26304(30-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26304  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr.   YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS   

Aprobado   Acta   N°  139   

Bogotá, D. C., treinta (30) de noviembre de  dos mil seis (2006).   

V I S T O S  

Se procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la demanda de casación excepcional presentada por el defensor del procesado  MARTÍN  DARÍO  JIMÉNEZ JAIMES condenado en fallos proferidos por los Juzgados  Sesenta  y Seis Penal Municipal de Bogotá, y Cincuenta y Uno Penal del Circuito  de  la misma ciudad, como autor penalmente responsable de la conducta punible de  abuso de confianza calificado.   

HECHOS    Y    ACTUACIÓN   PROCESAL   

1.            Los primeros fueron descritos en el fallo  de segunda instancia de la siguiente manera:   

“Entre  los meses de noviembre y diciembre  de  1999  y  enero  de  2000,  algunos  padres  de  familia del CENTRO EDUCATIVO  DISTRITAL     DE     EDUCACIÓN     BÁSICA     Y    MEDIA    DE    ‘MARSELLA’   (de   esta  capital),  consignaron  erróneamente    los    dineros    (en    la    cuantía    de    $1’182.050.00)    correspondientes    a  matrículas  de  sus  hijos  en  la  cuenta  N°  73005710-6  del Banco Popular,  perteneciente  a  la  ASOCIACIÓN DE PADRES DE FAMILIA de la misma institución,  por  lo  que,  para  no  generar  traumatismos  en  el proceso de matrícula, la  tesorera  de la Asociación solicitó al Colegio permitir a los alumnos efectuar  dicho  trámite,  con el compromiso de hacer devolución de los dineros, una vez  tuviese  en  sus  manos  los  extractos,  a lo que accedió el rector del Centro  Educativo.   

Como  quiera  que  posteriormente se produjo  cambio  de  Junta  Directiva al interior de la Asociación de Padres de Familia,  el  señor  FREDDY  CÁRDENAS  AGUIRRE,  rector  del  Colegio,  requirió  a los  señores   MARTÍN  DARÍO  JIMÉNEZ  JAIMES  y  JULIO  CÉSAR  BENITEZ,  en  su  condición    de   Representante   Legal   y   Tesorero   de   la   Asociación,  respectivamente,  para  que  hicieran  devolución  de los dineros, pero ante la  renuencia  sistemática  de  éstos  a  acceder  a  su solicitud, los cuestionó  penalmente.”   

2.            Abierta la instrucción el 16 de octubre  de  2001 por la Fiscalía Local Ciento Ochenta y Seis Delegada ante los Juzgados  Penales     Municipales     de     esta    ciudad1,   MARTÍN   DARÍO  JIMÉNEZ  JAIMES    fue   vinculado   mediante   indagatoria2,  y  le  correspondió  a  la  Fiscalía  Novena Delegada ante las mencionadas oficinas judiciales calificar el  mérito  probatorio,  actividad  que cumplió en resolución del 20 de agosto de  20033,  mediante la cual acusó al nombrado sindicado del delito de abuso  de  confianza  calificado  el  cual  enmarcó  en los artículos 249 y 250-3 del  Estatuto Punitivo de 2000.   

3.             El  26  de  julio  de  20054,  el  Juzgado  Sesenta  y Seis  Penal Municipal de esta capital profirió sentencia en que  impuso   a MARTÍN DARÍO JIMÉNEZ JAIMES como autor penalmente responsable  de   abuso   de  confianza  calificado  -aún  cuando  escogió las sanciones fijadas en los artículos 133-2  y  138-1  del  Decreto  100  de  1980,  descriptoras del mismo supuesto de hecho  denominado   por   la  época  delictual  como  peculado  por  apropiación  por  extensión,  por  ser  más favorables que las determinadas en la preceptiva 250  de     la     Ley     599     de     2000,    actualmente    vigente-,  las  penas  principales  de dieciocho  (18)  meses de prisión y multa de un millón ciento ochenta y dos mil cincuenta  pesos   ($1’182.050.00,  equivalente,  en  moneda  nacional,  a  4.55 salarios mínimos legales mensuales  vigentes  en  el  año 2000, cuando se consumó el reato), y a la pena accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones públicas por un término igual al de  la      pena      corporal,     sanciones     cuya     ejecución     suspendió  condicionalmente.   

Adicionalmente  le  impuso la obligación de  pagar  a  favor  del  Centro  Educativo  Distrital de Educación Básica y Media  “Marsella”,  la  suma  de  cuatro  punto  cincuenta  y cinco (4.55) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  en  la  fecha  en  la  cual  efectúe el  pago.   

