26277(30-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  26277   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº 139   

Bogotá,  D.C.,  treinta de noviembre de dos  mil seis.   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Corte  en relación con el escrito presentado por  Carlos     Alberto    Durango    Pérez,  quien  dice actuar en condición de Veedor del Órgano de Control  de   Quejas   y  Reclamos  de  las  ONG’s.  frente a la gestión pública, y en nombre y representación del  condenado    DEOGRACIAS   PORRAS   REYES,  a  efecto  de  promover  acción de revisión contra el fallo que  profirió  el 13 de junio de 2002 el Tribunal Superior de Bucaramanga, por medio  del  cual revocó el de carácter absolutorio que a favor del antes citado   dictó   el  4  de  agosto  de  2000  el  Juzgado  1º  Penal  del  Circuito  de  Barrancabermeja,  y  en  su  lugar  lo  sentenció a purgar 6 años y 2 meses de  prisión,  a  cubrir  multa  en  cuantía  equivalente  a  16  s.m.l.m.v.,  y lo  inhabilitó  para el ejercicio de derechos y funciones públicas por el término  de  36  meses,  como  autor responsable de los delitos de violación al régimen  legal  de inhabilidades e incompatibilidades y falsedad en documento privado, en  concurso.   

          Aduce  el  libelista  considerar,  de acuerdo con lo expuesto por el  convicto,  que  éste  cumple  una  condena  injusta  impuesta  en una decisión  parcializada  que encontró apoyo en el Ministerio Público al prohijar la tesis  de  la  Fiscalía,  a  través  de cuyo representante el Tribunal conoció de la  apelación  que  dicho  funcionario interpuso contra el fallo absolutorio que el  A-Quo  profirió a favor del  reo.    

          Tras  referirse  a  las incidencias procesales que culminaron con la  absolución  decretada  en primera instancia y que ahora defiende, el demandante  critica  al juez colegiado por su falta de objetividad e improvisación que dice  evidenciar  al examinar los argumentos expuestos en la decisión condenatoria de  segundo  grado,  determinación  esta  que  dejó  de  lado,  deja entrever, los  juiciosos planteamientos sustento del fallo revocado.   

          A  efecto  de  la  revisión que demanda, invoca la causal 3ª en el  entendido  de  que  con posterioridad a los debates surgió prueba nueva como es  la   sentencia   anticipada   que   el   Juzgado   1º  Penal  del  Circuito  de  Barrancabermeja  profirió  en  contra  de Martha Liliana Mina Hernández, quien  asumió  la  responsabilidad plena en la celebración, ejecución y liquidación  de  los  contratos cuya irregular operación se le atribuyen a su defendido. Por  lo  tanto, asegura, en este caso no existía la certeza del hecho punible que se  le  endilga  a  su protegido, y menos la prueba de su responsabilidad conforme a  lo  establecido  en el Art. 247 del C. de P. Penal vigente para la época de los  acontecimientos.   

Para   demostrar   los   “hechos  básicos”  en  que fundamenta su  pretensión,  el  actor  allegó  con  su escrito copias de las sentencias a las  cuales hace alusión en el mismo.       

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El  escrito  contentivo  de la petición que  antecede  debe  ser  rechazado  y  devuelto a quien lo suscribe. Estas las   razones:   

El  Art.  221  del  Código de Procedimiento  Penal   prevé  que  la  titularidad  de  la  acción  de  revisión  radica  en  “cualquiera  de  los  sujetos  procesales   que  tengan interés jurídico y que hayan sido legalmente reconocidos dentro de  la  actuación  procesal”, condición esta de la que  carece el libelista.   

Al    margen   de   lo   anterior,   tal  preceptiva no descarta que la  demanda  que  pretende  derruir  la  condición  de res  iudicata  de  la  sentencia atacada deba presentarse a  través  de  un abogado titulado, tiene dicho la jurisprudencia de la Sala, toda  vez  que el escrito debe cumplir con las exigencias técnicas establecidas en el  artículo  224  ibidem, lo que  de  suyo  implica  el despliegue de especiales conocimientos jurídicos, calidad  que ni siquiera insinúa el libelista ostentar.   

Si bien el propio condenado puede intentar la  revisión,  es  lo cierto que la correspondiente demanda debe ser presentada por  un  defensor  letrado,  quien  además debe contar con  poder  expreso  para  tal  efecto,  situación  esta que aquí también se echa de menos. Carece  pues el actor de la facultad para ejercer dicha titularidad.   

La Corte ha sido reiterativa en el tema, y ha  dejado  en  claro  que la única limitante prevista por el ordenamiento consiste  en  que  la demanda se presente por un abogado titulado que tenga poder especial  para  hacerlo,  así  sea  el  mismo  profesional  que  intervino en el trámite  ordinario,  o  de un defensor distinto, pues se trata de una actividad posterior  a  la  culminación del proceso, que comprende la elaboración del libelo según  precisos  requisitos  formales, la invocación de concretas causales legales, el  correcto  señalamiento  de los fundamentos jurídicos y fácticos, la relación  de  las  pruebas  que  se  aportan  para  demostrar  los  hechos  básicos de la  petición,  y  una  adecuada  sustentación  compatible  con la naturaleza de la  causal  que  se  invoca,  todo  lo cual es, evidentemente, materia de especiales  conocimientos   jurídicos  -Cfr.  Auto  de  1º  de  noviembre  de  2001,  Rad.  18.270-.   

          En  el  presente  evento,  la  ausencia  de título de abogado en el  libelista  se  evidencia  en el contenido de su escrito, pues su desconocimiento  acerca  del manejo del tema de la revisión resulta patente, si se repara en los  argumentos  expuestos  como  sustento  de su pretensión, sin correspondencia ni  coherencia  alguna  frente  a la causal que invoca como fundamento de la acción  que pretende adelantar.   

Es  más, si bien el libelista allegó copia  de  la  sentencia  cuya  remoción pretende, se echa de menos la “constancia  de  su  ejecutoria” que como  condición   de   procedibilidad   establece   el   Art.   222   del  C.  de  P.  Penal.   

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

RECHAZAR  el  escrito mediante el cual  Carlos   Alberto   Durango  Pérez  en  su condición de  Veedor    del    Órgano    de   Control   de   Quejas   y   Reclamos   de   las  ONG’s.  frente  a  la  gestión  pública,  pretende  interponer  acción  de  revisión  en  nombre  y  representación del condenado  DEOGRACIAS     PORRAS  REYES  en  relación  con el  presente  asunto,  conforme  con las motivaciones expuestas en el cuerpo de esta  decisión. Devuélvasele el mismo.     

Cópiese,  comuníquese  y  cúmplase.   

         

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                        ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                       

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN               MARINA PULIDO DE BARÓN          

Permiso  

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                  YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA           JAVIER  ZAPATA  ORTIZ                                      

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

             Secretaria     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *