a la solicitud de extradición del ciudadano  colombiano  SAMY  ALBERTO  AMAR  RUBIO,  formulada  por vía diplomática por el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América, en relación con los cuatro cargos  penales  a  que  se  contrae  la  solicitud,  contenidos  en  la  resolución de  acusación         N°.         05-20653-CR-HIGHSMITH  del  12  de  agosto  de  2005,  proferida por el  Tribunal  de  Distrito  de  los Estados Unidos para el Distrito Meridional de la  Florida.   

Por  la  Secretaría  se  comunicará  esta  determinación  al  requerido  SAMY  ALBERTO  AMAR  RUBIO,  a  su defensora y al  representante  del  Ministerio  Público,  al  igual que al Fiscal General de la  Nación para lo de su cargo.   

Igualmente,  se devolverá la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho,   para   los  trámites  legales  subsiguientes.   

Cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                ÁLVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN   

Aclaración de voto  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                              JORGE    L.    QUINTERO  MILANÉS   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                         JULIO           ENRIQUE          SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes9 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”10   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce11,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Anexo  fls.6 a 8 y 40 a 42   

2 Anexo  fls. 6-8   

3 Anexo fls. 10-13  

4    CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,  Concepto del 11 de febrero  de 2004, rad N°. 20.292.   

6 Anexo fol. 121.   

7 Anexo  fl. 23.   

8  Anexo. fl. 26   

9 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

10  Sentencia C-1106/00.   

11  Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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