4.            La  providencia anterior fue apelada por  el  representante judicial de MARTÍN DARÍO JIMÉNEZ JAIMES y el 30 de enero de  2006   el   Juzgado   Cincuenta   y   Uno  Penal  del  Circuito  de  Bogotá  la  confirmó5,  mediante  el fallo objeto del recurso extraordinario de casación  interpuesto por dicho sujeto procesal.   

LA  DEMANDA :  

El  defensor  del  procesado  MARTÍN DARÍO  JIMÉNEZ   JAIMES   advierte   en   la   demanda  que  propone  la  casación  discrecional en atención a que  el  fallo  de  segundo  grado fue proferido por el Juzgado Cincuenta y Uno Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  sin  embargo, se abstuvo de indicar las razones que  justificarían   la   necesidad   de   que   la   Corte   se   pronuncie   sobre  ella.   

          A  continuación  el libelista, al amparo del artículo 207, numeral  1°   de   la  Ley  600  de  2000,  formula  un  cargo  único  contra  el  fallo  impugnado  por  violación  directa    de    ley    sustancial,    con    fundamento   en   los   argumentos  siguientes:   

          1.        Fueron  indebidamente  aplicados  los  artículos 249 y 250, numeral  3°  del Código Penal de 2000, que reúnen los elementos estructurales del tipo  de   abuso   de   confianza   calificado,   como  consecuencia  de  la  errónea  interpretación   del   texto   alusivo   al  objeto  material,  por  cuanto  el  Ad-quem  se  equivocó  al  catalogar  como  dineros  públicos aquellos sobre los cuales recayó la acción  investigada  en  la  medida  que  desconoció  el  origen privado de los citados  recursos  derivado  del  hecho  que hubieran sido consignados en la cuenta de la  Asociación  de  Padres  de Familia del Centro Docente Distrital “Marsella”,  de  naturaleza jurídica privada, y completamente diferente a aquella de la cual  era  titular  la institución educativa, ésta sí de carácter oficial, sin que  por  el  hecho  de  que los depositantes hubieran creído equivocadamente que se  trataba  de  una  cuenta  oficial  pueda trasmutarse la calidad jurídica de los  recursos consignados.   

2.            Considera erróneo el juicio de tipicidad  vertido  en  la  sentencia  impugnada pues los episodios investigados han debido  ser  enmarcados  en  el  delito  de  aprovechamiento  de error ajeno dado que el  dinero  equivocadamente  consignado por los padres de la familia en la cuenta de  la  Asociación  era de su propiedad, luego estaban legitimados para reclamar su  devolución  a  través de un proceso civil por pago de lo no debido, opción en  efecto escogida por algunos de ellos.   

3.             Tampoco   podía   el   Ad-quem  calificar  de típicos los sucesos  materia  de  juzgamiento  en vista de que la Asociación de Padres de Familia no  tuvo  la administración de los referidos recursos, de su falta de inclusión en  el  presupuesto  oficial del establecimiento educativo al cual estaba adscrita y  en  atención  a  que  en ningún momento ingresaron a las cuentas bancarias del  Colegio, ni a ninguna otra de carácter oficial,   

4.            La  exigencia para la configuración del  peculado  por  extensión de dineros públicos como objeto de la acción, según  inicial  calificación  jurídica impartida a los hechos investigados, impide su  posterior  subsunción  en  el  abuso de confianza calificado por carecer dichos  recursos del mencionado carácter.   

5.            Siendo el bien jurídico tutelado en los  delitos  de  peculado  por  extensión  y  abuso de confianza la administración  pública,  erró el Juez al encuadrar en ellos la conducta sancionada por cuanto  no  se  produjo detrimento patrimonial estatal al ser realizada, si en cuenta se  tiene  que  el  dinero  sobre  el  cual recayó era de propiedad de particulares  -los padres de familia de la  organización  mencionada-,  quienes  por  equivocación consignaron el valor de las matrículas de sus hijos  en  la  cuenta  de  la  asociación,  labor  intelectiva  que, a su vez, resulta  transgresora del principio de legalidad.   

Concluye,  que  de  haber  considerado  el  funcionario  de  segunda  instancia  atípica  la  conducta  de  MARTÍN  DARÍO  JIMÉNEZ  JAIMES  no  se hubiera equivocado al declararlo penalmente responsable  y,  por  ende,  tampoco hubiera impregnado de injusticia la sentencia recurrida,  razón  por  la cual pide se case y, en su lugar, se imparta absolución a favor  de su representado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE  :   

1.            El  artículo  205, inciso 3º de la Ley  600  de  2000, regula la denominada casación discrecional o excepcional la cual  opera  en aquellos casos en los cuales el fallo de segundo grado no es proferido  por  los  Tribunales  Superiores de Distrito Judicial o por el Tribunal Superior  Militar,  o  cuando  siendo emitido por alguna de dichas corporaciones el delito  por  el  cual  se  procede  tenga  señalada  pena privativa de la libertad cuyo  máximo  no  exceda  de  ocho  años o sanción no restrictiva de dicho derecho.   

La  demanda no es de libre confección, sino  que  debe  ceñirse  a  los requisitos determinados en el artículo 212 ibídem,  pero,  además,  el libelista está obligado a justificar la necesidad de que la  Corte  se  pronuncie  sobre  ella,  en  forma tal que si se trata de reclamar la  garantía  de  un  derecho fundamental, le corresponde precisar los derechos que  fueron  desconocidos,  indicar  las  normas  constitucionales  y legales que los  protegen  y  la  determinación que debe adoptarse para su salvaguarda. Y, si el  motivo  invocado  es el desarrollo de la jurisprudencia, tendrá que puntualizar  el  tema  jurídico que requiere definición o precisión, sea porque es nuevo o  porque  existen  posiciones  opuestas  que  deben  ser  unificadas,  conforme  a  decantado      criterio      de      la     Sala6.   

          2.        La  sentencia  de segunda instancia en este caso fue proferida el 30  de  enero de 2006, por el Juzgado Cincuenta y Uno Penal del Circuito de Bogotá,  dentro  de  un proceso adelantado por el delito de abuso de confianza calificado  en       cuantía       de      $1’182.050.00,   equivalente,  en  moneda  nacional,  a  4.55  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes en el año 2000, cuando se efectuaron las  últimas  consignaciones  objeto  de  apropiación ilícita, de modo que aparece  evidente   que  tiene  cabida  la  casación  excepcional  y  se  abre  así  la  posibilidad  de  que  la  Sala  admita  la  demanda de casación extraordinaria,  conforme lo advirtió el libelista.   

3.             Sin   embargo,   incumplió  la  carga  adicional  de  sustentación  orientada  a  justificar  el pronunciamiento de la  Corte,  pues  no  hizo  ningún  esfuerzo para persuadirla sobre la necesidad de  emitirlo  por  ser  indispensable  para  el desarrollo de la jurisprudencia o en  procura  de  garantizar  los derechos fundamentales en la forma como se precisó  previamente.   

4.            El  incumplimiento  de la demanda de los  condicionamientos  exigidos por el inciso 3º del artículo 205 de la Ley 600 de  2000  para  su  admisión excepcional, no puede ser superado ni corregido por la  Sala  en  razón  del  carácter esencialmente rogado del recurso de casación y  por  virtud  del  principio  de  limitación  consagrado  en  el  artículo  216  ibídem.   

5.            La  ausencia de violación de garantías  fundamentales  dentro  del  presente  trámite  o  en  la  sentencia  que  fuera  necesario  conjurar  por  la vía de la casación oficiosa, impone su rechazo de  conformidad  con  el  artículo  213  ejusdem,  sin que la Sala entre siquiera a  revisar  si  el  cargo único formulado contra la sentencia de segunda instancia  atacada  se  ajusta  a  las   exigencias  técnicas  propias  de esta sede.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

R  E  S  U  E  L  V  E  :   

    

1. INADMITIR    la  demanda  de  casación interpuesta por  el defensor de MARTÍN DARÍO JIMÉNEZ JAIMES. Y,     

2.             ADVERTIR  que  contra  este proveído no procede ningún recurso, acorde con lo dispuesto en el  artículo 187 de la Ley 600 de 2000.   

Notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal  de  origen y cúmplase.   

  MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                                   ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN                                            MARINA PULIDO DE BARÓN   

Permiso  

  JORGE   L.  QUINTERO  MILANÉS                          YESID RAMÍREZ  BASTIDAS   

  JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                      JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.    

1  C.  orig. N° 1, fol. 65.   

2  C.  orig. N° 1, fols. 139-156.   

3  C.  orig. N° 1, fols. 216-224.   

4  C.  orig. N° 1, fols. 286-302.   

5  C.  orig. N° 2, fols. 32-38.   

6  En  este  sentido  se  ha  pronunciado la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, en Autos  del 13 de julio de 2005, rad. N°  22.667; y del 17 de mayo de 2006, rad. N° 24.796.     

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